VOTO NULO: Baby Einstein VS Beibi Yisus

Einstein & Yisus

Hace unos días la Finísima Norma D. (bberrystop en su Avatar de comentarista), compartió en Facebook la noticia de que el coloso del entretenimiento llamado Disney decidió ofrecer reembolsos a quienes hayan comprado los videos y DVD de la línea Baby Einstein.

Para los que no son padres de familia: los dichosos videínes se vendieron bajo la promesa de iniciar a los bebés en materia de cultura general. Hasta ahí creo que van bien. La bronca, al parecer, es que el marketing alrededor de estos productos sugería que los niños iban a llegar a la educación formal mucho mejor preparados que aquellos pequeñuelos sin acceso a los valiosos y didácticos materiales producidos para Baby Einstein. Este argumento es difícil de contradecir, pero un grupo de padres de familia se dedicó a combatir dicha noción, amparados bajo la opinión de los pediatras que dicen que los niños menores de 2 años no deberían ver tele de ninguna especie.

La bronca llegó a instancias mayores, al punto de que Disney dobló las manitas. No sólo se vieron obligados a admitir que los argumentos en pro de sus videos eran exageraciones, sino que además los padres de familia que los adquirieron pueden regresarlos y recibir su dinero de vuelta, dinero que seguramente irá a parar de todas maneras a las arcas de Mickey Mouse, vía uno de sus múltiples negocios.

Yo nunca le compré cosas de Baby Einstein a mi hija, y en el fondo me alegro. Si me ve la cara todos los días con sólo una rutina televisiva de Los Backyardigans, Pocoyo y Los Wiggles, ¿qué sería capaz de hacerme con conocimientos “Einsteinianos” a su alcance? ¿Transferir fondos de mis cuentas bancarias a su alcancía de cochinito? ¿Armar un robot asesino a base de Lego? ¿Aprender esperanto, klingon o quenya?

Siendo honestos, lo más seguro es que no hubiera habido ninguna diferencia. Es importante exponer a los hijos a la cultura, no lo niego. Pero asumir que se van a volver genios por ponerles a ver videos “avanzados para su edad” me suena tan iluso como creer que Megan Fox va a acabar teniendo sexo conmigo si diario le hablo con vocabulario sugestivo y lleno de referencias eróticas. Vamos, todos saben que la razón por la que Megan Fox no se ha dado un revolcón conmigo es porque no me conoce.

Yo creo que el error de Disney fue apuntar tan arriba. Einstein está muy cañón como meta aspiracional. Hay que ir paso a pasito, no tirarle a lo más difícil así de sopetón. Yo por eso estoy haciendo mi lucha con una mesera del Hooters, no con Megan Fox. Ya caerá esta última, todo es cosa de ser paciente y dedicado. Se empieza de abajo, como en las grandes empresas.

En fin, todo este borlote me llevó a considerar las posibilidades de hacer mis propios videos educativos, aprovechando la cercanía que tiene este blog con un bebé famoso. Como no voy a invertir dinero en esta empresa así a lo imbécil, quiero presentarles las cualidades de mi candidato contra las del que sería mi competidor directo, en una prueba elemental de mercadotecnia. Sin más por añadir, es hora de escuchar los votos del consumidor:

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En esencia, creo que la ventaja es para el Beibi Yisus, pero quiero que la última palabra la tengan ustedes…

ARCHIVO MUERTO: “Yo no me llamo…”

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Ya hace un rato que Archangel (alias DIMM OS), Finísimo Lector de abolengo, me recordó un “gag” recurrente de mis épocas en Men’s Health. Antes de ese trabajo, el correo que recibía a mi nombre se reducía a estados de cuenta bancaria, ofertas para participar en torneos idiotas del Selecciones (nunca gané ni mais) y los temidos requerimientos de la Secretaría de Hacienda, instándome a pagar los centenares de pesos por concepto de impuestos que servirían, a su vez, para pagarle el sueldo a los policías que andaban asaltando gente en mi colonia.

Pero en cuanto me volví director, la cosa cambió. El correo recibido en la oficina pronto se convirtió en un alud de boletines y comunicados de prensa, invitaciones a eventos, paquetería diversa y uno que otro intento por tentar mi ética periodística con regalitos varios de parte de gente interesada en recibir menciones de producto. Digamos que no me tuve que comprar una sola loción hasta que dejé de chambear en editoriales.

Sin embargo, con todo ese correo también se hizo presente un interesante fenómeno. Las maneras de escribir erróneamente mi nombre se multiplicaron como conejos teporingos.

De siempre había tenido broncas en la escuela por lo poco común en México del apellido Sempere, pero también el Valdés empezó a dar problemas (todo mundo cree que soy Valdez con zeta, como El Loco). Y de paso, mi primer y segundo nombre también resultaron afectados. Por extraños motivos mucha gente cree que soy José Antonio, en lugar de Juan. O Juan Carlos, que era la opción “B” contemplada por mis papás cuando yo todavía era una panza dentro de otra panza (la de mi señora madre). El caso es que el Juan junto con el Antonio les resulta a muchos tan extraño como mezclar Pasito Duranguense con una sinfonía de Mahler. Insisto, no me puedo explicar aún la confusión.

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Un viejo ejemplar (2002) de la MH donde debutó la sección.

En fin, comencé a coleccionar los sobres, etiquetas, invitaciones y hasta los e-mails con mi nombre mal escrito, y a repasar mis favoritos en una subsección dentro de mi carta editorial en Men’s Health. El chiste duró un par de añitos, y curiosamente aún hay quienes aún me distinguen de los demás editores (¡saludos, Dre!) por el simple hecho de ser un tipo quisquilloso respecto a malentendidos apelativos. He aquí mis favoritos:

Mr. Sam Perez. Éste inició todo el rollo. Una invitación llegó a mi domicilio, dirigida a dicho personaje. Como yo sabía que la persona que la envió era de origen gringo, comprendí de inmediato que se trataba de una interpretación errónea cuando alguien le recordó que debía incluir a “Sempere” en la lista. Aún hay amigos que me llaman por este nombre.

Mr. Anthony Santori. Empezaba la primera temporada de Los Sopranos en HBO cuando me llegó un paquete de FedEx con este italianizado nombre. Jaime, redactor estrella de Men’s Health, se entretenía imaginándome como un mafioso de poca monta (onda los cuates de Donnie Brasco), y pronto adopté este alias para hacer reservaciones en restaurantes. Digo, difícilmente le vas a salir al commendatore Anthony “Tony” Santori con que no hay mesa para cuatro, ¿o sí?

Sra. Juana T. Semprese. Lo malo de abreviar tu nombre como “Juan A” es que siempre alguien acaba por llamarte Juana. El apellido mal escrito ya no me extrañaba a estas alturas, pero lo que aún no entiendo es la “T”. ¿De dónde salió? ¿Qué quiere decir? ¿Será otro nombre de mujer? ¿Teresa, Tomasa, Thalía? Puras incógnitas…

Juan Sempierre. Tampoco me faltó una versión afrancesada del apellido. Creo que ésta la originó alguien que me conoció en la secundaria del Colegio México, pues mi profe de historia (el Ramiro) insistía en pronunciar mi apellido como “Sempuá” (o algo así), pese a que yo le decía que se pronunciaba igual que como se escribía. “No seas necio, tu apellido es francés”, era su respuesta. Pinchi Ramiro.

José Alfonso Fempere. Enorme, pues falló en los dos nombres y el apellido. Mi amigo Ramón Raya siempre me ha llamado “Poncho” en modesto homenaje (creo) a esta versión. Y para acabarla, el tipo que me puso dicho nombre también se equivocó en el nombre de mi revista, pues le puso “Hombre Internacional”.

Sr. Sampaire. Raro, pues “Sampayer” fue otro romanceamiento de mi apellido, esta vez en la universidad. Aún no sé cómo se pronuncia, pero si me inclino por la enunciación en inglés casi casi suena correctamente.

Juan Antonio Serafainder. Inolvidable. Una secre habló a mi oficina preguntando por este tipo, y se trabó tres veces al pronunciar el “Serafainder”. La corregí. Incluso me ofrecí a deletrear mi apellido correctamente. Lo releyó en voz alta, aún mal. Volví a corregirle. De plano me dijo que me mandaba la invitación al evento por e-mail. Y claro, lo dejó como la primera vez. “Digo, usted ya sabe que es pa’ usted, ¿erdá?”. Erdá, sin duda. La Uritita Erdá.

Sr. Simfere, de Men’s Healt (sic). Otro tipo que habló para pedirme que le deletreara correctamente mi apellido. A estas alturas yo ya estaba dudando de mi habilidad para deletrear, así que le pedí a mi Director de Arte que sirviera como testigo cada vez que yo dictaba mi apellido por teléfono. Lo mejor es que también le ofrecí deletrear el nombre de la revista, pero mi interlocutor me dijo “No gracias, ése sí sé cómo se escribe”. Y no, se le olvidó una hache.

J. Autonia. Directito desde las oficinas de Men’s Health Sudáfrica. Cuando reimprimieron un artículo mío para su edición, también me añadieron a su lista de colaboradores, y cada vez recibía mi “ejemplar de cortesía”, con todo y esta original versión de mi apelativo. Me imagino que en Afrikaan la palabra “Autonia” significa “aquél cuyo nombre aparece siempre mal escrito”.

Joe Antonio Simpers. Una invitación a un crucero por las Bahamas. La acepté, claro, pero de inmediato surgieron broncas cuando me preguntaron porqué el nombre en mi pasaporte no coincidía con la reservación. Eventualmente me quedé sin ir. ¡Te la pelaste, Joe Simpers!

Y de postre, todos los demás: José A. Sempere, Juan A. Cenepre, Juan Cenpere, Juan Antonio Samper, José Antonio Semper, Juan Carlos Sempere, José Carlos Sempere, J. A. Samperio y Juan Manuel Sempere (mi hermano). Así que ya saben: si escuchan que alguien vocea a uno de estos personajes en un restaurante, en una sala de espera o en los separos de la prisión, no duden en pasar a saludarme.

Finísimo Podcast 07 – El Chilaquilcast™

FinisimoChilaquilcast

Hace como 3 semanas (voy lento, pero seguro), tuve el agrado de compartir sendos platos de chilaquiles en compañía de Pacasso Almaraz (monero, MarioNetero, veterano de la prensa escrita) y de Oliver Meneses (publicista, bon vivant, cineasta), y grabamos la sobremesa para la posteridad. En esta edición del Finísimo Podcast podrás escuchar:

  • Los orígenes de la publicación underground más célebre de la Universidad Intercontinental…
  • La revelación de que dos miembros de una sociedad mediática se repartían respectivamente los ingresos por circulación y publicidad de la antes citada publicación, dejando al tercer socio chiflando en la loma…
  • El modus operandi que usaban los jóvenes mexicanos en los años 80 para vender pornografía en revista y video…
  • Los argumentos que usaríamos para vender nuestros servicios sexuales por internet…
  • Una breve reseña de un viaje de turismo erótico por el sur de Asia…
  • El debate en torno a determinar cuál de las películas de Patrick Swayze es la mejor…
  • La triste verdad de la publicidad fusilera de nuestro país…
  • Un desmentido sobre “Las Nueve Muertes del Ninja”, y…
  • Revelaciones sorprendentes sobre esos jocosos encabezados del periódico “Metro”.

Todo esto y mucho más. ¡Descárgalo ya!

Finísimo Podcast 07 – El Chilaquilcast, Parte 1 de 3 (44:25, 41 Mb) en MobileMe

Finísimo Podcast 07 – El Chilaquilcast, Parte 2 de 3 (59:18, 54 Mb) en MobileMe

Finísimo Podcast 07 – El Chilaquilcast, Parte 3 de 3 (32:04, 29.5 Mb) en MobileMe

Y también en…

Finísimo Podcast 07 – El Chilaquilcast, Parte 1 de 3 (44:25, 41 Mb) en MegaUpload

Finísimo Podcast 07 – El Chilaquilcast, Parte 2 de 3 (59:18, 54 Mb) en MegaUpload

Finísimo Podcast 07 – El Chilaquilcast, Parte 3 de 3 (32:04, 29.5 Mb) en MegaUpload


Globeando por un sueño

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En cuanto vi la primera imagen del dichoso globo y el reporte noticioso sobre sus dimensiones, supe que era imposible que un niño –por esmirriado y desnutrido que pudiese estar– hubiera logrado ascender por los procelosos cielos gringos en calidad de pasajero involuntario. No soy Ingeniero Aeronáutico. Soy padre de familia. Sé lo que pesa mi hija de 6 años cuando se queda dormida y hay que llevarla en brazos a su cama, tan sólo un piso arriba. Les juro que apenas el zeppelin de Goodyear hubiera sido capaz de hacerla levitar por las alturas.

Y claro, en cuanto mencionaron que Falcon Heene, el presunto niño desaparecido a bordo de dicho globo, tenía por padres a una pareja con previa trayectoria en el mundo del reality TV, bueno… Digamos que me senté con mi algodón de azúcar y palomitas de maíz, con toda la intención de disfrutar del circo subsecuente.

¡Corran por sus vidas, chamacos piojosos!

¡Corran por sus vidas, chamacos piojosos! (imagen descubierta por Gabo Rodríguez)

Una vez que te conviertes en padre o madre, te unes forzosamente a la legión que mira con desdén a otros padres de familia. Es una condición normal. Nuestros niños nunca son maleducados, ni ignorantes, ni salen feos en las fotos. Los escuincles ajenos sí, en su mayoría. Creo que las presiones que pesan sobre la crianza y manutención de la progenie se ven mitigadas tan sólo por ese pequeño sentimiento de superioridad sobre los demás padres y madres del mundo. O eso queremos creer. Pero lo cierto es que es fácil desarrollar este sentimiento cuando analizamos a los papis y mamis que pueblan esa subraza dedicada a vivir el surreal mundo de los realities. Esa gente tiene que ser de probeta, toda, por el simple hecho de que no tienen madre. Así sean las mamás infelices que quieren lanzar a la fama a sus hijas vistiéndolas de zorras para concursar en “shows de talento”, los estúpidos padres famosos caídos en el limbo de la atención pública que pimpean a sus familias para que las hordas televidentes vean “qué locas vidas tienen que vivir”, o los vomitivos progenitores cuya realización personal implica el exponer a sus descendientes al morbo del escrutinio en cámara (“¡Las 24 horas! ¡7 días a la semana! ¡NO TE LOS PUEDES PERDER!”), es sencillo asumir que, por borrachotes, huevones y descuidados que podamos ser nosotros, no llegamos a ser peores que todos ellos.

Se habla de la droga, el capitalismo consumista y el etnocentrismo gringo como síntomas de la decadencia de una nación por entero. No creo nada de ello. Lo que mata a grandes pasos la grandeza percibida del American Way of Life no es más que ese afán desmedido por obtener la fama efímera en los medios masivos. El cliché escupido por Andy Warhol sobre esos dichosos 15 minutos en el candelero que están destinados a experimentar todos los norteamericanos ya ni siquiera necesita atribución: es tan real como… bueno, como un reality.

Esa “realidad” que venden los medios es, sin embargo, una exageración de la realidad misma. Basta con analizar un reality show cualquiera durante unos cuantos minutos para entender que el dramatismo es sobredramatizado, los conflictos son magnificados, la sexualidad carece de raíces hedonistas y las vidas de sus protagonistas no es, ni por error, tan llena de “vida” como quieren aparentar las intrusivas cámaras y las confesiones ante las mismas. En el momento en que un descerebrado “realitista” rompe esa “cuarta pared” y se dirige al público directamente, anunciando sus planes idiotas o sus sentimientos vacíos para llevarnos de la mano hacia lo que en una obra de ficción sería “avanzar la trama”, se acabó la realidad. Punto.

Nosotros no podemos hacer conjeturas sobre los motivos y las acciones inminentes de quienes forman parte de un reality, pues ya todo nos llega digerido. Si tu compañero de oficina se te acerca un día y dice: “Voy a ser honesto contigo: la única razón por la que te dirijo la palabra es porque quiero aprender algo sobre ti que en el futuro pueda utilizar para sabotear tus labores en la empresa, facilitando así mis posibilidades de ascenso, pero quiero que tú no reacciones mal ante mi confesión, y que sigamos pretendiendo que nos interesa mutuamente lo que hicimos el fin de semana, además de compartir opiniones lascivas sobre las nalgas de la secretaria del Lic. Obdulio”. Bueno, como plan maquiavélico y secreto deja mucho que desear, ¿o no? Obviamente, ésa no es la realidad. Pero sí es la realidad que nos vende la tele.

Cuando Papá Heene anunció a los medios que su pequeño mocoso quizá estaba a bordo del globo casero, básicamente confesó a la cámara su imbécil plan macabro. Después de que él y su familia pasaron por uno de tantos realities (Wife Swap, de la cadena ABC), el chango en la espalda empezó a hacerse más y más difícil de cargar. Así es la adicción, en la mayoría de sus versiones. Richard Heene probó las mieles de la fama… y en el fondo sabía que tenía que probarlas otra vez.

¿Vale la pena arriesgar tanto para ser famoso, y a ese nivel? Vamos, las posibles formas en que los Heene hubieran podido capitalizar ese módico de atención pública tampoco les hubieran garantizado una villa en Beverly Hills y un Maybach en la cochera. Aún los reality stars más exitosos tienen broncas para pagar a sus “estrellas” algo más allá de las pingües (“pinches”, en el original corriente) tarifas que prevalecen en el género. Casos como, por ejemplo, la familia Osbourne, se cuecen aparte, pues Doña Sharon es una negociadora artística de fama legendaria que exprimió a MTV por cada minuto a cuadro de su roquero clan. Y dejando de lado el éxito económico y las simpatías despertadas hacia el sufrido Ozzy, ya sabemos lo que tanta atención pública les trajo a sus hijos (drogas, alcohol, alienación total).

Pero el resto de los protagonistas y concursantes de estos realities están tan condenados al olvido eventual como el artistilla padrote que liga un papelucho sin diálogo en una telenovela matutina, y que tras diez años de audicionar (y meserear en Rodeo Drive) acaba haciendo un anuncio de hemorroides cuando se le termina de caer el pelo y empieza a mostrar en sus arrugas tempranas las huellas de una vida difícil buscando consagrarse. De que el medio es perro, es perro.

¿En qué estaba pensando el globero Heene? Digo, ninguno de estos güeyes se caracteriza por su sagacidad, pero aún así el sentido común debe servir para algo, ¿o no? Quizás este hombre está al tanto de que, pese a todo, sí hay una audiencia hasta para la peor bazofia semidisfrazada de “realidad”. Por cada programa legítimamente interesante (The Amazing Race, Pesca Mortal) hay una plétora de pendejez que acaba por ser interesante para uno de los millones de ignaros que encuentran en la tele simplona un remedo de entretenimiento y escapismo.

Así pues, la tierra del Jazz y el Blues tiene por artistas de éxito a uno de los olvidables egresados de American Idol. Los creadores del Pollo Kentucky y la Big Mac ponen a sudar a sus víctimas en The Biggest Loser. La sociedad que más madres solteras ha generado en la última década ansía ver el programa de la madre de octillizos, cuyo único aparente talento parece ser el haber confundido su vagina con un carrito de payasos.

Mi hija es chistosa. Canta bien. Baila mejor. Y es ovio que actúa de maravilla, pues me convence de casi cualquier cosa que su mente sea capaz de urdir para sacar algo de provecho de parte de papi. Ahora bien, muchas personas (y uno que otro familiar) han querido convencerme para que la lleve a castings para anuncios televisivos y agencias de modelos infantiles. Y mi respuesta sigue y seguirá siendo un “NO” rotundo. No porque yo crea poder sucumbir ante la tentación del dinero que pueden llegar a ganar los niños en los medios (y créanme, en los Estados Unidos es MUCHA feria). Simplemente creo que la fama debe ser más meritoria, más memorable. Si a un niño de seis años le vendes la idea de que salir a cámara es un logro inmenso, ¿cómo puedes motivarle a buscar algo mejor a medida que crezca? Digo, YA SALIÓ EN LA TELE, ¿qué más se le puede pedir a la vida?

Mi gusto personal por hablar en el radio, escribir en revistas o postear idioteces en este blog no tiene un móvil de celebridad tras de sí. Es puro gusto, la verdad. Vamos, si estuviera pensando que es mi pasaporte a la inmortalidad, creo que postearía diario, para empezar.

¿Podría encariñarme con la fama barata, con los 15 minutos que mencionaba Warhol? Creo que sí. Soy tan humano y tan débil como el que más. Por eso mejor me regocijo con mi fama actual (casi nula), y con el aire de superioridad que me asalta cuando veo a mi hija de seis años mirándome, segura en el saber de que, al menos hoy, su Papá no va a dispararla en un globo hacia el firmamento. Aunque me lo pida llorando, la muy manipuladora.

–== AVISOS Y NOVEDADES ==–

  • El jueves por la mañana termino de editar y mezclar el Chilaquilcast con Pacasso Almaraz y Oliver Meneses, así que lo subiré en MegaUpload y MobileMe durante el día. Creo que el fin de semana también estará disponible este “chou” (y el resto de los Finísimos Podcasts) en iTunes, si mis experimentos salen bien.
  • Hablando de fama y cómo le va llegando a los que le echan ganas, Ivonne (nuestra modelo-lectora-emprendedora-Finísima Amiga) escribió para dar gracias al Beibi Yisus por haber salido en su primer video clip, con los norteñísimos del Grupo ConTODO y su sencillo “Dos Amantes”. Aunque no es mi clase de música, me divertí como apache marigüano con la rola y la historia. ¡Y taconéyele, pelao! Recuerden que los comentarios soeces para la Finísima Modelo serán castigados con el largo brazo de la caballerosidad disfrazada de censura.
  • El jueves en la noche se graba el primer SuaderoCast™. El Pollo Dávila nos acompaña con sus sesudas reflexiones sobre la era de la información que está chutándose a los periódicos del mundo y obligándonos a buscar la información en Internet, todo ventilado al calor de los Tacos Charly y su endemoniada salsa.
  • El fin de semana habrá anuncio importante en Finísimos Miembros. Estén pendientes…

“Yo quiero tener un millón de amigos…”*

Friends

Aclaro que esto no es rant contra Facebook y sus mil aplicaciones idiotas, molestos intentos por emular a Twitter o desalentadores casos de robo de identidad. De hecho estoy muy contento con los resultados obtenidos a la hora de reubicar y contactar a docenas de personas que habían desaparecido de mi vida por los motivos lógicos: cambios de domicilio, trabajos en el extranjero, cárcel, etc.

Pero la verdad es que Facebook también te obliga a evaluar a dichos amigos. Y así los define esta red social, “AMIGOS”. El problema estriba en que todos sabemos que hay muchas clasificaciones dentro de ese rubro. Hay amigos en toda la extensión de la palabra, pero también hay cuates, broders, conocidos, exes, colegas, jefes, profes, empleados, stalkers y hasta aquellos que piensan que eres otra persona (y tú no les aclaras la confusión, porque están buenas).

Lo que sí es entretenido es ejercitar la memoria para saber quiénes de tus “amigos” son memorables. Esto sí tiene mérito. Cualquiera puede decirte “éramos conpañeros de la escuela primaria”, y no habrá ninguna diferencia con tus demás decenas de compañeros de la escuela primaria. Ah, pero si esa persona te dice “éramos compañeros de la primaria, y un día me rompiste el cráneo pégandome con tu lonchera metálica de Star Wars“, la cosa cambia. Existe un vínculo digno de atesorarse en la memoria.

Hagan este ejercicio: revises su lista de amigos en Facebook o cualquier otra red social, e intenten vincular los nombres de personas atadas a algo único y memorable. No importan si son familiares, amistades, compañeros de trabajo o gente que conocieron en un chat room: el chiste es analizar qué es lo que los hace personas, y no simples nombres en una lista que has ido sumando como quien colecciona cajitas de cerillos.

Procuren que sus recuerdos sean realmente memorables. No se conformen con “mi amigo al que le apodan ‘el chaparro’ y mi amiga que viven en España”. Eso no te dice nada original. Busca en los archivos de las anécdotas banales, los factoides curiosos, las leyendas urbanas y hasta los rumores infundados. Todos tenemos un lado oscuro, una dudosa fama y un secreto que no lo es tanto. Entretente plasmándolo en una lista, tan grande o tan breve como sea tu círculo social. Yo hice la mía, cuya versión abreviada reproduzco para recordar a…

  • Mi amigo que nació con el corazón afuera del cuerpo…
  • Mi amiga que se casó vestida de color rosa mexicano…
  • Mi amigo al que le pusimos el apodo de un jugador de fútbol, pero que él pensaba que era una connotación homosexual… y que al cabo de los años reveló que era, de hecho, homosexual…
  • Mi amiga que era fea como un coche visto por debajo hasta los 14 ó 15 años, pero que después se convirtió en una súper babe que le ha bajado el marido a dos de sus amigas…
  • Mi amiga que hacía pipí “parada, como los hombres” como gag de borrachera…
  • Mi amigo al que todos vaticinábamos un futuro como máistro albañil, si acaso, pero que ahora es chef de alta cocina con su propio restaurante en Europa, con todo y estrella Michelin…
  • Mi amigo que, a sus 40 años, está en un grupo de baile hip hop de los que se enfrentan con grupos rivales, como en el video de It’s Like That de Run DMC…
  • Mi amiga que a la fecha jura que yo me pagué la carrera vendiendo cocaína…
  • Mi amigo que sobrevivió no una, sino DOS mordeduras de la serpiente Taipán, la más venenosa del mundo…
  • Mi amiga que es tan aficionada al fútbol americano colegial que no ha faltado a un sólo juego como local desde hace 6 años, y se pinta la cara con los colores del equipo…
  • Mi amigo tatuado, malencarado y fortachón que aparentaba ser el tipo más rudo sobre la tierra, pero que no podía evitar bailar y cantar cada vez que sonaba una rola de Vaselina
  • Mi amigo que tuvo que ir a terapia para prevención de suicidios cuando sus papás lo encontraron poniendo una cuerda en una viga de su cuarto, pese a que él jura y perjura (y le creo totalmente) que sólo quería ver si aguantaba su peso para poner un sillón colgante…
  • Mi amiga que me conoce desde hace casi veinte años y todavía cree que me llamo “JOSÉ Antonio”…
  • Mi amigo al que tuve que sacar de la cárcel en Guanajuato durante un Festival Cervantino, pues organizó una callejoneada y acabo agarrándose a golpes con varios miembros de una Estudiantina…
  • Mi amigo que se arrepintió de casarse cuatro días antes de su boda, y decidió irse en el crucero de lun de miel con su padrino…
  • Mis amigos que resultaron swingers. Y me enteré porque me mandaron una foto por error. En pelotas…
  • Mi amigo que estuvo a punto de ser “el mexicano” en el grupo Menudo…
  • Mi amigo que no es mi amigo, a quien he estado tres veces a punto de agarrar a madrazos nada más por lo insportable que es, pero que aún pregona a los cuatro vientos que somos casi hermanos…
  • Mi amigo que regatea precios con los vendedores en tiendas como El Palacio de Hierro y Macy’s, para ver cómo reaccionan…
  • Mi amiga que se autorrobó el coche para que su papá no se enterase de que había chocado…
  • Mi amigo que, borrachísimo, le prendió fuego a una vaca “pensando que estaba muerta” y resultó que no, estaba vivita y durmiendo. Hoy trabaja en algo relacionado con protección al medio ambiente…
  • Mi amiga que les dejaba notitas amorosas al personal de seguridad de la compañía donde trabajaba, para que se hicieran de la vista gorda cuando estacionaba su coche en lugares prohibidos…
  • Mi amiga cuyo fetiche sexual consiste en disfrazarse de Ariel, La Sirenita…
  • Mi amigo que piensa que The Blair With Project fué real…
  • Mi amigo que se hizo mi amigo porque su misión es hacer amistad con todas las personas del mundo con las que tenga un apellido en común…
  • Mi amigo que casi se muere por irse a jugar tenis a las 7am un sábado, tan sólo una hora después de llegar a su casa tras consumir 4 botellas de vino tinto…
  • Mi amigo que le rompió un vidrio a su vecino, un famoso comunicador mexicano, en represalia por no haber sido invitado a una posada…
  • Mi amiga que hacía noticiarios para sordomudos… en radio…
  • Mi amigo que duerme en hamaca…
  • Mi amigo que era goth y ahora es abogado…
  • Mi amigo que estuvo al borde del arresto por dibujar cómics obscenos y sacrílegos…
  • Mi amigo que fue entrevistado para la televisión por error, pues el entrevistador extranjero pensaba que él conocía a un artista conceptual mundialmente famoso…
  • Mi amigo con el que compartí un viaje escolar y que se despertó en un cuarto de hotel inundado, pues yo rompí el lavamanos del baño durante la noche en un episodio de ebriedad extrema…
  • Mi amiga que asegura sufrir ataques de bostezos cuando alcanza el clímax…
  • Mi amigo con el que me perpetramos el robo a la cocina de un hotel, una madrugada de copas en que todo estaba cerrado y nos moríamos de hambre…
  • Mi amigo que se tomó varias fotos con Maradona pero aún así se sintió desilusionado, pues entendió que iba a conocer a Madonna…
  • Mi amigo que “tocó el bajo” en una banda de playback durante un “concierto” de dos horas, cuando no tiene ni idea de cómo se interpreta este instrumento…
  • Mi amigo que accedió a correr desnudo por un parque, a condición de que le dejaran vestir su máscara de Blue Demon como única prenda…
  • Mi amigo que fue expulsado del servicio de transporte escolar por arrojarle una plastilina llameante al pelo de un compañerito de clase…
  • Mi amigo que vomitó copiosamente en el clóset de toallas de un hotel, confundiéndolo con un baño…
  • Mi amiga que estuvo saliendo dos meses con uno de los ala cerradas más famosos de la NFL, y sólo se enteró de quién era varios días después de que rompieron…
  • Mi amigo con el que jugué una carrera de automóviles a escala por 24 horas ininterrumpidas…
  • Mi amigo que pasó ocho horas en la cárcel tras ser arrestado por no pasar la prueba de ebriedad administrada por un policía, estando completamente sobrio…
  • Mi amiga que trabajó de “maniquí viviente” en el aparador de una tienda de lencería, y que tuvo que improvisar un neglillé como máscara para evitar ser reconocida por un familiar…
  • Mi amigo con el que me voy al cine cuando ambos coincidimos en algún funeral…

Y, por último…

  • Mi amigo que casi se muere después de ser embestido por un toro… mecánico.

Saludos a todos. Ustedes hacen mi vida más interesante, no cabe duda.

* Y gracias a Miguel, por recordarme la rola que titula este post.

¿Cruci-Verdad o Cruci-Ficción?™ con El Beibi Yisus®

Cheers, Beibi Yisus!

¡Bienaventurados todos, hijos de la barra libre! ¡Les saluda su amigo y redentor, El Beibi Yisus! Hasta hace unos meses despachaba yo mis innumerables conocimientos de lo que ha sido, lo que es y lo que ha de ser en las benditas páginas de Paiki, pero desde que ese legendario blog murió y resucitó al tercer día, según las escrituras recientes en Paiki.org, me mudé al espacio que siempre me ha recibido con los brazos abiertos y que me presta dinero cuando El Altísimo se atrasa con mi mesada.

En esta sección regular me dedicaré a compartir con ustedes algunas recomendaciones en materia de música, cine, TV, video juegos, internet y demás novedades (para ustedes, pues para mi toda ya ha sucedido y nada es misterio). Pero más que nada, quiero escuchar sus cuestionamientos sobre asuntos cotidianos, sobre dudas bíblicas y sobre dilemas morales que deben resolverse. Yo les ayudaré a distinguir la Cruci-Verdad de la Cruci-Ficción. ¡Así sea!

Procedo entonces a compartir algunos e-mails que han llegado a la redacción, vía finisimapersona@me.com:

Alabado Beibi Yisus,

He escuchado que, en el fondo, no eres fansss de la señal de la cruz. ¿Qué hay de cierto en ello? – Lux Belle.

Una de dos: o estás confundiendo a Beibi Yisus con los vampiros, o escuchaste dicho rumor de labios del fallecido y genial comediante Bill Hicks, quien decía que era de mal gusto de parte de los cristianos el andar colgándose cruces en el cuello, pues seguro hacían sentir mal a mi mamá. Incluso lo comparó con mostrarle tus simpatías a la familia de John F Kennedy colgándote un rifle de una cadenita al cuello. Pero es hora de responder: CRUCI-FICCIÓN. A lo único que tengo miedo es a que me agarren los del alcoholímetro cuando se me pasan las cucharadas con el vino de consagrar. Y la única cruz que me puede imponer es la méndiga cruda.

Querido Beibi Yisus:

Mi novia me la está haciendo de tos para que [EUFEMISMO GROTESCO PARA DEFINIR RELACIONES SEXUALES], argumentando que al menos tengo que pedirla con sus papás. Pedirla en matrimonio, no para [EUFEMISMO GROTESCO PARA DEFINIR RELACIONES SEXUALES], aclaro. Se la pasa diciendo que las impuras no se van al cielo, y que [EUFEMISMO GROTESCO PARA DEFINIR RELACIONES SEXUALES] es pecado, y no sé qué más. ¿Qué hago para convencerla de [EUFEMISMO GROTESCO PARA DEFINIR RELACIONES SEXUALES] conmigo? – Urgido en Matehuala.

Las preocupaciones de tu novia son fundadas, mi estimado. Es cierto que la cópula prematrimonial es penada por los Diez Mandamientos, que fueron dictados a Charlton Heston en la película del mismo nombre (buena muvi de ciencia ficción, Beibi Yisus le da 7.5 de 10 aureolas). Pero eso de que las que sucumben a la tentación de romper la piñata antes de la posada se van al infierno son puras [EUFEMISMO GROTESCO PARA DEFINIR EL SEXO ORAL], o lo que es lo mismo, CRUCI-FICCIÓN. Hay tanta competencia con otras religiones hoy en día que el cielo está bajando los requerimientos para obtener acceso a través de sus perladas puertas. Algo así como cuando el antro de moda empieza a recibir a nacos y a menores de edad pues han abierto tres o cuatro bares nuevos en sus inmediaciones, con DJs más actualizados y alcohol menos rebajado. Renovarse o morir. Dile a tu novia que no sea tan apretada, o te largas a embarrar tu chipotle en otras teleras. ¡Tribuo Tui Corpus Gaudium, Macarena!

Santísimo Beibi Yisus,

Estoy por embarcarme gacho con la compra de un departamento, un cochecín y un iPhone con plan a tres años. Sin embargo, también me está cayendo el veinte de que el mundo se va a acabar en el 2012. No sé si vale la pena aventarme esos compromisos, o si de plano me los aviento pero me hago güey para pagar las letras, pues si el mundo se acaba va a estar cabrón que me puedan cobrar. ¿Tons’ qué? ¿Se acaba el mundo o no? – El-Reg-i-Ou

Si le respondo a todos esa recurrente duda del 2012, sería el spoiler más grande de la historia, pero en tu caso puedo resolverte el dilema. Podríamos decir que el inminente fin del mundo es una CRUCI-VERDAD parcial, pues TU MUNDO se va a acabar el 12 de agosto del 2010, cuando de repente y sin importar cuántas previsiones hagas al respecto, te caerá en el lomo un pez espada untado de influenza AH1N1 2.0 Reloaded, que va a ser la pandemia de moda por esas fechas. Ya sé que estás pensando quedarte en cama en ese día, pero te aseguro que no habrá ninguna diferencia. Hay destinos muy ojeis, y el tuyo se vislumbra como el más ojeis en muchos años que llevo en este negocio. Disfruta de tu depa, tu nave y tu iPod mientras puedas. O sea, de aquí al 12 de agosto del 2010.

Beibi Yisus,

Dijo Toño que quiere grabar un Finísimo Podcast contigo. ¿Es cierto que sí le vas a entrar al show? – P4ND4M0N1UM

CRUCI-VERDAD. Estamos en pláticas, la logística es complicada. Hay que lidiar con abogados, cuestiones técnicas y la viabilidad de que haya chilaquiles consagrados durante la grabación. Hay que reconocerle al Toño que se está empeñando a fondo para que las cosas salgan, poniendo a su mejor gente a trabajar en el proyecto. De mi parte hay disponibilidad, pero me preocupa que muchos de ustedes se saquen de onda al escuchar mi voz. Pese a mi temprana edad, soy bastante ronco (dice San Galeno que es por fumar sin filtro, pero no hay pruebas científicas contundentes para demostrarlo), y mi acento catalán es muy marcado (fue por una nodriza). Vamos a correr un sound-check la semana entrante, pero espero en Hendrix que la cosa pueda resolverse satisfactoriamente. Y sé que es contradictorio dejarlos en ascuas cuando todo lo veo y todo lo sé, pero en la vida también es bueno mantener cierto grado de suspense.

Hola, Beibi Yisus.

¿Cuándo esperamos tu segunda venida? Es que [CHISTE VIEJO E IDIOTA CON CONNOTACIONES ACERCA DEL CLIMAX SEXUAL OMITIDO POR RESPETO AL LECTOR]… ¿o no? – Manuel Olegario Zamudio, AV. Aldama 349 Int. B, Gómez Palacio, Durango.

Nada más para que te arrepientas del pecado de ser tan poco original estoy incluyendo tus datos completos, y exhorto a las fuerzas celestiales, a los acólitos del diablo y a la Mara Salvatrucha para que se den una vuelta por tu hogar y te hagan experimentar una de mis Plagas Bíblicas Modelo 2009®. Pero volviendo a tu pregunta, respondo que mi segunda venida es CRUCI–VERDAD. De hecho, ya ocurrió. Fue en el 2000. Pueden checar este video explicativo, para más señas, que me fue recordado por mi discípulo Oliver The Showbeast.

Beibi Yisus: Y2K World Tour!

Bueno, pecadores, gracias por su atención. Escriban a finisimapersona@me.com con sus preguntas para la próxima apasionante visita de su atento y seguro servibar. Nos vemos la próxima semana, y recuerden: El Reggeatón hace llorar al Beibi Yisus.

VOTO NULO: Mascotas Mundialistas

Cantona... COOL!

Cantona... trés COOL, mais non?

Ya calificamos al Mundial de Sudáfrica. Podemos garantizar que en el 2010, al menos, el mundo seguirá girando. O al menos lo hará hasta que concluya la participación de México en dicha gesta (que de acuerdo a experiencias pasadas debe ser hasta el primer partido de la segunda ronda).

Como nunca es demasiado temprano para comenzar el hype panbolero, hice algo que seguramente otros han hecho ya en infinidad de ocasiones: clasificar a detalle todas las mascotas mundialistas que han existido hasta nuestros días. ¿Cuál es el ángulo original para ti, Finísimo Lector? Me imagino que ninguno. Pero era postear esto o una foto de la mugre acumulada en mi ombligo durante el reciente fin de semana, en que Marcelo Ebrard decidió dejar la colonia sin agua corriente.

Okei, okei, algo original: además de desglosar los puntos a favor y en contra de cada mascota, he decidido calificarlas de acuerdo a qué tan cool son. Y como Eric Cantona es el futbolista más cool de quien tengo memoria reciente, dicha escala se medirá de 0 a 10 Cantonas. En fin, entremos en materia. Cronológicamente, de atrás pa’lante:

66_worldcupWillieWorld Cup Willie (Inglaterra, 1966)

¿Qué es? Un león, ataviado con una casaca luciendo los colores de la Union Jack (bandera del Reino Unido), o alternativamente los de la selección inglesa.

Lo bueno. Simpaticón, nada amenazador. Los niños no lloran si les regalas uno de peluche, a menos que sean unos auténticos tetos de los que sufren robo de lunch escolar cada día a manos de sus compañeritos. Tiene el honor (dudoso, claro), de ser la primer mascota oficial en la historia de las copas del mundo.

Lo malo. En el fondo, resulta aburridón. Por lo menos es mucho menos entretenido que los leones de la vida real, famosos por devorar gacelas, búfalos africanos y turistas demasiado confianzudos.

Lo estúpido. La fijación inglesa con los leones. Lucen tres en el escudo de su selección. Los encontramos por todas partes en los monumentos ingleses. Un poco absurdo, si tomamos en cuenta que el león no es una especie endémica de las islas británicas. Hubiera sido más honesto usar un animal local, como el zorro, la urraca o Liam Gallagher.

¿Qué tan cool es? 7 Cantonas. Tiene un cierto encanto vintage y un trazo ingenuo que obra en su favor.

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¿Dónde está Toño?

Where'sToño

¿Qué tal? Soy su amigo Toño Sempere. Quizá me recuerden por blogs como “Paiki” o “el blog que están leyendo en este momento”. La última vez que aparecí por este lugar fue para subir un podcast, pero desde entonces me ha sido imposible actualizar Finísima Persona. Esto obedece a un sinnúmero de razones que, como es menester cada vez que ocurre un caso así, procederemos a repasar de una manera fresca, juvenil y divertida. O trillada:

1.    He estado trabajando. No se requiere de mayor explicación en este punto. Digo, porque TODOS los que participan en este blog (así sea escribiendo, comentando o tan sólo leyendo) sabemos lo que es el trabajo fecundo y creador, ¿cierto? ¿CIERTO? Ya me parecía…
2.    Visité mi alma mater. Para el 2% de los lectores de este blog que podemos calificar de “ignorantes”: no es albur. Me refiero a qué visité la UIC, donde cursé la carrera de Ciencias de la Comunicación y donde no me paraba desde hace siglos. La verdad ha cambiado muy poco, lo que habla muy bien de mi memoria nostálgica y muy mal de los Misioneros del Espíritu Santo, propietarios y administradores de la universidad. No noté casi nada de nuevas edificaciones, ni siquiera las que les sugerí en mi última visita. Nada del Aula Magna Antonio Sempere. Nada del Auditorio Magistral J.A. Sempere. La cancha grande de fútbol aún no ha sido convertida en el Coliseo Universitario Juan Antonio “Toño” Sempere. El área de parasoles de la cafetería, donde pasé la mayor parte de los ocho semestres entre fichas de dominó y quesadillas pisoteadas por cucarachas tamaño post-nuclear, aún no cuenta con una sombrilla bañada en bronce y una placa conmemorativa recordándole al alumnado que ahí se posó mi aplanado nalgamen. Vamos, ni siquiera han rebautizado a los equipos de panbol, básquet y americano como “Los Toños”. Tanto malagradecimiento me ha dejado un sabor amargo en la boca, a decir verdad.
3.    Natalia sigue cuestionando mi autoridad. Ya saben que mi hija tiende a ser tan necia en sus aseveraciones como su padre. Así que cualquier intercambio de palabras entre ambos suele desembocar en larguísimas controversias donde cada punto mío encuentra un contrapunto de ella a la mitad del camino, frenando el avance de ambas partes. Como muestra, uno de nuestros recientes diálogos:

NATALIA: Papá, cuando cumpla 17 años quiero ir a París…

TOÑO: Claro, hijita…

N: … para hacerme mosquetera.

T [que ya estaba al tanto de sus planes, vía Anilú]: ¿Mosquetera? ¿Qué es eso? ¿Vas a matar moscas?

N: Claro que no. Voy a pelear con una espada.

T: No puedes matar moscas con una espada.

N: ¡No voy a matar moscas! Voy a matar a los malos.

T: No vas a matar gente, ¿estás loca? Matar es malo.

N: Tú matas gente en Rainbow Six todo el tiempo.

T: Eso es un juego. No ando matando gente en la vida real. Además no te van a aceptar en los mosqueteros, no eres francesa.

N: Mi mamá habla francés. Ella me va a enseñar.

La Natush, perfeccionando el chantaje sentimental.

La Natush, perfeccionando el chantaje sentimental.

T [acorralado por la lógica de una niña de seis años]: Sí… eh… pero… tú me dijiste que querías ser patinadora.

N: Voy a ser patinadora y mosquetera. Y me voy a llamar Aramina.

T: Ese nombre no existe.

N: Sí existe, es la hija de Aramís.

T: ¿Dónde dice eso? Yo leí las novelas de Alexandre Dumas y NUNCA dicen que Aramis tuviera una hija. Es más, se metió a un monasterio al retirarse. Siempre sospeché que había algo raro en ese güey…

N: Lo vi en Barbie y Los 3 Mosqueteros.

T: Pero esa versión adaptada está fuera del cánon [lógica nerd]. Además, tú ya te llamas Natalia, no puedes cambiarte el nombre así nada más.

N: Sí puedo. Voy a ser Aramina Cincoseis.

T: Ese no es un apellido. Nada más juntaste tu edad actual y la anterior.

N: Así me voy a llamar…

T: ¡No puedes ponerte ese nombre! ¡Es ridículo!

N: Claro que no.

T: Claro que sí.

N: Claro que no.

T: Claro que sí.

N: Claro que no. Tú tienes un jugador en tu equipo que se llama Ochocinco

T: Eh… [recuerda que eligió a Chad Ochocinco en uno de sus equipos de Fantasy Football] pero… no deja de ser… además, no has acabado tu tarea.

N: No puedo acabarla. Está muy difícil.

T: Tráela para acá. Yo te ayudo.

N: Es de matemáticas…

T: Dile a tu mamá que te ayude… [que no es lo mismo que decirle “¡Que te ayude tu madre!”, aclaro]

Esto, aunque no lo crean, consume valiosos minutos de mi día.

¡Pura vida!

¡Pura vida!

4.    Estuve reacostumbrando mi organismo a la comida picante. Después de tanto tiempo fuera de México, tuve que reestrenar mi sistema digestivo para aguantar los fogosos ingredientes de la cocina mexicana. Me da gusto decir que mis papilas gustativas han retomado el buen ritmo que solían tener a mediados de los noventa, cuando podía tomar cucharadas de la salsa roja que usan en los suaderos de Charly (misma que es considerada un arma de destrucción masiva por los gastroenterólogos más reconocidos del orbe). Incluso he encontrado nuevos e interesantes productos para seguir desagringando mi paladar. Tal es el caso de esta mezcla de piquín, limón y jugo Maggi (derecha). ¡Qué hallazgo! Hasta que alguien logre inventar un iPod hecho a base de chichis, esta botellita contendrá la máxima creación del hombre moderno.
5.    Estoy editando el Chilaquilcast™. No se pueden quejar de los kilométricos “chous” de Finísimo Podcast: cada vez más produciditos, con más variedad de temas e invitados y disponibles en nuevos sitios de descarga (enorme labor, Yanagisawa, estás desquitando tu flamante nombramiento). Esperen la nueva producción durante el fin de semana. Además, estoy viendo de subir todo a iTunes, ténganme un módico de paciencia.
6.    Estuve viendo esta joya de video. Fue realizado por el buen Héctor Herrera, el mejor diseñador que haya pasado por estas sórdidas tierras, y que ahora se gana el jarabe de maple de cada día en gélido territorio canadiense. Para todos los nacos que se quejan de que ahora hay que pedir visa para quedarse a chambear allá, dénse un quemón de lo que se requiere no para subsistir, sino para destacar. ¡Se te extraña, Man!

7.    El Fútbol Americano está mermando mi existencia. Así es. Este deporte es como una mala mujer, pero que está más buena que Melyssa Ford: acaba conmigo, pero siempre caigo en sus méndigas redes. Mis 49ers arrancaron con el pié derecho pero el [censurado] Brett Favre y los [censurados] Vikingos nos sacaron un juego con dos [censurados] segundos en el [censurado] reloj. [censurado] [censurado] [censurado]. Y de postre, mis tres equipos de Fantasy Football han estado letárgicos, sufriendo ignominiosas derrotas a manos de noobs como El Sir (me las pagarás, lo juro). Pero ahí sigo…
8.    Grabé un Paikast®. Todo un deleite, pues tuve la oportunidad de compartir sendos micrófonos y heladas chelas con el Lic. Ruy, el irrepetible Macho Cabrío y el castísimo Wookie. No dejen de checar Paiki en breve, pues la tercera edición de este popularérrimo podcast está por subir. Tengo el gusto de decir que, pese a mi intervención, estuvo de poca madre.
9.    ¡Ya vi el rockumental de Anvil! Torrenteado, claro está. Imprescindible, en una palabra. Hay gente que nació para roquear, y que no se va a detener ante nada para vivir ese sueño. Ver a Lips (voz, lira) y a Robb Reiner (bataca) sufriendo ante otra desilusión profesional, preguntándose una y otra vez porqué otros encontraron éxito donde ellos sólo pueden experimentar fracaso, es una lección muy ojeis, pero siempre esperanzadora. No te tiene que gustar el metal. No te tiene siquiera que gustar la música. Si tan sólo te gustan las historias reales de güeyes como tú y como yo, dispuestos a sacrificar todo por aquello que más disfrutan hacer, tienes que ver este documental. Punto.

Bueno, banda borracha. Sigo reincorporándome de a poquito a este blog, tras la chamba pesada. Gracias por su atención y acá nos vemos.