THE RED BULLETIN: Reblandecimiento Explicable

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N. del T.: Esta columna data del mes de julio del 2012, y hace hincapié sobre una verdad que cada vez se hace más evidente: estamos creando generaciones blandengues y privadas de los placeres naturales de la niñez. Pero tampoco ayuda nada el hecho de que no hay forma de reeducar a los padres apanicados de la actualidad, claro.

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Estaba hablando con una amiga respecto a su hijo menor, un perfecto ejemplo de indisciplina dentro y fuera de su hogar, y ella me confesó sentirse desesperada por el hecho de que la energía incansable de su pequeño vástago para desobedecer, importunar y sacar de quicio a grandes y chicos no parece tener límites. El niño llora cuando no obtiene lo que quiere, ignora las advertencias de padres y maestros, muestra alarmantes síntomas de crueldad hacia compañeritos y mascotas… en fin, es lo más cercano que estaré de conocer a un dictador en etapa larvaria. 

“Quizá tengas que encontrar la forma en que canalice su energía hacia algo positivo, ¿no has pensado meterlo a practicar fútbol americano o karate?”, le sugerí, basándome en mis propias experiencias como niño de atención dispersa.

“¿Qué? ¿Estás loco? Eso les fomenta la violencia, los lastima, ni pensarlo. Me van a maltratar a mi angelito…”, respondió, como si le hubiera sugerido meter al niño a desactivar bombas caseras en el Medio Oriente.

Esto llevó la conversación por derroteros francamente desmoralizantes. El club donde mi amiga y su familia suelen ir a nadar retiró los trampolines de la alberca (por el riesgo de lesiones). Lo mismo sucedió con los juegos infantiles donde los niños de su complejo de departamentos solían encaramarse para jugar, que ahora han sido sustituidos por inocuos y estáticos caballitos de plástico. Y la satisfacción cuasi sexual que manifestó al revelar que la escuela donde estudia su pequeño Atila El Huno eliminó el jugar “quemados” en la clase de educación física me dejó convencido de una cosa: hoy en día preferimos exponer a las futuras generaciones a un porvenir de egoísmo que a un pelotazo en el cráneo.

Seamos honestos: estamos criando a la Generación con Síndrome del Niño No Golpeado. Tampoco se alebresten, no estoy avocando el abuso infantil, eso ni pensarlo. Me refiero a que los niños –y muchos adultos, de hecho– necesitan ser golpeados por la vida. Es lógico. A lo largo de la historia, el género humano se ha logrado erigir como especie dominante gracias a la adversidad en forma de mamuts hostiles, peste bubónica, guerras territoriales y discos de Ricardo Arjona. El ser golpeados reiteradamente nos ha endurecido, nos ha engrandecido. ¿Por qué ahora nos empeñamos en ablandarnos?

El hijo de mi amiga no es el problema. El problema es mi amiga. Instituir disciplina se está confundiendo con maltrato. Arriesgarnos en busca de experiencias que nos templen el carácter se está confundiendo con temeridad. Un raspón en la rodilla y un chichón en la cabeza se confunden con hemorragias expuestas y traumatismos craneoencefálicos. Un corazón roto se confunde como una razón para administrarnos cuatro años de terapia. Todo tiene un costo, sea económico, social o pertinente a la afirmación que necesitamos para validar nuestro paso por la vida.

Creo que no tiene mucho caso ir por la vida evadiendo toda clase de prueba demandante. Desde mi punto de vista, eso equivale a pagar el carísimo boleto de entrada a un parque de diversiones y no subirse a un solo juego mecánico con movimientos violentos. No hay desperdicio en exponernos al riesgo, al miedo, así sea en dosis moderadas. Siempre se puede ir aumentando gradualmente la intensidad, al punto de saber sobreponernos a esa sensación de estar desprotegidos, de no tener el control.

De igual forma, educar a un menor en el sutil arte de sufrir las consecuencias es de lo más benéfico. El mundo no se acaba cuando un niño es condenado a una semana sin televisión. Ningún adolescente ha muerto por deprivación de videojuegos repentina. No se sabe de casos donde un joven que ha sido reprendido por llegar en mal estado a casa tras ingerir su primera cerveza decide de pronto volverse un asesino en serie. Muchas veces la penitencia va implícita en la falta cometida. Un castigo, un oportuno golpe en el trasero, una nariz que sangra… todos son refuerzos a la coraza de nuestra armadura cotidiana.

Los que escribimos para ganarnos la vida sabemos que no hay malas experiencias, todo se convierte en material para crear. Quisiera que personas como mi amiga se dieran cuenta de que no están criando a ciudadanos responsables del futuro: tan sólo a monstruos vulnerables.

Julio 2012

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14 comentarios en “THE RED BULLETIN: Reblandecimiento Explicable

  1. Es como ese quote de La Mecánica del Corazón que dice: “Si te pasas la vida procurando no
    romperte nada, te aburrirás terriblemente. . .¡No conozco nada más divertido que la
    imprudencia!”

  2. de verdad pienso y con el perdon que deberia haber una licencia, permiso o test obligatorio para permitir ser padre y con eso evitar engendrar a los hitlers y mini dexters del futuro
    recuerdo el caso donde se quejaban de un niñito que era malora con sus compañeritos y resulta que cuando las quejas llegaron a los padres estos resultaron ser peores que su bodoquito, en verdad -y se que no en todos los casos- pero si hay padres que se merecen un buen zape por las tonterias que hacen sus vastaguitos, es por eso que en paises de verdad cuando el hijin hace alguna tonteria las consecuencias las terminan pagando los padres ya sea con alguna multa y en casos severos hasta el frescobote
    y sip por desgracia esta generacion va para peor al menos no recuerdo en mi infancia querer tirarle un martillo o una sierra a mi carnal o a mi padre solo por que vi que jerry le hacia lo mismo a tom, eso pasa cuando los padres quieren basar la educacion de sus bodoquitos con tablets o tener a la tv de niñera en ves de que los mocosos junto con sus amiguillos esten jugando en el parque o andando en bicicleta como en su tiempo a muchos nos toco en la infancia
    fail a todos esos padres hipterosos y del new age que creen que protegiendo de todo a sus hijos hasta por que volo la mosca estan creciendo a fututos buenos cuidadanos, cuando lo mas probable es que esten delineando una trama familiar tipo We need to talk about Kevin

  3. Los niños se raspan las rodillas, rompen los pantalones, se sacan a veces malas calificaciones, sangran de la nariz, se cortan y la cicatriz es un trofeo de guerra. Esos padres que meten a sus nenes a burbujas incluso cuando tienen arriba de 18 años merecen un cheque de realidad porque están haciendo más daño que beneficio a sus vástagos y por ende a la sociedad.

    Gran artículo Toñe. Sugiero que nos sigas poniendo al corriente a los que no alcanzamos a comprar Mileño los primeros martes de mes 😀

    Abracito.

  4. Pues como todo viene junto con leyes estúpidas, y mala publicidad, como por ejemplo en Monterrey, a una señora estuvo 3 días en el ministerio público, porque en la Plaza Comercial Morelos, el niño hizo un berrinche y la señora atinadamente le dió su buena nalgada, y llego corriendo la policia a esposarla por maltrato infantil.

    Y además que el niño no se asolee porque le da cancer, y que no coma dulces, porque le da diabetes, y que debe ir en un asiento amarrado en el asiento trasero, etc, etc.

    Muy buena columna!!

  5. Es particularmente agresivo que un padre trate asi a sus hijos, para mi es simplemente otro tipo de violencia enmascarada de protección y cariño. Eso pasa cuando la gente con taras emocionales tiene hijos que solo utilizan como bellas representaciones de ellos mismos y por lo tanto trabajan bajo el supuesto de ‘todo lo que yo no tuve’.
    Es triste, es una mierda y peor aún, es toda esa gente con la que tendremos que lidiar en algun momento queramos o no.

  6. Este es un tema del que todo mundo habla, pero muy pocos actúan. A la fecha, de los amigos/familia/conocidos que tengo y que tienen ya hijos, solamente 2 los tratan como nos trataron/educaron a nosotros que tenemos 30 años o más. No sé si sea la manera más correcta o la mejor. Pero de que no se convertirán en unas nenitas en el futuro, de eso tengo un poco de certeza.

  7. Muy buen articulo Toño, es mas de hecho ya lo compartí en Face, para algunos de mis amigos que andan por ese camino que luego les dará en la madre.
    En lo personal aun no soy padre, pero siempre he tenido esa idea de que si a mi me educaron con el sistema de: “La cagas, te castigo” asi educaré a mis hijos, seré honesto: en ocasiones si les decía a mis papás que ya ni la hacían, y comparaba mi “miserable existencia” con la “genial” vida de mis amigos, vecinitos y conocidos. Pero la verdad el tiempo se ha encargado de darles la razon a ellos… en fin… Excelente post.

    Saludos

  8. Como corriges lo incorregible? Lo ignoras y ya? Si tu hijo golpea a otros niños, si hace su santa voluntad y no te hace caso a la autoridad que representas en tu casa que le espera cuando sea adulto? Estoy en contra de la violencia al menor, pero hay muchas formas de violentarlo y no necesariamente tienen que ser golpes, a veces lo haz hecho inconcientemente: “no pasa nada es un niño, es un berrinche y nada mas, no sabe lo que hace”. Estoy seguro que gracias a un par de nalgadas bien merecidas, millones de personas aprendieron entre lo que esta bien y lo que esta mal, y hoy no significa que sean las personas locas, violentas ni enfermas del mundo.
    Toñazo como siempre tu sarcasmo inteligente siempre salvando mi aburrimiento existencial y expandiendo mi mente.

  9. Es esa educación “New Age” que le da demasiada libertad a esos pequeños monstruos la que está dando al traste con el país; se le enseña a los pequeños bastardos que sus acciones no tienen consecuencias, que tienen derecho a todo y obligación a nada, que ahora si se nalguea a un chamaco es violencia infantil, que las guarderías ya no se llaman así porque es discriminatorio, que si el maestro le llama la atención a un indisciplinado van y le llaman a derechos humanos, vaya, estas babosadas ya están dando frutos, si no que se los pregunten a los normalistas de Ayotzinapan o de Michoacan, o a los encapuchados de Rectoría…

  10. Completamente de acuerdo contigo Don Toño, desde que soy padre, o sea, desde hace casi 9 años, no he dejado de pensar lo mismo, sobre todo por el mame ENORME y la atención que le dan al bullying, antes era carrilla, había sana y ojete, y las dos te las aguantabas sin pedos. Ahora pareciera que los niños son de cristal, pareciera que no se les puede tocar ni física ni mentalmente ni con el pétalo de una rosa porque los vas a desgraciar para toda la vida. Muchos de los problemas del mundo actual no se estarían presentando si las mamás y papás de ciertos mequetrefes les hubieran puesto una chancliza buena o una contundente cachetada de madre en el momento oportuno.

  11. “Seamos honestos: estamos criando a la Generación con Síndrome del Niño No Golpeado. Tampoco se alebresten, no estoy avocando el abuso infantil, eso ni pensarlo. Me refiero a que los niños –y muchos adultos, de hecho– necesitan ser golpeados por la vida. Es lógico. A lo largo de la historia, el género humano se ha logrado erigir como especie dominante gracias a la adversidad en forma de mamuts hostiles, peste bubónica, guerras territoriales y discos de Ricardo Arjona. El ser golpeados reiteradamente nos ha endurecido, nos ha engrandecido. ¿Por qué ahora nos empeñamos en ablandarnos?”

    Parece speech de Tyler Durden en el sótano del Lou’s Tavern. “We don’t have great war. Nor Great Depression”.

    Muy rifado, Toñiux.
    ¡Saludos!

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