Motivar y motivarte

El otro día intercambié e-mails con un amigo de quien no había sabido nada en varios meses. Su vida no va bien. Aún no encuentra un trabajo decente, casi 8 meses después de haber sido despedido. El trabajo de medio tiempo que tiene ahora no le gusta, pues trabaja larguísimas horas bajo las órdenes de un jefe que tiene casi la mitad de su edad y la décima parte de su experiencia. Las presiones económicas de tener un hijo que aún no cumple el año, aunadas a la mala economía de los Estados Unidos, amenazan con hacerle vender la casa que está pagando con toda clase de sacrificios y mudarse con familiares hasta que los gastos queden bajo control. Y su equipo favorito ni siquiera pasó a la post temporada, así que el desastre es casi total.

Yo hice lo que tiene que hacer todo buen amigo en casos de este tipo: decirle que es un perfecto maricón, que deje de tristear y que confíe en su inteligencia, talento y habilidades para salir avante, en vez de pasar por fracasado. Le recalqué una y otra vez que mis amigos no son perdedores, que la suerte cambia eventualmente y que las cosas pierden el cariz trágico vistas con un poco de distancia objetiva y con una cerveza bien fría en la mano, siempre y cuando te hayas ganado dicha cerveza con el esfuerzo de las horas previas. Y terminé diciéndole que estoy a sus órdenes para acudir en su ayuda si la cosa se pone peor, pero que se aguante el festín de patadas en el trasero que le voy a dar en el proceso tan sólo por pensar que no tiene los recursos para salir adelante. Sigue leyendo

La Gente de Carne y Hueso

Hace ya bastantes años, en la época en que el Internet todavía funcionaba a base de vapor (el Steamternet, que le llamaban), entablé una plática con un gabacho sobre la forma en que la cibercultura nos afectaba respectivamente. Yo era el clásico apologista de la red que veía todo con anteojos color de rosa, aunque en mi defensa todavía no nacía el léxico Metrofloggero, las pop-up windows o las granjitas imbéciles para menguar mi entusiasmo. Pero mi interlocutor constituía la antítesis: un crítico duro sobre todo lo que traería este nuevo medio a la sociedad. “En mi opinión,’ pontificaba el gringales, “la gente que se mete a hacer amigos en Internet es aquella que no puede relacionarse con gente de carne y hueso.”

El postulado de pronto se me hizo lógico, pues este carnal era chofer de limosina de profesión y, como tal, presumía de una intensa familiarización con la variada gama de seres humanos que pueblan este móndrigo mundejo. Y yo, a mis veintipocos de años, tampoco me sentía muy firme para defender algo que a todas luces apenas estaba en etapa larvaria. En su momento, pues, le concedí la razón.

Lo jocoso es que llevo desde esa lejana ocasión a la fecha presente derribando una y otra vez su pontificio argumento sobre la incapacidad de entablar amistades reales a través de la Interné… La respuesta lógica en aquella conversación hubiera sido que la gente que uno conoce a través de la red es, en su abrumadora mayoría y no obstante la presencia de bots con avatares físicamente atractivos, Gente de Carne y Hueso. Hay diferencias en la manera en que nos comportamos en el medio electrónico con respecto a las que cultivamos en la vida real, claro, pero es tanto como decir que nos comportamos bajo unos estándares de hipócrita decencia en casa de nuestra familia política pero con un desparpajo rayano en el desmadre vikingo cuando estamos entre amigos. Nos adecuamos al medio, punto. Es un proceso adaptivo que nos ha llevado a sobrevivir en ambientes hostiles y a prevalecer sobre los mismos, hecho que ha resultado en tiempo y seguridad para construir civilizaciones, comunicarnos con otras culturas y fabricar una Internéis.

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“Yo quiero tener un millón de amigos…”*

Friends

Aclaro que esto no es rant contra Facebook y sus mil aplicaciones idiotas, molestos intentos por emular a Twitter o desalentadores casos de robo de identidad. De hecho estoy muy contento con los resultados obtenidos a la hora de reubicar y contactar a docenas de personas que habían desaparecido de mi vida por los motivos lógicos: cambios de domicilio, trabajos en el extranjero, cárcel, etc.

Pero la verdad es que Facebook también te obliga a evaluar a dichos amigos. Y así los define esta red social, “AMIGOS”. El problema estriba en que todos sabemos que hay muchas clasificaciones dentro de ese rubro. Hay amigos en toda la extensión de la palabra, pero también hay cuates, broders, conocidos, exes, colegas, jefes, profes, empleados, stalkers y hasta aquellos que piensan que eres otra persona (y tú no les aclaras la confusión, porque están buenas).

Lo que sí es entretenido es ejercitar la memoria para saber quiénes de tus “amigos” son memorables. Esto sí tiene mérito. Cualquiera puede decirte “éramos conpañeros de la escuela primaria”, y no habrá ninguna diferencia con tus demás decenas de compañeros de la escuela primaria. Ah, pero si esa persona te dice “éramos compañeros de la primaria, y un día me rompiste el cráneo pégandome con tu lonchera metálica de Star Wars“, la cosa cambia. Existe un vínculo digno de atesorarse en la memoria.

Hagan este ejercicio: revises su lista de amigos en Facebook o cualquier otra red social, e intenten vincular los nombres de personas atadas a algo único y memorable. No importan si son familiares, amistades, compañeros de trabajo o gente que conocieron en un chat room: el chiste es analizar qué es lo que los hace personas, y no simples nombres en una lista que has ido sumando como quien colecciona cajitas de cerillos.

Procuren que sus recuerdos sean realmente memorables. No se conformen con “mi amigo al que le apodan ‘el chaparro’ y mi amiga que viven en España”. Eso no te dice nada original. Busca en los archivos de las anécdotas banales, los factoides curiosos, las leyendas urbanas y hasta los rumores infundados. Todos tenemos un lado oscuro, una dudosa fama y un secreto que no lo es tanto. Entretente plasmándolo en una lista, tan grande o tan breve como sea tu círculo social. Yo hice la mía, cuya versión abreviada reproduzco para recordar a…

  • Mi amigo que nació con el corazón afuera del cuerpo…
  • Mi amiga que se casó vestida de color rosa mexicano…
  • Mi amigo al que le pusimos el apodo de un jugador de fútbol, pero que él pensaba que era una connotación homosexual… y que al cabo de los años reveló que era, de hecho, homosexual…
  • Mi amiga que era fea como un coche visto por debajo hasta los 14 ó 15 años, pero que después se convirtió en una súper babe que le ha bajado el marido a dos de sus amigas…
  • Mi amiga que hacía pipí “parada, como los hombres” como gag de borrachera…
  • Mi amigo al que todos vaticinábamos un futuro como máistro albañil, si acaso, pero que ahora es chef de alta cocina con su propio restaurante en Europa, con todo y estrella Michelin…
  • Mi amigo que, a sus 40 años, está en un grupo de baile hip hop de los que se enfrentan con grupos rivales, como en el video de It’s Like That de Run DMC…
  • Mi amiga que a la fecha jura que yo me pagué la carrera vendiendo cocaína…
  • Mi amigo que sobrevivió no una, sino DOS mordeduras de la serpiente Taipán, la más venenosa del mundo…
  • Mi amiga que es tan aficionada al fútbol americano colegial que no ha faltado a un sólo juego como local desde hace 6 años, y se pinta la cara con los colores del equipo…
  • Mi amigo tatuado, malencarado y fortachón que aparentaba ser el tipo más rudo sobre la tierra, pero que no podía evitar bailar y cantar cada vez que sonaba una rola de Vaselina
  • Mi amigo que tuvo que ir a terapia para prevención de suicidios cuando sus papás lo encontraron poniendo una cuerda en una viga de su cuarto, pese a que él jura y perjura (y le creo totalmente) que sólo quería ver si aguantaba su peso para poner un sillón colgante…
  • Mi amiga que me conoce desde hace casi veinte años y todavía cree que me llamo “JOSÉ Antonio”…
  • Mi amigo al que tuve que sacar de la cárcel en Guanajuato durante un Festival Cervantino, pues organizó una callejoneada y acabo agarrándose a golpes con varios miembros de una Estudiantina…
  • Mi amigo que se arrepintió de casarse cuatro días antes de su boda, y decidió irse en el crucero de lun de miel con su padrino…
  • Mis amigos que resultaron swingers. Y me enteré porque me mandaron una foto por error. En pelotas…
  • Mi amigo que estuvo a punto de ser “el mexicano” en el grupo Menudo…
  • Mi amigo que no es mi amigo, a quien he estado tres veces a punto de agarrar a madrazos nada más por lo insportable que es, pero que aún pregona a los cuatro vientos que somos casi hermanos…
  • Mi amigo que regatea precios con los vendedores en tiendas como El Palacio de Hierro y Macy’s, para ver cómo reaccionan…
  • Mi amiga que se autorrobó el coche para que su papá no se enterase de que había chocado…
  • Mi amigo que, borrachísimo, le prendió fuego a una vaca “pensando que estaba muerta” y resultó que no, estaba vivita y durmiendo. Hoy trabaja en algo relacionado con protección al medio ambiente…
  • Mi amiga que les dejaba notitas amorosas al personal de seguridad de la compañía donde trabajaba, para que se hicieran de la vista gorda cuando estacionaba su coche en lugares prohibidos…
  • Mi amiga cuyo fetiche sexual consiste en disfrazarse de Ariel, La Sirenita…
  • Mi amigo que piensa que The Blair With Project fué real…
  • Mi amigo que se hizo mi amigo porque su misión es hacer amistad con todas las personas del mundo con las que tenga un apellido en común…
  • Mi amigo que casi se muere por irse a jugar tenis a las 7am un sábado, tan sólo una hora después de llegar a su casa tras consumir 4 botellas de vino tinto…
  • Mi amigo que le rompió un vidrio a su vecino, un famoso comunicador mexicano, en represalia por no haber sido invitado a una posada…
  • Mi amiga que hacía noticiarios para sordomudos… en radio…
  • Mi amigo que duerme en hamaca…
  • Mi amigo que era goth y ahora es abogado…
  • Mi amigo que estuvo al borde del arresto por dibujar cómics obscenos y sacrílegos…
  • Mi amigo que fue entrevistado para la televisión por error, pues el entrevistador extranjero pensaba que él conocía a un artista conceptual mundialmente famoso…
  • Mi amigo con el que compartí un viaje escolar y que se despertó en un cuarto de hotel inundado, pues yo rompí el lavamanos del baño durante la noche en un episodio de ebriedad extrema…
  • Mi amiga que asegura sufrir ataques de bostezos cuando alcanza el clímax…
  • Mi amigo con el que me perpetramos el robo a la cocina de un hotel, una madrugada de copas en que todo estaba cerrado y nos moríamos de hambre…
  • Mi amigo que se tomó varias fotos con Maradona pero aún así se sintió desilusionado, pues entendió que iba a conocer a Madonna…
  • Mi amigo que “tocó el bajo” en una banda de playback durante un “concierto” de dos horas, cuando no tiene ni idea de cómo se interpreta este instrumento…
  • Mi amigo que accedió a correr desnudo por un parque, a condición de que le dejaran vestir su máscara de Blue Demon como única prenda…
  • Mi amigo que fue expulsado del servicio de transporte escolar por arrojarle una plastilina llameante al pelo de un compañerito de clase…
  • Mi amigo que vomitó copiosamente en el clóset de toallas de un hotel, confundiéndolo con un baño…
  • Mi amiga que estuvo saliendo dos meses con uno de los ala cerradas más famosos de la NFL, y sólo se enteró de quién era varios días después de que rompieron…
  • Mi amigo con el que jugué una carrera de automóviles a escala por 24 horas ininterrumpidas…
  • Mi amigo que pasó ocho horas en la cárcel tras ser arrestado por no pasar la prueba de ebriedad administrada por un policía, estando completamente sobrio…
  • Mi amiga que trabajó de “maniquí viviente” en el aparador de una tienda de lencería, y que tuvo que improvisar un neglillé como máscara para evitar ser reconocida por un familiar…
  • Mi amigo con el que me voy al cine cuando ambos coincidimos en algún funeral…

Y, por último…

  • Mi amigo que casi se muere después de ser embestido por un toro… mecánico.

Saludos a todos. Ustedes hacen mi vida más interesante, no cabe duda.

* Y gracias a Miguel, por recordarme la rola que titula este post.