Jornada Corrupta

Tranquilos, no voy a comenzar a politizar el blog tirándole pedradas a un periódico de izquierda. El título de este post se refiere al día que experimenté hoy, diez de mayo, día de las madres en territorio mexicano. Simplemente una viñeta más de lo que representa México hoy por hoy.

Los últimos días no han sido fáciles. Una carga de trabajo irregular (entiéndase por ello de peticiones a horas y días inusuales y con plazos de entrega prácticamente irreales), un sinfín de trámites burocráticos que, por razones que no vienen al caso mencionar aquí, tuvieron que ejecutarse todos dentro de una misma “ventana de tiempo”, la muerte de uno de los gatos de casa de mis papás (¡Tiger, te nos adelantaste!) y varios compromisos sociales y familiares se conjugaron para sacarme de un ritmo que había sido razonablemente estable.

Pero el lunes fue el colmo. Mi papá se ofreció a acompañarme a la delegación de Iztapalapa para tramitar mi pasaporte mexicano, así que partimos hacia lo que fueran los dominios del infame “Juanito” en punto de las 7 de la mañana. Todo el drama de mi pasaporte se remonta a mi apresurada y atolondrada salida de Miami. En el caótico proceso mudancero se me extravió el mentado documento dentro de alguna de las noventa y tantas cajas de cartón que ahora reposan entre el resto de mis pertenencias, dentro de una apacible bodega del área de Doral. El Consulado de México me expidió un documento para salir del país, a sabiendas de que tendría que reponer el dichoso pasaporte una vez en México. De momento no me pareció lo más grave del mundo, pero hoy me enteré de mi error.

El trámite de reposición por extravío es una auténtica danza de resistencia. La página de Internet de la SRE me proporcionó una información y unos requisitos, el servicio telefónico para agendar cita en el módulo de expedición me dio otros más, la persona que se rehusó a atenderme en el módulo perteneciente a Tlalpan le sumó algunos requerimientos más y los empleados del módulo de Iztapalapa también aportaron su granito de arena en mi ojo de contribuyente. El caso es que ni internet, ni teléfono, ni Tlalpan ni Iztapalapa fueron capaces de facilitarme la información completa de lo que tenía que hacer para recibir tan ansiado documento.

Mi solución fue acosar (no sexualmente) al titular de este último módulo, prácticamente obligándolo a jurar sobre la Biblia que yo sería atendido si presentaba todos los documentos que en ése momento me estaban exigiendo. Al asentir, mi papá y yo nos lanzamos como tapón de sidra a la oficina del Ministerio Público más cercana para tramitar un acta de extravío. No voy a repetirles el eterno proceso que tuve que efectuar para obtener la dichosa acta, pero debe bastarles saber que involucró esperar a lo tonto en una banca de plástico (no porque no nos pudieran atender, sino como medida dilatoria para animarnos a “agilizar los trámites” con un billetito de por medio), sacar más y más fotocopias, presenciar el curioso saqueo de los bienes que se encontraban almacenados dentro de una camioneta accidentada y ver pasar un desfile casi infinito de tortas de tamal, molletes, órdenes de huevos revueltos a la mexicana, jugos y licuados varios para alimentar a las huestes de la burocracia.

Ya provistos de la mentada acta regresamos a la oficina del pasaporte en la delegación, donde revisaron mis papeles por tercera vez consecutiva y tuvieron la puntada de solicitarme las copias en reducción a tamaño carta, y no a tamaño oficio (que es como vienen todos los documentos oficiales solicitados que ya habían revisado con antelación). Curiosamente, a nadie de los revisores se le ocurrió hacernos notar que querían las copias en este peculiar formato. Claro, hubiera sido útil saberlo en el momento en el que fuimos por las copias del acta, pero en fin…

Gracias a la presencia del Finísimo Padre logré meter los papeles dos minutos antes de que el titular del módulo decretara cerrada la oficina. No “cerrada” dentro de los horarios regulares de atención al público, sino “cerrada” en esa curiosa práctica del servicio público conocida coloquialmente como “matar el día”. Así es, un servicio que está estipulado para proveer atención al contribuyente hasta las 13:00 horas (tanto en el letrerote en la puerta de entrada como en la prácticamente inútil página web) fue arbitrariamente cancelado a las 10:25. Ustedes pensarán que la intención era festejar a las mamás de todo el personal presente, pero después de lidiar con ellos y comprobar sus estándares de ética laboral me extrañaría mucho que cualquiera de los mencionados pudiera tener madre.

Paco Calderón sabe a qué me refiero con este post...

Pero lo logré. Los papeles se entregaron por completo, tras perder dos días y medio en el proceso de tramitología (contando los viacrucis de la semana previa), mi bilis derramada quedó dentro de los márgenes tolerables al organismo (esto de la meditación está funcionando) y el gasto monetario, entre copias inútiles, gasolina y “agilización de trámites” no representó un factor para mandarme a la quiebra.

Al mediodía logré volver a casa. A sabiendas de que el tráfico en la capital se había desbordado hacia niveles de imposibilidad debido al festejo de las madrecitas en su día, opté por quedarme en casa con la familia y ordenar algo de comer. El acuerdo común fue sushi. Llamamos a una popular cadena de comida pseudojaponesa y solicitamos entrega a domicilio. La orden, nada complicada. El plazo anunciado, unos cuarenta minutos. Quizá cincuenta, por el tráfico.

La comida llegó a casa aproximadamente dos horas y quince minutos más tarde. Hubo varias llamadas telefónicas al lugar de mi parte, claro. La primera fue a la hora con quince (decidí darles algo de margen a sabiendas del tráfico reinante). El problema es que el establecimiento se encuentra en un área que dista de mi casa no más de diez minutos, y eso con tráfico marca Ciudad de Pasadena en la Película 2012. Hubo varias explicaciones falsas para la demora en cada llamada, según la empleada que tomase el teléfono:

“Es que nuestro repartidor no ha regresado…”

“Es que se nos fue la luz…”

“Es que no encontraron su casa…”

“Es que estamos un poco retrasados con las órdenes…”

“Es que al repartidor se le olvidó llevarse su orden…”

“Es que aquí ni sushi vendemos…”

De acuerdo, uno de los pretextos anteriores fue invención mía. Aún así, lo único que obtuve como disculpas de la empleada en turno fue su oferta de enviarme tres refrescos de lata “sin costo para usted”. Claro.

Y aún así el pedido tardó 45 minutos extras en llegar.

Pude haberlos mandado al caraxo olímpicamente y ordenar una pizza, o de plano optar por un plato de cereal, pero decidí no hacerlo. Se estaba gestando en mi una posible liberación de energía que, si bien no a la altura de mi día como el Burger Avenger, sí estaba destinada a relajar un poco mis nervios de por sí alterados por los trámites de pasaporte ocurridos en la mañana y los acontecimientos de la semana previa.

Estaba en el teléfono solicitando hablar con el gerente cuando el repartidor de sushi tocó a la puerta. Abrí y recibí la bolsa con la comida y rehusé los tres refrescos en lata “de cortesía”. Y tuve esperando ante mi al repartidor durante unos diez minutos adicionales, mientras la empleada del sushi me dejaba colgado en la linea sin comunicarme con su superior. Mi espalda, molida por el trajín matutino, me obligó a concluir la transacción de esta forma con el repartidor motociclístico:

“Puedes regresarte, gracias. Dile al gerente que si quiere que le pague, que me marque por teléfono. Pero dentro de una hora y media, después de que hayamos comido.”

El repartidor me dedicó una mediocre volteada de ojos que gritaba “pinche roto” al mundo, pero el mundo en pleno lo ignoró, ocupado como estaba por festejar a Mamá Mundo en este 10 de mayo.

Entrando a casa comencé a revisar la orden. El arroz frito se había transmutado en arroz frío. Créanme, la pérdida de esa consonante provoca una drástica diferencia. El sushi, que en la versión que habíamos ordenado se sirve tradicionalmente en frío (aunque dicha cadena se ha especializado en desvirtuar esa noble comida japonesa friéndola y empanizándola sin miramiento alguno), se encontraba en un estado térmico similar al que hubiera experimentado de haber pasado los últimos 45 minutos dentro de un baño sauna. No esperaba menos de un plato de sushi servido en una cajita de plástico que ha compartido una bolsa (también de plástico) cerrada con doble nudo y en compañía de sendas órdenes de arroz caliente.

El tiempo pasó, y ni una llamada del gerente. Mientras en casa se hacían preparativos para resolver la comida de otra forma, me animé a llamar al restaurante. Le pegué un par de rapapolvos a la señorita que me había dejado colgado en la línea durante mi intento previo de hablar con el gerente. Creo que la amenaza de visitarla personalmente en el restaurante si no me lo pasaba de inmediato surtió el efecto deseado. El gerente me tomó la llamada, hecho un manojo de nervios. Ofreció un sinfín de disculpas tras escuchar todo el caso, me reiteró que de ninguna manera se le iba a ocurrir cobrarme la orden y ofreció prepararla de nuevo y traerla él mismo a mi domicilio personalmente en menos de 30 minutos, sin cargo alguno. A cambio de que yo desistiera de hablar al corporativo con mi queja, obviamente.

Así que le di las gracias, pero rehusé la oferta. No me interesaba esperar 30 minutos más por comida que casi seguramente sería escupida de antemano. Con hambre y con resignación concluí la charla telefónica. La orden de comida yace dentro de su bolsa original, en el interior de un bote de basura. Este día de las madres estuvo de lo más hambriento, la verdad.

Burócratas en acción. O más bien en inacción...

Entrada la tarde, se nos fue la luz. Quejarse por una falla eléctrica de un par de horas después de que muchos conocidos se acaban de aventar hasta 25 sin suministro (a razón quién sabe de qué) parece pecado, pero sólo lo menciono para establecer consistencia con lo transcurrido hasta el momento. La luz regresó, sí, pero quince minutos después la tele y el internet se apagaron simultáneamente (los dos son responsabilidad de Cablevisión, por cierto).

Llamadas a la CFE. Llamadas a Cablevisión. Más explicaciones absurdas, más navegación de menús telefónicos que demoran enormidades para comunicarte con un ser humano. Y más seres humanos que no son capaces de explicar tantas fallas, tanta ineptitud, tanto colapso de los servicios a sus clientes.

Lo grave de todo es que el día de hoy no fue atípico de ningún modo. Verán, me encontré similares problemas burocráticos al tramitar mi licencia de conducir y credencial del IFE, la semana anterior. Cablevisión y la luz han fallado consistentemente (al menos 3 veces por semana cada uno) desde que los contraté, hace casi un año. Otras opciones similares (Sky, Telmex, la extinta Luz y Fuerza del Centro) estaban igual o peor, así que tampoco existe la clásica solución del “¿no te gusta el servicio? ¡Cámbiate!” Todo está igual. Tristemente igual. Los restaurantes, las cafeterías, los pizzeros, las farmacias a domicilio… prácticamente todo servicio solicitado a domicilio “para conveniencia del cliente” tiene que ser revisado una y otra vez, pues invariablemente el pedido viene mal.

Platicando con mi papá recordamos algo interesante: hasta hace unos diez años, el trámite de pasaporte consistía en levantarte muy temprano, madrugar haciendo fila afuera de la oficina de pasaportes más cercana, presentar la documentación que solicitaban en un cartelito afuera de la dependencia y recoger el pasaporte a media tarde. Ahora que hay página de internet y citas programadas “para su conveniencia” tuve que lanzarme a una de las delegaciones más inseguras, inaccesibles, lejanas a mi domicilio y claramente incompetentes para obtener el mismo pasaporte dentro de 3 a 5 días hábiles, según el monigote que me atendió. O sea, mucho menos eficientemente que hace una década.

También recordamos que los apagones en Tlalpan eran frecuentes, pero rara vez duraban más de una hora. El agua tampoco fallaba con la regularidad que lo hace ahora. La tele era mucho más confiable. Ahora que han querido automatizar, internetizar, simplificar y agilizar los procesos, estos se han tornado en odiseas de inutilidad, ineptitud, corrupción y frustración en grado superlativo.

Todo está peor. Y no es ningún secreto. Lo fácil será culpar al gobierno y sus gobernantes, a la sobrepoblación y a la falta de previsión respecto al futuro. Todos estos aspectos contribuyen en gran medida. Pero la raíz de estas broncas cotidianas que nos afectan a la ciudadanía en común es mucho más profunda y grave. Y es que está dentro de todos nosotros.

¿Voy a quejarme con la compañía que maneja los dizque sushis por el mal servicio recibido? La tentación es no hacerlo, pues muchos pensarán que es una pérdida de tiempo (casi seguro que sí). Pero lo haré. Perderé ese tiempo. También me voy a quejar ante las instancias pertinentes respecto al mal servicio que encontré en los módulos de SRE, IFE y en la licencia de conducir. Perderé ese tiempo, también. Y con Cablevisión y con la CFE. Y con los del agua, los de la farmacia y hasta con el barrendero al que le doy veinte pesos semanales cada vez que toca la puerta para pedir su propina, pues ya me colmó el plato que decida dejar varias bolsas de basura estratégicamente apoyadas en mi puerta, pese a que se marcha empujando un carro de basura vacío.

Lo que voy a decir a continuación va a sonarles muy gacho, y posiblemente hagan que me tachen de malinchista y mamón (digo, si no lo han hecho antes). Pero tuve la oportunidad de vivir casi seis años ininterrumpidos en el extranjero, concretamente en ese vecino país del norte que nos provoca tanta animadversión cada vez que nos regaña por nuestra forma de administrarnos o cuando nos gana en fútbol. Es un país plagado de defectos. Hay ignorancia, racismo, drogadicción, doble moral, bipartisanismo político, segregación social, abusos capitalistas, sobreexplotación de recursos naturales, desmoronamiento de la estructura familiar, manipulación bursátil, obesidad, fomento al consumismo innecesario, políticas exteriores cuestionables, deficiencias en el sistema de salud, hipocresía y Hannah Montana. Por sólo mencionar algunas de sus broncas…

Pero también en ese país reina algo que es muy sano: La Méritocracia. En esencia quiere decir que si eres un chingón, si te preparas bien y ejerces tu labor tan bien como te sea posible, las probabilidades son abrumadoras para que te vaya bien. Esto aplica desde el paisa que se va de mojado y se gana la vida haciendo chambitas de plomería o albañilería en casas de clase media alta hasta el médico o el ingeniero que aplica su ingenio y sus preparación académica en un ambiente donde su éxito no está atado a tener un compadre bien parado en un puesto prominente. Si quieres, puedes.

La Méritocracia tiene una agradable consecuencia para el grueso de la población: los estándares de servicio mejoran por razones lógicas. Si todos mostramos orgullo por nuestro trabajo, si sabemos que apegarnos a las normas y dar el mejor esfuerzo se traduce frecuentemente en mejores condiciones de vida, todos los que participan de nuestra labor se ven beneficiados. No hace falta ser científico o consultor de eficiencia para entender la idea. Este beneficio común, este accionar eficiente de la maquinaria cotidiana, hace más llevaderos todos esos otros problemas que mencioné hace dos párrafos. No, no se vive en el paraíso. Pero tampoco hacemos corajes y perdemos el tiempo cotidianamente y por causas fuera de nuestro control. O al menos no tan seguido como ocurre aquí, ni de broma.

No es condición del gringo. Es producto del entorno mismo. El Consulado de México en Miami opera con una eficiencia y una amabilidad fuera de serie, por ejemplo, y está formado por mexicanos. La mayoría de los trámites vía teléfono o Internet son ágiles y culminan exitosamente. Y los impuestos que uno paga suelen verse reflejados en el lugar donde uno vive. Me sorprendió en una ocasión el llamar por teléfono para reportar un bache en la calle y descubrir que lo habían reparado por completo a la mañana siguiente. También el poder contratar, reconectar, reparar y suspender servicios elementales con un breve telefonazo o una rápida visita en la red. Compartía mi asombro por estos pequeños triunfos con otros inmigrantes como yo, plenamente sorprendido. A los naturales de ese país, sin embargo, no les sorprende en lo más mínimo. “Para eso son tus impuestos, ¿no?”

Mis impuestos acá mantienen a burócratas que demoran los trámites para justificar su presencia en una dependencia y cobrar un sueldo. En un momento del día de hoy conté a 19 gentes de un lado de la ventanilla (sólo 5 de ellos atendiendo al público) y tan sólo ocho personas del lado que esperaba atención. Cuando la matemática es así de desbalanceada el resultado no puede ser bueno. Mis impuestos pagan por luz y agua que no disfruto, por baches que cumplen años y por campañas políticas de quienes llevan décadas prometiéndonos arreglar esos baches y solucionar el abasto de luz y agua.

Decir que nunca había experimentado tanta incompetencia, estupidez y falta de orgullo por desempeñar un trabajo de la manera correcta sería añadirle sal a la herida. Creo que si leyeron hasta aquí es porque han vivido cosas similares, frustraciones como las de este día perfectamente consistente con nuestra realidad como nación. Dice la Pacheco que “aquí nos tocó vivir”, y se equivoca. Aquí elegimos vivir. O mejor dicho, ASÍ elegimos vivir. Es bien gacho descubrirlo, pero es la verdad. Me voy por otro poco de cereal, pues me quedé con hambre…

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35 comentarios en “Jornada Corrupta

  1. Aqui, en Mérida, tengo que decir que la mayoría de tramites son bastante rápidos, la renovación licencia de conducir no lleva mas de 45 minutos, en las plazas comerciales hay módulos para sacar actas de nacimiento y no se que mas documentos de forma (casi) automatizada, al igual que los tramites para la credencial de elector que son realmente rápidos. nunca he tenido que dar una lana para agilizar un tramite, y espero jamas tener que darla. No se si este fenómeno de mediocridad y huevoneria solo se da o mayormente se da en las ciudades de mayor tamaño, por lo menos aquí a veces lo mas tardado son los PUTOS (sin con mayúsculas) bancos, no hay nada que me hinche mas los huevos que ver a 25 personas en fila (no en cola y que conste) esperando a hacer tramites relativamente rápidos y solo dos de las cinco o seis cajas están abiertas, mientras los empleaduchos platican del otro lado del mostrador, y esto es algo que por alguna razón solo pasa durante quincena.
    Enserio que lo que tu mencionas es extremadamente preocupante, pero por alguna razón al mexicano, a la mayoría de los mexicanos no todos, le gusta joder gente, solo con el afán de joderla, como bien dices así elegimos vivir. A vences pienso que estoy en el paraíso, enserio.

  2. Conozco a mucha gente que considera a Estados Unidos “Lo peor que puede existir sobre la faz de la tierra” sin haber visitado antes alguna ciudad de nuestro vecino, yo he ido en dos ocasiones y en ambas quedé sorprendido por muchas cosas: La revisión de identificaciones afuera de los antros, la pulcritud de sus calles, la amabilidad de los locales contra nosotros los mexicanos, etc, etc. Creo que problemas hay en todos lados, incluso aquí llegamos a tener artistas más mediocres que los que nos propinan nickelodeon y Disney sin embargo se grita por las calles lo hermoso de la cultura de lo “Chingón”. Creo que la nacionalidad es solo el lugar dónde naciste y no hay porqué estar orgulloso de ello, la forma en que lo enfrentes, eso si merece admiración.

  3. A ver. Muy cierto todo. Pero me ha ofendido profundamente, Mr. Sempere, al hacer ésa aseveración tan agresiva y elitista en su texto. Sí, ya sabe a cuál me refiero. Ha perdido dos rayitas de mi respeto, y no dudo en hacer de su conocimiento mi profundo desacuerdo con la misma. Señor, no manche, Hannah Montana sí está chida.

    En Tamaulipas aprendí a acostumbrarme (malamente, cómo no) a éste tipo de burocracia tanto en oficinas de gobierno como en la Universidad (caraxo, en Diciembre se cumplen dos años de que salí de la universidad, y los trámites de mi título siguen inconclusos). Para mi sorpresa, por cuestiones laborales, terminé tramitando mi CURP, RFC e inscripción al Seguro Social en un sólo día en la ciudad de Querétaro. Y me cae que la gente acá es leeeenta como el “Maza” Rodríguez en la cobertura, pero su disposición y ganas de ayudar me hace pasar por alto ése detalle.

    Aunque no generalizo. De hecho, creo que la mayoría de oficinistas de gobierno en nuestro país sigue y seguirá teniendo la (in)eficacia actual que tienen mientras se les permita.

    Kudotes por lo del sushi. A mí me la quisieron aplicar con lo de las pizzas en 30 minutos, el repartidor llegó a los 32 y salimos 4 cuates a reclamarle al vatito, quien nos pidió que habláramos con su gerente, quien a su vez nos dijo que esa promoción no aplicaba para nuestra colonia (claro, se supone que eso deben decir al teléfono para que decidas si ordenas o no, pero bueh). Le gané la discusión vía telefónica y el precio de la pizza saldría del bolsillo del repartidos. Y por lo que ya menciona de los escupitajos, no he vuelto a pedir pizzas de ahí, por lo menos por un tiempo.

    PD- ¿Lee todos los comments así de largos?

  4. Te doy toda la razon, Toño. Nada mas te falto aceptar que gran parte de la culpa es tuya: seguramente todos esos huevones estaban en la pendeja y no te atendian como Dios manda por andar lee y lee tus posts en Finisima Persona, jajaja…

    Porque, yo no me espero a estar en mi casa para leer y comentar, ¿tu crees que ellos si? XD

    Hiciste bien con lo del sushi. Yo odio pedir comida a domicilio, es como pedir corajes a la puerta de tu casa. Un saludo, y que te la pases bien ya que tu tramite esta en marcha.

  5. Al vivir en frontera constantemente noto las diferencias en atencion a cliente entre nosotros y los gringos y si hay un abismo de por medio. Lo que si es que para disfrutar de una verdadera faena burocratica gringa tiene ud. que ir un dia a las oficinas de Inmigracion (INS) a tramitar un permiso para internarse a mas de 25 millas y ver como nuestros mismos “paisas” nos tratan de la mierda, puede haber una fila interminable de gente y solo 1 “agente” atendiendo mientras 15 mas se hacen pendejos a la vista de todos; si les da la gana te piden o no mas o menos documentos y me ha tocado verlos humillar gente que si bien no dudo vayan mal preparados a pedir su permiso, pero son personas que merecen al menos ser tratadas con respeto y dignidad… Pero bueno, eso es tema de otra discusion, mi punto es, fuera de ahi, en todo lo demas que me ha tocado vivir no hay punto de comparacion entre el servicio que recibe uno alla al que recibe uno aqui.
    Creo que aplica lo de que uno obtiene lo que se merece, si no nos quejamos, si no exigimos lo que justamente nos corresponde de nuestros servidores publicos, gobernantes, etc. esto nunca va a cambiar.
    Quiero mucho a mi pais, pero cada vez pierdo mas la esperanza de que a nosotros nos toque ver algun cambio.

  6. A mi me paso lo mismo con el pasaporte, eso de tener que ir a una delegación a reportarlo como si me lo hubieran robado o extraviado(simplemente burocracia) es por demás estúpido, después de terminar este tramite pensé que ya todo estaba bien y me regrese a la SRE para terminar por fin con todo y el tipejo que ya había visto mis papeles me dice que no me puede aceptar el acta de Nacimiento porque era diferente el año de registro al de cuando yo nací(estamos de acuerdo que ya había visto mis papeles y no me había comentado nada antes).

    En ese momento me reventó la madre y ahora si que perdí compostura y le grite en su cara:”que eso era culpa de mis padres que habían optado por registrarme 6 años después de mi nacimiento porque necesitaban inscribirme en la escuela, pero mas por la CORRUPCIÓN del registro civil que en los 70 y 80 todos hacían con el lo que quisieran”, el tipejo se quedo callado y después de ver mi rostro que estaba por estallar(demasiados tramites y a cada paso una traba para fregarte) y me dio el pasaporte, pero vaya que me hicieron enojar.

    Así son las cosas en estos lares, no puedes comparar a los “Gringous” y su país, sin contar con algunas excepciones(no me quiero escuchar racista pero esos “morenos” vaya que son un caso especial) son un país eficiente en muchos términos y creo que parte de eso hace que los odiemos por la comodidad en la que viven pero sobre todo la eficiencia que presentan en sus servicios y manera de vivir, los odiamos pero como nos gustaría vivir en la comodidad de sus costumbres o gustos o como le quieras llamar, saludos.

    Antes de que llegue Mike y pregunte por los”morenos”, es la manera despectiva como nuestra querida comunidad latina en “Estados Micos de América” se refieren a los negros, escucharlos decir esa palabra, “Morenos” para evitar escucharse racistas y realmente se escucha mas racista esa palabra pero en fin.

  7. Que triste la neta. Ayer platicaba una de mis maestras , que tiene un alumno brasileño y le platica que las mejores escuelas son públicas y para entrar tienen que competir entre un chingo (no m acuerdo la cifra 2 mil o algo así) y que los sueldos de un profesionista son altos, pero así como le pagan así se espera de él. Tienen una mentalidad muy distinta pero chingona y les echa la mano a sus compañeros de clase y con todo y eso ¡¡No le hablan!! (según que porque si se cree mucho y no se que pretextos mamones más) que pinche mediocridad la neta.

    • Por cierto, muy bien por tu decisión con lo del sushi, a mi nunca me ha pasado algo ni remotamente parecido, es una de las cosas buenas de vivir en una ciudad cuyo directorio telefónico es la mitad del de Guadalajara y como 4 veces menos que el de D.F. No se tardan demasiado y rara vez está equivocado tu pedido (a mí nunca me ha pasado).

  8. Querido Toño:

    He de comentarte que yo soy burócrata, sí Señor, un funcionario Estatal que ha ejercido sus labores en una institución pública durante casi 6 años… Y aprovecharé este espacio para comentarte algunas cosillas “del otro lado de la moneda”.

    En la oficina donde laboro somos 36 personas, de las cuales, honestamente, puedo decir que 7 sí se parten la madre trabajando (y estoy contando a la señora de intendencia). Del resto, su mayor gracia fue (y es) colgar banners de postes de la luz en tiempos de campaña, o poseer la labia para afiliar al partido hasta a la señora que les vende las tortillas.

    Como habrás de sospechar desarrollar estas habilidades toma mucho tiempo y por ende, muchos de los chicos no tuvieron oportunidad de siquiera terminar el bachillerato.
    Ahora Toño ponte en el lugar de todos nosotros, donde cada año necesitamos dar algún parámetro de resultado que justifique nuestra existencia como institución para no desaparecer del organigrama de gobierno.

    Y hay cosas muy complicadas en su ejecución, así que qué hacemos con esta gente de habilidades cirqueras? Obviamente las mandamos donde no estorben para la ejecución de campo: Como Jefes, aunque su equipo de trabajo se componga de ellos mismos y su acceso infinito a facebook.

    Mientras nosotros, el resto, se dedica a chingarle para sacar la chamba.
    Pero incluso hay algunas satisfacciones. Acaban de otorgarle un reconocimiento a la coordinación donde ando como la más eficiente del Estado, ya que en 2009 operamos 40 millones de pesos entre 4 personas (los restantes 2 millones se administraron entre los otros 32 güeyes de mi oficina, y en pagar nómina…).

    No toda la gente metida de servidor público apesta pues (quiero pensar que soy uno de los que no), pero sí, cada vez es más raro encontrarlos…

    Justamente por lo que señalas. Casi no existe y mucho menos se fomenta esta cultura de la méritocracia.

    Y bueno, ya aquí le paro antes de que me corten otra vez la luz. =P

    • Te acompaño en tu dolor.

      Trabajo con gente que su mérito ha sido seguir sentada en la misma silla por 15 años, saber a cuáles memos hay qué sacarle triplicados y a cuales solo duplicados.

      Ah! Y que te saben decir cuándo es el próximo puente en .02 segundos después de que se los preguntaste.

  9. Bueno, aquí no me ha tocado tener que sufrir con trámites tan tediosos, excepto por el de cambio de placas que solicité hace más de un año para mi thunderbird que tiene placas de Tamaulipas y que sus trámites son lentísimos.

    Pero de ahí en fuera si llego a buena hora puedo concluir los trámites sin contratiempos, y aquí es raro estar lidiando con apagones eléctricos, en sí el servicio de CFE es bastante bueno.

    Pero en cuanto a políticos y burócratas nonos podemos olvidar que son el reflejo de la sociedad, vamos no son extraterrestres que vienen nomás a jodernos la vida, son personas que viven en las mismas ciudades que nosotros y con éticas laborales que no nada más me ha tocado ver en una oficina gubernamental, sino también en la empresa en la que trabajaba hace 8 meses, era patético ver los hábitos de algunos trabajadores. Cambiar nuiestra filosofía como sociedad es lo que deberíamos de hacer antes de ver un cambio en todas estas cosas que nos parten el trasero día con día.

  10. wey me deprimiste mas de lo q estoy
    pero sabes aqui es asi en mexico estaos en al cubeta de los cangrejos yo ayer me tube q ir a mi casa y esar desde las 7 de la noche (generaqlmente todos los dias llego ami casa a las 9 ) asi q llegar alas 7 hasta los vecinos me ven raro y dije a tumbarme a ver la tele y madres, no tenia cablevision e hice la llamada y despues de recetarme el menu de opciones para un mejor servicio y escuhcar su llamada sera grabada para no se q pinches putos fines mierderos, me dice la grabacion ” en la zona de registro del telefono estamos sufriendo fallas tecnicas le pedimos una disculpa y reannujdaremos elservicio ala brevedad “

  11. Pues a mi el único trámite burocrático que me ha causado problemas fue la credencial del IFE: 3 horas formado para que al final me regresaran y tuviera que esperar otro tanto por que me faltaba no se que cosa que al principio no habian pedido. Fue mi primera experiencia real con la mediocridad de este tipo de servicios en México.

    En cuanto a la comida a domicilio, solo los pleitos con los repartidores de domino’s que me hacen pleito ratero por no querer pagarles su comida que llegó 6 minutos tarde. Sonaré mamón, pero yo no hago las políticas de la empresa, solo espero que se cumplan por que es lo que prometen al cliente.

  12. Me has hecho el día nuevamente.

    No ahondaré sobre los pésimos servicios, que he tenido que recurrir en mi existencia aquí en México.

    Constantemente he tenido problemas con parte de mi familia, por la última parte de tu post. ¿Para qué te quejas? Ha sido una pregunta interminable con los allegados a esta persona. La respuesta es más que clara y obvia. Para mejorar el servicio, trámite, etc. Y es una cultura que deberíamos tener arraigada desde casa pero sencillamente no es así. La gente no entiende que mientras haga bien su trabajo, por muy “pequeño” que sea, ese esfuerzo contribuye a que a todos los demás nos vaya bien.

    No seré tan largo el día de hoy, porque ando con mi pila al 10% y a punto de llegar a la reserva. Pero aún así acabaré con mis pendientes del día y me iré contento a casa de que cumplí el día de hoy, pero sobre todo, que mañana seguiré dando más de lo acostumbrado como siempre (a menos claro que esté realmente enfermo y mi cuerpo diga que necesita descanso; 26 meses sin vacaciones empiezan a cobrar la factura, creánme).

  13. Tienes toooda la razón Toño. Neta es algo que encabrona bastante, eso de la burocracia y la ineptitud de muchos de nuestros funcionarios públicos. Sin embargo, en lo que más estoy de acuerdo es lo de la Meritocracia (¿Así era?)… Acá en México un buen puesto te lo consigues con influencias y dinero, es difícil hacerlo por tus propios méritos. Y si lo haces, pronto te tienes que ensuciar. No puedes tener un local o una pequeña empresa sin meterte en los rollos de narcotráfico locales, o trabajar como abogado o doctor si no estás en algún sindicato. Carajo, mi mamá se graduó con honores en una maestría en impuestos y no puede ejercer porque no tiene un estúpido diploma del “Colegio de Contadores” que sale carísimo y solo sirve para sacar dinero.

    Este tipo de cosas son las que encabronan… En verdad este no es el país que yo quiero.

    Pero efectivamente la culpa la tenemos nosotros, por no quejarnos, por no exigir lo que nos pertenece. Me parecio perfecto como reaccionaste ante el sushi (Y menos mal que no liberaste al Burger Avenger xD) y no estaría mal que te fueras a quejar de toda la basura de ese día como dices. Muchas veces nosotros los mexicanos dejamos que nos la atoren sin reclamar nada y es por eso que nuestros servicios de comunicaciones, burocráticos, gubernamentales, etc están como están…

    Tenemos que en verdad comenzar a hacer algo por cambiar estas cosas. Y no hablo de esas mamaditas de “Revolución!” y cosas asi como se habla mucho en estos días por eso del bicentenario. No, necesitamos una revolución intelectual en la cual comenzemos realmente a exigir con fundamentos y persistentemente nuestras exigencias como consumidores y ciudadanos…

    Pero eeen feen, sólo soy un muchacho de 17 años inconforme e indignado. Gracias de nuevo por este post.

  14. tramites, burocracia… esperas infinitas…
    seee!! son el pan nuestro de cada día! y eso que mantengo mis tramites al mínimo…

    pedir comida a domicilio es un pedo nacional… prefiero ir a comprarla… de perdido me entretengo viendo como se hacen como que hacen un rato y ya despues atienden…

  15. Tienes razón Toño,yo vivo en la frontera y para tramitar mi visa laser necesitaba tener pasaporte mexicano,aqui en Nuevo Laredo se tardaban de dos a tres dias en darlo,si mal no recuerdo,fui al consulado mexicano en Laredo Texas,en 2 horas tenia mi pasaporte en las manos,muy amable el personal,a pesar de que llene mal un dato en la solicitud la persona que nos atendia y entregaba los formularios a llenar,me dijo que no habia problema(puse mi nombre completo,en vez de poner nombre y apellidos por separado)

    Tienes razon en que eso del orgullo del trabajo bien hecho se pega.

  16. Yo odio profundamente a los bancos, y todo lo relacionado a trámites con ellos… tienes la razón, nuestros impuestos pagan los sueldos de los burócratas, algunos más, otros menos… pero la bola de ojetes que trabaja en un banco ¿por qué se siente con derechos y atribuciones de “barrerte con la mirada” si no vas “bien vestido” según sus pendejos criterios? Y encima, porque lamentablemente no tienes a quien más recurrir, cuando vas a solicitar un préstamo, te hacen dar un chingo de vueltas, y te salen con la mamada del “Buró de Crédito” cuando hay tantos pinches morosos que sacan y sacan dinero, y les siguen prestando… a costillas de los ahorradores… Y lo peor, muchos de esos pendejos, se coluden con asaltantes para chingar a la gente que con tanto esfuerzo, junta su lana… a un sobrino mío, lo mataron para robarle 25,000 pesos que acababa de retirar del banco, para comprarse un coche, y el cómplice del aslatante era un cajero… Y en aquellos bancos que tienen fila para clientes con cuenta, y para clientes sin cuenta, ves como dejan a estosa últimos con un solo empleado, mientras a los clientes “Premium” no los besan porque les pintan los huevos…

    Ora sí me encabroné, saluditos Toñito

  17. Bueno, de entrada ya leí el post 3 (tres) veces para que luego no digas que yo nomás leo el final y no sé que tanto, y luego que desquites con moi tus frustraciones sexuales.

    Yo tengo mucho que agregar de entrada la historia del David.

    Habiendo Deibid terminado su carrera, un tío diputado lo metió a trabajar en gobierno, y no volví a saber de él, hasta que un día me lo encontré en una estación del metro, y en lo que llegaba el metro pues nos pusimos al corriente, yo tenía ya 20 años y seguía sin tener novia y el llevaba ya 2 semanas trabajando con su tío, tenía un escritorio en la cámara de diputados del H. Congreso de la Unión, y un lugar en el estacionamiento con su nombre, me dijo algo agüitado, que se aburría mucho, que tomaba el metro a las 7:30 y llegaba siempre a las 8:00 puntualito, y checaba tarjeta por ser “administrativo” que llegaba a su escritorio, y pedía prestadas secciones de “El Norte” para entretenerse, hasta empezó a leer la sección cultural, que ya por ahí de las 9:30 A.M. iba y se servía un café, y así le daban las 10:00 A. M., luego checaba las secciones que ya se habían desocupado del periódico, a las 11:00 salía y se comía unos tacos, volvía a las 11:40 esperaba que diera la 1:00 P. M. salía a comer a la Siberia, o a los puestos de comida que hay ahí en Juan Ignacio Ramón, regresaba a las 2:00 y a las 3:00 checaba tarjeta de vuelta para salir.

    Me dijo que se le hacían taaaaan largos los días, que lo más probable es que renunciara o pidiera algún cambio o algo, porque aunque pagaban bien, se desesperaba, en eso llegué yo a mi estación y pues él le siguió en el metro, -Ahí la vemos. –Sobres pinche David Joto (todavía no se popularizaba el decir “gay”).

    Y un tiempo después, unos dos meses Aprox. Me lo volví a topar, con mejor ropita, ya nada de pantalones cross colors ni converse, y traía un VW Golf, en aquel entonces el auto preferido de los “juniors”, y me dijo que ya le habían dado su plaza, una estatal, y le pregunté que si siempre se cambió, o ya le dieron trabajo, o algo, y me dijo “no, sigo igual, pero ya me acostumbré”, yo pensé algo así como “No mames güey” y hasta las ganas de pedirle “un rol” en el Golf se me quitaron, y nos despedimos.

    2.- me libré de la burocracia así

    http://rantopia.wordpress.com/2009/08/17/yo-fui-empleado-de-gobierno-y-sobrevivi-al-conformismo/

    3.- Yo, aunque estoy dado de alta en hacienda, evito todos los trámites gorrosos habidos y por haber.

    De entrada no tengo pasaporte ni visa, y eso que vivo en frontera, hace 3 semanas vi a mi esposa estresarse con ese pedo de las visas, y llevo mis papeles de hacienda y 3 o 4 días antes de la cita se la pasó llore y llore, que si la visa, que si no se la daban, etc etc.

    Total que sí se la dieron 😛

    Y nunca he tenido tarjetas de crédito, conozco a tanta gente que asaltan en cajeros, que les clonan las tarjetas y tantas pendejadas que prefiero seguir cargando efectivo.
    tengo una chequera y ya. No más complicaciones.

    Tengo un contador muy bueno, que me lleva la contabilidad, y a fin de mes le llevo las facturas, un estado de cuenta del banco y ya me dice cuanto es, voy y pago y listo, él hace el resto.

    Los trámites del autoembargo los hago a media noche para evitar filas.

    Luz y teléfono los pago por interné en la página del banco, y el agua la pago en el oxxo,
    el cable mando a mi señora.

    El año pasado quise sacar una casa en infonavit, era la casa perfecta para mi, y sí la completaba con el crédito, y como el infonavit está en Piedras Negras, pues me la pasé dando mordidas, para que se hiciera todo lo que se tenía que hacer y como quieras a la última hora, la dueña se desesperó y se la vendió a un gringou, y yo perdí como $12,000 en ese inter.

    Así que ahora de puro pinche coraje, voy a comprar un terreno y voy a costruir como me de mi gana.
    Pinche INFONAVIT de caca, y desde agosto del año pasado me di de baja del pinche IMSS, pa que no se estén robando mi dinero, porque de seguro el día que me jubile, me van a salir con alguna pendejada de que x año el gobierno agarró todo el dinero de las pensiones para salvar a los bancos o alguna jalada así.

    Ah, y apoyen el ramzatón!!

  18. Qué buen post. Al principio creí que lo que tenía el burócrata de la primera imagen en la mano era un martini o algo. ¡Salud!

    As: Stone Free – Jimi Hendrix.

    Atte: Juan Ramón.

  19. Bravo! maese Sempere, por desgracia asi son las cosas en nuestro adorado y adolorido pais… es lo unico que puedo decir, esta por demas repetir lo que ya has mencionado en tan acertado post…

    Atte: Lord Celextus Vark Betixberguer

  20. Y anoche que se me ocurre pedir unas alitas a domicilio solo por no manejar 10 min. para ir yo personalmente por ellas. Hablo 7:30 para hacer mi pedido y me dicen que como en media hr llegan, perfecto dije, justo a tiempo para cuando empiece Lost. Pues nel!!! Las pootas alas llegaron casi a las 9:00 porque no se que excusa mamona. Me acorde de este post…

  21. Pingback: Sin luz… « Finísima Persona

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