FINÍSIMAS RESEÑAS: MASTERCHEF MÉXICO – EPISODIO 10

Así los leo. O así me leen, ya no sé.

Así los leo. O así me leen, ya no sé.

Seré honesto: no estaba del mejor ánimo para escribir esta reseña. O ninguna otra, de hecho. En días pasados murió mi abue Angelita, a la nada desdeñable edad de 95 años, así que resulta algo difícil hacerse el gracioso cuando el mood familiar anda bajoneado. Pero además he de decir que los acontecimientos de este episodio no contribuyeron en absoluto a seguir adelante con las críticas mala leche. Verán, yo me di a la tarea de reseñar UN CONCURSO DE COCINA, no una estúpida telenovela más. Pero claro, los imbéciles redomados a cargo de este programa decidieron abandonar más temprano que tarde la tónica de la emisión… para convertirlo en una estúpida telenovela más.

Y sin embargo, aquí me tienen. Mal y tarde estoy cumpliendo, diría el maestro Sabina (¡Saludos, Gonzo!), pero no quiero que se diga de mí que, ante la perspectiva de beber la cicuta por voluntad propia, me conformé con un traguito. No, Finísimos, este veneno se bebe hasta ver fondo. Y hablando de fondo, es hora de tocarlo…

EPISODIO 10: Mercado de Lágrimas

¡Sor…prais!

¡Sor…prais!

“Hoy, cuando entré antes de entrar a la cocina…”, abre Alan Gump, poniendo de inmediato el ilógico tono de esta entrega. El dizque lavaplatos dijo que no se iba a estresar por la caja misteriosa, que venga lo que venga él va a intentar crear algo innovador. Y va a decir que jamás había cocinado eso/conocido ese ingrediente/ visto la televisión, para no romper con su personaje. Amnesiette Michel les recuerda a todos de qué va lo de la dichosa caja, pero dice que ésta es “muy especial”. Adrián “Ramsay de Vecindad” (gracias, Carlos Dragonne) Herrera les pregunta a los chefspirantes qué creen que van a encontrar al destaparla, y las respuestas se suceden en tropel, pero nadie le atina (obvio).

Chef Betty dice que dentro de estas cajas “se encuentra quizás su verdadero yo”. Ojalá, pues nos han presentado a tanto falso amateur posando como albañiles, organizadoras de eventos y garroteros que algo de autenticidad no nos vendría mal. Meh, inútil esperanzarse, pues al destapar el cajerío se encuentran… Sigue leyendo