Fantasy Football para tarados

El otoño se avecina, y con él llega el mejor invento en la historia de la humanidad, por mucho: las chichis el fútbol americano de la NFL. Y con él, llega el segundo mejor invento en la historia de la humanidad: las chelas el Fantasy Football. Sí, señoras y señores, se avecina una temporada más de la Finísima Liga.

Si necesitas que te explique lo que es el Fantasy Football, creo que este no es el blog para ti. Vete a leer a Martha Debayle o algo. Ah, pero si eres de los privilegiados que entienden el avasallador encanto de armar un equipo estratégicamente estructurado con jugadores de todas las escuadras disponibles en la NFL, sumar los puntos que anoten tus pupilos cada semana y con ello humillar a tu contrincante, sabes que pocos cosas son tan adictivas y tan satisfactorias.

Olvídense del “fútbol fantástico” que pretenden venderte con el panbol. El americano tiene todos los ingredientes necesarios para involucrarte de lleno: una gran variedad de estadísticas para sumar puntos, juegos suficientemente espaciados que permiten actuar con estrategia y cobertura adecuada en los medios para que puedas emocionarte hasta por un Jaguares – Bengalíes.  Sigue leyendo

Hoy Es Mi Fiesta…

Hoy es mi fiesta. Otra vez.

Hoy me alegro porque mi fiesta dura un buen rato, hasta que concluye el Pro Bowl, ya entradito el año que viene.

Hoy me coloco la gorra roja con el logo de una S y una F encimadas, y me siento más sabio para la estrategia tan sólo por eso.

Hoy escucho a mi hija gritar “¡FUMBLE!” y me enorgullezco cuando reconoce los logotipos de los 32 cascos como si estuviera recitando La Ilíada de memoria.

Hoy voy a celebrar cuando un hombre le provoque a otro la clase de dolor físico que el resto del mundo experimenta sólo cuando es embestido por un carro de supermercado cargado con martillos.

Hoy empiezo a planear mi agenda social en torno a días que no sean domingo, lunes y jueves por la noche, más uno que otro sábado.

Hoy siento una particular clase de repudio hacia personas a quienes aprecio como hermanos, tan sólo porque lucen estrellas azules en su ropa o porque ondean toallas amarillas.
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7 razones por las que le voy a mi equipo

Otro año, otra temporada de la NFL. No puedo negar que entre todos los deportes que sigo con devoción rayana en el fanatismo, el fútbol americano profesional ocupa el lugar de honor. Esta época del año me genera salivación pavloviana al estimar noches de jueves y lunes, domingos enteros y hasta uno que otro sábado de juegos y más juegos. Y pese a que limito mi participación a tan sólo 3 ligas de Fantasy Football por temporada (será tema de otro post), entre ese popular pasatiempo y sesiones de Madden 11 en el PS3 me la paso enajenado hasta que llega el Pro Bowl.

Y soy fan de los San Francisco 49ers, como muchos de ustedes ya saben. A menudo me preguntan porqué soy fan de los Niners y no de otro equipo. Así que decidí enlistar mis razones, en espera de que ustedes compartan aquí sus propios motivos para vestir los colores de sus respectivos equipos:

1. No quería ser “del montón”. Ya sé que los fans de Pittsburgh y Dallas van a expresar sus acostumbradas quejas de nenas al respecto, pero es la verdad. Pese a que me gustaba el futbol americano desde chavillo, las franquicias de Vaqueros y Acereros me caían en la punta del saxofón. Y no tanto por sus jugadores (muchos de los cuales admiré y aún admiro), sino precisamente por su afición. No podías expresar alguna opinión informada respecto a los récords como corredor de Jim Brown sin que algún Aceñero se pusiera competitivo diciendo que Franco Harris había anotado en la Inmaculada Recepción. Y hacer alusión a las virtudes como entrenador de Vince Lombardi, por ejemplo, sacaba a relucir a Tom Landry y su anticuado sombrerito como paragón de la estrategia por parte de un Burrero de Dallas. Ni hablar, de la misma manera que adoptas a un músico o a un autor literario como algo propio y lo sientes más cercano a ti por ser uno de los pocos que lo siguen en un principio, mi devoción por los Niners surgió a partir de la idea de ser El Fan. Así, solito. Sigue leyendo