ARCHIVO MUERTO: Mick y Mi Prima.

FINÍSIMA NOTA: Este texto lo escribí en el 2007 para el difunto blog de mi cuate Jaime “El Chupes” Zapata. Me gustó mucho el resultado, pues me permitió repasar una anécdota familiar muy popular junto con un breve recurrido por una de mis bandas favoritas. Está ligeramente reeditado e incluye un regalito al final, con todo cariño. Y dedicamos el post de hoy, cómo no, al buen Oscar alias Archangel alias Dimm_OS, en su cumpleaños. ¡El miedo no existe en este dojo!

Es una de esas historias que le pasan a los demás, sobre todo cuando los demás son los menos adecuados para que les pasen esa clase de historias. Mi Prima y su esposo se disponían a pasar el Año Nuevo (’92) en Acapulco. Hicieron reservaciones en un lujoso hotel para ir a cenar y bailar un rato. La demanda por asistir a la celebración era grande, así que les dejaron saber que sólo quedaban mesas compartidas para la ocasión, así que tendrían que cenar en compañía de otra pareja. “Ni modo, esperemos que sean buenas personas”…

A la media hora de tomar asiento, los dos lugares opuestos a los suyos seguían vacantes. “A lo mejor tuvimos suerte y no se animaron a venir”, anticipó Mi Prima. De pronto vieron que un par de extraños se aproximaban a la mesa. Ella no sobresalía entre la multitud, pero él sí: casi dos metros de estatura, así a ojo. Una barba poblada, patriarcal. Calvicie avanzada en el frente, con una poblada cabellera recogida en cola de caballo que completaba el cuadro de veterano inconforme. Se sentaron a la mesa de mis familiares, presentándose por su primer nombre. El de ella, olvidable. El de él: Mick.

El esposo de Mi Prima de inmediato percibió que estaba en presencia de grandeza, tanto física como artística. Pero Mi Prima… bueno, digamos que no es la mejor fisonomista del mundo. Y nadie cometerá nunca el error de tacharla de melómana. Así que su marido decidió jugar un poco a las adivinanzas. “¿No sabes quién es él?”.

Mi Prima le dijo: “Claro que sí. Es Mick. Se acaba de presentar con nosotros”.

Incrédulo, su esposo le comentó a Mick que había alguien en la mesa que no le había reconocido aún. Divertido, el gigante optó por participar de la broma. Y la charla del resto de la velada prosiguió en inglés, y en absurdo:

“¿Por qué lo iba a reconocer? ¿A qué se dedica?”, preguntaba Mi Prima.

“Soy músico, tengo un grupo de rock”, respondía Mick.

“¿De verdad? ¿En qué hotel tocan? A lo mejor los conozco…”

“Es posible, es posible…”, entre risotadas y largos tragos a una majestuosa copa de brandy.

Al fin, el marido de Mi Prima no se pudo contener más. Faltando unos minutos para el descorche del champán de medianoche, entre los estridentes acordes provenientes de la pista de baile, le gritó al oído: “¡FLEETWOOD MAC!”.

Me imagino que Mick esperaba otra reacción de parte de su pasmada interlocutriz y compañera de mesa:

“¡Aaaah…! Sí… ¿Cuál era la que cantaban?”

[PAUSA PARA EL OBLIGATORIO “WTF???”]
Mi Prima es niña de principios de los ochenta. En su defensa, pasó casi toda su infancia y buena parte de su juventud en una isla (Cozumel), y luego en otra (Tecamachalco). No se crió en un ambiente multimediático, sino más bien paradisíaco y tropical (el de Cozumel, no el de Tecamachalco). La tele era un escape ocasional, sobre todo en la época pre-pornobólica. El radio era un medio para difundir advertencias sobre marejadas y temas de subgrupos como La Costa Azul de Rigo y La Crisis de Chico Ché. La cultura pop con la que convivió se limitaba a manoseados cassettes que circulaban entre los jóvenes locales, sin mayores distintivos que las descascaradas etiquetas tituladas “Mix – Inglés”, “Éxitos en español” o el simple nombre de un grupo o un artista, todos unificados bajo el pirateril auspicio de Maxell, TDK, Pioneer o Ampex, en 60 ó 90 minutos y Tipos I (Normal), II (Cromo) y IV (Metal).Fleetwood Mac era uno de esos grupos que solía llenar todo un cassette de 90 minutos. Quizá con el Rumors de un lado y cuarto, completando el resto con algunas buenas rolas del Tusk o del epónimo disco del ‘75. ¿Cómo iba a enterarse mi prima de la caótica prehistoria de la banda, con sus raíces bluesísticas y el genio de Peter Green dando paso a la era Jeremy Spencer y sus flirteos con la improvisación jazz-rock? ¿Cómo explicarle que el mentado Spencer se fue por cigarros y nunca volvió? ¿Y la adición de Lindsay Buckingham y Stevie Nicks? ¿La desintegración del matrimonio entre John McVie y su Christine Perfect? ¿Y el rol que jugó el titánico Mick en todo el embrollo?

Sería más sencillo explicar todo con una foto. O mejor dicho, con dos.

Dos portadas de Fleetwood Mac en Rolling Stone: 1977 (izq.), 1980 (der.)

Dos portadas de la revista Rolling Stone. La primera lo dice todo: Annie Leibovitz colocó a los cinco integrantes tendidos sobre una desecha cama, con todas las connotaciones post-coitales que sólo la era misma puede permitirse. Es 1977. Hay dos parejas colapsándose en la imagen, y en medio de todo yace un kilométrico e hirsuto baterista, con rostro complaciente y actitud relajada. Parece ser el único dándose cuenta de que, en el fondo, todo es una gran broma.

La segunda portada anuncia el inicio de la década de los ochenta. Rolling Stone clama que The Police son la mejor nueva banda, según los lectores. “Fleetwood Mac – Se atrevieron a ser diferentes” es el lema que acompaña a la foto donde, paradójicamente, sólo aparecen dos de sus miembros. Stevie Nicks resplandeciente, hipnótica, la eterna hechicera encaramada a espaldas del colosal Fleetwood, quien viste como un dandy inglés de principios del siglo XX. Crónica de un affaire anunciado, aunque sea sutilmente. Las piernas de Stevie atrapan a Mick, amalgamando aún más el desparpajo californiano de ella con el abotonado profesionalismo de la Old Britannia representado por él. Ella estaba por dar el salto decisivo a la inmortalidad, esta vez como solista consumada. Él, de acuerdo a sus propios cálculos, se encontraba aspirando una generosa porción de las 10 millones de libras esterlinas que “invirtió” en cocaína durante el apogeo de su adicción.

Pero a finales de los 70 y principios de los 80 Mi Prima no sabe nada de esto. Se encuentra lidiando con la escuela secundaria y con la aún reciente pérdida de su padre, Mi Tío, buzo profesional que fraternizó con Cousteau y puebla aún la imaginación de sus múltiples descendientes y sobrinos en innumerables aventuras subacuáticas (algo así como Steve Zizou pero sin la decadencia de la mediana edad). Rolling Stone difícilmente llega a la isla, acostumbrada a una dieta literaria de diarios con un día de atraso, best-seller veraniegos en inglés (los dichosos paperbacks) descartados por turistas y revistas náuticas o de buceo. De hecho, el ocio de mi prima le ha llevado a poner en escena, junto con sus amiguitos isleños, una versión del musical Annie (Anita La Huerfanita, o La Huerca Anita, para los radicados en el norte de México). No se preocupa aún por los subtextos de Go Your Own Way o Landslide. Pero la banda aún está por llegar a sus oídos.

De vuelta en Acapulco, Mick Fleetwood está tarareando y canturreando fragmentos de los grandes éxitos de su banda, en un infructuoso intento por ver si Mi Rrima recuerda alguno de ellos. De la década de los setenta, nada. La esposa de Mick, ya bastante relajada con el alcohol festivo, se une en los coros para darle el contexto adecuado a los temas. Mi Prima se esfuerza, pero no logra recordar cuál es la canción que recuerda del grupo. Sabe que un novio se la grabó en un cassette durante la preparatoria, pero hasta ahí.

Al fin, Fleetwood cita Little Lies, del Tango In The Night. El rostro de mi prima se ilumina… y completa el coro, cantando a dúo con la pareja de ya-no-tan-extraños. Y de la nada, Mi Prima empieza a cantar Gypsy. Le dice a Mick que no podía recordar al grupo pues para ella no existen sus rostros, sólo sonidos, y que tan sólo recuerda con claridad las voces de las mujeres del grupo. En alguna parte del mundo, los oídos de Christine McVie zumban. Mick añade, en un colofón un poco incómodo: “Sí, la gente las recuerda más a ellas. Sobre todo a Stevie Nicks”.

“¿Stevie Nicks?”, exclama Mi Prima. Y canta parte de Stand Back. Mick sonríe, un poco menos divertido. El esposo de Mi Prima desvía la conversación por otros derroteros, más relacionados con el buceo, la playa y el Año Nuevo.

Alegres... pero tristones.

Stevie Nicks me hace sentir triste. Es una de esas cosas que nunca he sabido explicar. Ni sus canciones más festivas me venden al cien por ciento una vivencia de alegría legítima. Siempre hay un dejo de melancolía, de sufrimiento callado (como mínimo), en esas interpretaciones roncas, nasales. Este último sello también es atribuíble a la coca ochentera y sus obvios estragos, pero no es algo que demerite a la gitana de Arizona que encontró un hogar (y un leitmotif) en San Francisco. Si acaso, la hace humana, tangible. Cuando Stevie se movía al compás de la música en los albores primitivos de MTV, con estolas, velos y demás textiles menándose caprichosamente a cada paso, me hacían imaginar que ella se había escapado de su casa. En efecto, me entretenía pensar que Nicks había abandonado el hogar en un arranque de ira o de desolación, y ni siquiera había empacado una maleta. Simplemente se echó encima cuanta prenda encontró, se calzó las botas y se tiró a la calle.

Esa imagen sexy-dolida, dominada y dominante, vulnerable y abusiva, es mucho de lo que cualquiera puede encontrar atractivo en Fleetwood Mac. El grupo entero parece amarse y odiarse simbióticamente. Ellos (Fleetwood, McVie y Buckingham) son los árboles que proveen un apoyo y una solidez, pero ellas (Christine y Stevie) son las orquídeas: bellas, independientes, memorables. Casi nadie mira a las orquídeas florecientes y recuerda a los árboles que les sirven de base. Casi nadie recuerda a Fleetwood Mac pensando en Mick, sobre todo cuando una Stevie se posa sobre él, tanto musicalmente como anímicamente… como en la segunda portada de Rolling Stone.

La velada ha sido más que memorable. “Nadie me va a creer cuando le cuente”, confiesa el esposo de Mi Prima al desvelado Mick. El gigante sonríe una vez más, toma una servilleta de tela y garrapatea unas lineas. Es un autógrafo. “Con cariño, aunque [Mi Prima] no sepa aún quién soy. Feliz Año Nuevo. Mick Fleetwood”. Los ahora-nunca-más-extraños se levantan a bailar un poco más. Mi Prima y su esposo se despiden y parten a casa.

A la mañana siguiente, la cruda realidad trae algo peor que un remanente de alcohol en el torrente sanguíneo. El autógrafo no aparece. Mi Prima jura haberlo guardado en su bolsa, pero… ¿lo guardó realmente? Al parecer, en un reacomodo de la misma cuando buscaba el boleto del valet parking, dejó la servilleta en la mesa. Tristeza profunda. Reclamos inútiles. No hay más que hacer, ni qué decir. Mi prima se siente, ahora sí, más cruda que nunca. Revuelve la colección de CDs y encuentra Fleetwood Mac – Greatest Hits. El complicado menáge a cinque suena irónicamente simple cuando se le añade música al drama.

Seguir la historia de Fleetwood Mac en los ochenta puede ser un ejercicio frustrante. Los momentos de brillantez del Mirage se contraponen con obvias rupturas en la química de la banda a lo largo de Tango In The Night y Behind The Mask. Como solista, Stevie Nicks cosechó, merecidamente, los elogios más sinceros. Pero no hubo un momento contundente. La década pasó de largo en un sopor que combinó un rompimiento inminente con una actitud de indiferencia hacia unos y otros. Los integrantes de la banda han confesado que las drogas jugaron un papel obvio en los resultados musicales. No es difícil de creer.

Pero hay un final feliz. Para la banda, fueron los noventa, cuando Don’t Stop fue adoptada por los Clinton como tema de campaña, lo que generó una avalancha de compilaciones, el brillante The Dance y el regreso definitivo al plató de las leyendas.

Y también para Mi Prima y su esposo. Días después de la cena de Año Nuevo, un empleado del restaurante apareció a la puerta del departamento. Les comentó que el matrimonio con el que habían cenado se había dado cuenta de que olvidaron algo en la mesa, y que el señor (“Uno altotote, de barba”) le había pedido al capitán de meseros que revisara la hoja de reservaciones para rastrearlos y poder entregarles el autógrafo escrito en una servilleta de tela.

¿Qué hubiera hecho yo de haber tenido un encuentro así con la fama? No lo sé. Mi suerte es tal que sólo me toca compartir la cabina de un avión con el papá de Yuri, o bailar en una boda con la ex esposa de Rigo Tovar. Pero no desespero. Algún día me encontraré a Mick, y podré preguntarle si se acuerda de la pasmada que no lo reconoció durante toda una noche de Año Nuevo. “Esa pasmada es Mi Prima, Mick”, le diré, ufano. Y él me mirará extrañado, pues esas historias le pasan siempre a los demás.

Hagan CLICK en la imagen para bajar Silver Springs (.m4u)

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29 comentarios en “ARCHIVO MUERTO: Mick y Mi Prima.

  1. Yo he tenido la fortuna de compartir mesa con mi ídolo Mauricio Días “El Hueso” y haber platicado con él y sacarle un abrazo.

    Fernando Delgadillo me ha dejado 3 (tres) veces con la mano tendida.

    Ya sólo me falta conocer a Silvio Rodríguez Domínguez (su majestad altísima), aunque perdió puntos por venir a tocar en Pejelandia.

    Michael Jackson se fue antes de que pudiera ir a un concierto de él, en la gira de Dangerous justo antes de venir a Mty. se regresó a Estados Unidos por lo de las acusaciones que tuvo.

    No way.

  2. ‘ta madre… lo más parecido que me ha “ocurrido” (porque tal vez no es algo digno de recordarse) fue cuando, tocando en un evento social en Satélite, entraron 2 ruquitos, una altote y el otro chaparrito… yo si los ubiqué de inmediato, pero preferí no hacer olas, aunque los meseros empezaron a chingar: “¿Ya vistes? Son los Hermanos Carrión”… pos me hice lo más pendejo que pude, pero empezaron a chingar: “cántate una de esos güeyes, o qué ¿les tienes miedo?” total, que me rifo “Lágrimas de Cristal”, y hasta eso, buena onda, nos fueron a felicitar… Terminaron echándose un palomazo con nosotros (Quién toque guitarra, sabrá que “Creo estar soñando” es un simple y pinche círculo de Sol, nada espectacular) pero bueno, tengo un par de fotos para la anécdota, cuando sale a colación el comentario… Saluditos

  3. Hombre, que gran historia, de esas que efectivamente le pasan a otros pero nunca a uno. Yo recuerdo mucho a Fleetwood en Forest Gump (no me culpes, nací en el 85) cuando Forest sigue corriendo y ve el amanecer en una parte de la carretera mientras suena “Go your own way” de fondo. Por aquí en la casa anda un disco recopilatorio que tengo el deber de salvarlo del olvido.

  4. sotorpe, presiento que te va a caer un aluvión de mentadas por hablar de “Silvio”… creo que a Toñete no le agrada nadita… A mi si, pero toño es el dueño del Changarro… y presiento que querrá hundirte trozos de chayote con espinas por partes que no están diseñadas para tal fin (¡”¡Es antinatural!”) Saludos y ojalá tengas cremita…

  5. Uy que buena historia, ojalá algún día me pase algo así, pero con alguien así, porque es de 5ta encontrarte al galán de la novela del 7 y que tu acompañante se ponga como loca.

    La verdad la verdad sueño con encontrarme a Benny Andersson o ya de perdida a Björn Ulvaeus, al fin que ahorita con barba y viejitos ni se distinguen. Hace poco los oí en el radio en una entrevista en vivo y me emocioné no podía creer que estuvieran hablando al mismo tiempo en el universo que yo los estaba escuchando.

    Lo mejor que me ha pasado fue cuando tenía como 22 años y fui de vacaciones a Tampico a visitar a una amiga, no había nada de nada que hacer pero iba a estar Miguel Bosé el sábado y teníamos boletos de primera fila contando de atrás para adelante y estábamos emocionadas.

    Total que un día antes había una fiesta en el único antro de moda y no alcanzamos boleto, eramos las únicas infelices de toda la ciudad sin boleto así que nos fuimos a cenar al restaurant típico que estaba solo (todos estaban en la fiesta) y ahí estaba Miguel Bosé cenando con dos tipos, nos mordimos el rebozo cuanto pudimos y le pedimos un autógrafo, mismo que guardé en mi cartera por años, además nos dió un besote a cada una que no nos lavamos la cara en una semana jaja. Al final la peor cosa del mundo, perdernos la fiesta, fue la envidia de la ciudad (ya oyeron que fulanita y la chilanga se encontraron a Miguel Bosé anocheee?) jaja.

  6. Primero que nada yo no creo que nadie haya abrazado al Mike en su vida y nadie puede culpar a Fernando Delgadillo yo también lo haría.

    Por otro lado la historia esta muy chingona de esas memorables que cada vez que cuentas es mejor porque te trae mas nostalgia.

    Si yo pudiera conocer a grandes músicos creo que no sabría a quien escogería a John Lee Hooker (no le hace que este muerto incluso un cuento bizarro que incluyera su cadáver rifaría) Dylan, Tlapton, Page , Frank Zappa o Duane Allman hay tanta gente que seria imposible decidir o inmejorable conocer.

    Lo mas que me he acercado a la grandeza es a conocer a la hija enana de Rockdrigo.

  7. Chilango Zángano: Yo sé que al Toñiux no le agrada Silvio, ni a Aneeloo de hecho, pero no me gusta ser complaciente, además creo que a Toño no le gustaría que le siguieramos la corriente, ni que le dieramos por su lado.

    Tons, quiéranme como soy!, 101% trovero (más lo que se acumule en esta semana).

    P.D: Además el BeibiYisus ya me había echado la plaga de los 1,000 supositorios de chiles habanero.

    http://losborbotones.wordpress.com/2009/09/25/y-mientras-tanto-en-el-axioma/#comment-297

    P. D. 2 : En el bajo y oscuro mundo de la escena trovística este sotorpe es internacionalmente conocido como “El Trovas”

  8. ¡Enorme historia! Nostalgia pura. Creo que ante tal calibre, cualquier anécdota personal queda estúpidamente minimizada, pero yo tengo que decir que he compartido unas chelas con los integrantes de Lost Acapulco, que una vez me encontré a George Lucas en la calle (fue en Nueva York, no le hablé ni nada, ¡y lo peor fue que me faltaron yarbles para partirle su madre ahí mismo!) y que Wes Anderson me firmó un autógrafo (también en NY, en una librería; un pinche orgasmo en seco al verlo).

    Tú historia también me hizo recordar a un primo que le presume a todo el mundo su foto con Maite Perroni. Creo que si hay de grandeza a “grandeza”.

  9. Qué bien!
    Yo sólo tengo que decir que soy bien “fans” de Toñito y él no me dejo con el mail en la mano cuando le mande sus respectivos saludos, jamás mentadas…creo, cuando escribía en CM.
    Saludos Toñito!

  10. Jaja yo he tenido la… ¿fortuna? de conocer en persona a Alfonso Zayas y Polo Ortin!! *O* Mauricio Islas, Alejandro Camacho, Rebecca Jones, a la tetanic xD! a los tipos de elefante cuando estaba Reyli incluido, al gober precioso antes de que fuera gober y se creyera el precioso… a Diego Fernandez de Ceballos y ya…. eso en el ambito nacional y esto paso por que estuvieron en el negocio de mi padre y ps estaba ahi

    Y de internacional compartido playa con Cameron Diaz, y en el aeropuerto estar a un lado de Paul Banks de Interpol y Tory Lane (pornstar) xD

  11. Que chida anécdota, a mí nunca me ha pasado nada similar y la neta no puedo decir que me encantaría encontrarme a alguien porque soy muy pero que muy despistada y se me olvidan las caras 😛

    Lo que dijo demianhoover me recuerda que hace como año y medio anduve paseandome en televisa y vi a muchos pero ps asi como para pedirles un autógrafo ps no (además está prohibido) Recuerdo que me topé de frente con la Perroni, no pensé que estuviera más chaparrita que yo jajaja le dije hola y ya, pero el chavo que iba atrás de mí abrió la boca y casi babea…y traía a su novia de la mano jajajaja.

  12. jajjaja se la paso a tu prima nadamas pqa mi me paso con joaquin sabina. llego a donde trabajaba y empezo a comprar algunas cosas y pues nadie lo queria atender pq le apestaba la baca cabron y pues ahi voy de vaiente y pues empesamos a platicar *(ovbiiamente le encontraba parecido a js, pero no pense q fuera el por lo apestoso y desalineado) y me dice sabes quien soy ? y le digo la neta te parecesa sabina pero no creo q seas , se rio compro y todavia tengo mi foto dedicada “on carino para el q cree q no soy quien soy”

    y pues tengo autografos de varios artistas de las epocas q trabajba en plateria en zr, de sting de anii lenox de robert plant (me autografio el sencillo de 12 palms

    SOPORTE hara 5 a#os fui a una fiesta y pues como alas 3 am llego el tal fernando delgadillo (mamomcicimo) y pues ya sabes el focode atencion y el wey disfrutando y le dice una ddee las amigas echate una cancion y el wey le dice “sabes q no a mi mepagan por cantar ” nos dio coraje y nos hicimos pendejos,como a las 2 horas se pone el wey a cantar una de pablo milanes y aelmamon de tu servilleta se le ocurre decir echate una de trova original no se las robes a mijares ahorita te organizo una colecta ” el wey se enojo y ya no quizo cantar y nadamss me dijo pinche ignorante y yole dije si wey y nomepagan por ser pendejo como a ti

  13. Un amigo de mi hermano, se lo encontró (a Delgadillo) en Mty. en una tienda BackStage y como el camarada sabe que a Luis le gustaba en aquél tiempo, le dijo “Dame un autografo para un amigo”

    y el Delgadillo le dijo “No estoy en horario laboral” y el camarada le dijo “No seas mamón, ni es para mi y ni me gustan tus canciones”

    y ya de malas le hizo un autografillo en una tarjeta de BackStage. jajaja no por nada es il divo

  14. la verdad, ahi si ni quien diga lo contrario, Fernando Delgadillo es el tipo más insoportablemente mamón que pueda haber… el pobre idiota cree que el que no oye sus “canciones” (o lo que sea que se llame esa mierda) es ignorante…

    pero este es el blog de Toño, así que mejor cambiamos de tema…

  15. ¡no mames ferrari como que te encontraste con San Joaquín Sabina y no lo reconociste! uta’adre yo no le hubiera sacado un autografo, casi lo habria secuestrado, es casi un dios para mi; y la boca le puede apestar lo

  16. MIGUEL ARALUCE: Ese tal Fernando Delgadillo suena como UNA GRAN persona. Luego me dan risa esa clase de pendejos, pues cuando conoces a quienes sí realmente tendrían todos los atributos para portarse mamones y resultan ser gentes afables y sencillas, sacan a evidencia lo mezquinos que otros pueden llegar a ser. Ni pez.
    CHILANGOZANGANO: ¡Los Carrión! Tíos de unos entrañables amigos (saludos al Keifer, al George y al Caritas Carreón), ni más ni menos. Y no te apures, al Sotorpe se le toleran sus pinches gustos por la trova. En el fondo siempre se ha aguantado como machito cuantas veces le tiro mierda a sus artistas, y eso es de apreciarse.
    IXTEPAN: Pues Go Your Own Way es una de esas rolas con tanta historia tras de sí (los eternos reclamos entre Stevie Nicks y Lindsay Buckingham) que es imprescindible. ¡Encuentra ese disco y pónle atención a las letras!
    NAUFIG: ¿No te lastimaste el cuello con ese bandazo? De Jack White a Lora… Le hubieras puesto a alguien de colchoncito.
    BBERRYSTOP: Ah, la de Bosé es grande. Yo me lo encontré cuando fui de niño a Europa para la boda de un familiar y coincidimos en el aeropuerto de Heathrow. Claro, para un escuincle que cargó a Europa sus cassettes de Led Zeppelin y Black Sabbath el encuentro significó cero. ¡Pero bien por la fulanita y la chilanga!
    RAMZAONLINE: ¡Chale, la mitad de tus lista están muertos!
    ESAÚ: No xodas, te tocó lo de Dylan?
    DEMIANHOOVER21: El encuentro en NY sí es bien bizarro, porque todo te mueve a acercárteles pero sientes que el convencionalismo local es dejarlos en paz. Así que mucho mérito por lo de Wes Anderson, soy fan.
    MANGUITO: ¡Esa Fanila Mango Manila! Qué gusto que te aparezcas por acá, aunque esté tan tirado el changarro. Y sí, la memoria no te falla, nunca me la mentaste. Todavía estás a tiempo.
    NEUTLE: Paul Banks y Tori Lane? Ya con eso!
    STORM: Mi escala de celebridades mexicanas es muy reducida, pues trabajar en Telerrisa (Editorial, radio y foros de tele) me dejó bastante saciado de ver caras familiares. Te puedo confesar que me inspira emoción alguien a quien legítimamente admiro (Andrés Bustamante, Eduardo Manzano, el mismo Héctor Suárez), pero son muy reducidos. Creo que la continuación de este post será la de mis propios encuentros con la fama, pues sólo les he contado mi comida con la difunta Anna Malle… https://finisimapersona.wordpress.com/2009/01/21/cuando-tono-conocio-a-anna/
    FERRARI1: OK, ya de por sí me habías impresionado enormemente con tu encuentro con el flaco Sabina, pero escuchar que estuviste hostilizando al tal Delgadillo en una fiesta merece ovación de pie, vuelta al ruedo, orejas y rabo. En lo que a mi respecta, eres un as.
    RIKELME1024: En efecto, la anécdota de Ferrari1 rifa, pero conozco una mejor. Le pasó a mis amigos Juan Manuel Rótulo y Alfonso Duro. Poncho es el ser más devoto de Sabina que conozco sobre la tierra (sin desmerecer tu propio nivel de afición, claro). Y resulta que se lo van encontrando en New York. Les pido que lean su reseña de lo ocurrido, vale la pena: http://bit.ly/boewHz

  17. que quiera nientras siga escribiendo como lo hace, de mis idolos no he visto a ninguno sin pagar, si me he topado a muchos actorcillos nacionales y cantantes de cuarta tipo kalimba y eso pero todos bastante olvidables, lo ma srescatable fue cuando via Chris Cornell (el de audioslave y soundgarden) en el aeropuerto aunque muy de lejos y creo que tambien al güero de bsb.

  18. “…cuando fui de niño a Europa a la boda de un familiar…” No habra sido la boda de mi primo Charles con Diana, que mi tía Elizabeth tenía su cara de encabronada… (soy sucesor a la Corona del Imperio Británico en grado 14659) Yo no pude ir, en el colegio Montessori estábamos en exámenes, que de todos modos no hice…

    Salgo de mi closet “trovero” pues yo si soy fan del cantautor Silvio Rodríguez (“Silvio” para los iniciados, aunque no vaya a comer molletes al Sangron’s) Besos, cabrón…

  19. Toño: ya lo dije incluso historias bizarras con sus cadáveres rifarían las personas que vale la pena conocer están todas muertas o ya pasaron por desintoxicación

  20. acá en Morelia, en octubre -cuando es el festival de cine- es común andar en el centro acechando a cuanto “famoso” puedas encontrar…

    por cierto, neta “The Men Who Stare At Goats” es buena?? con el puro nombre (pretencioso… lo que le sigue) no se me antoja nadita, pero mi novio insiste en verla… si usted la recomienda, la veré.

  21. RIKELME nunca q una fijura como el fuera tan descuidado en su persona la boca leapestaba auna mexcla entre cigarro y comida de 4 dias al sol, la ropa entre humedad y cigarro, de ahi en fuera, poca madre el wey accesible y muy buena persona

    otra cuando me tope a aerosmith sin tyler, y estaba escuchando el cassete de “get a grip ” y me lo autografiaron y me regalaron boletos para elconcierto alla en el 94 (le gusto a el bajista como cantaba tu servidor.) dat can in loving just tu man a grave, wuasa wuasaba bien chingon

  22. El madrazo más grande que la emoción de ese estilo me ha dado fue cuando tuve oportunidad de plantarle un buen abrazo a Alan Boguslavsky, segundo guitarra de la banda que ha marcado mi vida, Héroes del Silencio, cuando vino a tocar a Toluca con Los Milky Brothers y además compartimos un par de cervezas. Un ejemplo a la sencillez el señor (ya se le ve lo ruco).

    Y si se vale decir algo de deportes, un par de fotografías y una playera autografiada por el ídolo de mi equipo de fútbol (cuando me gustaba el soccer) José Saturnino Cardozo me hicieron sonreír extra durante algunas semanas de 1999.

    Sotorpe Araluce: Di no a la trova, la trova destruye. Y si sigues de necio, vete a los originales hermano, Delgadillo no tiene perdón del Beibi Yisus.

    Ferrari: También me quito el sombrero. Atacar a un cabrón así causa que todos te tengamos envidia. Insultarlo en persona debe ser algo épico.

    Licenciado: Agradezco la mención y mando de regreso el abrazo. Hasta hoy me puse nuevamente frente a un teclado (y para acabarla, en el trabajo) ya que seguí sus recomendaciones de la parranda respetable y sin reservas para el cumpleañero.

    Saludísimos.

  23. solo sotengo lo dicho, la boca le puede apestar lo que quiera mientras siga escribiendo como lo hace.

    encontrarte a aerosmith sin tyler debe ser como, ver una porno pero sin viejas (en la peli).

  24. Pingback: El Rey, La Doctora, La Flor y Alex Trebek « Finísima Persona

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