Mascotas Olímpicas: Lo Bueno, Lo Malo, Lo Estúpido.

Uno de los posts más populares de este blog es el que repasa las mascotas de los mundiales de fútbol, así que resulta lógico pensar que una entrada similar dedicada a las mascotas olímpicas debe surtir un efecto similar, ¿no? Es una pregunta retórica, ¡OBVIO QUE SÍ! Así que, animados por los dudosos procesos electorales en México y el mundo, votemos todos por el animalillo, criatura o aberración que represente más fielmente lo que debe ser una buena mascota olímpica.

Mi escala para las mascotas futboleras se medía en “Cantonas”, pues considero al franchute Eric Cantona como el futbolista más cool de la historia (superando por poco al genial borracho George Best). ¿Pero qué ícono olímpico aplica para calificar a nuestras mascotas? Olvidémonos por un momento de buscar atletas borrachotes y juerguistas para mejor montarnos al carro de lo actual, de lo viral… de lo sensual.

“I work out! I’m sexy and I know it!”

Si no vieron el popularísimo video de la velocista australiana Michelle Jenneke bailando y coqueteando con la cámara antes de patear traseros en una competencia de 100 metros con obstáculos, los compadezco por estar tan malitos de su cibercultura.

Esta Sheila sin duda alguna le dio un nuevo significado al “calentamiento previo a la competencia”, así que la escala para estimar qué tan cool es la mascota en cuestión se medirá en Jennekes. ¿Sexista? Quizá. ¿Me importa poco lo que piensen al respecto? Cuenten con ello. Comencemos… Sigue leyendo

En Espera del Perro Robot

Un par de días después de que se chutaron a Bin Laden comenzó a correr en los medios la historia (real) de que el escuadrón de Navy SEALs a cargo de meterle un tiro entre ceja, oreja y madre a Osama no se componía exclusivamente de seres humanos capaces de circuncidar una mosca a 200 yardas de un certero plomazo. Oh, no. Además de los 79 soldados, les acompañaba un perro.

Y no cualquier perro, por cierto. Estos perros suelen ser de razas excepcionalmente dotadas tanto para el combate como para la detección olfatoria de riesgos, sean de naturaleza explosiva o simples enemigos de carne y hueso. Las razas preferidas suelen ser pastores alemanes o los famosos Malinois originarios de Bélgica (¿creían que iba a caer en la fácil tentación de hacer un chiste soez con la palabra ‘belga’, eh, babosos?), y son al mundo canino lo que Chuck Norris al mundo humano.  Sigue leyendo

Alegatos de mis gatos…

Siempre fui fan de los perros, desde chavito. Y perros nunca faltaron en mi casa. En un futuro dedicaré un post entero a la raza canina, pues ocupan un lugar preponderante en mi vida. Pero en estos días mis papás salieron de viaje, y nos encargaron a mi hermano y a mi estar pendientes de sus gatos.

Lejos de lo que reza el saber popular, una casa de perros y gatos no está permanentemente hundida en pleitos, corretizas, mordidas y arañazos. Al menos no en casa de mis padres. Salvo en el caso de un par de afortunados canes, los perros han vivio en el exterior de la casa y los gatos en el interior. Cuando alguna de las razas se aventura demasiado en terrenos de la otra, puede haber ladridos o maullidos de advertencia, pero no hay francas hostilidades. Reina una extraña armonía.

Todo empezó hace unos 14 años, con la llegada de Gato. Una de las múltiples gatas que vivían en casa de los vecinos se saltó hacia el tejado que daba a nuestro patio, y depositó sobre las tejas a un gatito recién nacido, con los ojos aún cerrados y todo el rollo. Mi mamá escuchó sus maullidos durante un rato, sin saber qué hacer. Al cabo de una hora, aproximadamente, la gata regresó por su cría.

Al día siguiente se repitió el espectáculo. La gata dejó al gatito sobre las tejas y desapareció… para no volver. Me imagino que aplicó la clásica de ir por cigarros a la esquina para endosarnos al producto de sus calenturas. En fin, el sol se ocultó y comenzaron a caer las primeras gotas de un aguacero. Mi mamá corrió a pedirme que le ayudara a subir al tejado. Rescató al gatito y lo metió en la casa. Y obviamente nos quedamos mirándonos mutuamente, sin saber qué hacer con esa extraña criatura.
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VOTO NULO: Mascotas Mundialistas

Cantona... COOL!

Cantona... trés COOL, mais non?

Ya calificamos al Mundial de Sudáfrica. Podemos garantizar que en el 2010, al menos, el mundo seguirá girando. O al menos lo hará hasta que concluya la participación de México en dicha gesta (que de acuerdo a experiencias pasadas debe ser hasta el primer partido de la segunda ronda).

Como nunca es demasiado temprano para comenzar el hype panbolero, hice algo que seguramente otros han hecho ya en infinidad de ocasiones: clasificar a detalle todas las mascotas mundialistas que han existido hasta nuestros días. ¿Cuál es el ángulo original para ti, Finísimo Lector? Me imagino que ninguno. Pero era postear esto o una foto de la mugre acumulada en mi ombligo durante el reciente fin de semana, en que Marcelo Ebrard decidió dejar la colonia sin agua corriente.

Okei, okei, algo original: además de desglosar los puntos a favor y en contra de cada mascota, he decidido calificarlas de acuerdo a qué tan cool son. Y como Eric Cantona es el futbolista más cool de quien tengo memoria reciente, dicha escala se medirá de 0 a 10 Cantonas. En fin, entremos en materia. Cronológicamente, de atrás pa’lante:

66_worldcupWillieWorld Cup Willie (Inglaterra, 1966)

¿Qué es? Un león, ataviado con una casaca luciendo los colores de la Union Jack (bandera del Reino Unido), o alternativamente los de la selección inglesa.

Lo bueno. Simpaticón, nada amenazador. Los niños no lloran si les regalas uno de peluche, a menos que sean unos auténticos tetos de los que sufren robo de lunch escolar cada día a manos de sus compañeritos. Tiene el honor (dudoso, claro), de ser la primer mascota oficial en la historia de las copas del mundo.

Lo malo. En el fondo, resulta aburridón. Por lo menos es mucho menos entretenido que los leones de la vida real, famosos por devorar gacelas, búfalos africanos y turistas demasiado confianzudos.

Lo estúpido. La fijación inglesa con los leones. Lucen tres en el escudo de su selección. Los encontramos por todas partes en los monumentos ingleses. Un poco absurdo, si tomamos en cuenta que el león no es una especie endémica de las islas británicas. Hubiera sido más honesto usar un animal local, como el zorro, la urraca o Liam Gallagher.

¿Qué tan cool es? 7 Cantonas. Tiene un cierto encanto vintage y un trazo ingenuo que obra en su favor.

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