Mi Bicentenario

Sería más fácil ser cínico. Unirme a las miles, millones de opiniones que dicen que no hay nada digno de celebrarse, que afirman que sentirse felices u orgullosos en esta conmemoración equivale a “seguirle el juego al mal gobierno”, que piensan que todo debería ser nubes negras en el estado de ánimo para hacer juego con economías maltrechas, narcos, crimen, corrupción, desastres naturales y demás sobadas circunstancias de pesadumbre.

Yo hoy decidí no ser infeliz. Y no es porque Televisa me lo haya inculcado con sus anuncios de patrimonios naturales y culturales, o porque crea que Felipe Calderón tiene la razón y todo lo haga bien. Creo haber desarrollado un criterio mucho más amplio que eso, y pese a lo que muchas voces en la tuitósfera pretendan diseminar, un segmento considerable de la población tiene la capacidad para pensar de manera similar.

El Diablo: Mucho más popular que Dios en juegos de azar…

En efecto, habemos algunos a quienes una cancioncilla ramplona de conmemoración no nos hace perder el gusto por el Huapango de Moncayo. Así como la publicidad no nos crea necesidades, tampoco permitimos que el estado precario de la sociedad actual nos prive de un orgullo que se ha ganado históricamente a punta de soberbios y frecuentes madrazos.

Habemos quienes reconocemos que Ximena Navarrete sí es muy bonita, sin necesidad de que le ciñan una corona y una banda de Miss Universo en el bien formado pecho. ¿Celebrar? Joaquín Sabina (quien se considera mexicano honorario) dice que nos sobran los motivos, pues hay hasta mentiras que valen la pena. Eso es válido en su tierra natal, y lo es también en la mía.

Hoy celebro que mi abuelo Sempere, pudiendo haber elegido la Unión Soviética como tierra para exiliarse, eligió a México. Para empezar yo no estaría hoy escribiendo un blog, o degustando un plato de pozole. Lo más probable es que ni siquiera existiría, pues mi abuelo era contestatario y receloso de la autoridad despótica, por lo que dudo que hubiera sobrevivido las purgas estalinistas.

Celebro que ese abuelo gachupín nunca se sintiera a gusto rodeado de otros exiliados. Él no fumaba puro, no bebía vino, no le gustaban las corridas de toros y no invertía su tiempo en criticar a Franco entre tazas de café y contemplación de su patria perdida. Mejor decidió aprovechar las oportunidades que su nueva tierra le ofrecía al hombre de trabajo, así que buscó la compañía y amistad de mexicanos para abrir brecha y forjar un patrimonio para su familia.

Taquiza mata todo. FACT.

Me maravillo sobremanera por la herencia cultural y tradicional de mi lado materno, que recoge en su árbol genealógico una mezcla variadita de europeos, criollos, mestizos e indígenas de pura cepa. En la variedad está el gusto, dicen, y en este caso mi sangre es congruente con la diversidad que conformaron los Valdés Cacho a lo largo de varias generaciones.

Hoy celebraré a mi manera, disfrutando todas las grandes obras y legados de una nación que muchas veces nos privamos de apreciar pues es más conformista y cínico el decir que todo está mal, que no hay nada que celebrar.

Cuando cumplí quince años había perdido un año escolar por haber reprobado tres materias y tener un arsenal de reportes de mala conducta, pero no recuerdo que mis familiares y amigos se hayan empeñado en echarme a perder la fiesta. Al contrario, me dieron mis regalitos y me llevaron a cenar a “Los Comerciales”. Extraño “Los Comerciales”, con sus meseros en patines y su desenfado natural previo a la invasión de franquicias temáticas como Friday’s, Chili’s y Applebee’s…

Me da un gusto enorme que Guadalupe Trigo no se haya despanzurrado en un accidente automovilístico antes de resaltar en canción que mi ciudad es chinampa en un valle escondido.

Siento un particular regocijo al caminar por las cantinas del centro de la ciudad, escuchando el familiar claqueteo de fichas de dominó y dados de cubilete al golpear con fuerza las mesas, mientras pienso que alguien, no sé quién, aún siente esa euforia que se asocia con triunfar en algo.

Alebrijes: Siempre presentes en los sueños de cruda.

Sonrío de oreja a oreja viendo a los niños y niñas de primaria muy orgullosos con sus disfraces de insurgentes, soldaderas y próceres con nombres de calle, y me gusta emularlos con esos burdos bigotes postizos que venden en los semáforos y que jamás lograré crecer de forma natural. Y no dejo que ese vendedor ambulante me baje la moral mostrando el problema del subempleo, sino que admiro su iniciativa para seguir luchando por ganarse unos pesos aún en esta época en que la economía nos da la espalda con desalentadora frecuencia.

Detesto el cliché de que los mexicanos nos burlamos de la muerte, y más bien pienso que nos burlamos de la vida, como lo puede constatar el hecho de que consumamos sendos cocteles de mariscos o tacos de carnitas en mugrosos puestos callejeros, rodeados de nubes de moscas y perros color camión.

No me vanagloriaré de concursos idiotas que afirman que la bandera de México “es la más bonita de todas”. Mejor le explicaré pacientemente a mi hija el significado de los tres colores, con particular énfasis en aclararle que no es “el círculo con la paloma que se está comiendo el bicho en unas plantas” (es gringa, perdónenla), sino el escudo nacional. Águila, serpiente y nopal, hija. Recuérdalo siempre.

No voy a votar por Iniciativas México, pero tampoco malgastaré el tiempo en campañas pueriles de desprestigio, restando mérito a quienes participan de esos esfuerzos. Eso de destruir la voluntad de cambio de otros diciendo que de nada sirve lo que están haciendo y que el gobierno y las empresas deberían estar llenando esas necesidades para el pueblo no conduce a nada. Y sí, lo mismo aplica para Teletones, Goles para la Educación y Kilos de Ayuda. ¿De verdad crees que eres un gran mexicano por tirarle mierda a las pocas cosas que aportan algo de beneficio para el prójimo, por risible que pueda parecerte el esfuerzo? ¿Alguien te ha quitado el pan de la boca por el hecho de haber donado cinco pesos con su llamada telefónica a una fundación altruista? Cállate, por favor. O mejor dicho, por tu bien.

Tin Tán, por sí solo, basta para celebrar cualquier cosa.

La piel se me seguirá enchinando al leer: México, creo en ti / Porque escribes tu nombre con la X / Que algo tiene de cruz y de calvario…

Experimentaré el breve sobresalto que provoca el escuchar el silbido del carrito de camotes, recordando a mi pariente de España que se emocionaba como niño al saber que se aproximaba “esa locomotora chiquita que vende unas patatas dulces deliciosas”.

Seguiré ignorando esos zafios souvenirs que ostentan leyendas de machismo patético como “¡Viva México, cabrones!”, optando mejor por mi obsequio tradicional para mostrarle al extranjero nuestra complicada psique nacional: alebrijes.

Cuando haga frío, volveré a cobijarme con ese vapuleado jorongo de picosa lana que me hace sentir Clint Eastwood en Por un puñado de dólares. Si la autóctona indumentaria mexicana era suficientemente buena para Clint, por supuesto que lo será para mi.

No se me olvidará incluir la casaca de los Pumas en todas las conversaciones tocantes a los mejores uniformes de clubes de fútbol. No porque le vaya a Pumas, sino porque es genuinamente original y matona.

¿Se le puede reprochar a Salma el haberla pegado en Hollywood cuando nos dio esta a escena a cambio? Claro que no.

Cristian Castro, Paulina Rubio, Ximena Sariñana… seguiré burlándome de ustedes, pero no se confundan: no los considero embajadores de la cultura y las artes de nuestro país. Son meras celebridades de chisguete, como las hay en todos lados. Y como tales debemos tomar sus opiniones particulares sobre cualquier asunto. En resumen, no tiene caso rasgarme las vestiduras cada vez que abran la boca para esputar otra de sus acostumbradas “perlas de sabiduría”. Ya me hubiera quedado sin vestiduras, para ser francos.

La Familia Burrón jamás perderá su lugar de honor entre mis cómics de Alan Moore y Frank Miller.

Persistiré en mi campaña por elevar el huauzontle con mole hacia las alturas más estratosféricas de la culinaria nacional.

Hay mucho que celebrar. No dejen que las acciones de un puñado de inútiles, fascinerosos, corruptos, obtusos y conformistas les digan lo contrario. En más de doscientos años no hemos podido acabar con este país, ¿no creen que eso les dice algo? Sigue habiendo gente talentosa, productiva, orgullosa, creativa, dedicada, honesta, trabajadora, generosa y comprometida con su patria. Todos los días tratamos con ellos. Algunos son nuestros amigos y familiares. Otros son gente que conocemos ocasionalmente por sus obras y sus ideas. Pero están ahí.

Lo más común es cerrar los ojos ante esta evidencia, porque a veces nos creemos cool por el hecho de afirmar que todo está mal y que nada va a cambiar jamás. Es difícil mantener la entereza al enterarnos de otro atraco, otro secuestro exprés, otra masacre absurda, otro desfalco al erario público. Es triste vivir esperando la derrota, la inminencia de un estallido social, la muestra de mediocridad. Pero vivir así no es vida. Es vivir para los demás.

¿Alguno de ustedes se siente menoscabado por el hecho de ser mexicano? ¿Creen realmente que su nacionalidad los coloca automáticamente en desventaja con un sueco, un japonés o un brasileño? ¿Pueden decir, con toda honestidad, que no somos capaces de grandeza por un mero accidente de ubicación geográfica?

Blue Demon: Luchador. Detective. Fashionista. Hombre de ciencia. Mexicano ejemplar.

Yo creo que el problema es, precisamente, en empeñarnos en ver nuestra realidad en relación al contexto general de México. Es fácil abatirse al escuchar las alarmantes cifras de desempleo, pobreza extrema y nivel educativo a nivel de la colectibilidad. Pero aquí hay una buena noticia: todos seguimos siendo individuos. Mientras haya una persona capaz de encontrar oportunidad, desarrollo y éxito, hay chance para el resto de nosotros. Eso sigue siendo bueno, a pesar de todo lo malo que se cierne sobre nuestras cabezas.

La gente a menudo me pregunta porqué decidí alguna vez irme a vivir a los Estados Unidos. La respuesta es simple: las oportunidades para mi y para mi familia. ¿Me hubiera gustado gozar de las mismas dentro de mi propio país de origen? Por supuesto que sí. Pero hace mucho que dejé de preocuparme por esa idea del país como un corral cerrado. Puedo ser tan buen mexicano como yo me lo proponga, y no depende de tener los pies instalados en territorio nacional.

Yo soy mi país. Cuando trabajo y las cosas me salen bien, puede ser que los demás piensen cosas buenas de México y los mexicanos. Pero nunca he trabajado con esta misión en mente. Trabajo e intento ser el mejor para mi propio beneficio. El extender los frutos del reconocimiento a mi país es una consecuencia, no el móvil. Mi hija no va a la escuela para elevar el nivel de la educación en México y no juega con sus amiguitos para que la moral colectiva se fortalezca. Lo hace para aprender y para divertirse, punto.

¿Es egoísmo? No lo creo. Si lo fuera, también sería muy vano el abatirme y avergonzarme de ser mexicano por el hecho de que Los Zetas y La Familia andan descabezando gente, por la derrota de El Tri ante Ecuador o porque Madrazo mostró su calidad moral como reflejo de su calidad política al hacer trampa en un maratón. El mundo no gira alrededor de mi persona. Tampoco gira alrededor de ustedes, por cierto. Nuestras circunstancias individuales están conectadas de manera muy tenue con la generalidad de un país, aunque les cueste creerlo.

Ella es talentosa…

Y por eso es que hay mexicanos talentosos haciendo cosas geniales en todas partes. Si te llena ahogar con una silbatina a Syntek cuando interpreta El Futuro es Milenario en pleno Zócalo, no puedo decirte nada. “Chido por tí”, quizá. Espero que eso te haga feliz. ¿Pero no te emociona ver a Alondra de la Parra dirigiendo a la Filarmónica de las Américas? A mí si me emocionó al punto de la lágrima, la verdad. Y los desafines de Natalia Lafourcade no me arruinaron la experiencia, por cierto. Lo bueno y lo no tan bueno son algo natural, aceptémoslo de una vez.

Mi concepto de la felicidad y la realización ya es claro, a fuerza de hacer corajes en vano y de sufrir innecesariamente por lo que no puedo cambiar. Mis triunfos son distintos a los tuyos. Por eso son mis triunfos, y de nadie más. Tampoco quiero que los adoptes como propios. Tú tienes que buscar cuál es tu concepto de logro, y trabajar para obtenerlo. Yo tengo claro cuál es el mío, y eso me ha puesto de ánimo celebratorio.

Por eso no quiero unirme a la ola de pesimistas, como nunca me uní a los optimistas. Por eso me río de lo que considero gracioso, me excito con lo que considero sexy y paladeo los sabores que despiertan mi sentido del gusto. Soy mexicano. Tengo sangre española en un sesenta y tantos por ciento, embadurnada con herencia austriaca, mazahua y qué sé yo cuantas otras razas y etnias. Pero soy mexicano. Llevo mi México a todas partes, pero no con ánimos patrioteros que pretenden disculpar las carencias y crisis que vive el país. Mi México no tiene nada que ver con una canción de Timbiriche o con una campaña política. No voy a justificar a mis gobernantes actuales, pero tampoco voy a olvidar que vivimos lo que nos legaron los anteriores.

Si te nace celebrar, ¡CELEBRA!

Y celebro porque me nace hacerlo. Celebro porque hay gente que amerita celebrar el ser mexicano. ¿No tienes nada que celebrar? Perfecto, quédate en casa. Habrá menos tráfico en las calles, será más fácil que me atienda Martín al ordenar mis tacos de suadero, caminaré por las calles con mayor holgura. Mi celebración es simple: es disfrutar de todo aquello que otros dicen no puedo o debo de disfrutar. Sí, lo hago por llevarles la contraria.

Al resto de ustedes: los talentosos, los honestos, los nobles, los trabajadores, los esforzados, los que brillan por mérito propio… los espero con cerveza en mano, vistiendo mi camiseta de los Pumas. Y estaré silbando el Huapango de Moncayo, para más señas. Ése es MI Bicentenario.

Viva México.

62 comentarios en “Mi Bicentenario

  1. Ser mexicano, es un accidente natural, al igual que ser japones o americano, creo en el esfuerzo y la voluntad personal, ser de un país u otro no te hace menos.

    A mi no me molesta la fiesta o el despilfarro, pero creo que si alguien no esta de acuerdo con eso, no debió haber asistido, es como los becados de la unam quejándose de el gobierno que los mata de hambre, pero recibiendo asistencia social.

    • pues no se cual sea tu definición de accidente, pero a menos de que seas producto de un suceso violento o de daño hacia tu madre, no creo que tu nacimiento o nacionalidad sea “accidental”

  2. Me alegra que pienses así hermano sempy, será cagado ver que piensa hermano cabri de esto porque como bien sabrá usted, nuestro hermano cabri es todo un “gringo wannabe” y no valora nada de nuestra tierra. En cuanto a la celebración, yo tengo una opinion parecida pero diferente a la suya. Celebren pero estén conscientes de que no celebran el bicentenario, pues quieras o no fue un bicentenario de 200 años de control francmasón… fue una fiesta de políticos y de televisoras francmasona….. 200 años de hacer lo que quieran del pueblo, de que el pueblo los mantenga, les dé de comer, de dejarse lavar el cerebro, de dejarse manipular con falsas promesas para cumplir una ambición personal y demás. Y eso querido sempy, digas lo que digas, es algo que yo no voy a celebrar.

    Lo que sí celebro, es la gente que amo y quiero que vive en esta tierra, celebro todas las grandes vivencias que he tenido aqui, celebro las playas y los lugares paradisiacos que hay en esta tierra, y celebro lo mucho que el vivir en este lugar me haenseñado, celebro el humor y la vivacidad de la gente, y celebro la gente que hapodido destacar saliendo de un país con una situación tan difícil. Todo eso… sí que lo celebro

    • Qué bueno que sí tienes algo que celebrar, donjano… lo digo en el mejor de los planes, no hay sarcasmo de por medio. No hay mala intención de por medio.

      Celebro que te identifiques con esta tierra y más que te identifiques por los motivos que mencionas (los míos son muy parecidos si no los mismos) y no por los típicos que en lugar de famosos nos hacen infames en todos lados.

      Lo único que noto es que, tal vez sin querer, estás yéndote al lado fácil que menciona Toño de decir que todo está de la chingada… también por los motivos que mencionas. Desgraciadamente, esos motivos también le impedirán a cualquier ciudadano del mundo celebrar sus respectivos bicentenarios o milenios o eones.

      Quizá sea mal de muchos…

      Gran texto, Toño! Que viva México!

  3. Como dijera un gran torero de la tierra de tu abuelo: “En dos palabras: Im Presionante”.

    Tengo una malsana curiosidad por saber que opinarán algunas veletas ideológicas que viven detrás de una máscara de “Contestatario”, y visitan tu página, estimado.

    Coincido. Hay cosas que vale la pena celebrar, más allá de política o pasiones personales.

    Levantemos la Corona, (conocida y apreciada en todo el mundo), y brindemos por la libertad de mentarle la madre al Gobierno sin perder la libertad o la vida en el proceso.

    Un abrazo y que Viva México, dóquiera que la vida nos lleve.

  4. Creo que no es solución de nuestros problemas irnos los mexicanos más al individualismo. Esta forma sociológica, en contraposición al colectivismo, nos hace más egoístas, jalar cada quien para su lado. Ese es el típicamente la filosofía gringa: el individuo está por encima de la sociedad, y es herencia de los ingleses, que siguen sin sentirse 100% europeos. El mexicano viene de dos culturas bastante colectivistas, pero la influencia gringa nos está llevando cada vez más al yo, y yo y después yo.
    Lo que necesita México es balancearse más hacia el colectivismo. Necesitamos AMAR DE VERDAD a nuestro país, y gritar viva México en el ‘bicentenario’ (que debería celebrarse el 27 de septiembre del 2021, por cierto) es simple hipocresía si al mismo tiempo nos estamos matando unos a otros. México, más que sólamente la tierra, somos las personas que la habitamos. ¿Acaso nos amamos los mexicanos? ¡MIS HUEVOS! ¡Nos odiamos! Cada rato estamos oyendo… ‘pinche naco’, o ‘pinche indio’, o ‘pinche pirrurris’, o ‘pinche negro culero’, ‘pinche vieja pendeja’; nos robamos, nos matamos (y por desgracia casi nunca en el sentido regiomontano), nos hacemos la vida de cuadritos en las calles, manejando, en las escuelas, en los trabajos… nos la pasamos transándonos, quedando mal en los negocios, llegando tarde a las citas, engañando a nuestros compañeros(as)… ¿Y por qué? ¡Porque nos valen MADRE los demás mexicanos! Porque cada vez nos hacemos más egoístas. Y eso no es ser pesimista, es ser realista. El día que nos amemos los mexicanos, sin importar el porcentaje de indio o europeo en la sangre, ese día podremos gritar VIVA MEXICO con autenticidad. Y todos los demás beneficios vendrán por añadidura, como ser un país soberano, independiente, civilizado, organizado. Y entonces no tendremos que desterrarnos o irnos de mojados para buscar mejores oportunidades.
    Nuestros triunfos no son solo nuestros. Sin nuestros padres, tutores, compañeros de negocios, parejas, o el prójimo o la suerte que nos dió una oportunidad, no hubiéramos conseguido nada por el estilo. Ser 110 millones de islas no es el camino. Unidos y con verdadero amor a México lograremos nuestros sueños.

    • Ser 110 millones de islas no es el camino. Unidos y con verdadero amor a México lograremos nuestros sueños.

      Me da la impresión que tu solución al problema del país es más un eslogan que una realidad, mi querido Roberto. Yo no presumo tener la respuesta a los problemas de este país, y creo que sería simplista afirmar que se cuenta con esa fórmula.

      Tampoco estoy pregonando el individualismo como una panacea. Pero sí puedo constatar, en base a experiencia personal, que nos preocupamos demasiado por la opinión y el reconocimiento del vecino (lo conozcamos o no) en vez de concentrarnos en nuestras propias acciones.

      Si leíste más allá de lo que considero una razón válida para celebrar en el 16 de septiembre, no fue mi intención. Pero sí estoy cansado de que me digan que debo sentir animadversión, verguenza, indiferencia o desdén por algo en especial. Yo sé cómo me siento, y manifiesto mis orgullos como se me pega la gana. El respeto y la dedicación por mi trabajo derraman de manera lógica ciertos beneficios para quienes trabajan conmigo, y creo que cualquiera que haya trabajado a mi lado puede afirmar esto. Veo por mi y por mi familia, pues creo ciegamente en los beneficios de una méritocracia. Y no tengo ninguna intención de cambiar esa forma de vida.

      • Toñazo del alma, gracias por tu respuesta.
        Coincido contigo totalmente en mi predilección por la meritocracia, en no dejarse llevar por los extremos optimistas o pesimistas, y en la libertad de expresión, prensa, fiesta, etc.
        Pero tendremos que estar de acuerdo en nuestro desacuerdo: Precisamente porque los mexicanos vemos cada vez más sólamente por nosotros mismos, y a veces por nuestras familias, es que nos volvemos más egoístas. Y si con un poquito más podemos ayudar también a nuestra comunidad, sin perjudicar a nuestra familia claro, estaremos beneficiándonos tarde o temprano a nosotros mismos, viviendo en una mejor sociedad.
        Esta ‘ayuda’ a la comunidad no puede dejarse a las fuerzas del mercado, de lo contrario la sociedad se seguirá separando cada vez más, como pasa en México y en Estados Unidos, países socialmente en pañales (el índice de diferencia entre el 10% más pobre y el 10% más rico usando el Coeficiente de Gini es 25 en México y 16 en EEUU). Tiene que organizarse, institucionalizarse, ‘descorrupcionalizarse’ y obviamente legislarse (por aquellos ojéis que nunca querrán cambiar su forma de vida -te estoy molestando mi amigo-), para poder tener un número como el de Suecia: 6. El modelo sueco ha llevado a este país a una equidad social de un país comunista, pero con una economía de mercado vibrante, creciente (aún en la crisis), más justa, y RICA.
        Tal vez me estoy yendo demasiado lejos de las fiestas del bicentenario😀 , pero seguro que nuestras fiestas nos sabrían mejor sabiendo que vamos progresando. Habría menos personas agresivas o depresivas al estar ‘pedas’ :-DDD .
        Y mi ‘slogan’, por lo menos en el primer enunciado, la neta está chingón, ¿no?😀
        Un abrazo hermano.

      • No hay que preocuparnos por lo que que nos quieren hacer que creamos, matanzas, corrupción, y demás, esas son cargas emocionales innecesarias, y don Sempy tiene razón en ignorarlas, pero sí bajita la mano hay que tratar de “hecharle la mano” al de al lado en lo que se pueda, y no encerrarse solo en tí y en tu familia, porque sí, desgraciadamente ese esquema gringo solo incentiva la separatividad, y la separatividad nos hace mas fáciles de controlar por los mismos políticos corruptos (divide y vencerás) poreso yo pienso que hay que incentivar mas ese pedo de “unión”, como por ejemplo: no perder tu tranquilidad y comprender al wey que te claxonea cuando vas en el carro y tu (por una u otra razón) no tienes la culpa de que él no puda avanzar, tenerle paciencia a la persona que te castra por algún malentendido, aguantarle su “speech” y contestarle tranquilamente como esta bien todo el asunto, dar las gracias siempre que hagan algo bueno por tí y demás, son pequeños detallitos que ayudan demasiado, y espero no me crucifiquen de religioso empedernido por esto (porque de hecho ni siquiera adopto religion alguna….) pero bien lo dijo Jesus: “Amaos los unos a los otros, para poder vivir perfectamente en sociedad”

  5. A veces uno quiere celebrar y olvidarse de lo podrido que esta en el país y es cuando se encuentra uno en esta noticia que seguimos mal de verdad: http://www.milenio.com/node/531975

    Porque atentar contra la gente?, que les hicimos y es ahí cuando me doy cuenta de que si hay que celebrar, hay que estar contentos de que estos tipos(los cuales espero sean violados de múltiples formas) no lograron su cometido pero sobre todo que aquí seguimos en México, este país que en ocasiones es surrealista, contiene riquezas como ningún lugar y pobreza como nunca imaginaria alguien, lugar de leyendas y de mitos, de comida exquisita y de mujeres bellas, que mas se puede pedir.

    No dejare que mi mal humor que siempre tengo me prive de ver que este es mi país, para bien o para mal y que tiene mas cosas buenas que malas, entre ellas a la gente que quiero, el idioma que quiero y que no dejare que ese tipo de noticias creadas por unos pendejos me hagan la mala leche, ellos se seguirán matando y algún día, espero no muy lejano, se acabaran, porque no podrán hacer esto toda la vida(la cual en promedio es de 5 a 10 años cuando están metidos en esto), así que gocemos que no pudieron acabar con nuestra fiesta, que seguimos de fiesta y que sobre todo somos mexicanos, que mas podemos pedir, saludos,

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  7. Pues si no es mucha molestia, quiero poner este texto en mi blog, en primera porque esta con madre, es uno de esos textos que te dan una idea clara de lo que deberíamos hacer y no solo esperar, es genial por donde se vea y tal vez con eso me visiten 2 personas en vez de una, pero sobre todo no puedo dejar de pensar en que este texto esta poca madre, saludos y muchas gracias Maestro.

  8. Que paso con mi comentario???, bueno solo quiero agradecer al Maestro Sempere por este texto, no se como decirlo pero en este momento me siento muy bien co lo leído y sobre todo con lo expuesto, espero que el tome en cuenta que este texto da mucho y explica muy bien lo que deberíamos hacer y no solo esperar a que pasen las cosas, muchas gracias por texto y si no es molestia pensaba ponerlo en el blog, esta con madre pero sobre todo es un texto que deberíamos de tener grabado, de los mejores.

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  10. Tienes razón vato, a mi también me cagan los pesimistas progres como los optimistas con lavado de cerebro. Acá en mi pueblo pos’ la neta no es el mejor del mundo, pero yo a mi Duvalin no lo cambio por nada. Hay basura en las calles, perros muertos en la carretera, vagabundos, ladrones, etc. Pero nada como para suicidarse o para hacer otra revolución. He visitado otros lados pero por ahora prefiero quedarme, porque aquí esta todo lo que me gusta: buena comida, bellos lugares, gente chida y demas etc que todo ser humano aprecia.

    Conclusión: ¡Viva….! chale, esto es muy cursi, mejor vayanse al demonio todos, malditos y pasensela chido.

  11. Sr. Sempere.

    Me quito el sombrero de lana y costuras de plata ante usted señor!

    Mil gracias por decir en esas lineas lo que siempre quise escuchar y muy pocos quieren entender. De verdad, gracias.

    Saludos

  12. Tienes mucha razón en la mayoría de las puntos que tocas en tu post, creo que justificas el hecho de ¿porque festejar? cuando narras la anécdota de cuando te festejaron tus XV años me explico, solo porque reprobaste materias y no estabas en el mejor momento de tu vida no quiere decir que no festejaras que cumplías un año mas de vida, o que llegaras a quince años y tuvieras una vida por delante, lo mismo pasa con la celebración del bicentenario, sabemos que no somos el mejor país, que talvez ni siquiera estemos cerca del primer mundo que nuestras carencias son muchas mas que nuestros logros como país, sin embargo eso no nos impide celebrar esas pocas cosas buenas que tenemos, si tenemos mucho que mejorar entonces ¡empecemos YA a trabajar!. Cambiemos lo que mucha gente dentro y fuera del país piensa de México ¿como hacerlo? para empezar dejemos de pensar de manera mediocre seamos ambiciosos no pensemos en ser clase media o sobrevivir o irla llevando, pensemos en ser exitosos en tener lo mejor en obtenerlo de manera honesta en vencer a nuestros adversarios pensemos en ser el Mexicano exitoso, si no te gusta tu país ni nada de la cultura nacional esta bien pero si prefieres otra cultura solo porque no es la mexicana estas jodido, por supuesto que te pueden gustar otras culturas y otras tradiciones pero debe ser un gusto autentico y no basado en el absurdo pretexto de ser diferente o solo por despreciar lo propio porque así siento que soy mejor que los demás, eso solo te vuelve miserable y mezquino y además no eres nada porque aunque lo desees no serás jamás ruso, frances, estadounidense o nigeriano, ni dejaras de ser mexicano, y te ves ridículo intentando ser “otro”.

    Sentirse orgulloso de ser Mexicano es sentirse orgulloso de el mariachi, de los chiles rellenos, de José Alfredo Jiménez, de cantinflas, de las hermosas playas, de las posadas, de los alebrijes, de las culturas precolombinas, de ese humor tan característico del mexicano, de los bailes tradicionales, de eso y mucho, muchísimo mas y celebrar que puedo decir ¡ESTO ES MIO PORQUE SOY MEXICANO!.

    P.D. No toques el tema de los teletones por favor, que eso si es un enorme fraude unos de los mayores a nivel mundial y algo que combatiré hasta las ultimas consecuencias. Yo no doy un centavo (de manera directa al menos) a esas tonterías, prefiero levantarme tempranito, trabajar y partirme el lomo, estudiar duro y si deseo apoyar una causa lo hago de manera directa y no dando mi dinero para que otro no pague impuestos, los impuestos que bien servirían para ayudar al país que dicen querer mejorar, eso no lo celebro.

  13. la verdad, soy reciente lector de este muy finisimo blog, desde que me topé con paiki y porque aquellos re-abrieron el changarro hace unos meses, me doy el rol por acá y me he carcaeado con muchos posts de aqui y no, nunca había comentado.
    no me gusta ser palero, pero son tantas veces las que usted habla con toda la razon que tiene mi apoyo. y siempre con ese modo tan entretenido de escribir que se agradece.
    llevo dandome la vuelta por aca desde hace unos meses, como le decia, y esta es la primera vez que me animo a comentar un post suyo y todo por una simple razon. Sé exactamente a lo que se refiere, siento el mismo orgullo que usted siente, en fin concuerdo al cien por cien con lo escrito con este post. Muchas gracias.
    [oh sí Salma enredandose con un piton]

  14. Toño, te ganaste nuevamente y como de costumbre mi aplauso con tu frase de que La Familia Burrón tiene su lugar junto a Frank Miller y Alan Moore. Y apenas este año se nos fue Don Gabriel, a sus 95 años de edad y con su comic en publicación contínua. Era un chingón. Y lo seguirá siendo, tal es el destino de los inmortales.

    Yo aoy mexicano, pero no mexicón. Defiendo Aguascalientes, mi pedazo de patria con una territorialidad cercana al instinto animal cada que su honor queda en discusión, pero igualmente reconozco sus errores y el papel que he jugado en ellos. La comida mexicana para mí no tiene nada qué pedirle a la de cualquier otra nación, pero eso no evitará que de vez en cuando apetezca un kanikuro maki o un café colombiano. Aplaudo la cultura pero condeno manifestaciones como el narco-corrido o la falacia guadalupana. Y voto por coraje pero sin desprecio ni revanchismo, idiota sería conformarme con no ir a expresarme la única vez que se me pregunta.

    Y sin embargo, si tuviera la opción, me cambiaría de país. O hasta de planeta (no lo tomen a mal, pero la mayoría de la gente es insoportable). Y hasta de nacionalidad. Pero no de patria. Mi cableado está bien enchufado a esta energía tricolor, y así va a seguir, con lo bueno y lo malo, conmigo y por mí.

  15. Recientemente no puedo encontrar razones para celebrar, mas a un estado emocional por lo que sucede en mi familia, despedidas e inciertos médicos. Pero eso se queda en mi estado de animo. Sin importar las lagrimas o risas que vengan, estoy cierto que este tiempo que me toco es muy dichoso. Que de mi depende mi bienestar. A mis actividades cotidianas las puedo aderezar con mitos, leyendas, lugares, canciones, un largo etcétera de creaciones de mexicanos nativos o adoptados, que alegran y aligeran el alma. Si, que viva México. Sin apasionamientos, pero tambien sin prejuicios. No puedo ser un optimista, pero me uno contigo para no ser un pesimista. Espero pronto recuperar un poco de tranquilidad y podre ver a mi familia unida como siempre, ante todo mi México inicia con mi familia y se extiende por aquello que me llena la vida.

  16. Solo puedo aplicar la ovación de pie a este texto, el festejar o no es decisión de cada persona, del mismo modo sentirse mexicano… Y no aplicaré el “estoy orgulloso de ser mexicano”, pero sí de tener una cultura tan extensa que aún después de conocer parte de ella, aún puedo descubrir pequeños detalles que me hacen sentir fascinado…

  17. Bueno, entre las persona que leo, eres prácticamente el único que celebró (a tu manera) el bicentenario. Y el dar parte de razón de por qué hacerlo es una de las razones por las cuales te sigo leyendo con gusto.

    No ahondaré mucho en el tema, solamente decir que hay cosas por las que celebrar: mi música mexicana, mi gastronomía (la mejor del mundo, no hay más), etc. pero sobre todo el futuro por venir. Solamente hago hincapié en tu texto “No voy a justificar a mis gobernantes actuales, pero tampoco voy a olvidar que vivimos lo que nos legaron los anteriores”. Creo que no hay nada más claro que el decir que las nuevas generaciones somos las que estamos resolviendo los problemas que nos heredaron antiguas generaciones, cierto es que también nosotros hemos creado nuestros propios problemas pero siento y creo que a diferencia de las anteriores, nosotros si estamos logrando el cambio que este país necesita para seguir adelante y que esperemos nuestros nietos o hijos inclusive puedan vivir con verdadera y entera alegría “el tricentenario”. Sigamos adelante.

    Gracias por el post.

  18. Yo me siento orgulloso de mi historia Prehispánica ¡Cómo soy fan de mis culturas! Me hubiera encantado que los españoles nos hubieran dejado conservar lo que que teníamos antes, poder adorar libremente a Tláloc, Quetzalcóatl, etc y poder leer mis textos sagrados no los impuestos por occidente…

    Estoy orgulloso de mis playas, de la rivera maya, de los cabos; etc. Viva México! sí a huevo pero que viva todos los días.

    ¿qué caso tiene celebrarlo una noche? que viva a través de ti, trata de ser mejorar tu entorno y claro que hay que celebrar que tenemos familias y amigos…

  19. Me dejó sin palabras el ensayo, me parece bien que hayas decidido celebrar lo que te pareció digno de celebrarse en lugar de cerrarte, si todos están de fiesta ¿por que no hacer la propia? hay que aprovechar el puente de alguna forma.

    Por supuesto que el país esta en mal estado, ¿pero acaso alguien se imagino que solo por su presencia debería de ser una utopía? asi no funciona, todos los paises tienen sus problemas en mayor o menor medida, lo importante es tener la voluntad para salir adelante de una forma digna.

  20. Es verdad, hay gente o habemos gente (por que mentiria sí te dijera que jámas me he quejado del México de hoy) que en lugar de celebrar por este país se la pasa mentando y maldiciendo. Te confieso que al ver la celebración se me puso la piel de gallina.
    Te aventaste un texto muy bueno, como siempre. VIVA MÉXICO!!!

  21. Yo no he realizado un estudio tan profundo de las razones por las que soy un mexicano con identidad, siento profunda conexión con muchas de las ideas que plasmas, quizá si soy reaccionario con algunos de los programas o planes pero no por echar tierra por si, sino porque a veces en la crítica también hay razones.

    Personalmente lo que celebro de este bicentenario del inicio de la independencia (así completo, porque esa fue una de las razones por las que no se entendió la fiesta) es que un grupo de hombres (mujeres incluidas, eso de ser políticamente correcto y hablar de chinches y piojos no se me da) tuvieron los huevos para cambiar el estado de las cosas o el bloque histórico o el momento o como quieran llamarle; iniciar una asonada en contra del imperio mas fuerte y grande que hubiese existido(recordar que en la España de hace doscientos años, no se ponían en sus imperios el sol) es y fue más difícil que iniciar la revolución por ejemplo.

    Pues sea este texto para explicar muchas cosas, pido desde ahora tu permiso para reproducirlo entre varios conocidos que se jactan de ser “mexicanos región 1” y no llegan ni a pinches pochos.

  22. Hasta el día de hoy pude leerlo, solo me queda decir : Bravo, Maestro ( así, con mayúsculas ), muy buenas razones para festejar, no podemos darnos el lujo de dejar pasar una ocasión para unirnos ( nada une mas a un mexicano que un festejo ) solo porque las cosas no andan bien.

  23. Hace casi diez años tuve la oportunidad de viajar a Alemania y quedarme allá por mas de medio año. Al regresar me tope con un sentimiento de frustración y coraje al ver como un pais que fue destruido por la guerra en dos ocasiones en menos de 50 años es una potencia y mi país al que siempre respeté y veneré con verdadero espíritu patriota (no patriotero que es muy diferente)seguia igual que siempre: “somos los segundos mejores de concacaf”, “nuestro himno es el segundo mas bonito”, “Un mexicano inventó la televisión a color”…la verdad es que me amargue así por un buen rato.

    Sin embargo el verdadero sentimiento que tengo hacia mi patria renació al momento de escuchar a unos niños otomí cantar el himno nacional en su lengua indigena…fue una patada en los huevos y un aviso muy importante sobre lo que mi país me estaba ofreciendo. Hoy en día soy un orgulloso mexicano, feliz de disfrutar mi ciudad y mi país. Me duele como a todos ver que hay políticos peor que asnos, que hay narcotráfico y violencia y que los medios manejan la mente de un pueblo que tiene muy poco de interes en conocer mas sobre si mismo.

    No tengo una playera de la selección, no anduve gritando viva mexico el día 15, de hecho en mi familia ni siquiera festejamos el grito, pero trato de honrar a mi patria todos los días trabajando duro, cumpliendo con mis obligaciones de ciudadano, informandome, opinando acerca de lo que no estoy de acuerdo y actuando con lo que si estoy..pero sobre todo haciendo algo que en México se nos da muy poco: Respetando a los demás.

    A veces me cuesta mucho trabajo, pero intento respetar siempre y me ha dado buenos resultados y así todo aquel que honra a su patria viviendola y haciendole honres en su trabajo y forma de conducirse experimenta una sensación similar, de orgullo y amor por este suelo.

    Debo confesar que siempre se me quiebra la voz al entonar el himno nacional, sobre todo al cantar “Y retiemble en sus centros la tierra al sonoro rugir del cañon”..es simplemente maravilloso. Aun me emociono al escuchar la leyenda nahuatl del nacimiento del sol y la luna, me duele ver a los compatriotas que se van de mojados a buscar el sueño americano sin siquiera tratar de encontrar el sueño mexicano,no cambio unos tacos de carnitas por un hotdog y me llenará de orgullo decirle a mis hijos (cuando los tenga) “eres mexicano”.

    Gran País, Gran Nacion, Gran Cultura, Gran México. Salve la patria a los mexicanos.

    Y si…la cancioncita de Alex Sintek se me hizo una mamada, pero allá él.

  24. No cabe duda que aun hay personas que intentan tapar el sol con un dedo. Lo que no se puede cuestionar es la excelente redacción de este blog. Es de aplaudirse en mi opinión.
    Con lo que no acuerdo es con querer ocultar la triste realidad de nuestro país y la peor parte de ella que es simplemente que vamos de mal en peor. Eso cualquier persona con sentido común y que pase tiempo en con ciudades “complicadas” como el DF o algunas mucho peores hoy lo entiende.
    Ningún texto, por elegante o bien escrito que esté, puede ocultar la triste realidad de nuestro México que si como bien dicen, es rico en cultura y tradiciones (ni quien lo niegue), éstas al final del día no resultan en mejor estilo de vida o en valores y principios o menos corrupción o mayor seguridad. Es más, creo que el aceptar la realidad es un mejor primer paso para crear soluciones.
    Claro, resulta mucho más fácil decir “Viva México” radicando fuera del país. Eso que ni qué. Esa fue la parte más irónica de este post y que en lo personal, me causó hasta risa.

    • No cabe duda que aún hay personas que no entendieron la lectura… [/risita sardónica]

      A ver, mi querido GMan: este texto no pretende ocultar la “triste realidad de nuestro México”, no te engañes. Y está escrito desde el corazón del mismito México, no desde el extranjero, así que lo que señalas erróneamente como ironía (creo que quisiste decir “incongruencia”) no viene más al caso que querer justificar el desánimo colectivo en base a las circunstancias adversas que enfrentamos día a día.

      Bajo tu lógica, el paciente de cáncer debe abandonar toda esperanza de curación y acceso a una vida mejor, no ilusionarse por su próximo cumpleaños o por la Navidad (lo mismo y no llega) y olvidar todo progreso, por mínimo que sea, en aras de no “tapar el sol con un dedo”.

      Conozco esta ciudad como la palma de mi mano, así que no necesito que me iluminen el saber con recordatorios de que hay crimen, corrupción, desempleo y un enorme bache al que le llevo un pastel cada que cumple años. También tengo el privilegio de conocer gran parte del interior de la república, desde las turísticas playas de Cozumel hasta la caótica frontera de Tijuana, pasando por una amplia variedad de estados, climas y etnias. Y en todos lados hay cosas malas… como también hay cantidad de cosas buenas. No es optimismo, es la realidad. ¿Que la cosa está muy mal y parece que se va a poner peor? Nadie lo niega (el post menos). Pero quiero aclararte que no soy de esas personas a las que los árboles no les permiten ver el bosque.

      Viví 31 años de corridito en el DF, lo dejé seis años y fracción para ir a trabajar al extranjero, y llevo más de un año y medio de vuelta (otro error en tu aseveració, por cierto). Antes de irme a vivir fuera padecí en carne propia 7 asaltos o intentos de asalto en mi persona y en mi patrimonio, en un lapso aproximado de cinco años. Ni en ese entonces, ni estando lejos, ni ahora que estoy de nuevo aquí voy a dejar de celebrar a la gente buena, trabajadora y talentosa, ni a negar el inmenso patrimonio histórico y cultural de mi país. Y no soy político, para que te quedes tranquilo. Si tienes algún inconveniente en MI forma de celebrar… te sugiero que te tapes los ojos y oídos cada que haya fiestas patrias.

      ¡Gracias por su visita! No olvide su mentita y su palillo…

      Atte. con Quesso.

      La Redacción (Impecable)

  25. Debo comentarle señor Sempere que estaba esperando algún tipo de reacción en su blog sobre el tema de las celebraciones del Bicentenario.
    De forma casual logré ver por televisión una parte de la celebración el 15 de Septiembre, y además de todos los comentarios estéticos que puedan hacerse al respecto, creo que el espectáculo logró transmitir la emoción que generan este tipo de eventos. Y así, también he quedado sorprendida por su reflexión sobre este tema, puesto que los escritos que he leído en los que usted opina sobre la situación de su país son de un estilo más pesimista. Sin embargo, debo decir también que me encuentro enteramente de acuerdo con las ideas que ha expuesto.
    Yo personalmente, me niego a creer que realmente en doscientos años de historia nada haya cambiado en nuestros países, y como colombiana creo que este tipo de posturas sólo fomentan visiones simplistas y reduccionistas de los complejos procesos que han atravesado nuestras sociedades. Tampoco creo que la apología a la nacionalidad sea la mejor vía para fomentar un análisis crítico de la situación actual de nuestros países, elemento que sin duda es -y será- explotado por lo menos unos años más con respecto a estas celebraciones. En este sentido, pienso que esta temporada de conmemoraciones bicentenarias es una oportunidad perfecta para analizar las deudas que el Estado mantiene con los ciudadanos en estos doscientos años, pero también qué ha hecho la ciudadanía con respecto a los problemas de la sociedad dado que finalmente todos y todas hacemos parte de ésta.
    La celebración del bicentenario aquí, que fue en el mes de julio, resultó lastimosamente enmarcada en un proceso electoral que culminó con la permanencia del oficialismo tanto en el congreso como en la presidencia. De ahí, que el tinte nacionalista fue exacerbado como podrá imaginarse. Sin embargo, la apología a las fuerzas armadas fue el elemento central de la conmemoración. Tan así, que el 20 de julio SÓLO hubo desfile militar, y la participación de la sociedad civil estuvo relegada a una serie de conciertos musicales realizados en varias ciudades del país. El componente interesante del asunto, se presentó al día siguiente 21 de julio con una manifestación multitudinaria compuesta por personas de las más diversas etnias indígenas, organizaciones políticas, campesinos y en general todo aquel que no se sentía representado por la previa celebración oficial. Por supuesto, la difusión de esta manifestación a nivel de medios de comunicación fue mínima, pero a mi esta “reacción” me puso a pensar que realmente, -y como entiendo su post- es importante hacer propia, personal, esa conmemoración; pero creería que es aún más importante comunicar o difundir esa reflexión personal, porque es así que se construye la opinión pública, el debate, la crítica. Y eso, eso si que sería algo digno de asociar con esta celebración bicentenaria. Por eso celebro su escritura de este blog y nada, ¡Feliz Bicentenario!

  26. Pingback: 2010 Ni independencia ni revolución by Rius | La balsita de la cultura pop

  27. Maestro!!!! mira cabron ya la neta, eres un chingon y no intento hacerte fiestas ni nada pero mi conciencia me exigia decirtelo, hace pocos dias comence a leer tus finisimos post y creo que como dice este post tu eres un mexicano creativo, ejemplar, egocentrico(ay wey eso no verdad jaaa) comprometido con escribir cosas de calidad ademas del atinado sentido de humor que debo decirlo no es facil de entedender con mucho respeto y admiracion me declaro un FINISIMO FAN!!! Ah por cierto si no lees esto pues ni pedo es como la tercera vez que escribo y no me pelas en fin la lucha se le hace SALVE SEMPERE GLORIA INSIGNE DE LOS BLOGEROS DE ALTO PEDORRAJE!!!!!!!!

  28. 1 año + 5 dias después, me animé a postear por primera vez, llevo 1 semana leyendote oh, Toño Sempere!!, ya que andando de guardia (a los Técnicos en Mantenimiento Industrial nos toca darle algunos domingos), de puras chingaderas me acordé de tu nombre y lo “googlié” y desde ahi aprovecho pa leerte ya que no soy ni siquiera neofito en los Podcasts.
    En resumen despues de tanto picnche choro mareador: Tiene usted un ferviente lector mas que se estará miando de la risa o reflexionando(según sea el caso), al momento de leer sus posts y tratará de bajar y escuchar los podcasts cuando el tiempo se lo permita.

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