La Gente de Carne y Hueso

Hace ya bastantes años, en la época en que el Internet todavía funcionaba a base de vapor (el Steamternet, que le llamaban), entablé una plática con un gabacho sobre la forma en que la cibercultura nos afectaba respectivamente. Yo era el clásico apologista de la red que veía todo con anteojos color de rosa, aunque en mi defensa todavía no nacía el léxico Metrofloggero, las pop-up windows o las granjitas imbéciles para menguar mi entusiasmo. Pero mi interlocutor constituía la antítesis: un crítico duro sobre todo lo que traería este nuevo medio a la sociedad. “En mi opinión,’ pontificaba el gringales, “la gente que se mete a hacer amigos en Internet es aquella que no puede relacionarse con gente de carne y hueso.”

El postulado de pronto se me hizo lógico, pues este carnal era chofer de limosina de profesión y, como tal, presumía de una intensa familiarización con la variada gama de seres humanos que pueblan este móndrigo mundejo. Y yo, a mis veintipocos de años, tampoco me sentía muy firme para defender algo que a todas luces apenas estaba en etapa larvaria. En su momento, pues, le concedí la razón.

Lo jocoso es que llevo desde esa lejana ocasión a la fecha presente derribando una y otra vez su pontificio argumento sobre la incapacidad de entablar amistades reales a través de la Interné… La respuesta lógica en aquella conversación hubiera sido que la gente que uno conoce a través de la red es, en su abrumadora mayoría y no obstante la presencia de bots con avatares físicamente atractivos, Gente de Carne y Hueso. Hay diferencias en la manera en que nos comportamos en el medio electrónico con respecto a las que cultivamos en la vida real, claro, pero es tanto como decir que nos comportamos bajo unos estándares de hipócrita decencia en casa de nuestra familia política pero con un desparpajo rayano en el desmadre vikingo cuando estamos entre amigos. Nos adecuamos al medio, punto. Es un proceso adaptivo que nos ha llevado a sobrevivir en ambientes hostiles y a prevalecer sobre los mismos, hecho que ha resultado en tiempo y seguridad para construir civilizaciones, comunicarnos con otras culturas y fabricar una Internéis.

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