PREMILENARIA #006

El intoxicado Julio César ‘Chóstomo’ Lanzagorta recibe a su cuatito Alex ‘Spidey’ Araujo para la experiencia PREMILENARIA en vivo y SIN FILTROS. Así es, tu programa favorito sobre los 90 se puso rudo como Trainspotting para incluir…

  • La revelación de que ‘Chóstomo’ se siente viejo (pero hace ejercicio)
  • Ponderaciones sobre la carrera de Andrea Bocceli
  • Limp Bizkit le canta al “arrimón”
  • ¿El ‘grunge’ era una onda ‘emo’ con actitud, o nada que ver?
  • Las semillas que tuvieron que sembrarse para que los blancos pudieran rapear con algo de credibilidad
  • Lagunas mentales provocadas por la ingesta de cerveza durante la grabación
  • Rituales de apareamiento de los preparatorianos noventeros
  • Korn, Sugar Ray, Cranberries, y…
  • Mucha televisión vía antena parabólica

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PREMILENARIA #005

El Inenarrable Julio César ‘Chóstomo’ Lanzagorta, ha cocinado otra suculenta porción del podcast noventero más popular de la Intergüebs. PREMILENARIA ya está aquí, y en este episodio escucharás…

"Vamos por unos tacos... ¿quién dispara?"

  • Este episodio abre con una remembranza de Guns N’ Roses de cuando Axl W. Rose todavía estaba flaco.
  • Jim Henson se murió, pero no sin antes dejarnos de legado una serie de TV con dinosaurios parlantes.
  • Madonna es vetada por MTV gracias al sexoso video de ‘Justify My Love’.
  • Clint Eastwood y Metallica encuentran un punto de convergencia en ‘The Unforgiven’.
  • Animadores de TV asesinados, raperos de dos pesos, bailes con coreografía que viven en las bodas de hoy y siempre… ¡bienvenido al Top 5 de Gustos Culpables en el México de los 90!

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PREMILENARIA #004

El Finísimo Julio César ‘Chóstomo’ Lanzagorta, desde su laboratorio auditivo fresero, nos premia con otra apetitosa rebanada de los 90. PREMILENARIA está aquí para recordarnos…

  • Al blanquísimo Everlast cantando blues

    Emilio Aragón, Patricia Pérez (que tenía unas gomas formidables) y Lydia Bosch: Un gilipollas y dos tías buenas.

  • Al patético Emilio Aragón intentando capitalizar su fama del Gran Juego de la Oca a través de un CD malísimo
  • Tratados interamericanos de desarrollo que no han servido para maldita la cosa
  • Bill Clinton insertando puros donde no debía
  • El Britpop rompiéndola con pura musiquita de altísima calidad y…
  • La Plaga de las Chicas Cantautoras Morrisetteadas

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PREMILENARIA # 003

El incansable Julio César ‘Chóstomo’ Lanzagorta nos trae el tercer episodio de PREMILENARIA, el podcast de los noventa que te recuerda malos gustos, pero jamás malos ratos.

Los Animaniacs: pura xocosidad, oiga...

¿Recuerdas el debut del Super Nintendo? Te regodearás al recordar el impacto de Metroid, Earthworm Jim, Link y Mario en lo que era la consola más novedosa de la época. También nos menearemos al compás de Fatboy Slim y sus beats malévolos, pondremos en tela de juicio a algunos memorables one-hit wonders, reiremos con las ocurrencias de los Animaniacs y nos preguntaremos qué demonios era el famoso Chupacabras.

PREMILENARIA está alojado aquí para escucharse vía iTunes y RSS. Y también pueden descargarlo aquí por vía directa:

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PREMILENARIA # 002

Después del enorme éxito de su primera emisión, Julio César ‘Chóstomo’ Lanzagorta nos deleita con la segunda entrega de PREMILENARIA, el podcast de los noventa que te recuerda malos gustos, pero jamás malos ratos.

'Salvados por la Campana': Otra exitosa aplicación de la fórmula "3 tetos + 3 pompis = Rating".

En esta ocasión encontrarás reminiscencias de la época en que el gobierno de nuestro país le tumbó tres ceros a la moneda, creando una breve ilusión de fortaleza económica que fue derribada por completo tras…. ¡EL ERROR DE DICIEMBRE!, recordarás la tensión sexual puberta de Salvados por la Campana, pensarás que las muertes de Cobain y Colosio suenan mucho más cercanas de lo que imaginamos y ponderarás las monumentales madritxas que se llevaron Superman y Batman en sus respectivos cómics.

PREMILENARIA está alojado aquí para escucharse vía iTunes y RSS. Muy pronto subiremos su link a la página de iTunes Store (estén pendientes), y también pueden descargarlo aquí por vía directa:

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Nuevo Podcast: PREMILENARIA

NOW That's What I Call A Podcast! (Logo cortesía de Oliver 'Showbeast' Meneses)

Hace rato que me llevo de a cuartos por la vía virtual (aún no nos vemos en persona, como es menester en esta era) con el Finísimo Julio César ‘Chóstomo’ Lanzagorta, talentoso locutor y productor de la comarca fresera de Irapuato. Me comentó su intención de hacer un podcast dedicado a la década de los 90 del siglo pasado y, abrumado por un shock de nostalgia, le ofrecí arroparlo y difundirlo mediante la nueva barra programática de Finísimos Podcasts de Factoría UNO.

El resultado de este esfuerzo se llama PREMILENARIA, y es un auténtico viaje al pasado cercano que te asalta los módulos de memoria con referencias que creías olvidadas, personajes que nacieron y crecieron en la recta final de un milenio y temas musicales que, pese a nuestro cinismo en aquellos años, sí han resistido el paso del tiempo.

No quiero sobrevenderles algo que habla por sí solo, así que deléitense con la emisión inaugural de este promisorio podcast que refleja la cruda tecnológica de una década que nos dio Internet, el grunge como revolución cultural y un menú de canciones capaces de trasladarte DeLoreanescamente a episodios cumbre en nuestras respectivas existencias.

PREMILENARIA está alojado aquí para escucharse vía iTunes y RSS. Muy pronto tendrá su propia página en iTunes Store (estén pendientes), y también pueden descargarlo aquí por vía directa:

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Mis Ai Dís

Un post rapidín, aprovechando que me encontré un montón de identificaciones y credenciales viejas mientras escombraba una habitación en casa de mis padres…

Esta credencial del Colegio México ya la mostré en mi cuenta de Twitter, y generó tal cantidad de comentarios (algunos no fueron burlas… muy pocos) que me animaron a subir las demás. Dicen que tengo cara de gandallita, pero yo creo justamente lo contrario (esperen a ver el resto). De hecho pienso que luzco angelical y tierno. Claro, toda la ternura desapareció en cuanto los followers empezaron a hacer chistecitos soeces por el hecho de que mi escuela era el CUM. Colegio Universitario México, pero ustedes tienen la cabeza llena de vulgaridad y le dieron otras connotaciones. Sigue leyendo

Ruiditos favoritos

Dicen que somos seres eminentemente visuales, y es difícil de argumentar algo en contra. Es gracias al sentido de la vista que cosas tan vistosas como Spongebob, las camisas hawaiianas y el porno gozan de tanta aceptación y popularidad. Pero en mi caso, el sonido es algo tremendamente evocador.

Cuando compré la consola para iPod que terminó por convertirse en la piedra angular de lo que pronto se convertirá en toda una red de podcasts, mi intención inicial era simplemente capturar las voces de mis familiares. La lógica y la inspiración detrás de la idea fue, curiosamente, generada por mi hija Natalia. Natush tenía como cuatro años cuando me preguntó cómo era mi voz cuando yo tenía su edad. Y haga uno lo que haga, no hay forma de explicar una voz. Hay que escucharla, punto.

Natush, familiarizándose con viejas voces vía GarageBand...

Rescatar mi voz no ha sido fácil, pues el cambio constante de formatos mediáticos no es el mejor amigo de la preservación de materiales históricos a nivel familiar. Sin embargo en el escombradero de la casa de mis padres encontré cajas y más cajas de cassettes donde, sí, aparece mi voz cuando tenía un año y medio. Y en edades subsecuentes también. Ahora estoy buscando un buen reproductor de cassettes para transferir las grabaciones a un medio digital, y listo: el legado de una voz queda preservado para la curiosidad de otra generación.

Ahora tengo colecciones de voces de muchas personas muy queridas para mi, pero en el proceso de grabar cosas y más cosas, he descubierto algo interesante: hay sonidos que me causan un placer fuera de lo común. Son sonidos mundanos, pero al ser capturados de forma fiel y reproducidos de manera adecuada, prácticamente me transporatan a lugares y épocas distantes con la misma facilidad de un aroma o una fotografía. Sigue leyendo

Nuestros Chescos

Uno de los múltiples placeres de viajar implica degustar las bebidas locales. Cuando uno llega a la mayoría de la edad, la opción clara (u oscura) es disfrutar de las cervezas típicas del lugar que visitamos. Podemos tener nuestras marcas preferidas, pero el acto de beber “como los locales” nos hace sentirnos más a gusto cuando andamos deambulando por tierras extrañas.

¿Pero qué pasa cuando somos niños? ¿O adolescentes, imposibilitados para comprar (o limitados para apreciar) bebidas alcohólicas? Ah, ahí también hay opciones, puesto que nuestra hermosa República Mexicana goza de una apreciable variedad de refrescos regionales. Y a menudo el primer contacto de nuestro paladar con los mismos nos remite a recuerdos, algunos gratos y otros no tanto, de esas vacaciones o simples escapadas a otros rincones del mundo.

Por eso he aquí mi Top 5 de refrescos regionales. Compartan sus propias marcas, sabores y recuerdos en los comentarios, si son tan amables… Sigue leyendo

ARCHIVO MUERTO: “Por El Tubo”

N. del A.: Este es otro texto proveniente del Club Literario de Miami, que surgió de la casualidad (meter la mano a la urna y sacar un papelito al azar que asigna un tema a desarrollar por escrito) y se convirtió en un favorito personal, por múltiples motivos. Mi tema, “Kaleidoscopio”, fue invención de Junelly Rojas, distinguida personalidad del mencionado Club. Desde este humilde blog le mandamos saludos y dedicatorias, en espera de que se de una vuelta un día de estos entre las Finísimas Visitas.

kaleidos

POR EL TUBO

Por El Toño (Sempere)

“And when you’re seeing things

then your feet don’t touch the ground

‘cause when you’re falling

I can’t tell which way is down”

Afro-Celt Sound System – When You’re Falling


Doy media vuelta y están ahí, formándose ante mis ojos. Predominan los tonos amarillos y los destellos dorados, de amaneceres sobre la arena escuchando olas que rompen en torno al muelle. El ruido de cristales chocando entre sí suena a hielos cayendo sobre el cristal de un vaso, entrecortado con el gemido agudo que dejan escapar al recibir el baño de Campari. Es mañana de verano, quizá en Acapulco durante los setenta.

Mis ojos se ajustan a la escasa luz que ilumina la brevedad del túnel. Entre los pálidos destellos matinales se adivinan tintes rojos que describen ambiciosas figuras. Así, rojo sobre dorado, Campari sobre jugo de naranja, amargo sobre dulce, es el primer color y el primer sabor de algo que es desconocido, y sin embargo agradable. Un aperitivo apacible, un sobrino curioso, una mirada de reproche de mi madre, que aún así se divierte con el cuadro.

El breve filón azul que corta este horizonte imaginario será, pues, el Pacífico. El Pacífico tiene un nombre mal aplicado. Enciende tempestades, alberga tiburones, devora embarcaciones. Su oleaje ha ahogado a más de uno tan sólo esta semana, y aún así nos bañamos en él, gozamos en él, gritamos en él. El Pacífico es nuestra aventura y nuestro primer amor, revolcándonos en su espuma cuando nos pesca distraídos.

El Pacífico ha tallado los cristales de botellas rotas y los ha convertido en preciadas joyas cuyo valor es sólo estimable en su hallazgo, a medio enterrar sobre la arena, súbitamente al descubierto gracias a la resaca y a la bajamar.

El Pacífico huele a sal y a la peste de un cangrejo muerto el día de ayer. Mi Tío Pepe mató al cangrejo en lucha cuerpo a cuerpo. Lo vi con mis propios ojos, mientras le seguíamos superficialmente desde el bote con fondo de cristal. Este cristal es de un solo color: fondo marino. Para mi no hay lucha más encarnizada. Para él, no hay más sobrino que yo.

Media vuelta más y todo se fue. Hay rojos, sí, pero no son de Campari. Me imagino que son rojos de sangre. Sangre del cangrejo que recibió el corte con el cuchillo de buceo. Pero más aún sangre imaginaria en una camilla igualmente imaginaria. Sé que me dicen que mi Tío Pepe se fue al cielo, pero yo veo que no es así. Lo veo en mi padre y su rostro que grita el haber perdido una gran parte de sí mismo. Lo veo en mi madre, que se ahoga mintiéndonos para no lastimarnos. Lo veo en mi abuelo, que sobrevivió una guerra para vivir una batalla mil veces más agónica. Lo veo en mi abuela, y quisiera no verlo.

El rojo carmín choca con el púrpura como en un atuendo eclesiástico, pero este día es más luctuoso que en otras ocasiones. Las cuentas negras son perlas en un rosario. La misa es triste y prolongada. Para nosotros no habrá más historias, aventuras o recuerdos. El Pacífico, el Caribe, el Mar de Cortés. Todos se amalgaman en un único recuerdo, en una imagen idílica, pero no por ello falsa. Las cuentas negras ruedan por los bordes y son un par de ojos que nos miran fijamente, nos exigen atención.

Media vuelta para olvidar. Los rojos se han ido pero quedan los púrpuras y una curiosa colisión de estrellas amarillas sobre fondo blanco, y triángulos verdes entre copos color de rosa. De la playa al bosque. Del Pacífico al Velo de Novia, el mítico torrente que ha ido tornando las frías y angulares rocas grises en pulimentados almohadones de musgo húmedo. El olor es de coníferas, vapor de agua y tierra mojada. La tarde empieza a nublarse. Hoy subiremos el sendero que asciende por La Peña, maldiciendo los truenos en el horizonte que amenazan con poner fin temprano a nuestra humilde hazaña. Las cuentas y cristales que chocan entre sí son ruidos de guijarros que se desprenden con cada pisada. Estas son nuestras vacaciones ahora que la playa trae tan amargos recuerdos.

La Peña no es muy alta, pero desde su cumbre se puede tocar el cielo. A la izquierda está el pueblo, al centro las aguas de la presa, a la derecha la ladera que lleva a otra montaña más alta, desde la cual vuelan hombres asidos a precarias Alas Delta. Hang-Gliders, les llaman los gringos que se reúnen a beber ampolletas de Corona y a comer hongos azules en los portales de la plaza. A veces quisiera que uno de los voladores siguiera planeando más allá de las faldas del cerro, para dejarse caer en las frías aguas de la presa. Sus coloridas cometas humanas hundiéndose en la superficie color cobalto que refleja la tormenta en ciernes.

Media vuelta más, ¡y qué de luces! Veo explosiones policromas que lo mismo son fuegos de Santelmo emanados de químicas chimeneas que marquesinas sobre teatros de revista. Son brillantes, son geometría que se entrecruza formando patrones que hoy podríamos llamar fractales, para sonar modernos. Son juego de espejos en este túnel que me acerca a la ciudad que hace mucho no veo, pero que ya no existe. No existe como yo la recuerdo. Estos colores y estos aromas, estas texturas y estas personas ya no están. Viven aquí, en este pequeño tubo forrado en un papelillo metalizado de lo más común y corriente. Viven y mueren en su interior, con cada media vuelta, pero renacen y transportan a sitio distantes, sus viajes parecen no tener límite.

Si me preguntan si estoy viendo las estrellas con él, digo que sí. Pero también veo al niño que solía ser, y al niño que soy. Al de antes le parecía entretenido mirar a través de los reflejos. Al de ahora los reflejos le muestran gentes e instantes que no sabe cómo recordar sin atarlos a un sentimiento.

Así que media vuelta más.

Tan sólo media vuelta más.