Finísimo Léxico 2.0

Si han sido lectores habituales de Finísima Persona sabrán de mis múltiples intentos por renovar el lenguaje coloquial y el léxico que usamos cotidianamente. Es penoso que, en pleno siglo XXI, sigamos utilizando expresiones y frases más añejas que la fe bautismal de Fey.

Renovarse o morir, digo yo. ¿A alguien le extraña que nuestras leyes sean tan ineficaces si no nos molestamos siquiera en darles una pulidita renovadora de vez en cuando? Y no me refiero tan sólo a las enmiendas constitucionales que nuestros políticos elucubran cada vez que se les da la gana jalar agua para su molino (más sobre esto en breve). A mi me da pena que se contemple pena de muerte para el “salteador de caminos” (en serio, está en la Constitución) y no, por ejemplo, para los tetos que me invitan cada dos minutos a seguirlos en Twitter o me dejan de seguir ellos.

Así pues, vamos a actualizar algunas frases coloquiales…

VIEJA FRASE: Jalar agua para su molino.

Para empezar ya nadie tiene molino en su casa, ni de viento ni impulsado por agua. Ridícula expresión.

NUEVA FRASE: Jalar WiFi para su internet.

Mucho más actual, claro, pero aparte muestra perfectamente la actitud ventajosa que todos mostramos al detectar a algún incauto que no le ha puesto contraseña a su red inalámbrica.

VIEJA FRASE: No me calienta ni el sol.

Una expresión políticamente incorrecta en la era del calentamiento global, o ahora que los riesgos de que una nube de ceniza volcánica nos bloqueé al Astro Rey son más patentes que nunca.

Megan Fox: Tímida, ella.

NUEVA FRASE: No me calienta ni Megan Fox.

Siendo honestos, no importa si eres hombre o mujer: el no sentir que algo se te irriga sanguineamente al ver a la prima paterna en segundo grado de Vicente Fox (¿no sabían?) es inadmisible. Si no te calienta la Fox estás muerto (o muerta). O a lo mejor prefieres calentarte con este guey…

Para las Finísimas Lectoras que luego se quejan de que no hay fotos para ellas. Y para algunos Finísimos Lectores, ¿porqué no?

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