THE RED BULLETIN: Mala Muerte y Mala Suerte

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N. del T.: Otra columna aparecida en The Red Bulletin, esta vez abordando tácitamente el tema del tumor (realmente eran cinco) que me habían salido en el cuello y que me tenían con las gónadas de corbatín. Gracias a mis doctores, a mis familiares, a mis amigos, a mi agente, a mi publicist… no, esperen, ese es mi discurso para cuando gane un Ariel.

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No estoy preparado para morir. Aún no. Lo más seguro es que tú tampoco lo estés, por cierto. Y no es culpa nuestra, sino de nuestros padres. Me explico…

Hace unos meses pasé por una extrañísima crisis de salud que me forzó a contemplar, por primera vez y con toda seriedad, la posibilidad de dejar este mundo mucho antes de lo que tenía planeado. Cabe mencionar que mis planes para abandonar este plano existencial consistían en estrellarme en un Lamborghini Diablo a 220 km/h después de hacer el amor con una modelo brasileña de lencería, al término de mi fiesta de cumpleaños número 79. Pero estas ideas mal concebidas suelen ser fruto de haber visto demasiada televisión en la década de los ochenta. En fin, no nos desviemos: una extraña lotería genética provocó la formación de unos extraños tumores que podían o no ser malignos, según el diagnóstico de diversos médicos que no acababan por ponerse de acuerdo. Y yo aterrado, naturalmente.

Mientras recibía diversas opciones de tratamiento para liberarme de estos molestos inquilinos que ocupaban mi cuello entre la carótida y la aorta, fui asaltado por un sinnúmero de dudas. ¿Cómo explicarles mi estado a mis padres? ¿Qué tanta información respecto al padecimiento estaba dispuesto a compartir con el resto de mi familia y amigos? ¿Era buena señal que el segundo nombre de uno de mis doctores fuera “Benigno”? ¿Quién heredaría mi colección de música, pensando en el peor de los escenarios? Dudas y más dudas. Y todas ellas inútiles.

Verás, las dudas que realmente han de resolverse cuando enfrentamos instancias donde la vida va de por medio son, en esencia, simples. ¿Quieres donar tus órganos útiles o serás poco generoso con tus semejantes aún estando en calidad de fiambre? ¿Quieres ser incinerado o enterrado en un lujoso y pesado ataúd? ¿A dónde irán a parar tus posesiones materiales? Y por último, ¿tienes designada a una persona de confianza para que borre toda la colección de pornografía exótica en tu computadora una vez confirmado tu lamentable deceso?

Fuera de estas cuatro cuestiones básicas, el resto es un viaje de ego mal entendido. Nos gusta, a veces, imaginar mórbidamente las reacciones de nuestros seres queridos al enterarse de que hemos muerto (no mientas, el cuadro ha pasado por tu cabeza). Vislumbramos escenas de dolor, de remembranza grata de lo que alguna vez fuimos en vida. Y todo es bueno. Los obituarios hablarán del enorme hueco que deja nuestra partida, las ex novias encenderán velas en nuestra memoria imaginando que ellas pudieron salvarnos si hubieran permanecido a nuestro lado, los conocidos casuales emitirán el comentario idiota de “¡pero si yo lo vi ayer, estaba bien!”, sin reflexionar en el hecho de que habernos visto no concede protección alguna contra un infarto súbito, un atropellamiento o una simple jugada del destino…

Es ahí donde creo que los padres nos han creado una concepción errónea de nuestra mortalidad. En mi familia y en la de muchos de ustedes existe aún ese extraño tabú de tratar a la muerte como un evento perpetuamente distante, pese a su inevitabilidad. ¿Qué hay de malo en hablar con franqueza de ella y los problemas que acarrea si no estamos preparados para afrontarla? Mucho, a juzgar por la decisión de no tocar el tema por supersticiones invocatorias y atracciones a la mala suerte.

Pero la mala muerte es peor que la mala suerte. Morir dejando que otros carguen con el muerto, literal y figurativamente hablando, puede ser el último gran acto de descortesía para con nuestros semejantes. Vale más invertir una semana de tardes libres en entender los trámites, las consecuencias y las minucias legales de morir, dejando instrucciones clarísimas a quienes nos rodean respecto al procedimiento a seguir, que la molesta alternativa: ceder la inconveniencia de preparar nuestra partida a los dolientes, quienes seguro preferirían estar haciendo reminiscencias de lo geniales que éramos en vida. En vez de estar averiguando si nuestra última voluntad realmente fue la de ser enterrados con nuestra camiseta de Guns N’ Roses, claro.

Y gracias, ya estoy mucho mejor. En el fondo, tuve buena suerte.

– Junio 2012

14 comentarios en “THE RED BULLETIN: Mala Muerte y Mala Suerte

  1. Todos moriremos, pero como bien lo dices anadie le gusta hablar de ello, nos suponemos eternos o que viviremos 99 años. Lo cierto es que seguramente ese acontecimiento cambió tu vida, afortunadamente hay Sempere para un tiempo mas.

  2. Conmovedor… la perspectiva de morir se suele analizar con mayor frecuencia después de los 40… Javier Solìs muriò a los 34, Pedrito murió a los 39, John a los 40, Elvis a los 42… en mi familia, mis abuelos murieron antes de los 50, mi padre a los 65. Yo estoy por cumplir 42, y siento que aún tengo muchas cosas por hacer, y mi principal temor es que no me alcance el tiempo… felicidades por haberla librado, y por tu desarrollo profesional; pero de casualidad ¿no me puedes recomendar a otra persona que publique contenidos interesantes? Saludos, Lic.

  3. verdades como templos maese y si es una chinga cuando un pariente muy cercano muere y no toma las previsiones necesarias -lo comento pues lo sufri por experiencia- el estar realizando tramites de todo tipo fastidiado y sin tiempo y animo para poder digerir el deceso, y en lo personal me sirvio de leccion para hacerme de cuanto seguro de vida me sea posible contratar y de dejar instrucciones detalladas de quien tiene que ver que y con que se quedan -lo del porno tengo duda probablemente antes de que lo borren si es que lo borran hagan un backup-
    ya en serio no esta de mas hacerse chequeos medicos regulares -se supone minimo cada 6 veces- y si esta en las posibilidades contratar seguros dejando bien claro quienes son los beneficiarios y hasta un testamento, crean que eso evita pleitasos familiares innecesarios -y que asomen parientes-buitres hasta por debajo de las piedras, pues en el caso que comento el difunto fue una persona muy sana y ni eso te garantiza colgar los tenis antes de tiempo
    pax

  4. Yo he visto fotos tuyas antes y después de la operación, y pienso que te hiciste la misma operación en la papada que Paco Stanley, así que pienso y considero que deberías tenerle más miedo si Oliver te deja sólo en un Restaurate (Da Pond o’ da frogs) mientrás va corriendo a esconderse al Baño.

  5. Se cumple el inmamable cliché de “Hierba mala…” o tal vez sea “yerba” pero pensar en tanto vegetal me inspira a correr por una hamburguesa o unas alitas como las que compartimos el día que me platicaste de tu cirugía y todos los riesgos coronados por las fotos de “tus hijos”.

    En dado caso que desees cumplir lo de la modelo chichinalgona brasileña avisa para acompañarte en ese coche y de menos ver cómo te estampas pero procura que sea después de los 79, queremos Toñe para rato.

    Abrazo Lic, se te quiere un chingo.

  6. Ay! Siempre creí que era bastante perturbador y que nadie más había imaginado las reacciones de sus familiares… Eso si, mi colección de música ya estaba destinada a mi mejor amiga desde los 9 años ;’(
    En fin, aquí seguimos compañero, aún después de varios diagnósticos polémicos, médicos que solo sugieren y la ineptitud del sector salud… y Salud! Tendremos Finísima Persona para rato!

  7. Suena completamente estupido lo que voy a decir pero… yo si tengo a alguien designado para que borre toda mi pornografia el dia que yo muera, mi compa ya sabe que hacer y mi familia solo pensara que le estoy heredando mi computadora.

  8. Cuando chavo, el concepto de la muerte me aterraba. La idea de que algún día voy a morir y dejaré de existir me quitaba el sueño.
    Supongo que fue mi afición por la lectura o simplemente la madurez que da la edad, pero ahora he aprendido a aceptar ese hecho y no podría estar más tranquilo respecto a mi mortalidad.
    Algo me sigue dando mucho miedo: la idea de que mi mujer y mis padres mueran antes que yo.

  9. Maestro Sempere, desde que escribía algunas columnas en conozca mas me hice fan de usted, cuando empezó los podcast de Finisimos Filmes, siendo yo un aficionado del séptimo arte, realmente me sentí muy a gusto escuchando semana tras semana sus podcast al lado de su compañero Oliver Meneses, y siendo esta la primera vez que le dedico unas palabras, déjeme decirle que al igual que muchos que lo escuchamos y lo leemos, lo consideramos un gran amigo aunque también muchos no lo conozcamos en persona. Se le quiere apreciable maestro, y todos haremos changuitos para que nos dure por lo menos otras 5 décadas mas, no imagino ver Rápido y Furioso 30 sin los atinados y graciosos comentarios de usted y del camarada Showbeast.

    Larga vida y prosperidad

  10. aun tiene mucho que aportar por algo aun sigue aqui y aunque le pidan el equipo alla abajo lo estaremos siguiendo ya sea de manera visual sonora y escrita asi que a seguirle dando

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