Finísimas Recetas: Chili con Carnal

Me siento un poco culpable. Finísima Persona acaba de romper una vez más récord de visitas únicas en el mes, todo gracias a que los Finísimos Miembros son las mejores personas de todo el ciberverso, a reserva de lo que tenga que decir el próximo estreno de Tron: Legacy.

¿Pero qué les estoy dando a cambio? Mal gusto. Humor cuestionable. Fotos de mujeres semi encueradas. Podcasts roñosos. Burlas a nuestros embajadores culturales. No puede ser. Me siento de lo más avergonzado. Es hora de darles algo de contenido serio, con valores de producción… con clase.

No se hable más. Esta será la primera instalación de Finísimas Recetas, una sección que probablemente nadie va a apreciar, pero que me sirve de maravilla para justificar la existencia del blog y para incluir tags que atraigan a incautas señoras en busca de ideas gastronómicas para saciar el apetito a sus familias. Las compadezco.

Manos a la obra. Primero que nada hubo que elegir una receta entre las 3 o 4 que sé preparar. Difícil tarea, pues me pesa mucho divulgar los secretos ancestrales de mi memorable sandwich de mantequilla de cacahuate con mermelada. Pero como avisé el otro día por Twitter que tenía una buena receta de chili con carne y ustedes pidieron que la compartiese, opté por quemar ese cartucho.

¿Chili con carne? Claro que sí. Por alguna extraña razón, muchas personas creen que preparar este clásico de la cocina Tex-Mex es una labor ardua, sólo apropiada para chefs expertos y sibaritas consumados. Nada más lejos de la realidad. El chili puede ser tan sencillo o tan complicado como uno quiera. Y esta versión es más fácil que las mamás de algunos de ustedes después de tres “medias de seda” (mamás zorras y nacas, ellas). Así pues, con ayuda de mi carnal Chef El Nel (que no estudió para chef, pero que al menos tiene el disfraz adecuado para dar esa impresión), me lancé al supermercado para procurar los ingredientes requeridos. Por cierto amigos, si quieren hacer rabiar a su hermano heterosexual en el supermercdo, busquen el momento en el que están por cruzar frente a una mujer guapa para tomarlo con cariño del brazo, apoyar la cabeza en su hombro y decir, a voz en cuello: “¡Ay, amor, me encaaaaanta cuando me acompañas a hacer la compra de la semana”.

Bueno, no nos distraigamos más. El Nel quería preparar una intrincada receta de chili, extraída de las referencias ancestrales de dicho platillo y repleta de ingredientes tradicionales. Pero conociendo a mis lectores mejor le dije que hiciéramos una receta simple, preparable con un mínimo de esfuerzo y con ingredientes de lo más comunes, disponibles en cualquier supermercado. Esta receta de chili es tan simple que Paulina Rubio y Alicia Machado podrían prepararla, si tan sólo no corrieran riesgo de muerte a la hora de operar la caja de cerillos para encender la estufa.

FINÍSIMO CHILI


Ingredientes

1/2 paquete de carne molida
1/2 lata de frijoles negros enteros
1/2 lata de frijoles bayos enteros
200g puré de tomate
500g tomate pelado y machacado
(pueden sustituir los dos ingredientes anteriores por una lata grande de sopa de tomate, sin problema alguno)
1/2 cebolla picada
2 dientes de ajo
2 cucharadas de orégano
1 cucharadita de comino en polvo
1 cucharadita de chile en polvo, o en hojuelas
Sal y pimienta, al gusto

Ingredientes opcionales
Aquí está la belleza del chili: su flexibilidad. Puedes condimentar este guiso con una enorme variedad de sabores adicionales, dándole el gusto que tú prefieras. ¿Quieres resaltar los sabores de forma fácil? Unas gotitas de salsa inglesa, jugo Maggi y salsa Tabasco bastan. ¿Lo quieres con un toque más dulzón? Añádele un par de cucharadas de azúcar morena o de melaza. ¿Prefieres el saborcito ahumado? Un chile chipotle o unas cucharadas de salsa barbecue son la diferencia. ¿Tu otro yo gringo es igual de naco que tú? Catsup y mostaza le añaden ese toque culinario que grita white trash a los cuatro vientos. Tu imaginación es, prácticamente, el límite.

Claro, no exageres. Si bien el chili puede ser de res, puerco, pavo, pollo y muchas otras carnes a tu disposición, ciertos sabores no están destinados a introducirse en esta receta. No tientes a la suerte con combinaciones demasiado aventuradas. Esto es cocina de confort, no Iron Chef.

Por precaución, conviene que tengas un plan ‘B’ a la mano. Si no encuentras chili (casi seguro no lo harás, por eso estás leyendo esta receta), puedes sustituir esta lata por una de chilorio, pozole, fabada o de plano leer ese magneto en la puerta del refri que tiene el teléfono del Domino’s.

Preparación

Enciende el fuego. No puedo hacer justicia a lo importante que es este paso. De saltártelo, no comerás chili, sino una desagradable mezcla de ingredientes fríos y carne molida cruda, con enorme potencial de provocarte salmonela.

En una olla resistente, de preferencia de hierro forjado, calienta un par de cucharaditas de aceite de cocina. No te azotes con aceites caros (olivo extra virgen, almendras, Castrol GTX), pues sólo deseas dorar los ingredientes de base. Este chili, vale decirlo, nos quedó bastante saludable y moderado en cuestión de grasa. No hay problema, basta con acompañarlo con media docena de cervezas para equilibrar la balanza y dañar a tu organismo como lo hacemos los hombres de verdad.

Para los que no saben de cocina: el picado fino de la cebolla equivale al que hacen en el puesto de tacos de tu preferencia. Pica un poco más de la que necesites, para añadirla en crudo al final del proceso y garantizar que tu pareja te niegue un beso por el resto de la velada.

Esto es ajo picado. Si no tienes ajo fresco a la mano, puedes usar polvo de ajo. Pero absténte de tus payasadas de “a mi no me gusta el ajo”. Eres un imbécil. El 99.7% de quienes dicen esta sandez comen ajo y cebolla regularmente, pero creen que el aroma de ambos ingredientes en crudo es lo que los delata. TODO EL MUNDO cocina con cebolla y ajo. Déjate de estupideces y sigue la receta. ¿Lo ves? Ya me pusiste de mal humor. No puedo creer que no aprecies los enormes sacrificios que hago por poner alimentos en tu mesa. Maldito malagradecido de mier… eh… sigamos.

Vierte el ajo y la cebolla en el aceite caliente, hasta que empiecen a verse doraditos. NO QUEMES EL AJO. El sabor amargo resultante te echará a perder todo el platillo. Tampoco es aconsejable rociar el ajo y la cebolla con protector solar para evitar que se quemen, principalmente porque estos productos casi siempre saben a coco y porque te puedes morir, pues no son comestibles.

Ahora sí, añade la carne molida en la olla, separándola con la cuchara. El Nel y yo compramos molida de sirloin, pues en el súper mercado no vendían nuestra elección habitual (filetes de panda, que es lo que comemos los millonarios). Esta carne es bastante magra, así que casi nos salió accidentalmente un chili dietético. Por fortuna nos dimos cuenta del error y le añadimos tocino, crema, mantequilla, chicharrón, esencia de suadero y creo que hasta un par de Twinkys. Pero si lo tuyo es la salud, no hace falta ponerle grasita extra.

La carne se va poniendo doradita, y se separa y reduce bastante. Como las actrices veteranas que se aplican cremas bronceadoras y dejan a sus parejas una vez que se dan cuenta de que nadie les hace caso ya, en un extraño afán por “reinventarse y redescubrirse”. Debo dejar de leer el TV Notas cuando cocino, me clavo mucho en esto del difícil ambiente de la farándula…

El chili era una comida clásica de los vaqueros del viejo oeste, y se preparaba sobre una fogata en lugares donde se vivía en contacto íntimo con la flora y la fauna local. El delicioso aroma del guiso solía atraer bestias salvajes, que amenazaban con hacerse de las suculentas viandas y arrancarles una extremidad en el proceso del pillaje. Esto no ha cambiado nada, aún en la era moderna. Los depredadores feroces no tardarán en darse cita en torno a tu cena. Hay que estar preparado.

Este es el momento ideal para iniciar la fase de sazón. Añadir el picante es básico, ya sea con chile en polvo, en hojuelas, entero, en barras de calabaza… tú te conoces bien, y sabes cuánto aguantas. Si tienes duda, pregúntale a la golfa y naca de tu jefa (sólo en los casos que aplique, pues también sé que algunas de sus mamás son señoras decentes).

Por cierto, el chile en polvo es ideal para repeler los avances de animales salvajes en pos de tus víveres. Un poco en la nariz y ¡listo! Desaparecerán del campamento entra desgarradores aullidos de dolor y agonía (NOTA: Ningún animal feroz resultó lastimado en la elaboración de este post. El perro es un actor consumado)

Una vez que la carne esté bien doradita, puedes escurrirle el exceso de grasa si compraste cortes muy sebosos. Reitero, lo último en mi mente es fomentar tu buena salud, pero si eres de esos que no fuman, no beben y se cuidan al comer, allá tú. Me imagino que quieres morir atropellado o algo…

Añade el puré de tomate. Aprovecha la oportunidad para untarte un poquito de puré enalguna extremidad y fingir que te cortaste. Siempre es gracioso.

Y añade también los tomates machacados. Ahora bien, si te gusta que el chili quede más ensopadito, todo es cuestión de bajar la intensidad del fuego, poner un poco más de tomate (hasta un jugo de tomate o un V8 funcionan para este fin) y cocinarlo muy despacio. El chili, en su versión menos caldosa, es ideal para coronar un hot dog, una hamburguesa, un plato de arroz blanco o una pasta, como si fuera una boloñesa redneck. Reitero, tu gusto marca la pauta.

Mientras el tomate se cocina, añade las hierbas. El orégano molido, seco, es una de las especias clave. La versatilidad de este guiso te permite añadir cilantro, cebollín, perejil y creo que hasta cannabis sativa. En esta ocasión optamos por lo más simple, unos cuantos pellizcos de orégano, como quien condimenta un pozole. OJO: Una vez que añades el tomate, es cosa de estar moviendo frecuentemente la mezcla, cuidando que no se pegue. Quemar el tomate es un clásico error de principiante. Otro es confundir la sal kosher con cocaína pura, pero sólo el segundo ejemplo puede costarte la vida.

Y por supuesto, la última fase de cocción es donde le das tu toque particular. Media cucharadita de mostaza le da un color peculiar y un regusto acidito al chili. El Nel está completamente en contra de este condimento como parte del platillo, pero la última vez que vi el título de este blog se llamaba aún “Finísima Persona”, no “El Blog Gay y Pretencioso de El Nel”. Así que se xode. Otra confesión: cuando descuidó la estufa por unos momentos en busca de la pimienta negra aproveché para añadirle tres cucharadas de salsa barbecue, una cucharada de azúcar morena, una docena de sacudidas de salsa Tabasco (la sacudida no es una medida tradicional, aclaro) y de paso le borré algunas canciones de su celular. Todo por diversión. Eso y más se merece por referirse a mi como su “pinche”, por correcto que sea el término.

Hay que probar el chili a medida que lo condimentas. Pero no hagas la marranada de hacer todo con una misma cuchara. Toma la cuchara de cocina y vierte una probadita del guisado en tu propia cuchara. Y no vengas conque “los chefs de verdad no cambian de cuchara”, pues no es cierto. Gordon Ramsey medio mató a un chef en uno de sus programas por andar diseminando sus babas por todas las ollas. Y Gordon Ramsey es un genio. Usa dos cucharas, punto. Y recuerda que no debes dejar de menear la cazuela, como si fueras letrista de reguetón.

Es la hora de los frijolitos, que los acostumbro de lata. Para fines de chili, es muy simple: escurre el caldo de los frijoles, dales una rápida enjuagada y viértelos en olla. ¿Porqué escurrirlos? En parte porque te ahorras muchísimo sodio, pero también porque respetas el color rojo oscuro de un chili tradicional. No pasa nada, sin embargo, si dejas el caldo así nada más. El color cambiará, pero el sabor no varía. Sé que hay potencial para una analogía sexual en esta última frase, pero no quiero ser tan predecible.

Mezclar variedades de frijol le añade colorido y texturas a tu chili. Es lo que los snobs llaman “darle profundidad al platillo”. Y lo que yo llamo “aprovechar todas las latas que tengas a la mano, pues la cosa no está como para andar desperdiciando”. El frijol más común para hacer chili es el que los gringos conocen como kidney bean, de color morado oscuro y semejante, en efecto, a un pequeño riñón. No sé como se llama aquí, porque en la Comer no lo encontramos y prefiero ahorrar tiempo usando frijoles enlatados. Y si no usas frijoles, tampoco pasa nada, por cierto.

OK, presten atención: si hay un solo ingrediente que distingue el sabor del chili es el comino. Me importa un ídem si lo sabían o no. El comino es ese peculiar condimento que te hace exclamar “esto no se parece a la comida mexicana tradicional” cada vez que comes en un restaurante gringo Tex Mex, esperando encontrar los sabores tradicionales de la cocina de tu abuelita. No seas idiota. Tex Mex no es cocina mexicana. Ahórrate de paso el rollo de que Taco Bell es lo peor que le pudo pasar a la comida mexicana. Todo el mundo sabe que Taco Bell no es cocina mexicana tradicional, sino Tex Mex, punto. No comes en Pizza Hut y luego te quejas de que su espagueti marinara no se parece en nada al que venden en las trattorias de Roma, ¿o sí? Cállate y come.

Añade el comino de poco en poco, mezclando bien cada vez. Si se te pasa la mano vas a acabar preparando un curry de res, y con eso de que las vacas son sagradas para los hindús puedes desencadenar un incidente diplomático. Sé juicioso, por una vez en tu maldita vida.

El chili está casi listo, así que es probable que las fieras salvajes regresen, animados por los deliciosos aromas que escapan de la olla. Puedes distraerlos con una galleta salada aderezada con queso en aerosol. En nuestro caso funcionó, pero no garantizo este resultado con osos, por ejemplo. Cómprate un rifle grande.

El último sazón, y ya estuvo. Nuestra preparación rindió para dos a cuatro personas. Una vez que se enfríe puedes congelar las sobras en bolsitas de plástico individuales o en topergüers, pues el chili es ideal para comidas de emergencia. Y mucho mejor que una Maruchan, siendo honestos.

Así como es flexible en sus ingredientes, la presentación final y los acompañantes también se prestan al capricho. Yo decidí hacer un “canapé white trash“, en una galleta salada (clásico carbohidrato para acompañar tu chili en cafeterías y diners gringos) con cebollita picada y queso amarillo en aerosol. Es naquísimo. Y es delicioso.

Ya de final, puedes dárselo a probar a una víctima inocente. Los mecánicos se comen cualquier cosa, así que yo probé suerte usando a mi Finísimo Padre como juez mientras trabajaba en su tallercito. No sé si el gesto con el pulgar es de aprobación o si me estaba indicando que me largase del taller, pero prefiero tomarlo como muestra de éxito rotundo.

Sirve tu chili. Corónalo con lo que prefieras. Una cucharada de crema es clásica, pues atenúa el picante y los condimentos fuertes. El queso amarillo rallado es también de rigor. Cebollita picada. Jalapeños. Aguacate. Cilantro. Tiritas de tortilla frita. Tocino. No te preocupes, esto no es el caso de alguien exprimiéndole dos limones y bañando en catsup un magnífico mole poblano. El chili es comida de batalla, no tiene pretenciones. Es para disfrutarse, salir del apuro y manifestarse en forma de gases variados al término de su uso. Como este blog, de hecho. Si quieres completar el festín con un delicioso pan de elote, tostadas o pan blanco Güonder, también está bien. El caso es que te regocijes en tu creación culinaria y presumas que ya sabes cocinar. Y si todo falla, ahí está la lata del Plan B.

¡Que aproveche!

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29 comentarios en “Finísimas Recetas: Chili con Carnal

  1. Pingback: Tweets that mention Finísimas Recetas: Chili con Carnal « Finísima Persona -- Topsy.com

  2. Ahora caigo, era tu receta?, con razon las indigestiones y la gastritis, que aun perdura, nunca la pude eliminar hasta la fecha, esas comidas de no poder llegar ni al postre, para salir corriendo al baño, ahora veo todo el menjurge e inventos fueron los causantes, creo que hasta una lata de Pedigree le revolvias, ni modo, algun dia se tenia que saber, saludos mi Semp

  3. a ver, antes que nada, quien shingaos la esta haciendo de pedo por que pones jevas semiencueradas en el blog??? tu nomas di quen fue y el mismisimo prieto en persona va, lo encajuela, y luego le da sus tablazos por andar diciendo semejantes mariconadas, con una shingada…….y luego nos hechamos el chili con carne, eso que ni que n_n

  4. Se ve muy bien la receta hare mi intento pero eso sera la proxima semana, por hoy me conformare con romper mi record de chilidogs en Weinerschnitzel, 10 por 10 dlls. son malisimos pero son 10.

  5. Lo mejor es que resultó parte receta, parte fotoreportaje. Este post le quitaría lo vegetariano al mismo Conde Pátula, y si bien no soy nada bueno en la cocina, estoy dispuesto a hacer la prueba, o a buscar en mi racho dónde diablos vendan este platillo. Espero que le hayan dado las sobras al perro, el pobre se veía muy antojado.

    Para la otra, por piedad pon a cocinar en mini delantal (y solamente esa prenda) a UltraVpsycho, no hay suficientes fotos de ella en internet, al menos no a mi disposición.

  6. Pingback: Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya

  7. Te gusta el chili con carne?’ yo siempre he pensado que te gusta más el chile en tus carnes.

    “Añadir el picante es básico, ya sea con chile en polvo, en hojuelas, entero, en barras de calabaza… “ —->lo saco de atras de la alacena??? Creo que es el más concentrado que tengo

  8. Uf!! Genial pero insisto esto debe de convertirse en Finísima cocina o Finísimo sazón debe de ser un video podcast y aparte tener una títere de Doña chepina Peralta interactuando con Toño y es mas utilizar el cocinoptero, todo un desplegado de tecnología para finísimo sazón.

  9. Tengo dos semanas con ganas de hacer Hot Dogs, pero o sea “Hot Dogs” en asador y la madre,y con salchichas apropiadas, no las San Rafael o Zwan, pero me a dado una hueva, pero con esta receta, he recordado los gloriosos hot dogs con chilli de mi infancia yankee, asi que este fin a huevo que si saco el asador despues de preparar esta receta

    (mientras escribo esto, a unos 5 kilometros de distancia, estoy seguro que a mi esposa le esta dando un escalofrio)

  10. 1/2 paquete de carne molida
    1/2 lata de frijoles negros enteros
    1/2 lata de frijoles bayos enteros
    De que cantidad es el paquete y las latas???
    Pa’ preparárselo bien al Firulais…

  11. Hace mucho que no hacía un post de respuesta comunal, pero estoy atorado en una sala de espera, así que…

    FER: La nominación es al Emmy, pues el perro no cantó, actuó. Pero gracias por el voto de confianza.
    MAXBLUME: Alito iiii…. ¡Veámonos!
    RAFA GRAFFITTI: Pues muy atrapado en el baño, pero bien que te servías como niño de orfanatorio. Y nunca me alcanzó para Pedigree, siempre le echaba croquetas “Campeón” remojadas.
    ANTONIOORTON: Ese “uno de estos días” me sonó a “voy a esperar a que mi mamá, abuelita o novia me lo prepare”. ¡Lánzate ahora mismo al Soriana y prepáralo ya, so guevón!
    IXTEPAN: Enorme aportación. Ahora quiero comprarme un PSP tan sólo para jugar “Chili Con Carnage”. Y sólo te faltó un link al “Chili Con Carnival” de Eric Cartman en South Park para tener la trifecta invencible de links temáticos.
    EL PRIETO: Usté descuide, Don Prieto. El día que deje de poner fotos de Sofía Vergara y Ashley Greene en este blog será el día en que lo cierre para poner la Finísima Estética D’Anthonio’s…
    ENRIQUE: “Son malísimos pero son 10″… eres mi héroe!
    NICOLEVANG: Tranquila, Van Bot, el perro se ventiló 3 galletas con queso y una con chili, así que puedes estar segura de que el piquín le hace los mandados. Y eso que está convaleciente de un cáncer, el muy infeliz…
    RYU75: Tú sí sabes disfrutar ese manjar en un contexto apropiado. Yo os saludo!
    VERTEBREAKER: El día que me veas comiendo algo preparado por Ultravpsycho será el día que me harte de vivir en este mundo. La muy inútil se buscó novio cocinero nada más para no tener que seguir substiendo a base de vodka y Pocky…
    ALAN OMAR: El Finísimo Perro está disponible para eventos corporativos y sociales, por si estás interesado. Y cobra en Bimbuñuelos, así que sale bastante económico.
    NAUFIG: habló Rafael Inclán. Dice que cuando acabes de usar sus albures pendexos de 1970 se los devuelvas, para regresarlos al álbum de los recuerdos.
    RUSTY STONER: Tu idea podría hacerse realidad mucho antes de lo que imaginas…
    FAKEBOURNE: “¿Si es muy gay su hermano?”. Pues nada más velo. Y es Arquitecto, aparte…
    MR PINKFLOYD: Un hombre de verdad no se preocupa por los escalofríos de su mujer ante la persepctiva de encender el asador. De hecho, cocina una perriza entera y después házla tuya sobre las mismísimas brasas, como hacían nuestros ancestros en tiempo de las cavernas. Creo.
    ARKHAM ASYLUM: Las latas son de 560g, el paquete de carne era como de 600g y usamos la mitad. Pero no hay ciencia, ambos son tamaños estándar. Y si es para el perro, no le compres molida de sirloin, cómprale la que llaman “molido popular”, es más barata y su paladar no notará la diferencia. Si es para tí, también compra “molido popular”, es más barata y tu paladar no notará la diferencia.

  12. Lo de hacer grasosito el guiso y lo de las adiciones de última hora y borrar las canciones de paso no tuvo abuela. Genial, Maese Sempere.

  13. Pingback: Finísimas Recetas: Tartiflette Semipretenciosa | Finísima Persona

  14. Hey, me encantó tu post y estoy decidida a hacerlo pero solo tengo un par de dudas:
    1.- Si lo quiero con morrón verde ese se sofríe primero con la cebolla verdad?
    2.- Si no encuentro el chile en polvo, se puede sustituir por chiles naturales? en este caso por cuàles le quedaría bien? chiles secos? chile chipotle? he visto que en varias recetas tambien usan el jalapeño pero .. cómo en qué paso se lo pondría, junto con la cebolla? o cómo?
    Atentamente:
    Una mujer recién casada que no tiene la menor idea de qué cocinarle a su esposo hambriento.

    Saludos 😀

    • ¡Gracias por intentarlo! Te respondo:

      1. Así es, el morrón verde le aporta un sabor interesante (aunque difícilmente lo encuentras en las recetas originales). Eso sí, no abuses de él. A mi hermano le gusta añadir media parte de pimiento morrón por cada parte de cebolla. Y en efecto, sabe mejor si lo sofríes con la cebolla y el ajo.
      2. Los chiles secos van fenomenales. Si usas chiles de lata (como chipotles o jalapeños) te recomiendo darles una buena escurrida antes de añadirlos, por una simple razón: suelen enlatarse en vinagres muy fuertes, y te pueden distorsionar el sabor de manera catastrófica. Si usas los chiles frescos quizá sea prudente cortarlos y desvenarlos para que no se pase de picante. Freírlos con las cebollas tampoco va mal, pero ojo: procura que la cocina esté bien ventilada.
      En mi caso particular prefiero hacer una pequeña “barra de extras” para que cada persona le de su preparación final al chili. Puedes incluir Jalapeños rebanados (frescos y/o en vinagre), chipotles, cebolla (cruda y/o caramelizada), tiritas de tortilla frita, aguacate, crema, cilantro, tocino o chorizo desmenuzado, etc. No olvides platicarnos qué opinó tu esposo, ¿eh? ¡Saludos!

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