FINÍSIMAS RESEÑAS: MASTERCHEF MÉXICO – EPISODIO 5

También van a contraer amibiasis en esta hacienda…

También van a contraer amibiasis en esta hacienda…

¿Qué pensaste? “Este asno seguro va a retrasarse otra semana con la reseña”, ¿cierto? ¡FALSO! Este asno se tomó tiempo (en pleno cumpleaños, nada menos) para terminar de analizar y destrozar la quinta entrega del reality show para el tragaldabas sin escrúpulos de hoy: MasterChef México. Y no me lo agradezcan a mi, sino a la Finísima Esposa, quien además de fungir como correctora de estilo y de aportar como el 60% de las gracejadas que aquí leen, también me arrea para que las mismas salgan a tiempo. Una vez cedido el honor a quien honor merece… ¡a sufrir se ha dicho!

EPISODIO 5: Y NO SE HAN CASADO POR FALTA DE PAN

Tras la doble partida de Ariel y Nallely en el episodio previo, necesitamos un viaje a la campiña para despejarnos. El ambiente es bucólico… campirano… colombiano. Así es, MasterChef México con escalas en la serranía de Caranacoa prepara una prueba situada en una típica hacienda colombiana. Los chefspirantes especulan sobre lo que tendrán que hacer. ¿Cocinar para una celebridad, quizá? ¿René Higuita? ¿Brangelina? ¿César Bono? De pronto aparece una carroza tirada por un corcel, de la que desciende una joven pareja.

El embajador OBVIO no se presta para programitas de chisguete.

El embajador OBVIO no se presta para programitas de chisguete.

Él es Rhayne, diplomático mexicano. Ella es Alín, química en alimentos. Ellos… SON DETECTIVES. Bueno, no, son novios y se besan sus partes. Ruquette Michel los presenta con los concursantes, diciéndoles que tienen el gran compromiso de cocinarle un banquete de bodas a la feliz pareja. Que dejará de ser feliz una vez que estos saltimbanquis enciendan las hornillas, pero la vida es dura.

Tras una conmovedora historia sobre la entrega del anillo (que a nadie le importa), los novios van a ponerse guapos mientras todos preparan su show. El chef Herrera se cambia de nombre y se pone mamón en su guayabera salmón. “Esto no es una piñata, es una boda”, les advierte atronadoramente. La Finísima Esposa observa que esta es la única edición de MasterChef donde gritotean y amenazan a los concursantes ANTES de que la zurren. “No me van a hacer quedar mal aquí”, concluye el chef. Oh, qué equivocado está.

¿Boda? ¿O mejor dicho, "boda"?

¿Boda? ¿O mejor dicho, “boda”?

Healthy Diana dice que ella NUNCA le pediría a concursantes de MasterChef que prepararan el banquete de su boda. No, Diana, nunca le pedirías a concursantes de MasterChef MÉXICO que prepararan el banquete de tu boda. En otras ediciones suelen cursar estas pruebas comunales con mayor dignidad. Sí, hay uno que otro contratiempo, pero los participantes suelen estar listos para afrontar estos retos, pues han visto el programa con anterioridad. Lleva un buen rato al aire, ¿sabes? Sigue leyendo

Anuncios

FINÍSIMAS RESEÑAS: MASTERCHEF MÉXICO – EPISODIO 4

wideShotKitchen

Yo también tuve problemas con el tiempo, como Anette…

Antes que nada, UNA CARRETADA DE DISCULPAS. Fue una semana muy complicada, y por ello me retrasé tantos días con esta reseña, pero les juro que fue por una buena causa. Digamos que ese malvado empresario que quería arrasar con el parque donde juegan los niños del barrio para construir un centro comercial tendrá que buscarse una nueva ubicación. Fue una buena idea retarlo a un dance-off

Pero no nos desviemos. Admítanlo, lectores: me extrañaron. Estas reseñas se están volviendo como una de esas incómodas relaciones entre adictos y su dealer: quizá este último no sea la clase de persona con la que te gustaría convivir a todas horas, pero es un hecho que te da gusto verlo en sus interacciones recurrentes. Les pido me perdonen por hacerlos esperar tanto en esta ocasión, procuraré que no se repita más.

Un dato curioso: debo decirles que los alcances de estas reseñas ya han contagiado con su mala leche y peor gusto a gente relacionada con TV Azteca y MasterChef México. En efecto, no sólo me están siguiendo a últimas fechas personas que laboran en esa empresa televisora, y que leen mis comentarios crueles y corrientes con avidez… ahora también me sigue UNO DE LOS CONCURSANTES.

Ya hasta nos mandamos vidas en Candy Crush…

Ya hasta nos mandamos vidas en Candy Crush…

Aunque ustedes no lo crean, el mismísimo Ariel (aún sin apodo) me añadió como amigo en el Feis. Pero antes de seguir escribiendo la reseña, debo hacer una aclaración para todos ustedes. El hecho de que él (o cualquier otro participante de este programa) se haya vuelto mi lector, seguidor y/o “befo” NO CAMBIARÁ EN NADA EL TONO DE MIS RESEÑAS. Seré tan objetivo como he sido desde el principio, tan cruel en mis críticas y tan corriente en mis comentarios sobre las personas de quienes se prestaron a este sainete. Mi integridad es incuestionable, y es bien sabido que soy la clase de persona que no puede ser comprada con objetos materiales o dinero, ya no digamos con lisonjas que engrandezcan mi de por sí desbordado ego.

Hecha la aclaración, manos a la masa:

EPISODIO 4: ¡TACOS, JOVEN!

Mandilette Michel y los jueces.

Mandilette Michel y los jueces.

Tras la predecible eliminación de Flacomemo, los Chefspirantes vuelven a la Cocina MasterChef Colombia Subarrendada al Ajusco©. Aburridette Michel les da la bienvenida a los remanentes. El chef Herrera, la chef Betty y el chef Molina están presentes para el reto de la caja misteriosa. Alan Gump dice que le gustaría poder cocinar “un conejo o un pato”, en la mejor tradición de Elmer J. Fudd. Herrera le pregunta a Luis El Virgen qué cree que vayan a encontrar dentro de la dichosa caja. Le responde que “un ave, para desplumarla”, evidentemente pensando que hoy no le ha jalado el cuello al ganso.

Niño, déjese 'ai…

Niño, déjese ‘ai…

No, Luis El Virgen, tus onanistas fantasías tendrán que esperar, pues la caja contiene… masa, agua y una prensa para tortillas. Así es, los concursantes deberán manufacturar sus propias tortillas y preparar tacos. Por fin, una prueba que nos despierta genuinamente el apetito. Sigue leyendo

FINÍSIMAS RESEÑAS: MASTERCHEF MÉXICO – EPISODIO 3

Amigas y amigos que leen este sufrido blog, me faltan palabras para agradecerles su atención a los presentes escritos. Literalmente miles de ustedes conmiseran a través de mis reseñas y hacen más llevaderos los momentos en los que quiero arrojar objetos pesados a la pantalla de TV. Eso, para mí, cuenta. Así que ahí va una recapitulación más de un episodio que rebasó los límites de lo que significa ser un reality show para adentrarse en terrenos de ficción y fantasía.

EPISODIO 3: De Medellín a Manzanillo

manzanillo

NOTA: No, no tengo idea acerca de la locación real donde se graba MasterChef México, pero es un hecho que es en Colombia y no en México. Así que ahórrense sus comentarios aclaratorios de “no, Antonio estás equivocado, tu reseña debería llamarse “De Bogotá/Calli/Cartagena a Manzanillo”, no los voy a pelar. Me gusta la aliteración en los títulos, ¿de acuerdo?

Los chefspirantes (bonito palabro) aterrizan en el Aeropuerto Internacional de Manzanillo, Colima, y de inmediato suben a sendos camionetones rumbo a una misteriosa prueba. Llegan a una marina donde abordan un par de botes de pesca y se alistan para tres horitas de un viaje por la mar, ¿qué podría salir mal?

Mucho, de hecho…

Mucho, de hecho…

Los ocupantes de los yates pesqueros lucen sus estorbosos chalecos salvavidas mientras aprestan la captura de especies marinas. Se respira un ambiente relajado, jovial, tranquilo… demasiado tranquilo. De pronto los ocupantes de uno de los botes señalan hacia la otra embarcación. ¿Humo? ¿Ya tan temprano se pusieron a quemar la comida estos ignaros? ¡No! ¡FUEGO!

Y ese humo después se convirtió en el monstruo de 'Lost'.

Y ese humo después se convirtió en el monstruo de ‘Lost’.

En efecto, estamos a punto de ver una de las secuencias televisivas peor realizadas en la historia de TV Azteca. Y ojo, estamos hablando de la empresa responsable por la telenovela ‘Tres Veces Sofía’.

Las tres etapas de All-Bran: estreñimiento, evacuación dolorosa y alivio.

Las tres etapas de All-Bran: estreñimiento, evacuación dolorosa y alivio.

Las cámaras a bordo del yate humeante muestran a algunos de los concursantes saltando al agua para salvar sus vidas. Todo luce tan natural como los senos de Sabrina Sabrok. De pronto empiezo a desear que alguien entre los náufragos tenga alguna herida abierta para que la sangre atraiga a los tiburones, terminando así con esta farsa estúpida e innecesaria. En el otro bote la seño Gina exclama: “¡Se está quemando el barco!” ¡Ay, seño Gina! Usted nos cae rebién, pero su actuación apesta. “Y quién los va a rescatar?”, pregunta Tianne.

Sigue leyendo

FINÍSIMAS RESEÑAS: MASTERCHEF MÉXICO – EPISODIO 2

Ventaja

Primero que nada, gracias totales por su paciencia para recibir esta entrega (se retrasó un poco por el trabajo y por un ataque repentino del mal de puerco tras comer deliciosamente aquí), pero más aún por la impresionante respuesta que mostraron a la reseña del primer episodio. En un principio tenía reservas de dedicarle más de 5,000 palabras escritas a un reality show cuyas limitaciones (autoimpuestas) eran tan evidentes, pero ustedes me demostraron que siempre había disposición y mercado para consumir chistes de mal gusto acerca de medios que demuestran tener aún peor gusto que el mío.

En fin, vamos al siempre difícil segundo episodio. ¿Por qué difícil? La cosa es así: los programas de telerrealidad generalmente muestran sus cartas más fuertes en su debut, pues es donde se extraen las “risas fáciles”, en este caso provenientes de los concursantes rechazados por ineptos, ridículos o simplemente desubicados en torno al valor real de su talento: el modelete que le exprimió dos kilos de limones a su salsa, el chavillo que sudó sobre sus macarons o el bombero chillón son ejemplos claros.

Para la segunda emisión ya vamos a conocer la mecánica regular y los procedimientos de eliminación que privarán durante el resto del programa, aplicados a concursantes que, en teoría, son la flor y la nata de los miles de aspirantes convocados. ¿Logrará MasterChef México cautivarnos con este ritmo regular de concurso? Sólo hay una forma de saberlo…

EPISODIO 2: MOLE, AUNQUE NO MOLE

Annette Michele nos da un repaso del número anterior donde menciona que “sólo los mejores fueron elegidos”, pero curiosamente incluyen en el montaje varios platos perdedores (el pescado ahogado en salsa del modelete) o con presentación espantosa. Estos editores son unos loquillos. También vemos la casa donde vivirán los concursantes, así como un exterior de la cocina de MasterChef México. QUE EN REALIDAD SON LA CASA Y LA COCINA DE MASTERCHEF COLOMBIA. ¿Por qué? Este programa se ha llenado el “tragamaiz” de abogar por los valores, tradiciones y preponderancia de la cocina mexicana a nivel mundial, y sin embargo todo indica que una buena parte de su realización se llevará a cabo en tierra extranjera.

Una bola de maletas arrastrando una bola de maletas.

Una bola de maletas arrastrando una bola de maletas.

Aquí es donde algunos de ustedes se sorberán los mocos y alegarán con plena ignorancia que el hecho de estar en Colombia no importa, que sólo están aprovechando las instalaciones preexistentes en lo que ven si el producto “jala” con los televidentes mexicanos y qué sé yo cuántas excusas más. Verán, mi problema no estriba en el hecho de grabar en instalaciones colombianas. La casa está muy bonita, y la cocina está bien montada. No, el problema estriba más bien en la frescura de los productos, y específicamente en los productos MEXICANOS que se utilizarán como ingredientes en muchas de las preparaciones. Perdón, pero me sentiría más a gusto sabiendo que los jueces basan sus apreciaciones en la labor de concursantes que pudieron echar mano de los mejores epazotes, huitlacoches, chapulines, xoconostles (¡abrazo, Ruys!), quelites, nopales (¡abrazo, lectores!), cotijas y chorizos verdes toluqueños. Saber que muchos de los ingredientes han sido transportados desde muy lejos y/o congelados para fines de que lleguen a su destino le resta algo de legitimidad a este rollo. ¿Estoy equivocado?

“Bienvenidos a MasterChef Colomb… eh… ¿México, por vía de Barranquilla?”

En fin, Annette Michel nos dice otras cosas más pero la música de fondo es tan fuerte que no le entendimos casi nada. En serio, la mezcla de audio en la transmisión HD de TV Azteca está tan torpemente manejada que tapa los diálogos de la presentadora. Que en este caso se aprecia, la verdad, pues hay plantas de ornato que aportarían más que la pobre Annette en lo que a conducción se refiere. Los concursantes son recibidos en la cocina MasterChef y les dan chance de recorrerla de arriba a abajo, con fines de familiarización.

Sigue leyendo

FINÍSIMAS RESEÑAS: MASTERCHEF MÉXICO – EPISODIO 1

Screen Shot 2015-07-01 at 9.11.11

Una vez que se terminó la saga de Crepúsculo, me encontré preguntándome qué clase de reseñas “a la ligera” podía realizar para seguir alimentando este blog, desde entonces caído en una inanición marca Anahí. El problema es que las películas en oferta no me ofrecían lo que yo estaba buscando: el ingrediente de “amo odiar esto” y la regularidad en las entregas.

Sin embargo este pasado domingo descubrí un perfecto vehículo para verter mis abyectas invectivas (“¡Al BatiDiccionario, Robin!”) con la necesaria frecuencia para ustedes, inexplicables consumidores de mis estultos contenidos: MasterChef México.

En mi casa (que no es la de ustedes, pues ya se habrían bebido todo el alcohol y robado la plata fina para empeñarla) somos asiduos aficionados a los programas televisivos de 2p4kircocina. Sobra decir que si Gordon Ramsay, Anthony Bourdain o Curtis Stone aparecen en la pantalla, lo más seguro es que nos quedemos viéndolos con atención cuasi hipnótica hasta que decreten un ganador o insulten a alguien (en el caso de Ramsay, obvio). Y las diversas ediciones internacionales de MasterChef llevan años figurando entre nuestras favoritas. El hecho de ver que existía una versión mexicana del programa nos entusiasmó sobremanera, en parte por la abundante riqueza gastronómica de nuestra vapuleada nación, pero también por una larga historia personal en eso del sibaritismo y la tragazón diversa.

¡Oh, sorpresa! Tras unos minutos de ver el programa, comencé a encontrarle múltiples peros que me parecieron inadmisibles en algo que, después de todo, se basa en un producto preexistente, con más de 40 versiones alrededor del mundo y que no parecía necesario modificar para el consumo local.

Así pues, comienzan estas reseñas. Sobra decir que están llenas de SPOILERS, así que ni te molestes en leerlas si quieres conservar el suspenso en torno a cada episodio. Peor aún: abundarán en bilis, sarcasmo, humor negro, feos modos, palabrotas, chistes estúpidos, críticas destructivas y enfoques políticamente incorrectos. Pero vamos, hasta de la mala leche se puede hacer un requesón decente, así que si no te espantan esta clase de contenidos y tienes mucho tiempo libre (cuando escribo me voy como hilo de media), podrás aprovechar cada recapitulación como una apreciada catarsis. En fin: vamos culo, a padecer…

EPISODIO 1: LA AMENAZA FANTASM… eh… AZTECA

Lo siento, amigos y ex colegas de la UIC que trabajan o trabajaron en “la televisora del Ajusco” (sobadum phrasae): los valores de producción predicados por esta empresa y su Eléktriko dueño son más bien chafitas. Si Televisa y el Tigre Azcárraga se ufanaban de hacer “televisión para jodidos”, don Ricardo Salinas Priego (próximamente Ricardo Salinas PVEM-ego, en deferencia a su mejor anunciante) parece inspirado en la premisa de que él puede acaparar el mercado de “los jodidos que le ayudan con el quehacer a los jodidos que consumen Televisa”, y ahorrarse muchos más pesos en el proceso.

Lo anterior es algo difícil de describir, pero definitivamente se siente al hacer las odiosas (pero obligadas) comparaciones con otros MasterChef en el mundo. Estábamos a la mitad del primer episodio cuando Bastian (14 años), el hijo de Finísima Esposa que ella acordó arrendarme con opción a compra, entró a la habitación y preguntó, sin dejo de ironía: “¿Es MasterChef? ¿Por qué se ve tan chafa?”. Ojo, está acostumbrado a jugar Minecraft entre partidas de League of Legends en la compu, mientras ve videos de Twitch en el iPad y pelea con dos gatitos, así que cuando algo capta su dispersa atención de esta forma, estamos hablando de una calidad particularmente deslucida.

Esto salta un poco más a la vista porque varias escenas del primer episodio fueron grabadas en Colombia. Sí, los colombianos tuvieron MasterChef antes que nosotros, así que tal parece que nos prestaron sus instalaciones en lo que hacíamos las nuestras en México o algo. Por desgracia no nos prestaron también a la presentadora, Claudia Bahamon…

claudia_bahamon_claudia_recostada_7bNJUnA.sized

Que no es fea, vamos…

Ah, pero acá tenemos a Annette Michel, quien es francamente guapa pero habla como si… estuviera… dictándole una… frase… prolongada a… una clase llena de… niños que padecen TDA/H.

anette-michel-1983171

“Es que… me dictan… todos mis… diálogos… porque pensar es… complicado…”

Ella nos indica que están buscando “al mejor cocinero aficionado de México”. Imagino que el reality para encontrar “al mejor neurocirujano aficionado de México” aún no es viable, pero es cosa de darles tiempo. Los 300 aspirantes preseleccionados en castings por “toda la República Mexicana” (aunque después nos enteraremos que de plano se saltaron todo el norte del país) se reúnen en el Centro Ceremonial Otomí para preparar sus chimoles al rayo del sol.

Screen Shot 2015-06-29 at 15.07.31

Screen Shot 2015-06-29 at 15.08.58

Luchando contra el reloj horrible de Chedraui

La concurrencia es de lo más variopinta: hay jóvenes con granos en la cara, abuelitos chapeados, tamaleras, miembros del clero, indígenas, fresas, un aficionado al motociclismo que se hace llamar “Biker” (a quien por fortuna no veremos más, pero aún así le hicieron su inexplicable capsulita), tipos con máscara de luchador, amas de casa y creo que hasta me pareció ver a algún cantantillo frustrado de ‘La Academia’, quizá buscando pegarla en otro rubro de la telerrealidad… (SIGUE LEYENDO)

Sigue leyendo