Alegatos de mis gatos…

Siempre fui fan de los perros, desde chavito. Y perros nunca faltaron en mi casa. En un futuro dedicaré un post entero a la raza canina, pues ocupan un lugar preponderante en mi vida. Pero en estos días mis papás salieron de viaje, y nos encargaron a mi hermano y a mi estar pendientes de sus gatos.

Lejos de lo que reza el saber popular, una casa de perros y gatos no está permanentemente hundida en pleitos, corretizas, mordidas y arañazos. Al menos no en casa de mis padres. Salvo en el caso de un par de afortunados canes, los perros han vivio en el exterior de la casa y los gatos en el interior. Cuando alguna de las razas se aventura demasiado en terrenos de la otra, puede haber ladridos o maullidos de advertencia, pero no hay francas hostilidades. Reina una extraña armonía.

Todo empezó hace unos 14 años, con la llegada de Gato. Una de las múltiples gatas que vivían en casa de los vecinos se saltó hacia el tejado que daba a nuestro patio, y depositó sobre las tejas a un gatito recién nacido, con los ojos aún cerrados y todo el rollo. Mi mamá escuchó sus maullidos durante un rato, sin saber qué hacer. Al cabo de una hora, aproximadamente, la gata regresó por su cría.

Al día siguiente se repitió el espectáculo. La gata dejó al gatito sobre las tejas y desapareció… para no volver. Me imagino que aplicó la clásica de ir por cigarros a la esquina para endosarnos al producto de sus calenturas. En fin, el sol se ocultó y comenzaron a caer las primeras gotas de un aguacero. Mi mamá corrió a pedirme que le ayudara a subir al tejado. Rescató al gatito y lo metió en la casa. Y obviamente nos quedamos mirándonos mutuamente, sin saber qué hacer con esa extraña criatura.

Hasta ese entonces sólo habían vivido perros en esa casa. Bueno, mi hermano tuvo como mascotas a un pato, a un gerbil, a dos ratas blancas y a una tortuga en diversas ocasiones, pero todas esas pobres especies encontraron trágicos fines bajo diversas circunstancias. Pero un gato estaba totalmente fuera de nuestra órbita. Tanto mis papás como sus hijos odiábamos a los felinos. Nos parecían traicioneros, ladinos y carentes de toda gracia, a juzgar por los gatos que habíamos conocido en casa de familiares y amigos.

Pero esa tarde pudo más la caridad de mi jefa, ni hablar. Mi papá, enterado vía telefónica de la situación, decidió pasar por una juguetería a comprar biberones para muñeca, con la idea de darle leche tibia al infeliz felino. Éxito rotundo. El gato durmió en una caja de cartón, forrado de toallas y con una botella de agua caliente al lado para no pasar fríos.

Mi mamá llevó al gatito al veterinario con la idea de que se lo quedara. Claro, el veterinario casi se orina de risa ante la idea, y además de no recibir al animalillo se aventuró a decirle a mi madre que ni se encariñara con él, pues un gato tan pequeño no sobreviviría muchos días más. Pero la madre desnaturalizada jamás volvió.

Y el gato no se murió. Y mis papás le tomaron cariño. Como mi mamá acostumbra poner los peores nombres de mascota del mundo a cuanto animal se le pone enfrente, decidió que la gata se llamaría Catalina. grave error, principalmente porque no era gata, sino gato, algo que nosotros ignorábamos por completo. No se burlen, los órganos reproductores gatunos no son prominentes y obvios a simple vista, como en los perros, por ejemplo. Así de novatos estábamos en cuestiones gatunas.

Cuando mi amigo Pepe nos indicó el error de género, el gato fue rebautizado como Farinelli (Il Castratto). Pero el nombre no pegó. De pronto cada miembro de la familia, incluyendo a un tío que estaba viviendo con nosotros, le puso su propio nombre favorito al bicho. Don Gato. Chuchuleto (que degeneró en Chuchulio). Gatus. Una pérdida absoluta de tiempo, claro, pues como todo buen gato acostumbraba ignorarnos olímpicamente en todo momento, haciendo su propia vida y escribiendo sus reglas en nuestra casa. Así que acabamos refiriéndonos a él simplemente como El Gato.

El Gato: Sabe su lugar en la jerarquía...

El Gato fue aceptado tácitamente por la Estopa, una maltés privilegiada que gozaba con las simpatías absolutas de todos los ocupantes de la casa, así que no hubo nada que temer en cuestión de ataques caninos… siempre y cuando permaneciera en el interior de la misma. Ya estando más grande, un día se salió descaradamente a explorar el garaje, sin saber que en él estaban cuatro perros de grandes dimensiones y sin mucha tolerancia hacia los de su raza. Escuchamos una conflagración sin precedentes y salimos corriendo en ayuda de Gato, esperando encontrarlo despanzurrado entre los coches. Pero no, mi papá se arrojó sobre el cuarteto de perros que sangraban profusamente de sus respectivos hocicos sin haber logrado darle ni un mordisco al osado oponente, que había repelido el ataque a zarpazos en un rincón junto a la escalera. Debimos haberle llamado Leónidas, o algo así…

Claro, la leyenda de Gato creció desde entonces. Siempre ha sido un auténtico infeliz, igualmente propenso a tirar una mordida o un arañazo para llamar la atención que a acercarse ronroneando en busca de cariño. Tiene una mirada de superioridad bastante marcada, y aunque ya está bastante viejo y disminuido sigue siendo el amo y señor de la casa, al menos desde que la anciana Estopa estiró las cuatro patas hace como cinco años. Ahora es un viejillo de mal carácter que mi hija ha rebautizado como Old Man Gatus, a la usanza de los vejetes gringos que se dedican a corrar niños de sus jardines y a quejarse de los tiempos que corren. Pero sigue siendo el favorito, el muy infeliz.

Al año y medio de la llegada de Gato llegó la Gata. Escuchamos unos maullidos insistentes en la barda que separa la casa de la del vecino, y estaba ahí, perfectamente blanca y perfectamente inmóvil. Traía puesto un collarcito chafa que se le había atorado en la malla ciclónica que extendía los alcances del muro divisorio. Mi papá la bajó con cuidado (y con guantes de carnaza), sintiendo que estaba en los huesos. A todas luces tenía muchos días fuera de su casa y sin comer. La Gata estaba infestada de pulgas, que le notábamos a simple vista sobre la pelambre blanca. Mi jefe la metió a bañar, y ella ni siquiera tuvo fuerzas para oponer resistencia. Después de rociarla generosamente con antipulgas, la cobijó bien y le permitió dormir sobre su cama. Y ahí sigue, la infeliz.

La Gata: Se esfuerza menos que un político mexicano.

La Gata es la antítesis del Gato. Mientras él es sociable hasta cierto punto y moderadamente activo, ella duerme 23 de las 24 horas del día, según mis conservadores cálculos. Cómo la envidio. Durante mucho tiempo sospeché que no tenía huesos, como el gato que sale en Snoopy. La levantaba con una mano sin ningún problema, pues pesa menos que una toalla de manos. Y ella se queda lánguida, sin hacer nada por escapar. De los gatos de la casa es la candidata número uno a convertirse en una estola chafa en caso de muerte. Y tampoco tiene más nombre que Gata, pese al intento de mi mamá que le llamáramos Liz Taylor (por aquello de los ojos azules).

Yo vivía en Miami cuando llegaron los dos últimos gatos. Alguien dejó una caja con cinco gatitos en la puerta de la casa. Mi mamá no pudo resignarse a enjaretárselos a alguien más y los recibió a todos, alimentándolos y cuidándolos junto con mi papá. Me imagino que todavía estaban sensibles por el hecho de que se les había ido lejos uno de sus vástagos (aunque ese vástago fuese alguien tan reprobable como yo), y les entró el instinto de crianza. La camada entera tenía mala estrella, sólo dos de los gatos sobrevivieron. Como la población de perros ascendía en ese entonces a 12 animales, más los dos gatos, accedieron de común acuerdo a regalar a los dos gatitos sobrevivientes, mismos que fueron adoptados por empleados del despacho de mi papá.

Maldita la gracia que les debe haber hecho a dichos empleados el hecho de que el jefe les pidiera de vuelta los gatitos tan sólo dos días después. Resulta que mi papá se encariñó exageradamente de ambos durante la etapa de cuidados intensivos, así que decidió retractarse del obsequio y regresarlos al hogar que les dio asilo en un principio. La familia que odiaba a los gatos de pronto tenía a cuatro de esos animales arañando sillones, rompiendo esferas del árbol de navidad y llenando de pelos toda superficie visible.

Las dos gatas fueron bautizadas (otra vez por mi mamá, para su mala fortuna). Tiger es la más arisca y antisocial del dúo. Tomarle una foto es casi tan difícil como tomársela a un yeti. La pobre bestezuela ha heredado la mala salud de sus difuntos hermanos, así que ha pasado por una terrible infección ocular, la remoción quirúrgica de seis tumores (dos de ellos cancerosos) y una sarta de padecimientos gatunos diversos. Pese a todo, le echa ganas.

Tiger: Eternamente convalesciente.

Y su hermana, llamada Ojos por mi mamá y rebautizada como Kittler por su servidor (pues creo que se parece un poco a Hitler), es la que se ha ganado mi corazón. Aclaro que El Gato siempre será mi preferido, pero la Kittler se ha esforzado por agradarme y eso siempre se aprecia. Soy de los pocos por quien se deja acariciar, me recibe con maullidos de aceptación en cuanto aparezco por casa de los jefes y no es tan destructiva como sus congéneres.

Kittler, a punto de robarme la chancla que ha adoptado como juguete favorito...

Cuando otras personas se enteran sobre la convivencia familiar con mascotas siempre me preguntan lo mismo: “¿Prefieres a los perros o a los gatos?”. Imposible generalizar. Recuerdo a mis perros favoritos con tanto cariño como a mis mejores amigos, pero tampoco puedo decir que he amado a todos los perros que han pasado por mi casa. Y extender mi preferencia por caninos o felinos me resulta absurdo. Admiro ciertas cosas de los gatos, pero no necesariamente porque quiera emularlas a nivel humano. Me imagino que los perros son tan noble como uno puede ser, y los gatos son tan independientes y egoístas como nos gustaría ser. Pero reitero, sería generalizar. Sólo sé que ya no odio a los gatos, y que estoy feliz de haberme equivocado respecto a ellos en general. Y aunque este post se los dedico a ellos (y me imagino que ustedes se expresarán a favor o en contra de dichos animales), no canten victoria: falta escuchar lo mucho que quiero decir sobre los perros.

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42 comentarios en “Alegatos de mis gatos…

  1. no soy muy fan de los gatos… (y a ultimas fechas, de cualquier mascota que tenga la mala costumbre de alimentarse), pero si me gustan.
    mis tios tenian un gato que era genial.. el Gonzo, creo que el fue el culpable de la sobre poblacion gatuna en la ciudad, lastima que encontrara tan mal fin a sus dias.

    • jajajaja trince javo, no seas tan mala leche con el jesse (jajaja chiste local), yo la verdad si soy fan de las mascotas en general, cada quien tiene lo suyo, hablando de gatos, yo tmb tenia uno, el famoso chisquetes, ese gato era un reverendo garfield, cuando me levantaba durante las mañanas nomas veia como el trinche gato se estiraba en su cama con una weba tal que hasta te daba envidia, pero ahhh que no te viera entrar a la cocina pk no de dejaba en paz hasta que le dieras de comer, ese gato si rifaba cabron, lo malo fue que creo que ese chiste de la comida se lo hizo tmb a una vecina amargada que tengo que al final aparecio muerto envenenado en el patio un dia

  2. pos mi ama me hizo aborrecer a los gatos tuvimos como 12 alguna vez pero nunca olvidare al negro ese era un gato chingon flaquillo pero bien cabron, tengo una prima q sigue con la tradicion de tener gatos ella tiene como 8 y su casa huele a fuchi

    de perros si tengo grandes recuerdos

  3. A mi me gustan los gatos,he tenido varios a lo largo de los años, mantienen alejados de la casa a varios bichos rastreros, aunque si he de reconocer que a veces son un poco molestos, hoy en la madrugada me desperto una familia de gatos que tuvo su discusion nocturna y maullan horrible parece un niño gritando y si desesperan.
    Por otro lado en casa convivian una familia de tres perros y un gato y era buenos amigos nunca se pelearon a veces el gato dormia sobre uno de los perros, yo supongo que era un gato que se creia perro. Tengo buenos recuerdos de mis mascotas y espero el post sobre los perros esos son todos unos personajes.

  4. Ps también he tenido perros y gatos en mi vida, prefiero a los perros pero no les hago feo a los gatos, me gusta jugar con ellas cuando voy a la casa de mi amiga, aunque me gusta más hacerles maldades, nunca manchadas por supuesto.

  5. Por mucho que me agrade la enigmática y arisca naturaleza de los felinos domésticos, poco puedo hacer para evitar estornudar mínimo catorce veces (la seis y la siete regularmente a tal cantidad de decibeles que en algún momento hice vibrar un ventanal) por la curiosa condición alergica que el pelo de estos animalillos produce en mi no-tan-finísima-persona.

    Mi hermano es también alérgico a los gatos, pero en él se manifiesta con una horripilante reacción que enrojece sus ojos (al más puro estilo de consumidor de ‘recuerditos’ de los que venden en Jamaica -la isla, no el mercado-) a un grado exagerado, y provoca que su garganta comience a literalmente cerrarse, por lo que en casa de ustedes, el marcador llegó a ser Gatos 1 – Perros 3

    Por cuestiones de la época en que el único felino (que posteriormente supimos, era hembra) que habitó este humilde hogar, el apelativo que recibió de nosotros, y al que ni tiempo le dió de acostumbrarse (era la gata o mi hermano… estuve a punto de quedarme como el único hijo varón por su alergia) fué “Tatiana”

    …”chicas de hoy, tururú, tururú”… nah… no estaba tan piernuda.

  6. Perrroooos FTW!!! Bueno, la verdad nunca eh tenido gatos y sinceramente no planeo hacerlo, tengo muy poca paciencia hacia una mascota que se me quiera poner ruda como es el caso de los gatos, ademas el pelo me da alergias =P

  7. No me gustan los gatos, no los tolero, me desesperan. No soy tan cruel como para atropellarlos si me topo con uno, pero sí los corro. Yo padezco de alergias desde que llegué a este pueblo, que por poco hacen que me regrese a mi lugar de origen. Yo prefiero a los perros, me encanta jugar con ellos a la pelota y a corretearlos un poco. El domingo por la noche me tocó escuchar una pelea de perros y gatos que duró aproximadamente 10 minutos, no salí a verla con escuchar era suficiente y se calmaron hasta que uno de los vecinos -que supongo trabaja muy temprano- salió a separarlos o más bien correrlos usando un “florido” vocabulario. Desde que me acuerdo en mi casa siempre hemos tenido perros.

  8. A mi no me gustaban los gatos pero cuando comence de novio con mi ahora esposa me tuve que aguantar. En ese entonces tenia una gata ya bastante viejita, Mechuda (mi esposa es tan mala para poerle nombre a sus mascotas como la mama de Mr. Sempere). La gata me era X pero convivia con ella. Tiempo despues la gata tuvo 2 gatitas antes de que finalmente se decidieran a operarla, las gatitas nacieron el dia del cumpleanios de mi esposa por lo que decidio adoptarlas y ahora tienen como 5 anios, les puso Mila y Micha.

    Mila es gris como jaspeada, clasica gata callejera. Micha es negra con un poco de blanco, como Kittler pero con el pelito mas ralo, mas como Figaro o el Gato Felix. Ambas me aman, sobretodo Mila que tiene como que un crush con mis Doc Martens porque en cuanto me ve se me pega y se revuelca en mis pies, como si me jaineara. Ambas me echaron a la bolsa desde chiquitas y ahora ya son mis hijas adoptivas.

    Pero yo soy amante de los perros, tengo una chihuahua en casa de mi jefa y es la luz de mis ojos, pero mi mama la adopto cuando me sali de la casa y no tengo corazon para separarlas.

    Espero el post de los perros para ver que nos platica de la jauria que tienen en casa de sus sres. padres.

  9. En mi casa tambien los perros eran la mascota oficial, hasta que gracias a los vecinos que tienen gatos, llego un gatito a nuestra casa habitada por un pit bull americano que odia a los gatos. Por alguna extraña razon a este gato lo acepto como compañero, tal vez porque crecieron juntos. Muchos gatos que se pasean por las azoteas ocasionan la locura de nuestro perro que los ve pero no los puede atrapar. Pero en dos ocasiones dos gatos quisieron madrear a nuestro gato y cometieron el error de seguirlo hasta la casa. Grave error, no sabian que ese gato tenia como amigo a un perro que no los dejo salir con vida.
    El perro y el gato conviven sin problema, por cierto, el perro tiro por viaje quiere abusar del gato que lo unico que hace es maullar cuando siente la pata del perro encima. Pero al parecer el gato es mazoquista, porque cuando el perro no lo pela se acerca a el y empieza a frotarse.
    Esta es mi historia con estos animales. No me desagradan los gatos, pero prefiero a los perros.

  10. jajajajaj Kittler FTW!!! yo prefiero a los perros, y gatos nunca he tenido pero no se me antojan para nada, ademas de q mi mujer es alergica a ellos, de hecho una de sus primas tiene un par (de gatos, mal pensados) q los tratan como perros pero ya los he cachado tratando de suicidarse un par de veces.

    Con los perros he tenido muy buenas historias, como cuando tuve un Labrador y lo sacaba a correr conmigo y le daba por pasarse entre las piernas pa tirarme y a pesar de q eso me ocasionaba burlas, a mi me daba muchisima risa porq ya cuando me veia en el suelo se acercaba para chuparme en donde me habia raspado.

    Mr. sempere q buenos posts te avientas me cae q me haces el dia

  11. Recuerdo una vez que encontramos dos pobres gatitos afuera de mi casa con uno de su camada y su madre muertos, a pesar de las suplicas hacia mi padres nunca me dejaron recogerlos y los dejaron a su suerte. Sobra decir que mi madre tiene un odio profundo hacia los perros y gatos por lo que nunca he tenido uno de estos como mascotas, pero por lo casa han desfilado pericos, canarios, tortugas, ranas, conejos, cerdos, etc., por lo que nunca entenderé a mi madre.

  12. Pues los gatos si son malevolos, al menos según este artículo de cracked:

    http://www.cracked.com/article/226_6-adorable-cat-behaviors-with-shockingly-evil-explanations/

    Mi tia abuela también tiene perros y gatos y es cierto, no se pelean como en las caricaturas, pero si una tigresa puede adoptar unos cerditos no veo porque perros y gatos no habrían de llevarse bien.

    Yo soy más bien un hombre de aves, como vivo en un departamento pequeño tener un perro o gato sería muy desastroso, además requieren mucho cuidado y aunque no lo crean un periquito puede ser tan cariñoso como un perro.

    Actualmente tengo un periquito que no entra a su jaula más que para dormir, nueve canarios y dos pajaritos de la calle.

    Aqui hay un video que subió mi hermana a youtube del periquito mientras se deja acariciar, me oigo medio lelo en el video pero que se le va a hacer, uno no puede evitar sonar tonto con un amigo como un animalito.

  13. Siempre preferiré a los perros porque además de nobles, son estúpidos a un nivel adorable y son fieles como no tienen idea. Tengo mis reservas con los gatos por su bien ganada fama de traicioneros/posesivos.
    Mi abuelita tenía una gata “corriente con de la calle” (ah, qué gag más simplón). En una ocasión, cuando tenía yo unos 7 años, la regañó fuertemente por un desorden que hizo en la cocina. La gata se fue de la casa y se instaló con la señora de la tiendita de la esquina. Ahí sigue, seguramente, comiendo las sobras del mini súper. Nunca volvió a la casa hasta la muerte de mi abuelita, que fue cuando se le vió rondando (gulp) por donde estaba originalmente la cocina. No, creo que no le daré oportunidad a un gato en el futuro próximo.

  14. En su momento fui mas fan de los gatos que de los perros y creo que ellos lo sienten de alguna manera porque nada mas me ven y ladran pero como mi esposa los odia, tendré que aguantarme las ganas de algún gato, mi hija los adora, pero ante la “jefa” no se puede.

  15. Ambos tienen cualidades únicas que los hacen especiales (y no me refiero a los niños del Teleton)… En mi casa los perros siempre eran la opción mascotil, a excepción de una Tortuga (Cleta) y un par de pericos australianos (Pancho y Clo), en lo personal siempre eh tenido un gusto alarmante por los gatos aunque nunca me habían dejado tener uno gracias a las alergias de mi señora madre, pero hace un par de meses, afuera del lugar donde solía trabajar encontré a una pequeña bolsita de huesos moribunda con apenas un poco de fuerza para maullar a la cual le tome un cariño casi inmediato. A pesar de que tenia la certeza de que mi mama me mandaría a volar con todo y gato decidí enfrentarla y el resultado fue totalmente contrario a lo que esperaba, todos en la casa lo aceptaron y le tomaron un aprecio muy grande, mi madre de vez en vez se arriesga a acariciarlo. Definitivamente Lemmy se ha convertido en el Señor de la casa a sus escasos 4 meses, y yo, solamente lo amo 🙂

  16. He tenido como mascostas, una tortuga, un hamster, periquitos, loros, perros y gatos. Pero definitivamente me quedo con los gatos, muchos se quejan de su independencia y de que son traicioneros, pero tiene su ventaja, a diferencia de otra mascota, si no los alimenta uno, ellos buscan su propia comida, y es cierto que se van con el mejor postor, cuando yo estaba estudiando la Universidad, rentaba un cuarto y un buen día llego un gato le di sobras de comida y así siguio yendo hasta que un día de plano ya no se fue. Total que una vecina me fue a ofrecer productos que vendía y cual va siendo su sorpresa al ver al gato, resulta que era suyo y pensaba que ya lo habían matado. Huelga decir que la señora le hablaba y le hablaba al gato y el ni un bigote movía, efectivamente la mando al carajo. Tengo muy buenos gratos recuerdos de ese gato, pues el me acompaño los tres últimos años de la Universidad.

  17. ¿Como tener el corazón frío y dejar un animal indefenso abandonado a su suerte?Yo siempre he tenido gatos, desde niño. Pero soy fansssss de todas las criaturas del beybi yisus, desde las Arañas hasta las megan FOX.
    Siempre que algunas personas se dan cuenta que tengo un gato contestan con un ¡que ascoooo!,
    no entiendo por que, me imagino por que nunca han tenido uno.
    Una ocasión una alumna me dijo horrorizada que le daban asco los gatos porque soltaban pelo,y se molesto un poco cuando le conteste.- Los humanos también.

  18. Pues a mi me gustan ambos, en casa hemos tenido de los 2, de los perros que recuerdo estaba Rocky un chau-chau negro, Príncipe un collie precioso, una boxer que ya no recuerdo el nombre, una french. De gatos solo recuerdo 2, un gato negro llamado Mustafá y una gata blanco y negro llamanada Nieves, ésa tuvo gatitos sepa con quien y al final regalamos a toda la familia. El mustafá se largó y nomás volvía para comer, un día ya no regresó así que debe haber terminado sus días atropellado o algo así.

    Lo que me gusta de los gatos es que son más fáciles de asear, digo, hacen en su caja de arena y ya. Y también que son unos hijos de la chingada, egoístas, vale madres y duermen todo el día sin que los jodas.

    En lo personal he tenido tortugas y la iguana. En mi casa una vez tuvimos al mismo tiempo un perro, un gato, un periquito de esos azulitos, peces, una tortuga y después cambió el gato por un conejo, que al morir fue sustituido por un cuyo. Ya no tenemos gatos porque a mi mamá le hace estornudar el pelo de esos animalitos.

  19. Ah por cierto, las tugas no tienen nombre pero la iguana se llamaba Elvis jaja.

    Todávía estoy sorprendida de que haya 12 perros en casa de sus progenitores Mr. Sempere.

  20. Mi abuelita tenía más de 50 gatos, su casa olía a gato siempre, guachala.
    y compraba hígado de res y se los cocía para que comieran y a mi que el hígado me gusta mucho me daba coraje que lo desperdiciara con los pinches gatos de mierda.
    Y por eso a mi papá no le gusta el hígado, porque dice que es “comida para gato”

    Y, a ver, a toda la gente que odia los gatos díganme ¿No es verdad que los cheetos huelen a miados de gato?

    Nosotros tuvimos un gato que se llamaba “tiznado” y no era arisco ni nada, en aquellos días la familia se juntaba en el cuarto de mis papás para ver el príncipe del rap, salvados por la campana, la niñera, los simpsons, etc, era de cajón que nos juntabamos para verlos.

    Y en el cuarto de mis papás había un aire lavado, y la parte del ducto que se mete en la pared no tenía la reja, tons el tiznado ya había agarrado que cuando nos veía juntos se iba y se acostaba ahí en el ducto que es donde sale el aire, y un día como que venía con mucho vuelo que patinó y fue a dar al abanico y so oyó con madre “MIIIIAAAUUUU!!!!!!!!!!” y luego los sonidos de algo que está pegando con el abanico “tunk”, “tonk”, “tunk”, “tunk” y ya el que estaba más cerca apagó el aire, y ya sale el tiznado muy digno, todo jodido, despeinado y raspado y se acuesta en su lugar como diciendo “aquí no pasó nada”.

    Ese es el único gato que hemos querido todos en la casa y cuando se murió ya nadie quiso tener otro.

    Recuerdo cuando daba clases de computación y estábamos en el módulo de Internet, y los alumnos tenían examen, llego un chavo con un gatillo, pero chiquillo de meses lo traía en la mochila y la tenía cerrada de tal forma que nomás podía sacar la cabeza.

    Tons empezó el examen y el gatillo sacaba la cabeza y lo empecé a acarrillar “pinche gatillo te está soplando las respuesta” y los demás me seguían la corriente “eh, tramposo”, “el gatillo se las está pasando”, “el gatillo sí estudió”, “póngale 10 al gatillo” y así.

    Y luego no sé como el gatillo se dió vuelta en la mochila que sacó la cola y la tenía bien vertical, y le dije “el gatillo ya se quiere conectar a internet con el wi fi, ya sacó la antena”, y otra vez me siguieron la corriente los demás “el gatillo es hacker”, “el gatillo nos va a volar las contraseñas del correo”, “no hagan pedo, que a lo mejor lo que oye el gatillo se escucha en internet”

    De ahí pa´l real siempre le preguntabamos por el gatillo hacker.
    jajajajajaja que mamadas.

  21. buen post Toño

    a mi toda la vida me han gustado los gatos, son muy amorosos cuando les ganas su corazon…ademas de que son muy graciosos cuando son pequeños.

    por cierto El gato, La gata y Tiger se parecen a mis gatos 🙂

    por el momento solo tengo 3 gatas, operadas por supuesto para que no tengan gatitos. y si tienes razon c/una tiene su personalidad muy diferente jejeje y su especialidad es dormir

    debo reconocer que ultimamente los perritos me caen bien (solo los de razas pequeñas), antes sentia como algo de aversion en su contra jaja tal vez sea el hecho de tanto tiempo conviviendo con gatos. espero algun dia animarme a tener un perro y que mejor si es un chuchito de la calle 😛

  22. pues he tenido de todo entratándose de mascotas y aunque cada animal es diferente, debo confesar que los perros son mis favoritos.

    de gatos recuerdo con mucho afecto al Ajax, pinche gatote que se cebó de tanto jamón que mi madre le daba, estaba tan gordo que no podía ni subirse a un árbol del patio, prefería dormirse con el perro, a quien conoció desde que los dos eran cachorros y por eso nunca hubo pedo de peleas o maullidos, cuando el Orion (el perro) se murió por un tumor, el gato dejo de comer y al mes también se fue, creo que si hay amistades de vida aunque sean entre animales.

  23. Fuera de bromas tengo que decir que admiro el buen corazón de tus papases,en este país de las maravillas es muy dificil que alguien se conduela de unos animalitos abandonados,mas bien todo lo contrario,nunca falta el vecino mamila que le paga a algún chamaco para que elimine o vaya a aventar por ahí a los gatitos.
    Para mí que son mas fregones los gatos que los perros porque ellos no piden tanta atención,son mas independientes y la compañia que te dan es mas discreta pero compañia al fin y al cabo.
    Tristemente casi todos los gatos que hemos tenido han acabado o envenenados o asesinados por alguna jauría de perros callejeros,pero bueno,por lo menos esos infames perros siempre se han llevado lo suyo…por cierto,no hay que ser,nunca traten de envenenar a algún gato,sufren de lo mas gacho,yo lo he visto y no es nada agradable.

  24. Yo siempre he tenido gatos gracias a que mi papa odia a los perros y mi madre odia cualquier animal desde que su mama hizo mole a su unica mascota cuando era nina (un gallo). En fin, los unicos dos perros que tuve: uno murio atropellado despues de que mi papa lo regalo y el otro se lo tuvo que llevar la senora de la limpieza a su pueblo porque mi papa le apunto con una pistola para deshacerse de el. En fin, pero estamos con los gatos. La primera fue Yessi (mi hermana se llama Jessica y la ridicula le puso igual a la gata). Nos mudamos del DF y la gata Yessi decidio quedarse y mandarnos alla.. a donde ibamos. Despues llego Pochi (de carino por Porsche) y muy cagado porque tenia un peluche con el cual cargaba para todos lados y un buen dia desaparecio. A los dos dias que desaparecio Pochi llego Issues. Issues amanecio en la jardinera y se quedo la fregada. Estaba muy flaca y desnutrida pero con el tiempo se puso gorda gorda y diario habia pelos de issues en todos lados, asi que amablemente le encontramos otro hogar. Finalmente hace como 7 anios llego Tisha. La gata mas hermosa que he visto. Neto, esta para concurso pero es la gata mas mustia y arisca que he conocido. Solo sigue a mi hermana y a nadie mas. Hace poco me case y no teniamos mascota y yo queria un gato, asi que fuimos mi esposo y yo a un shelter en Iowa y ahora tenemos a Don Cheve un gato negro ya adulto pero que esta cagadisimo. Los gatos son la neta la verdad y quien diga lo contrario es que no ha tenido uno!

  25. Jaja pues digan lo que digan ami no me agradan los gatos, tampoco les tengo odio ni asco, pero los perros son la neta… a mi perro cada quien le llama como quiere y para variar tampoco hace caso

  26. Me da envidia. En mi casa jamás tuvimos mascotas por las alergias de mi papá, y desde que me salí a vivir por mi cuenta, del 2006 a la fecha, tampoco he comprado un animal de compañía, en especial porque se me hace el primer paso para volverse un conformista emocional cuando se vive solo. Como unas tías solteronas que tengo, que llegaron a tener como 10 o más gatos a la vez y nunca se casaron, dedicadas a sus mininos.

    A ver si un día me hago de un gato. O un perro pequeño. Y los pongo a darse en la madre.

  27. A mi novia le encantan los gatos, a mi me eran indiferentes pero ahora me gustan, quizá un poco más que los perros. la kittler está poca madre mi toño, se ve que es bien chingona xD.

  28. lindos lindos lindos yo soy cat people 100% Rafles, Cuca, Sisa, Misi, Silverio, Pepina (que era blanca y tenia y ojo verde y otro azul) todos y todas memorables y en mi corazón, ahora tengo un lobo feroz malamute llamado kodiak que es buena pero de verdad los perros son zonzos, nada que ver con los gatos ycomo dijo Brigitte Bardot : prefiero los gatos a los perros porque no hay gatos policias <—-maten esa!

  29. a mi siempre me han latido los gatos, pero recuerdo uno con gran cariño, hace como 16 años mi papa llego “hasta las manitas” el dia del cumple de mi hermana Clau, pero no se le olvido llegar con un regalo, en una caja de carton traia un gatito siames, con el consabido regaño de mi madre, y a regañadientes de ella se convirtio en la mascota de la familia… en los siguientes dias el nombre de la felina mascota , a lo que mi santa madre solo decia.. “tu chingado gato…esto… aquello… etc…” tal que se le quedo el nombre de “Tuchi”… huevon como el solo, en mi casa sufrimos de una pequeña invasion de ratones, cabrones animales se paseaban a la luz del dia en la sala y el Tuchi bieeen jeton, hasta que a mi madre le colmo el plato y declaro “si esos pinches ratones siguen asi, mañana echo al pinche gato a la calle…”

    Santo remedio, un dia despues encontramos 3 ratones muertos en diferentes lugares de la casa… sin una sola huella de violencia y para terminar, el cabron del Tuchi le subio con el cuarto raton al sillon de la sala a la hora que mi madre veia su novela, como diciendole “ahi ‘stan los resultados…” huelga decir que nunca mas sufrimos estos indeseables roedores en casa… años despues el Tuchi desaparecio, ya le gustaba vagabundear en el vecindario, iba y regresaba, hasta que nunca mas regreso…

    Actualmente yo tengo un Perro (Dominic) y me hace las tardes al regresar de la casa, mi mujer se pone celosa pero le digo que el es el unico que me mueve la cola al llegar, asi como no lo voy a apapachar… je… lo bueno es que el Dom tiene una casa amplia para los dos…

  30. Que triste lo de El Gato, que habrá sido de su mamá? Por experiencia no creo que los gatos sean madres (o padres) desnaturalizados… que le habrá pasado?
    Pobrecita…

  31. ¿Por que a (casi) nadie le gustan los gatos? Yo adoro a todos los animales (a algunos de dos patas no). He tenido perros, peces, tortugas, salamandras, gobios, gatos por supuesto, y hasta palomas. Amo a los perros por su docilidad y lealtad, algunas veces, después de los desplantes de mi gata, los extraño en mi vida. Los perros le hacen mucho bien a nuestra alma, a nuestra autoestima y a nuestra tranquilidad.

    Me propongo, cuando mi gatita pase a mejor vida, que espero sea dentro de muchos años (aunque ya tiene casi 10), adoptar un perro y dejarlo que me babeé la cara y me acompañe al mercado y la tienda de enfrente. Pero luego veo la cara de mi Flaca y no sé si sea capaz. Esa carita y esos ojitos de “yo no hago nada” me hacen querer más gatitos: así, chiquitos, esponjados y juguetones.

    Y en serio que a mi no me cabe en la cabeza el porqué del odio a los gatos. No critico, juzgo ni crucifico a nadie por ello. Simplemente no lo entiendo. Personalmente me gustan por orgullosos, por independientes, por altivos. No me he parado a analizar eso de que son malos, o altaneros, sangrones o el adjetivo calificativo y despectivo que mejor les parezca.

    Me gustan porque te quieren cuando te lo mereces y te hacen caso cuando realmente lo ganas. Piden cariño cuando les hace falta y son buena compañía cuando estás triste, o viendo una película, o simplemente durmiendo. Son una lata cuando andan en celo, eso sí. Pero nada que una buena regañada de vez en cuando no contenga. Son un dolor en los cojones cuando maullan sin parar en tono de guerra todo la noche, pues sí, también, no lo puedo negar. Pero no hay nada que esos ronroneos más fuertes que motor de motocicleta no arreglen.

    Y si hablamos de nombres originales, mi familia no se queda atrás, bueno, ni yo. Después de como 20 gatos -en muchos años, aclaro- los nombres originales se extinguieron como las pulgas de sus pelambres y nos quedamos con:

    -Flaca
    -Tita
    -Toto (De la misma raza que Tita. Llegó porque mi papá creyó que ella había escapado, se la encontró en la calle y la llevó a casa. Nunca le dio por ver los enormes testículos del gato, que no es por fijada pero eran grandes para un lindo gatito)
    -Tato (otro descendiente de la misma raza y una calle atrás que llegó un par de años después que Toto)
    -Negro (Obvio)
    -Yoyo (Mi papá se lo puso, a mi no me vean)
    – Curioso (Esa fui yo en la niñez. Shame on me)
    -Pinta (Otra obviedad)
    – Mañoso
    – Pozolito (Ese fue mi hermano, tenía la tierna edad de 6 años, no lo culpen)

    Sarta de originales.

  32. Estoy leyendo tu blog (completo, sí, con dos jarras de café como asistentes) y aunque soy abstemia, antisocial y prácticamente vivo reclusa en casa, he disfrutado como loca todos tus relatos alcohólicos. Pero este, me acabó de comprar.

    En casa hay cuatro perros, uno más furioso que el anterior. Y aunque tres de ellos se llevan bien con los gatos, la más pequeña en tamaño sigue creyendo que son el desayuno. Cada que he rescatado uno tengo que encerrarlo en alguna recámara hasta que tengo dónde meterlo. Un lío.

    Chido por tus jefes. Me cayeron bien.

    Seguiré leyendo.

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