¡Insúltame!

A veces se es rudo con la gente que uno aprecia. Esto es un hecho, al menos desde el punto de vista de su seguro servidor y la mayoría de mis familiares y amigos. Mi muy querida y más extrañada Tía Maru solía recibir en casa a sus sobrinos más cercanos con una lluvia de vituperios y epítetos (“¡Al BatiDiccionario, Robin!”) de toda especie, mientras que el resto tan sólo era castigado con el látigo de la indiferencia, disfrazada de lisonja y amabilidad protocolaria.

Yo insulto por afecto, eso lo saben de sobra. Y también porque insultar es un recurso humorístico difícil de cultivar, o al menos de hacerlo de forma correcta. La comedia de insulto es una tradición añeja, donde el protagonista busca originales formas de ofender a su auditorio o a sus colegas con abuso verbal cuya intención es que la “víctima” sea capaz de reírse de sí misma. Parecería fácil, pero tiene su chiste.
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Auto-Biografía

Por alguna extraña razón alguien me preguntó en Formspring qué coche tenía, y esto inspiró el hacer un recuento de mi vida adulta a través de los coches que han pasado por mis pecadoras manos y frenadores pies.

VW CARIBE ’83


SU HISTORIA: Mi papá decidió que el mejor medio para aprender a manejar, armado con mi permiso de conducir y mi pinta de idiota sin precedentes, era un aguantador vehículo de la familia Volkswagen, utilizado en su negocio como utilitario multiusos. Éste fue oficialmente el primer coche que cayó en mis manos.

LO BUENO: Un motor decente, buen rendimiento de combustible y potencial para dejar atrás con algo de estilo el eterno estigma de niño que tiene que depender de un aventón de parte de su jefa o del transporte público para movilizarse por la gran ciudad.

LO MALO: Sin estéreo (robado al propietario previo). Siempre contó con un extraño olorcillo a especias exóticas, pues cuando el auto llegó a la casa pasó todo un mes estacionado al rayo del sol (en lo que yo aprendía a manejar y obtenía el permiso), con tan mala suerte que el vendedor/repartidor de la empacadora de embutidos que usó el coche antes que yo tuvo a bien olvidar en la cajuela una pieza entera de queso de puerco. Pese a lavados intensivos de vestiduras y a la constante presencia del Vainillino Cotorro, el coche siempre olía como a restaurante hindú.

AL MANEJARLO ME SENTÍA: Aterrado. Era mi primer coche, así que la mayoría de mis desventuras como conductor primerizo sucedieron a bordo de este centelleante bólido azul metálico.

SUS ACCIDENTES: Le doblé la defensa delantera cuando me encontré a un Topaz (propiedad de Michel, mi amigo de la prepa) parado al doblar una esquina y mis frenos no me detuvieron a tiempo. Le sumí la puerta del conductor una vez que me orillé demasiado en un camellón antes de dar una vuelta a la izquierda, con tan mal tino que no puse atención en el poste de alumbrado público que tenía en mi “lado ciego”. Cuando empiezas a manejar, todo incidente puede atribuirse al dichoso “lado ciego”. ¿Le diste un defensazo al coche de adelante? Se coló por el lado ciego. ¿Vomitaste en el asiento después de media botella de Bacachá blanco? Lado ciego.
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El Similar Incómodo

Menos fuerte de lo que pensaba...

Ya es sabido por muchos de ustedes que frecuentemente me han hecho bromas a lo largo de mi vida respecto a que guardo cierta semejanza con Alex Syntek. A decir verdad, dicha similitud era mucho más notoria en la niñez de ambos, cuando él todavía ostentaba su apellido real (“Escajadillo”) y salía en el programa de Chiquilladas, y yo era tan sólo otra larva humana dentro del sistema Montessori.

En esa época no había tanta bronca con las comparaciones. Incluso ya les conté que le vi la cara durante casi todo un año escolar a un compañerito, que se creyó de todo corazón que Syntek y yo éramos la misma persona. Sí, así de extremo era el parecido. Poco después, cuando yo iba en la prepa me encontré cara a cara con Syntek en una tienda de discos de Perisur. Debo decirles que él lucía mucho más sorprendido que yo al descubrir la semejanza, pero no cruzamos palabra alguna. Todavía alcancé a verle mientras me dedicaba unas últimas miradas de reojo antes de emprender su camino y dejar a su cuasi clón comprando CDs en paz.

Ya en la madurez el parecido físico quedó atrás. Yo siempre he estado más panzón, él siempre más pelón. Él usó lentes desde los inicios de su carrera musical, yo hasta el último año de la universidad y tan sólo para manejar y ocasionalmente en el cine o frente a la compu. Pero aún así quienes me conocen desde hace años suelen aplicarme el “Syntek” de cuando en cuando, con el obvio ánimo de la xodienda. Y uno aguanta vara porque, siendo honestos, es lo mínimo que me merezco ante mi propia proclividad por carrillear al prójimo.

La vida artística de Alex Syntek jamás me ha preocupado. No me gusta su música, aunque puedo reconocerle su capacidad como productor y ejecutante. Sé que hay peores artistas en el panorama nacional, pero eso tampoco es nada para jactarse. Y sobra decir que mi aprobación sobre su talento debe importarle tanto como me afectaría a mi su juicio sobre lo que aquí escribo.

Esto sólo viene al caso porque mi similar incómodo se convirtió brevemente en noticia durante el día de ayer. Y “convertirse en noticia” hoy día parece limitado a ser Trending Topic en Twitter, así que esto me da la esperanza de que la polémica sea breve. Bueno, al grano: Alex Syntek decidió retirarse temporalmente de su presencia a nivel de redes sociales, al parecer por causa de las múltiples críticas recibidas tras estrenar el tema musical compuesto para los festejos del Bicentenario.

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Toño VS. El Doctor, Parte II: El Hospital

Como recordarán, mis esfuerzos por recolectar las muestras del laboratorio para un chequeo médico me dejaron sin casa, pero aún así no cejo en mi intento por verificar si tengo una salud de hierro o si tengo que ir haciendo testamento para ver quién de los cuates hereda el Playstation 3 (mi única posesión material que le interesa al prosaico vulgo). Así pasó lo que pasó…

Día 1
10:30 AM –
Decido presentarme en persona en el hospital, para ver si pueden resolver el predicamento de mis pruebas de laboratorio y agilizar el trámite. Cuando le explico a la recepcionista mi situación no parece muy interesada, pero en cuanto le menciono mi intención de quedarme algunos días en las instalaciones (así me evito el madrugón en el laboratorio) hasta que queden resueltas mis dudas de salud, se le ilumina el rostro. Levanta un teléfono rojo, dice que hay un ‘código verde’ y de la nada se materializa un ejército de camilleros, enfermeras guapas y un señor de bigotito, cabello engominado y traje de rayas, quien dice ser el administrador del Hospital de Nuestra Señora de la Pronta Chequera. Me dice que tienen prevista la Suite Hospitalaria Excélsior para casos como el mío. Me sientan en una silla de ruedas que es más bien un sillón Laz-E-Boy con neumáticos Pirelli a los lados y me conducen al elevador acompañado de su séquito de achichincles.

10:33 AM – ¡Esta suite está sweet! Es tan grande como un salón de clases del Tec, y me imagino que igual de cara. Espero que mi seguro médico se porte a la altura de las circunstancias. La Excélsior tiene cama matrimonial con masaje vibrador para el delicado paciente (o sea yo), sala-comedor, vista panorámica hacia el exclusivo fraccionamiento de Lomas del Narcolavado, Wi-Fi, alfombra de pared a pared, pantalla LED de 60 pulgadas con Blu Ray, 600 canales de tele de todo el mundo (espero que Playboy TV no esté bloqueado), servibar, cuarto de visitas y acceso directo al helipuerto. Es un pequeño lujo, pero creo que lo valgo. El administrador saca una batita de seda del armario de cedro libanés, me dice que me ponga cómodo y que en breve pasarán enfermeros para el chequeo preliminar. ¡Los servicios de salud en verdad están manejados por ángeles que caminan entre nosotros! ¡Benditas instituciones que se desviven por prodigarnos calidad de vida! Sigue leyendo

LEAVE JACKO ALONE! Los fans del Smooth Pederast escriben…

Aquí están algunos de mis mensajes favoritos, cortesía de los fans de Wacko Jacko. Si llegan más, los iré añadiendo. Mis respuestas están en LETRA COLOR “ROJO CHAMARRITA DE VIDEO DE THRILLER“…Y lo siento, no puedo traducir las que están en inglés…


From:     lulukordzadze@____.com
Subject:     About your blog about Michael Jackson

To whom it may concern,

I’ll be short but to the point. The content on the following page https://finisimapersona.wordpress.com/2009/07/04/la-muerte-famosa-no-es-otro-estupido-post-de-michael-jackson/#comment-6815 is beyond disrespect! Especially when it comes to a deceased person.

Michael Jackson wasn’t only world’s greatest entertainer but also a great Humanitarian. He never deserved such disrespect. He was the only celebrity who has raised $300 million for charity. During his life, the media has put him though hell only because he loved, cared and has saved lives of thousands of dying children.

Let me remind you, in 2005 Michael Jackson was acquitted on all 10 counts. Michael Jackson is Innocent! Trashing his name the way your page does with this hateful “article” will bring no fame to your page.

There exists a veritable army of Michael Jackson advocates who refuse to accept further denigration of Michael Jackson’s character, legacy and reputation.
On behalf of all the concerned fans, I would like to ask the management of the page to Remove “Michael Jackson Jokes”.This may seem like a small thing, but it means a lot to all of us.

Thank you very much for taking the time to read this. We are looking forward to an immediate response to our plea.

Regards,
Lulu Kordzadze
Tbilisi, Georgia

Hi Lulu,

Thanks for your letter. As the author and proud owner of the blog you just visited, I sympathize with your deep admiration of Michael Jackson and his art. I honestly do.

However, it causes me great pain to realize that you probably didn’t understand a single word within the article itself, and likely didn’t read it at all (not in its original form, that is). It has come to my attention that a significant number of Michael’s fans have been writing and commenting en masse during the past couple of days, no doubt spurred by someone who is actually fluent in Spanish and who deemed the written piece as offensive and disrespectful. This person must have taken it as his/her duty to direct some kind of lame protest directed to my site and e-mail address, probably through some kind of social network group or public forum.

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La Balada de Wacko Jacko

Todo empezó inocentemente hace poco más de un año. Michael Jackson colgó los zapatos de charol con todo y sus calcetines de brillantina. El mundo se puso patas pa’ arriba. Los medios se lanzaron en jauría en pos de la noticia. Sus fans lloraron la irreparable pérdida. Twitter se cayó (bueno, se cae por razones más nimias, así que no es de extrañarse mucho). Y claro, yo hice un post alusivo a la muerte de los famosos.

Hasta ahí todo bien. Los posts de Finísima Persona suelen generar toda clase de reacciones, unas a favor, otras en contra, pero en su mayoría bajo el entendido de que este blog no es un medio informativo serio. Vamos, ni siquiera es un medio informativo. Es la vía de escape para las opiniones de su servidor, e intento que las mismas tengan algo de sustento y contenido que vaya más allá de lo que uno encuentra cotidianamente en otros sitios similares, pero al fin y al cabo es un lugar donde yo me divierto escribiendo, y donde un segmento cada vez mayor de ustedes también se divierte leyendo y aportando al tema.

Pero como en todo, también hay un segmento de lectores que no disfruta de lo que aquí se expresa. A ellos se les respeta, siempre y cuando puedan sustentar sus argumentos con cierta solvencia intelectual y no opten por el ataque personal, recurso desesperado de la ignorancia. Nunca estoy cerrado a escuchar razones, y aunque no lleguen a convencerme intento respetar los gustos ajenos. Lo único que realmente me saca de mis casillas es la gentecilla que discute sin voluntad de escuchar a su interlocutor, pretendiendo imponer su verdad a través de opiniones masificadas y sin tolerar la existencia del libre pensamiento como una manifestación real y apreciable del desarrollo intelectual del individuo. Y tampoco soy muy gentil con quienes no entienden (o no leen) lo escrito, pero aún así quieren repelar y mentar mamás. Opinar no es un derecho: es un privilegio conferido por el acto de escuchar y entender el dilema en cuestión.

Lo que nos lleva a hablar de los fans de Michael Jackson. O, como lo llamaremos para darles motivo de queja, Wacko Jacko…

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7 razones por las que le voy a mi equipo

Otro año, otra temporada de la NFL. No puedo negar que entre todos los deportes que sigo con devoción rayana en el fanatismo, el fútbol americano profesional ocupa el lugar de honor. Esta época del año me genera salivación pavloviana al estimar noches de jueves y lunes, domingos enteros y hasta uno que otro sábado de juegos y más juegos. Y pese a que limito mi participación a tan sólo 3 ligas de Fantasy Football por temporada (será tema de otro post), entre ese popular pasatiempo y sesiones de Madden 11 en el PS3 me la paso enajenado hasta que llega el Pro Bowl.

Y soy fan de los San Francisco 49ers, como muchos de ustedes ya saben. A menudo me preguntan porqué soy fan de los Niners y no de otro equipo. Así que decidí enlistar mis razones, en espera de que ustedes compartan aquí sus propios motivos para vestir los colores de sus respectivos equipos:

1. No quería ser “del montón”. Ya sé que los fans de Pittsburgh y Dallas van a expresar sus acostumbradas quejas de nenas al respecto, pero es la verdad. Pese a que me gustaba el futbol americano desde chavillo, las franquicias de Vaqueros y Acereros me caían en la punta del saxofón. Y no tanto por sus jugadores (muchos de los cuales admiré y aún admiro), sino precisamente por su afición. No podías expresar alguna opinión informada respecto a los récords como corredor de Jim Brown sin que algún Aceñero se pusiera competitivo diciendo que Franco Harris había anotado en la Inmaculada Recepción. Y hacer alusión a las virtudes como entrenador de Vince Lombardi, por ejemplo, sacaba a relucir a Tom Landry y su anticuado sombrerito como paragón de la estrategia por parte de un Burrero de Dallas. Ni hablar, de la misma manera que adoptas a un músico o a un autor literario como algo propio y lo sientes más cercano a ti por ser uno de los pocos que lo siguen en un principio, mi devoción por los Niners surgió a partir de la idea de ser El Fan. Así, solito. Sigue leyendo

La Guía Adulta para la TV Infantil

Ser padre es maravilloso. No sólo estás dejando un legado biológico al planeta, sino que además obtienes a un ser humano en vías de desarrollo (Quino dixit) que puede servirte de grata compañía, fiel aprendiz, excusa para no hacer ciertas cosas (“te ayudaría a mudarte, pero le prometí a mi hija llevarla al zoológico, lo siento”), estimulador inmediato del estado de ánimo (a ojos de tus hijos sueles ser más admirable que cualquier superhéroe), fuente de inspiración (este blog así lo atestigua), materia prima para inculcarle tus propios gustos y hasta para alcanzar cosas debajo de la cama sin tener que agacharte tú mismo.

Todos estos beneficios también exigen ciertos compromisos en reciprocidad. Y el mayor de ellos suele ser el de consumo mediático. Verás, tu idea de arranarte dos horas frente a la TV con una cerveza en mano y la justicia física que imparte El Transportador puede parecerte un plan perfectamente viable cuando eres soltero o no eres padre de familia, pero cuando la historia de tu ADN se extiende a una generación subsecuente el plan ya no puede apreciarse bajo la misma óptica. Someter a una mente inocente e impresionable a escenas de violencia, molicie y consumo de alcohol no es el mejor ejemplo.

Y olvídate de la lección impartida, lo más seguro es que a tu hijo(a) no le haga mucha gracia ver pelis de acción, un Atlas – Cruz Azul o el editorialismo noticioso que pregona que todo marcha miel sobre hojuelas y le estamos ganando la partida al narco. No, las fantasías de la mente infantil son otras. Aquí empieza la discordia: a veces tienes que ceder el control de la tele a tus pequeñuelos para mantener la armonía familiar y prevenir que, cuando crezcan, escriban una tristísima biografía donde te echan la culpa de todos sus descalabros. Y lo del libro es lo de menos, tu descendencia puede tenerte planeado algo mucho peor…

Yo, en vez de quejarme amargamente cada vez que mi hija toma el mando de la tele, me he sentado gustoso a apreciar TODAS las barras programáticas dirigidas a la escuincliza, tanto en Estados Unidos como en México. La idea fue simple: celebrarle los programas que yo podía tolerar (e incluso disfrutar), mientras la animaba a dejar de lado aquellos que eran francamente castrantes y peligrosos para mi estabilidad mental. Lo último es simple, basta ponerte a sembrar en la mente de tus vástagos la idea de que el personaje o personajes que está viendo son “para bebés”. Por alguna razón los niños rechazan todos ese calificativo, aún cuando sean, a todas luces, bebés.

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Finísimo Podcast (26 y 27) – Redes sociales

Poco antes de que comenzara el Mundial de Sudáfrica, me reuní con El Pollo Dávila Monsiváis (de Diapasón de Palabras y la revista Merca 2.0) y con Paco López (terapeuta, ex colega de Planeta Paulina, próximamente renovador de su blog) para beber copiosamente y discutir sobre Social Mierd… digo, Media en un Finísimo Podcast. No llegamos a ninguna conclusión interesante, pero hicimos otras cosas como:

Tweeter tiene un par de cosas que superan todo lo que puede ofrecer Facebook...

  • El secreto para ordenar comida en un restaurante vasco, sin necesidad de hablar euskera…
  • Admitir si jugamos con las granjitas de Facebook o no…
  • Hablar mal del Mago Frank…
  • Mentar madres sobre quienes usan las redes sociales como viles chismógrafos…
  • Cantar las loas del podcast sobre la radio terrestre…
  • Encontrarle alguna utilidad a MySpace…
  • Debutar nuestra sección de Finísimos Miembros con un carísimo enlace satelital. O en Skype…
  • Debatir el origen de Puebla de Los Ángeles…
  • Cantar rolas de José Luis Perales, y…
  • Mandar saludos.

En fin, acá tenemos las opciones para descargarlo directo:

Finísimo Podcast 26 – Redes Sociales (Parte 1 de 2, 49:50, 68.5Mb) en MobileMe -> files.me.com/asempere/x1j2d5.mp3

Finísimo Podcast 27 – Redes Sociales (Parte 2 de 2, 49:16, 56.4Mb) en MobileMe -> files.me.com/asempere/p89yqj.mp3

O visiten directamente la página de Finísimo Podcast*

*OJO: Esta opción estará disponible hasta mañana por la noche, debido a que estoy renovando el dominio y aún no he podido subir el podcast directamente a iTunes. Gracias por su comprensión y blablabla…

¿En qué nos parecemos al huitlacoche?

Aunque no lo creas, hay algo en común en ambas imágenes...

Expliqué la génesis del término utilizado para titular este blog a grandes rasgos en la página de autor, pero es necesario ahondar un poco en ello a juzgar por las preguntas que me hicieron en Formspring hace pocos días. Ya saben que Finísima Persona es su blog de confianza y qué sé yo, pero debo aclarar para los nuevos que el término no nació con el blog, ni siquiera con la columna del mismo nombre. Nació gracias a un par de asnos.

En efecto, me refiero a su servidor y a mi amigo y contlapache Hugo Tapia, compañero de la universidad y ocasional socio en iniciativas de dudosa calidad. Corría el año de 1992 (¡Cuéntanos más, Abuelo Toño!) y me encontraba cursando con cierta facilidad la carrera de Ciencias de Comunicación en la UIC (mi Alma Desmater). No me jacto de ello, lo que sucede es que después de un par de semestres iniciales donde me dediqué a beber como si fueran a prenderle fuego a todo el alcohol barato sobre el planeta, logré eventualmente tomar un ritmo eficiente de estudios-chamba-desmadre-distracciones que no amenazaba con tornarme en un estudiante fallido más. Y las materias que empecé a tomar me interesaban mucho más que las que colocan al principio de la carrera para desanimar a las huestes de futuros desempleados, así que mis calificaciones, desastrosas durante el primer año cursado, sufrieron un apreciable repunte que al menos evitó que me corrieran por bajo rendimiento.

Comencé a llevarme con Hugo por el simple hecho de que bebíamos en círculos sociales comunes y que a ambos nos gustaba hacer dibujitos. Yo había participado ya en una publicación (por asignarle un generoso calificativo) llamada La Náusea con mis compinches Oliver y Paco, y ante la ausencia del primero (dejó la carrera) y la madurez artística del segundo (sí, claro) llegó la opción de lanzar otra revistucha de monitos y mal gusto. Así pues, Hugo, Israel “El Zorro” León y yo lanzamos La Mula de Tu Hermana, un pasquín cuyo precio de portada era “Un Pinche Peso” (pensábamos que era una estrategia de marketing brillante) y que pronto generó pingües ganancias para sus fundadores. Bueno, para Hugo y para mi, pues debo confesar que la usábamos frecuentemente como nuestra caja chica y el pobre del Zorro nada más no se enteraba. Sigue leyendo

Lo que origina El Origen

¡Lo logré! Pude apartarme de todo el hype, las reseñas apologísticas y los sesudos análisis de los conversos, para ver Inception (El Origen) con la mente libre de influencias, sin juicios preestablecidos ni spoilers de por medio. Tarea nada fácil en esta era donde la información no fluye, sino que nos avasalla como tsunami por todos los frentes posibles. Pero lo logré, eso es lo que importa.

Y valió la pena, es un hecho. La sensación que me produjo la película de Cristopher Nolan es semejante a la que experimenté cuando vi Perros de Reserva por primera vez. Las circunstancias son muy distintas, claro. Mientras que Tarantino se anunció como cineasta pateando la puerta del recinto y escupiendo machismo geek aderezado con referencias obsesivas a la música y el cine que influyeron su desarrollo como autor, Nolan lo ha hecho con timidez, tentativamente y de forma gradual. En ese sentido ha sido la chava modosita de gafas y suéter engañoso que se sienta en un rincón de la clase, pero que gradualmente se muestra como una auténtica babe al irse revelando poco a poco. Y sí, posiblemente la frase anterior será lo más gay que hayas leído en este blog durante los últimos dos meses, al menos. Sigue leyendo