Contra Reloj

A veces me entretiene trabajar contra reloj. La presión de saber que las horas y los minutos se esfuman, rumbo a una hora cero que marca una entrega ineludible o un cierre de actividades. No en vano llevo tanto tiempo trabajando en el mundo editorial, donde las publicaciones viven y mueren en pos de estirar al máximo los últimos segundos.

En el fondo creo estar enviciado de las entregas bajo presión. Hay un ingrediente de incertidumbre, sí, que al parecer está ligado a las descargas de adrenalina. Pero me imagino que también nuestro cerebro entra en un estado de alerta y dispara las dendritas a todo gas una vez que se sabe en situación de urgencia.

¿Pero realmente trabajamos mejor bajo presión? Y lo que es más, ¿somos dueños de nuestro tiempo como para siquiera intentarlo como vía voluntaria para nuestro desempeño cotidiano? Hoy, por ejemplo, mi agenda lucía de lo más complicada: llevar a la niña a la escuela, enviar unos presupuestos urgentes por e-mail, entrevista telefónica con tres ilustradores para encomendarles una chamba, editar ocho páginas de texto, ir por mi hija a clase, verificar sus niveles de glucosa a las horas pertinentes, pagar luz y gas natural, llenar unos formatos bancarios para mi papá, comprarle unos tenis nuevos a la niña (aprovechando la barata), sacar dinero del cajero, telefonema al doctor para pedirle copia de su historial médico, ayudarle a la niña con la tarea, visita rápida (prometida) al centro comercial, volver a casa, visita a la pediatra nueva a las 9pm… Suena a muchas cosas, aunque en realidad no sean tantas.

Pero a lo anterior hay que sumar traslados, telefonemas recibidos y devueltos en las horas pactadas, eficiencia de los servicios en linea, rapidez de los mismos. No creo que haga falta enumerar por enésima vez el caos en el que está sumida la ciudad, la informalidad de la gente a la hora de observar citas e itinerarios, o la “constancia” que ofrecen los servicios en nuestro país a la hora de la verdad.

Esto, curiosamente, es lo que le añade el elemento de peligro a mis hábitos de trabajo. Cualquiera puede trabajar bajo presión cuando se sabe que los tiempos disponibles son, a fin de cuentas, uniformes. Si te quedan dos horas con veinticinco minutos para la entrega, sabemos por lo regular si somos capaces o no de entregar todo de nosotros para que esas dos horas con veinticinco minutos nos alcancen.

¿Pero qué pasa cuando entra el elemento de incertidumbre? ¿Cuando le persona que tiene que darnos un ‘sí’ o un ‘no’ definitivo no se reporta a tiempo? ¿O cuando el tráfico echar por la borda nuestras mejores intenciones de puntualidad inglesa?
¿Y si a la hora de la hora no hay Internet, o se va la luz? Miedo, terror o pánico, según lo que esté en juego, pero puedes dar por hecho de que alguien tendrá el elemento de presión adicional a lo que corresponde a la capacidad propia.

Entonces, a sabiendas de que no podemos confiarnos a lo que dicta nuestra propia conciencia cuando se trata de observar una fecha de entrega, ¿porqué insistimos en trabajar al borde de la misma? ¿No nos damos un margencito, siquiera, para tener un breve respiro si todo se nos complica y se hace bolas el mítico barniz? Claro que no. Eso iría en contra del Manual del Buen Procrastinador. Es más, a mayor presión, mejor respuesta nos da nuestro atolondrado y acelerado cerebro.

En fin, les dejo con esa pregunta: ¿cómo trabajan ustedes? ¿Se esperan a tener el tiempo encima y el aliento del jefe refrescándoles la progenitora por no estar anticipados a la fecha límite? ¿O son previsores como Boy Scouts? ¿Y qué resultados obtienen? En verdad me interesa saberlo, pues quiero estar seguro de que esto de trabajar contra reloj no es un pésimo vicio más para mi de por sí mancillada imagen, sino que es algo bastante más común de lo que podría pensarse.

Y les aviso, este post tenía como fecha límite las 8:45 pm, hora del centro de México. Y claro, lo comencé a las 8:17…

25 comentarios en “Contra Reloj

  1. Yo desde la secundaria era ñoña, ñoñisima y siempre los trabajos los hacía con anticipación, lo que si jamás hacía era estudiar para los examenes antes, siempre era un día antes o en la noche ya con un café en la mano.
    Pero yo conozco a “alguien” que si deja las cosas como por las última fechas. Ok, no miento, conozco mucha gente n_n

  2. Muy buen post, yo por lo general odio tener el tiempo encima, pero aun así por lo general me manejo de acuerdo a las circunstancias, es difícil controlar las actividades cuando se espera que todos seamos multitasking, así es como la vida actual lo pide y si no lo eres entonces estas destinado a no poder desarrollar al máximo, aun cuando es bien sabido que la persona que se enfoca en una sola tarea en un instante logra mas cosas que la persona que hace multitasking, pero son cosas de enfoque, saludos.

  3. ahora bien, sobre tu pregunta…

    Pues yo trabajo en una oficina de gobierno, así que por lo general debo planear y comenzar actividad con bastante antelación. Tomando en cuenta que el resto se retrasará o no hará su parte correspondiente, lo que traerá como consecuencia sólo un “ligero retraso burócrata standard”.

    En otros casos donde no se aplica esta técnica el retraso puede ser de meses o así…
    😄

  4. Pingback: Tweets that mention Contra Reloj « Finísima Persona -- Topsy.com

  5. Sinceramente nunca he entendido a los que se provocan trabajar contra reloj, prefiero la tranquilidad para hacer las cosas bien, ademas creo que todo depende del trabajo que realices, sin menospreciar lo que cada quien haga hay trabajos en los que si no entregas el proyecto, los planos o X cosa a tiempo solo te afecta a ti y en algunos casos a la empresa en que trabajes, sin embargo en mi area laboral no hacer las cosas a tiempo puede significar que alguien pierda el patrimonio de su vida o la libertad, asi que no me puedo dar el lujo de trabajar contra reloj y cuando eso llega a pasar me deja como un irresponsable sin pretexto alguno.

    Igual me pasa en todo lo demas aunque sepa que tendre un di muy ocupado prefiero tomarme mi tiempo para realizar cada actividad, hacer las cosas apresuradamente solo provocara errores, lo que se traduce en contratiempos.

  6. En mi caso creo que depende más de mi estado de ánimo. Así como puedo trabajar al momento puedo dejarlo todo para el final. En la universidad si era todo al último. Y de ahí que haya salido un año después.

  7. Personalmente, siento que si no hay presión, no me esfuerzo al máximo, con muy poca modestia digo que soy bueno trabajando bajo presión, resolviendo contratiempos, tal vez mejor que planeando, pero admiro a la gente que es capaz de planear paso a paso sus proyectos y ejecutarlos cabalmente, la verdad yo estoy seguro de que si planeo un proyecto habrá muchos contratiempos que me impedirán llevarlo de la mano, así que ahora simplemente me limito a establecer metas y a cumplirlas sin importar el orden.

  8. Yo trabajo contra reloj para TODO… me es prácticamente imposile trabajar a las horas adecuadas y termino entregando todo recién salido del horno con sus jodidos problemas, de esos que sólo te pasan por echar la hueva demasiado tiempo, esto incluye que la batería del carro se joda en plena avenida doble sentido sin poderte bajar de él…

  9. Yo suelo hacer las cosas lo más rápido y mejor posible…desafortunadamente para ciertas áreas, if you know what I mean🙂. Si tengo algo que hacer, es lo que me concentro hasta que lo termino, cosa que a veces también causa conflicto porque todo mi esfuerzo está en esa tarea. El multitasking no es muy lo mio, menos bajo presión.

  10. A veces es bueno trabajar contra reloj, aviva todos tus sentidos, pero cuando ya es cosa de diario actuas por inercia y no dejas pie a darte tiempo para un analisis profundo de lo que estas haciendo.

    Durante algunos años fui responsable de logística en la industria automotriz y eso esta cabron porque siempre estas contra reloj teniendo a la aduana, el transporte y el paro de linea de la armadora en tu contra. Muchas empresas lo ponen como requisito de contratación.

  11. Si lo que estoy haciendo solo me afecta a mi, con presión y sobre la hora, total, si la cago. Si sé que puede afectar a mas personas lo hago con tiempo. Aunque si prefiero trabajar bajo presión, porque teniendo tiempo me distraigo muy facilmente.

  12. En mi trabajo depende del caso, si algo sencillo de atender, pues no hay problema, pero si llega una urgencia cabrona, ahi ya hay presion y de la buena

  13. La adrenalina del contra reloj es inigualable. Lo que más recuerdo en lo personal, es que ya se vencía el plazo para que me titulara y en dos semanas me escabeché mi trabajo de titulación. Eso sí, dos semanas matadas investigando, redactando y dando los toques finales a mi trabajo final.
    Suelo trabajar mejor bajo presión, definitivamente; aunque claro, hay cosas que no se pueden dejar para lo último.

  14. Aunque he trabajado bajo presión, no me agrada para nada, prefieron hacerlo con tiempo y planeado, por si sale algo mal, tenga tiempo de corregirlo.

  15. Ja, Pues yo trabajo PATOLÓGICAMENTE bajo presión. Soy el rey de la procastrinación (si buscas la palabra en el Larousse ilustrado encontrarás mi foto). Aunque creo que me viene de familia, Einstein desarrolló su teoría sobre la relatividad del espacio tiempo viendo trabajar a mi tío Hans, que era capaz de estirar los tiempos de entrega “ad infinitum”

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