Finísimas Visitas: ¡Norma!

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NOTEJA DEL TOÑEJO: Hacía un rato que no recibíamos una visita en el blog, pero por fortuna hoy contamos con la presencia de una buena amiga (no sólo de Finísima Persona, sino desde mis días universitarios).

Ustedes la conocen por sus comentarios como bberrystop, pero yo tengo el gusto de conocerla desde que la obligaba (junto con Paco y Oliver) a comprar nuestra pseudorevistilla fotocopiada (La Náusea), cosa que siempre hizo de buena gana… O al menos haciéndonos creer eso.

Norma Deyanira Mora de Cusack (así se llama en la vida real, aparentemente) siempre tiene cara de estar de buenas, y desde que estudiábamos en la Escuela de Ciencias de la Comunicación me llamaba la atención su gusto por el periodismo serio. Es gente modesta, así que ni siquiera se preocupó por recordarme que cuando los demás estábamos fotocopiando monitos para vender nuestro cómic de a peso, ella ya colaboraba en la revista ÉPOCA de Abraham Zabludovsky. Hoy en día resume su trayectoria en medios de esta manera (Copy-Pasteado de su perfil en Facebook):

Comunicóloga vuelta internacionalista, vuelta: http://www.babycenter.com.mx/about/edit/

Y claro, es de las pocas personas en mi lista de cuates del Facebook cuyas actualizaciones de status leo religiosamente, pues siempre logra hacerme reír con algo de su diario acontecer en tres rengloncitos o menos. Una muestra de los más recientes:

Ni con todo el amor de madre logro reconocer una hormiga bailarina entre 20 desde la fila J, era como cuando ves el ultrasonido y dices que ves al bebe clarito, clarito…

Ay, Sr. American Express, qué mal hace en tenerme tanta confianza… allá usted…

Acabo de ver la placa mas cool: 666 UFO

Yo: ” …y le dices a tu miss que lo investigaste en internet” – La de 6 años: “todo el mundo investiga en internet, eso no da ningún extra point”

Basta usar una playerita que dice “I love trekkies” para notar cuantos geeks hay en la ciudad…

Y así por el estilo. A ver si ahora la logro convencer de escribir un sitcom… En fin, no se hable más: ¡Bienvenida!

"¡JO-JO-JO! ¡Feliz Navidad, imbécil!"

"¡JO-JO-JO! ¡Feliz Navidad, imbécil!"

¿Qué te trajeron?

Ahora que el 2009 está por acabarse, no puedo dejar de acordarme de esa frasecita inquisitiva que se oía sin falta a las primeras horas de la mañana, año con año, un día después de la llegada de Santa o Los Reyes: ¿Qué te trajeron?

Sabíamos a la perfección que en nuestra respuesta estaría reflejado, más que nuestro comportamiento del año, nuestro honroso o penoso lugar en el “Who is who” de la colonia. Siempre había el niño (en mi colonia era niña) al que se le acababa la saliva antes de terminar la larga lista de regalos que había recibido; el niño promedio que había recibido dos o tres, como yo, y el niño al que le fue pésimo (así se habrá portado).

Yo, por si fuera poco, tenía que hacer ciertas aclaraciones a priori. Mi familia es de Aguascalientes, así que a mi casa no llegaba Santa Claus. No señor, llegaba el Niño Dios. Entonces lo primero era aclarar eso (de alguna forma como que te quitaba puntos en el estatus). Después, podía yo desglosar mi lista de regalos, si es que la niña del pony no había recuperado la saliva.

Haciendo memoria con respecto a Santa y a Los Reyes, creo que todos tenemos por ahí al menos un muy buen recuerdo, uno muy malo y uno delicado y no tan fácil de manejar.

Mi momento feliz fueron muchos: el caballo de la Barbie, el disco de Odisea Burbujas, el robot XL3, uno de los amigos de la Rainbow Brite.

El momento malo fue terrible, mis amigas y yo (en promedio 9 años) acostumbrábamos irnos a meter a la caseta de vigilancia de los policías del fraccionamiento donde vivíamos (ajá, policías, todos hombres que habrán tenido unos 25-30 años). Nos la pasábamos bomba, nos dejaban usar sus gorras de policía y picarle al botón que levantaba la pluma y dejaba pasar los coches. Cuando mis papás se dieron cuenta, obviamente, me prohibieron las visitas; acto seguido, me cacharon de visita tan campante. Esa navidad no recibí nada de nada y mi hermana recibió como el doble de regalos, fue terrible, sobre todo porque mi amiga, la del pony, que también visitaba a los policías le trajeron montones de cosas como siempre. Confieso que apenas hace como 4 años me cayó el veinte de la desconfianza de mis papás hacía nuestra amistad con los pobres policías, quienes en realidad eran más amables que nada.

Mi momento delicado fue el año en que los regalos aparecieron con envoltura de Sears, lo que me empezó a llenar la cabeza de ideas revolucionarias, tanto así que el año siguiente escribí mi carta y la cerré con pegamento, no dejando que mis papás la leyeran. Era un experimento para salir de dudas sobre la existencia (o no existencia) del Niño Dios, en lo que a regalos navideños se refiere. No quiero empezar aquí una discusión teológica. Fue muy mala idea, ese año me trajeron pura porquería.

starwars

Star Wars: Empire Strikes Back para Atari 2600. Vuelvan a quejarse del rendering del Xbox 360, ingratos...

Hoy que tengo dos niñas pequeñas que conforme se acaba noviembre se esmeran en portarse lo mejorcito que pueden (¿ahora sí, verdad?), me doy cuenta de que ser el niño promedio de la colonia no está nada mal. Creo que los juguetes no deberían formar una montaña que de todas formas para el día de La Candelaria ya está arrumbada, sino algo que genere recuerdos, como aquella navidad a fines de los setenta en la que el Niño Dios nos trajo un Atari con el juego de la Guerra de las Galaxias. Pasamos horas tirados en el suelo jugando con mi papá, en su momento se me hacía raro que le interesara el tema, ahora noto que él tenía 27 años…

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43 comentarios en “Finísimas Visitas: ¡Norma!

  1. Enooorme, en mi infancia como que fuí de los niños del promedio para abajo en cuanto a recepción de regalos, el regalo que más me gusto fué un Optimus Prime y una avalancha con la que tengo gratos recuerdos jugando con mis dos hermanas.

    Como siempre fuí niño bien portado, jamás me pasó eso de que no me trajeran nada.

  2. Yo nunca tuve una mala experiencia con Sancho Clos, de hecho cada año era mejor XD, los mejores recuerdos son cuando me trajo el T-Rex de Jurassic Park como a los 9 o 10 años y cuando a los 15 o 16 (si 15 o 16!) me trajo mi ultimo “juguetito” una X-Wing de Star Wars, ya saben con sonido y toda la cosa. Si hasta la fecha me encantan los juguetes. Por cierto, que gran forma de mandar a la chingada la existencia del niño dios.

  3. Totalmente un viaje en DeLorean éste post.

    Creo que jamás tuve problema con los Reyes (siempre desprecié a Panza Clós). Como hijo único siempre trajeron lo que pedía, y entendí ésta coincidencia hasta que en quinto de primaria, después de tanto molestar a mi padre con que “los reyes son ustedes”, la respuesta aunque esperada, no fue satisfactoria. En fin.

    Mi único trauma fue que jamás pude tener el Castillo de Grayskull (como todo niño de esa época, alucinaba con ser He-Man). Ahora lo he visto en su versión remasterizada y futurista, y aunque mi cartera ya me lo permite, no se parece en nada al que quise y que era la guarida original de Skelletor.

    Encantado con tu post bberrystop. Ahora creo que tu marido no vería mala la idea de que te pusieras una gorra de policía (en tu casa por supuesto XD)

    Saludos enormes. Todo un gusto.

    Y usted Licenciado ¿ya es Licenciado oficial o la tesis no se deja?

  4. Muy buena historia. Que recuerdos!! en mi casa tampoco era santa claus, de hecho cuando sí nos tocaban regalos en navidad sabíamos que los habían comprado mis papás. Los de el 6 sí creíamos que nos los habían dejado lo reyes y siempre nos fue bien. Mi favorito, unos muñequitos con muebles para su casita y traía de todo, hasta macetitas y un pastel, la misma caja servía de casa; estaban súper bonitos, lástima que se me perdieron 😦

    A mi este año todavía me dejaron una muñeca los reyes XD, pero porque mi papá me la había comprado hace años y mi mamá la había olvidado en algún cajón. En mi familia aún recibimos regalos ese día pero lo hacemos como intercambio. XD

  5. @Storm O sea que los reyes te dieron un roperazo! no le hace, a mi ni eso me trajeron 😡

    en mi casa Sanchoclós siempre traia los juguetes y los reyes traian ropa o cosas de la escuela, o sea que el panzon de rojo siempre era el favorito de mis hermnos y mio. y lo mas fregon que me trajo fue una pista Scalextrics, que fue regalo compartido con el de mi hermano mas grande. nada mas que mis tios acabaron jugando mas con la pista de coches que nosotros, hasta que le dieron en la madre a los controles.

  6. 1 bienvenida norma
    2 esa de american express es para patentarla
    3 de los reyes y santa clos yo era cliente de los dos, y pues realmente no me puedo quejar nunca me trajeron lo q pedia pero lo q metraian estaba mejor a esepcion de la ropa calsones y calsetines y un pinche juego didactico,
    lo mejor recuerdo q estaban construyendo unos cuartos y teniamos arena y grava y a los reyes se les ocurrio traerme un set de carritos de construcion el mejor 6 de reyes q recuerdo me di vuelo conlos camioncitos y eche a perder unspantalones de tercipelo blanco q me habian traido

  7. Debo confesar que una lágrima rodó por mis mejillas, a mí me tocó [durante mis primeros 6 años] ser el niño que recibía muchos juguetes en Navidad. Mi mamá [sólo ella, porque mi padre siempre ha sido un tipo reacio a mostrar cualquier sentimiento que lo muestre vulnerable] siempre buscó fomentar la ilusión de los regalos en mí. Y no me reifiero al hecho de “a mayor regalo, mayor satisfacción” sino ese sentimiento implícito en Navidad, difícil de explicar por parte de los papás, al ver la rebosante cara de sus hijos con un regalo.

    Y es que si bien yo “creí” en Santa y los Reyes hasta edad ya muy madura [cof, cof… ingenuo], no me arrepiento de haberlo hecho. A mi me gustaría ver a mis hijos crecer y ver que aún con peluches en el coliseo, conservan esa simplicidad y esas ilusiones de pequeños.

    Sólo me resta decir: Con XL3 adiós a la gripa en un dos por tres…. ¡¡fail!!

  8. Hola, me da mucho gusto que les haya latido el post.

    Sam: muchas gracias por la invitación y por recordarme a La Náusea, estoy segura de que por ahí debo tener guardados varios ejemplares, hoy de colección.

    Debo decirles que me va dando mucha pena (de vergüenza) eso de que no hayan tenido malas experiencias por motivos de mal comportamiento ¿ a poco soy la única que de verdad se portaba mal?

    Naufig: con pena te informo que ya no existen las avalanchas, al menos yo las he buscado muchisimo porque tengo un alaskan malamute que quiero que jale uno y no hay, no lo puedo creer eran un super invento. Ahora hay una versiones muy chafas y nada que ver.

    Esaú: me llama mucho la atención que hayas tenido 9 años en la época del primer Jurassic Park , creo que yo ya iba en la universidad!

    Archangel: un gusto igualmente, vaya que me encantaría un viaje en DeLorean, si un día tengo mucho dinero será lo primero que compre.

    Fer IMSCP E, igual, que bueno que te gusto, gracias por leerlo.

    Storm: girl stuff! que buena onda

    Cptn. Slow, yo también tuve una pista de esas, eran ge-nia-les, lo que más me gustaba era armarlas, y tampoco tuve mucha oportunidad de usarla por tios gandallas.

    ferrari1: 1) gracias 2) jaja gracias, es que no sabe en la que se mete 3) pantalones de terciopelo! deben haber sido una finura ¿cómo te los echaste?

    vicboy77: así es, fue el inicio del fin.

    El Mighty JD: Ahora la que quiere llorar soy yo! Creo que las buenas y malas experiencias que hayamos tenido sirven para que a nuestra descendencia le vaya mejorcito. Y que te puedo decir, se me cae la cara:

    CORRECCIÓN: El robot se llamaba 2XL , lo otro es una medicina, jaja, ¡que super error! Me tarde mucho en encontrar el verdadero nombre en google.

    Y Don Toño ¿ A Usted que le trajeron?

    Saludos!

  9. BBERRY: POS ERA MUY FACIL, ME LOS PUSE Y ME PUSE A JUGAR EN LA ARENA Y PUES SE ECHARON A PERDER Y NO AGUANTARON MAS Q ESA PUESTA es q no era como los demas ni%os era un ni%o q no valoraba los regalos de los reyes y santa ) dicho por mi madre es esas epocas

    SAMPERE NO SE SI TODOS AQUI,PERO VER A EL CIELO Y CREER Q LAS TRES ESTRELLAS ALINEADAS, EN NOSE Q CONTELACION, ERAN LOS TRES REYES MAGOS VIENDONO COMO NOS PORTABAMOS. hay mi santa madre supo venderme las ideas jajajaja

  10. Como a los 6 años me dí cuenta que Santa Claus eran mis papás. No me tocó lo de saber que le habían traído a la vecina, porque en mi cuadra había puros niños más grandes que yo, solo había un niño de mi edad, así que me tocó jugar con monos de Star Wars, He-Man, GI Joe, Thundercats, Transformers, carritos, trompos, canicas, baseball, etc. con los vecinos. Ya con la familia si jugaba cosas de niñas, ya saben, a las muñecas, la comidita, la escuelita, el avión (aunque le decimos bebe leche), Stop, a la traes (que le decimos voto), etc. Mi pasión siempre han sido los rompecabezas.

    Casi siempre me trajeron lo que pedí. Cuando se trataba de los Reyes Magos, les hacía la carta y el show de ponerla en los zapatos aunque me traían dinero.

  11. Cptn. Slow: Seeee, ese fue roperazo total pero está bien, recibí mi regalo tarde pero seguro.

    bberrystop: Pues creo que fue de las únicas cosas de niña con las que si jugaba bastante, según mi mamá (no puedo recordar casi nada de mi infancia) nunca fui de jugar con muñecas, mejor jugaba con los carritos y muñecos de mi hermano XD

  12. Alguna vez me trajeron unos pequeños camiones de madera en 6 de enero, recuerdo que no me gustaron para nada, ahora que lo recuerdo me siento tan pero tan mal por lo que habría sentido mi mama cuando vió mi reacción..
    El mejor regalo de esa temporada fué sin duda el playstation 1, cuando llegué a casa y ví que mi mamá lo había comprado para los 3 hermanos que somos fué una sensación inigualable… ojalá y cuando tenga hijos pueda hacerles tener memorias de ese calibre.
    Crep que lo mejor de esas fechas y sus regalos es acordarse de ello en familia.

  13. Ay amiga mía, como si pasaran 25 años en 15 segundos. Eres fantástica, te escucho cuando te leo!

    Que tiempos aquellos Señor Don Simón… Me hiciste suspirar con las imagenes que vienen a mi mente!
    Con 7 hermanos mis papás se las arreglaron para erradicar la imagen de Santa de nuestras vidas, en los buenos años lo más que hubo fue intercambio. Eso sí, los Reyes eran espléndidos como pocas cosas, esperabamos 364 días para repetir la escena, 7 montonsitos de regalos junto a cada zapato, aún cuando algunos de ellos ya eran apestosísimos Converse del 8 1/2, se fingía demencia para que nosotros los pimpollos gozaramos un año más de tal ilusión.

    Cada montaña de regalos estaba salpicada de chiclosos de café larin, koris, chicles canguro, mini chiclets canels, chupirules, burbusodas y demás delicias de la epoca.
    No entiendo como lo hacían, porque jamás los caché, esa noche era toda una chamba estratégica de producción, recuerdo una mesita de madera con 4 sillas (aún anda por ahí) con un juego de thé amarillo (seguro Mi Alegría, con todo y sus rebabas de plástico filoso) perfectamente acomodado en cada lugar.
    Así transcurrieron los años, hasta que se me ocurrió madrugar y rehacer los montoncitos de regalos a mi más pura y cínica conveniencia, junto a mi zapato amaneció desde un hombre de acción, pelota de basket, L.P. de menudo, etc…
    Cuando corrí a mostrarle a mi mamá tooooooodos mis regalos, con ojos furiosos repartió todo a sus verdaderos destinatarios…
    Así los descubrí. Lo hermoso fue que al siguiente año y al siguiente y muchos más, la mañana del 6 de enero, siguieron apareciendo cositas para todos.

  14. enorme post… mucho mejor que los del señor que regentea este blog. JA!!!

    a mí también me iba muy bien en cuanto a regalos se refiere…
    de los regalos más impactantes fueron mi MILLENIUN FALCON,
    mi INTELLIVISION y por supuesto MI BICICLETA…

    las decepciones fue cuando pedí el atari y no me lo trajo el santa
    pero en compensación los reyes trajeron el intellivision, así que mucho mejor.

    ahora con 2 niñas ya, pues la ilusión del santa y los reyes renace y creo que
    mucho más que cuando era niño.
    Me encantaba encontrar los regalos, pero creo que disfruto mucho mucho mucho
    más ver la carita de mis hijas a la hora de ver el árbol con sus regalos.
    Lo único que no me gusta es que cambien de opinión en cuanto a regalos
    cada vez que se les ocurre.

  15. Lo más chistoso de este post es que Normis tenía miedo de bajar el rating… ¡JA!

    Pues a mis dos primas, a mi hermano y a mi nos daban los regalos la noche del 24, para que jugaramos hasta agotar energías y dejásemos en paz a los adultos para cenar y levantarse tarde el 25. Nos llevaban a los cuatro a alguna habitación distante del árbol con algún pretexto (leer un cuento navideño, o ponernos la pijama, algo así). Cuando estábamos en la lela, la voz más grave entre los papás (usualmente mi jefe) finjía la risa de Santa Clós mientras mi tía y mi mamá hacían sonar algunas campanillas (!Los pinchis renos! ¡Me cai!). Yo me di cuenta porque cuando tenía 8 años los vi reflejados sin querer en un ventanal, pero me quedé callado para no arruinarle la ilusión a los demás…

    Y El Jara tiene razón (no puedo creer que escribí eso, pero en fin): uno como papá disfruta mucho más el planear todo el show para las hijas.

    En lo personal: la mejor Navidad fue una pista de cochecitos Tyco y unos Lego del espacio. Y la que creían mis papás que iba a ser la peor, en una época de jodidaje familiar, resultó súper chida: una colección de libros de Julio Verne y unos soldados de plástico (los clásicos en verde y gris). De ahí creo que nació mi vicio de la lectura y mi interés por la Segunda Guerra Mundial.

    Tres hurras por la invitada: Jip-Jip… (Hurra!) x3

  16. Pues yo soy la hermana y me encantó el artículo. Me acuerdo cuando me trajeron la casita del árbol, creo que fué el juguete más unisex que tuve. AAAAh y la supermasa, cómo olvidarla. El Atari marcó mi destino y pasé un buen porcentaje de mi infancia jugando al Circus.

    Y la pregunta que me está quitando el sueño desde hace dos días:
    Cómo le hacía el 2XL para saber cuando una respuesta era incorrecta? Mágico el robotito.

    Lo bueno de las hermanas mayores es cuando tienen buen gusto para pedir juguetes, porque los usaba yo también.

  17. Mis regalos de navidad fueron apestando conforme fui creciendo: recuerdo bien que recibía regalo tanto en navidad, como en el día de reyes siendo este último donde recibía los verdaderos regalos, ya que en navidad acostumbraban regalarme ropa las amistades o familiares que pasaban la cena con nosotros.

    Entre los mejores regalos: las figuras de He-Man y una súper colección de muñecos y vehículos de G.I.Joe. Los medio malos: balones de cualquier deporte, guantes de box, costales y peras para boxeo y todo lo que pudiera usarse para el deporte. No tan malos ya que durante mi infancia practiqué varios deportes, pero…. ¡yo quería juguetes y videojuegos! Y la peor: un amigo de mi papá, al cual no recuerdo por que le decían Santoclos, me mandó una cajota envuelta. Cuando le empecé a romper la envoltura ¡era el castillo de Greyskull!. Solamente para que al final por primera vez deseara convertirme en un asesino serial tipo Jigsaw, porque la caja venía llena de papel periódico, una carta de porquería con refelexiones y la madre y una puta bolsa de canicas.

    El día que lo vuelva a ver a ese cabrón le pasaré la factura de mis citas con el psicólogo por tal frustración de pequeño. ¡Que no mame!

  18. Yo vivo en Aguascalientes, pero varios años estuve en Puebla, donde quienes traen los regalos son los Santos Reyes. Nos tocaba regalo en Aguascalientes (en casa de los abuelos) el 25, y en enero nos tocaba en Puebla, regresando de las vacaciones.

    Cuando me di cuenta de que el dichoso Niño Dios, Santa Claus y los Reyes Magos eran la misma cosa (un instrumento de control y chantaje alrededor de personajes inventados, como cualquier religión), me cayó mal que los papás te pudieran ver la cara de pendejo por años, y hasta mentirte, simplemente por encajar con la tradición.

    Me tocaron regalos muy buenos. Nunca me trajeron pistolas ni soldados ni tanques. Tenían esta política contra los juguetes bélicos que ahora mis hermanas están aplicando con sus chamacos, y que quisieron extenderme en mi niñez a no comprar comics, no ver TV, no tener videojuegos, no escuchar metal, no faltar a misa, todo demasiado hippie-católico y correcto, supongo. Sobra decir que ahora son las cosas que más me gustan. Y no tendré hijos, pero mis sobrinos tendrán mucha de mi influencia, ya verán.

  19. Querida MOMIS,

    PREÁMBULO EXEPLICATORIO: Norma Deyanira Mora y yo nos hicimos amigas el día número uno de nuestra incursión número tres a la universidad (ahá, antes que internacionalista y comunicóloga, Norma experimentó en el campo de la Historia). Fue “amistad a primera vista” (¿habrá sido porque, por nuestros andares vocacionales previos, elevábamos el promedio de edad del salón sustancialmente?). Llevaba puesto, la entonces señorita, unos vaqueros con botas peterpanezcas por fuera, un saco de hombreras enormes y peinado a la María Mercedes o Mari Mar. Con todo y todo caí redondita por los mismos motivos por los que caen quienes la conocen en vivo y a todo color. En esta era de cibernautas, les auguro que la falta de tridimensionalidad, no será un impedimento para que caigan, como yo, redonditos.

    Y yo soy como soy y pasaron no más de tres segundos después de que la entonces Norma Deyanira me confesara a manera de secreto de confesión que Doña Lilia, su adorada madre, le puso Norma porque en el norte a las Normas se les dice Momis y Momis era el nombre que verdaderamente le gustaba, para que nuca jamás le haya vuelto a llamar por su nombre dado, sino por el nombre deseado. Es por ello, queridos cibernautas, que no puedo referirme a Norma como Norma, sino como la Momis.

    AHORA SÍ
    Uff, la Navidá. Has tocado una fibra sensible, mi Momis. Creo que la mayoría tenemos de esos sentiminetos / recuerdos / experiencias encontrados con respecto a ella. Nací después de catorce años del anterior de mis hermanos y fui medio que hija única hasta que apareció Diego siete años y algunos meses después. La verdad es que a la inmensa mayoría el asunto del juguetito nuevo, es decir, yo, les causaba mucha gracia y en Navidad se esforzaban especialmente por hacerme sentir especial. Ponían, arriba de la máquina de coser del pasillo distribuidor de las habitaciones, un mini árbol lleno de bailarinas de ballet sólo para mí. De muy pequeña me mandaban a la cama y me despertaban al ritmo de “qué buen Santo Clós, qué cosas nos trae, qué noche qué noche feliz” para encontrarme con un montón de choclos y fantasías. todo lo que las posibilidades de una familia clásica clase mediera mexicana podía. Más grandecita, cuando ya me era permitido participar de la cena navideña, no sé cómo montaban semejante circo, maroma y teatro pero nunca nunca los caché en la movida. Sólo, de repente y hacia el final de la cena, se oia una campana y los regalos de Santa aparecían en lugares insospechados. La imnmensa mayoría hacia lo mejor de lo mejor. Sin embargo, tengo que hacer un reconocimiento especial a mi papá, quien mostró absoluta flexibilidad y pudo poner de lado sus anti creencias religiosas y creencias políticas para dar gusto y sentirse satisfecho con las sonrisas que dejaban los regalos traídos por el “gordo vestido de rojo patrocinador del imperialismo yankee” en la niña de sus ojos. En general y a pesar de ser cenas en donde los Monsters y los Adams nos mezclábamos, las navidades fueron muy buenas.

    Sin embargo, Momis tiene razón. El sentido real de la Navidad se ha perdido en medio del asqueroso comsumismo y de la cantidad y calidad de los regalos comprados y recibidos. Que el estatus social de un txavalín dependa de los objetos que poseé es asqueroso. Que los papás compensen su falta de dedicación y atención con regalos y más regalos que dan sin ton ni son, hace que los niños hayan perdido hoy en día, incluso, la ilusión de recibir regalos y más regalos. Les dá igual. Y como efecto dominó, termina por darles igual todo o casi todo. Que los niños pierdan la ilusión es un crímen que los papás están cometiendo sin darse cuenta. OJO.

  20. ¿La ilusión? Mmmm… no sé, el método de mentir y adoctrinar en mitos para justificar un control tenue sobre los mocosos no me late. Luego llegan a adultos dispuestos a creer cualquier cuento. Ilusión para los ilusos.

  21. Los mitos son parte la historia de la humanidad. No les encuentro el mal. Sí a la manipulación de los mitos para ejercer el poder y para suplir el verdadero compromiso que la paternindad implica. La ilusión tampoco está mal, siempre y cuando no supla a la realidad.

  22. Gratos recuerdos llegan a mi mente. El regalo que más me gustó fue una bicicleta Binimex, la cual fue para mi hermano y para mí, así que la compartiamos, pero no hubo problema, ya que nos divertimos muchísimo aprendiendo a “andar en bici”, varias caídas, raspones y moretones, no fueron nada en comparación nuestras carcajadas infantiles y a tener una “bici”.

  23. Ay yo quiero volver a comentar algo:

    En estricto orden de atrás para adelante:

    Labios Jaguar: ahora que estoy enseñando a andar en bici digo que hay que darle mérito al pobre humano que nos va agarrando mientras aprendemos, es cansadísimo y acabas con la espalda rota jaja. Claro que en su momento yo lo que decía era “otra otra otra””

    Alice reloaded!!: Que maravilla ser la menor de todos y por tantos años para ser la super consentidaza (hasta que el hermanito menor llegó para aprender eso de compartir. Me encantaron tus recuerdos y concuerdo en que es terrible que algunos padres de hoy crean que tapizando a sus hijos con regalos cubren la falta de cariño, todo me encantó salvo lo de mi vestimenta, jaja que bueno que no me acuerdo como ibas tu vestida, sino lo pongo!

    Vertebreker: pues fijate que yo si le voy a lo de la ilusión porque claro que les hace ilusión a los niños. Si un día cambias de opinión y si tienes hijos no seas grinch con ellos!

    Pacasso: ay bueno lo escribí de memoria

    Eduardo: a mi también me la hicieron, alguna vez me dieron alguna mugre envuelta en una caja del castillo de la barbie o algo así, eso no se hace me cae!

    Fer: a ver cómo me saca JuanA de aquí ahora, oye y que gacho, seguro los carritos de madera estaban lindos!

    Paloma: lo mejor es que todos esos juguetes están por ahí en algún closet, hay que desclosetarlos y volverles a dar uso, el robot antigripal seguro que ahí está con su único cassete. Por cierto me faltó mencionar que te enteraste de la cruda realidad del niño Dios como a los 9 años pero te hiciste pato como hasta los 17!

    Toño, a partir de esta navidad tomaré el sabio ejemplo de tus padres y tios, está genial tener a los chamacos entretenidos y poder cenar a gusto en lugar de obligarlos a que se sienten a cenar sin despeinarse, que mala onda que los cachaste tan chico, pero de todas formas seguía dando emoción no?

    Arturo: mil gracias oye y concuerdo 100% en que es terrible que los hijos cambien de opinión tantas veces, yo por mas que les pongo fecha límite para cambiar de opinión nomás no lo logro. Que buena onda que la decepción del atary te duro poquito nada más hasta los reyes!

    Aquelcaracol: si recuerdo que en tu casa eran los reyes y que BARBAROS tus papas con esa cantidad de hijos que mega chamba para los reyes famosos! jaja que mala onda como te diste cuenta esa no me la sabía!

    Storm: lo bueno es que tu tenias dobles juguetes entonces! y que tu hermano era compartido porque he visto cada cosa.

    Iris, que padres recuerdos, los juguetes de niña que dices eran de mis favoritos ylos juegos también.

    ferrari1, jaja gracias por la aclaración pobres pantalones de todas formas!

    Gracias a todos por leer y para que sigan con las memorias acuérdense del comercial navideño ese de cocacola de quisiera al mundo darle amor, en esta navidad, ay que compartir! y no me digan que no se acuerdan.

    Saludos!

  24. jajaja, por primera vez llego tarde, sorry, estuve harto ocupado el fin de semana, mis hermanos et moi tenemos un tio rico que siempre se lucía en navidad, mis papás con muchos sacrificios, pero siempre nos regalaban lo que pedíamos, no recuerdo yo ninguna vez que nos hayan regalado algo que no quisieramos. Nosotros nunca creímos en Santa Clos ni en Los Reyes Magos, en nuestro caso los regalos siempre decían “de:” y “para:” y los regalos los abríamos el 24 de Diciembre después de la cena y los rezos.

    El año pasado a mi niña le dí sus regalos el 24 a la media noche , casi 25, este año la veo muy acertiva de que quiere tener un “pino” y no dudo en que ya voy a adornar la casa por ella, pero no creo decirle que llego Santa, en mi muy pequeño circulo social en Monterrey, los regalos estan debajo del arbol desde Aprox. una semana antes de navidad, y ya puede uno ir contando el botín.

    Yo creo que así está bien, no quiero que mi niña caiga en consumismos, y sentimientos vacíos, de por si son super exagerados aquí en la frontera que después del “thanks giving” ya ponen los adornos, y voy a ver ridiculas camionetas negras llenas de secuestradores con cuernos de reno.

  25. Esa imagen del juego de atari 2600 me trae muchos recuerdos, por cierto este fin de semana vi robocop y spawn dos peliculas que cuando las vi en el cine y en su tiempo se me hicieron obras de arte de la ficcion y los efectos especiales, volver a verlas me hizo darme cuenta que los efectos estan de la madre aun asi soy fan.

  26. Uts qué recuerdos. Como de muy pequeño el poder adquisitivo de la familia era bastante bueno, me fue bien: Castillo de Grayskull, muchos monos de He Man, Playmobiles a morir (Nave espacial, grúa, carritos y resto de monitos), G.I. Joes bien padres. Me encantaba la época navideña porque también mi cumpleaños es en diciembre, así que siempre había muchos regalos.
    Las cosas fueron cambiando y la ostenticidad de los regalos fue haciéndose menos, pero siempre hubo regalos buenos, entre ellos, una ansiada bicicleta y demás juguetes.
    La mala fortuna o vayan a saber qué, apareció cuando nos mudamos para vivir a otra ciduad, a otro estado, y en caminón de mudanza, maldiiiiiita mudanza, se perdió casi todo mi tesoro juguetil (existe esa palabra? no creo). Cientos de juguetes deaparecidos.
    Que la trinche mudanza “tuvo” que parar a pernoctar en no sé donde diantres y que ahí los asaltaron y “casualmente” sólo se robaron las cajas de juguetes (y una que otra cosa como ventiladores o algo). También “casualmente” era por ahí de noviembre, así que se acercaban las fiestas.
    Yo tenía como 9 años más o menos. El golpe fue fatal, tremendo…
    Creo que debería escribir un post con todo esto para ponerlo en mi blog. Ah, no les he dicho? tengo un blog, hagan el finísimo favor de visitarlo, no? http://www.elblogdepato21.blogspot.com

    Finísimo post éste.

  27. A mí desde chavito me dijeron que no existían ni Santa Claus ni los Reyes Magos, y aún así tenía la ilusión de recibir un regalo de mis padres cada Navidad, porque lo consideraba como un gesto de cariño a pesar de las dificultades económicas que vivíamos.

    El mejor regalo navideño, solía ser algún juego del ya añejo N64. En específico recuerdo Donkey Kong 64 y el primer Mario Party. El peor, nunca llegó a haber, porque cuando no había regalo yo disfrutaba cualquier cosa, ya sea la cena o el estar juntos en familia. Como que no era usual por la naturaleza del trabajo de mis jefes. Aunque por ahí una tía llegó a regalarme un suéter de Homero Simpson bastante feo.

    Recuerdo delicado, fue ya en mis años universitarios un 6 de enero cuando un par de amigos y una amiga bastante “especiales” (con eso de ideas transgresoras/ofensivas para mucha gente) me invitaron a casa de uno de ellos a comer rosca y beber chocolate Agüelita. A mí se me ocurrió llevar a mis hermanas. Digamos que no salieron con una buena impresión del lugar (y estoy siendo generoso al respecto).

  28. Pingback: ARCHIVO MUERTO: dios.com « Finísima Persona

  29. Una vez sí me trajeron pura ropa. Pero yo ya sabía quién era el Niño Dios, así que me pareció bien. Y para Grinch, mi hermana inmediata menor, quien quemó el arbolito y la instalacón elécrica tratando de calentar al Niño Dios con una vela, durante los villancicos del 25. Todavía la recordamos como “La Noche que Rubí Quemó la Navidad”.

  30. MR. SAM PEREZ… yo siempre tengo razón…

    y a mí y a mis primos también nos daban los regalos a media noche y
    también con cualquier pretexto desviaban nuestra atención
    para que mágicamente aparecieran los regalos.

    Se me olvido comentar una gran frustración para cualquier niño
    Que te regalen algo que lleva pilas y NO HAYA PILAS.

    Otra cosa bonita de esta tradición de santa claus, reyes magos,
    y demás es que, cuando eres papá… son el pretexto perfecto
    para hacer que los herederos al menos por unos minutos se porten bien

    ANDALE, SIGUE HACIENDO BERRINCHE YO NO TENGO PROBLEMA,
    LO BUENO ES QUE SANTA TE ESTA VIENDO…

    SI NO TE QUIERES PONER EL SUETER NO TE LO PONGAS,
    CUANDO LOS REYES TE TRAIGAN UN PEDAZO DE CARBON, NO TE QUEJES

    y en chinga los escuincles se empiezan a portar bien.

  31. @bberrystop: genial, no me habia tomado el tiempo necesario para leerlo, mas por pereza que nada, pero valio la pena cada momento, muy entretenido y como me fastidiaba el hecho de recibir algo y nunca obtener las malditas pilas!!!

  32. Momento bueno: el panzon me trajo el atari 2600.

    Momento malo: el panzon me dejo sin pilas para un coche de radio control, no abrieron una tienda decente con pilas a la mano en al menos 2 días, tuve que estar empujando el carro durante dos días.

    Momento delicado:Atrape a mis padres con los regalos una noche antes y todavía me mintieron de que eran para una fiesta, ya no pude dormir y me dejaron sin regalos hasta el día siguiente, diciendo que el panzas no lo había dejado por estar despierto, lo curioso es que vi que era la misma caja que les vi un día antes, muy curioso verdad?

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