¡Gracias… Totales! (Tú no, TelMex)

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Pues tenía planes de subir un buen post el día de hoy, pero el JODIDO Infinitum volvió a mostrar su lado más detestable durante el poco tiempo del día que tuve para recorrer la interné en busca de fotos e inspiración (o plagio, según como lo vean).

Aún así, los mejores lectores de blogs sobre el planeta Tierra pusieron su granito de arena para hacer de agosto nuestro mes con mayor número de visitas registradas hasta la fecha (más de 8,000 únicas). No sólo eso, sino que sus comentarios también marcaron números récord, y el total de personas que han pasado por este humilde y huevón blog desde su fundación rebasó la marca de 30,000 en el transcurso del día. Ustedes rifan, neta.

Y lo mejor: ¡EL DOCTOR ME DIO CHANCE DE VOLVER A CHUPAR!

Esto merece un brindis… O doce. Esta semana, nos desquitamos del pinche Telmex, lo juro…

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Muerte Mortal: La Eterna Saga de Alex Peligro – Parte II

Lanota del Ricote: Un día leí que un decapitado puede tardar entre 8 y 12 segundos en perder la vida (es lo que tarda a la sangre en terminar de fluir por el cuerpo), así que presumiblemente una cabeza cercenada podría ser capaz de conservar la conciencia durante ese lapso. Claro, nadie ha sobrevivido un evento así como para corroborar la hipótesis, pero no me detuvo de imaginarme toda una historia de acción, romance y suspenso en la que el protagonista es… bueno, mejor lean este cuento. Fue escrito hace once años para una sesión del Planeta Paulina, y vio nacer a uno de mis personajes más queridos y absurdos, a quien les había presentado durante los albores de este blog.

Axe

ALEX PELIGRO en… Ejecución en Borihuén.

“Si tienen suerte, los arrojaré al espacio exteriora encontrar la muerte. Si tienen mucha suerte, les leeré algo de mi poesía antes de hacerlo.” – Capitán Vogon, en The Hitchiker’s Guide  To The Galaxy, de Douglas Adams.

Aún mientras la fría hoja acerada del hacha cercenaba su cuello musculoso y apolíneo, impulsada por la inconcebible fuerza del verdugo encapuchado, Alex Peligro reflexionaba sobre la gravedad de su situación. Había encarado a la muerte en numerosas ocasiones previas, y en todas y cada una había salido bien librado. Pero en esta ocasión iba a ser mucho más difícil que antes…

Hasta aquella vez en que se había enfrentado al pelotón de fusilamiento en su misión al Turkestán, sabía que su arduo entrenamiento de supervivencia le permitiría salvarse. E incluso cuando fue arrojado del jet del Barón Von Anslicht sin siquiera un, en algún momento pudo vislumbrar esa pequeña ventana de oportunidad de la que pudo valerse para eludir el fatídico destino. Sin embargo, postrado y maniatado como estaba, de rodillas en el patíbulo y con el cuello sobre el tocón de madera, Alex sólo era capaz de repetirse una y otra vez que tendría que echar mano de todo su ingenio para salir airoso ante sus ejecutores.

Nuestro héroe hizo un cálculo apresurado del tiempo que le quedaba de vida. El impacto del hacha cortó de un solo tajo su cabeza, separándola del cuerpo que el verdugo pateó hacia el carromato donde yacían las figuras decapitadas de los Doce de Atehuamalpa, tintas en sangre insurgente. El Generalísimo Figueres era un adversario despiadado, temible, que no había titubeado en ordenar la ejecución de la docena de rebeldes (y del entrometido extranjero a quien los lugareños llamaban simplemente “Peligro”), a quienes había capturado en aquella reunión palaciega, emplazada so pretexto de firmar un acuerdo que pusiera fin a la dictadura en Borihuén. Alex le había advertido a Xehol, el líder guerrillero, que lo más probable era que todo fuera una trampa del viejo tirano. Sin embargo, abrumado por años de desgastante guerrilla, donde tantos inocentes habían pagado con su sangre el precio del anhelo a una vida mejor, el cabecilla rebelde había accedido a la conferencia de tregüa, sentenciando a muerte, sin saberlo, a la plana mayor de la insurgencia montañesa y a él mismo. Ahora, la docena de cuerpos inertes, cubiertos de viscosa coagulación sanguinolienta, servían de testamento mudo a la perversidad innegable del cruento Generalísimo Figueres. “Te lo dije, Xehol”, musitó la cabeza de Alex Peligro, a medida que rodaba sobre el patíbulo en dirección a la multitud expectante.

Alex volvió de su estupor para resumir su plan. Después de cercenada la cabeza, el flujo sanguíneo le mantendría conciente durante un lapso de entre 8 y 12 segundos, transcurridos los cuales su vida se extinguiría para siempre. En ese breve espacio, Alex tendría que encontrar la forma de burlar la vigilancia, eliminar a sus posibles agresores, dirigir su cabeza cercenada hacia el carromato donde yacía su espasmódico cuerpo, y una vez junto a él, arreglárselas para reestablecer el flujo de sangre que le permitiría continuar con vida. Logrado el objetivo, habría oportunidad para planear la venganza sobre Figueres y honrar la muerte de los rebeldes. Pero de momento, no había tiempo que perder.

La cabeza de Alex salvó el borde del patíbulo y se precipitó hacia tierra, donde los perros callejeros se disputaban las osamentas previamente cercenadas de Xehol, Feliciano, Israel, Mauro y el resto de los infelices ejecutados con anterioridad. Alex se desplomó hacia tierra sobre uno de los canes, que masticaba hambriento la sanguinolienta cabeza de un guerrillero, y una idea cruzó rauda por su mente. Con un fuerte mordisco, Alex quedó asido a la oreja del pasmado animal, deteniendo su caída. El perro reaccionó de inmediato con un aullido de intenso dolor. La multitud reunida en torno al patíbulo, apenas contenida por la guardia nacional, mitigó brevemente sus gritos de “¡Asesinos!” y sus vivas a la revolución ante el inusitado espectáculo de una cabeza de rubia cabellera, mordiendo la oreja de un perro despavorido, mientras éste se revolvía entre el dolor y la deseperación.

El sobresalto del perro alertó a sus compañeros, quienes enceguecidos por el sanguinario festín y el olor a muerte, y asuzados por el curioso evento, cesaron el banquete, lanzando feroces dentelladas en dirección de la asustada bestia . Alex pensó “Si uno de estos perros me alcanza con una mordida, será el fin de mis correrías, pero también será la perdición de este pueblo”. Cuando el perro dió un giro repentino y violento, en su afán por desprenderse de su agresor, Alex abrió la boca e inició su viaje por los aires, hacia el patíbulo donde el verdugo miraba boquiabierto el surreal espectáculo.

La mente de Alex viajó raudia hacia su infancia, recordando el éxito que causaba entre sus compañeros de escuela su genial imitación de Stan Laurel “El Flaco”, pareja de “El Gordo” Oliver Hardy. No eran tanto sus atinados remedos de la mímica del primero, sino la capacidad que Alex tenía de mover las orejas como solía hecer “El Flaco” cuando enfrentaba una instancia de miedo o angustia. ¿Sería posible repetir la infantil proeza? Después de todo, habían pasado casi treinta años desde aquellas épocas de inocencia, en las que el pequeño Alex jamás se imaginó llegar a ser el salvador del mundo ante las amenazas recurrentes de los emisarios del mal. En un esfuerzo sobrehumano, Alex movió la oreja izquierda vigorosamente, cambiando el ángulo de ataque del aire sobre la cabeza volante, y consiguientemente modificando la trayectoria de vuelo hacia el centro del patíbulo, donde el pasmado verdugo seguía absorto el suceso, sin creer lo que sus ojos atestiguaban: La cabeza del hombre que acababa de ejecutar se había asido de un mordisco a la oreja de un perro, para después salir despedida por los aires justo hacia… hacia… ¿hacia él? ¿Cómo era posible?

El impacto fue tremendo. Las cabezas de Alex y del verdugo chocaron frente a frente, con un sonido de ollas de barro que estallan al golpearse. Sólo una oportuna contracción de los músculos de la frente (desarrollados tras décadas de incansable acondicionamiento físico) permitió a Alex salir con bien del encontronazo. El verdugo cayó desvanecido sobre el cadalso, y la cabeza de Alex rodó por segunda vez hacia la orilla. Para este momento, la pérdida de sangre y el mareo amenazaban con terminar de una buena vez con la aventura en Borihuén.

Fue en un golpe de vista mientras su cabeza rodaba cuando Alex logró vislumbrar su posible salvación. Los dos niños que jugaban cuizá al lado de la cara norte del patíbulo, aburridos de las frecuentes ejecuciones, se enfrentaban en una animada partida. Descendiente del juego de pelota de los pueblos precolombinos, el cuizá era una pasión local, consistente en impactar un objeto esférico (fabricado usualmente con resina y hojas de palma) usando la cadera, las rodillas o los pies, evitando en todo momento el contacto de la misma con el suelo.

Peligro había aprendido los fundamentos del juego en las largas tardes frente a la Plaza General Recelo, mientras degustaba un ardiente trago de licor de frutabomba en el balcón del modesto cuartucho que compartía con la bella Irazén, la de los muslos bronceados y la mirada profunda. “¡Atento!” le gritaba ella, divertida, cuando el sopor de la tarde calurosa y las preocupaciones por la suerte de los rebeldes se combinaban para distraer a Alex, evitando que reaccionara por sí solo ante el vuelo errante de una pelota rumbo a su rubia cabeza, generalmente impulsada por alguno de los mozalbetes que jugaba cuizá en la plaza. Al escuchar la melodiosa advertencia, Alex volvía la mirada y remataba la pelota con un preciso golpe de la poderosa mano derecha, aquella que había echado por tierra a incontables enemigos de la libertad. Irazén entonces le gritaba “¡Trampa, trampa!”, entre risas que ignoraban la tristeza de toda una nación oprimida. Aquellos inocentes instantes de placer parecían ahora tan lejanos. Tan sólo breves memorias que se apagaban dentro de una cabeza que perdía gotas de vital sangre a gran velocidad…

KidsPlayCuizaCon sus fuerzas extinguiéndose a grandes trancos, Alex sacó la lengua y la apoyó contra el tocón patibulario donde hacía sólo siete segundos el verdugo, ahora inconsciente, le había decapitado de un certero golpe de hacha. La cabeza aceleró su rodar previo y cayó por el flanco hacia el llano, donde uno de los niños esperaba un remate de su compañero. Alex, privado de sus cuerdas vocales, emitió un gutural grito que constituía su útlima esperanza, un débil eslabón que era todo lo que le separaba ahora de la muerte. “¡A… ten… to!”, resonó en el aire. El imberbe jugador de cuizá se volvió instintivamente para rematar el objeto esferoide que caía a sus espaldas. La rodilla certera dirigió la cabeza ensangrentada en una graciosa parábola, en un último vuelo en pos de la vida, del amor de una nativa de muslos bronceados y mirada profunda, de la libertad de un pueblo…

De un carromato cubierto de cuerpos sin vida.

Alex estaba a punto de perder el sentido, esta vez para siempre. El golpe de rodilla del niño que jugaba cuizá hizo salir unas gotas adicionales de sangre de las casi agotadas arterias que el hacha había cercenado. Pero al menos debía intentar lo imposible, había llegado demasiado lejos como para darse por vencido ahora, que estaba tan cerca de la salvación. La cabeza cayó sobre el cuerpo decapitado de Feliciano, rodó cuesta abajo sobre la espalda de Mauro y descansó a escasos centímetros del cuello degollado de Alex Peligro, cuyó corazón aún emitía sus últimos latidos, esparciendo intermitentes chorros de sangre de las venas del cuello. Alex reunió todas las fuerzas que quedaban en su cabeza, sacó la lengua una vez más, movió la oreja izquierda y logró rodar seis centímetros más, empatando su cabeza en un alineado perfecto con el resto de su cuerpo. El desvanecimiento alcanzó por fin al valiente paladín de la libertad. La oscuridad se ciñó sobre sus ojos.

Silencio.

Y repentinamente, una luz. Alex abrió los ojos con dificultad. El oxígeno volvía a correr, aunque entrecortadamente, por la tráquea. La sangre fluía, dificultosamente, hacia la cabeza. Nuestro héroe reaccionaba con lentitud ante esta renovada fuerza. Alex sintió la placidez de las sensaciones volviendo muy débilmente a sus extremidades, con ligeros aguijonazos que reanimaban manos, pies, dedos. Era como si hubiera estado separado de su cuerpo durante una eternidad, y sin embargo, sólo había pasado una decena de segundos. Pero no podía sentarse a disfrutar del momento. Si no detenía de inmediato la hemorragia y si no reestablecía con alguna clase de sutura los contactos entre cabeza y torso, la muerte le sorprendería en breve, pues gran parte de su sangre aún escapaba por la herida que rodeaba todo el cuello.

Alex movió con dificultad el torso, cuidando no apartar la cabeza de su precaria alineación con el resto del cuerpo, para no interrumpir el débil alimento de sangre y oxígeno que apenas le mantenían con vida. En un movimiento de Tao-Shao (la disciplina oriental aprendida durante su estancia en el Radaputna, cuando ahuyentó a los comunistas de los monasterios de Shinkiang), logró dislocar voluntariamente la muñeca derecha, permitiendo a la mano izquierda maniobrar en el espacio suficiente para deshacer sus ataduras. Con las manos ya libres, Alex palpó el bolsillo interior de su chaleco y encontró, oculta entre los plieges del forro, su navaja suiza de reserva. El rubio agente secreto no pudo reprimir la sonrisa de satisfacción al descubrir el práctico utensilio en el escondite previsto para una situación así.

Con pulso ligeramente afectado, debido a la pérdida de sangre, abrió el compartimiento inferior de la navaja y extrajo la aguja quirúrgica, el hilo de sutura y, enhebrando de forma experta la aguzada pieza de acero inoxidable, comenzó a unir la tráquea y los músculos que separaban la cabeza del cuello. Mordiendo su labio inferior para contrarrestar el dolor, Alex Peligro culminó la reparación de su vejado físico al cabo de un par de eternos minutos y se incorporó sobre el carromato.

Los guardias que rodeaban la plaza al fin se habían abierto paso entre la turba enardecida, intentando alcanzar el carromato de los ejecutados donde uno de los mismos se había aferrado valerosa e improblamente a la vida. Alex Peligro los veía a unos pasos de su otrora decapitado ser, e intentaba recuperar fuerzas tras la fallida ejecución. Pero mientras preparaba un plan de último momento para repeler la agresión inminente, la ira del pueblo allí reunido acabó por desbordarse. La muchedumbre se abalanzó sobre los guardias en un acto de desafío total, inspirados por la valerosa hazaña que recién había protagonizado el fornido extranjero de la cabellera rubia.

Alex, lleno de adrenalina, reubicó su dislocada muñeca con un sonoro “¡crac!”, saltó hacia el frente del carromato, empuñó las riendas, arreó a los caballos y dejó tras de sí una plaza polvorienta, plena de confusión, pero vibrante en su espíritu de lucha y repudio a la dictadura. A sus espaldas se escuchaba el fragor de la escaramuza entre civiles y militares, con su sinfonía discordiante de gritos entrecortados, maldiciones, balas errantes y caballos que relinchaban asustados por el caótico escenario. El ingenioso defensor de los desprotegidos continuó su alocada carrera, surcando las callejuelas que conducían a las afueras del pueblo, mientras pensaba que la venganza sobre el Generalísimo Figueres no esperaría mucho. Por fortuna, las muertes de los Doce de Atehuamalpa no serían en vano. Pero más que nada, sus pensamientos viajaban hacia la bella Irazén, con sus muslos bronceados, mirada penetrante y risa angelical, que le acusaba de hacer trampa en el cuizá.

Y es que una vez más, Alex Peligro le había hecho trampa… a la mismísima muerte.

¿Continuará?

Y, Toño… ¿Quién Eres? – La Era AgüeBox

EresToNo&Naranjo

Hace más de un año, cuando anuncié el nacimiento de este blog, les dije que iba a empezar por subir mis materiales previamente publicados, con énfasis en los trabajos que hice para Conozca Más y para la revista Eres. Claro, esto probó ser más difícil de lo que hubiera pensado en un principio, esencialmente porque entre un par de averías de disco duro, infinidad de mudanzas y un pésimo sistema para organizar mis archivos personales, descubrí que mi colección de columnas estaba bastante incompleta.

Aún así, a petición de seis güeyes, reproduzco al fin las tan cacareadas columnas de mi paso por la Eres, que aparecieron bajo el título de AgüeBox. La revista en ese entonces contaba con secciones llamadas Inbox y Outbox, así que alguien sugirió el nombre pues sabían que de inmediato iba a ser asociado con el criadazo que escribía dichas nacadas. En fin, pensé mucho sobre si valía la pena actualizarlas de alguna manera, pues verán que los chistes y referencias están más añejos que mi esmoquin de la graduación, pero mejor he decidido incluir un breve comentario antes de cada columna, sólo por añadir contexto. Y recuerden: el mercado meta de la Eres eran “jóvenes frescos y divertidos, entre 13 y 17 años” (palabras de mis entonces patrones). ¡Luego no reclamen! Opriman el link para seguir leyendo…

Sigue leyendo

Vamos a jugar… ¡CASTING™!

Star Wars Episodio 4.5: La Amenaza Charolastra

Star Wars Episodio 4.5: La Amenaza Charolastra

En el afán de encontrar asientos en la parte del cine que nos gusta, mi esposa y yo acostumbramos llegar con mucha anticipación a la sala. Por consiguiente, nos hemos recetado muy buenos plantones en espera de que dejen entrar a la misma, o simplemente sentados y aburridos como perros en misa mientras empiezan los cortos. En una de estas sesiones de antesala se nos ocurrió el jueguito de hacer nuevos castings de nuestras películas preferidas.

Como la dinámica nació afuera de un Cinépolis VIP para ver El Retorno del Rey, nuestra primera sesión fue repopular la saga de El Señor de los Anillos, algo que nos divirtió un buen rato y nos hizo apreciar lo complicado que es encontrar el intérprete apropiado para cada rol… y lo fácil que es arruinar hasta la mejor producción con una mala elección de actores.

Claro, el juego no tiene chiste sin contar con algunas reglas. Primero hay que definir qué clase de reparto estás buscando. A nosotros se nos ocurrieron los siguientes:

  • Casting Alternativo – No importa qué tan perfecto sea el reparto de tu película, la misión es encontrar actores que sean equivalentes en talento o incluso superiores a los originales.
  • Casting Hollywoodense (alias Casting Mierdero)– La capacidad actoral es lo de menos. Aquí lo que buscas es darle en la madre a la película asignando actores malos, pero taquilleros o que estén de moda. Pensar como el típico ejecutivete fílmico de cuarta, vamos. Lo mejor de esta categoría (mi favorita) es que puedes poner incluso a grandes actores y actrices, pero que sean completamente erróneos para el papel en cuestión.
  • Casting Cine Mexicano – El nombre lo dice todo. A dos de tres Bichires, sin límite de tiempo.
  • Casting Zombi – Sólo son elegibles quienes ya se hayan muerto.

Según tus gustos y conocimientos, es válido añadir tantas categorías adicionales como se te ocurran: Casting Cómico, Casting Afroamericano (lo que los “genios” del marketing gringo definen como “Urban”, para ser políticamente correctos), Casting 80’s (70’s, 90’s, 60’s, al gusto) Casting Época de Oro del Cine Nacional, Casting XXX, Casting Bollywood, Casting Almodóvar, Casting Australiano, Casting de Ganadores del Oscar, Casting con Músicos en vez de Actores… El límite es tu imaginación.

Y claro, puedes extender el casting para incluir: Director (siempre acorde al casting que hayas elegido), tagline para el título, intérprete del tema musical (o compositor, para los más clavados) y hasta una muestra de diálogo. Imaginarte tus frases cinematográficas favoritas en voz de otros actores puede ser tan divertido como aterrador.

La belleza de este inocente juego es que el ganador es subjetivo. En el peor de los casos, tendrás una interesante discusión para convencer a tu compañero(a) de dinámica que tu elección de Ethan Hawke como Neo en The Matrix es mucho mejor que su Jonathan Rhys Meyers en la categoría de Casting Alternativo. O puedes invertir tiempo en argumentar que Star Wars – Episodio IV: Una Nueva Esperanza hubiera sido mucho peor con Steven Segal que con Burt Reynolds en el papel de Han Solo.

Como pueden ver, no vale nada más decir el primer nombre que te venga a la mente para llenar un rol. No, hay que pensar como ejecutivo de Joligú: el actor o actriz debe tener al menos cierto potencial para recibir un módico de consideración para el papel. No es cosa nada más de decir “Adam Sandler como Hamlet” y pretender que eres muy cagado. Sustenten sus argumentos, señores.

Y claro, mientras más popular sea la película, mucho mejor. Siéntanse en libertad de extender el reparto hasta actores secundarios y terciarios, incluso. Todo depende de qué tan familiarizados están ustedes con la peli en cuestión.

En fin, ahí va mi muestra de la mentada saga de The Lord of The Rings, en sólo un par de categorías (Googlea a los que no te suenen conocidos). No se fijen en el número de personajes, nosotros teníamos DEMASIADO tiempo libre en esa ocasión:

PERSONAJE            ORIGINAL          MIERDERO            MEXICANO

FRODO                    Elijah Wood       Shia LaBoeuf            Gael García
SAM                         Sean Astin           Jonah Hill                Diego Luna
MERRY             Dominic Monaghan    Jack Black          Osvaldo Benavides
PIPPIN                      Billy Boyd            Ben Stiller             Roberto Sosa
BILBO                        Ian Holm          Danny DeVito           Jorge Arvizu
GANDALF             Ian McKellen       Clint Eastwood          Julio Alemán
ARAGORN        Viggo Mortensen    Keanu Reeves         Alberto Estrella
LEGOLAS           Orlando Bloom        Paul Walker            William Levy
GIMLI               John Rhys-Davies    Michael Chiklis         Jesús Ochoa
BOROMIR             Sean Bean            Vin Diesel               Demián Bichir
ARWEN                  Liv Tyler              Megan Fox            Ana de la Reguera
SARUMAN        Christopher Lee     Burt Reynolds          Joaquín Cordero
ELROND           Hugo Weaving    Cristopher Walken       Fernando Luján
GALADRIEL      Cate Blanchett       Sharon Stone            Patricia Llaca
CELEBORN       Marton Csokas     Kevin Spacey        Daniel Giménez Cacho
THEODEN            Bernard Hill         Nick Nolte             Pedro Armendáriz Jr.
EOWYN               Miranda Otto        Hilary Duff               Martha Higareda
GOLLUM              Andy Serkis         Jim Carrey               Carlos Espejel
FARAMIR           David Wenham    Owen Wilson               Bruno Bichir
EOMER                Karl Urban  Matthew McConaughey    Sergio Sendel
DENETHOR        John Noble            Al Pacino                 Odiseo Bichir

DIRIGE:             Peter Jackson         Uwe Boll              Fernando Sariñana

Bienvenidas sus aportaciones, como siempre. Y no se preocupen por si les ganaron la película que tenían pensada, se vale repetir…

La Vida Real y los Videojuegos

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LA NOTA CON BOTAS: Llevo semanas de búsqueda infructuosa en pos de una vieja columna que escribí para la Eres (en mi sección AgüeBOX) donde mencionaba las diferencias entre la vida real y los videojuegos. La versión final no aparece, pero me encontré un borrador de la misma y le di una pequeña actualizada para compartirla con sus mercedes. Y todo fue gracias a unas inspiradoras fotos del alemán Patrick Runte, que engalanan este estupidísimo post. Siéntanse en libertad de aportar al texto en sus comentarios, siempre bienvenidos.

  • En la vida real, lo primero que debes hacer cuando una patrulla policial se te empareja es bajar tu velocidad, detenerte al borde del camino y preparar tu licencia y tarjeta de circulación para el agente.
  • En los videojuegos, lo primero que debes hacer cuando una patrulla policial se te empareja es intentar sacarla del camino embistiéndola con tu auto, y huir a toda velocidad hasta llegar a tu destino. Si lo logras, las autoridades milagrosamente te dejarán en paz.
  • En la vida real, matar a una persona provoca la llegada de las autoridades, del forense y de los servicios que llegan a remover el cuerpo del lugar de los hechos.
  • En los videojuegos, matar a una persona te da da experiencia, acceso a mejores armas y por el cadáver, ni preocuparse… desaparece después de un rato o una vez que hayas dado muerte a muchas personas más.tetris-mundo-real
  • En la vida real, comer en exceso te puede matar.
  • En los videojuegos, comer mucho te repone la energía vital cuando estás a punto de morirte.
  • En la vida real, obtener municiones para un arma requiere de un permiso de posesión y/o portación de las mismas, además de un desembolso económico en un comercio autorizado.
  • En los videojuegos, las balas suelen estar por todos lados: tiradas en el suelo, debajo de objetos cotidianos, o simplemente se les caen a otras personas en cuanto les das muerte.
  • En la vida real no puedes dispararle a especies animales en vías de extinción sin enfrentar la ira de la Secretaría de Protección al Medio Ambiente,  autoridades ecológicas o Greenpeace.
  • En los videojuegos, es perfectamente aceptable meterle un tiro a un tigre, un gorila o un dinosaurio si eres una arqueóloga chichona oriunda de la Gran Bretaña.
  • En la vida real, consumir hongos puede nutrirte, envenenarte o provocarte experiencias psicotrópicas.
  • En los videojuegos, consumir hongos te hace crecer al doble de tu tamaño, hacerte chiquito o te permite revivir una vez que te mueres.
  • En la vida real, los peores enemigos de los plomeros son las cañerías obstruídas.
  • En los videojuegos, los peores enemigos de los plomeros son los gorilas y las tortugas.
  • En la vida real, el uso de una motosierra indica que te ganas la vida como leñador.
  • En los videojuegos, el uso de una motosierra indica que los zombis y los alienígenas que viven en el subsuelo no se impondrán sobre el género humano mientras tú tengas algo que decir al respecto.space-invaders-mundo-real
  • En la vida real, alguien que se rodea de niños de 10 años, de desempleados y de nerds suele ser conocido como Michael Jackson (QEPD).
  • En los videojuegos, alguien que se rodea de niños de 10 años, de desempleados y de nerds es conocido como un genio que formó un equipo invencible en Halo 3.
  • En la vida real, los senos de las mujeres abarcan toda clase de tamaños, consistencias y firmezas, mismas que varían con el paso del tiempo.
  • En los videojuegos, los senos de las mujeres van del 34 C al 38FF, y no están sujetos a las incómodas e inconvenientes leyes de la gravedad.
  • En la vida real, México se está jugando la clasificación al mundial de fútbol enfrentando a equipos como Honduras, Costa Rica y Estados Unidos.
  • En los videojuegos, el Tricolor lleva ganados 697 mundiales de fútbol al hilo contra adversarios como Brasil, Italia y Alemania.
  • En la vida real, el sexo con prostitutas puede provocarte enfermedades como sífilis, herpes o VIH, además de la posibilidad de que te maten y roben el dinero al consumar el acto.
  • En los videojuegos, el sexo con prostitutas te proporciona vitalidad, además de la oportunidad de matarlas y robarles el dinero al consumar al acto.
  • En la vida real, lograr el éxito como músico depende de constancia, dedicación, originalidad, práctica y un chingo de suerte.
  • En los videojuegos, lograr el éxito como músico depende de lograr apretar cinco botones y una manivela al compás de música que ya compusieron otros güeyes.
  • En la vida real, los miembros de la tercera edad merecen nuestra asistencia, comprensión y trato digno.
  • En los videojuegos, los miembros de la tercera edad suelen ser temibles, desalmados y ágiles peleadores a quienes debemos dar muerte con toda clase de artes marciales o poderes psíquicos. Lo más efectivo suele ser electrocutarlos, o congelarlos y destruirlos con un buen upper-cut.
  • En la vida real, meterte a una coladera te deja echo un asco y oliendo a madres.
  • En los videojuegos, meterte a una coladera te da acceso a tesoros de valor incalculable, pero suelen estar protegidos por murciélagos, mutantes o momias.
  • En la vida real, un botiquín de primeros auxilios te ayuda a aliviar cortadas o quemaduras menores.
  • En los videojuegos, un botiquín de primeros auxilios te ayuda a reponerte de 14 escopetazos en cabeza y torso.
  • En la vida real, el arte de la conversación depende de la experiencia social del individuo, su facilidad de palabra, su inteligencia y su nivel cultural.
  • En los videojuegos, el arte de la conversación suele consistir en elegir una de cuatro o cinco posibles frases prefabricadas, propias para toda ocasión.pong-patrick runte
  • En la vida real, un ataque alienígena probablemente terminaría con la humanidad en cuestión de segundos, gracias a su avanzada tecnología.
  • En los videojuegos, un ataque alienígena suele ser repelido con relativa facilidad, pues suelen descender hacia nuestros disparos formados en filita y moviéndose en perfecta armonía.
  • En la vida real, el agradecimiento que le muestras al amigo que te acompañó a darle en la madre a toda una pandilla de maleantes que secuestró a tu novia es una sólida amistad y la promesa de que intentarás corresponder a su desinteresado altruismo cuando se encuentre en un aprieto.
  • En los videojuegos, el agradeciemiento que le muestras al amigo que te acompañó a darle en la madre a toda una pandilla de maleantes que secuestró a tu novia es la oportunidad de agarrarse a madrazos entre ambos, para que el vencedor se quede con ella.
  • En la vida real, si necesitas dinero tienes que trabajar para conseguirlo.
  • En los videojuegos, si necesitas dinero tienes que destrozar todos los objetos destruibles a tu paso, pues al terminar con ellos dejan caer una moneda de oro.
  • En la vida real, un paraguas sólo sirve para repeler la luz del sol o las gotas de lluvia.
  • En los videojuegos, un paraguas te permite saltar desde cualquier altura sin recibir daño, o fungir como arma punzocortante contra toda clase de oponentes.
  • En la vida real, la saga de Star Wars está cada vez más pinche.
  • En los videojuegos, la saga de Star Wars  está cada vez más chingona.
  • En la vida real, cuando tienes un accidente vehicular debes que esperar a que llegue el del seguro y a que la grúa lleve tu auto al taller.
  • En los videojuegos, cuando tienes un accidente vehicular tu auto regresa automáticamente al asfalto, pero unos veinte metros más atrás. Y con la carrocería en perfecto estado.
  • En la vida real, ocultarte exitosamente requiere de un entrenamiento riguroso en técnicas paramilitares, sigilo extremo y control absoluto sobre tu respiración y movimientos.
  • En los videojuegos, ocultarte exitosamente requiere de meterte en la sombrita o dentro de una caja de cartón.
  • En los videojuegos, los comentaristas deportivos suelen repetir las mismas frases gastadas y los cansados clichés una y otra vez, al punto de que prefieres quitarles el volumen por completo.
  • En la vida real, los comentaristas deportivos suelen repetir las mismas frases gastadas y los cansados clichés una y otra vez, al punto de que prefieres quitarles el volumen por completo.

¡El Uno!

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No se me da, esto de los cumpleaños. Rara vez celebro el mío, quizá por el hecho de que, cuando era niño, mi onomástico del 28 de julio coincidía con las vacaciones de verano, así que cuando yo no estaba de viaje, la mayoría de mis amigos se encontraban fuera de alcance. Tengo realmente pocos recuerdos de cumpleaños multitudinarios en mi niñez. No le estoy haciendo al tristón, de todos modos me lo pasaba poca mais. Pero rara vez en compañía de muchos.

Esto cambió radicalmente en la universidad. Me imagino que la economía prangana del estudiante era lo que forzaba a la mayoría de mis amistades y familiares en el mismo rango de edad a quedarse en casa durante dichos meses veraniegos, porque ahí sí pude festejar en grande mi cumple. En una ocasión entraron en casa casi 60 rostros que me eran, al menos, conocidos. Sumémosle una docena de viejas y güeyes que a la fecha no sé quien caraxos eran (y que seguro se fueron de la velada llevándose algún recuerdito) y podremos deducir que la ocasión se convirtió en una función bastante animada.

Recuerdo bien la limpieza de casa al día siguiente de ese particular cumpleaños (fue el 21, creo). Me encontré toda clase de efectos personales olvidados por las visitas: lentes, una cartera (sólo tenía un billete “souvenir” de 5 francos franceses), una bolsa de mujer (¡buena jarra, Anya!), llaves, dos celulares y una botella de Absolut escondida en el depósito de agua del W.C. de visitas. Una cortina de la sala se desprendió ligeramente de su sitio, y la gente pensó que sería buena idea utilizarla como tapete para limpiarse las patas después de deambular por el jardín recién llovido. Y la peste que comenzó a cundir por la planta baja una semana después fue rastreada a una caja de pizza hawaiiana (completa) que se convirtió en cultivo de moho debajo de uno de los sillones. Ah, los buenos viejos tiempos…

Ahora me cuesta trabajo festejar cumpleaños, a menos que sean de mi hija. Coincido con Patton Oswalt al pensar que, pasados los 21, deberíamos festejar tan sólo los cumpleaños que marquen nuestra entrada a otra década. Digo, ¿para qué esperar la conmemoración del día que llegamos berreando a este planeta como pretexto para festejar en grande? En lo que a mi respecta, voy a dedicarme a festejar mi cumpleaños el día, o mejor dicho, los días que se me den la gana. Y claro, más de una vez al año, para que mi gaznate aventurero no pierda su buena condición de tolerancia etílica.

Pero eso sí, este blog se cuece aparte. Es justo echar campanas al vuelo por su existencia, ya que me ha dado la oportunidad de entablar contacto de cuatitud y piquete de panza con los lectores más sagaces, informados, corrientes, volubles, ocurrentes, sabios, corruptos, viciosos, leales, pervertidos, curiosos, enfermos, objetivos, deleznables, cultos, traicioneros, encomiables, anodinos y refinados de la blogósfera. A ustedes les dedico algunos de los pasteles más pinches que he encontrado en mis interminables devenires cibernáuticos.

A este pastel sólo le falta un círculo rojo (¿de fresa?) que aparezca entre el betún al día siguiente de comprado...

A este pastel sólo le falta un círculo rojo (¿de fresa?) que aparezca entre el betún al día siguiente de comprado...

No estoy seguro si es Tom Selleck o Ari Telch, pero no puedo esperar a echarme una rebanada de vello corporal.

No estoy seguro si es Tom Selleck o Ari Telch, pero no puedo esperar a echarme una rebanada de vello corporal.

"¿Mi ingrediente secreto? Placenta, por supuesto"

"¿Mi ingrediente secreto? Placenta, por supuesto"

Pastel emo. Se corta a sí mismo. Siente su dolor.

Pastel emo. Se corta a sí mismo. Siente su dolor.

El pastel de mis pesadillas...

El pastel de mis pesadillas...

¿Para qué comprar pastel? En Filipinas venden esta harina para prepararlos en casa. Todos te dejan relleno cremosito en boca...

¿Para qué comprar pastel? En Filipinas venden esta harina para prepararlos en casa. Todos te dejan relleno cremosito en boca...

¡FELIZ PRIMER ANIVERSARIO, FINÍSIMAS PERSONAS!

Finísimo Podcast 03 – La Dueña de Mis Quincenas

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¡Lo prometido es deuda! El Finísimo Podcast le tiende una ingeniosa emboscada a la Sra. De Toño, quien hace constantes amenazas de borrar los archivos incriminatorios que la retratan como una persona al margen de la ley. En esta ocasión:

  • Discutimos sobre lo difícil que resulta readaptarse a la urbe más imponente y caótica del globo después de vivir en la capital del Tercer Mundo…
  • Reflexionamos acerca de la curiosa experiencia de comparecer ante un juez en los Estados Unidos…
  • Descubrimos que uno de los participantes en el Finísimo Podcast ha sido dos veces víctima de atentados con explosivos…
  • Estimamos el número aproximado de mosquitos que le caben a una lagartija promedio, y…
  • Solicitamos ayuda del público para ver quién tiene la razón en una disputa legal entre cónyuges que lleva más de 13 años sin resolverse.

Todo esto y más…

Finísimo Podcast #03 – La Dueña de Mis Quincenas (55.3 Mb, 49 mins.) en MegaUpload

Finísimo Podcast #03 – La Dueña de Mis Quincenas (55.3 Mb, 49 mins.) en MobileMe

A hacer la ‘meme’

The Smiths... Acá serían "Los Pérez", por supuesto.

The Smiths... Acá serían "Los Pérez", por supuesto.

Dichosos memes… Un mal necesario, pues de pronto te alivian la necesidad de escudriñar en los vacíos rincones donde llega a residir la creatividad en busca de un tema a desarrollar. Centenas de miles de blogs y redes sociales se marchitarían sin ellos. Y yo no acostumbro responderlos, pero algunos de ellos me llaman la atención. En especial si tienen que ver con música.

Gracias a Facebook me reencontré con uno de mis amigos más viejos (no en edad, sino en gestación de nuestra amistad), el eminente sabio Rodrigo Díaz Salas, quien por azares del destino en eso de los apodos acabó ostentando el de “El Choco”, mote con el que habíamos bautizado a un tercer infeliz pero que se le regresó a uno de sus autores. Es el equivalente a dispararle a un enemigo y que la misma bala rebote y nos cause la muerte.

En fin, El Choco me “taggeó” con un meme que consiste en responder a una serie de preguntas usando sólo los títulos de canciones de tu artista favorito. El suyo fue The Cure. El mío, obviamente, fueron The Smiths, con quien algún día los aburriré en otro kilométrico post de homenaje. He aquí mis respuestas, que no tienen mucho mérito pues mi banda favorita tiene los mejores títulos de canciones en la historia del rock, y para muestra…

Desde la izquierda: Mike Joyce (bataca), Andy Rourke (tololoche eléctrico), Johnny Marr (liras y teclas), Morrissey (la cantada).

Desde la izquierda: Mike Joyce (bataca), Andy Rourke (tololoche eléctrico), Johnny Marr (liras y teclas), Morrissey (la cantada).

Artista:
The Smiths

Eres hombre o mujer?
This Charming Man

Descríbete:
Sweet And Tender Hooligan

Cómo te sientes:
Still Ill

Dónde vives actualmente:
Back To The Old House

Si pudiera ser otra persona:
I Want The One I Can’t Have

Forma de transporte favorita:
The Draize Train

Tus mejores amigos son:
Rusholme Ruffians

Tu color favorito es:
Golden Lights

Cómo está el clima:
What Difference Does It Make?

Momento favorito del día:
This Night Has Opened My Eyes

Si tu vida fuera un programa de tele, cómo se llamaría:
That Joke Isn’t Funny Anymore

Tu regalo de cumpleaños ideal sería:
Paint A Vulgar Picture

Qué es la vida para tí:
Money Changes Everything

Tu relación:
Barbarism Begins At Home

Buscando:
Please, Please, Please, Let Me Get What I Want

No me importaría:
Death Of A Disco Dancer

Tu miedo:
Suffer Little Children

Cuál es el mejor consejo que puedes dar?
A Rush And A Push And The Land Is Ours

Si pudieras cambiar tu nombre, cuál sería?
William, It Was Really Nothing

Pensamiento del día:
Shoplifters Of The World Unite

Cómo te gustaría morir:
Death At One’s Elbow

Condición presente del alma:
Heaven Knows I’m Miserable Now

Mayor secreto:
I Started Something I Couldn’t Finish

Mi lema:
Work Is A Four Letter Word

Confieso que me divertí. Si hacen el suyo, manden el link en los comentarios, ¿OK?

Toño VS. Twilight (Crepúsculo)

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Notaza con mostaza: Primero que nada, disculpen por no haber posteado antes, pero tuve que atender unos asuntos personal urgentes. Digamos que ciertos pandilleros no volverán a envenenar a los niños de este vecindario con esas malditas y destructivas drogas. De nada, Ciudad de México…

A lo que te truje, Chencha: algunos de ustedes me han confesado que les da profunda hueva leer mi reseña en inglés de Twilight (Crespúsculo), la primera película de la saga vampiresca que amenaza con suceder a Harry Potter en esto de las franquicias cinematográficas con tintes fantásticos. Como la versión original me salió bastante decente (por el hecho de que no usé mi acostumbrado hocicabulario soez y chundo), he aquí la versión aprobada por la Reata Academia de la Lengua con Salsa Verde. En español, pues. Breves aclaraciones:

1.    “Reseña” no es el término correcto. Yo estoy relatando la película íntegra, CON TODOS LOS SPOILERS POSIBLES. Si no la han visto aún, espero que su estancia en la cárcel no haya sido muy desagradable. Pero no se quejen de que les arruiné la experiencia. Fueron advertidos.
2.    Todo mundo sabe que el humor, al contrario de la influenza, no viaja muy bien entre países que hablan idiomas distintos. Esta no es la traducción literal del texto original, pues hay chistes y expresiones que de plano no funcionan al pasar de inglés a español. Piensen en esta nueva versión como un Remix, pues.
3.    Otra vez, es un post largo. En serio. MUY PINCHE LARGO. Recomiendo agarrar fuerzas con un garrafón de Sangría Viña Real de Mango, acompañado de un buen tazón de Sabritones con Valentina, por aquello del maridaje. Qué pinche asco…

¿Por qué esta película?

Me he estado muriendo por aportar mi granito de arena en el ojo de la opinión pública con respecto a la más reciente obsesión de mi esposa: los libros y la película de Crepúsculo (Twilight). Primero que nada, si están leyendo Finísima Persona desde hace más de 40 minutos ya deben estar enterados de mi consumo enfermizo de multimedia. Intento leer al menos un libro por semana, con una “cola” de tomos en el círculo de espera que oscila entre 6 ó 7, pues a veces llego a saltar de uno a otro si mi lapso de atención empieza a mermar (algo frecuente). También leo blogs. Me chuto docenas de revistas al mes, principalmente asociadas a cuestiones de mi trabajo (editor). Ya saben de las interminables horas de programación que se agolpan en mi TiVO. Y veo una cantidad absurda de películas, tanto en salas de cine como en DVD y en tele por cable.

Como yo inicié a mi esposa en ciertas sagas literarias (las de Tolkien siendo las más representativas), decidí ser recíproco por una vez en mi vida y acceder a leer las novelas de vampiros escritas por Stephanie Meyer, a instancias suyas. No pude dejar de notar el enorme impacto que tenían en ella, así que me dije a mi mismo que quizá ese fenómeno valía la pena explorarse, de menos.

La tetralogía de Twilight: quémese antes de usarse.

La tetralogía de Twilight: quémese antes de usarse.

Ahora bien, puedo ser muy snob a la hora de leer. No tengo empacho en dedicarle 2.5 horas-nalga al último aborto cinematográfico de Michael Bay, pues a menudo me divierto con el mal cine. Pero la mala literatura no tiene ese efecto en mi. Me pone de pésimo humor, pues la inversión de tiempo implícita en un libro rebasa por mucho a la que le puedo dedicar a una película. Para interesarme en un libro necesito una premisa cautivadora, ya sea mediante la recomendación de un tercero o por la reseña de algún crítico de confianza. Me he logrado apartar de los Dan Brown de este mundo gracias a las reservas obvias que genera el encontrar a tu amigo que no lee ni el menú de un restaurante diciéndote “¡Tienes que leer eso del Código DaVinci, goei!” Pero debo confesar que Crepúsculo (el libro) y sus secuelas me tomaron por sorpresa, como una ingeniosa trampa mortal tendida por mi mujer.

Cuando vi la película de Crepúsculo, me encontraba a punto de terminar Luna Nueva, el segundo libro de la tetralogía. Admito que estaba disfrutando demasiado el adoptar la actitud mental de una puberta promedio para intentar entender el mensaje detrás de la obra, así que mi ira al descubrir que esta saga es más vacía que la telenovela de las nueve fue creciendo gradualmente, y se desbordó sin remedio al concluir con el cuarto y (espero) último libro. Tuve una revelación: si estas ramplonas aventuras de vampiros postmodernos es lo que se necesita realmente para crear un imperio literario, he estado errado con mis primeros bocetos de novela. Podría ahorrarme mucho tiempo y esfuerzo en investigación, estructura y trama con solo hilar vagamente una historia cansada y anodina en torno a arquetipos mamones, estúpidos y completamente vacíos. Así que ya estoy pensando lanzar mis pretensiones al carajo para alimentar las necesidades dramáticas de la audiencia que hoy está por graduarse de Hannah Montana.

No soy ningún purista del género vampírico (¡Saludos, El Jara!), pero puedo garantizarles que Stephanie Meyer tampoco lo es. Al parecer su éxito se basa en describir con detalle clínico el menor aspecto concerniente a su protagonista masculino, el über-vampiro-Alfa Edward Cullen, un cabrón tan perfecto, hermoso y bueno pa’l putazo que podría ser considerado el mesías de su propia religión. La bronca es que la autora está tan perdidamente enamorada de su creación que se olvida de cosas tan elementales como crear personajes con un módico de credibilidad. O de crear una trama. Leer los libros de Crepúsculo es como ver el anuario de una escuela privada de alto pedorraje: detectas fácilmente a los chavos y chavas populares y superiores, mientras que el resto se esfuerza en sostener, sin interesar mucho a los elementos externos, la estructura necesaria para entender cómo fue el año escolar y qué fue de las vidas de todos los involucrados. Y ni siquiera podemos invocar al sentido del humor para salvarnos del tedio en el ambiente.

Claro, iba a ser casi imposible el identificarme con el producto estando tan alejado del mercado meta. Así que desperdicié poco más de cinco semanas de mi vida leyendo cuatro volúmenes idiotizantes en un masoquista esfuerzo por descubrir la razón de la fascinación de mi esposa por la familia Cullen, más la torpe chica humana que les acompaña. Mi pueril venganza es advertirle a todo el mundo que se debe evitar estos libros como se evita una crema de hemorroides fabricada a base de chipotle. Y claro, haciendo mis clásicos comentarios sarcásticos en voz alta cada vez que se me atraviesa esta película (primero en cines, ahora en DVD y cable). En fin… ¡COOOOOOMENZAMOS!

Disfrute la función… pendejo.

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