Los Nuevos Parias

via Pichaus.com

Me encontré uno el otro día. Nuestras miradas se toparon por un par de segundos: la mía curiosa, pregúntandome cómo había llegado hasta ese desolado paraje. La suya era esquiva, inquieta, como si estuviera disculpándose por manchar con su sola presencia el paraje que, por otra parte, parecía destinado para su propio disfrute. Contradictorio, como un oso polar apenándose por ocupar un trozo de hielo. Intenté acercármele un poco, pero mis acompañantes me sugirieron no hacerlo. “El humo”, me dijeron. En efecto, las grises y sinuosas formas pintaban de un gris azuloso el ambiente. Le dejé dar sus bocanadas en paz y regresé al interior del edificio con el resto de la comitiva. Quisiera haberle tomado una foto, pero siempre es muy tarde cuando uno se acuerda…

Pero sí, vi un fumador. Rara avis.

Los extraño un poco, la verdad. O mucho, de acuerdo a lo que su figura me significaba en cierta época de mi vida. Jamás he fumado. Bueno, un puro ocasional no cuenta, en especial porque esa clase de fumador parece estar perpetuamente celebrando algo, principalmente la bonanza económica que le permite prenderle fuego a un placer ocasional. Tampoco fumé pipa, pues me sentiría aún más pretencioso de lo que puedo llegar a ser. Y ya saben mi postura ante el uso y consumo de la lechuga hippie.

Pero los cigarros me han rodeado constantemente. Mi papá fue mi primer ícono fumador, pues el pobre comenzó a echar humo por ahí de los once años, a escondidas de mi severo abuelo, quien, dicho sea de paso, no fumaba ni bebía vino… ¡valiente estereotipo de inmigrante español, mecáchis en la mar! El tabaco le pasó factura, eventualmente, al autor de mis días. Cinco infartos más tarde se puede decir que ya ha entendido que eso de estar saturando sus pulmones y sistema cardiovascular con una delicada mezcla de nicotina, alquitrán y químicos nocivos provenientes de esos “benéficos” filtros no es la mejor opción para su salud. Le salió cara la lección, pero al parecer fue aprovechada en pleno.

Okei. Ya entendimos. Fumar es malo. Pero ningún fumador se prende fuego a sus propios dedos.

Ninguno de los hijos salimos fumadores. Creo que lo inhalamos de forma secundaria durante buena parte de nuestras vidas nos bastó y sobró, la verdad, pero no le echo en cara sus hábitos tabacaleros. Verán, mi papá no se hizo un insufrible cuando dejó el cigarro, de esos que se cansan de pregonar estadísticas, hablar de todos los cambios positivos que han experimentado tras dejar el vicio y aguándole la fiesta, en general, a los desafortunados que aún lidian con las garras de la nicotina. Odio a esa gente, la verdad.

Tampoco hago gestos de desdén ni aspavientos exagerados cuando alguien enciende un cigarrillo en mis inmediaciones, en especial en ocasiones sociales. Incluso me acerco a esas pobres almas que se han tornado, de pronto, en los peores parias que la humanidad haya concebido jamás. Y no es por tolerante, la verdad. El humo del tabaco me recuerda la sensación de mis primeras escapadas juveniles a una vida festiva, de primeros contactos con algo que no era precisamente “exceso”, pero que sí rompía con las reglas de la moderación y el buen comportamiento que le inculcan a uno de niño.

El humo es fiesta. Es la relajación que se dibujaba de inmediato en el rostro de alguien que había tenido un día agitado o que había degustado una comida memorable. No pretendo poetizar un acto tan criticado. Tampoco quiero decir que fumar fuera cool, aunque las campañas publicitarias intentaron perpetuar siempre esa imagen. Es sólo que me gustaba ver a otros premiándose de una forma tan… tan evidente. Con fuego. Con humo.

Sinatra: perpetuando la imagen del fumador 'cool' desde... siempre, de hecho.

Mi papá no es el único símbolo del fumador que irrumpe en mi mente al percibir ese peculiar y, para muchos, desagradable aroma del tabaco en ignición. Mi enajenación con el cine me muestra a Humphrey Bogart y a Robert Mitchum con sendos cigarros a flor de labios. James Dean fuma en el 92% de sus fotos (estadística, como siempre, sacada de la manga). Clint Eastwood y casi cualquier otro vaquero que se preciase de serlo mascullaban sus lineas sin dejar caer una sola mota de ceniza. Audrey Hepburn y sus aristocráticas boquillas en Breakfast at Tiffany’s. Letterman y Churchill, uniendo el ingenio de la comedia y la política en un monumental habano. George Best, uno de mis ídolos del fútbol, contradiciendo la imagen del deportista sano gracias a una oportuna exhalación de humo. Y no puedo concebir la idea del rock sin la mortecina imagen de Keith Richards, Lemmy Kilmister o Warren Zevon sin un cigarrillo encendido en la boca. Porque el rock no debe ser sano, lo siento. Esa es la regla.

El tabaco mató a muchos de esos íconos, así que es indefendible la postura en pro de su uso. Lo mismo podríamos decir del alcohol, que más frecuentemente se consume en exceso que bajo los moderados montos que podrían considerarse como “benéficos”. Pero vamos, el exceso de todo es malo. Veo a todos esos personajes de Mad Men encendiendo sus Lucky Strikes y veo reliquias, como ver a esos desafortunados fumadores que se reúnen lastimeramente en las “áreas designadas” para cultivar su vicio, cada vez más ghettificados, cada vez menos.

Stephen King escribió un brillante cuento llamado The Ten O’Clock People, donde un pobre diablo que quiere dejar de fumar descubre que sólo aquellos fumadores empedernidos que pasan por el desequilibrio químico generado por apartarse del vicio pueden ver a unas siniestras criaturas infiltradas en el resto de la humanidad. Es, quizá, la mejor apología discreta que se puede hacer respecto al mal hábito (porque es malo, claro) del tabaco. Muy entretenido, pero también ilustrativo de nuestra actitud francamente hostil al fumador.

Creo que me volví más tolerante hacia los nicotinómanos después de vivir en EEUU. El hecho de ver cómo un capitán de meseros reprendía duramente a un incauto turista que había osado encender un Marlboro fue un poco más evidente por el hecho de que, en el proceso de buscar lugar de estacionamiento unos minutos antes, presencié que en el callejón aledaño a dicho establecimiento tenían lugar una serie de descaradas transacciones de narcomenudeo. Doble moral, en plena acción. Como esos californianos que echan campanas al vuelo cada vez que aprueban una nueva ley anti tabaco, pero que se rasgan las vestiduras pues la mariguana no es aún plenamente legal. Y no voy a debatir los méritos de “la mois” contra el tabaco, por supuesto. Es tan productivo como una vigorosa defensa ante la perspectiva de morir en un avionazo o devorado por tiburones. ¿Cuál es el punto? ¿Y a quién le importa?

Si tu doctor fuma Camel, ¿porqué no James Dean?

Siento un profundo pesar por quienes han perdido a un ser querido a causa del tabaco, por supuesto. Jamás veré con buenos ojos que alguien adopte este vicio, y el odio de mi hija por el humo del cigarro me da una cierta esperanza de que sea inmune a sus encantos. Pero siendo realistas, me siento mal cuando mis amigos fumadores deben apartarse del círculo para encender un cigarrillo. Intento hacerles la salida más amable sentándome con ellos en terrazas y áreas de tolerancia, para que no se sientan excluidos. Y no los atosigo con esos cansados lemas de “tus derechos de fumar terminan donde comienza mi derecho a respirar”, y demás frases mamonas. Aprecio a los fumadores que evitan importunar a comensales, a embarazadas o a quienes están enfermos. Y repruebo a los patanes que prenden fuego sin preocuparse por su entorno. Es un camino de dos vías.

Pero sí, en el fondo extraño esos rostros de satisfacción, esas pequeñas muestras de placer culpable cuando les veo disfrutar el cigarrillo transgresor, rebelde, desafiante. Nunca los emularé. Pero los entiendo a la perfección.

30 comentarios en “Los Nuevos Parias

  1. Soy fumador, desde los 14 años… a quien le importa verdad? lo que si es cierto es que somos una minoría y siendo sincero, no quiero que los monstruos sigan mi ejemplo, es difícil seguir con un vicio que aparte de acabarte físicamente te acaba también la economía, es difícil de verdad pero no imposible dejarlo, pero al final cada quien lo deja cuando lo quiere dejar, no antes y no porque este todo el día mandando textos a celular o hablando por teléfono de los beneficios de dejar de fumar, cada quien su vida mientras no perjudiques a los que te rodean.

    En eso me considero fumar consciente, siempre verificando las áreas de tolerancia porque aunque no pienso dejarlo por el momento, creo necesario respetar a los que no lo hacen, dejando el espacio que corresponde a cada uno, así como lo veo, espero dejarlo mas por economía(porque como vicio es muy caro definitivamente, ya no se diga en los Estados Micos de América) que por salud, y a los que han podido dejarlo, los felicito si esos los hace felices y sobre todo con mas dinero en la cartera, felicidades.

  2. Yo ya dejé de fumar hace un año. Le he dado algún toque al cigarro de mi esposa máximo en 4 ocasiones en este lapso y eso, punto pedo.

    Creo que realmente lo único que se necesita sin tener que tocar fondo es posiblemente la voluntad de decidir sobre lo que quieres hacer con tu maldito organismo que a estas alturas, y hablando en carne propia, (comencé a fumar casi a los 14 años) ya debe de tener unas manchas más amarillas que el culo de Homero.

    No me sentía mal ni me sofocaba ni jadeaba como pulgoso a medio palo, pero sí consideré necesario dejarlo para pasar a observar algún otro vicio que no sea tan perjudicial para mi ni para otros. No lo he encontrado, pero igual el día que me de por tejer bufandas de manera obsesiva y de comprar el estambre en el mercado negro, les aviso.

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  4. Sin duda es una gran perspectiva la que tienes hacia los fumadores, simplemente es una postura que cada quien decide adoptar acorde al contexto con el que se desarrolla, en mi caso nadie en mi familia “nuclear” tiene el habito, lo cual sin duda a mis 14 años me fue muy tentador para empezar con el vicio(ya saben, rebeldia adolescente) y que ya mis casi 20 estoy decidiendo dejar en gran parte por que estoy apreciado mas comprarme software para xbox, comics o en el peor de los casos porno como sempere . que una cajetilla de cigarros, aunque eso me quite puntos de coolnes pasando de verme a la james dean a un insulso sheldon cooper.

  5. No fumo, nunca he fumado, creo una vez le di unos toques a un puro para grabar un video para la escuela y hasta ahí, pero AMO el aroma a cigarro, y tengo el fetichismo de los besos con sabor a cigarro y chicle de menta.
    La clave está en “Pero vamos, el exceso de todo es malo” cuando ves que se ha convertido en vicio para alguien y que su dentadura y aliento comienzan sufrir cambios ya no es tan cool.

  6. fumo desde los dieciseis y lo eh dejado por cerios periodos de…ejem falta de varo para mantenerme el vicio…. Creo que el cigarro tiene esa escencia bohemia la cual se esta perdiendo entre tanto antro y bar mediocre.

    La verdad nunca me eh encontrado con alguien que me pregone lo bueno que es dejar de fumar, nunca pasa del amigo de deverias de dejar eso” y yap =P

    Es ironico como la sociedad al abrir su mentalidad para algunas cosas como el aborto y el matrimonio gay tambien la cierra para cosas como el cigarro. Y la verdad, creo que si se crea una discriminacion tipo “soy mejor que tu por que no fumo”

  7. No se que decirte la verdad me parece que haz sido bastante tibio al hablar del tabaco y de los fumadores. Quizas soy demasiado joven para declararme adicto al cigarro y nunca me ha gustado ese termino, “adicto” en ninguna circunstancia, realmente disfruto un buen cigarro con una taza de cafe, despues de comer, al tomar un whiky o cualquier bebida alcoholica o simplemente cuando se me antoja, si a alguien le molesta el humo que no se me acerque si no quiero molestar con mi cigarro me alejo o pregunto si puedo encenderlo, eso del fumador pasivo es un mito de ser cierto la raza humana hubiera terminado su historia antes de 1990, que bueno que no discrimines a los fumadores pero noto algo de condecendencia en tu acto de acompañar a los tabacoadictos.

    Lo que si me parece realmente PENDEJISIMO son las acciones del gobierno para evitar y disminuir el consumo del tabaco, pero bueno eso me llevaria responderte con un post completo y creo que eso no es lo mio😛, el colmo fue ver un anuncio espectacular de los diputados del PAN con la leyenda: SE BUSCAN FUMADORES QUE PAGUEN SUS TRATAMIENTOS DE ENFERMEDADES RESPIRATORIAS, pago mis impuestos bola de idiotas, si no me quieren dar tratamiento diganlo y acepten las concecuencias, demandas y denuncias por discriminacion, y lo peor es que todavia hay quien lo celebra.

  8. Pues yo no fumo, lo he intentado pero me sigue dando asquito, he tenido personas a mi lado que fuman a morir, mi compañera de Tesis, de servicio social y de 3 años de Universidad fumaba y diario y casi a todas horas, soy tolerante o no sé. Tampoco bebo, lo he hecho una vez y de eso escribi en Nippix, y ya. No creo volver a hacerlo, pero mejor no digo que nunca. En fin, lo que si puede llegar a ponerme los cabellos de punta es que mi cabello y mi ropa se queden impregnados con el olor a tabaco.

  9. Les tengo a los fumadores la misma simpatía y lástima básica que me da cualquier otro tipo de adicto (al alcohol, a las tachas, a la coca, a las mujeres cabronas, a los hombres abusivos, a las apuestas), y acaso ultimadamente todos seamos adictos a algo, así sean los bubulubus.

    Sin embargo, cuando mi vecino se mete unas líneas por la nariz, el que se chinga es él. Cuando mi amiga se deja engañar por anésima vez por el “te prometo que ahora sí voy a cambiar” de su novio, la que pierde es ella. Cuando yo me ceno 15 tacos de bistec y 15 de pastor, el pendejo soy yo, y pago el precio (o el de atrás paga, depende de la salsa). Y un fumador tiene el hábito sucio e invasivo de meterse veneno y saturar la atmósfera con él.

    Su adicción es a la nicotina, que bien podría administrarse con parches, en goma de mascar o por otras vías, pero tiene la puta necedad de sacar un encendedor (y sentirse un winner si es un zippo de fayuca china), hacerse notar a huevo con el destello y flamazo, anunciarse centro del universo al mostrar la cajetilla a todos los reunidos, ofreciendo cigarros a todos pero deseando que nadie le diezme su dotación, y en seguida tomar el cigarrillo como si fuera una medalla a la mamonería y soplar sus efluvios apestosos y turbios al alcance de nuestros sentidos.

    Con ganas de soplarles un pedo en la nariz, les deseo suerte hacia el camino del dodo, y si no aprenden a calmar sus ansias de modo menos egoísta, al menos que cambien de vicio. Nada personal, solamente no puedo verlos como víctimas.

  10. Dicho todo lo anterior, no se abstengan de fumar en mi presencia, es probable que hasta les prenda yo mismo el encendedor si tengo uno a la mano. Lo tolero perfectamente y casi sin darme cuenta, pero eso no evita que mi subconsciente esté repitiendo el rant mientras dure encendido su taquito de cochinadas.😄

  11. Mi estimado Cien pies
    Pues, como ex fumador, recibo con nostalgia tu amable publicación: cierto, no me he comportado como aquellos jodonodes que han dejado de fumar y reprenden a todos aquellos que lo hacen… sería tanto como aquella advertencia que me hizo un compañero de trabajo que ha intentado por todos los medios dejar de fumar: “no te vayas a volver como las putas redimidas… sí, aquellas que han dejado el oficio y critican a las otras putas por ser eso: putas”. Jejejejeje, me parece un tanto exagerado el símil, sobre todo por aquello de las putas que en realidad no afectan tanto a los demás por existir como el humo del tabaco a los no fumadores, pero da igual. Lo cierto es que extraño más mi imagen y mi recuerdo de fumador que al tabaco mismo – en el año que llevo sin fumar no me había enfermado de nada relacionado a las vías respiratorias hasta hace unos días- y siento hasta nostalgia de ese zorro fumador. Pero la verdad sea dicha, me siento bien de haberlo dejado. Lo que en verdad no soporto es ese doble discurso ridículo de autoridades y raza no fumadora diciendo que el tabaco es pésimo y la justificación de la prohibición de fumar en chorrocientos sitios tanto públicos como privados -el creciente número de hogares donde se prohibe fumar, incluso en reuniones-; a final de cuentas, creo fervientemente que si es tan malo, habría que prohibirlo del todo… pero entonces, los Estados se perderían de millones de dólares, pesos, euros o lo que sea, en impuestos al consumo… lo dicho, la hipocresía al final… ¡y en el paroxismo de la mamonería vemos esos espectaculares del PAN que dicen buscar fumadores que se paguen su tratamiento en hospitales gubernamentales! Pamplinas o lo que es lo mismo: ¡Mamadas al pterodáctilo…! Un abrazo y recordaré las innumerables briagas con los amigos y con asté rodeados de líquidos espirituosos y bocanadas de delicados con filtro o unos buenos Camel… Ni hablar del peluquín.

  12. Pues yo nunca eh tenido un problema con el tabaco, no, tacha eso, de niño yo y mi hermana convencimos a mis papas de que dejaran de fumar siendo los chiquillo enfadozos que podiamos ser y con la ayuda del poderoso llanto de mi hermana. Pero ya que nos hicimos jovenes ellos regresaron a fumar gradualmente, primero a escondidas (es probable que nunca dejaran de fumar, solamente aprendieran a hacerlo a escondidas jajaja como adolescentes) y ahora ya mas seguido. A parte de ellos muchos de mis amigos fumaban, sin contar a mis mejores amigos (tambien mis primos) que fumas como chimeneas, y yo me preocupo por todos ellos y se que cualquiera de ellos apagaria el cigarro si se los pido, pero no lo hago, ¿por que? pues por que es lo que a ellos les gusta.

    Puede que sea veneno, pero a ellos les gusta, es su veneno, y mientras tengan modales y esten informados yo no tengo por que quejarme.

    A mi nunca me intereso, de hecho creo que nunca eh fumado ni un cigarro. Nadie nunca me presiono ni yo nunca le pedi a nadie que me enseñara. Simplemente no me interesa. Pero eso no me hace sentirme mejor que ellos, yo me muerdo las uñas y me trueno los dedos a veces demasiado, y eso puede ser inclusive mas dañino a la larga para mi por que soy diseñador e ilustrador, y resulta que mis “adicciones” se basan en chingarme los dedos poco a poco. En fin, cada quien su cuerpo.

    No se si habras visto la pelicula de “Gracias por fumar”, pero es buenisima y muestra lo que yo siento por el cigarro bastante bien.

  13. Soy fumador. Creo, porque no estoy seguro, que mi primer cigarro fue a los 19 y de ahi hasta hoy. He visto como el fumador en efecto ha sido relegado a ser un mexicano de segunda. Mi primer cajetilla costo 14, ahora cuesta 35. Nuestro habito tiene la carga fiscal mas grande (al menos no se de otra industria tan fiscalizada). Nos han confinado a espacios cada vez mas escasos y reducidos, exsiten aquellos de los que debiamos salir letiendase escuelas, hospitales y asi por el estilo. Se nos sataniza de ser el causante directo de fumadores secundarios. Se nos señala como irresponsables, bueno creo que la idea es ya quedo clara.

    Lo cierto es que no somos mexicanos de segunda. Y hemos acatado todas esas medidas. Porque al final prender un cigarro, disfrutarlo, saborearlo, relajarse y seguir adelante. Ese es un placer que solo el fumador conoce. Dicho esto ydado que ya son las 9 de la mañana, es hora de tomar un cafecito bien cargado y fumar mi cigarrito Lucky Strikes (un gusto que adopte en toluca) y prenderme para iniciar mi día laboral. Ahi nos vemos.

    PD Tan pedante el es cliché del “ciudadano” que pide respeto por su aire y mira con desden al fumador por el simple hecho de ser fumador y lo tacha de vicioso dañino. Como lo es del fumador que le vale madres fumar en donde sea sin reparar que el humo puede ser molesto. Los dos son un par de pendejos.

  14. Mi lic, Keith Richards y Lemmy Kilmister tienen pacto con el mismísimo chamuco o.O. Yo aun medio me siento culpable por hacer que mi novia ya no fumara (aunque realmente no fumaba casi nada) pero es que el beso ahumado no está chingón xD. A mi realmente me da igual si fuman o no, el culero que prende un cigarro sin importarle si hay niños o mujeres embarazadas es culero por si mismo, no fue culpa del cigarro que el sea un culero.

  15. Supongo que soy fumador “social”. Solo fumo en fiestas y reuniones con los amigos, las cuales ya escasean mucho debido al trabajo, pero bueno, en lo personal trato de no fumar cuando hay niños, personas mayores, mujeres embarazadas etc. mmm ya se me olvido lo que queria comentar… ahh si, yo si tengo que soportar una que otra persona jodona que fue “rehabilitada” de alcoholismo en AA, y la neta es bien incomodo y te arruina el ambiente que alguien ande jode y jode con que debes dejar de tomar por que, si ella pudo, tu puedes. Es lo mismo con los fumadores redimidos, se le pasan chingue y chingue que no sabes lo que haces, que eso es malo, que eres victima de la publicidad subliminal y demas pendejadas. La neta es bieeeen rico fumarse un cigarrito despues de una buen bistecisa con los amigos, con una chela bien fria en mano.

  16. cuando trabaje en aquel restaurante Japones y entre yo y El Enano haciamos mas de 100 rollos c/u por noche, y lo veia despeinado, ojeroso y cansado, limpiar al finalizar el dia lo veia prender su cigarro y su cara de extasis despues de la batalla, era como si los dos lo fumaramos. era glorioso.

    nuca fume tampoco, si fume un tiempo habanos, me hice miembro de foros y demas, pero en si fue antes de casarme cuando un Montecristo de 92 pesos era permitible, pero esas leyes nuevas que satanizan a los fumadores estan de la shite, me awita ir a un pubcillo o a un antro y que la raza se tenga que salir a fumar dejandome a mi solo adentro.

    hace unos dias veia American Psycho, como en el salon de juntas mismo tenian ceniceros y fumaban a placer…estaba pocamadre…

  17. yo siempre he sido fumador gorron, por que? por que normalmente no compro cigarros, si compro cigarros me siento tentado a fumar y fumar, asi que mejor no compro, pero si alguien me ofrece uno siempre acepto, tampoco soy de esos que andan de pedinches, el cigarrito despues de la comida aqui en la oficina es practicamente institucional, puedo pasar mucho tiempo sin fumar (dias, semanas) pero si alguien me ofrece uno me confieso incapaz de negar la invitacion, son debil.

    por otro lado, ironicamente, no tolero el humo que sale de un cigarro encendido… ni del mio, je! cosas raras que iene la vida no? por tanto siempre que fumo procuro que sea en un lugar abierto o muy bien ventilado.

  18. Pues intente fumar, pero ese vicio no es para mí. En primera porque soy algo pobre y los cigarros son muy caros, prefiero gastarmelo en chocolates o en un buen café y pastel 😛
    No me molesta que fumen, simpre y cuando no me arrojen el humo en la cara Iuuuugg!!!
    Aunque en la ofi mi jefecita es una gran fumadora de Marlboro, pero lo horrible es que fuma y después tal vez ella crea que para no apestar a cigarro se debe poner el agua de colonia o lo que sea que venden en el sanborns de Naranja o algo así Eso es mil veces peor, esa mezcla no rifa…

  19. Pos yo ya lo estoy dejando… a ratos, el hacerme pendejo yo mismo comprándolos sueltos… pero eso sí, un drink no me sabe igual si no estoy como pinche chacuaco… Pero hay que enmendarse… Aunque eso sí, el placer de un Cohiba, seguirá siendo una experiencia inenarrable… Saluditos Lic

  20. Muy interesantes los puntos de vista de los finísimos, yo no fumo, aunque nunca lo he intentado, pero a mi siempre se me ha hecho “cool” el guitarrista que prende su cigarro y luego lo pone en la maquinaria de afinación de la guitarra.

    A mi me tocó una generación de no fumadores, casi todos mis conocidos tampoco fuman, pero son bien borrachos, jajaja.

    Mis papas fuman, y estoy super acostumbrado al “sabor” de los cigarros Raleigh.

  21. Yo fumo de vez en cuando, aplico un dicho pitero que dice “despues de un taco, un buen tabaco”. Pero de vez en cuando. También cuando estoy reflexionando en el excusado que el día anterior trague tunas como energumento, un buen tabaco ayuda a sacar los problemas.

    Y también me caen mal esas tontas campañas exageradas contra el tabaco. Si, es dañino, pero esos compas son capaces de hacerse explotar en medio de una multitud con tal de que dejes el maldito cigarro.

    Una peli que me gusta mucho es una que se llama “Thank you for Smoking” En donde Aaron Eckhart defiende el derecho a que te fumes un cigarrito. Otra chidota que a lo mejor varios han visto es la de Coffee and Cigarrettes. Iggy Pop y Tom Waits son la ostia!

  22. De muy mal gusto el chingado fetito que imprimen en las cajetillas. No sé como esto vaya a ayudar a disminuir el consumo de tabaco. Si acaso aumentará la venta de cigarreras, (los estuchitos porta-cigarros, pues).

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