Homo Eventus

Últimamente he sido invitado a varios eventos. No, no necesariamente a los que giran en torno a alfombras rojas, conciertos y bares de encueradas, sino a eventos legítimos. Con gafete y todo, vamos. Con bolsita de regalo y todo, vamos. Con coffee-break que va más allá del coffee e incluye sangüichitos, vamos. ¡Legitimidad! ¡Prestigio! ¡Sangüichitos!

Esto me ha permitido familiarizarme con una subespecie humana conocida como el Hombre Evento (homo eventus). No entiendan “hombre” como exclusivo al sexo masculino. Oh, no. La Mujer Evento también tiene representación y presencia. Ustedes los conocen, seguramente. Son esos seres que orbitan en torno a tu círculo social de modo muy aleatorio. Y al preguntarles porqué no se han dejado ver últimamente, contestan con un gesto de hastío (fingido) y un: “Uuufff… no sabes. Ocupadísimo. Es que he andado de evento en evento. No paro, de veras…”

Y el hastío es fingido porque estas entidades se marchitarían y morirían sin el evento. Su leit motif se basa en pararse frente a una mesa de registro y recibir un paquete que contiene pluma con el logotipo del evento, libretita ídem, camiseta ídem y a lo mejor un vale de descuento para comer en un restaurante cercano… y la sublimación llega a la hora de hacer el “netgüorquin”, que le denominan. El acto de repartir una tarjeta de presentación, intercambiar PINs de la CrackBerry o tuitear que acaban de estar con ArrobaFulanoDeTal se vuelve una orgásmica realización personal que justifica el estar revoloteando, cual mariposa anfetaminizada, entre grupillos de gente que está ahí por una de tres razones:

  1. Trabaja en la industria o tiene algo que ver realmente con el evento y su temática (2%)
  2. Tiene a un amigo que le consiguió entradas, y era asistir al evento a perder el tiempo y comer sangüichitos o quedarse en casa a ver cómo Andrea Legarreta se arruga segundo a segundo frente a las cámaras de tele (97%)
  3. Es mesero y tiene que reponer las charolas de sangüichitos vacíos (1%)

Sea como sea, el Hombre Evento es carne de cañón necesaria para justificar que haya, de hecho, evento. Y su comportamiento tiene características muy puntuales, tales como…

El Sondeo de Asistencia. El Hombre y La Mujer Evento no se dignan confirmar asistencia sin levantar una investigación rápida sobre quiénes van a asistir. Uno pensaría que es su forma de estimar la calidad del evento en sí a través del interés que despierta, pero no: es tan sólo ver quién los va a ver a ellos, y ligar un aventón de regreso en caso de que los cocteles de cortesía (o el mal llamado ‘vino de honor’, al menos) les obligue a buscar conductor persignado o aventón de regreso.

La Confirmación Sin Compromiso. “Híjole, tengo varias cosas agendadas para ese día y esa hora, pero te juro que voy a mover cielo, mar y tierra para acompañarlos un ratito. Confírmame, de todos modos…” es el argumento más común, pues les permite darse su taco de ocupados aunque su única actividad programada para ese día sea ponerse a adivinar las contraseñas de WiFi de sus vecinos.

"Disculpe, pero su nombre no aparece en la lista de invitados. Ahora busco en la lista de gente sin vida que viene a perder el tiempo..."

El Registro Perdonavidas. La actitud de darse importancia comienza desde el momento en que el Hombre Evento da su nombre a la persona del registro. ¡Y que San Reginito Registrador libre al encargado de las lista de confirmados el saltarse o no encontrar el nombre del Hombre o Mujer Evento a la primera! Se sucederá una vorágine de volteados de ojos, tronar de bocas, menciones frecuentes a la “pinche organización” y al “país de xodidos tercermundistas” en el que vivimos. Tip para las agencias de relaciones públicas: su evento será tachado de “una auténtica mierda” si la experiencia del registro no hace sentir al Hombre Evento como Messi ante la tribuna culé después de sorrajarle tres goles al Madrid. Destinen sus recursos a esta crucial área.

El Revoloteo de Reconocimiento. El primer paseo por el recinto donde se desarrolla el evento es tan necesario para nuestro especimen como el olfateo de traseros que conforma el protocolo (¿protocola?) perruno. Involucra establecer el orden de importancia en que se ubican a sí mismos. Por ejemplo, pueden sentirse amenazados por otros homo eventus de mayor jerarquía, pero también descubrir a los hominidae eventus en vías de desarrollo a quienes se puede apantallar con alguna idiotez: un gafete VIP, el ser reconocido por algún ente de moderada importancia o que un mesero le traiga una clase de bebida específica (“Coca Light pero SIN hielo, pues su aire acondicionado me está dejando afónica”). Todo cuenta.

La Crítica Obligada. El evento podría consistir en Scarlett Johansson sirviendo rebanadas de foie gras sobre iPads de cortesía, que los homo eventus encontrarán razón para quejarse como si se tratase de Carmen Salinas sirviéndoles tacos de popó sobre un CD de Arjona. La validez de los argumentos es lo de menos, el chiste es manifestar que están completamente desilusionados de la calidad y profesionalismo reinantes. Que si Scarlett Johansson ya no está en sus años Match Point y se ve medio jamona. Que si este foie gras no es fat-free. Que si los iPads de cortesía son los modelos que sólo traen WiFi y no 3G. Está de más hacer el evento perfecto, pues estos seres se alimentan de aniquilar iniciativas y esfuerzos ajenos.

"¡Garçon, más Viña Real de Mango, que tenemos sed!"

El Botaneo/Copeo Compulsivo.Aquí sí hay que ver cómo bajan la guardia los Hombres y Mujeres Evento. ¿Vino blanco que sabe a pis de esquimal que comió foca adulterada? Venga. ¿Canapés con un paté indigno de ser consumido por gatos callejeros? Déjenos la charola por acá, si es tan amable. ¿Cocteles con mezclas más aguadas y mal hechas que las integrantes de Pandora? ¡Salud! La calidad es responsabilidad de nadie, mientras la cantidad sea copiosa y renovable.

El Abuso de las Cortesías. En todo evento, por mediopelo y cutre que sea, hay regalito. Pero el Hombre Evento necesita que el regalito sea doble, aunque sea modesto. “¿Te encaaaaargo una bolsita extra para mi novio(a), amigo?” es un mantra que se repite sin cesar ante las edecanes que ofrecen la goodie bag a la entrada o salida del lugar. Y si se trata de un evento con stands, donde hay oferta múltiple de bolsitas adicionales, estas criaturas escaparán con alforjas llenas como si fueran funcionarios públicos a fin de sexenio.

El Conecte Indistinto. Si algo deja a su paso el Hombre Evento son sus datos personales. El intercambio de tarjetas de presentación, a cuál más “original” e impráctica, se repite una y otra vez, muchas veces con destinatarios que previamente las han recibido y no se acuerdan (o se hacen pendexos). Los follows en Twitter, likes en Facebook e invitaciones en LinkedIn son tan rituales como faltos de interés real (a menos que se use el “yo te sigo en Twitter” para abrir conversación, claro). Pero lo más gracioso es que nunca hay un fin real en dicho networking compulsivo. Nadie se esfuerza realmente por obtener un trabajo, una recomendación o de menos un agarrón de partes pudendas disfrazado de interés profesional. No, la verdad es que establecer vínculo superficial con los concurrentes es una especie de juego social. Si los tarados detrás de Foursquare descubren este submundo, les aseguro que desarrollarán pronto un producto ad hoc: “Fulano le ha dado su tarjeta de presentación por quinta vez a Mengano, y ahora ha ganado la insignia de EsoNoSirveParaUnaMadre”.

La Evisceración A Posteriori. Podrías pensar que el homo eventus, una vez saciada su hambre a base de sangüichitos de cortesía y llenas sus arcas de regalitos corporativos, mostraría un poco de agradecimiento hacia quienes le invitaron al convite. Esto nunca ha sucedido ni sucederá jamás. El Hombre Evento se queja de que el valet parking tardó años en traer el auto. La Mujer Evento dice que las edecanes tenían las rodillas chuecas y parecían golfillas de barriada. Y ambos dicen que ni muertos se volverán a aparecer en un evento de [INSERTE EL NOMBRE DE SU EMPRESA/MARCA AQUÍ], pues los gatos que tienen por organizadores no podrían armar un pleito ni dándoles a Niurka como material de base, así de ineptos son. Pero claro, estos juramentos se esfuman al recibir la próxima invitación, así que no pasa nada.

En fin, esa es mi percepción somera, malinformada, visceral y posiblemente atinada de una criatura más en la variopinta fauna profesional. Ahora los dejo, pues me voy al lanzamiento de algún gadget idiota. O de algún libro que jamás leeré. O a la apertura de un hotel boutique cuyo hospedaje no puedo permitirme ni heredando un Picasso. Pero es gratis. Y seguro hay sangüichitos. Allá los veo…

16 comentarios en “Homo Eventus

  1. jajaja, que gacho, yo siempre voy a los eventos/conferencias/presentaciones de AMD, Intel, Microsoft, Asus, etc etc, la verdad el único evento que me no me gustó y recuerdo con algo de asco es uno de una marca de tarjetas madre Vietnamitas, que no recuerdo cual es, pero recuerdo a la gente corriendo a las mesas de bocadillos a servirse cual buffet, y a los 5 minutos estar dejando los platos llenos, y escupiendo discretamente en las servilletas, porque quien sabe que chingados sirvieron de comer, pero neta que todo sabía de la chingada. >Ningún sabor me fue familiar y me hace pensar que trajeron la comida en el avión o algo.

  2. debo confesar que es la primera vez que llego hasta aca. Me gustó. Y si, coincido totalmente en el hecho de que existe este tipo de seres sobre la tierra los que se quejan de todo en todos los eventos. Y que si una cosa que si la otra a nadie le das gusto.

    Pero de quien es la culpa, del que organiza, si les diera caca en todos los eventos, pos el dia que de ensaladita de atun de lata dolores, pos todos contentillos.

    Y es que aparte han escalado, osea ya van en bolsas de goodies de marca pues. cuando al principio era celofan con galletas de animalitos.

    En fin, lo bueno es que se ve que disfruta los sandguichitos!

  3. Qué post tan atinado. Aquí en la universidad las instalaciones del lobby de la biblioteca y los salones de congresos son muy aptos para realizar los llamados eventos. No es raro ver que han sido rentadas para que los funcionarios públicos se premien entre ellos, para presentar la exposición de la mocosa que tomó fotos de manos ancianas en blanco y negro o para los distintos eventos escolares. Es claro que para eso están, pero el fenómeno del hombre evento también se repite, en especial entre el cuerpo estudiantil. Son estudiantes que están ahí por el vino y los canapés, el café y los pastelitos. Siempre los mismos estudiantes. Tal vez no cumplan completamente con tu descripción, pero estoy seguro de que entran en una subclasificación o son Homo Eventus en etapas tempranas de desarrollo.

    Por cierto, cómo me molesta cuando hay eventos que involucran funcionarios públicos medianamente importantes. El estacionamiento se llena de suburbans y yukon negras o blancas con logotipos de gobierno del estado y sus naquísimos guaruras me ponen de nervios.

  4. Justo así eran mis jefes anteriores. Sobre todo mi jefa. Y justamente la única vez que la acompañé a un evento, nadie la conocía, nadie quería hacer plática con ella y yo, que nunca volvería a asistir a un evento así, fue bastante solicitado y me regalaron cosas que ni pedí. =)

  5. Gracias por traernos otro texto tan lleno de verdad y jocosidad….he asistido a varios por invitación personal y por otras personas y la verdad se disfruta ver como es el modus vivendi de este tipo de personas….yo soy feliz con café y algunas galletas, bien hecho obviamente…saludos

  6. Se agradece mucho el volver a leerte, hoy por primera vez escuche un paikast pero en honor a la verdad para mi no hay como leerte.
    Saludos desde el mante mataulipas.

  7. El fin de semana pasado asistí de gorra al Día del Médico con mi hermana (la doctora) y resulta que en la mesa en la que nos sentaron había puras personalidades (diputados, el presidente municipal y demás secretarios de salud y hospitales); claro, como todo ser ávido de votos se portaron de lo mejor, amables y casi casi salimos compadres de ahí… lo mejor fue cuando empezó la rifa de regalos y que sale mi boleto premiado y mencionan como la Dra. Diana ?!? Lo preocupante fue el trayecto de ir a buscar el regalo porque preguntaban: y de qué institución nos acompaña??? Como me vió joven (ja) el animador, me dijo: eres tú la doctora? Y yo con mi cara de: soy pasante, que no ves… Y así me hice acreedora a un par de jarrones minimalistas que servirán de regalo reciclado para otra ocasión. Y eso que iba con ganas de no ir al evento…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s