Dos Pies Izquierdos

Tengo dos pies izquierdos. Lo confieso. Aunque no es precisamente una afectación física equivalente a nacer con un brazo en la frente o con dos cabezas, sí debo reconocer que afecta mi vida social. Y es que no soy capaz de bailar ni para salvar mi vida.

¡Muérete, Travolta!

Cuando era niño descubrí en casa los LPs (“¡Cuéntanos más, abuelo Toño!”*) de dos soundtracks fílmicos cuyo impacto no escapó a nadie en su época: los de Vaselina y Fiebre de sábado por la noche. Incapaz de resistir a la tiránica influencia de Travolta, comencé a hacer mis pininos en las artes danzantes, sólo para descubrir con tristeza que tenía la gracia, aún a la más tierna edad, de un guajolote con polio sobre un comal ardiente.

La cosa no mejoró al paso de los años. Mi educación primaria pasó por la inevitable época donde bailar era “cosa de niñas”. Más tarde, mi paso por una escuela secundaria de alumnado exclusivamente masculino hubiera despertado serias sospechas sobre mi interés por el baile, de haberse manifestado ante mis compañeros de clase. Así que llegué a la era preparatoria, época por excelencia de torpe cortejo para con el sexo opuesto, completamente desprovisto de ritmo, cadencia o pericia para mover mis descomunales patas.

Este punto merece consideración aparte. Cuando uno calza del 13, es obvio que los pisotones siempre son un riesgo para todo el que nos rodea. Si a dichas dimensiones de pezuña le sumamos que siempre fui un niño superdesarrollado, tanto en peso como en estatura, sobra explicar que mi aproximación al baile siempre ha estado acompañada de un temor constante a pulverizarle el metatarso a mi pareja al intentar algo más ambicioso que un limitado movimiento de danzón. Por cierto, eso de “quien sabe bailar el danzón, lo hace sobre un ladrillo” debe ser una de las expresiones más estúpidas que yo haya escuchado jamás. Si el dichoso ladrillo mide 40 cm y mis pies 32cm, ¿qué caraxos pretenden qué haga en esos 8 cm restantes?

Lo que pretenden que haga es pisar a mi pareja de baile. Una y otra vez. Les juro que lo intenté. Aunque mis épocas universitarias de frecuentes salidas a antros me ofrecían chance para ensayar algo de baile moderno sin pericia técnica, también debo precisar que siempre detesté dichos establecimientos. Lo mío era meterme a beber como cosaco en lugarcejos de mala suerte donde sonaba música estridente y hostil a la danza. O apretujarme en el Rock Stock o en el Bulldog con otros cientos de almas, donde la aglomeración reinante prevenía cualquier intento por bailar. ¿Las fiestas en casas particulares? Yo solía hacerle al DJ, así que no bailaba, tan sólo me conformaba conque otros bailasen al son de mis selecciones melódicas.

Así llegué a ser un adulto sin talento ni capacidad para el baile. Cuando me casé hice un último intento desesperado por aprender algo de baile, pero todo acabó en burlas, más pisotones, uno que otro codazo y finalmente un resignado gesto de mi mujer que revelaba algo de pena por haberlo intentado, combinado con la vergüenza de saberse casada con un guey que ni siquiera puede sacar adelante un pasito tan simple como El Robot.

Ha sido una lucha cuesta arriba. El baile simplemente no me gusta. Mi papá es aún famoso por saber bailar prácticamente cualquier ritmo con clase, elegancia y pericia. Yo no heredé ese talento. Ahora bien, la cosa se empareja a la hora de cantar, pues yo no lo hago tan mal y él sí canta horrible. Pero no es consuelo alguno. Tomar clases de baile ha sido un consejo que algunas veces me han dado, pero nunca he tenido la paciencia ni la disciplina para tomar clases de nada. Ahora imagínense lo que pasaría tomando clases de algo que definitivamente no me gusta.

Frank Costello: No bailaba.

Tough guys don’t dance. Esa frase me encanta. Norman Mailer la utilizó para una de sus novelas, que después convirtió en una mala película. Pero la frase tiene algo cool. Me hace justificar algo para lo que no sirvo. Esta máxima de que los tipos rudos no bailan es atribuida a un célebre gángster neoyorquino, Frank Costello. La leyenda dice que Costello invitó a tres renombrados boxeadores a tomar turnos bailando con su despampanante novia cuando coincidieron en un centro nocturno. Cuando el último de los pugilistas sugirió que Costello bailara también, el mafioso le contestó un lacónico “tough guys don’t dance.” Buen punto, Frank.

Quiero creer que muchos de mis rudos ídolos no son buenos bailarines. No me imagino a Steve McQueen reventándose un pasodoble, a Ronnie Lott raspando la sandalia a ritmo del mambo o a Tom Petty entrándole a la coreografía de Caballo Dorado durante una boda. Ni hablar, seguiré tratando de cultivar una imagen cool al no bailar. En parte porque nunca le agarré el gusto, pero principalmente porque no me queda de otra.

*Gracias a Yorkperry por la nueva Finísima Expresión recurrente. Eres un asno.

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31 comentarios en “Dos Pies Izquierdos

  1. Yo tambien odio bailar. Lo malo es que como animales que seguimos siendo la danza de apareamiento es muy importante para conseguir una buena pareja. Y la mujer siempre pone a prueba: si es bueno moviendo las caderas bailando salsa, será bueno pumpeando en la cama. 😦

  2. Yo tampoco sé bailar pero no comparto tu dolor; la danza nunca me ha interesado y no solo porque no tengo talento, simplemente no es mi arte preferido, me interesa tan poco que ni siquiera he visto el famoso video de “Evolution of dance” y creo que no lo veré nunca.

    No es por demeritar tampoco a la gente que si puede bailar ni mucho menos a un Baryshnikov, pero no me evoca ninguna emoción el ver pasos ejecutados perfectamente y con gracia.

  3. pues yo no bailo y si lo hago es cuando ya andomuy pedo o lafiesta esta a punto de reventar

    a frase de algunos amigo q como yo no saben bailar es ” yo solo bailo musica moderna “

  4. Yo no bailo ni madres, me limito a mover los hombros a la axl rose o mover los brazos de arriba a abajo a la johny bravo, fuera de eso solo me muevo de un lado a otro. Y si, a mi novia le gustaría que bailara, pero nomás no se puede. Ahora ya tengo una excusa más para no bailar con esa frase xD.

  5. Pues yo bailo dos dos, mas que nada me metí a clases de baile antes de mi graduación y después le agarre gusto a eso de la bailada, la verdad vale mucho la pena aprender porque las fiestas son mucho mas amenas y si bien puedes conseguir y conocer mujeres, la verdad las fiestas familiares son mucho mejores (no tener que oir al tio borracho es la neta) entonces en verdad lo sugiero no para que ser todo un Chayanne pero pues para saber mover un poco el bote

    • Quien quiere ser chayane, la verdad eso de bailar nunca se me dio, mejor un hombre romántico que canta y personas que bailan muy bien dejan mucho que desear en la cama, ser galán cortes y la onda es lo que realmente llama la atención.

  6. Carajo acabas de describir muchas de mis experiencias en eso de la bailada, sin embargo en donde difieren es en que en la primaria baile vestido de: payaso, baquero, mariachi, rumbero, pulpo, guerrero maya, guerrero maya, no no estoy pendejo baile de maya dos veces, de cangrejo (inserte chiste aqui), de pastorcito y un largo etc. Sin embargo esos largos años de inconmensurable estupidez no sirvieron para absolutamente nada. A los 22 años no bailo una chingada, mientras mi padre como el tuyo, baila casi cualquier ritmo con cierta facilidad y ¿por que no?, con bastante gracia. So… Toño te entiendo.

  7. Mira quieres el secreto don toño…. Echese unos tekilitas vera como afloja el cuerpo y le sale lo del sergio el bailador para muchos les funciona, son buenos anfitriones y buenos para la bailada aunque otros se ponen nefastos, y mala copa.

  8. Pingback: Tweets that mention Dos Pies Izquierdos « Finísima Persona -- Topsy.com

  9. Primer comentario que hago mi buen toño, pero es que ahora le diste al clavo con uno de los máximos traumas de mi vida, pero cuando uno mide casi 1.90 y pesa más de 100 kilos y quiere bailar, lo único que provoca es que todo el mundo rememore la secuencia de los hipopótamos de fantasía, o no?

  10. “La fama es lo que nos inpide ponernos en rodiculo en un baile” Norman Mailler.

    Desde muy pequeño aprendi que el baile era el metodo idoneo para ligar y asi lo hice. Sin embargo, dada mi estupidez con mi ganas de aparecer en los premios Darwin. Me rompieron el tobillo hace casi 12 años y ahora he tenido uns distencion de rodillas y toda mi linda gracia ha quedado en el olvido. Ya no puedo doblar la rodilla sin sufrir de un dolor atroz o iniciar un calentamiento de 15 minutos para poderme mover sin parecer que tengo clavos por ahi. La solucion: he dejado de bailar.

    Sufro harto ya que en las fiestas de ocacion ya no puedo ver las caras de las feminas que esperan a un galan que las saque a bailar y yo he aumentado mi consumo de alcohol.

    Eso si, si la terapia sufre exito ya pore volver a las andadas en los proximos meses.

  11. Nostoy deacuerdo… Soy un tipo bastante duro (antes de que me alcance “la serenidad de la impotencia” errrr… perdón, nada que ver) crecí en una colonia como la Doctores, llena de tipos rudísimos, no necesariamente maleantes, pero a la vez reconocidos en todo el DF como de los mejores bailadores de salsa (Eso de “Iztapasalsa” es pura envidia) Y sí, en su momento pasé por ese ritual de apareamiento llamado “baile sonidero en la calle” en sus modalidades de “Tíbiri” y “Toquín”… Y no es pretexto el tamaño de la pata, pues yo calzo del nueve (Así es Toño, vivimos lejos, y en plazuela) ni tampoco el volumen corporal, yo me muevo para bailar con la gracia de una sílfide (¡Chin! las penicilinas!) Saluditos Cachetoño

  12. Pos yo no bailo tampoco, mis papás bailan bastante bien pero ninguno de sus hijos heredamos esa gracia. También he preferido siempre un bar a un antro, a los antros he ido solamente 3 veces en mi vida, la última vez fue anoche y ahorita me siento de la chingada; ya no aguanto las desveladas como antes snifff.

    Intenté aprender pero nomás no pude no tengo nada de gracia ni ritmo, anoche no me levanté de la mesa más que para ir al baño por lo que me sentí fuera de lugar. Por lo menos mi pretexto es que fui ahí por trabajo, no por placer ya que por mi gusto me hubiera ido a dromir en lugar de meterme a una caja atascada de gente (99 % gay así que ni para ligar), sudando a chorros, quedando temporalmente sorda y añorando mi camita. Ya me desahogué jaja. El punto es que nadie se cree que no baile, pero habemos mujeres que no tenemos ritmo, no es cosa exclusiva de hombres.

  13. Bueno, yo padezco exactamente de lo mismo. Puedo dar dos tips, uno tomado de un cartón de La Croqueta: “Nada más caminas hacia atrás y ya estás bailando salsa”.
    El otro, sólo ponte muy ebrio y verás que bailas de todo (no, no bailarás bien, pero te valdrá madres). Está basado en mi propia experiencia en la reciente boda de mi hermano.

    La frase atribuida a Frank Costello es genial, la que yo he adoptado para estos menesteres es de Seinfeld, en un capítulo, no recuerdo si Elaine o una de sus novias, le pregunta porqué no quiere ir a bailar: “Porque bailar es estúpido”.

  14. tengo un ritmo bastante arritmico… aunque he intentado bailar, la verdad es que solo se han quedado en meros intentos lastimeros…

    extraño los dias en que me podia considerar un descendiente directo de Resortes…

  15. Igual a mi nunca me dio por bailar y eso que le entre duricimo al Pump It Up y al dance dance Revolution, pero no creo que cuenten como tal. No es lo mismo bailar con musica del populacho que con una pantallota que te diga a donde pisar.

    No han podido sacarme a bailar ni borracho. Nadie. Simplemente digo que no me gusta y que mi novia disfrute de la noche.

    De paso les invito a que se den un paseo por mi blog. Escribi algo nuevo (n_n).

  16. Yo tambien soy un pesimo bailador aunque la verdad tampoco me quedo sentado cuando se abre la pista, trato de pararme a bailar siempre cuando ya hay suficiente gente como para perderme entre la multitud y siempre con alguien de confianza, y lo hago cuando escucho canciones sencillitas, y solo por el tiempo suficiente para que no digan que no me pare, pero no tanto como para ser la botana, no es tan malo ademas de que haber sido chambelan 4 veces en algo debe haber ayudado y es un buen ejercicio.

    Debo decir que el no pasarme las fiestas y las noches de antro moviendome como epilepsico entre un monton de borrachos calientes y sudorosos y chicas con sonrisas bobas me ha hecho esforzarme por saber tener y mantener una conversacion muy buena y esto me ha ayudado mas con las mujeres que cualquier pasito de baile, ademas eso de que si es bueno bailando vertical hara maravillas en lo horizontal, me dicen muchas que es una gran mentira, que un buen baile si las prende pero que se han llevado grandes decepciones en la cama, claro no es siempre pero ocurre.

  17. Veo que soy de las pocas Finísimas Personas que les gusta y ejecutan el baile. Definitivamente unas de las cosas que más me gusta hacer es bailar, y soy de las personas que de plano al escuchar música no se pueden quedar sentadas, tal vez no sea una eminencia bailando, pero de que tengo ritmo, tengo ritmo. Tanto es mi gusto por el baile, que prefiero ir al Zumba para ejecitarme que ir al gimnasio o a los aerobicos. Dicen que nunca es tarde para aprender, echele ganas Sr. Pérez y verá si no aprende a bailar.

  18. Confieso esto: en mis años teens no me gustaba bailar. Ni me importaba saber cómo. Y es que, la verdad, cuando bailaba con una chava no podía evitar ponerme ultra horny. Y era una joda, andar moviendo las patas y añadiendo fricción a la calentura con el pantalón, de por sí apretado por una incómoda erección quinceañera a todo lo que daba.

    Tuvieron que pasar años para que me pudiera dar mis bailongos con una chica sin despertar al monstruo, jajaja. Ya para mis veintitantos hasta me decían que sabía bailar bien, aunque la verdad nada más me la pasaba imitando a cualquiera en la pista que bailara decentemente.

    Acutalmente me da hueva y bailaré para pasar el rato o ganarme las buenas gracias de una niña, pero no lo hago por gusto ni por pasión. Lástima, podría usar esos aerobics.

  19. A mi tambien me encanta esa frase de yorkperry es genial! Pues yo si bailo mi marido no le gusta pero le hace la lucha hasta tomo clases de tango conmigo y bailamos Por una cabeza de cancion nupcial (no tiene nada de romantica la cancion pero fue un buen numerito) lo que si les puedo decir son dos cosas: es muy padre bailar con alguien que sepa llevar a su pareja asi que traten al menos y dos que endemoniadamente dificil es escribir en el teclado del ipad que bueno que ea prestada para no comprarme una.

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