¿Estás en tu Día?

El lunes fue el Día Internacional del Tuitero. Lo de “internacional” es un decir, pues según esta nota tan sólo fue celebrado por México, Venezuela y Colombia, así que seguro pensaron que el Día Trinacional del Tuitero no sonaba tan bien. El caso es que alguien, en algún lugar de los países arriba mencionados, decidió que valía la pena instaurarse. Esto me puso muy triste. Y a ustedes no les gusto cuando estoy triste, así que me explico…

Hay demasiados Días Internacionales. Y Días Nacionales. Y Días Mundiales. Y seguro ya deben haber inventado el Día Universal de algo, con todo lo erróneo que es el concepto de “universal” hasta que no hagamos contacto con civilizaciones extraterrestres. En fin, me puse a hacer una lista sustanciosa de los Días que nos falta por celebrar. Si tú representas a uno de los grupos que voy a mencionar a continuación, es necesario que te organices con el resto de tu gremio para que se les reconozca con un Día Nacional, Internacional, Mundial, Global o Universal. Creo que no es necesario acudir con ninguna dependencia regulatoria, basta con decir “hemos declarado que hoy es el Día Mundial de Sacarse Borrita del Ombligo” y ¡listo! Ya es legal. En fin, pónganse las pilas si quieren que se reconozca el:

  • Día Nacional de Tomarse Fotos en el Espejo y Subirlas a Facebook.
  • Día Nacional de Tomarse Fotos en el Espejo y Subirlas a Facebook sin Adelgazarse con Photoshop.
  • Día Internacional de Patearle las Gónadas al Imbécil que Quiere Iniciar Charla en el Elevador Hablando Sobre el Clima.
  • Día Nacional de Hablarle por Teléfono a tu Ex y Decirle que Fuiste un(a) Estúpido(a) a ver si te Regala un “Pity Fuck”.
  • Día Mundial de Cambiar tu Cepillo de Dientes por uno Cuyas Cerdas no Parezcan los Bigotes de Pablo Morsa.
  • Día Mundial de Acosar Sexualmente al Tu Bloggero Favorito.
  • Día Global de los Días Mundiales.
  • Día Internacional de Dejar de Hacer Chistes de Gordas Cada Vez que se Habla de Adele. Sigue leyendo

CRAPúsculo: Amanecer, Parte 1 – La Anti-Reseña

El póster oficial (izq.) y mi infinitamente superior propuesta…

No hay fecha que no llegue ni plazo que no se cumpla. Así como el cometa Melancholia avanzó inexorable a destruir la tierra en la peli del mismo nombre, la penúltima instalación de la saga de Crepúsculo avanza sobre las salas de cine de todo el orbe para destruir todo lo que es bello del Séptimo Arte.

Sin embargo, este blog se nutre de eventos como la saga de Twilight. Mi primer reseña cimentó mi reputación como paciente juez de los fenómenos relevantes en la cultura pop. La segunda confirmó mi masoquismo. La tercera les ha hecho juzgar mi estado de salud mental. Pero en esta ocasión, quiero celebrar la cuarta película como una fecha para unirnos en nuestro odio a la ineptitud y a la mediocridad del cine comercial. Las películas de Crepúsculo son como una Navidad de Estupidez, en el fondo.

A lo anterior debemos añadir que los estudios, crueles como captores de Gaddafi y ávidos de hacerse de dinero fácil, tomaron la decisión de extender la agonía del último libro escrito (con las nalgas) por Stephanie Meyer en dos, cuéntenlas, DOS películas. La cosa se ve terrible, como suele decir el ginecólogo de Niurka. Sigue leyendo

El Paradigma de Ralston

“Me corto uno si El Tri no le gana a Venezuela”

Ayer escuché este atrevido pronunciamiento en la sala de espera de un consultorio médico. Es una expresión coloquial, sí, pero suele asociarse con certezas, con eventos cuyo resultado adverso a nuestras predicciones es tan improbable, que podríamos poner en juego nuestra mismísima hombría (en este caso representada por un testículo) para garantizar su ocurrencia.

¿Pero realmente has pensado en el valor equivalente a cosas que te gustaría poseer, experimentar o ver convertidas en realidad? En serio, échenle materia gris. Deténganse a reflexionar por un momento en algo anhelado. Muy anhelado, de hecho. Algo que les cambiaría la vida decididamente (para bien, claro). Puede ser ese trabajo con el que han soñado toda su vida, un acostón marca Sultán de Brunei con esa celebridad soñada, o el meter el gol que corone a México en un mundial de fútbol (y de seguro ‘de chilena’, bola de bastardos predecibles).

Ahora piensen en qué estarían dispuestos a dar a cambio.

Pero piénsenlo en serio…

No es tan fácil, ¿o sí?

Cuando escucho que alguien se cortaría tal o cual parte del cuerpo a cambio de algo, o para garantizar algo más, en seguida pienso en Aron Ralston. Ya saben, el excursionista que quedó atrapado del brazo por una pesada roca y que tuvo que cortárselo de la manera más cavernaria y drástica para lograr escapar con vida del atolladero. La película 127 Horas de Danny Boyle revivió el interés por la hazaña de Ralston, pero yo la recuerdo desde que se reportó por primera vez en el 2006, cuando todavía tenía a mi cargo la revista Men’s Health. Nos impresionó tanto lo ocurrido que de inmediato incluimos al improbable sobreviviente en un informal artículo sobre los hombres más hombres sobre la faz de la tierra. Y no nos quedamos cortos.
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Predicciones de Ostra Damus

"Set phasers on 'KILL'!"

Aunque el iPad 2 será la tableta dominante en el mercado durante muchos años, su evento de lanzamiento será recordado por la aparición de un reconstituido Steve Jobs robótico, quien concluirá de ahora en adelante sus presentaciones con la icónica frase: “Y una cosa más: ¡Temblad ante la iRa de iJobs, El iNmortaaal!”

El registro civil mexicano revelará los diez nombres más populares para niños nacidos durante el 2011: Chicharito, Teresa, Interpol, Catiperri, Belacúlen, Jopquins, Magnito, Aipatdoz, Dhahaianah y Pyme.

Siguiendo la tendencia de Hummers, ametralladoras “Cuerno de Chivo” chapeadas en oro y narco corridos, el próximo símbolo de status entre los grandes capos de la droga serán los bates de béisbol con costo de $415,803 popularizados por PEMEX.

Gamers acérrimos regresarán a los formatos clásicos de video juegos (Super Nintendo, Playstation 2, Sega Saturn), al descubrir que la actual generación de consolas que responden al movimiento del cuerpo es un complot para obligarles a hacer ejercicio.

Científicos mexicanos se verán obligados a reconocer que, pese a más de doce años de esfuerzo y billones de pesos invertidos en reclutamiento, infraestructura y capacitación, han fracasado en su intento por poner un hombre en Carmen Aristegui.

El regreso triunfal de Arnold Schwarzenegger a la pantalla grande se verá empañado por su elección de película: Perras 2: Más Perras. Sigue leyendo

Ficcionario Nakipédico® de Finísima Persona™, Vol. 1

No soy un hombre de muchos talentos, pero recientemente he descubierto que se me facilita distorsionar el lenguaje. Claro, tampoco voy a entrar en discusiones sobre si es o no un talento en darle en la Matrix a algo tan esencial como la comunicación humana a nivel verbal y escrito, pero uno se agarra de donde puede. Tampoco estoy esperanzado a descubrir una vacuna contra la caries o algo igualmente trascendental, así que modificar el léxico común es débil esperanza para hacerme famoso algún día. Ni modo.

El problema es que hasta el día de hoy no se me había ocurrido comenzar a recopilar esos neologismos y demás vocablos que pueden enriquecer la lengua tal y como la conocemos. Me siento particularmente orgulloso de haber inventado términos como vampiruja o McMadas, pero de poco sirve si no difundimos su uso a lo largo y ancho del globo.

Se acabó. Damas y lo que pasa por caballeros que leen este blog: les presento la primera entrega oficial del Ficcionario Nakipédico® de Finísima Persona™. Ahí le iremos sumando entradas…

Anaconismo. Expresión vulgar o naca que ha caído en desuso con el paso del tiempo. Ej: El tarado de López Obrador se sigue refiriendo a la gente bien como los “pipiris nais”, es una expresión total y absolutamente anacónica.

Soy un Bastarbuck sin Gloria... pero con latte!

Bastarbucks. Dícese de aquellas personas que se limitan a consumir café y productos derivados tan sólo en una conocida cadena global que ostenta una sirenita en su logotipo. También aplicable al barista y al resto del personal que trabaja en dicha cadena. Ej: Mis primos se creen muy exclusivos porque cometen la pendexada de pagar $70 pesos por un café que vale la tercera parte en cualquier otro lado, los muy bastarbucks.

Bazbazear. Balbuceo incoherente que pretende aportar explicaciones sobre asuntos criminalísticos, pero que termina por dejar aún más dudas entre sus escuchas y a presentar al emisor como un pobre idiota. Ej: El procurador del Estado de México se la pasó bazbazeando en la conferencia de prensa, pero a final de cuentas sigue sin aclarar quién se echó al plato a la pobre niña.

Condestarianismo. Régimen que restringe el consumo de alimentos y bebidas a un cierto barrio de moda. Ej: Podemos echarnos unos tacos en El Tizoncito, pero acuérdate de que sea en el que está entre las calles de Tamaulipas y Campeche, pues Camille y Tenoch ya se hicieron Condestarianos. Sigue leyendo

¡Insomnio!

"¡Cuéntanos, Toño!"

Otra vez me pegó, con todo. Ya son dos noches seguidas. Tres, de hecho. La primera me mantuvo en vela hasta las 4am. La siguiente, 4:30am. Anoche, las 5:30am. A este paso, voy a ver el amanecer sin haber pegado el ojo desde mi última noche de juerga memorable (aunque lo duden, fue hace mucho). Y es que esto del insomnio es algo persistente y progresivo, como las cuotas extraordinarias en la escuela de mi hija. Empiezan pidiéndote diez pesitos para el regalo de la portera y terminas desembolsando 350 para la visita guiada a la fábrica de cajas de cartón.

No sé a qué se deba. Bueno, en un principio pensé que se derivaba de la preocupación generada por el conato de robo que sufrimos el sábado pasado. Los clásicos ladrones de Semana Santa, paseándose de casa en casa buscando una que estuviese sin ocupantes, pensaron (erróneamente) que no había nadie en la mía. Estaba mi esposa, pero ellos no se percataron del hecho, así que se pusieron a forzar las puertas del garaje con todo el desenfado que puede uno permitirse tener a las tres de la tarde, en una ciudad donde la presencia policial es un mero elemento decorativo.

Los cacos no lograron su cometido final. El metal de los soportes de las puertas se dobló bastante, pero no cedió del todo. Pero el mal sabor que te queda después de un hecho así es difícil de remover. Esa noche la pasé en vela, más que nada por precaución. Pensé que quizá decidirían volver para terminar el “trabajo”, esta vez amparados por las sombras nocturnas. Así que entre compu, Playstation y películas viejas me pasé las horas, prestando siempre una oreja ante cualquier indicio de ruidos extraños. Y ya saben cómo es esto: basta estar en espera de ruidos extraños para que TODOS los ruidos se vuelvan extraños.

Pero las siguientes noches, ¿qué? Uno no puede pasárselas a la espera de que otro fascineroso quiera abrirse paso a través de pestillos, chapas y candados, deseoso de robarse las pocas pertenencias acumuladas y de arruinarnos la paz interior, ¿o sí? No, hay que empalmar pestañas y entregarse al sueño reparador. Lo difícil es lograrlo, como he podido constatar.

He evitado la cafeína. Cero cenas de pesada digestión. Ayer probé suerte con una tacita de té para ayudar a dormir, pero no jaló. Contar ovejas es una gran falacia para mi, pues siempre termino pensando en otra cosa más interesante, ¿a quién le interesa el ganado ovino que ni siquiera es tangible? Contar mujeres encueradas saltando una cerca parecería una mejor idea, pero me entra tal pendiente que Ashley Greene se tropiece con la dichosa cerca y se astille sus magníficos chicharrones que el efecto resulta contraproducente.

¿Y si se cae y se lastima?

Ayer recurrí a internet en busca de información tediosa para ver si eso surtía efecto. Leí seis métodos distintos para preparar huevos escalfados, que ni siquiera me gustan, pero sólo terminé hecho un Gordon Ramsey de los Eggs Benedict. Repasé las declaraciones de Marcelo Enerd de los últimas cuatro semanas, y nada más hice corajes. Leí unas 8000 palabras acerca del modelo económico brasileño bajo el régimen de Lula da Silva, lo que me generó algo de envidia (ellos parece que sí están saliendo del hoyo de manera definitiva, no como nosotros con el Salinazo).

Y nada de nada, camaradas. Hoy estoy escribiendo esto en un estado parcialmente zombificado. Lo único que me desprendió de la iniciativa de recuperar el sueño durante las primeras horas de la mañana fue una cantidad abrumadora de trabajo urgente y la promesa de llevar a mi Heredera Universal a comprarse una muñeca nueva. El día miércoles tengo cita en el Consulado de España a las 8 de la madrugada, así que si no logro dormir bien esta noche voy a acabar más incoherente que de costumbre ante el Cónsul. Espero que no me hagan preguntas complicadas, como decirles cómo me llamo o qué tamaño de alpargatas calzo, pues mi cerebro no se encontrará en condiciones propicias para responder a la primera. Y no creo que le concedan un pasaporte a alguien que babea con cara de pasmado a la hora de la entrevista.

En resumen, Finísimas Personas, me hallo en una encrucijada grave entre el sueño nocturno y la eficiencia, tanto física como mental. ¿Qué hacer? ¿A qué recurrir? Después de Heath Ledger y Brittany Murphy me ha entrado un pánico absoluto por recurrir a soluciones relacionadas con fármacos. La tacita de leche caliente con miel no me da más que agruras. Y hasta el plan B de escuchar mis propios y aburridísimos podcasts ha fallado en absoluto (no sé cómo me toleran ustedes, en serio). ¿Hay solución? ¿O me resigno a lucir unas ojeras estilo oso panda de ahora en adelante? ¡Qué hable el saber popular!