Adiós, Elvis del espacio…

Head Of David

David Bowie, Earl’s Court, 1978 (Evening Standard/Getty Images)

David Bowie dejó la Tierra después de caer en ella hace 69 años, y sobran motivos para entristecer. Claro, en la oleada de panegíricos que sucederán a su muerte, el mío será uno más. Está bien, tampoco se trata de buscar ser únicos y trascendentes cuando simplemente tendríamos que sentirnos nostálgicos y agradecidos, además de que vivimos en la triste época en la que todas las muertes polarizan drásticamente a la opinión pública, tan mal representada por nuestros foros digitales de expresión.

Pero Bowie murió, esto no puede (ni debe) pasar inadvertido, ya que el dolor de su deceso es genuino. Él seguía dando de sí hasta el último momento, pues estaba en su naturaleza, y por eso nos sorprendió con Blackstar cuando ya su partida estaba anunciada para quienes le eran más cercanos. Tan sólo por ello debemos admitir, entonces, que no hay forma de ser cínicos ante su muerte sin pasar por ignorantes o por simples trolls adictos a la provocación. En este mundo donde Kanye West se autoproclama “genio”, ¿cómo llamamos a David Robert Jones? No habrá término apropiado, entonces. Sigue leyendo

Man of Steel: Un dios llamado Kal

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You will give the people an ideal to strive towards. They                                               will race behind you, they will stumble, they will fall. But in time, they will join you in the sun. In time, you will help them accomplish wonders – Jor-El, Man of Steel

(SIN SPOILERS, TRANQUILOS)

Hay un momento especialmente efectivo en la última versión fílmica de Man of Steel: el protagonista entra a la iglesia del pueblo donde creció, buscando alguna clase de respuesta de parte del párroco local. Se encuentra acosado por las huestes kryptonianas del General Zod, pero ignora si su sacrificio servirá de algo para salvar a la especie humana. Y mientras el cura hace su mejor esfuerzo por orientarle, cada nueva duda que asalta su mente está enmarcada por la figura de un Jesucristo en el vitral a sus espaldas.

El tono cuasimesiánico que reina en la última película en la saga de Superman no debe de sorprendernos. Esta postura de considerar la naturaleza divina de los súperheroes no es nada nueva, pero quizá no se le había explorado con tanta claridad hasta este momento. Quizá eso me hace disfrutar Man of Steel mucho más de lo que sus calificaciones a nivel crítico (alrededor del 54% en Rotten Tomatoes) podrían sugerir.

Superman no es un súperheroe simpático, admitámoslo. Y mucho menos en la pantalla. Por principio de cuentas no hay muchas formas de hallar empatía en él. Es demasiado alienígena para ser un tipo torturado por su psique, como es Batman. Su nobleza parece gratuita y no emana de una debilidad en su etapa formativa, como la del Capitán América. No parece disfrutar su rol heroico como el ocasionalmente inmaduro Spider-Man. Y tampoco es un bastardo carismático y pendenciero a lo Wolverine. ¿Cómo hacerlo conectar con el público? Sigue leyendo

Media vida por volverte a ver, Django…

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“La vi y me encantó” es lo más que se puede decir de Tarantino a estas alturas. Seamos honestos: sería muy extraño que este director nos volviera a cambiar la vida con una película, como lo logró en Reservoir Dogs o en Pulp Fiction. Pero dejar pasar una peli de QT sin comentarla es como ver a una chica hermosa cruzando la calle sin pensar en un buen piropo semi obsceno para enmarcar el momento. Sería un desperdicio, vamos. Ahí van algunos pensamientos aislados:

  • Creo que la tradición de temas musicales que nombran específicamente al personaje de la película debería recuperarse. ‘Django’, la canción a cargo de Rocky Roberts y Luis Bacalov, es la entrada musical más heroica desde ‘America, F**k Yeah’ en Team America: World Police.
  • Si alguien decide filmar una película llamada Christoph Waltz leyendo nombres al azar en un directorio telefónico, y dicha peli dura dos horas con 45 minutos… yo la vería gustoso. Creo que Tommy Lee Jones le van a dar el Oscar de Actor de Reparto (y uno más al Actor con Menos Sentido del Humor en una Entrega de Globos de Oro), pero el alemán se lo merecería a pulso.

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    Melcocha, te presento a La Calidad.

  • Volviendo al tema de los premios, Tarantino va a ser uno de esos directores épicos a los que un día la Academia de Hollywood les va a tener que dar un Oscar honorario por trayectoria ya que nunca se le hizo justicia en su momento. Voltea a ver la mencionada Pulp Fiction perdiendo frente a Forrest Gump y llora un poco sobre tu caja de chocolates, anda. Más que permitido. Y este año será la misma historia, así que ni hagas corajes. Sigue leyendo

CRAPúsculo: Amanecer, Parte 2 – La Anti-Reseña

PARA LA RESEÑA DE ‘CREPÚSCULO’, SIGUE ESTE LINK…

PARA ‘CREPÚSCULO – LUNA NUEVA’, SIGUE ESTE OTRO…

¿QUIERES LEER LA DE ‘CREPÚSCULO – ECLIPSE? POR ACÁ…

O PUEDES REPASAR ‘CREPÚSCULO – AMANECER, PARTE 1’ AQUÍ MERO…

Que viaje tan prolongado, risible y absurdo hemos emprendido…

No puedo pensar de otra forma al respecto de mi misión por reseñar la saga de Crepúsculo. Siento que fue hace siglos cuando escribí (en inglés) una reseña para el blog de mi entonces esposa, quien me vio la cara de estúpido al convencerme de que leyera las novelas escritas por Stephanie Meyer. Ahora, felizmente divorciado, siento que ver la última película de una de las historias más innecesariamente pueriles que la imaginación haya gestado representa una especie de linterna emocional que al fin puedo apagar, como punto conclusivo a una etapa por demás extraña de mi existencia.

Ojo, no que me queje de la oportunidad de escribir al respecto. Cuando uno se gana la vida con las letras, la inspiración es bienvenida sea cual sea su forma. Dicen que se han escrito mejores canciones sobre el dolor que sobre la alegría, así que es lógico que se puede hacer mejor burla de lo malo que de lo bueno, y en ese sentido Twilight ha dado a manos llenas.

Todo empezó con esa inocente película hecha con dos pesos que se volvió un blockbuster hollywoodense gracias a una base de lectoras pubertas que llevaban pancartas a las funciones de cine. La bestia despertó con una segunda entrega donde el público se pronunció por uno de dos equipos (Team Edward vs Team Jacob), y el cañonazo en taquilla ya nunca mermó, pese a que la calidad del producto se mantuvo estática y llegó incluso a empeorar con cada nueva trama idiota. Para la tercera película la audiencia estaba all in, como se dice en el un juego de póquer, y el triángulo amoroso tuvo que resolverse antes de pasar a la etapa en la que la franquicia se exprime al máximo para generar ganancias. El último libro fue dividido en dos películas para duplicar los ingresos, pese a que el material base estaba más mermado que la alacena de Anahí. Y bueno, llegó la última (por favor, que sea la ÚLTIMA, en serio) parte, en piloto automático de mediocridad.

Esto, señoras y señores, es lo que pasa por “actuar” hoy día…

Aquí es donde entro yo con mi masoquismo. Es obvio que entiendo la razón del éxito de la serie, tanto en libro como en película: los dos sobrenaturales wapetones perfectos que reúnen TODO lo que cualquier mujer quisiera poseer, babeando por una mona común y corriente que de pronto se ve sublimada al convertirse en “uno de ellos”. Los vampiros siempre han sido cool, aún en sus espantosas formas cortesía de la imaginación de directores como F.W. Murnau. Antes de que todo fuera de zombies, los vampiros ya habían conquistado a un público deseoso de recibir, a punta de una mordida, esa inmortalidad y ese poder que se asocia con la capacidad de chuparle la sangre al vecino.

Lo malo es que tuvo que llegar la escritora Stephanie Meyer con sus idioteces a zurrarse encima de toda una mitología y una caracterización de estas criaturas fantasiosas. Y ese es el obvio punto en discordia.

Hubiera preferido esta versión de la saga...

Comencemos por entender que los vampiros no existen. Bajo esta aseveración, las reglas sobre lo que pueden o no hacer son bastante flexibles, y eso no es terrible. Entendemos que un vampiro que sólo vive de noche, que se chamusca al exponerse a la luz solar y que se aleja de ti por el solo hecho de que te hayas chutado una rebanada de pan untada con alioli puede ser limitado en su accionar, pero no por ello tiene que ser predecible o aburrido. Sí, es una criatura poderosísima y temible, pero tiene sus puntos débiles, lo que reviste de interés sus motivaciones y procederes.

Esta pendexa escritora hizo vampiros que sólo presentan su vulnerabilidad ante:

  1. Otros vampiros más ojetes
  2. Lobos (en bola, pues en un tiro derecho casi siempre gana el vampiro)
  3. Una vieja estúpida y sin chiste (vulnerabilidad emocional que sólo aplica a Edward Cullen, protagonista)

Así como que ni se disfruta la cosa, pero a lo mejor ese soy yo y mis absurdas nociones de profundidad en los personajes. No me pelen. Esta serie es para que las chicas mojen la butaca en lo que tienen edad suficiente para ver la inevitable versión fílmica de 50 Shades of Grey.

Es por ello que armado con un par de boletos, una voluntad de hierro y una buena dosis de cafeína entre pecho y espalda, me animé a encarar a mi torturador fílmico en un encuentro final, decisivo. There can only be one y todo eso. “Vamos, culo, a padecer”, afirma mi grito de guerra en estas lides.

ADVERTENCIA, COMO SI NO LO SUPIERAN YA: Esta reseña NO es para quienes desean darse una idea general de qué tan buena o mala es la película antes de comprar su boleto para el cine o bajarla de su sitio de torrents favorito. Si la película lleva ‘Saga de Crepúsculo’ en el título es mala, punto, y la única intención de esta reseña es demostrar por qué es tan mala. Puedes esperar spoilers, quejas, lenguaje obsceno y mala leche a raudales. Si nada de esto te disuade… Sigue leyendo

La Peli que Inventó el Hilo Negro

No, esto no es una reseña de The Avengers. ¿Para qué? La vas a ver, tú lo sabes bien. La irías a ver así te dijera que fue dirigida por el tarado de Olallo y que la estúpida autora de la saga de Crepúsculo armó la historia. Aún así desembolsarías tus pesitos ganados con el sudor de tu frente (o de la frente de tus papás) para ver a un grupo de héroes partiendo jetas, por lo que la reseña sale sobrando.

Yo creo que ya todos nos hemos formado anticipadamente nuestra opinión sobre The Avengers. La maquinaria del hype funciona así desde hace tiempo: nos aplica un producto de absoluta primera necesidad en nuestra canasta básica de cultura pop, y más vale que lo pasemos por la caja. Los artículos de no tanta necesidad están muy bien, pero hay algo que no puede faltar. Y eso es esta película. Lleva varios años siendo justo eso, por eso nos hemos quedado después de los créditos de todas las películas de Marvel, porque queríamos anticipar… esto.

Lo cierto es que mis único móviles para hacer reseñas chistosonas son: Sigue leyendo

CRAPúsculo: Amanecer, Parte 1 – La Anti-Reseña

El póster oficial (izq.) y mi infinitamente superior propuesta…

No hay fecha que no llegue ni plazo que no se cumpla. Así como el cometa Melancholia avanzó inexorable a destruir la tierra en la peli del mismo nombre, la penúltima instalación de la saga de Crepúsculo avanza sobre las salas de cine de todo el orbe para destruir todo lo que es bello del Séptimo Arte.

Sin embargo, este blog se nutre de eventos como la saga de Twilight. Mi primer reseña cimentó mi reputación como paciente juez de los fenómenos relevantes en la cultura pop. La segunda confirmó mi masoquismo. La tercera les ha hecho juzgar mi estado de salud mental. Pero en esta ocasión, quiero celebrar la cuarta película como una fecha para unirnos en nuestro odio a la ineptitud y a la mediocridad del cine comercial. Las películas de Crepúsculo son como una Navidad de Estupidez, en el fondo.

A lo anterior debemos añadir que los estudios, crueles como captores de Gaddafi y ávidos de hacerse de dinero fácil, tomaron la decisión de extender la agonía del último libro escrito (con las nalgas) por Stephanie Meyer en dos, cuéntenlas, DOS películas. La cosa se ve terrible, como suele decir el ginecólogo de Niurka. Sigue leyendo

Harry Potter y La Reseña Retrasada

Si lo prometido es deuda… bueno, digamos que yo ya estaba más endeudado con ustedes que Cristian Castro con el diablo al que vendió su alma para poder hacerse millonario con una carrera basada en Karaokizar a José José.

Me refiero a que les prometí una de mis pseudo reseñas para la última peli de Harry Potter, y aquí es como me encuentro a, ¿qué? ¿Tres semanas de su estreno? Y no acabo de escribir lo que les anuncié con un poquito de bombo y platillo. Mea culpa.

Por otro lado ya les había dedicado tres horas y media de Finísimos Podcasts abordando al ciento por ciento la mitología creada por JK Rowling, así que me sorprende esta ansia por consumir aún más de su tan cacareada y manoseada obra, pero yo soy la clase de asno que ya perdió la cuenta de las veces que leyó las obras completas de Tolkien, así que ni cómo reclamarles.

La verdad es que pude escribir esta reseña el mismo día del estreno de la película en nuestro país, pues fui de los primeros tarados profesionales de la crítica que acudieron a las salas para poder opinar con oportunidad respecto al fenómeno mediático en cuestión, pero me puse a pensar… ¿qué pasa si la gente se deja influenciar por lo que yo opine y no va a las salas? Digamos que la mitad de todos mis lectores piensa que mis comentarios guasones equivalen a una sanción negativa al filme, y deciden no ver la obra en señal de protesta o por el simple hecho de pensar que no vale la pena gastar el boleto en ese churro tridimensional. El impacto de la ausencia de esas 14 personas en la sala de cine seguramente hundiría a Warner Bros., al director David Yates, al elenco entero y a la mismísima autora de la obra en una espantosa depresión. 14 boletos son 14 boletos, en especial cuando le sumas los gastos de golosinas, bebidas y estacionamiento.

Pero por otra parte, yo les hice una promesa. En fin, entremos en materia…

Harry Potter y la Fábrica de Hacer Dinero a lo Estúpido, Parte 2

Advertencia #1: Ya pasó un buen rato desde que estrenaron la película, al menos para los estándares de los blockbusters veraniegos. Si no has visto aún la película, no tienes ningún derecho a quejarte por la presencia de spoilers. Estoy asumiendo que si estás leyendo esto, eres fan de los libros y/o las pelis. Y si eres fan de los libros y/o las pelis, leer este blog antes de concluir la lectura de los libros y la vista de las pelis te descarta como fan. Es pura lógica. 

Advertencia #2: Si te vas a poner mamón(a) al leer comentarios estúpidos sobre tu querida saga, mejor deja de leer en el acto. El fan service sólo existe en este blog para apoyar un puñado de fenómenos multimediáticos que le interesan a su autor (Hitchiker’s Guide To The Galaxy, Mad Men, South Park, Ashley Greene, Anthony Bourdain y algunos más). No esperes una apología descarada al objeto de tu culto. Espera, eso sí, cantidad de opiniones desinformadas y buscadoras de la risa fácil.

Advertencia #3: Empecé a escribir esto aún sobrio, pero a estas alturas ya llevo dos whiskys y una cerveza entre pecho y espalda. Ajusten sus expectativas. ¿Ahora sí? Comenzamos… Sigue leyendo

Sucker Punch = Lucha Libre

Antes que nada, seamos objetivos. Quien se mete a ver una película como esta en busca de una intrincada historia, personajes multidimensionales o reflexiones profundas sobre la naturaleza humana está cometiendo un grave error. Sucker Punch no se hizo para esto. El simple hecho de que la mayoría de quienes han abordado su existencia aún estén debatiendo sobre asignarle un género propio (híbrido entre el videojuego y el cine) nos dice mucho. Pero no por eso es menos disfrutable.

En el mundo cinematográfico, esta peli es como lo que la lucha libre es al deporte de competencia. No hay sorpresas. El resultado está determinado con antelación, y lo que puedan aportar los participantes es meramente show. Zack Snyder hace pornografía de la técnica visual así como Vince McMahon hace pornografía esteroidizada de una disciplina que sí tiene raíces competitivas, pero que ha sido reinventada con fines de tornarse en puro espectáculo.
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Esto No Es Una Reseña

En serio, esto no es una reseña. Ya saben cómo me gusta escribir de cine, sea bueno o malo. En ambos extremos suele existir material para ejercer algo de crítica, de interpretación, de humor… y claro, mi criterio es que no hay películas enteramente buenas o malas, pues suele existir una amplia gama de aspectos que, funcionen o no en conjunto, pueden servir al menos para justificar la existencia de lo que vimos en la pantalla.

This Is Not A Movie no encaja en esta descripción. Es, sin temor a equivocarme, uno de los peores fracasos a todo nivel que jamás se hayan exhibido en una sala de cine. Sigue leyendo

Lo que nunca fue…

Hace unos días Barnes & Noble anunció que en las pasadas fiestas navideñas la cadena había vendido más libros digitales que libros impresos en papel, por primera vez en la historia. Sorprendente, sin duda alguna. Pero a mi me llamó aún más la atención por haber servido como otra clara muestra de que mis dotes adivinatorias y mis prognosis son tan confiables como las que hacen los canaritos que sacan papeles de una caja para predecir la fortuna.

Debido a mi personalidad como Bocón-Alfa, es clara la tendencia que tengo de hacer grandes pronunciamientos sobre eventos a ocurrir, mismos que no se materializan o simplemente muestran resultados diametralmente opuestos a lo que yo he llegado a intuir. En el ejemplo anterior, recuerdo haber desdeñado el Kindle de Amazon y otros e-book readers como artefactos sin futuro alguno. Bien jugado, NostraDumbass…

Como me gusta reconocer mis errores… o mejor dicho, reconocerlos yo mismo antes de que ustedes lo hagan por mi, riéndose como Nelson en Los Simpson, he aquí un compendio de burrería premonitoria cortesía de su seguro servidor:

  • “No necesitamos ningún otro formato para guardar música más allá del Compact Disc.  Imposible pedir más fidelidad que eso…”
  • “Este año [2010] mis 49ers vienen con todo. La división es de ellos, y tienen con qué meterle un susto a cualquiera en playoffs. El regreso a un Superbowl empieza ahora mismo.”
  • “Verás que el Kindle va a ser un fracaso rotundo. Será el Nintendo Virtual Boy de Amazon, seguro.” Sigue leyendo

Lucas y el fin del mundo

Brian Posehn, uno de mis comediantes favoritos, dice que George Lucas es como el tío que te parecía muy cool cuando eras niño… hasta que abusó sexualmente de ti aprovechándose de la cercanía y la confianza. Hay razones de sobra para apoyar esta noción, pues el director de cine se ha cansado de demostrar, al son de tres precuelas consecutivas de la saga de Star Wars, que es todo menos, precisamente, un director de cine.

No soy el único que piensa lo anterior, claro. Ni siquiera es válido el viejo argumento de “pues si es tan mal director, ¿porqué tanta gente va a ver sus películas?”, pues la mercadotecnia es hoy en día una ciencia tan depurada que nos puede vender prácticamente cualquier cosa si se envuelve en un empaque atractivo y se adereza con una campaña publicitaria eficaz. Recordemos que MC Hammer fue alguna vez uno de los músicos más populares sobre el planeta, que el Chevy color morado pobló durante un tiempo nuestras calles como si se tratase de una plaga motorizada y que las escuelas siguen sin saber cómo erradicar la presencia de papas Sabritas entre los estudiantes, pese a que somos el país que inventó esa delicia llamada “jícamas con chile”. La popularidad y la calidad son cosas distintas, está claro. Sigue leyendo

Al pan pan, al vino vino…

Una película más y una alfombra roja más para el tres veces H staff de video de Finísimos Filmes, el podcast cinematográfico número uno en México, Bolivia y el resto del mundo. En esta ocasión nos apersonamos en Plaza Loreto para la premiere de Marcelino Pan y Vino, una reimaginación del clásico español del cine que es peli obligada en la tele durante estas fiestas de fin de año. O sea, no confundir con el regente capitalino Marcelito “Pan y Circo” Ebrard…

Además de estar lidiando con una fiebre y una bronquitis que me tenía en un estado más lastimero que el de Tom Hanks en los últimos veinte minutos de Filadelfia, traía encima una peligrosa combinación de NyQuil, Sudafed, Motrin, Advil, TheraFlu, tecito de ocote y Jack Daniels derecho, así que la proeza lograda por Oliver al ligar 9 minutos de frases semi coherentes emanadas de mi boca es digna de alabanzas. No soy religioso, pero podríamos decir que se consumó un milagro en esa fatídica noche.

El gran ausente en la alfombra roja fue Benedicto XVI, claro, pero ya saben cómo es de payaso a la hora de asistir a cosas realmente importantes. No le hace, al menos pudimos saludar a nuestros buenos amigos Agustín y Mikel (guionistas y productores), Felipe (a cargo de la música), Teresa (actriz y Madrina Oficial® de Finísimos Filmes™), el maestrazo Alfonso Arau y muchas otras celebridades que prestaron atención a sus servidores. Y aunque en estos videos mostramos “la pura guasa”, pronto iremos subiendo las entrevistas completas donde nos revelan aspectos realmente interesantes sobre el mundo del cine, así que estén pendientes. Digo, si los medios “serios” no les hacen preguntas decentes a actores, directores, productores y guionistas, tendremos que ser nosotros los asnos quienes les brinden a ustedes contenidos “con carnita”…

En fin, no se hable más. Bajen las luces, enfríen la botella de Padre Kino y pongan su charolita con bimbuñuelos en el centro de mesa, ¡Marcelino Pan y Vino nos espera!

NOTAZA DEL TOÑAZO: Sí, sé que me he ausentado demasiado del blog y de Twitter, y me conmueve su preocupación por mi salud, pero todo quedó en unos días de fiebre muy gandallas. Pero eso no fue lo que me mantuvo alejado de la compu. Mi hija se fue a pasar unos días en casa de su prima y secuestró la laptop, y luego los tarados de Cablevisión me quisieron cobrar tres veces más de lo pactado así que cancelé mi contrato con ellos, por lo que mi acceso a Internet se ha visto drásticamente reducido. Estoy por experimentar con una nueva compañía de banda ancha, en cuanto me instalen les platico qué tal jala. Habrá bastante material nuevo durante las vacaciones de fin de año, ¡así que sigan pendientes!