Fotos del montón…

Hoy se me acabó el tiempo para escribir e ilustrar el post que tenía planeado subir, pero en vez de dejarlos chiflando en la proverbial loma y en aras de retomar el ritmo de posteo a uno diario, me embarqué en una breve búsqueda por las fotos guardadas en mi teléfono. No tienen orden ni concierto, no hay tema unificador y la mayoría de ellas no sé ni porqué fueron tomadas en primer lugar (o guardadas, para el caso). Pero las quiero compartir con ustedes, para que comprueben de una vez por todas que mis insulsos escritos son aún preferibles a mis insulsas dotes como artista de la lente. Aquí van, para su deleite (esper0)…

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¿En qué nos parecemos al huitlacoche?

Aunque no lo creas, hay algo en común en ambas imágenes...

Expliqué la génesis del término utilizado para titular este blog a grandes rasgos en la página de autor, pero es necesario ahondar un poco en ello a juzgar por las preguntas que me hicieron en Formspring hace pocos días. Ya saben que Finísima Persona es su blog de confianza y qué sé yo, pero debo aclarar para los nuevos que el término no nació con el blog, ni siquiera con la columna del mismo nombre. Nació gracias a un par de asnos.

En efecto, me refiero a su servidor y a mi amigo y contlapache Hugo Tapia, compañero de la universidad y ocasional socio en iniciativas de dudosa calidad. Corría el año de 1992 (¡Cuéntanos más, Abuelo Toño!) y me encontraba cursando con cierta facilidad la carrera de Ciencias de Comunicación en la UIC (mi Alma Desmater). No me jacto de ello, lo que sucede es que después de un par de semestres iniciales donde me dediqué a beber como si fueran a prenderle fuego a todo el alcohol barato sobre el planeta, logré eventualmente tomar un ritmo eficiente de estudios-chamba-desmadre-distracciones que no amenazaba con tornarme en un estudiante fallido más. Y las materias que empecé a tomar me interesaban mucho más que las que colocan al principio de la carrera para desanimar a las huestes de futuros desempleados, así que mis calificaciones, desastrosas durante el primer año cursado, sufrieron un apreciable repunte que al menos evitó que me corrieran por bajo rendimiento.

Comencé a llevarme con Hugo por el simple hecho de que bebíamos en círculos sociales comunes y que a ambos nos gustaba hacer dibujitos. Yo había participado ya en una publicación (por asignarle un generoso calificativo) llamada La Náusea con mis compinches Oliver y Paco, y ante la ausencia del primero (dejó la carrera) y la madurez artística del segundo (sí, claro) llegó la opción de lanzar otra revistucha de monitos y mal gusto. Así pues, Hugo, Israel “El Zorro” León y yo lanzamos La Mula de Tu Hermana, un pasquín cuyo precio de portada era “Un Pinche Peso” (pensábamos que era una estrategia de marketing brillante) y que pronto generó pingües ganancias para sus fundadores. Bueno, para Hugo y para mi, pues debo confesar que la usábamos frecuentemente como nuestra caja chica y el pobre del Zorro nada más no se enteraba. Sigue leyendo

FINÍSIMAS VISITAS: Macho Cabrío (y duelo de reseñas de KICK-ASS)

Toño Dixit: En Finísima Persona es costumbre reseñar películas con el fin de hacerlas pedazos o de preguntarnos porqué son de súbito tan populares. Pero hace poco pude ver Kick-Ass, y la verdad me motivó lo suficiente como para reflexionar acerca de lo maravillosa que puede ser la experiencia cinematográfica cuando se anima a tomar ciertos riesgos. Aquí va , pues, mi reseña… seguida de cerca por una Finísima Visita: el mismísimo Macho Cabrío,  quien accedió a salir brevemente de su retiro bloggero para ofrecernos su siempre interesante perspectiva al respecto de esta gran muvi.

Claro, Macho Cabrío no siempre ha tenido este nombre, al menos para mi. Yo le asigné rápidamente el mote de Dr. Dre cuando le conocí allá por principios de la década, cuando el pobre iluso ponía carita de apañado mientras trabajaba en la revista Eres. Sin embargo, el estimadísimo Lic. Ruy Xoconostle descubrió en él un potencial para transformar el desmadre en contenidos de calidad, y pronto llegó a Maxim. Después llegó su identidad cabresta durante la época de Toque de Queda, su consolidación en la blogósfera con Paiki y sus esquizofrénicos periodos de creatividad y semi retiro alternados.

Pero el bottom line, como dicen los mercadólogos y otras bestias, es que a mi me entretiene sobremanera la forma de pensar de este multitalentoso esperpento. Iré más lejos que el entretenimiento, incluso: me fascina leerlo. Siempre me gusta estimar el valor del trabajo que hacen las personas a quienes considero mis amigos de la siguiente manera: ¿consumirías lo que genera este cabrón si no fuera tu cuate? La respuesta en este caso es un “SÍ” rotundo. Intercambiar pendejadas por Twitter con él me alegra el día, conversar sobre cine, música o videojuegos me deja siempre con un enorme aprendizaje, y escuchar sus aventuras y proezas ahora que me enrolaron para producir el Paikast es francamente refrescante, porque me demuestra que todavía hay en el mundo güeyes que son capaces de encontrar un ángulo original en todo lo que les rodea. Así pues, en una muy demorada invitación a Finísima Persona (my bad, Dre!), les dejo en presencia de grandeza…

Este cabrón rige...

MASACRE ENMASCARADA: Kick-Ass, por El Artista Anteriormente Conocido Como Macho Cabrio


La diferencia ente realidad y ficción. Esa línea invisible que tantos debates ha provocado en foros, juzgados y escritos. Una postura dice que estamos tan acostumbrados a la violencia ficticia que nos hemos hecho insensibles a la real.

Una noche salía yo del metro Chilpancingo justo un par de minutos después de ocurrido un asalto en uno de los bancos aledaños. No me tocó presenciar los balazos, pero sí pude ver las gotas de sangre en el piso. La sangre real no luce tan espectacular como la de las películas, pero es inevitable que nos demos cuenta de lo que significa. Es inconfundible como lo es el sonido de la explosión vacía de una bala a unos cuantos metros de nosotros. Aunque a veces dudamos, sabemos bien cómo suena un balazo real y cómo luce la sangre. Sigue leyendo

Finísimas Visitas: El Zorro

N. del T.: Desde hace un buen rato he estado jeringando a este Finísimo Colega para que participe en Finisimapersona.net, y hasta que se nos hizo. Israel León O’Farrill alias “El Zorro” es un auténtico barbaján. Pasar dos minutos a su lado es razón suficiente para convencernos de que ciertas culturas occidentales harían bien en aprender algo de esos primitivos pueblos que solían ahogar a sus recién nacidos cuando notaban algo raro en ellos. Su léxico puede ser tan florido como un campo de tulipanes holandés, y su manejo del doble sentido y el albur debería ser compilado en algo llamado Nacopedia, por ejemplo. O Finisimapersona.net

Y también es uno de los seres humanos más divertidos sobre la faz de la tierra. Hemos compartido más alcohol que un par de hospitales militares. Nuestra publicación universitaria de La Mula de Tu Hermana nos generó una de las muestras más pasmosas de amor y odio entre lectores y autoridades académicas que jamás se hayan visto en la UIC. Y aparte de que el muy infeliz me puso de apodo “Toñolele” (por el mechoncito de canas que me corona el copete), también me desenmascaró como naco de clóset ante todas mis amistades (que me tenían en un concepto de auténtica Finísima Persona) durante una cena en MI casa, posiblemente dando pie a que yo haya terminado escribiendo estas guarradas por vocación.

Así pues, les dejo con El Zorro (alias Aquiles Baeza en su blog y en Twitter), con algo muy… a su estilo.

¡AH! Además de todo, hoy es su cumpleaños. Y también del Finísimo Miembro Ferrari1. ¿Coincidencia? No lo creo.

Miss Vergas, o la maravillosa capacidad del ser humano de hacer cosas y no tener la más mínima idea de a dónde pueden llevarte

Por Aquiles Baeza, corresponsal de espíritu en Vergas y su más sincero amigo.

Cuando un cercano me hizo llegar esta imagen, he de confesar que quedé totalmente patidifuso.  Al principio pensé que se trataba de una broma pues ahora todo se puede en este maldito mundo digital. Sin embargo, bastó que me pusiera a investigar un poco para darme cuenta del inmenso universo que significa el pueblo de Vergas para un espacio como este. Y existe. Está precisamente en Minessota  y viven 311 individuos ahí. La Susana, que es mi madre, jamás se imagino que su hijo estaría dedicando tiempo de su vida a averiguar sobre un sitio llamado Vergas; no obstante, lo hace impulsado por su noviecita santa que sigue opinando que se parece a Brad Pitt.

Quiero iniciar con una reflexión:  al ver la imagen de arriba y pronunciar el título de la agraciada ¿No da la sensación de que tenemos dos, o tres, o varias? No te sientes inclinado a sentarte y ponerte a reflexionar sobre la vida. ¡Vamos!, si hasta te deleitaste al pronunciar ese nombre que de musicalidad lo tiene todo, pues pareciera un instrumento que has de tocar por el resto de tus días… Además, hace lucir a los Belgas (oriundos de Bélgica) como una simple broma del más burdo doble sentido. Los habitantes de este sitio sí que son bien Vergas. ¿O será el gentilicio vergueanos, verguillos, verguenses, verganos, verguinos?
Bueno, creo que es tiempo de empezar.
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Finísimas Visitas: El regreso de Bberrystop

N. del T.: De nueva cuenta nos distingue con su presencia la estimadísima Norma AKA Bberrystop AKA Ladywriter100, esta vez con una sesuda reflección sobre sus bizarros sueños. ¡Un gustazo!


Notas desde mi Cámara de Regeneración Borg

Sueño de algunos, pesadilla de muchos...

¡Cómo quisiera tener una Cámara de Regeneración Borg! Se ve que sales como nuevo, y es que me encanta dormir. Si bien no he podido hacerlo a mis anchas desde hace 6 años que nació mi primera hija y, según me dicen, no podré volver a hacerlo nunca más, lo que se pueda es bueno.

Dormir me lleva a soñar, que también es lo mío, porque por lo general mis sueños son muy pirados. Mi mente acostumbra echar en una licuadora todo lo que vio en el día y servírmelo lo más revuelto y colorido que se pueda, además casi siempre recuerdo mis sueños y son muy interesantes de interpretar, por eso me cuesta trabajo entender a la gente que no recuerda sus sueños, o que dice que no sueña.

Cámara de Regeneración Borg: También disponible en estilo Early American.

Cuando trabajaba en el gobierno de sol a sol, soñaba que mi oficina tenía cama y estaba todo apretado: la computadora, el teléfono, la cama, los papeles pendientes. Era la forma que mi mente tenía de decirme: ¿Para qué te vas de la oficina a las 2 de la mañana? Mejor múdate aquí. Y cómo olvidar los sueños ridículos, como cuando iba a un concierto de Andrea Bocelli y Barney el dinosaurio, y cantaban juntos ópera vestidos de frac.

Pero también están los sueños tipo pesadilla en la calle del infierno. Para mí, uno de los peores es este: cuando vivía en casa de mi mamá, que tenía el número 11, acostumbraba salir los domingos por el periódico; caminaba dos cuadras, casi siempre en fachas, compraba el periódico y regresaba. Varias veces soñé que salía, compraba el periódico y al regresar, la casa número 9 y la número 13 estaban pegadas pared con pared, la 11 no existía y yo parada ahí con un periódico en la mano y las llaves de una casa que no existe en la otra, en pijama y pantuflas. La sensación de no tener a dónde ir, ni qué hacer, no se la deseo a nadie.

¿Y qué tal aquella sensación tan peculiar que algunos “afortunados” hemos sentido? Científicamente se le llama “parálisis del sueño”, pero en México nos gusta decir “se me subió el muerto”. ¿Les ha pasado? Según especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), entre 30% y 50% de los mexicanos lo han experimentado alguna vez en su vida. No sé cómo midieron eso porque cuando haces cita en el IMSS no te lo preguntan, pero bueno, eso dicen y me hacen sentir menos sola, porque a mi sí me pasa y mucho, más de lo que quisiera.

Para aquellos que están entre el 70% y 50% que no se les ha subido el muerto, les cuento: es una sensación de opresión en el pecho mientras duermes, literalmente como si alguien estuviera sentado encima de ti. No te puedes mover y en los peores casos puedes tener alucinaciones visuales y/o auditivas (pregúntenme) y pues son gachas, además estás consciente y ves a la gente dormida a tu alrededor y les gritas y nada, nadie te oye ni te salva del muerto… y de repente se quita. Las primeras veces que me pasó, hace como 15 años, yo lo explicaba como un intento de abducción alienígena, pero ahora que soy más experta lo veo más como una especie de viaje astral mal-viajado.

En realidad no todo es malo. Generalmente mis sueños son enriquecedores y reveladores y en mis dos embarazos soñaba cosas tan chistosas que me despertaban mis propias carcajadas, es una sensación fantástica, aunque quién duerme a mi lado empiece a dudar lo de tener una familia conmigo.

Y esas son mis montañas rusas nocturnas. Ahora, después de tanta plática de alcoba, como dijo John Lennon: You may say I’m a dreamer, but I’m not the only one. Ustedes, ¿qué sueñan?

Bberrystop

Finísimas Visitas: ¡Norma!

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NOTEJA DEL TOÑEJO: Hacía un rato que no recibíamos una visita en el blog, pero por fortuna hoy contamos con la presencia de una buena amiga (no sólo de Finísima Persona, sino desde mis días universitarios).

Ustedes la conocen por sus comentarios como bberrystop, pero yo tengo el gusto de conocerla desde que la obligaba (junto con Paco y Oliver) a comprar nuestra pseudorevistilla fotocopiada (La Náusea), cosa que siempre hizo de buena gana… O al menos haciéndonos creer eso.

Norma Deyanira Mora de Cusack (así se llama en la vida real, aparentemente) siempre tiene cara de estar de buenas, y desde que estudiábamos en la Escuela de Ciencias de la Comunicación me llamaba la atención su gusto por el periodismo serio. Es gente modesta, así que ni siquiera se preocupó por recordarme que cuando los demás estábamos fotocopiando monitos para vender nuestro cómic de a peso, ella ya colaboraba en la revista ÉPOCA de Abraham Zabludovsky. Hoy en día resume su trayectoria en medios de esta manera (Copy-Pasteado de su perfil en Facebook):

Comunicóloga vuelta internacionalista, vuelta: http://www.babycenter.com.mx/about/edit/

Y claro, es de las pocas personas en mi lista de cuates del Facebook cuyas actualizaciones de status leo religiosamente, pues siempre logra hacerme reír con algo de su diario acontecer en tres rengloncitos o menos. Una muestra de los más recientes:

Ni con todo el amor de madre logro reconocer una hormiga bailarina entre 20 desde la fila J, era como cuando ves el ultrasonido y dices que ves al bebe clarito, clarito…

Ay, Sr. American Express, qué mal hace en tenerme tanta confianza… allá usted…

Acabo de ver la placa mas cool: 666 UFO

Yo: ” …y le dices a tu miss que lo investigaste en internet” – La de 6 años: “todo el mundo investiga en internet, eso no da ningún extra point”

Basta usar una playerita que dice “I love trekkies” para notar cuantos geeks hay en la ciudad…

Y así por el estilo. A ver si ahora la logro convencer de escribir un sitcom… En fin, no se hable más: ¡Bienvenida!

"¡JO-JO-JO! ¡Feliz Navidad, imbécil!"

"¡JO-JO-JO! ¡Feliz Navidad, imbécil!"

¿Qué te trajeron?

Ahora que el 2009 está por acabarse, no puedo dejar de acordarme de esa frasecita inquisitiva que se oía sin falta a las primeras horas de la mañana, año con año, un día después de la llegada de Santa o Los Reyes: ¿Qué te trajeron?

Sabíamos a la perfección que en nuestra respuesta estaría reflejado, más que nuestro comportamiento del año, nuestro honroso o penoso lugar en el “Who is who” de la colonia. Siempre había el niño (en mi colonia era niña) al que se le acababa la saliva antes de terminar la larga lista de regalos que había recibido; el niño promedio que había recibido dos o tres, como yo, y el niño al que le fue pésimo (así se habrá portado).

Yo, por si fuera poco, tenía que hacer ciertas aclaraciones a priori. Mi familia es de Aguascalientes, así que a mi casa no llegaba Santa Claus. No señor, llegaba el Niño Dios. Entonces lo primero era aclarar eso (de alguna forma como que te quitaba puntos en el estatus). Después, podía yo desglosar mi lista de regalos, si es que la niña del pony no había recuperado la saliva.

Haciendo memoria con respecto a Santa y a Los Reyes, creo que todos tenemos por ahí al menos un muy buen recuerdo, uno muy malo y uno delicado y no tan fácil de manejar.

Mi momento feliz fueron muchos: el caballo de la Barbie, el disco de Odisea Burbujas, el robot XL3, uno de los amigos de la Rainbow Brite.

El momento malo fue terrible, mis amigas y yo (en promedio 9 años) acostumbrábamos irnos a meter a la caseta de vigilancia de los policías del fraccionamiento donde vivíamos (ajá, policías, todos hombres que habrán tenido unos 25-30 años). Nos la pasábamos bomba, nos dejaban usar sus gorras de policía y picarle al botón que levantaba la pluma y dejaba pasar los coches. Cuando mis papás se dieron cuenta, obviamente, me prohibieron las visitas; acto seguido, me cacharon de visita tan campante. Esa navidad no recibí nada de nada y mi hermana recibió como el doble de regalos, fue terrible, sobre todo porque mi amiga, la del pony, que también visitaba a los policías le trajeron montones de cosas como siempre. Confieso que apenas hace como 4 años me cayó el veinte de la desconfianza de mis papás hacía nuestra amistad con los pobres policías, quienes en realidad eran más amables que nada.

Mi momento delicado fue el año en que los regalos aparecieron con envoltura de Sears, lo que me empezó a llenar la cabeza de ideas revolucionarias, tanto así que el año siguiente escribí mi carta y la cerré con pegamento, no dejando que mis papás la leyeran. Era un experimento para salir de dudas sobre la existencia (o no existencia) del Niño Dios, en lo que a regalos navideños se refiere. No quiero empezar aquí una discusión teológica. Fue muy mala idea, ese año me trajeron pura porquería.

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Star Wars: Empire Strikes Back para Atari 2600. Vuelvan a quejarse del rendering del Xbox 360, ingratos...

Hoy que tengo dos niñas pequeñas que conforme se acaba noviembre se esmeran en portarse lo mejorcito que pueden (¿ahora sí, verdad?), me doy cuenta de que ser el niño promedio de la colonia no está nada mal. Creo que los juguetes no deberían formar una montaña que de todas formas para el día de La Candelaria ya está arrumbada, sino algo que genere recuerdos, como aquella navidad a fines de los setenta en la que el Niño Dios nos trajo un Atari con el juego de la Guerra de las Galaxias. Pasamos horas tirados en el suelo jugando con mi papá, en su momento se me hacía raro que le interesara el tema, ahora noto que él tenía 27 años…

Finísimas Visitas: ¡Pacasso!

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Notilla de Vainilla: El día de hoy, Finísimas Personas se viste de pipa y guante para recibir a una celebridad de los medios. Y de último momento, la celebridad cancela, así que le hablamos a alguien más. Nos quitamos pipa y guante, nos ponemos chanclas para lavar el carro y unos pants que usamos para pasear al perro, todo para recibir a un ser peligroso para la mitad de la sociedad decente… y francamente nocivo para la otra mitad.

Pero “no tiene la culpa el indio”, dicen por ahí. Hace chorrocientos años (OK, principios del ’91), me vi involucrado en un mal cocinado experimento de revista subversiva y cachunesca, integrada por su servidor, el estimado y chambeador organizador del guateque (Oliver Meneses, de quien hablaremos extensamente en breve) y el que era entonces el monero universitario insurrecto por excelencia. Un terrorista de la tinta que aspiraba a destruir el sistema desde adentro (siempre y cuando no llevase nada que perder en el subsecuente derrumbe). Un auténtico bucanero de la historieta. En ese entonces todavía se hacía llamar Paco Almaraz. Pero el éxito caricaturístico pronto lo mutó en una criatura despiadada que publica sus desvaríos en el Diario Metro (Ozonóvoros) y en Reforma.com (Mario Netas).

Señoras y señores: Pacasso.

Me han visto llamarlo “genial”, “voluble”, “pelmazo”, “corriente”, “hilarante”, “detestable” y creo que hasta “sexy” en el transcurso de un mismo párrafo. Es el claro ejemplo de que Dios los hace y ellos se juntan… a apedrear al gato del vecino. Es controversial. Es indomable. Es infumable. Es genial y voluble. Es leal, el condenadote. Es considerado persona non grata en más de una docena de establecimientos comerciales. Puede ser tan profundo como el fondo de un trago al cierre del bar o como una fosa de clavados. Es el caricaturista preferido de mi Papá (mi pobre, pobre Papá). Es más desconcertante que la Selección Nacional, y quizá más popular que la misma después del 3 a 1 contra Honduras. Y claro, es la clase de persona que redefine el término de Finísima Persona.

Que ustedes lo disfruten…

P.S.: Por cierto, jamás pensé que Pacasso fuera capaz de escribir más de 27 palabras al hilo sin recurrir al plagio o al Wikipediazo. El inicio de milenio no deja de sorprender…

La mejor época

Definitivamente, esta es la mejor época para vivir.
Al menos en lo que a cuestiones científico-tecnológicas se refiere.
Los que dicen saber de esto y para demostrarlo emplean un lenguaje técnico sumamente elevado, afirman que en los últimos 20 años la humanidad ha avanzado “pinchemil veces más de lo que lo había hecho en pinchemilytantos años”.
Es obvio. Por ejemplo, en cuestiones médicas, hoy ya nadie “se muere de tristeza” y realmente son pocas las personas que tienen que conseguir a un gallo virgen de color negro para que les cante tres veces sobre la cabeza a fin de aliviar un dolor testicular.
Sí, gallo negro, virgen… sobre la cabeza… tres veces ¿ok?
O en cuestiones de transporte, ya no se requiere todo un día de camino para llegar al centro de la Ciudad… bueno, si hay plantón del PRD, sí.
El caso es que hace tiempo, en cuanto admití mi incapacidad para dar seguimiento al progreso del hombre en todas las ramas del conocimiento, decidí supervisar sólo dos áreas de la ciencia:
1.- Audio/Video.
2.- Videojuegos.
(Quietos puristas: es mí artículo y pongo lo que me venga en gana… al fin que ni mi blog es)
En cuanto al primer elemento, aún recuerdo el día en que mi padre entró a la casa con una gran caja que decía ‘SONY’… ‘¿Qué es?’ ¿Qué es?’ pregunté emocionado, pero nada, nomás no soltaba prenda.
Se puso a conectar todo el cablerío al estilo del hombre, o sea, sin leer las instrucciones, y luego de algunos ajustes, ¡TA-RAAA-AÁN!, que en el horario en que debieran aparecer Don Gato y su Pandilla, aparece Moisés haciendo que el mar se dividiera para permitir que el pueblo elegido pudiera escapar de Yul Brynner y su ejército.
Tiempo después, cuando los tres meses de haber visto Los 10 Mandamientos a diario ya habían hecho estragos en mi psique, el Faraón Ramsés II llegó a la casa con una caja que decía ‘SONY’, pero esta vez, de dimensiones más reducidas.
‘AHNOMA…’, exclamé, pero con mi voz interior, pues temía que de hacerlo con mi voz exterior hubiera invitado al Faraón a regalarme una bofetada de ida y vuelta. No, en vez de eso, le dije ‘Oh, hijo predilecto de Egipto, no me diga que ya hicieron las videocasseteras más chiquitas’.
El méndigo Ramsés II, tampocó soltó prenda, sólo desempacó el nuevo artilugio, de color gris con fundita azul, le metió el cassette demo, me invitó a colocarme unos audífonos, minúsculos para los estándares de aquellos tiempos, presionó un botón y… ‘¡AAAAAYJODESÚ… HUYAN TODOS… UN JUMBO JET VIENE DIRECTO A LA CASA… ES LA ONCEAVA PLAGA..!’
El caso es que desde aquellos días de ira de Dios, las sorpresas nunca han cesado. Llegaron televisiones cada vez más y más chiquitas, luego la tendencia cambió y comenzaron a llegar cada vez más y más grandotas. Por fortuna, durante todo este trance, mi capacidad de asombro ha seguido intacta.
– ‘Naaaaah… ¿un control remoto SIN cable?’
– ‘¿Un reloj con alarma… musical? órale…’
– ‘Un momento… ¿dijo usted… Laser Disc? ¿Laser… pero Laser-Laser? ¿Laser onda Star-Wars… onda espada… SWOOON-SWOOON?’
– ‘Yaaaaa… ¿mil canciones? ¿en esta cosita?’
Si algo heredé de mi padre… y de hecho ahora que lo pienso, lo único que heredé, fue su vocación gadgetera.
Gadgetera de gadgets, no de galletas… bueno, también… pero a ver si hay Oreo y lechita fría, por favor.
El caso es que reafirmo esa herencia cada que camino por el departamento de electrónica de cualquier tienda decente y veo una etiqueta que dice ‘Nuevo’.
De pronto, sucede… ahí mismo… sí… la magia… sí… es… es… un micro-orgasmo.
– Veo que le interesa el…- me dice la encargada del departamento de video.
– Shhhh… péreme… quieta, quieta… no se mueva, no se mueva, que no se mueva, le digo…
– ¿Está usted bien, señor?
– Quieta, quieta… O-OH… AAAAAAAAH… OOOOUUW… aaouaaah… ufff… Dios…
– ¿Lo…
– Ya… a ver… ¿qué tiene de nuevo este modelo?
La idea de dar seguimiento a la tecnología en dos ramas de las ciencias resultó sumamente afortunada pues, si hubiera decidido medir el avance de la humanidad atendiendo sólo a los videojuegos, en 1979 habría convocado a una cumbre de líderes mundiales para decretar que, como era evidente que el hombre había llegado a la cima del conocimiento y no podría avanzar más, era necesario un suicidio masivo. Sí, debíamos cerrar el changarro si no queríamos que por volar tan alto, nos pasara lo que a Ícaro… o a Dédalo… nunca supe bien cómo estuvo aquello… méndigos griegos locos…
– ¿Pero qué pasó en 1979? – pregunta el tipo de lentes.
– ¿Que qué pasó, preguntas, baboso?
Pues casi nada, que salió el Intellivision… sí… y es que, vamos, comparado con el Atari, uuuuh… años luz…. Atari e Intellivision… es como comparar… como comparar… ¿cómo lo digo para que me entiendan los que aún no nacían? como comparar… comparar… a… ah, ya: como comparar a Wall-E con Eve. Sigo en la onda, no cabe duda.
Los videojuegos me atraparon desde un inicio y recorrí todas las facetas de un videojugador de respeto: he sido maratonista de Pongs, Ataris, Intellivisions, Colecos, Segas, Dreamcasts, Playstations y Xboxes; jugador nocturno con el ‘mute’ activado; salvé a miles, quizá millones, de princesas y personifiqué a la perfección al siempre odiado Chamaco de Farmacia, aunque también fui lacra de arcadia, pasando por falsificador de tokens, patrocinador de nuevos talentos y corredor de apuestas…
‘¡Oye, imbécil… ¿qué no ves el letrero?! ¡Prohibido cruzar apuestas!’… sí… recuerdos gratos, todos ellos.
Volviendo al tema, es tal el avance de la humanidad, que temo que hoy, las dos ramas de la ciencia que hace años decidí abrazar, se han fusionado en una sola.
Sí, de pronto, por sorpresa, sin sospecha previa, mis dos maestrías se fusionaron en un doctorado.
Ya no es posible referirse a un televisor como tal, ahora son pantallas. Es también reprobable adquirir una pantalla sin cuestionar por las entradas HDMI para el Xbox (porque el mísero ‘Video In’ pa’l Wii se da por descontado) hay que preguntar por las entradas ópticas, por las salidas nucleares, por el lector de ondas reverb y por el regulador de zapping.
Las últimas tres me las saqué de la manga, pero todos los vendedores que he consultado me juran que sí, que ‘Huy, sí… sí tiene todo eso, señor’.
La prueba contundente de que ya no hay fronteras entre estas ciencias, la que me enseñó de la forma más sencilla y mística posible de que todo era uno y el uno era todo, es la de haber comprado el PlayStation 3 sólo para ver discos Blu-Ray.
¿Neta?
Neta
.

–– PACASSO

PD.- Aunque para propósitos literarios sería muy adecuado decir que la primer película que compré en ese formato fue Los 10 Mandamientos, en la práctica no me pareció prudente… Moisés se ponía muy loco.

finisimocarton

Finísimas Visitas: El Jara

En los bajos mundos bloguísticos reside un ser humano lacra y lumpen, pero fino observador del género humano. Además de que nuestros gustos musicales suelen estar prácticamente calcados el uno del otro (aunque él siempre será más METAAAAAAL que yo), tenemos el inmenso placer de ser cuates desde hace casi 20 años. De hecho este ser humano fue uno de los artífices del primer promocional radiofónico (en XHCA Estéreo UIC, radioemisora de la Universidad Intercontinental) de la serie Finísimas Personas, que después se convirtió en sección de albures en la revista La Mula de Tu Hermana, y después… bueno, después ha sido mi columna habitual.

Así pues, el hombre que no merece necesita presentación: Don Arturo Jara y Jara del Sagrado Corazón de Melón y Melquiades.

O El Jara, para los cuates.

"'Está duro el calorcito, ¿verdad? Eso me recuerda bla bla bla..."

"'Está duro el calorcito, ¿verdad? Eso me recuerda bla bla bla..."


Una platicadita …O DE… por qué todos llevan un platicador adentro.

And all your dreams that you keep inside
You’re telling me the secrets
That you just can’t hide

Talking In Your Sleep
The Romantics

Aceptémoslo, a todos nos gusta echar una platicadita de vez en cuando. Algunos por teléfono, otros en un cafecito y algunos más de manera online, osease vía chat. Es la mejor manera de ponernos al día de chismes, o de encontrar consuelo a algun problema que tengamos.  Risas, recomendaciones, advertencias, carcajadas, chismes, chistes, albures y hasta grilla se puede encontrar en una sesión de plática con los amigos.

Pero nótese que dije… amigos.

¿Qué hay con la manía de algunas personas de sacar ese platicador que llevan dentro y tratar de tener una sesión de conversaciones en los lugares menos pensados y por supuesto con gente desconocida? Sí, me refiero a esas personas que a la menor provocación se instalan junto a ti para platicar y platicar y platicar cuando eso es justo lo que menos quieres.

¿Quién no ha estado formado en alguna fila – del banco, del súper, del cine,etc. – cuando de repente alguien ignorando por completo que tú estás leyendo el TvyNovelas (o cualquier revista de super) echa un ojito a tu carro y te pregunta que qué tal sale (pongan cualquier producto que compren)? Obvio no entendió que si estás leyendo algo es para no tener que hablar con nadie. Y todo empieza con una pregunta, pero se sigue la plática hasta que al o la platicador(a) le toca su turno en la caja o a ti.

Otro momento donde los platicadores furtivos buscan a su presa es en los consultorios. Estás en la sala de espera y en cuanto te sientas buscas de manera instintiva una revista y es justo antes de que la abras cuando el platicador te pregunta algo. Bang. Ta atrapó porque de ahí no te soltará hasta que a alguno le llegue su turno de pasar con el doc. Por lo general, la primera pregunta para sacar tema de conversación es EL CLIMA.

Ah… ignorar al platicador no sólo es de mala educación, sino además es inútil.

I think I should speak now (why won’t you talk to me)
I can’t seem to speak now (you never talk to me)
My words won’t come out right (what are you thinking)

Keep Talking
Pink Floyd

Un clásico momento es en el taxi. Tomas el taxi y de la nada, vayas haciendo lo que vayas haciendo el taxista, si es un platicador en potencia, tratará de sacarte plática. El clima, el tráfico, la selección, el gobierno (para bien o para mal) siempre serán los temas recurrentes y por más que saques el celular, un libro, tu agenda o lo que sea, seguirá platicando hasta que llegues a tu destino.

Finalmente (no porque sólo sean 4 situaciones, sino porque no vamos a hablar de todas) la locación donde más platicadores vas a encontrar y si no te pones vivo desde un inicio no te van a soltar es en… un avión. Nada más molesto que un platicador en el asiento junto de ti y más si eres de los que te gusta dormir que tratará de sacarte plática de lo que sea. Recomendaciones del destino al que van, opinión sobre el libro que estás leyendo, dudas sobre tu iPod. Lo que sea siempre hará que tu viaje sea eterno.

Si no quieres ser víctima de un platicadorcito, aquí van unas recomendaciones:

  • Siempre usa audífonos, aunque no traigas ipod, teléfono, o ya de perdis walkman. Los audifonos son una manera de repeleer la plática ya que al verte con las orejotas tapadas pues no intentarán platicar sabiendo que de entrada van a ser ignorados.
  • Si por alguna razón te hablan con los audífonos, quítate SOLO UNO de los dos y manténlo siempre cerca del oido. Estarás enviando un mensaje de: lo que quieras decir, rapidito porque estoy escuchando algo.
  • Trata de estar leyendo siempre… lo que sea… aunque sea tu pasaporte si es que vas en avión o la tarjetita esa de emergencias.
  • Saca tu celular y marca un teléfono (no le pongas send obviamente), al verte hablando por teléfono se contendrán de platicar contigo.
  • Suponiendo que no traes audífonos, ni que leer y tampoco un celular… cierra los ojos y finge estar dormido.
  • Por último y éste es el más importante… Si no se ha empezado una conversación porque traes audífonos o estás leyendo… entonces NO hagas eye contact con la otra persona. Al verla a los ojos le estás dando permiso de hablar contigo.
  • Y ya ahora sí para terminar… si la persona en cuestión que quiere platicar es del sexo opuesto y está de buen ver… ignora todo lo que he dicho.

Tal vez esta colaboración suene un poco amargada, pero SI habemos unos cuantos antisociales en este mundo. Además, al menos a mí me enseñaron en mi casa que nunca debía hablar con extraños.

And I, I’m darkness, I’m anger, I’m pain
I am master
The evil song you sing inside your brain
Drive you insane
Don’t talk
Don’t talk to strangers
DIO

NOTA
Con esta colaboración, el Sr. Sempere queda totalmente comprometido a hacer lo mismo
En el blog de un servidor. Está dicho.

Será un honor, Master Jara.

¡Almost Famous!

Eso que llaman "sinergias"...

Eso que llaman "sinergias"...

Este blog se encuentra de plácemes, pues Paco Almaraz (Pacasso, para quienes siguen su carrera como caricaturista en el diario Metro y con el Mario Netas de Reforma.com) fue de los que se apuntó con un nombre para su banda roquera que promovimos en el post previo (también cedimos derechos a Jericaya Funky, que viene con grandes augurios). Paco extendió su creatividad al punto del desgarre inguinal, citando además de la banda a la fuente de cuyo cacumen emanó tan dilecto nombre. Vamos, que nos puso un link en Ozonóvoros, su blog. Esperemos que dicha banda no se quede perdida en el conformismo del Guitar Hero, sino que florezca y rinda frutos aunque sea en un disco tributo a José María Napoleón.

El buen Pacasso también se comprometió a ser una de nuestras Finísimas Visitas en fechas próximas, así que estén pendientes con sus comentarios mordaces y carotas de “no le entendí”. Su humor no es para intelectos primarios. ¿Cómo se comprometió a colaborar? Tengo fotos de él saliendo de la regadera durante un viaje que hicimos a Ixtapan de la Sal. Un viaje que ambos hemos tratado de olvidar, inútilmente. *ESCALOFRIO*

OK, me voy a apurar a ver si acabo de subir algo más en lo que resta del día. Es que voy invicto en mi temporada del Madden, que es la única alegría (virtual y ficticia) que me dan mis 49ers de unos años para acá…