THE RED BULLETIN: Lo Práctico y Lo “Cool”

RedBulletinMay12

N. del T.: Hace poco más de un año, el camarada Wookie Williams me invitó a participar como columnista en The Red Bulletin, la revista auspiciada por una popular marca de bebidas energéticas (es Red Bull, por si la imaginación para captar referencias de plano no se les da). La distribución de este título en México es bastante exclusiva y limitada, así que muchos de ustedes se quedaron sin leer lo que ahí escribí. Por eso les iré compartiendo en el blog las columnas de manera gradual. Son un poco más maduras y reflexivas que las estupideces habituales que encuentran acá, pero eso es síntoma de mi maduración como autor. O más bien de mi vejez repentina. En fin, espero les agrade.

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LO PRÁCTICO Y LO COOL

Por Antonio Sempere

Ahogado como me encontraba por el lento, lentísimo oleaje de ese maremágnum vehicular que se forma en la zona centro de la Ciudad de México a eso de las siete de la noche, me entró una profunda añoranza por escapar. Escapar de bocinazos, de vendedores ambulantes paseándose entre los automóviles a sabiendas de que no pueden ser lastimados por coches que apenas se mueven, de reportes de tránsito por el radio que recomiendan “tomar vías alternas” seguramente ya saturadas. Escapar, punto.

El Gran Escape. Steve McQueen saltando en una motocicleta en frenética huida de un batallón de soldados alemanes, desbordando pericia pese a la lluvia de balas. Chamarra de cuero con cuello de borrega, el cabello peinado a fuerza de la velocidad sobre ruedas, esa actitud desafiante que hace que “me han cerrado el paso, será mejor saltar por encima del alambre de púas” de pronto parezca un plan sumamente sensato y destinado al éxito.

Esa imagen de McQueen es mi idílico referente al motociclismo. Por un lado la influencia paterna me ha hecho vivir cercano a las motos desde que tengo uso de razón. Mi papá, a sus sesenta y pocos años, aún desafía a la sensatez desplazándose sobre las dos ruedas de su Harley Davidson o de la KTM con la que todavía sueña realizar ese viaje intercostal entre Mar de Cortés y Riviera Maya. Ni la muerte de su hermano mayor en un accidente motociclístico ni las graves lesiones experimentadas por dos hermanos menores en sendos choques le pueden disuadir de usar este vehículo de manera regular.

“Es que si no, no podría con el tráfico”, es su excusa favorita cuando mi madre le reclama que no sea ridículo y que se desplace en un seguro sedán como cualquier señor entrado en años y en panza. A su edad no cabe la vanidad ni la crisis de edad madura: él ha vivido siempre sobre una moto y no descarta que morir también sobre ella sea el mejor final al que podría aspirar, considerando todas las alternativas que acechan a los de su generación.

Pero debo confesar que mi atracción hacia las motos tiene un aspecto distinto. Las motos son cool. Mi papá recuerda al Gran Escape y a McQueen, pero jamás motivaron su gusto por las motocicletas. Tampoco lo hizo el Easy Rider de Peter Fonda, el futurista Jeff Bridges en Tron o las peripecias de los miembros de SAMCRO en la serie Sons of Anarchy. Esa labor de vendernos lo cool está cien por ciento dirigida a mi generación. Y es de lo más efectiva.

Cada vez que manifiesto mis tribulaciones de tránsito, ya sea al hablar con amigos o mediante redes sociales, obtengo respuestas similares: “¡Cómprate una moto!… Yo ya fui a ver unas Harleys el otro día y no están caras… Dile a tu papá que te preste una de las suyas… Haría juego con ese cabello ridículo que te cargas…” y así, en tonos más o menos divertidos, la gran solución a mi necesidad de un Gran Escape vuelve a remitirse a un par de neumáticos precariamente unidos por un asiento de cuero y un motor que bufa como toro de lidia.

La cuestión es que el referente de todos los que me recomiendan sucumbir a la Última Tentación de Meat Loaf –¿recuerdas las portadas de todos sus discos?– es el aspecto cool, en primer término, con el carácter práctico ubicado en un segundo lugar distante. Sí, definitivamente es más fácil desplazarse sobre dos ruedas cuando las vías rápidas desafían su propio nombre al tornarse en estacionamientos masivos. Pero nadie a la fecha me ha sugerido comprarme una bicicleta, pese a ser más económica, segura y sí, práctica, como opción de transporte citadino.

Y es que quienes tenemos una motocicleta en la cabeza, preferimos cultivar el sueño de ser rebeldes sin causa antes de siquiera imaginarnos una dura realidad de repartidores de pizza, mensajeros urbanos o chinos comunistas. Seamos honestos: no nos vemos al mando de algo cuyo motor no sea menor a los 1000cc y que no corra riesgo de convertirnos en paté de asfalto al menor descuido. Porque el riesgo es cool. Siempre lo ha sido.

Mi sueño de escapar fue sacudido por el rugido de una Triumph Thunderbird 1600 rebasándome entre los coches detenidos. Qué cool me vería montado en ella.

– Mayo 2012

7 comentarios en “THE RED BULLETIN: Lo Práctico y Lo “Cool”

  1. Saludos Señor Sempere
    En definitiva se nota la madurez que en otros medios no refleja. Y si te imagino en una moto, acorde a tu personalidad,; donde no te imagino y prefiero no hacerlo (nostalgia de claxon) es en una bici

  2. Es muy curioso conocer está faceta suya como escritor, es decir leer algo sin ese humor tan peculiar que sus entradas suelen tener. A decir verdad me gustan ambas partes, esa donde me hace reír con sus ocurrencias y está donde trata temas de un forma más “madura”. Un escritor de admirar😉

    Respecto a la columna, me parece increíble como casi todas las personas con las que hablo gustan de las motos. A mi en lo personal no me gustan para nada, les tengo un miedo incomprensible y justo ayer, que venía de regreso de la universidad, casi le pegamos a uno (mi mamá venía al volante) por que se acordó que tenía que dar vuelta y se le hizo fácil meterse en nuestro camino.
    Es obvio que son cool, incluso se admirar una Harley Davison cuando la veo, pero paso de ellas. Siempre he dicho que yo solo me subiría a una motocicleta con Cloud, el de FF VII (ya sabe, las que se nos ocurren a los frikis) y dado que el hombre, ni existe, nunca me subiré una moto. En mi caso, prefiero ir a mis cuatro puertas con seguro, y escuchando mi música.

    Aunque ni eso le quita lo cool a las motos la verdad…. y es que hay unas que en serio se ven muuuuuuuuy bien…. pero no, no quiero una xD

  3. pero no esta nada padre que andando en la moto 2 cabrones te rodeen y bajen a punta de pistola para robarte la moto que dicho sea de paso son los vehiculos mas faciles de robar en la capirucha, maxime sin son de las motos cotizadas -lease cualquiera de las japonesas, triumph, harley, bmw y linduras similares-
    paz maese

  4. Wow, maestre Sempere, como siempre un placer leerle. Y veo que además del gusto por las mujeres hermosas compartimos el de las motocicletas. Sé que algún día seré dueño de una. Por lo pronto me conformo cuando mi hermano me presta su Suzuki 82 1100cc. Chulada de motito!

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