El Teacher y Mi Papá

El “incidente viral” de las últimas 24 horas gira en torno a la entrevista que Joaquín López Dóriga le realizó al galardonado histrión (“¡Al BatiDiccionario, Robin!”) Sir Anthony Hopkins. Y como diría el mismo López Chóriga, vamos a ver un video al respecto:


Obviamente nuestra jocosidad colectiva se puso las pilas de inmediato. Docenas de ociosos subieron el video a YouTube, centenas más lo enlazaron incansablemente a sus blogs y perfiles, y miles más le hicieron eco en redes sociales. De pronto la frase “¿Juay de rito?” se volvió la pifia multimediática más difundida desde que Paulina Rubio confundió “voy a ser mamá” con “voy hacer mamá” en su página de Twitter.

Yo, como es natural, soy tan idiota como el que más, así que me divertí mucho con toda la comedia involuntaria a raíz del bad english expresado por El Teacher (menudo apodo contradictorio). Pero en el fondo me provocó algo de penita ajena. De acuerdo, no tanta penita ajena como para dejar de hacer la ilustración que encabeza este post, pero penita ajena al fin y al cabo.

La bronca es que en mi familia tengo un ejemplo demasiado cercano. Y ese ejemplo es mi Finísimo Padre. Verán, amigos, mi papá es un hombre de múltiples talentos. Es un empresario exitoso, que ha cosechado grandes logros en una sorprendente variedad de ramos mercantiles e industriales. Es un atleta nato, de esos que puede observar unos momentos a alguien practicando un deporte y acaba por emularlo exitosamente. Es un auténtico as del volante, al punto de que fue campeón nacional de automovilismo Off-Road (los que corren la Baja 1000, por si no lo sabían) hasta que un infarto a los 37 años lo retiró tempranamente. Baila rebien. Es un experto paellador. Prácticamente invencible pa’l trompo (es bronco el jefe, la verdad). En fin, bueno para infinidad de cosas.

Pero no puede hablar inglés ni para salvar su vida. Sigue leyendo