Cinco Irritantes Menores

No, no me refiero al elenco de esa idiotez que llaman Pequeños Gigantes, no se preocupen. He hablado a menudo de mis odios, pero “odio” parece ser una palabra muy fuerte y que asusta a muchos de ustedes. Y para ser franco, aunque suelo decir que “odio” tal o cual cosa con demasiada frecuencia, la verdad es que es más bien un vicio del habla, pues odiar requiere de aplicar energías y bilis que no tengo en exceso.

¡Ah, pero cómo hay cosas que me irritan! Esas pequeñas piedritas en el zapato de mi cotidianeidad suelen afectarme pues atacan directamente ese hemisferio cerebral dedicado a mis manías. Y por eso decidí hacer una lista pequeña de esos irritantes que, si bien no me animan a emprender una cruzada para erradicarles, sí son suficientemente notorios como para estar presentes en mi mente. Al menos me sirven para reanudar los posts en este pobre blog casi caído en el abandono. Comenzamos con… Sigue leyendo

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