Educando al Borracho

Mi historia etílica se lee como una clásica historia de rags to riches. Por suerte, pues significa que al menos he evolucionado en un aspecto de mi vida.

El primer trago de una bebida alcohólica fue a los 12 años. Mi papá y unos amigos suyos se habían asociado en la compra de un rancho por Valle de Bravo, con los predecibles resultados para un grupo de citadinos que deciden de buenas a primeras que el agro puede ser una actividad productiva (fue un rotundo fracaso, es lo que quiero decir).

Habíamos estado levantando hierba seca y ramas de un supuesto campo de cultivo (avena, creo), y las magras provisiones en materia líquida se habían agotado ya. Bueno, no del todo. Quedaba una bolsa con latas de Tecate. No estaban precisamente frías (de hecho estaban tibias). Pero mi papá consideró que a mis once años no me iba a morir por darle un trago a una chela para mitigar mi sed de camello.

Tecate: orillando a Toño a beber desde mil novecientos ochenta y algo...

Me supo a pis, obviamente. Y no, para nada se me subió, fue un simple trago para remover la parcela de tierra seca que me secaba la garganta. Pero sí generó en mi una pregunta: ¿por qué tanta gente bebe algo que sabe a pis? Esa curiosidad me llevó pocos años después a probarla de nueva cuenta, pero como se debe: bien fría, en tarro sudadito. La diferencia fue, claro, abismal.

Después llegó el último año de la secundaria, cuando mis escapadas furtivas con los cuates terminaban en apurados consumos de cualquier fondito de botella que alguien hubiese logrado hurtar del hogar familiar. A veces era un dedo de brandy Terry, mezclado con Coca Cola pa’ que rindiera (¡Un Terrícola, mi lic.!). Otras veces alguien sacaba una maltrecha botella de Ron Potosí, o vino alemán de lo más corriente del que le sobró a una abnegada madre a la hora de preparar alguna salsa sofisticada. El caso es que bebíamos lo que había, complementado con más cerveza (Carta Blanca, Superior, lo que cayese en oferta).

Pero una vez que uno se independiza y llega el dinerito habitual de algún trabajillo de medio tiempo, o cuando uno empieza a administrar mejor la mesada, los hábitos de cosnumo vuelven a dar un cambio. Y las clásicas “coperachas” entre amigos para comprar una botella se convierten en un toma y daca entre lo que dicta el gusto y lo que rinde más a la hora del reparto de tragos.

Recuerdo que a finales de la secu e inicios de la prepa bebíamos Bacardí blanco o añejo. Si ni para eso alcanzaba, llegaban las opciones aún más baratas. El tequila era barato. Baratísimo, de hecho. Sauza blanco también, quizá un 30% más barato que una botella de Bacachá del mismo tamaño. Pero no, el tequila era de nacos, así que lo consumíamos en caso de emergencia, o con meros fines de agarrar el tapón raudo y veloz en “Muppets”.

Otra opción habitual para casos de xodidaje extremo fue el Ron Gran Blasón (también conocido como Gran Loción). Corrientísimo, con una botella ornamental muy rebuscada que pretendía imitar a la del Bacardí Solera, pero que posiblemente costaba tres veces más que el “ron” de su contenido. Malísimo. Y si la economía no daba ni para eso… [ESCALOFRÍOS]… ¡Vodka Oso Negro!

No me quedé ciego en la prepa de milagro.

Eran las épocas de tomar cubas, palomas, charros negros o cualquier mezcla terrible que se nos ocurría. Recuerdo con particular horror una titánica cruda de Vodka Oso Negro mezclado con Naranjada Bonafina (¡Un Desarmador de Cruz, mi lic.!), donde más me hubiera valido beber anticongelante.

Llegada la universidad, volvieron a cambiar mis hábitos. Aquí mis finanzas personales eran un poco mejores. Y el ron dejó de parecerme una buena opción. La paranoia por ser sorprendido in fraganti en estado burro por parte de mis sufridos padres me orilló a buscar algún alcohol más discreto a la hora de la detección olfatoria, así que el vodka se convirtió en mi bebida universitaria por excelencia (además de la cerveza, claro, pues ya se había convertido en un estándar). Viví la era donde el Smirnoff era la opción barata para mezclar, y el Wyborowa una alternativa ligeramente más cara y menos agresiva.

¡Ah, pero de pronto el vodka se puso de moda, con nuevas e interesantes marcas en el mercado! Absolut pegó con tubo, aunque era carón por lo mismo de la moda. Finlandia y Danska llegaron también, y funcionaban bien mezcladitos con jugo de naranja, toronja o agua tónica. Pero mi preferido fue siempre el Stolichnaya. Sentía que le pintaba un gran dedo medio al Tío Sam con cada abrasador trago. Ínfulas de universitario, ya saben.

Si lo anuncia Lando Calrissian, tiene que ser bueno, ¿no? La respuesta es NO...

Terminando la carrera, y ya como adulto joven con trabajo estable, uno empieza a armar “la cava”. Quedan atrás las colectas monetarias cada vez que apetece beber algo fuerte, y los visitantes esperan que el anfitrión tenga algún bebedizo decente en casa, aunque caigan sin previo aviso. Mis cavas personales fueron nutriéndose con vinitos decentes, uno que otro licor de calidad… A mi oficina también llegaban con cierta frecuencia botellas de regalo, y todo iba enriqueciendo las arcas alcohólicas.

Mi afición por el whisky me llegó a finales de 1999. Fui invitado a una degustación por parte de Chivas Regal, con la atención personal de un Master Blender escocés que nos enseñó a los nacos presentes a paladear y descubrir los intrincados sabores de ciertas reservas especiales. ¿Y qué quieren? El saber que esos gustos y aromas encierran tantas capas sutiles y deleitables acaba por arruinarle a uno la indiferencia a la hora de elegir un trago.

Y así uno comienza con cervezas importadas y mamonas. Vinos que deben “respirar” antes de degustarse. Maridajes. La perspectiva de ponernos “hasta el dedo” con el primer aguarrás que nos echen en un vaso mal lavado nos parece cutre y burdo. Queremos darle cierta personalidad, cierto caché marca Bond-Yeims-Bond a nuestros apetitos y vicios.

Miami fue una auténtica bonanza en este sentido, pues las botellas de vino que eran prohibitivas (o reservadas para ocasiones muy especiales) en un restaurante se volvían de pronto muy atractivas por sus precios decentes en establecimientos gringos. Internet me permitía encontrar ofertas especiales, rebajas, cupones en línea. Publicaciones especializadas y páginas de Internet me orientaron hacia sabores y marcas maravillosas. Más y más opciones.

De pronto las Guinness, Harps, Bass, Becks o Stellas son la primera opción, con ocasionales incursiones en los fermentos que hacen los monjes Trapistas de Bélgica (Chimay, por ejemplo). Un postre requiere acompañarse de un Oporto, un Gewürztraminer, un Moscatel, un Tokaji, y un rompope o un Baileys nos parece poca cosa. Y el universo del whisky single malt, con todos sus Glens, merma la economía y nos hace creer en lo que decía Rip Torn cuando interpretaba a Artie, el productor, en The Larry Sanders Show. Artie aconsejaba a un joven e impresionable guionista respecto del Glenlivet: “Cuando te mueras y llegues al cielo, y San Pedro te abra las puertas a la vida eterna, esto es lo que olerás en su aliento…” Sí se la cree uno, palabra…

Churchill: un hombre hecho de habanos, ginebra, pólvora y cojones de acero templado. Charlie Sheen es una Girl Scout en comparación...

Así es como me encuentro ahora, pensando en que me gustan los Bourbon llamados Jack o Jim, el whisky multicolor que hace Johnny Walker y las ginebras sofisticadas de Bombay o Gordon’s (¡El Gin & Tonic con su cascarita de naranja, mi lic.!). Un buen Martini (no los jotísimos Appletinis, por cierto) al estilo 007 es lo común, así que nos lo tomamos como Frank Sinatra (con dos aceitunas rellenas de jalapeño). O mejor aún, como Sir Winston Churchill, quien decía que su Martini Extra-Dry implicaba beberse tres partes de ginebra mientras miraba fijamente la botella de Vermouth al otro lado de la barra. ¡Enorme, Sir Winston!

Pero hay una gran verdad al final de esta historia, amiguitos y amiguitas borrachetes: este camino no es inexorable marcha en ascenso continuo. Porque de vez en cuando, cuando nadie nos ve o cuando no nos importa quién nos vea, tomamos una desviación. O echamos la reversa, de hecho. Y volvemos a caer en tiempos desesperados cuando lo único que hay a la mano es una letal cuba de Bacachá blanco, una absurda chela Natural Light consumida con estudiantes de un college gringo al final de una conferencia, un baratísimo shot de Wild Turkey en un bar maloliente a la orilla de una carretera de condado. O nos hallamos en medio de la nada, lejos de cualquier refrigerador, y el único bebedizo a la mano es una lata tibia de Tecate.

Y hacemos de tripas corazón, como no. Porque ese trago que nos habría de generar toda clase de ascos y cuestionamientos sobre la calidad, proceso de destilado y añejamiento del menjurge consumido… nos sabe bien. Bueno, a lo mejor ‘bien’ es una exageración. Pero nos remite a las ocasiones en que nos sentíamos muy malotes, muy audaces, muy despreocupados o muy exitosos por echar un trago condenado por la opinión de nuestros mayores y celebrado por nuestros pares. Es un placer culpable que nada tiene que ver con la buena educación que le hayamos dado a nuestros paladares. Es volver a movernos y a gritar con esa mala rola de Def Leppard, aunque nos guste alegar que lo más comercial en nuestro iPod es Arcade Fire.

Así que no se corten por lo que beban. Mejor disfrútenlo (con responsabilidad y buen juicio, claro), que no hay alcoholes malos, tan sólo borrachos inexpertos.

¡Salud!

45 comentarios en “Educando al Borracho

  1. Salud, mi toño. Nunca encontré el gusto por la bebida, supongo que la falta de figura paterna, los amigos igual de nerdaceos y las interminables historias familiares de lo que le hizo la bebida a los tíos solo lograron que realmente no despierte el menor interés por beber. Cheers. Cheers, indeed.

  2. Esta semana ha sido de referencias etilicas. Yo aun prefiero la tanicidad y frutalidad de un buen vino neomundista, algun merlot o cabernet sauvignon, Argentino o Chileno no importa. Por supuesto sin olvidar lo balanceado de algun Pomerol o Riojano…

  3. Mr. Toño. Hace casi un año (en la Pockylicious Pijamada Party) que platicamos las diferencias entre chelas universitarias y chelas decentes. ¿Recuerdas? Qué buena reunión. Un saludo y toda mi buena vibra para tu hígado.

  4. saludos!!!

    hahahahaha efectivamente existio una epoca en que el tequila era para xiertos extractos de la sociedad..

    tequila??? si no soy albañil!!!

  5. T.T neta Toño, eres el tio que siempre hizo falta en mi familia D:. Como no, es imposible olvidar esas escapadas en la prepa para ir por las caguamas y el oso negro para ponerse bien mal jajajaja. O las frases “a mi no me da cruda” y dema. Como en todo llega momentones en los que uno pues afina el paladar. Nada como un buen whiskacho y mi dvd favorito de Mike Oldfield en concierto. Pero pues uno cae gacho a veces y lo unico que lo acompaña a uno es la buena anforita de tonayan, una topochico y un tang de uva, sublime xDDDD.

  6. Extraño mi Appleton con Sidral… (Jotisimo¡¡¡)
    Hoy soy un vicioso del Bayley’s… (Putisimo…)
    Pasaron las epocas preparatorianas en que me ganaba la vida apostando y bebiendo de un jalon una botella de corriente Tequila…

  7. Pues con el tiempo comprendí que lo mío, lo mío… es la cheve. Desde pequeña (3 años) probaba la caguama que mi abuelo dejaba en el refri (hasta abajo) y segun mamá es por eso que soy a la única de sus 4 hijos que le gusta la cerveza.

    Pero pues en la universidad uno arma fiestas por cualquier cosa (materia aprobada o reprobada, juego de la seleción, la despedida de algún compa que no pasó el extraordinario, etc.) y ahi si comencé a degustar algo más: vodka, tekila y whisky. Nunca fui fan de esas bebidas, a la fecha cuando me las ofrecen en esas fiestecillas mamonas prefiero agua mineral. Quizá esas crudas de dolor de cabeza, nauseas, dolor de espalda (WTF??? pues k haría???) y 1 indigestión que sufrí me hicieron que dejara de desearlas. En cambio la cruda de cerveza es la mejor: me levanto a buscar alguna bebida refrescante, si hay cerveza excelente (1 sola nada mas), después un consomé o mejor aún: un cocktelazo de ostión, caracol, pulpo y jaiva (alérgica al camarón).

    Lo único que mi cuerpo soporta aparte de cerveza es cualquier vinito dulzón para la plática pero nada más… lo mío, lo mío es la cheve!

    Enhorabuena Mr. Sempere, magnífico post como siempre!!!

  8. ok bueno ya le habia platicado alguna ves de esas madres que venden en envase pet como de a litro -y que cuesta menos que el contenido del alcohol que se puede conseguir en farmacias como desinfectante- y que llevan etiquetas de papel mal pegadas y que en las licorerias chafisimas quieren hacer pasar por ron, tomar eso si es caer en verdad muy bajo y poner innecesariamente en peligro la salud -y chance la vida o una cirrosis o minimo la vista- tomar esas madres esta al nivel del alcohol adulterado que dan en los antros cuando hay ‘promociones en bebidas nacionales o 2×1 o bebidas gratis’ asi que ojo
    tengo por asi decirlo mi minicava con 2 absolutos -uno regular y otro citron- 2 vinos blancos -un italiano y otro frances- y 2 tequilas -uno regalado por un amigo que es un herradura conmemoracion y otro don julio blanco, todos estos JAMAS han sido destapados, los tengo en un lugar obscuro y seco y pasan la gran mayoria de los 10 años -no de añejamiento si no de que los tengo en propiedad- si se que es una blasfemia pero en mi loca mente los estoy dejando pa un momento especial -que mamada- desde luego que tengo otras cosas que son de consumo frecuente pero estos son mis pseudodestacados
    soy mas fan del vino blanco -esas mamadas de blancos para carnes blancas aka pescado y aves y tinto para carnes rojas res cerdo etc para mi son bullshit- no digo que no me he tomado uno que otro rioja o algun chianti algo pero soy mas fan de los concha y toro y sus casillero del diablo en su presentacion de vino blanco -sauvignon blanc rules-, al igual que mas fan del vodka que del guishki -y el ron o el brandy no gracias-
    una ves a mi dad le regalaron un vodka ingles que se llamada tankeray y tenia el plus o superpoder de tener 100 grados g.l. era la onda
    por cierto ya probo alguna ves la absenta, pero la de la buena no esas mamadas que parecen mas un curado de algo, es la onda pero si lesivas pal bolsillo -la ultima me costo 29.95 euros- y hay que tomarsela como si estuviera enamorando a una huberjeva es decir muy pausadamente y tomandose su tiempo y no gastarla toda de un solo senton
    de cerveza por supuesto guinness -que hay otra???- pero si estoy en el estadio pues una modelo especial o un bohemia pueden venir al quite, y cuando hay sus ratos de descanso y me quiero auto apapachar un buen blanc de blancs acompañado de quesito de cabra y quiza un jamoncito serrano o de perdis un proscuito -aun que sea que este tirado viendo adult swin de cartoon network- es la pura felicidad
    y pos a aste y todos los finisimos salux3 y pos que mas estamos en fin de semama de acoso sexual -y no se les olvide hoy sabado adelantar en la noche el reloj una hora- puta odio esto del horario de verano ya que quiten esa mamada

  9. Pues yo viví medio año en San Cristobal y ahí venden una bebida llamada “tiburón” que cueta 11 pesos el litro, en verdad me gustay la disfruto porque sabe a coco y es un must si eres estudihambre de visita por sancris, aunque de un año para acá le he entrado al whisky con mi amigo Jack (supongo es por el poder adquisitivo) aunque sigo sin hacerle feo al tiburón y a una chela cubana

  10. El wyborowa es una joya entre los licores baratos prueba el exquisite creo que asi es como deben saber los orines de dios.

    Y para ir acorde con el tema les aviso que el ultimo sabado de este mes habra tremenda borrachera hasta que todos los higados salgan por la boca y se echen a correr mentando madres, celebro tremendo logro laboral y todos TODOS ESTAN INVITADOS Y ESO INCLUYE A MR. SEMPERE, nadamas avisen aqui o por twitter para darles direccion en el DF. Es en serio todos estan invitados.

    • Usté avise la dirección, que si el tiempo y la salud lo permiten será un placer darme una escapada para ponerle rostro al Avatar, Maese Rikelme. Y mejor aún cuando hay que celebrar que ya vas a ser hipermillonario y nos vas a invitar a tu depa en la Riviera Maya [CRUZA LOS DEDOS].

  11. yo no soy tan inexperto, sin embargo no soy un catador experto (o se dice somelier? vere la batiwikipedia later) y me conformo con una gud bir fria, si de bebidas fuertes se habla, el jack daniels o un jb black label, aunque prefiero el primero.
    investyigaré mas a fondo sobre el intrincado arte de la bebida y la embriaguez

  12. Yo, con mi tamaño corporal y consecuente aptitud para el condumo de grandes cantidades de alcohol, me he puesto pedo solamente dos veces: una cuando efectivamente me valió madres echarme una cantidad brutal de diversos destilados durante la graduación de unos amigos, y la otra, años después y con más experiencia, simplemente porque unas horas después de donar sangre me fui a echar alcohol con unos amigos, donde había una botella de tequila para mí solito. Normalmente la hubiera aguantado con la imperturbable despreocupación de quien se sabe resistente a tales embates químicos, pero (y no me lo dijeron en el banco de sangre, solamente me aconsejaron no fumar, y no me importó porque no fumo) resulta que uno debe dejar pasar varios días antes y después de donar sangre para alcoholizarse.

    Estuvo brutal. Me levanté de la mesa tras dos horas de empezar a chupar y botanear para sentir de inmediato que me había tomado tal vez tres botellas en lugar de solamente una. El desequilibrio, la falta de coordinación como nunca, el asco, la urgencia de que el universo se deje de pendejadas con esos giros elípticos alrededor de tu cerebro. No llegué al baño, antes vomité en el plato del perro, quien luego supe que engulló ese recalentado con entusiasmo, y volví a vomitar casi llegando al baño, en el cuarto de la amiga que puso la casa.

    Nunca he conocido la cruda, afortunadamente. Casi choco para llegar a mi casa (escapé osadamente de un Tsuru al que le di un raspón), pero llegué, y solamente dos horas de sueño después estaba casi normal, o como andaría alguien si se hubiera tomado apenas un six. Mis bebidas favoritas: cualquier tequila de Jimador para arriba, cualquier vodka de Smirnoff en adelante, y cervezas nacionales. Para mí el buen beber está en el placer de quien se intoxica, no en la parafernalia y subcultura del trago como forma de arte. Es una riqueza temática cuyas intrincadas minucias prefiero no procurarme (so pena de volverme férreamente dependiente) aunque muy merecidamente me demeriten al nivel de naco.

  13. Tsssss ya no me siento tan corriente…o tal vez si. En la prepa llegamos a preparar varias garrafas de Tony Jones (por que tonaya se oye muy corriente y así disimulábamos en la zona fresona) con agüita de Tang sabor piña colada u horchata, todo esto en una tina metálica. Nuestro famoso Horchatinol. Ese día (que por cierto fue la primera vez que me puse como cola de perro) termine preguntando por un amigo que no había ido (puto!) pero según me dicen, y después recordé en flashasos de memoria, ese amigo estaba justo frente a mi.

    Hoy en dia ya que terminamos la carrera nos ponemos mamones con Jack Daniel’s y JhonnieWalker, ahi la llevamos, aunque de vez en cuando regresamos a las andadas😛

    • Los nombres falsos para las bebidas de estándares nulos son un gran recuerdo de la secundaria y preparatoria. Nosotros al tonayo le decíamos Tony Walker y nos encantaba fantasear con mejorar la imagen del producto cambiándole el nombre y ponieno la famosa imagen del rastaman corriendo como logo… éramos unos mocosos torpes y sinvergüenzas.

  14. Soy una borracha total y completamente mal educada… en realidad ni siquiera soy borracha y para colmo salí fina (?)

    Así es… desde tercero de secu que empecé con el alcohol, hasta hoy en día (ya terminada la prepa) jamás de los jamases me he puesto “hasta las chanclas” el asunto es, que me gusta disfrutar del alcohol y no admirar la arquitectura y color de la taza del baño.

    La cerveza, me gusta pero no tanto y solo si es Victoria o Indio (más payasa no puedo ser… o tal vez sí) tal vez incluso puedo aguante una Tecate o una Modelo… pero por favor!!! nunca me des Sol por que vomito sin necesidad de pasarme con las chelas… de ahí, prefiero mil veces un dulce y delicioso vino… aunque en los momentos jodidos mi primo invita el oso negro y yo los juguitos de uva D:

    Pero claro, si mi papa esta presente y la fecha lo merita, un buen vino es seguro en la mesa! a decir verdad no se mucho de vinos, la mayoría de los que pruebo me gustan pero suelo olvidar el nombre de estos; y claro, mi amor por los vinos dulces es algo que sorprende a mis amigos cheleros.

    De ahí pienso que solo me dejaré llevar por los efectos del alcohol si estoy cheleando con el baterista de mis sueños (que es un reverendo borracho) y… como probablemente eso nunca pasé tal vez mis amigos que mueren de ganas por emborracharme tengan que buscar otras alternativas…

    Salud mi querido Toño!!! ojála algún día puedas enseñarme un poquito más de vinos ;D

  15. Hola. Es la primera vez que comento, ya que soy un lector bastante nuevo de este blog, pero aprovecho para decir que se ha convertido en uno de mis favoritos por la calidad de las entradas y la riqueza de los comentarios de los lectores.

    A diferencia de la mayoría de mis amigos y conocidos, mi afición por la bebida inicia desde la familia. Mi madre es de Tamaulipas, así que las bebidas obligadas para cualquier reunión son la cerveza (por eso de “la calor”) y el whisky. Mi padre es de Guerrero, por lo que el mezcal, el tequila y el ron son lo que se bebe en las fiestas. Como mis papás se vinieron a vivir a Querétaro a concebir y criar a mí y a mis hermanos, el vino se ha hecho presente en muchas de las visitas familiares a esta zona del país. Por lo anterior puedo decir que he tenido oportunidad de probar bastante y decidir qué me gusta y qué no. Con todo y eso he de confesar que durante mi pubertad y adolescencia tomé muchas cosas de las que ahora me avergüenzo (el tonayo, el bacacho, el karat con jumex de naranja), pero no fue hasta que mi vida universitaria empezó que me di cuenta de que la cerveza es mi bebida favorita.

    Aun recuerdo mi primera Bohemia, mi primera Guinness, mi primera Heineken. Con el tiempo he aprendido a disfrutar mis cervezas solas o acompañando mis comidas. Para un estudiante de ingeniería puede sonar mamón preferir gastar un poco más en una buena cerveza que comprar un 24 de sol o tecate light, pero la verdad es que lo vale. Un consejo para todos: Dense una vuelta por los establecimientos que venden cervezas artesanales e importadas, en serio no se van a arrepentir.

    Ahora sí ¿Quién se apunta para echar el trago?

    • Antes que nada: ¡BIENVENIDO! Todo comentario hace sonreír al Beibi Yisus, y si es el primero, mejor aún.

      Recordar esos primeros tragos de bebidas que acabaron por fascinarnos es una grata memoria, sin duda alguna. El gusto, como el oído, tiene el don de meternos en la máquina del tiempo y situarnos dónde estábamos cuando sucedieron ciertas cosas. Quizá por eso nunca me ha gustado beber hasta el punto de no acordarme de lo sucedido, ¿así que chiste?

      Abrazo grande, y ya habrá que organizar pronto la Finísima Degustación de Fermentos.

  16. aca en el norte no hay como unas Indios bien heladas; tequila cazadores frio, cuando se puede unas Shiner, o Miller high Life de botella de vidrio Salud.

  17. aquí su medico de cabecera desde los confines mas alejados de la civilización para informarle que en donde estoy haciendo mi servicio sirven un aguardiente que estoy seguro que también serviría para limpiar pintura, no me he aventurado a tomarla por que aprecio mi vista mucho

  18. Yo soy joto y nunca he tomado; creo que a lo más que he llegado es a tomar un nada de rompope en un flan, unas piñas con algo de alcohol para las “piñas coladas” y chocolates envinados… Todos me han dormido la lengua. No sé si tengo aguante pero no quisiera pasar penas, porque si con ésas mamadas mi lengua se me fue no quiero pensar que pasaría con algo más.

  19. Pues yo si empeze a pistear desde Bien chavo como a los 10 pero era una chela de ven en cuando (con supervisión de la familia) mi primera peda fue cuando tenía 11 o 12 Anio (todavía no entraba a la secundaria) y no me quedaron ganas hasta el segundo Anio de secundaria y de hay pal real tengo 18 recién cumplido y me da orgullo decir que soy alcohólico jaja. Lo mas pinche que he tomado ha sido el smirnoff y el tequila azul centenario, debo presumir que la cajuela de mi coche tengo alrededor de 25 a 30 botellas desde enero para acá (entre ellas hay chivas regal, José Cuervo espacial, red label, black, green, absolut, herradura, la ya mencionada azul centenario, y muchas mas además del mofle de mi auto) y adelante es el deposito de cerveza en la que destacan las caguamas y mi reciente favorita la sublime kapuziner! La guiness es otra grN favorita al igual que la heinekken

  20. No soy un ebrio consuetudinario, de hecho no disfruto del todo ponerme hasta el coolo, me gusta mas disfrutar del alcohol al punto que me permita manejar, desconfio de taxistas y conductores asignados que manejan peor que un servidor con unas copas encima. Ya me paso un accidente viajando en estado de bulto con una conductora designada.

    Ahora que hablando de gustos, los favoritos son el Buiski (desde antes de que estuviera de moda beber whiski), no soy snob, me gusta el Juanito Caminador etiqueta negra, el Jameson y el Buchanans y las buenas chelas nacionales pasando desde la Montejo, Indio, Victoria, XX, Casta y una cerveza artesanal llamada Queretaro (así se llama y se vende aqui), hasta las que Dios tiene en su nevera para las tardes de fucho como la Carolus Classis, London Pride, Guinnes, Duvel, Boscoli, Paulaner y Samuel Adams. El Mezcal es chingon, derecho o macerado con hierbas (estafiate y manzanilla)…hace ver al tequila como una bebida para las niñas.

    La experiencia mas alucinogena con alcohol que he tenido en la vida fue con Absenta, fue en un bar en Wangen Alemania hace como diez años. Me tome cuatro con azucar y agua helada y, lo juro por el yisus, llegue gateando a la cama, lo curioso es que no me sentía ebrio, de hecho esta madre esta prohibida en México hasta donde se.

  21. no pues ya eres todo un Sir en eso de los alcoholes,la peores pedas de mi vida fueron con vodka puerco negro, y las Carta Blancas,que porcierto no las he vuelto a ver,quizas muchas personas acabaron como lobotomisadas al beberlas y por ello les dieron uso militar

    • Como!!!!! Carta Blanca es el sabor del norte, es la chela oficial del meritito Monterrey y alrededores.

      Por cierto, nadie en su epoca de experimentación y carencia economica probo el Tonayan o el Richardson???

      • pues aca por los rumbos de guanatos ya no la venden pero si me gustaba mucho ,aunque me ponia bastante loco la verdad, y claro quien no ha caido en los brazos de un tonayan en casos de probreza malpedo

  22. No se si es el hecho de que mi adolescencia fue bastante más grunge de lo habitual, pero en momentos de “gran necesidad” llegué a probar la Charanda (con caña y todo). Me extrañó no verla reseñada en el post.
    En las fiestas a las que asistía, normalmente había barra libre de “cubas” (no quiero ni imaginarme lo que combinaban con la coca-cola). Como consecuencia de ese abuso etílico aborrezco ahora cualquier mezcla de coca-cola con alcohol… me decanto ahora por el vino (en donde vivo es barato y bueno) y por la cerveza en los días de calor.
    Por cierto, las cervezas belgas (inserte aquí un albur), son las mejores del mundo y con diferencia: la reseñada Chimay y la Leffe Bruin son mis favoritas.

  23. No recuerdo exactamente que edad tenía cuando probé mi primera cerveza, de lo que si estoy seguro es de que fue en algún momento durante mis estudios de primaria, fue algo tan casual que realmente no me marco al punto de recordarlo vividamente. No sé que marca era, que año de primaria cursaba ni que comí ese día, solo recuerdo que fue en un restaurante y que mis papás nos dieron a probar a mis hermanos y a mi de sus cervezas, y si, me supo a pis, aunque no era tan malo combinada con la sal en el vaso.

    No soy un gran fanático de la bebida, pero tampoco me desagrada, sencillamente no me he topado con alguna que me cambie la vida y me convierta en un finísimo bebedor. Probablemente fue por que nunca tuve la necesidad de rebelarme y beber a escondidas, mis padres fueron los que me presentaron la cerveza y nunca me la han ocultado, asi que no tuve la curiosidad de cualquier otro adolescente con padres que no dejan tomar a sus hijos. También culpo a los amigos de la prepa que compraban puro mezcal barato.

  24. Antes tomaba puro tequila barato, ahora me he vuelto más chelero. Cuando la cartera lo permite, tomo whiskey, y no, no me importa la marca. Desde un red label hasta tonayan, yo no me quejo.

  25. Tarde, as usual, pero no quiero dejar de poner mi huella!!

    Yo me declaro francamente guiskero y chelero, pero la vida no vuelve a ser la misma despues de que tomas una London Porter o una Duvel (dios bendiga los finos licores de Belgica)

  26. Mi primera peda fue con un huachikol. si, el tang con alcohol, ¡pero del 96!. Termine mal, así gacho, no recuerdo nada. Le neta no soy de los que toman con frecuencia (para mi frecuencia es una cerveza cada semana), pero cuando tomo, como suele decirse en la jerga etílica “se pica uno” (insertar albur:_______) y busco mas. Me gustan mucho los licores dulsones, de hecho los tolero mas que la cerveza.

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