FINÍSIMAS RESEÑAS: MASTERCHEF MÉXICO – EPISODIO 9

“Toño entregó casi a tiempo, ¡albricias!”

¡Logré ponerme al corriente! Les entrego DOS hermosas reseñas DOS en UN fin de semana, así que creo que me merezco algo. Como poner una alcancía para propinas en el blog resulta complicado, les agradeceré si recomiendan en sus redes sociales estos profanos textos pletóricos de mala leche (como AdeS) y humor cuestionable. ¡En serio, al menos páguenme el esfuerzo con tráfico, so engendros! Perdón por lo anterior, pero quería “hacer un Herrera” y comenzar con regaños a lo estúpido, a ver qué se sentía. Ya en serio, al menos mándenme alguna clase de regalillo para la Finísima Esposa, pues su labor de arrearme con los textos, hacer corrección de estilo, conseguir fotos y ver las grabaciones de esta gansada de programa la han privado de la poca vida social que yo le brindaba el fin de semana. ¡Salven mi matrimonio, so engendros! Bueno, vamos todos a sufrir…

EPISODIO 9: ¿Dónde tragarán los niños?

¿Es el Dismaland de Banksy?

¿Es el Dismaland de Banksy?

Iniciamos con la llegada de los concursantes al magnífico parque temático Six Flags®, situado en las laderas del Ajusco, a espaldas de las instalaciones de TV Azteca. ¡Ja ja, ilusos! No, más bien se trata de un parque de diversiones genérico, situado en un lugar de Colombia que está muy, pero muy apartado de las instalaciones de la tres veces mediocre televisora del Ajusco. Algunos de los participantes hablan de sus remembranzas de la niñez en estos lúdicos espacios de esparcimiento. Bueno, Alan Gump dice que él no tuvo estas vivencias, pues nunca fue a un parque de diversiones. El drinking game estipula que los “nuncas” de Alan son para efectos de ingredientes y platillos, pero es justo hacer una excepción para este caso: ¡BEBAN! Luego admite que sí fue a un parque una vez, colándose por una puerta de salida, pero el efecto de generar pobrezofilia empática ya se logró.

Debería existir un juego para tirarle pelotas de béisbol a los jueces…

Debería existir un juego para tirarle pelotas de béisbol a los jueces…

Rodeada de felices niños con acento bogotano, Niñette Michel da la bienvenida a los 10 cocinerillos aún en contienda, ante la mirada atenta del trío de jueces: la chef Betty Vázquez, el chef Benito Molina y el “chef” Adrián Herrera, cuyo título es tan ilegítimo como los juguetillos que regalan en los juegos de destreza del dichoso parque. El regiomontano sombrerudo les advierte (siempre en tono de pendexearlos) que los niños que visitan ese lugar vienen a divertirse con sus amigos (¿En un parque de diversiones? Atípico), así que más vale que ninguno de los concursantes les eche a perder la feliz jornada preparándoles comida que induzca a la diarrea explosiva. Para eso está el puesto de hot dogs.

Hay otra variante: Herrera les dice que “el ingrediente sorpresa es… verduras”. ¡Oh, cielos! ¡Mi cerebro no puede procesar sorpresas tan sorprendentemente sorpresivas! ¡VERDURAS! ¡Siento que mi cabeza va a estallar! Seamos serios: insectos hubiera sido una sorpresa. Cocinar sin azúcar o sin frituras también sería un reto desafiante. ¿Pero verduras? En fin, ya para qué le echamos más tierra a estos pobres pelmazos de la producción.

Seño Gina, con su voz de Alejandra Guzmán después de tres cajetillas de Delicados, recalca una y otra vez la perogrullada de que “los niños no comen verduras, no les gustan las verduras”. No generalicemos, señito. Hay mil y un maneras de servirle las verduras a los niños y se las acaban comiendo muy a gusto. Una vez le receté a mi hija una pizza de corazones de alcachofa diciéndole que era una variedad exótica de queso mozzarella, así que todo está en el ingenio. No se me compliquen desde antes del arranque, por favor.

Abogonzalo dice que sus hijos no son melindrosos y comen hasta piedras. Piedras que ellos mismos cazan, probablemente a pedradas. Healthy Diana también echa mano de su experiencia, afirmando que un niño no tiene por qué engancharse con comida chatarra si se le alimenta bien desde chiquito. ¿Creen que la cosa está fácil, muchachos? Presiento que vamos a ver si como roncan duermen, estos dos.

Quemen esas cucharas para que Alan se caliente al fuego, esos pezones le van a perforar la camiseta.

Quemen esas cucharas para que Alan se caliente al fuego, esos pezones le van a perforar la camiseta.

La otra sorpresa: ahora los capitanes no eligen equipo, lo decidirá la suerte. Hay unos cucharones enterrados en una cazuela de barro llena de arroz porqueMÉXICO ES NUESTRO Y EL PETRÓLEO NO SE VENDE. Dichos cucharones tienen el color rojo o azul en el extremo. Seño Gina saca un cucharón rojo, así que a Diana le asignan la cuchara azul. Ahora hay otra novedad: una vez armados los equipos, ambas mujeres pueden ceder el rol de capitán a uno de sus compañeros. No me parece muy justo ni lógico, pues en teoría si ganaste un reto que te permite encabezar un equipo, debes tener la capacidad suficiente de mandar en una prueba de campo. Pero los productores se pasan la lógica por los carritos chocones, siempre.

Diana cede su capitanía a 1-800-GON-ZALO, el abogado que lo mismo te saca a un pariente de la cárcel que un soufflé del horno. Seño Gina se encomienda al señor y elige a la hermana Flor como su capitana. La monjita no está muy contenta con la distinción, y la entendemos, pues si algo sale mal la responsabilidad cae en ella, no en la listilla concursante que decidió cargarle el muerto. La dinámica estúpida ahora implica que los capitanes eligen quién será la persona que pasará a sacar una cuchara. ¿Eso qué, producción? ¿Sí se dan cuenta de que los capitanes tienen CERO injerencia en la conformación de los equipos? ¿Por qué no pasan directamente los restantes por sus cucharas, así de simple? Dejen de comer sandwiches de margarina Primavera en pan blanco Bimbo, se les están llenando las neuronas de grasas trans.

El de los gráficos vuelve a las andadas, después de

El de los gráficos vuelve a las andadas, después de “seder” terreno a otras idioteces.

Los equipos quedan así:

EQUIPO ROJO: Seño Gina, hermana Flor, Carmen La Tâmaliérè, Alan Gump, Santaclós. Ensure y Depends deberían patrocinarlos.

EQUIPO AZUL: Healthy Diana, Abogonzalo, OILfredo, Güerisquilla Marlene, Diseñorita Tianne. Team Güeritos, básicamente.

Carmen cree que ella ya trae la mala suerte a cuestas, pues siempre pierden los equipos donde ella está presente. Alan Gump (quien llegó al frío parque en camisetita y ya trae “las altas”) dice que hubiera preferido no estar con Gina pues “ahí hay roces”. SEXY. Güerisquilla Marlene no quería estar ni con Alan ni con José Luis, pues dice que el primero “tiene sus problemas” (¿con la justicia, por meterse a escondidas en parques de diversiones?) y el segundo es más lento que las películas de Carlos Reygadas, pero espera que Abogonzalo “tenga el LIDERASCO suficiente”. Sí, dijo “liderasco”. A mi también me daría asco ser líder de tanto pelmazo, la entiendo.

El zopenco de Herrera VUELVE a recalcar que no quiere niños tristes ni llorando por la comida, ni escupiendo los platillos. No te apures, Adrián, creo que estos niños son muy civilizados y no recibieron tu magra educación. La prueba consiste en una hora de preparación y otra hora para el servicio, y los niños votarán al final de la comida.

Ningún niño resultó lastimado en la realización de este programa. Pero al día siguiente sí les dio diarrea a varios.

Ningún niño resultó lastimado en la realización de este programa. Pero al día siguiente sí les dio diarrea a varios.

Los equipos acuden a sus cocinas, con despensas muy mal montadas en un pradito cercano donde tienen que llegar saltando arbustos. Piensan en todo, estos muchachos de la producción. Abogonzalo dice que el equipo de vejestor… eh, de “adultos en plenitud” no tiene una gran ventaja, pues los abuelos son más consentidores y alcahuetes que propensos a educar a los niños sobre la mejor forma de comer. Seño Gina sí está muy confiada de que van a ganar, pues se le ocurrió hacer unas hamburguesas vegetarianas a base de lentejas y garbanzos. Team Güeritos va a hacer un mac & cheese y unas croquetas de vegetales, bajo la sabia idea de “ante la duda, pon todo en la freidora”. Carmen y los rojos también piensan en una pizza, pero entre que Gina se hace bolas y que la hermana Flor no aterriza el menú, nadie resuelve nada.

Vemos una prolongada secuencia donde los desorganizados rojos no pueden decidir qué hacer ni por dónde comenzar, que culmina con Carmen diciendo “hay camote, yo ahorita agarro el camote”. ¡No, ponte a cocinar, no es momento de romance! Aparte hay niños presentes, no xodan. Se dan cuenta de que no hay batidora para hacer las pizzas, así que tienen que jugarse el todo con las hamburguesas de lenteja. La Tâmaliérè repela porque le dejaron muchas responsabilidades a su cargo, porque la hermana Flor no aportó nada al menú y porque Gina quiere estar inmiscuida en todo sin resolver nada. Caos total.

“El jerez es para marinar, Gina, no para bebértelo. ¿Cuántos dedos ves aquí, a ver?”

Los azules marchan un poco mejor, pero también tuvieron que desechar la idea de hacer brownies, así que optan por emplear el amaranto que hallaron en la despensa para hacer unas alegrías. Andan un poco a la carrera, pero se ve que Abogonzalo los organizó bien. Volvemos al lado contrario para ver a Seño Gina quemándose con una charola que quedó sobre una hornilla encendida, así que la cuota de saldo rojo vuelve a cumplirse. Gina se pone mantequilla en la quemadura y unos guantes de hule, para seguir en el ajo.

“¡No tengo tiempo para sangrar!”

Eso sí, tanto Santaclós como Alan Gump se suman el descontento por el afán de Gina de hacer todo, así que nos late que la bomba de tiempo de previos retos en equipo puede detonar si alguien no pone orden, ahora mismo. José Luis dice que a final de cuentas la hermana Flor tuvo que alivianar a la quemada señora para agilizar el servicio, pero el entusiasmo inicial que los rojos tenían por probar que saben cocinar para niños se ha diluido notablemente.

¡Ah, las sofisticadas técnicas que enseñan en las escuelas de gastronomía!

¡Ah, las sofisticadas técnicas que enseñan en las escuelas de gastronomía!

Güerisquilla Marlene está muy satisfecha por haber descubierto que su salsa de queso para la pasta sabía riquísima añadiéndole champiñones. Un momento, ¿champiñones con queso? “Suena a una audaz combinación que nadie ha experimentado jamás, no creo que funcione”, afirmó Fidel Sarcastro. Lo que sí les está dando guerra son las alegrías, pues el amaranto sigue sin ligarse con el resto de los ingredientes y la idea de formar barritas en el tiempo que les queda parece irreal. Los rojos siguen corriendo por todos lados, Carmen tiene la mirada de quien ha perdido la voluntad de vivir, Gina grita, Santaclós bufa, Flor reza, Alan Gump sueña con subirse siquiera a los caballitos… todo mal.

“Este es el mejor carrusel… PARA PROVOCARLE VÓMITO A LA GENTE”. Herrera evalúa las atracciones.

Y mientras esto sucede, ¿dónde están los jueces? Paseando por el parque de diversiones y valiéndoles una reverenda madre (no Flor, aclaro). Los experimentados chefs (y Adrián Herrera) se suben a los juegos mecánicos, comen algodón de azúcar, se toman fotos y procuran hacer todo lo posible por no divulgar valiosos conocimientos culinarios, para no romper la racha.

Eventualmente el respetable jurado se cansa de importunar a los niños y visita las improvisadas cocinas. El menú azul deja buena impresión en la chef Betty, quien tampoco aporta gran cosa en sus paseíllos tradicionales. Los rojos también parecen haberse recuperado del caos inicial y todo indica que lograrán terminar a tiempo, además de que Gina jura que sus hamburguesas de leguminosas van a engañar los paladares infantiles. “¿Qué van a hacer con el coulis rojo?”, pregunta Betty. No, Betty, eso no se quemó Gina, fue la mano. Pero ya está mejor, gracias.

Güerisquilla habla muy bien de la labor de Abogonzalo al frente del equipo, pero aprovecha para echarse una flor ella solita diciendo que al capitán “se le fueron varios detalles, pero yo lo apoyé siempre”. Vemos que tanto las croquetas como las hamburguesas están por ponerse al fuego, así que la hora de la verdad se avecina.

“Sirvámoslo así, diciendo que es ‘jocoque de cacao’ o algo…”

Primer problema grave para los azules: el mousse de chocolate ya se cortó. La falta de una batidora hizo de las suyas, así que Marlene sugiere poner la mezcla en una sartén y convertirla en una salsa de chocolate para bañar la galletita de amaranto. El capitán azul está contento por el hecho de que su equipo se encargó de resolver los problemas antes de llegarle con drama y llanto. ¡Pero eso no le gusta a los productores de TV Azqueta, Abogonzalo! Dicen que lubrican sus autocomplacencias sexuales con lágrimas de concursantes de reality shows. Diiiiicen…

Al que se meta en la fila le van a dar DOBLE ración, de castigo.

Al que se meta en la fila le van a dar DOBLE ración, de castigo.

Parvadas de párvulos invaden el área de servicio: los niños tienen hambre y es hora de alimentarles. Marlene dice que decidió servir los platos “de forma divertida, haciéndoles una carita feliz”. La fiscalía quiere presentar el plato en cuestión como prueba A de que la Güerisquilla no tiene ni idea de lo que es la felicidad, su señoría…

Si eso es una carita feliz, Adrián Herrera es chef.

Si eso es una carita feliz, Adrián Herrera es chef.

No sé ustedes, pero yo no veo la dichosa “carita feliz”. A lo mejor las clases de decoración de alimentos en la escuela de Marlene fueron impartidas por José Luis Cuevas. El caso es que esto fue lo que le sirvieron a las inocentes criaturas. Espero, al menos, que los concursantes no se hayan identificado como parte de MasterChef México, pues sería una pena que esos niños se formasen una pésima imagen de la rica gastronomía de nuestro país a través de un plato que emula el rostro de un payaso que se drogó con Krokodil. Luego vemos algunos indicios de que a la güera le gusta andar de mandona, pues le grita a todo mundo en la línea de servicio. Abogonzalo dice que mangonear gente es para los que saben lo que hacen, no para estudiantes de gastronomía con ínfulas. ¡Reina la armonía en el parque de diversiones!

El servicio rojo comienza a desordenarse. Alan Gump y Seño Gina se llevan más bien de la txingada, así que tampoco hay mucha voluntad de ninguna de las partes por hablarse bonito y estabilizar la mecánica de trabajo. En fin, la producción estará contenta. El servicio se retrasa porque Gina, por su lado, quiere hacer todo, mientras que Alan siempre termina haciendo las cosas a su modo y sin escuchar a nadie. Total, para servir estas apetitosas “hamburguesas”…

¡Carbonguesas!

¡Carbonguesas!

Si yo fuera del equipo rojo me hubiera colocado al principio de la fila a darle a cada niño algo de dinero, para comprarse una rebanada de pizza o una arepa. Los jueces dicen que las hamburguesas sí saben bien, al menos, pero cabe esperar que los niños estén de acuerdo. El único “aporte” de Herrera durante todo este proceso es decirle a los azules que su agua de sandía está buena pero es “aburrida”, pues el otro equipo puso más cosas en su agua. Quiero sugerir a la producción colocar un costal de frijol y ponerle un sombrero encima, supliendo a Herrera en el próximo episodio. Al menos aprenderíamos que el frijol cae menos pesado que el “chef”.

Abogonzalo está muy seguro de su menú y cree que van a ganar la prueba. Pero Gina no está menos confiada, y en este punto es difícil decir por cual opción van a votar los pequeños. Aquí ocurre algo que a me pareció totalmente injusto: los rojos comenzaron a repartir sus postres cuando los niños ya habían acabado de comer. Santaclós Veracruzano iba pasando de mesa en mesa sirviéndoles un pastelito, que coronaba ceremoniosamente con un cuadrito de chocolate. ¿No ven nada malo en este proceder?

“¡JO, JO, JOOO! ¡Retáquense de azúcar, engendrooos! “

Remontémonos al episodio 3, cuando los equipos rojo y azul sirvieron de comer a los tripulantes del buque Usumacinta de la Armada de México. Sucedió lo que cito a continuación:

“El diligente Abogonzalo visita las mesas para agradecer a los soldados por la espera y preguntarles si todo fue de su agrado. A mi me parece algo muy correcto, pero el chef Herrera lo manda llamar con un chiflido (¡Herrera, you classy bastard, you!) y le dice que “deje de conseguir votos haciendo proselitismo en las mesas”…”

Ahora bien, ¿cómo es distinto lo anterior de lo que hizo José Luis en esta ocasión? Básicamente está sembrando en los niños una última impresión, fijada con chocolate, para inclinar votos a su favor. Las reglas eran de una hora preparando y una hora sirviendo, ¿por qué los rojos no sirvieron su postre al mismo tiempo de su plato fuerte, como hicieron los azules? Ya ni me pregunten lo mucho que puede influenciar votos el hecho de que Santaclós mismo haya sido quien repartió los postres. En fin, no hay reglas que valgan en esta chafada de programa.

Terminó el servicio. Los niños hacen fila y reciben una moneda con el logo de MasterChef, que irán depositando en una alcancía del color del equipo cuya comida les haya gustado más. Escotte Michel les ayuda a poner la monedita a los más pequeños, y se agacha para mostrar generoso chicharrón a los más creciditos.

Pubertad a punto de llegar en 4… 3… 2…

Pubertad a punto de llegar en 4… 3… 2…

El sonidista de la producción se encarga de poner “acentos musicales” estridentes e innecesarios con cada moneda que entra en una alcancía, así que logra hartarnos en diez segundos, o menos. Seguro es la clase de tarado que se ostenta en reuniones como “DJ” y programa la de ‘El Taxi’ media docena de veces por noche.

Michel es la encargada de romper las alcancías, y algo me dice que pensó en su ex marido a la hora de los martillazos. Las cámaras nos muestran a los jueces contando monedas, y de pronto percibo que Benito no se ha quitado los lentes oscuros en todo el programa. Aparentemente hoy se presentó al programa su hermano, Crudito Molina.

La conductriz dice que la competencia fue muy reñida, con un resultado final de 43 votos contra 37. Las reacciones de ambos lados son inciertas, pues se nota que nadie anticipaba una cuenta tan cerrada…

El júbilo de derrotar a tres jubilados…

El júbilo de derrotar a tres jubilados…

Pero ganan los azules, rompiendo la hegemonía del color rojo en pruebas de equipo. Team Güeritos estalla en celebración. Alan Gump pide un recuento voto por voto. Santaclós favorece la idea de un plantón, con eso que se parece a Encinas. Carmen bromea diciendo que NUNCA la deben escoger en sus equipos, pues ella lleva la derrota a cuestas. Abogonzalo toma su escopeta y se va a cazar botargas en el parque de diversiones. Gina todavía alega que su hamburguesa estaba mejor que el mac & cheese y la croqueta espuria. Crudito Molina busca quien le regale un suero rehidratante. En fin, se liberan las emociones contenidas. Los rojos tendrán que enfrentar el reto de eliminación.

Tras una pausa comercial llena de menciones idiotas a los productos boicoteables (Eficaz, Primavera, Knorr, Pétalo, Chedraui, Helados Holanda) estamos de vuelta en la cocina. El equipo rojo ya trae sus mandiles negros, mientras escuchan la evaluación por parte de los jueces: al parecer la pasta era “mediocre”, el pan de elote estaba crudo como el chef Molina, el servicio fue un desmadre, lo de siempre. Herrera se pone a interrogar a todos con su actitud de Gordon Ramsey de seis varos, preguntándoles sobre “estrategia”, sobre el hecho de que a Flor le cayó la capitanía por sorpresa, sobre quién no rindió al 100%… todo MENOS hablar concretamente de cosas de cocina.

Como Abogonzalo capitaneó al equipo ganador, tiene la opción de salvar a alguien de los mandiles negros. Puede conferenciar con su equipo o tomar la decisión él mismo, pero no duda ni un segundo y salva, con toda justicia, a la madre Flor. Y es que la pobre monjita ni la debía ni la temía, la nombraron capitana sólo para evitar que pudiera caer con el equipo azul, ni siquiera la dejaron planear la estrategia y seguramente le iba a caer muy mal enfrentar OTRO reto de eliminación. El abogado está haciendo mérito para lavar sus pecados cometidos en la corte, básicamente.

Este programa está con madre…

Este programa está con madre…

El regocijo de la madre es total y absoluto, pero no han terminado las sorpresas. Anette les dice que tienen a una persona invitada a la cocina. Y esa persona es…

¡Regresó de entre los muertos!

¡Regresó de entre los muertos!

¡LA MALDITA LISIADAAAAAA!

Así es, Nallely vuelve después de su infortunado accidente del episodio 4. Nos narra la operación, los clavos que le pusieron en la patita, vemos radiografías… y anticipamos que la van a regresar al programa. Fíjense en los cortes a los rostros del resto de los participantes, dicen mucho. Mientras Carmen luce genuinamente emocionada por volver a ver a alguien a quien considera como su hermana, Alan piensa que regresar a la lesionada equivale a favorecer al grupo cercano a los amigos de La Tâmaliérè. OILfredo tampoco parece del todo contento. Y podemos decir que tanto Diana como Gonzalo tienen la cara de un niño al que se le murió el pececito dorado.

Nallely le pregunta a los concursantes si están de acuerdo con su regreso, y Carmen se adelanta con un “por mí es un sí”. El efecto dominó se deja sentir y se escuchan puras voces aprobatorias para que se reintegre al grupo, aunque inmediatamente después hay quienes cuestionan la justicia de tenerla de vuelta. Diana es la más vocal de ellas, aunque admite que la presión de las cámaras le hizo quedarse callada cuando Pausette Michel les preguntó si alguien estaba en contra del regreso de la renguita regia.

Si no la aceptan de regreso, la pobre tendrá que vender boletos de lotería por las plazas… ¡APIÁDENSE!

Si no la aceptan de regreso, la pobre tendrá que vender boletos de lotería por las plazas… ¡APIÁDENSE!

Mi opinión al respecto, que vale menos que el guardarropa del “chef” Herrera:

La salida de Nallely se debió, en efecto, a un accidente. No tuvo nada que ver con la calidad de sus platillos, ni con su desempeño en competencia. Pero volver definitivamente la sitúa en una posición privilegiada, pues ha seguido de cerca todas las ocurrencias del programa (hasta hay en Twitter una foto de ella en silla de ruedas junto a Katsuji Tanabe, el invitado del episodio 7). Y su ausencia, por otra parte, la ha dejado fuera de cinco eliminaciones consecutivas. A mi parecer sólo había dos opciones razonables para tratar su caso:

  1. Garantizarle cinco semanas consecutivas de mandil negro, a partir de este episodio. Sin importar cuántas competencias gane, a nivel individual o por equipos, el saber que va a luchar por su permanencia durante un periodo equivalente al tiempo que no estuvo participando sería una forma muy justa de equilibrar la balanza para los que quedan activos, sin que los ya eliminados se sientan mal. O en su defecto…
  2. Darle un pase directo a la segunda temporada de MasterChef México. Esto le daría la oportunidad de reponerse del todo de la lesión, pues recuerden que en tiempo real sólo ha estado fuera unos cuantos días, no las cinco semanas que contamos en las emisiones. La audiencia contaría con un rostro familiar para esa nueva temporada, no se afectaría a los concursantes de la presente ni se les pondría en la complicada disyuntiva de decir que no les cuadra tenerla de regreso.

Obviamente ninguna de estas opciones les pasa por la cabeza a la producción, pues piensan que lo justo es que Nallely vaya directo al reto de eliminación en este programa, y ya con eso tiene. Ahora bien, pensando mal sabemos que NI DE GUASA sacarían a la pobre niña justo en el episodio en el que regresa, así que su mandil negro y sus probabilidades de quedar fuera suenan poco creíbles. Total, justicia o no: ¡bienvenida de vuelta, Nallelisiada! El hecho de saber que aguantas carrilla me anima respecto a tu reaparición milagrosa.

Tras una pausa comercial, José Luis regresa a cuadro para decir que “no está listo” para abandonar aún el programa. ¿Saben qué significa eso? ¡SANTACLÓS VA A ABANDONAR EL PROGRAMA! Es más que obvio, pues ha tenido mucho tiempo aire en este episodio, y ya les conté que este fenómeno se ha repetido con TODOS los eliminados. En fin, en este reto la cosa funciona así: cada participante tiene la oportunidad de probar 14 especias diferentes, y debe identificar el mayor número posible de las mismas. ¡Vaya, una prueba interesante y además relacionada cien por ciento con el aspecto sensorial de la cocina! Se tardaron, pero ya era justo.

El pobre ni siquiera conoce a las Spice Girls…

El pobre ni siquiera conoce a las Spice Girls…

Lo malo es que los jueces están paradotes enfrente de los concursantes, así que además de lidiar con la confusión gustativa y olfatoria hay que aguantar las ocurrencias taradas de Adrián Herrera, quien está más enamorado de su propia voz que Adal Ramones de los chistes de 1993. En fin, Santaclós tiene algunos aciertos, junto a fallas garrafales como confundir semillas de cilantro con comino. Se nos va el abueloooo…

El de los gráficos no es el único que se come los acentos al escribir, claro…

El de los gráficos no es el único que se come los acentos al escribir, claro…

Alan Gump pasa al frente y tira unos choros sobre su pasado “lavando trastes”, en el que probaba lo que había en los utensilios que le mandaban lavar y les preguntaba a los chefs qué era cada cosa, para después comparar con lo que había en la despensa e “ir aprendiendo”. Bonita historia, si fuera cierta. En serio, Alan, NADIE se traga la farsa de que sólo has trabajado lavando platos, y de que NUNCA has preparado tal o cual cosa. Es genial para vendérsela al idiotaje que consume medios nacionales sin cuestionar dos veces lo que le presentan, pero a estas alturas y analizando tu desempeño resulta hasta insultante. Cambia de rollo, vamos. Bueno, Alan Gump lo hace “sorprendentemente bien” (Falsette Michel dixit).

Seño Gina pasa al frente y se toma su tiempo. Las cosas más picosas y más saladas se le atoran en el gañote, pero no lo hace tan mal como Santaclós. Abogonzalo dice que no le gusta ser pretencioso, pero que él le hubiera atinado a los 14, así, casual. Y luego vierte sus opiniones sobre Carmen y su transición de “voy a ganar yo de calle” al “no me eliminen, por piedad”. Algo nos dice que el abogado se va a convertir de volada en el villano de esta trama: le ayuda a Diana, sus oponentes son representantes orgullosos del morenaje nacional, se nota que nunca estudió en escuela “de numerito”… si tuviera un mal tupé en la cabeza lo podríamos pasar por Donald Trump.

[INSERTE SONIDO DE GUILLOTINA]

[INSERTE SONIDO DE GUILLOTINA]

Nallelisiada es la última en pasar, pero no tiene un desempeño espectacular. La cuenta final: Alan y Carmen logran 12 aciertos de 14, Nallely 10, Gina 8 y José Luis 6. Los empatados en primer lugar suben al balcón, pero no sin que escuchemos a La Tâmaliérè reflexionando sobre lo gastado que está el choro de Alan y su supuesta ignorancia total en asuntos culinarios.

La siguiente etapa involucra elegir una mezcla de especias y hacerla brillar en un platillo. Nallelisiada se inclina por el garam masala, pues sus aromáticas notas son muy socorridas en repostería. Gina va por la mezcla norestense de orégano, comino y pimienta negra. Santaclós elige la mezcla cajún, ya que los chefs comentan que va muy bien con mariscos. Mientras todo esto sucede, Abogonzalo sigue mentando madres por la arbitraria decisión de traer a Nallely de vuelta. Su idea consiste en dejarse caer una olla exprés en el dedo chiquito del pie y que lo regresen para la final. Nosotros sabemos que es abogado, así que si se deja caer una olla en el dedo más bien va a demandar a TV Azteca, a los productores colombianos, a los fabricantes de ollas Ecko y hasta al inventor de la estufa de gas, por montos millonarios. Conocemos tu juego, Abogonzalo.

45 minutos para preparar el plato y cinco minutos de mercado. Corre tiempo. Gina va a hacer comida cien por ciento extraída de sus raíces e oriente medio: Kepe relleno, berenjenas con queso de cabra y ensalada turca, todo acompañado con pan árabe. Aprovecha para decirnos que es judía sefardita, así que imagino que tendré que limitar mi uso de chistes de Hitler en lo sucesivo. O no, ¿a quién quiero engañar? Ni Hitler se autocensuraba al escribir en su blog. NI HITLER.

Gina hizo esto en menos de una hora. Yo no puedo ORDENAR comida árabe en menos de una hora.

Gina hizo esto en menos de una hora. Yo no puedo ORDENAR comida árabe en menos de una hora.

Santaclós Veracruzano prepara mero marinado, acompañado de camarones y jaiba. Se la juega con lo que es su fuerte, pues. Nallelisiada comenta que usará el garam masala para un postre, una especie de brazo de gitano, y de pronto me doy cuenta de que habla tan rápido que le tengo que regresar como cuatro veces para entender lo que dice. Esto va a ser complicado, ¿no podría tomar unos cursillos de lentitud de dicción con Flojette Michel?

¡YA VI A BETTY, CRITICANDO A LA LISIADAAA!

¡YA VI A BETTY, CRITICANDO A LA LISIADAAA!

Se acabó el tiempo. El plato de Gina vuelve a cautivar a los jueces, aprovechando el tiempo al máximo y logrando sabores espectaculares, con las especias bien representadas. Se va a quedar, es un hecho.

Véndanle publicidad a All-Bran, rápido.

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Nallelisiada presenta su postre, que la verdad parece popó. Mala elección de colores, la verdad. Su postre prácticamente no mostró el sabor de la mezcla de especias. El garam masala es muy distintivo, pero como a ella no le gustan los sabores dominantes en su repostería, se fue leve. Muy arriesgado, ahora todo depende de lo que haga José Luis.

El veracruzano pasa al frente. Su plato no luce muy bien, pero sabemos que la presentación nunca ha sido su fuerte. Hay un tomate que ni viene al caso como guarnición, y los chefs se ensañan con el aliño. Sí, yo estaba encaprichado con escribir “ensañan con el aliño” desde hace semanas, y esta oportunidad fue de oro. No hay muchos comentarios respecto a sus sabores.

Seño Gina entrega su mandil negro de inmediato, bailando de puro gusto. Herrera le dice a Nallelisiada que sus especias apenas eran perceptibles en el postre, pero que los sabores y la presentación eran espectaculares. ¿Espectaculares? Eso parecía más “intestino de gitano con heces impactadas”. A Santaclós le dicen que sí se notó la presencia del condimento cajún en su comida, pero que notan “una presencia repetitiva en sus presentaciones y sus salsas”.

El Polo Norte te espera, José Luis…

El Polo Norte te espera, José Luis…

No digan más, es OBVIO que él se va. Y, creo yo, injustamente. Si la misión era destacar las especias, y José Luis logró ese cometido sin que le criticaran la calidad de su platillo, dejándoles a los jueces “un gran sabor de boca”, ¿porqué se va? Pues por la forma atolondrada de traer de vuelta a Nallely, que alteró drásticamente el flujo de la competencia. Una cosa es garantía: si hubieran sometido a un voto secreto la decisión del regreso de la repostera regia, no hubiera vuelto al programa. Que esto sirva de lección: a veces lo que ayuda a la narrativa telenovelera y mamona del programa, echa a perder la justicia de la competencia.

¡Adiós, Santaclós Veracruzano! No sólo te despides con un gran discurso con mucha clase, donde hasta le hiciste creer a Adrián Herrera que aprendiste algo de él: también te vas dejándonos gratos recuerdos de chefs enchilados, platos que parecían destinados a saciar apetitos de nadadores olímpicos y lágrimas muy, muy sentidas de un lavaplatos que seguramente ni lavaplatos es.

El fin de otro

El fin de otro “bromance”…

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14 comentarios en “FINÍSIMAS RESEÑAS: MASTERCHEF MÉXICO – EPISODIO 9

  1. Buenísima la reseña como siempre Señor Finisima Persona. El que de plano se la mamo esta semana fue Alan ¿Qué tal su postre perfecto? El cabrón ya no sabe que inventar sobre su supuesta poca o nula preparación culinaria.

  2. maese las reglas del drink game no las ha publicado ni en twitah, y pagaria lo de un boleto de final de ligamx en reventa por un juego donde pueda tirarle los platillos que cocinan en masterchaf en la jeta de herrera
    digan lo que quieran, pero las reseñas solo me hacen reir mas -aun que es cierto que cada vez requiere mayor esfuerzo de encontrarle el chiste a esta madre de programa- pero entre el ingenio de maese secundado por finisima esposa y las barbaridades que se les ocurren en azteca tenemos pa dar y repartir
    en serio me esta dando trabajo de leer entre risa y risa, -o sera la borrachera que me caigo por ver el programa este- pero creo que estoy leyendo una de las mejores reseñas, en contra de tal vez haber visto hace poco el peor episodio de lo que va de masterchaf vs los molten de chocolate
    lo identi-adivinar los ingredientes es una prueba que ya se hacia en otras emisiones -ejemplo masterchef peru, australia, chile y largo etc-
    y una cosa -mas- que criticarle a los chefjueces o a la produccion, en otras ediciones como que hacen una evaluacion de lo cocinado por el concursante en cuestion durante todo el programa y en base al mal desempeño -y no solo por el ultimo plato- eliminan al concursante designado, aqui pareciera que la consigna es no eliminar a aquellos buenos pal drama y si me equivoco creo que no ha salido ni una guerilla en todo los episodios que van -#patrullaconapred- entonces, o es un programa de cocina o es un bigbrother de fonda diezpesina, acuerdense de aquellos que ya eliminaron, algunos no merecian salir y otros que aun siguen desde hace rato debieron haberse ido, pero mientras haya drama telenovelero chinguesumadre el espiritu concurso -y con madre no me refiero y con el perdon de la hermana flor-
    lo hubiera hecho mejor telerisa sabiendo como se las gastan con sus realitys? la verdad puede que no tan mal pero lo dudo, si azteca repite esta formula para masterchaf 2 -desde la eleccion de conductriz, chefjueces y algunos participantes sobre todo los plantados por produccion- no creo que tenga el gusto morboso y placer culpable que tiene esta actual edicion – estoy a nada de bajarme de este barco, algunos programas no me han cagado tanto, el de este domingo estuve a nada de cambiarle y no ver el final y con los adelantos de la ‘aventura’ del programa que sigue me entraron unas hartas ganas de ver a esa hora el canal del congreso o quitarme los callos antes que esa cosa de masterchaf pal domingo que sigue

    • A reserva de que el maese Sempere lo apruebe, creo que las reglas del drinking game van así:
      a) El Chef Herrera hace un comentario quie quiere ser ingenioso pero sale horroroso al respecto de un platillo, ¡BEBAN!
      b) Alguien llora, ¡BEBAN!
      c) Alan afirma que NUNCA ha hecho algo (sea culinario o de otra índole), ¡BEBAN!
      d) El texto en pantalla tiene faltas de ortografía, errores tipográficos o simplemente barrabasadas, ¡BEBAN!
      d) La hermana Flor se sorprende de algo, ¡BEBAN!
      b) Uno de los jueces afirma que “le falta sal” al platillo, ¡BEBAN!
      Yo agregaría:
      d) Carmen se salva, ¡BEBAN!, y c) Una güera se salva, ¡BEBAN!

  3. Me sorprende que con tu ojo para encontrar errores, no hayas visto uno de los más obvios.

    En esa imagen no se nota muy bien, pero durante la transmisión hay al menos 2 ocasiones en las que sí. Atrás de Benito hay un anuncio, y justo a la altura de su hombro hay un logo azul. En el logo se nota clarísimo que dice algo así como “Parques de diversiones colombianos”, o algo así. No voy a volver a ver el episodio solo por eso. Pero ni en eso se fijaron los de producción.

    Normalmente en los programas de cocina, cuando les toca cocinar para los niños les piden que sea un platillo saludable; y yo creí que Diana POR FIN iba a hacer algo saludable-relativamente-con-buen-sabor-considerando-que-es-malisima-para-cocinar, o de perdido abogar por algo que no fuera frito. El departamento de salud Colombiana se cayó cuando Gonzalo le decía a Tianne (que durante todo el reto se la pasó batiendo, haciendo brazo como si fuera gym) que le echara más azucar al postre.

  4. Esto es más bien un shampoo de cariño para la finisima consorte. (Imaginen la voz de orador)
    Conciudadanos, conciudadanas, compañeros todos:
    Nosotros, la raza humana, mejor conocida como los homo sapiens (menos el chef Herrera a quien no le avisaron de la evolución y así) somos dados al egoísmo, pero de cuando en cuando nacen hombre y mujeres dispuestos a hacer los mayores sacrificios por el bien común. El 2015 es un año que pasara a la historia ya que tenemos el privilegio de contar con dos personas que, arriesgando su salud mental, están realizando el mayor de los sacrificios .
    El nombre de esta pareja quedará grabada con letras de oro en los anales (sin albur) de la historia, Los franceses tuvieron al matrimonio Curie nosotros tenemos a finsima persona y a la finisima esposa.
    No es mi intención demeritar a la pareja de galos, pero la verdad está más cabrón lo que hacen los finisimos , pues aunque el radio es un elemento tóxico más tóxico es el chef Herrera.
    Yo los exhorto a que sigan con tan noble labor, la historia se los recompensará…
    (aplausos , lluvia de confetti y entra la banda de guerra interpretando “La marcha de Zacatecas”).

  5. un producto más a la lista… un momento tengo años que no pruebo esa porquería que sí debería llamarse miados. El personaje más simpático (o único ) del programa es la monjita, siempre tan sonriente, debería de pasarle la receta al “chef”, cuya gracia me ha llevado a dejar la cena a un lado. En serio no pudieron encontrar a alguien que aportará algo más que chistes malos.

  6. Finísima Persona estuvo muy chida la reseña y como cada semana me cague de la risa, deja comentarte que desde hace como 1 mes he estado viendo todos los días MasterChef Colombia y es un descaro la copia fiel la que hace MasterChef México, hace poco pasaron el capítulo donde cocinan en el parque de diversiones y fue la misma dinámica cocinando con verduras y casi estoy seguro que salió el mismo niño en ambos programas, por decidía no he buscado los capítulos en YouTube pero prometo hacerlo y mandarte las imágenes, digo, nomás para ponerle más desmadre a tus finísimas reseñas.

  7. Hola…ya se hizo para mi costumbre al terminar ese chiste de programa leer tu reseña a ver si piensas igual que yo…que me dices del claro acento colombiano de los niños que entrevistaron??….jajajja no cuidan los detalles…no debio irse Jose Luis nada mas para dejar a la accidentada con ese plato sin nivel con horrible presentacion y que no cumplio el reto…sinceramente la burla ese programa….saludos desde Venezuela!!!

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