Man of Steel: Un dios llamado Kal

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You will give the people an ideal to strive towards. They                                               will race behind you, they will stumble, they will fall. But in time, they will join you in the sun. In time, you will help them accomplish wonders – Jor-El, Man of Steel

(SIN SPOILERS, TRANQUILOS)

Hay un momento especialmente efectivo en la última versión fílmica de Man of Steel: el protagonista entra a la iglesia del pueblo donde creció, buscando alguna clase de respuesta de parte del párroco local. Se encuentra acosado por las huestes kryptonianas del General Zod, pero ignora si su sacrificio servirá de algo para salvar a la especie humana. Y mientras el cura hace su mejor esfuerzo por orientarle, cada nueva duda que asalta su mente está enmarcada por la figura de un Jesucristo en el vitral a sus espaldas.

El tono cuasimesiánico que reina en la última película en la saga de Superman no debe de sorprendernos. Esta postura de considerar la naturaleza divina de los súperheroes no es nada nueva, pero quizá no se le había explorado con tanta claridad hasta este momento. Quizá eso me hace disfrutar Man of Steel mucho más de lo que sus calificaciones a nivel crítico (alrededor del 54% en Rotten Tomatoes) podrían sugerir.

Superman no es un súperheroe simpático, admitámoslo. Y mucho menos en la pantalla. Por principio de cuentas no hay muchas formas de hallar empatía en él. Es demasiado alienígena para ser un tipo torturado por su psique, como es Batman. Su nobleza parece gratuita y no emana de una debilidad en su etapa formativa, como la del Capitán América. No parece disfrutar su rol heroico como el ocasionalmente inmaduro Spider-Man. Y tampoco es un bastardo carismático y pendenciero a lo Wolverine. ¿Cómo hacerlo conectar con el público?

En mi opinión, el gran acierto en el guión de David S. Goyer recae en presentar a alguien que nunca se ha sentido del todo a gusto en su propia piel. No es que Superman sufra durante todos los 143 minutos (que se me pasaron bastante rápido, a decir verdad), pero la motivación detrás de su preferencia hacia la raza humana se siente genuina, por el simple hecho de que es el lugar donde puede pertenecer.

Volvamos al caso de los súperheroes como deidades. Soy un devoto del Marvelman que Alan Moore desarrolló a principios de los 80, y que después dejó en las manos no menos capaces de Neil Gaiman. Ese héroe y sus similares simplemente terminan por llevar a los extremos más democratizantes la concepción del Übermensch de Nietzche, cuya pasión desbordada por la realidad de la vida le ayuda a sublimar el sentido de la moral, de lo correcto, que consideraba intrínseco en la naturaleza humana.

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Marvelman, de Alan Moore. Una joya absoluta que responde muchas preguntas respecto al mito del súperhombre y sus designios para el universo.

Moore después revisitó estas ideas en un plano metafísico con el Dr. Manhattan de Watchmen. Y todas sus alegorías que cuestionan lo que sería la vida al lado de estas manifestaciones superiores de la creación aparecen repetidamente en los temas de Man of Steel. Lara piensa que su hijo Kal-El será destruido por su Tierra adoptiva, mientras que su padre cree que le venerarán como un dios. Los primeros atisbos de los poderes de Clark durante su niñez le alienan por un lado, pero le confieren status milagroso por otro. Es criado en un capullo protector que se contradice con la naturaleza de alguien que no puede ser vulnerado por medios convencionales. Y en el fondo vemos que lo único que quiere es pertenecer a algún lugar. Ser uno más.

¿Cursilón? Claro. Pero nos engañemos, toda la noble mitología de los héroes tiende a ello en un momento dado. El que no busca reivindicarse ante la sociedad quiere ser un paragón de virtud para la misma. El que no es protector trata de ser un ángel vengador. El que no persigue el mejoramiento de la especie vía el conocimiento superior de los poderes adquiridos al menos procura proteger a quienes sí lo hacen. Y así se repite el ciclo de nobleza, una y otra vez, al punto de que necesitamos que llegue un cínico mercenario como Deadpool en forma de película para limpiarnos el paladar empalagado con un sorbete de pis, ajenjo y bilis. ¿Pero eso vendería boletos y figuras de acción? Poco probable.

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Michael Shannon como ‘Zod’, un cabrón sin precedentes. Actorazo.

“Tú puedes salvarlos a todos”, dice en una escena el Jor-El virtual a su poderoso hijo, quien procede a caer hacia la tierra con los brazos abiertos del redentor crucificado, comprándose su propia publicidad. Y eso es bien emocionante, al menos para quienes recordamos con nostalgia los Supermanes de Christopher Reeve (sólo en sus dos primeras pelis, tampoco es cosa de fomentar el mame). La historia de origen de este Hombre de Acero puede ser un poco repetitiva, pero ¿de qué otra forma cuentas la historia de un dios? Bueno, ahí está la versión seminórdica del Thor de Marvel, pero ese mito tiene una raíz distinta a la de Kal-El, Último Hijo de Krypton y Adoptado Ilustre de Kansas, EEUU. Hasta un breve momento donde el titular de la muvi defiende su “americanidad” nos parece un guiño obvio a la idea de que Estados Unidos se ha apropiado la naturaleza de los dioses, sea a fuerza de prédicas y Biblias omnipresentes en hoteles o a ese derecho divino que parecen usar para la justificación de su política exterior.

Otra vez cuesta mucho trabajo evaluar una película de Christopher Nolan (productor) como cine de súperhéroes. Man of Steel no es perfecta, ni por asomo, pero logra algo que a mi se me antojaba imposible: hacerme sentir un poco el dilema de un Superman. Las pelis de Donner nunca me vendieron ese héroe. Tampoco el fiasco de Superman Returns. Mucho menos las series de TV. ¿Los cómics? Nunca fui fan de esa línea, de ese personaje. Pero sí reconozco que la fe manifestada por el superhombre encarnado por Henry Cavill tiende hacia la bondad humana. Entiendo su renuencia a tomar una vida ajena, aunque la ocasión lo justifique. Y reaccionaría igual que él si la posibilidad de sentirme parte de algo me moviera a renunciar a la clase de vida que originalmente estaba destinado a experimentar.

Por eso no hablaré de efectos visuales, bandas sonoras, ritmos de edición o diseños escenográficos. No ahondaré en la plausibilidad de la tecnología kryptoniana, en el plan maestro de quienes criaron a Clark Kent o de los designios grandiosos de una trama que puede pecar de megalomaniaca. Me quedo con la idea de que Snyder, Nolan y compañía sí me vendieron el interés por este Superman esperanzador, que ve nobleza en un mundo donde le tocó vivir. No creo que le pegue a las taquillas de los héroes de Marvel. Ni a las de Batman, siquiera. Pero eso está bien. Me quedo con la idea de que lograron revelar algo que debería sernos más que evidente, y que olvidamos con abrumadora frecuencia: ser un dios no está nada fácil.

14 comentarios en “Man of Steel: Un dios llamado Kal

  1. Fui con unos amigos a ver la premiere, uno (hipster de comics) salio mentando madres porque “nada que ver con el comic”, otro mento madres porque “es un churro” y yo me quede con “pues a mi me gusto”… no entiendo que esperaban ver, para ser una pelicula sobre un tipo que es un semidios y que es bastante boy scout y buena gente, esta muy bien lograda, como tu dices, Superman no es Batman, ni Wolverine, ni Iron Man, es un tipo invulnerable que tiene que contenerse para encajar, porque es omnipotente. Superman como personaje de literatura no es un buen personaje, es dificil escribir historias sobre un tipo que es invulnerable y noble y sin embargo creo que la pelicula lo logra.

  2. superman es casi invulnerable por que tiene su kriptonita, la verdad no tenia contemplado verla por el recuerdo que me deja las peliculas ochentosas de Christopher Reeve bueno en lo personal solo la 1era, pues por que en el universo de los superheroes es un poco menos chaqueto que acuaman, pero con su reseña medio dio ganas de darle una oportunidad, aun asi prefiero quedarme con esta version

    paz maeses

  3. Es impresionante la verdad absoluta de tus palabras. Su precisión en la película es igual, ni es perfecta ni desdeñable.
    Definitivamente a los que escriben en Rotten ya se les pudrio el cerebro. Que tenga menos de 60 y Iron Man 3 más de 80 me demuestra lo poco que leen.
    En lo particular puedo decir que eviten el 3D pero compren muchas palomitas. La película lo merece

  4. Siendo tan poco fan de DC (Marvel, siempre marvel) me entusiasma ver el superman creado por snyder y nolan (y los demás ;3). A decir verdad yo no creo que superman tenga los recursos suficientes para que llegue alguien y haga una película excelente (como lo es Batman); al menos para mí, Superman es demasiado simple comparado con otros super héroes de la propia DC, por ende, no espero una maravilla de película por que para mi, el comic por si solo no tiene ni un ápice de maravilloso (ni mucho menos bueno). Lo que si espero es que me de otra perspectiva de “El homobre de acero” así que…. ojalá Snyder y Nolan lo logren…. pero primero quiero ver The Great Gatsby xD superman tendrá que esperar un poco ;D

  5. “Ese héroe y sus similares simplemente terminan por llevar a los extremos más democratizantes la concepción del Übermensch de Nietzche, cuya pasión desbordada por la realidad de la vida le ayuda a sublimar el sentido de la moral, de lo correcto, que consideraba intrínseco en la naturaleza humana…” Aquí se lee que su paso por la Universidad no fue en vano. Saludos Lic.

  6. Muy, muy buena crítica, Toño. Yo también ya la vi, y la verdad me encantó. Aparte de que Cavill es un hombre cercano a lo perfecto, su actuación vulnerable y a la vez invulnerable me pareció magnífica. Zod fue oooootro mundo. Su achichincla también, mucho más disfrutable que la primera. Me encantó una Lois Lane de armas tomar e inteligente, no una idiota que parecía perseguir a los problemas. Me encanta que sí me creí toditita la película. Ya postearé yo también mi crítica a la brevedad…

    Ari

  7. O se perdió mi comentario anterior o no fue aprobado por el editor?

    En fin, ojala hubiera mas críticos tan abiertos como tu Toño, con esa claridad y experiencia para ver las sutilezas que a veces a otros se escapan. He leído varias reseñas que solo “cumplen” con su crítica superflua y la tuya no es así.

    Excelente trabajo como siempre (como siempre que publican porque a veces ni blog, ni podcast)

    Saludos

  8. Excelente exposición de las intenciones y raíces del guión de El Hombre de Acero. En efecto, el mensaje mesiánico viene completo, con su origen fuera de este mundo, su situación marginal, el descubrimiento de sus habilidades portentosas y hasta el peregrinaje en búsqueda de su ser y razones. Tomó al final el camino opuesto a Marvelman y no puso al resto del mundo a venerarlo, pero lo hace como un acto de altruismo.

    Aplaudo la reseña, volvería a ver la película una tercera vez, y celebro los comentarios que han llenado este post.🙂

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