Adiós, Elvis del espacio…

Head Of David

David Bowie, Earl’s Court, 1978 (Evening Standard/Getty Images)

David Bowie dejó la Tierra después de caer en ella hace 69 años, y sobran motivos para entristecer. Claro, en la oleada de panegíricos que sucederán a su muerte, el mío será uno más. Está bien, tampoco se trata de buscar ser únicos y trascendentes cuando simplemente tendríamos que sentirnos nostálgicos y agradecidos, además de que vivimos en la triste época en la que todas las muertes polarizan drásticamente a la opinión pública, tan mal representada por nuestros foros digitales de expresión.

Pero Bowie murió, esto no puede (ni debe) pasar inadvertido, ya que el dolor de su deceso es genuino. Él seguía dando de sí hasta el último momento, pues estaba en su naturaleza, y por eso nos sorprendió con Blackstar cuando ya su partida estaba anunciada para quienes le eran más cercanos. Tan sólo por ello debemos admitir, entonces, que no hay forma de ser cínicos ante su muerte sin pasar por ignorantes o por simples trolls adictos a la provocación. En este mundo donde Kanye West se autoproclama “genio”, ¿cómo llamamos a David Robert Jones? No habrá término apropiado, entonces. Sigue leyendo

Ahí Viene el Tren

En cuanto comenzó a correr la voz de la muerte de Amy Winehouse, algunos de ustedes me preguntaron si iba a escribir algo al respecto en el tenor del post de La Muerte Famosa que tanto tráfico ha generado en el blog y tanto descontento ha generado en algunos fans recalcitrantes. En el panorama más amplio hubiera descartado la idea, simplemente porque el mentado post abordaba los casos de fallecimientos que movieron tapetes generacionales. Y el caso de Amy, el triste y predecible caso de Amy, no encaja en la descripción.

Sí, cantaba muy fregonamente. Sí, tenía una trágica mística en torno a su persona que nos animaba al ridículo (vamos, Oliver y yo nos burlamos abiertamente de ella en un podcast la víspera de su deceso). Sí, murió a los 27 años como toda una pléyada de famosos artistas. Pero… ¿y luego?

Nos dejó dos discos muy buenos, de acuerdo. Pero dentro de unos años no será más que otra trágica anécdota. Suena horrible hablar así de alguien que fue básicamente una joven talentosa que tardó 3 años en morirse, pero esa realidad es la de los medios actuales. Y es que ya nos acostumbramos a ver el tren avanzando inexorablemente rumbo a la víctima sin que nadie haga algo sustancial para evitar el desenlace.  Sigue leyendo

Lo que nunca fue…

Hace unos días Barnes & Noble anunció que en las pasadas fiestas navideñas la cadena había vendido más libros digitales que libros impresos en papel, por primera vez en la historia. Sorprendente, sin duda alguna. Pero a mi me llamó aún más la atención por haber servido como otra clara muestra de que mis dotes adivinatorias y mis prognosis son tan confiables como las que hacen los canaritos que sacan papeles de una caja para predecir la fortuna.

Debido a mi personalidad como Bocón-Alfa, es clara la tendencia que tengo de hacer grandes pronunciamientos sobre eventos a ocurrir, mismos que no se materializan o simplemente muestran resultados diametralmente opuestos a lo que yo he llegado a intuir. En el ejemplo anterior, recuerdo haber desdeñado el Kindle de Amazon y otros e-book readers como artefactos sin futuro alguno. Bien jugado, NostraDumbass…

Como me gusta reconocer mis errores… o mejor dicho, reconocerlos yo mismo antes de que ustedes lo hagan por mi, riéndose como Nelson en Los Simpson, he aquí un compendio de burrería premonitoria cortesía de su seguro servidor:

  • “No necesitamos ningún otro formato para guardar música más allá del Compact Disc.  Imposible pedir más fidelidad que eso…”
  • “Este año [2010] mis 49ers vienen con todo. La división es de ellos, y tienen con qué meterle un susto a cualquiera en playoffs. El regreso a un Superbowl empieza ahora mismo.”
  • “Verás que el Kindle va a ser un fracaso rotundo. Será el Nintendo Virtual Boy de Amazon, seguro.” Sigue leyendo

Cerró sus ojitos Walkman

Pues sí, ya fue. No sé qué tanto se le va a extrañar ni si tendremos tiempo de hacerlo, porque la tecnología es muy cíclica en estas cuestiones. De pronto la nostalgia (poderosa y efectiva arma, según el genial Don Draper) hace que regresen aquellas cosas que alguna vez dejaron huella indeleble en nuestros gustos: Atari 2600, relojes calculadora, juegos Nintendo de bolsillo, tornamesas, audífonos aparatosos… nunca se van del todo, tan sólo entran en estado de hibernación por un rato y después regresan para ser consumidos por un nicho muy específico.

Pero, ¿y si no sucede así? No veo un escenario donde toda la nostalgia del mundo sea capaz de hacer que regresen los floppy de 5 1/4, los celulares tabique o el telégrafo. El modo de almacenar la información o su carácter práctico es lo que manda. Y en este caso, los cassettes que alimentaban al otrora avasallador Walkman han perdido prácticamente todo el terreno ante las grabaciones digitales.

Lo que resta del post será un largo “¡cuéntanos más, Abuelo Toño!”, así que sean pacientes. Es que sí me pegó duro el anuncio de que Sony ya no hará más Walkman. Es como si Nike mañana decide que ya no va a fabricar tenis o algo… simplemente no cuadra.
Sigue leyendo

Mi Gay Favorito

En un par de mesecitos más se conmemorará el décimo noveno aniversario del petateamiento trágico de Farrokh Bulsara. Claro, todos lo conocíamos simplemente como Freddie Mercury. Su demoledora presencia sobre el escenario roquero dejó, tras su deceso, un vacío imposible de llenar. Se le extraña, y es decir poco. Ayer hubiese cumplido 64 años.

Yo les he confesado varias veces que uno de mis primeros idilios musicales fue con Queen. Esa banda lo tenía todo: podía ser épicamente atronadora como en Tie Your Mother Down o Dragon Attack, o tan teatral como en Somebody To Love y Don’t Stop Me Now. Recordar lo que sentí la primera vez que recorrí Queen II, A Night At The Opera o The Game es volver a la era en la que el ritual de descelofanear un LP (Rock 101 dixit) constituía una comunión orgásmica donde la aguja de un tocadiscos revelaba sonidos que la mentalidad infantil apenas comenzaba a procesar, despojándose de la inocencia con cada armonía coral y cada riff inconfundible de la guitarra Brian May, quien lucía uno de los mejores peinados afrocaucásicos de la historia.

Pero lo cierto es que recordar a Queen es recordar a Mercury. Nadie llenaba el escenario como él. La banda era discreta, anónima hasta cierto punto. El mentado May, Roger Taylor y su voz rasposa como la tarola de su bataca, John Deacon con su pinta de aprendiz de estilista… los tres eran brillantes, virtuosos y plenos de talento, pero finalmente cedían el paso a la exuberancia y a la presencia de Mercury. Y hacían bien.
Sigue leyendo

De musiquita y otras cosas…

El día ha estado movidito, así que decidí echar mano de una listilla para el post de hoy. Aprovechando la inspiración de Cabri y de UltraVPsycho en sus respectivos posts, decidí hacer un pequeño recorrido por mis “primeros” en materia musical. ¡Compartan los suyos!

Primer disco infantil que disfruté enormemente: Sinfonía Inconclusa en La Mar – Piero. Cri-Cri fue primero, claro, pero este disco del cantautor argentino es genial. Acabé comprándolo en CD ya de grande, y mi hija hoy lo disfruta como yo.

Primer disco que me compraron mis papás para que dejara de xoderles las 24 horas del día: Led Zeppelin III – Led Zeppelin. Ahora me entra un reflejo pavloviano cada vez que suenan las primeras notas de Immigrant Song. Sigue leyendo

Reescribiendo el Menú

No soy muy fan de los restaurantes temáticos. ¿Se acuerdan de la oleada de los mismos, ocurrida hacia principios de los 90? De golpe y porrazo aparecieron por todo el mundo sucursales  de una gran diversidad de franquicias, todas con sus conceptos comerciales muy marcados y muchas veces amarrados a grandes nombres de supuestos “socios”: Planet Hollywood (Schwarzenegger, Stallone y Willis), All-Star Café (Gretzky, Shaq, Montana, Agassi), Bubba Gump Shrimp Co. (dedicados a la historia de Forrest Gump), House of Blues (Dan Aykroyd y Jim Belushi), Rainforest Café (bien ecológico… NOT!)Harley Davidson Café (para todos los devotos de las Hogs), NASCAR Café (Jeff Gordon, Rusty Wallace, et al), Fashion Café (Naomi Campbell, Christy Turlington y Claudia Schiffer)… Sólo nos faltó ponernos vivos a los mexicanos con una franquicia dedicada a nuestro máximo embajador cultural para estar a tono. Claro, expandir el menú de El Chavo del Ocho Café® más allá de las tortas de jamón hubiera sido un reto, pero la oportunidad estaba ahí.

La mayoría de esos changarros murieron, o sobreviven de sus viejas glorias. Algunos estaban predeterminados al fracaso, como el mentado Fashion Café. ¿A quién se le ocurre poner un restaurante amarrado a una profesión como el modelaje, donde provocarse el vómito o matarse de hambre constituye una práctica habitual? Y lo más impactante es que los menúes de todos estos sitios solían ser casi iguales. Claro, todos comenzaban por ofrecer una serie de especialidades únicas, pero a la larga acababan en el conformismo de ofrecer siempre la misma gama de nachos, alitas de pollo, hamburguesas, pastas sin imaginación y ensaladas césar con pollo a la parrilla.

El Hard Rock Café es el único de estos establecimientos que llego a frecuentar de vez en cuando, ya sea en México o en Miami. Nunca cuando visito otras ciudades, pues creo que comer en sitios únicos y no en franquicias con platillos que ya conocemos debe ser parte del propósito de viajar. Pero debo reconocer que el Hard Rock me late, pues en primer término soy un nerd de la memorabilia musical. Los tragos son bien servidos, la comida es bastante decente y las rolas que ahí suenan siempre ponen de buenas.

Lo que me extraña es que no hayan caído en la práctica cutre, cheesy y predecible de ponerle nombres “ingeniosos” a los platillos, consistentes con el tema del restaurante. Es, a mi modo de ver, una oportunidad desperdiciada para hacer el imbécil (una de mis actividades favoritas, por si es la primera vez que visitan este blog). Recuerdo un establecimiento en Guadalajara que tenía una admirable selección de antojitos ingeniosamente bautizados: el sope Wonderbra (chicharrón prensado), la torta Chabelo (de pierna), el taco Gobernador del Estado (pura lengua)… En fin, darle un poco de originalidad a la oferta culinaria.

Animado por esa idea y por la buena recepción (o sea que nadie me mentó la madre) al sugerir uno de estas confecciones gastronómicas en Twitter, comencé a armar un menú temático que le ofrezco desinteresadamente a los del Hard Rock, por si les interesan mis siempre brillantes ideas.

De entrada hay que expandir la variedad. No pueden conformarse con las cansadas opciones tradicionales. La variedad de Nachos puede incluir los Nachos Cano y los Nacho Pop. En vez de una aburrida sopa de brócoli con queso, ¿porqué no abrir boca con la Sopa de Frijol & Oates? El primer ingrediente es el bueno, el segundo es de mero adorno.

En cuestión de arroces la tenemos hecha, con el popularísimo Arrozsmith. O si ese arroz no te llama la atención, también puedes pedir un platillo doble llamado Guns Arroces: el primero te abre el apetito para la destrucción, y el segundo puede ser frito al estilo chino. Lo malo es que el segundo es tardadísimo, pero ahora que se está poniendo de moda el dichoso slow food movement, puede pegar. Y si andas muy internacional y en un ánimo pop-jazz, la PaElla Fitzgerald es la opción.

Las especialidades mexicanas no están bien representadas en los restaurantes temáticos de este tipo. Sí, hay quesadillas, pero nada que ver con la queca tradicional mexicana. El Hard Rock podría ofrecer QuesaDylans: La Jacob luce muy atractiva, pero es más bien ligera y ni te acuerdas de qué sabe una hora después de comer (ideal para las dietas). Ah, pero La Bob simplemente no te la acabas, de lo grande y magnífica que es. ¿Lo ven? Se puede lograr consistencia temática con los artistas en casi cualquier platillo.

El Taco Placebo puede ser la versión alternativa del taco placero. No sabes si es un taco bien machín o más bien medio jotón, pero en cuanto lo pruebas te das cuenta de que sí la hace. Las Gorditas de Abba pueden ser otra buena opción para diversificar las entradas: la Frida se hace de maíz prieto y la Agnetha de maíz blanco. Las EnchiGaGas son un platillo cuyo concepto también encaja a la perfección, pues los comensales siempre acaban preguntando si tienen chile o no.

Claro, no podemos dejar de lado los platillos internacionales clásicos, pero hay que darles un tono roquero. RavioLes Paul. Fettucinni AlFreddy Mercury. Rissottom Waits. Fleetwood Mac & Cheese. Un buen corte de Paul McCarne Asada no puede faltar, pese a su elevadísimo precio. También puedes ordena una Iron Maidenesa con Papas, opción más económica, pero que satisface más.

LangosTina Turner: suculento crustáceo.

En cuestión de pescados y mariscos también se puede ser creativo. La LangosTina Turner tiene buena porción de carnita en la cola, pero las piernas también tienen lo suyo. Oasistiones en su concha. Belle & Sebichetian. Pulp en su tinta. Pearl Jaiba

Y si quieren un plato fuerte mexicano, siempre pueden ordenar una especilidad de la cocina Paiki: el Möle Crüedo. O el Pipiánk Floyd. Hasta la Cochinita PiP.I.L. es buena opción.

En los desayunos todo es cuestión de poner una barra donde te preparen un Omelette Zeppelin a tu gusto. O de plano ordenar The ChilaKillers verdes o rojos.

¿Algo dulce? Estamos armadísimos. Flan Ferdinand. Muse de Chocolate. James Brownies. Los Pays Girls (del Chef Orozco) todavía están buenos, pese a ser un platillo entrado en añitos. Pero en cuestión de postres hay un Rey: Elviscocho.

Bueno, no he hecho más que escarbar un poquito la inmensa gama de posibilidades para los señores del Jarro Café. Ya soy su cliente. Ahora quiero ayudarles más allá de pagar los cuentones que me cobran. Y claro, mi oferta desinteresada se extiende a los Finísimos Miembros, quienes de seguro van a sugerir sus propias especialidades. Yo no pido nada a cambio, quizá una tarjetita de descuento del 15% por consumo.

¡Ah!, y que nunca incluyan la Ensalada César Costa

A hacer la ‘meme’

The Smiths... Acá serían "Los Pérez", por supuesto.

The Smiths... Acá serían "Los Pérez", por supuesto.

Dichosos memes… Un mal necesario, pues de pronto te alivian la necesidad de escudriñar en los vacíos rincones donde llega a residir la creatividad en busca de un tema a desarrollar. Centenas de miles de blogs y redes sociales se marchitarían sin ellos. Y yo no acostumbro responderlos, pero algunos de ellos me llaman la atención. En especial si tienen que ver con música.

Gracias a Facebook me reencontré con uno de mis amigos más viejos (no en edad, sino en gestación de nuestra amistad), el eminente sabio Rodrigo Díaz Salas, quien por azares del destino en eso de los apodos acabó ostentando el de “El Choco”, mote con el que habíamos bautizado a un tercer infeliz pero que se le regresó a uno de sus autores. Es el equivalente a dispararle a un enemigo y que la misma bala rebote y nos cause la muerte.

En fin, El Choco me “taggeó” con un meme que consiste en responder a una serie de preguntas usando sólo los títulos de canciones de tu artista favorito. El suyo fue The Cure. El mío, obviamente, fueron The Smiths, con quien algún día los aburriré en otro kilométrico post de homenaje. He aquí mis respuestas, que no tienen mucho mérito pues mi banda favorita tiene los mejores títulos de canciones en la historia del rock, y para muestra…

Desde la izquierda: Mike Joyce (bataca), Andy Rourke (tololoche eléctrico), Johnny Marr (liras y teclas), Morrissey (la cantada).

Desde la izquierda: Mike Joyce (bataca), Andy Rourke (tololoche eléctrico), Johnny Marr (liras y teclas), Morrissey (la cantada).

Artista:
The Smiths

Eres hombre o mujer?
This Charming Man

Descríbete:
Sweet And Tender Hooligan

Cómo te sientes:
Still Ill

Dónde vives actualmente:
Back To The Old House

Si pudiera ser otra persona:
I Want The One I Can’t Have

Forma de transporte favorita:
The Draize Train

Tus mejores amigos son:
Rusholme Ruffians

Tu color favorito es:
Golden Lights

Cómo está el clima:
What Difference Does It Make?

Momento favorito del día:
This Night Has Opened My Eyes

Si tu vida fuera un programa de tele, cómo se llamaría:
That Joke Isn’t Funny Anymore

Tu regalo de cumpleaños ideal sería:
Paint A Vulgar Picture

Qué es la vida para tí:
Money Changes Everything

Tu relación:
Barbarism Begins At Home

Buscando:
Please, Please, Please, Let Me Get What I Want

No me importaría:
Death Of A Disco Dancer

Tu miedo:
Suffer Little Children

Cuál es el mejor consejo que puedes dar?
A Rush And A Push And The Land Is Ours

Si pudieras cambiar tu nombre, cuál sería?
William, It Was Really Nothing

Pensamiento del día:
Shoplifters Of The World Unite

Cómo te gustaría morir:
Death At One’s Elbow

Condición presente del alma:
Heaven Knows I’m Miserable Now

Mayor secreto:
I Started Something I Couldn’t Finish

Mi lema:
Work Is A Four Letter Word

Confieso que me divertí. Si hacen el suyo, manden el link en los comentarios, ¿OK?