Adiós, Elvis del espacio…

Head Of David

David Bowie, Earl’s Court, 1978 (Evening Standard/Getty Images)

David Bowie dejó la Tierra después de caer en ella hace 69 años, y sobran motivos para entristecer. Claro, en la oleada de panegíricos que sucederán a su muerte, el mío será uno más. Está bien, tampoco se trata de buscar ser únicos y trascendentes cuando simplemente tendríamos que sentirnos nostálgicos y agradecidos, además de que vivimos en la triste época en la que todas las muertes polarizan drásticamente a la opinión pública, tan mal representada por nuestros foros digitales de expresión.

Pero Bowie murió, esto no puede (ni debe) pasar inadvertido, ya que el dolor de su deceso es genuino. Él seguía dando de sí hasta el último momento, pues estaba en su naturaleza, y por eso nos sorprendió con Blackstar cuando ya su partida estaba anunciada para quienes le eran más cercanos. Tan sólo por ello debemos admitir, entonces, que no hay forma de ser cínicos ante su muerte sin pasar por ignorantes o por simples trolls adictos a la provocación. En este mundo donde Kanye West se autoproclama “genio”, ¿cómo llamamos a David Robert Jones? No habrá término apropiado, entonces.

¿Murió el último gran ídolo de la música moderna? No, ahí están muchos contemporáneos haciendo acto de presencia… aunque su aporte no sea tan innovador ni tan vigente. Sin embargo es un hecho que murió el artista más grande de su época. No es hipérbole, ahí está su legado. Bowie fue el Dalí de la música, sin más ni más. Incursionó en múltiples estilos y épocas, sin quedar nada a deber. Fue el genio que se rodeó de genios, pero no para mejorar su propia calidad creativa, sino para hacerle justicia a su sonido y visión.

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Podemos decir de entrada que cumple los requisitos para ser un inmortal de la música bajo estándares no-oficiales (pero útiles) como el de poseer al menos cinco álbumes perfectos: The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars, Hunky Dory, Low, “Heroes”, y Scary Monsters (And Super Creeps), nada más para abrir boca.

O quizá hay que validarlo con el logro de tener un disco imprescindible en cada una de las décadas en las que estuvo activo: Space Oddity (60’s), Young Americans (70’s), Let’s Dance (80’s), Outside (90’s), Heathen (00’s) y The Next Day (10’s), para ni siquiera repetir las joyas del criterio anterior.

¿Más argumentos? Contemplemos el de contar éxitos globales en múltiples estilos drásticamente distintos entre sí: check, check aaaaaand check, sobran ejemplos, desde el glam rock de Rebel Rebel hasta la electrónica de Dead Man Walking, del sonido de garage en Boys Keep Swinging al pop sensible de Blue Jean. Es cierto que Bowie podía tener uno que otro desatino en su producción, pero aún esos experimentos resultaban ser nobles esfuerzos donde siempre había algo muy rescatable, por no decir inspirador. Sí, aún los vilificados discos de Tin Machine, se los juro. Un petardo de David podía ser el Sgt. Pepper para un artista del montón. Y sus aciertos eran obras de arte, sobra decirlo…

Entonces, yendo más allá de lo musical, ¿Bowie también aportó? Discúlpenme, pero si hubiera elegido avocarse cien por ciento a, digamos, la actuación, también hubiera sido una leyenda. Podías colocarlo al lado de unos muppets pesadillísticos en Labyrinth y no había forma de negar su magnetismo a cuadro. Scorsese hizo de él un Poncio Pilatos que iba mucho más allá del anecdótico lavado de manos. Es un crimen que no lo hayan nominado por su rol como prisionero de guerra en Merry Christmas, Mr. Lawrence. El cameo en Zoolander es prueba hilarante de que podía autoparodiarse como el que más, al igual que la canción que le dedica a Ricky Gervais en Extras. ¡Hasta prestó su voz para un episodio de Bob Esponja, caraxo! Y miren su entrada a escena interpretando a Nikola Tesla en The Prestige. La cámara simplemente le adoraba:

Y es que lo increíble de su vida y obra es que puedes tomar tan sólo un aspecto mínimo de ella que harás tuyo para siempre. Su imagen pasó de ser un moptop más de la invasión británica a un andrógino ser caído de las estrellas. Fue el cadavérico ente que conocimos como Thin White Duke, subsistiendo a base de “pimientos, cocaína y leche”, pero también un Pierrot alienado y un krautrocker adoptivo que cimentó a Berlín como una meca creativa en plena Guerra Fría. Se reinventó como un icono cool en el comercialismo ochentero sin perder un ápice de credibilidad, y adoptó un neobritanismo exacerbado poco antes de ponerse el conservador traje de quien ya no tiene que reinventarse, pues lo ha reinventado todo. Cantó, compuso y produjo como pocos. Hasta el final.

No, señores, no habrá muestras exageradas de amor para David Bowie: todas serán legítimas. No me interesa saber si alguien es menos porque “sólo lo conoce por la de Under Pressure” o porque creen que se suman a la Legión Oportunista del Muerto Famoso. Si tu único contacto con Bowie fue tan sólo una breve viñeta dentro de su apabullante alud creativo, no importa: deja que te duela. Si fuiste el fan que no le cuestionó ni siquiera su horrible destrucción de Dancing In The Street en complicidad con Jagger, todo bien: seguro estás inconsolable, con justa razón. Toda manifestación es válida para el que hizo de todo, y siempre con más impacto y alcance que lo que debería de permitirse a los simples mortales.

Así que hay que llorarle, y bien. Porque David Bowie regresó a su lugar de origen, aunque fuimos inmensamente afortunados de haberlo experimentado en calidad de préstamo durante tantos años. Lo camaleónico debería ser llamado “Bowiesco” de ahora en adelante, por mera lógica. Yo le lloraré con Life On Mars? para empezar, y luego cantaré/gritaré Heroes a tres micrófonos, como Eno dijo que debería grabarse. Bailaré mal al compás de Young Americans, bajaré mi voz para el “Oh baby just you shut your mouth” de China Girl. Son demasiadas horas de temas que me hicieron creer, sin poner en duda mi coherencia, que alguna vez compartí planeta con un extraterrestre que me podía hacer llorar con una canción…

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Man of Steel: Un dios llamado Kal

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You will give the people an ideal to strive towards. They                                               will race behind you, they will stumble, they will fall. But in time, they will join you in the sun. In time, you will help them accomplish wonders – Jor-El, Man of Steel

(SIN SPOILERS, TRANQUILOS)

Hay un momento especialmente efectivo en la última versión fílmica de Man of Steel: el protagonista entra a la iglesia del pueblo donde creció, buscando alguna clase de respuesta de parte del párroco local. Se encuentra acosado por las huestes kryptonianas del General Zod, pero ignora si su sacrificio servirá de algo para salvar a la especie humana. Y mientras el cura hace su mejor esfuerzo por orientarle, cada nueva duda que asalta su mente está enmarcada por la figura de un Jesucristo en el vitral a sus espaldas.

El tono cuasimesiánico que reina en la última película en la saga de Superman no debe de sorprendernos. Esta postura de considerar la naturaleza divina de los súperheroes no es nada nueva, pero quizá no se le había explorado con tanta claridad hasta este momento. Quizá eso me hace disfrutar Man of Steel mucho más de lo que sus calificaciones a nivel crítico (alrededor del 54% en Rotten Tomatoes) podrían sugerir.

Superman no es un súperheroe simpático, admitámoslo. Y mucho menos en la pantalla. Por principio de cuentas no hay muchas formas de hallar empatía en él. Es demasiado alienígena para ser un tipo torturado por su psique, como es Batman. Su nobleza parece gratuita y no emana de una debilidad en su etapa formativa, como la del Capitán América. No parece disfrutar su rol heroico como el ocasionalmente inmaduro Spider-Man. Y tampoco es un bastardo carismático y pendenciero a lo Wolverine. ¿Cómo hacerlo conectar con el público? Sigue leyendo

Media vida por volverte a ver, Django…

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“La vi y me encantó” es lo más que se puede decir de Tarantino a estas alturas. Seamos honestos: sería muy extraño que este director nos volviera a cambiar la vida con una película, como lo logró en Reservoir Dogs o en Pulp Fiction. Pero dejar pasar una peli de QT sin comentarla es como ver a una chica hermosa cruzando la calle sin pensar en un buen piropo semi obsceno para enmarcar el momento. Sería un desperdicio, vamos. Ahí van algunos pensamientos aislados:

  • Creo que la tradición de temas musicales que nombran específicamente al personaje de la película debería recuperarse. ‘Django’, la canción a cargo de Rocky Roberts y Luis Bacalov, es la entrada musical más heroica desde ‘America, F**k Yeah’ en Team America: World Police.
  • Si alguien decide filmar una película llamada Christoph Waltz leyendo nombres al azar en un directorio telefónico, y dicha peli dura dos horas con 45 minutos… yo la vería gustoso. Creo que Tommy Lee Jones le van a dar el Oscar de Actor de Reparto (y uno más al Actor con Menos Sentido del Humor en una Entrega de Globos de Oro), pero el alemán se lo merecería a pulso.

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    Melcocha, te presento a La Calidad.

  • Volviendo al tema de los premios, Tarantino va a ser uno de esos directores épicos a los que un día la Academia de Hollywood les va a tener que dar un Oscar honorario por trayectoria ya que nunca se le hizo justicia en su momento. Voltea a ver la mencionada Pulp Fiction perdiendo frente a Forrest Gump y llora un poco sobre tu caja de chocolates, anda. Más que permitido. Y este año será la misma historia, así que ni hagas corajes. Sigue leyendo

CRAPúsculo: Amanecer, Parte 2 – La Anti-Reseña

PARA LA RESEÑA DE ‘CREPÚSCULO’, SIGUE ESTE LINK…

PARA ‘CREPÚSCULO – LUNA NUEVA’, SIGUE ESTE OTRO…

¿QUIERES LEER LA DE ‘CREPÚSCULO – ECLIPSE? POR ACÁ…

O PUEDES REPASAR ‘CREPÚSCULO – AMANECER, PARTE 1’ AQUÍ MERO…

Que viaje tan prolongado, risible y absurdo hemos emprendido…

No puedo pensar de otra forma al respecto de mi misión por reseñar la saga de Crepúsculo. Siento que fue hace siglos cuando escribí (en inglés) una reseña para el blog de mi entonces esposa, quien me vio la cara de estúpido al convencerme de que leyera las novelas escritas por Stephanie Meyer. Ahora, felizmente divorciado, siento que ver la última película de una de las historias más innecesariamente pueriles que la imaginación haya gestado representa una especie de linterna emocional que al fin puedo apagar, como punto conclusivo a una etapa por demás extraña de mi existencia.

Ojo, no que me queje de la oportunidad de escribir al respecto. Cuando uno se gana la vida con las letras, la inspiración es bienvenida sea cual sea su forma. Dicen que se han escrito mejores canciones sobre el dolor que sobre la alegría, así que es lógico que se puede hacer mejor burla de lo malo que de lo bueno, y en ese sentido Twilight ha dado a manos llenas.

Todo empezó con esa inocente película hecha con dos pesos que se volvió un blockbuster hollywoodense gracias a una base de lectoras pubertas que llevaban pancartas a las funciones de cine. La bestia despertó con una segunda entrega donde el público se pronunció por uno de dos equipos (Team Edward vs Team Jacob), y el cañonazo en taquilla ya nunca mermó, pese a que la calidad del producto se mantuvo estática y llegó incluso a empeorar con cada nueva trama idiota. Para la tercera película la audiencia estaba all in, como se dice en el un juego de póquer, y el triángulo amoroso tuvo que resolverse antes de pasar a la etapa en la que la franquicia se exprime al máximo para generar ganancias. El último libro fue dividido en dos películas para duplicar los ingresos, pese a que el material base estaba más mermado que la alacena de Anahí. Y bueno, llegó la última (por favor, que sea la ÚLTIMA, en serio) parte, en piloto automático de mediocridad.

Esto, señoras y señores, es lo que pasa por “actuar” hoy día…

Aquí es donde entro yo con mi masoquismo. Es obvio que entiendo la razón del éxito de la serie, tanto en libro como en película: los dos sobrenaturales wapetones perfectos que reúnen TODO lo que cualquier mujer quisiera poseer, babeando por una mona común y corriente que de pronto se ve sublimada al convertirse en “uno de ellos”. Los vampiros siempre han sido cool, aún en sus espantosas formas cortesía de la imaginación de directores como F.W. Murnau. Antes de que todo fuera de zombies, los vampiros ya habían conquistado a un público deseoso de recibir, a punta de una mordida, esa inmortalidad y ese poder que se asocia con la capacidad de chuparle la sangre al vecino.

Lo malo es que tuvo que llegar la escritora Stephanie Meyer con sus idioteces a zurrarse encima de toda una mitología y una caracterización de estas criaturas fantasiosas. Y ese es el obvio punto en discordia.

Hubiera preferido esta versión de la saga...

Comencemos por entender que los vampiros no existen. Bajo esta aseveración, las reglas sobre lo que pueden o no hacer son bastante flexibles, y eso no es terrible. Entendemos que un vampiro que sólo vive de noche, que se chamusca al exponerse a la luz solar y que se aleja de ti por el solo hecho de que te hayas chutado una rebanada de pan untada con alioli puede ser limitado en su accionar, pero no por ello tiene que ser predecible o aburrido. Sí, es una criatura poderosísima y temible, pero tiene sus puntos débiles, lo que reviste de interés sus motivaciones y procederes.

Esta pendexa escritora hizo vampiros que sólo presentan su vulnerabilidad ante:

  1. Otros vampiros más ojetes
  2. Lobos (en bola, pues en un tiro derecho casi siempre gana el vampiro)
  3. Una vieja estúpida y sin chiste (vulnerabilidad emocional que sólo aplica a Edward Cullen, protagonista)

Así como que ni se disfruta la cosa, pero a lo mejor ese soy yo y mis absurdas nociones de profundidad en los personajes. No me pelen. Esta serie es para que las chicas mojen la butaca en lo que tienen edad suficiente para ver la inevitable versión fílmica de 50 Shades of Grey.

Es por ello que armado con un par de boletos, una voluntad de hierro y una buena dosis de cafeína entre pecho y espalda, me animé a encarar a mi torturador fílmico en un encuentro final, decisivo. There can only be one y todo eso. “Vamos, culo, a padecer”, afirma mi grito de guerra en estas lides.

ADVERTENCIA, COMO SI NO LO SUPIERAN YA: Esta reseña NO es para quienes desean darse una idea general de qué tan buena o mala es la película antes de comprar su boleto para el cine o bajarla de su sitio de torrents favorito. Si la película lleva ‘Saga de Crepúsculo’ en el título es mala, punto, y la única intención de esta reseña es demostrar por qué es tan mala. Puedes esperar spoilers, quejas, lenguaje obsceno y mala leche a raudales. Si nada de esto te disuade… Sigue leyendo

FINISIMOS FILMES #083 – Gypsy 83

 

Nuevo, nuevecito de paquete el FINÍSIMOS FILMES de esta semana, el podcast que aboga por el control de armas y se abstiene de hacer chistes pendexos sobre balaceras en salas de cine. En esta edición:

  • Savages está salvaje, aunque Taylor Kitsch sea box-office poison.
  • Juanga vuelve al cine. No, no como espectador. Actuando y todo.
  • Un festival de cine en Monterrey está perpetuando un feo estigma de tacañería.
  • Oliver se queja de que tiene trabajo, el muy cínico.
  • Toño se queja de que hay muchas pompis masculinas en una película, el muy cínico.
  • Los presidentes de las películas y series de TV son mejores que los de la vida real.
  • Thor 2 ya tiene villano. No, no son los de #YoSoy132.
  • Los italianos son los mirreyes originales. FACT.
  • Nuestro comentario objetivo sobre el trágico tiroteo en la función de The Dark Knight Rises en Aurora, Colorado.
  • Una triste película gay.
  • Vuelve Sailor Moon. ¿Y como para qué?
  • Gael García va a recibir un “premio a la trayectoria” en el cuarto festival de cine más grande de Suiza. Yipiiiii. Y…
  • Cantamos varios fragmentos de populares canciones. Muy mal.

Les recuerdo que EL PODCAST SIGUE SIN ESTAR DISPONIBLE EN iTUNES, SÓLO EN DESCARGA DIRECTA y próximamente en Stitcher y Podomatic. Les mantendremos informados de lo que suceda en este renglón por los medios habituales (Twitter, Facebook y Narcomantas). Pero aquí está el archivo en MP3, de manera inmediata:

FINISIMOS FILMES #082 – ESPECIAL DESDE COMIC CON (39.1 Mb) en Dropbox [Recuerden que el número de descargas por DropBox es limitado, así que apúrense en bajarlo por esta vía si no quieren esperarse a que esté en Podomatic]

FINISIMOS FILMES #082 – Especial desde COMIC CON

¿Y dónde está FINÍSIMOS FILMES, el podcast que te trae lo último sobre Hollywood, La Raza y varios más? Nos han hecho esa pregunta en repetidas ocasiones durante los últimos días, así que hay les van las noticias:

  • Todos los podcasts de Factoría Uno (Finísimos Filmes, Finísimo Podcast, Claxon, Premilenaria, Paikast, PatapirataCast, etc) están cambiando a un nuevo host y dando de alta nuevos feeds para el RSS. Pese a la invaluable ayuda del camarada Marvin Durán, quien se está fletando con la altruista labor de reubicación, este proceso ha tomado un poco más de lo planeado pues estamos también mudándonos físicamente a unos nuevos estudios en un rumbo céntrico de la Ciudad de México. Si a todo esto le sumamos las obligaciones normales de todo pinchi asalariado, es obvio que las cosas no hayan salido a pedir de boca y en un literal santiamén, así que les pedimos un poco de paciencia.
  • Ahora bien, esta semana tenemos presencia en COMIC CON, la convención multimediática más sonada en la actualidad, gracias a que Oliver ‘Showbeast’ Meneses no perdona su viaje anual a San Diego para ver si se liga a una cosplayer de Hit Girl, la de Kick-Ass. Y se enlazó desde allá para contarnos la experiencia de vivir ese surreal universo geek.
  • El resto del show sumariza los eventos que no se debe uno perder en Comic Con, además de sarcasmo e idioteces variadas. O sea, normal.

Les recuerdo que EL PODCAST DE MOMENTO NO ESTÁ DISPONIBLE EN iTUNES, SÓLO EN DESCARGA DIRECTA y próximamente en Stitcher y Podomatic. Les mantendremos informados de lo que suceda en este renglón por los medios habituales (Twitter, Facebook y Narcomantas). Pero aquí está el archivo en MP3, de manera inmediata:

FINISIMOS FILMES #082 – ESPECIAL DESDE COMIC CON (39.1 Mb) en Dropbox

FINISIMOS FILMES #080 – Star 80

 

Ya llegó Finísimos Filmes, el podcast que, cuando le enseñas tu pulgar manchado con tinta como prueba de que votaste… te regala un algodón con alcohol.

En esta ocasión:

  • Otro episodio en desigual lucha contra las dificultades técnicas, pero salimos avante.
  • Uno de nuestros escuchas en Senegal nos sigue entre bocados de sangüis de gacela.
  • Tim Burton y Johnny Depp: grandísimo par de huevones.
  • Se murió Nora Ephron, y Toño hizo un comentario inapropiado al respecto (de esperarse).
  • Un pronóstico idiota sobre Avatar 2.
  • Triple banquete de notas de Tom Cruise, que van de la popó de pájaro al divorcio.
  • Gael y Demián a la Academia de Hollywood, pero pudo ser peor (Derbez).
  • Los imbéciles protagónistas de Twilight se van de estúpida luna de miel.
  • ¿Realmente necesitamos un Popeye en 3D… y sin Aleks Syntek como Brutus?
  • David Cronenberg va a hacer un remake de una película SUYA.
  • El “respetable público” en realidad es “la perra de Pixar”.
  • Lou Ferrigno contra México.
  • Oliver es un sucio racista y se lleva un regaño por ese hecho. Y…
  • ¡ComicCon pirata en México!

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FINISIMOS FILMES #079 – Goodbye Lenin!

 

Ya llegó Finísimos Filmes, el podcast que gets the gringa cuando va a tragar al Tizoncito…

En esta ocasión:

  • Un accidentadísimo episodio en grabación remota, así que ya sabes que sonará pinche, pero con hartas ganas
  • Prometheus divide opiniones y nos obliga a reevaluar a Ridley Scott
  • Olallo se inserta en su propio documental, el muy teto
  • Batman y Gatúbela vienen al De Efe
  • Roqueros mexicas y directores de horror unen fuerzas
  • A Brad Pitt se le están saliendo los zombies del huacal
  • Tom Cruise canta mejor que Def Leppard en su loca película de karaoke
  • Alan Moore volvió malo a Harry Potter
  • George Lucas debería morir con dignidad en un accidente aéreo
  • Jean Dujardin (sobre)actuará en la nueva de Scorsese, y…
  • Salma volverá a hacerla de stripper, para beneplácito de toda la humanidad.

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FINISIMOS FILMES #078 – Thunderball

Ya llegó Finísimos Filmes, el podcast que no puede ser investigado por The Guardian sobre escándalos políticos porque no acaba de dominar eso de hablar bien de nadie.

En esta ocasión:

  • Ya vamos dominando la tecnología Skype para grabar a distancia, que será muy útil cuando Oliver se vaya a Hollywood y a Toño lo manden a la cárcel.
  • Osombi: Osama Bin Laden… ¡ya es un zombie!
  • Elvis en holograma, próximamente en un casino embrujado cerca de usted.
  • Kevin Costner y Stephen Baldwin se demandan mutuamente. ¿Transa con Lobos?
  • La china de Crouching Tiger, Hidden Dragon no es protestante… es prostituta.
  • Disney y sus personajes no volverán a estar ligados a la comida chatarra, así que sospechamos que nuestra idea de lanzar el Gansito Donald no será bien recibida.
  • La hija de Bruce Willis se pone ebria, imaginamos que para acabar con el dolor de ser fea como un codo.
  • Taylor Hawkins de los Foo Fighters será Iggy Pop… FUCK YEAH!
  • Una loca película de futbolito.
  •  Superhéroes billonarios, negros, juveniles y gays.
  • Los Arieles están más deslucidos que la campaña de Josefina.
  • Eugenio Derbez dirigirá su primera película, y ojalá sea la última.
  • El gordito de Stand by Me será Herman Munster, y…
  • Las compañías ficticias más redituables en el mundo del cine.

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FINISIMOS FILMES #077 – Setenta Veces Siete

Esto es Finísimos Filmes, el podcast que inventó el término Condechi, incluso antes que el tarado de Olallo.

Cuando los hermanos se encuentran… hacen podcasts. Y es que nos visitó el carnal sanguíneo de Oliver y hermano putativo de Toño, Aldo Meneses, quien nos hizo la recopilación de las mejores y peores cintas de temática fraternal. Además:

  • No fueron a ver nuestra peli de lesbianas favorita, ¡tache!
  • Nicolas Cage ya tiene su propio “rack” en el Blockbuster.
  • Zac Efron hace a Toño dudar de su masculinidad, pero no más que Thor.
  • Men in Black 3 no decepcionó, que ya es ganancia.
  • ¿Robopocalipsis? No conozco ese Pokemón.
  • Promete, Prometeus.
  • Sospechamos que Disney ni siquiera se molestó revisar nuestros CVs a la hora de elegir nuevo presidente para sus estudios.
  • Piranha 3DD se ve como la fórmula ideal: monstruos y chichis.
  • María Conchita Alonso, Dulce, Manoella Torres, Karina y Ednita Nazario llegan tarde a nuestro especial de Finísimos MILFes… y al homenaje a Whitney Houston.
  • Van a ser los Arieles. Parece ser que a cada nominado le toca llevar un guisado o algo.
  • ¿Los Baldwin son los Bichir de allá?
  • Blanca Nieves y El Cazador se ve para llorar, pero no más que el documental de Molotov.
  • Ópera en el cine… pero no en el Cine Ópera, curiosamente. Y…
  • Pelis que te hacen gritar: ¡Tú eres mi hermano, caón!

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“Bring me the butter…”

FINISIMOS FILMES #076 – 7.6

 

Esto es Finísimos Filmes, el podcast que fue expuesto a la luz que hace olvidar todo de los Men in Black… y por eso va a repetir los mismos chistes pendexos de episodios pasados.

Casi no hubo noticias, pero la falta de material (o de inteligencia) nunca nos detiene. En este episodio:

  • Se invierten los papeles: Oliver no le cierran las camisas y le aprietan los jorongos.
  • El “Efecto Showbeast” eleva El Cuervo a alturas insospechadas… pese a la falta de ética profesional de su líder.
  • HBO mató a unos caballitos carísimos.
  • Abuchearon a Reygadas como a Peña Nieto en la Ibero (pero los directores y los hipsters sí lo quieren).
  • El documental Barça va a romper copiosas cantidades de madre.
  • Travolta no es muy guapa como mujer.
  • A Sheldon Cooper le gusta por el pooper.
  • Skyfall y James Bond nos deben un tráiler fregón.
  • G.I. Joe: Retaliation se va a demorar un poco en llegar a las pantallas. Poco más de un año, de hecho.
  • No vayan a pedir trabajo en estudios de Hollywood, están recortando gente.
  • ¿Necesitamos una película de Blanca Nieves con enanos chinos?
  • ¿Para qué quieres ver cine, si puedes ver salchichas bailarinas en un horno de microondas?
  • No sólo los que vimos Transformers 3 sufrimos daños cerebrales. También los extras.
  • ALF regresa a la pantalla. Queremos meter la cabeza al horno.
  • Nicole Kidman le hace pipí en la cara a Zac Efron. Y…
  • Queremos conocer a Henry y que nos hable de su imperio de salas cinematográficas.

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FINISIMOS FILMES #075 – Airport ’75

Esto es Finísimos Filmes, el podcast que cae con la fuerza de un meteorito en Puebla… pero en las listas de popularidad.

El Dr Netas nos visitó en el estudio y la cháchara estuvo animosa:

  • Thor es muy guapo.
  • Battleship sorprendió.
  • Casa de mi Padre también.
  • Carlos Fuentes se murió.
  • Donna Summer también.
  • Se nos extravió un John Connor y un queridísimo escucha.
  • Robert Downey Jr. se metió una lana.
  • Oliver parece ser cuate de Woody Allen o algo.
  • Paco es FAPasso en su sex tape.
  • Toño tuvo zapatos cuando era niño gracias a José Alonso, y…
  • ¡Masaje con calambrito para Mr. Travolta!

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