Auto-Biografía

Por alguna extraña razón alguien me preguntó en Formspring qué coche tenía, y esto inspiró el hacer un recuento de mi vida adulta a través de los coches que han pasado por mis pecadoras manos y frenadores pies.

VW CARIBE ’83


SU HISTORIA: Mi papá decidió que el mejor medio para aprender a manejar, armado con mi permiso de conducir y mi pinta de idiota sin precedentes, era un aguantador vehículo de la familia Volkswagen, utilizado en su negocio como utilitario multiusos. Éste fue oficialmente el primer coche que cayó en mis manos.

LO BUENO: Un motor decente, buen rendimiento de combustible y potencial para dejar atrás con algo de estilo el eterno estigma de niño que tiene que depender de un aventón de parte de su jefa o del transporte público para movilizarse por la gran ciudad.

LO MALO: Sin estéreo (robado al propietario previo). Siempre contó con un extraño olorcillo a especias exóticas, pues cuando el auto llegó a la casa pasó todo un mes estacionado al rayo del sol (en lo que yo aprendía a manejar y obtenía el permiso), con tan mala suerte que el vendedor/repartidor de la empacadora de embutidos que usó el coche antes que yo tuvo a bien olvidar en la cajuela una pieza entera de queso de puerco. Pese a lavados intensivos de vestiduras y a la constante presencia del Vainillino Cotorro, el coche siempre olía como a restaurante hindú.

AL MANEJARLO ME SENTÍA: Aterrado. Era mi primer coche, así que la mayoría de mis desventuras como conductor primerizo sucedieron a bordo de este centelleante bólido azul metálico.

SUS ACCIDENTES: Le doblé la defensa delantera cuando me encontré a un Topaz (propiedad de Michel, mi amigo de la prepa) parado al doblar una esquina y mis frenos no me detuvieron a tiempo. Le sumí la puerta del conductor una vez que me orillé demasiado en un camellón antes de dar una vuelta a la izquierda, con tan mal tino que no puse atención en el poste de alumbrado público que tenía en mi “lado ciego”. Cuando empiezas a manejar, todo incidente puede atribuirse al dichoso “lado ciego”. ¿Le diste un defensazo al coche de adelante? Se coló por el lado ciego. ¿Vomitaste en el asiento después de media botella de Bacachá blanco? Lado ciego.
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