ARCHIVO MUERTO: SPORTIVO – El Regreso de Michael Vick

Notaza del Editorsazo: Un pasatiempo que me resultó muy redituable en Miami fue preparar mi propio blog de sátira deportiva, Sportivo. Hice el experimento, patrocinado por un empleador potencial que quería agrupar a una serie de blogueros versados en temas diversos bajo un portal común (no, no era Ruy con Paiki, más bien era su equivalente gringo). La versión Beta de Sportivo vió la luz el 27 de marzo de 2007, con un mínimo de difusión entre socios, posibles clientes comerciales y algunos bloggers de mayor trayectoria, en espera de animarles a contribuir al proyecto. Como suele suceder, los fondos se secaron antes de poder lanzar el producto a nivel masivo, pero entre las pocas personas que leyeron mis pininos en el humor de habla inglesa tuve la suerte de encontrar a un par de amigos que me ofrecieron sendos trabajos, mismos que hoy en día sigo desempeñando. En fin, como ya dejé perder el nombre de dominio y venció el contrato con los del hosting, he decidido traerles versiones en español (adaptadas a la actualidad) de algunos de los posts mejor recibidos por la muchedumbre ociosa. Y para empezar, una dosis de mis pendejadas en Photoshop dedicadas al recién liberado Michael Vick. ¿Caerá en mis 49ers? Soñar y perdonar no cuesta nada…

Mi viejo blog: prueba de que la idiotez tiene su recompensa.

Mi viejo blog: prueba de que la idiotez tiene su recompensa.

Primero que nada, quiero que algo quede claro. Soy amante de los perros. No se emocionen, no me refiero a “amante” en el sentido zoofílico de la palabra, sino al hecho de que adoro al género canino y he disfrutado de su compañía durante toda mi vida. He rescatado perros callejeros para meterlos a rehacer su vida en la casa de mis padres, poseedores de un jardín suficientemente grande como para albergar a toda clase de chuchos en condiciones diversas. Mi familia ha tenido perros ciegos, sordos, afónicos, chimuelos, epilépticos, con patas faltantes, inválidos de los cuartos traseros y hasta uno que nunca estuvimos cien por ciento seguros de que fuera, en realidad, perro. Y claro, también tuvimos uno que otro perro de raza, para compensar. En el momento máximo de sobrepoblación animal, residieron en casa de mis jefes 14 perros, 4 gatos y mi hermano El Nel. Pero este post no habla de mis perros. Habla de Michael Vick, el desgraciado (en más de un sentido) quarterback de la NFL que fue hallado culpable de organizar peleas de perros en sus propiedades, con el consecuente maltrato y crueldad hacia dichos animales implícito en el acto. En su momento se le puso a la altura de Hitler y se pidió su castración pública como único modo de mitigar la sed de justicia por parte del populacho. Acabó chutándose casi dos años en el tambo, condena justa para estándares legales “de allá”.

Yo, con todo mi amor por el mundo canino, considero que este guey debe haber aprendido la lección y ya purgó una condena justa, así que no puedo objetar ante su eventual rehabilitación y reintegración a la sociedad y al deporte que, siendo honestos, nació para jugar (me refiero al fútbol americano, no a las peleas de perros, pendejos). Sin embargo, muchos de ustedes pueden no estar de acuerdo conmigo. Y en vez de pendejearlos, como es mi mala costumbre, mejor me puse a pensar en una buena forma de reestablecer la imagen de Vick y hacer que la gente lo vuelva a aceptar. Digo, si le dedicamos tantas muestras de cariño a un presunto pedófilo hace tan sólo treinta y tantos días, ¿no podemos mostrarle algo de compasión a Vick? En fin, nada como una buena película para iniciar el proceso de perdón. Estamos en la era del remake y la secuela pinche, así que sobran los títulos con potencial de conmover al respetable público…

AmoresPerrosVickAMORES PERROS 2: COFI’S RIVENCH – Después de que El Jarocho muere acuchillado en la primera película, su hermano El Prieto (Michael Vick) llega al De Efe en busca de venganza. Ahí conoce a un desarrapado conocido como El Chivo, que se la pasa en la cantina ahogando las penas por una familia que nunca pudo recuperar. El Chivo se hace acompañar por un perro Rottweiler (Cofi, as himself) bastante imponente, y El Prieto le ruega al Chivo que le ayude a entrenarlo para encontrar a los homicidas del Jarocho. Una profunda amistad surge entre bestia y hombre con sed de venganza ¿Permitirá El Chivo que Cofi regrese al bajo mundo de las peleas callejeras? ¿Qué dilema moral enfrentará El Prieto al descubrir que el perro que hoy llama su amigo causó indirectamente la muerte de su hermano? ¿Logrará Iñarritu complicar innecesariamente la trama una vez más? ¡No se la pierdan!

DogDayAfternoonTARDE DE PERROS (Dog Day Afternoon) – Los 70 nos dieron una generosa camada de películas clásicas que redefinieron el lenguaje cinematográfico de pies a cabeza. Soy fan de los pósters de la época, y el de éste largometraje es de lo más cool. En aquellos años los creativos no tenían miedo de añadir más de dos líneas de texto en el cartel, pues el público aún no vivía semi idiotizado por los blockbusters veraniegos y las chick flicks con Julia Roberts, así que la historia misma nos llamaba a la sala. Estos pósters sí pueden ser enmarcados para adornar un departamento y hacerte pasar como un individuo culto y sofisticado, un efecto diametralmente opuesto al que está logrando actualmente el póster de Star Wars – Episodio II que colgaste en tu recámara, campeón. Pero al grano: Un neurótico asaltabancos (Vick) y su taciturno compinche (Dennis Rodman, para seguir con nuestro deportivo casting) enfrentan una situación desesperada durante un fallido golpe. Pero la trama vale madres… ¡Miren qué cool se ve el pinche Vick en el póster, carajo! No se la pierdan.

DogsOfWarLOS PERROS DE LA GUERRA (The Dogs of War) – ¿Saben quién estelarizó la versión original de 1980? El mismísimo Christopher Walken, damas y caballeros. Interpretando a un mercenario desalmado que come balas y caga napalm, Walken soporta torturas indecibles y aguaceros torrenciales de plomo y metralla, en una actuación de mérito sin precedentes: la del primer flaco lombriciento que parte madres. Ojo, los flacos correosos como Bruce Lee no califican en este renglón. Walken parece que se escapó de una clínica dietética en Somalia y se pierde dentro de un uniforme que le hace ver como espantapájaros verde, pero aún así logra derrocar a un temible dictador africano. La subsecuente llegada de Arnold, Stallone, Van Damme y sus derivados revirtió la tendencia al poco rato, así que los ñangos como Walken fueron vetados de todo casting call en busca de un héroe de acción, pero siempre tendremos esta película (buena suerte para encontrarla en su Blockbuster, banda). Si hubiera tenido acceso a unas cuantas inyecciones de HGH y a los entrenadores de Barry Bonds, quizá Walken estaría gobernando California hoy en día. Bueno, sustituyan al flaco por Vick, al dictador Kimba por el comisionado de la NFL Roger Goodell, y listo. ¡No se la pierdan!

turner_et_hooch-filteredSOCIOS Y SABUESOS: OOKIE Y HOOCH (Turner & Hooch) – Ahora bien, si la violencia falla para reestablecer la imagen de Vick, quizá una peli familiar e inofensiva sea la solución. Como esta comedia de Tom Hanks, y usemos “comedia” por aplicar el término sin muchas reservas. Es un vehículo artístico blandengue, efectivo para las masas y atractivo para las MILFs que manejan SUVs y piden Splenda cuando se recetan sus lattes con biscotti en Starbucks. Creo que en este punto de su carrera fue cuando Hanks se dijo: “Ya estuvo, mi agente se puede ir a chupar un costal de birotes”, porque poco después comenzó a exigir papeles serios y demandantes, llegando eventualmente a Filadelfia, Forrest Gump y Salvando al Soldado Ryan, con el consecuente reconocimiento por parte de la crítica. Y no volvió a compartir créditos con un perro, excepto cuando hizo Una Liga Muy Especial con Rosie O’Donnell. Hay una lección en esa fábula, Michael Vick. Bueno, Vick es un investigador apodado “Ookie” (es su apodo en la vida real, aclaro) que se encuentra a un desagradable perro y bla, bla, bla. No se la pierdan…

DogfightLA ÚLTIMA APUESTA 2: LA PENÚLTIMA APUESTA (Dogfight) – Podemos mostrar el lado sensible de Vick con una película independiente, con su bajo presupuesto, su guión lleno de humanidad y su sonido chaqueto y confuso. En la original, el personaje interpretado por el difunto River Phoenix forma parte de un grupo de soldados que hace una apuesta por ver quién logra salir en una cita con la vieja más pinche, pero en el proceso se arrepiente de su insensibilidad y no se qué más porque me quedé jetonsísimo. Lo bueno es que tengo un guión a medio terminar que guarda ciertas semejanzas, sólo que en vez de viejas pinches utiliza criaturas antropomórficas con cabeza de perro (en mi defensa, estaba muy ebrio el día que me senté a escribirlo). Bueno, sustituyamos a la pretenciosa y posiblemente lésbica directora con un director con los huevos bien puestos y la mente bien drogada, a lo Cronenberg, Lynch o Jarmusch. Estoy seguro que cualquiera de esos gueyes puede hacer funcionar mi visión artística. Los pachecos y adictos a la bestialidad seguro llenarán las salas, así que de menos cuento con los lectores de este blog como público potencial. ¡No se la pierdan, pinches enfermos!

WAGESCÁNDALO EN LA CASA BLANCA 2: CRÍA PERROS… (Wag The Dog) – Quizá es mejor idea dejar a Vick en un papel de reparto, o en un protagónico compartido, pues la actuación puede no ser su fuerte, después de todo (pregúntenle al jurado que lo condenó). Si lo emparejamos con otro atleta de mala fama y peor juicio, el público automáticamente verá a Michael con mejores ojos. Stephon Marbury es el candidato ideal. Protagonizó varios escándalos sexuales durante su paso por los Knicks y le costó una demanda multimillonaria al equipo. Posiblemente padece de una enfermedad mental que le hace decir más pendejadas por segundo que un narrador de fútbol mexicano. No lo quieren ni los cabrones que venden seguros por teléfono. Basta situar a ambos atletas-actores en roles de dudosa moral, con un intrincado guión de David Mamet, para que el público comience a comprender el porqué de las estúpidas y absurdas decisiones que ambos han ido tomando, y sus consecuencias para el resto de la sociedad. En la original se salen con la suya, así que en esta versión podemos mandarlos a una prisión de alta seguridad, para variar. Pidamos prestado el penal de Cieneguillas, ahora que está a medio llene y Guantanamo ya no está disponible. Bueno, no se la pierdan…

K9K-NINO: UN POLICÍA MUY ESPECIAL (K-9) – Mejor no complicarse la vida. No hay pierde haciendo una película previamente estelarizada por Jim Belushi. Por principio de cuentas, la nueva versión no puede ser peor que si la estelarizara, digamos, Jim Belushi, así que el público será un poco más receptivo, ya de menos. En esta versión, sin embargo, hay mucho más en juego. Vick interpreta a un policía que cae en desgracia al infiltrarse en el sórdido mundo de las peleas de perros (sutil referencia a la realidad, ¿eh?) y se aficiona a tan deleznable actividad, perdiendo su placa y yendo a parar en prisión. Pero su fiel compañero (al que podemos llamar “Oficial Ookie”, para crear un símil de empatía) decide que no va a abandonar a su amigo en este momento de necesidad, así que muerde al fiscal de distrito y va a parar a la misma cárcel donde Vick purga su condena. Hilaridad, sodomía, redención… Esta pinche película lo tiene todo. “Sueño de Fuga” va a parecer un churro de Sariñana al lado de esta joya. Vayan puliendo mi Óscar (no, no es eufemismo). ¡NO SE LA PIERDAN, CON DOS CARAJOS Y TRES CHINGADAS MADRES!

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VOTO NULO: Emo Hitler Vs Relaxed Hitler

Emo Hitler, pintor incomprendido.

Emo Hitler: pintor incomprendido.

Relaxed Hitler: "Ain't no party like the Nazi Party"

Relaxed Hitler: "Ain't no party like the Nazi Party"

Finísimo Podcast 02 – Finísimos Carnales *

FinisimoPodcast02

*ACHTUNG! ACHTUNG! Me han escrito varios de ustedes notificando de las dificultades que están teniendo para escuchar y/o bajar el podcast. Los pendejos expertos de Mobile Me me dicen que estoy por rebasar el límite de mi ancho de banda asignado, así que al parecer hay más gentes interesadas en esta madre de lo que tenía previsto. Les agradezco su paciencia y comprensión en lo que encuentro otro medio para subir (a 2 bytes por hora, gracias a Infinitum) unas copias del dichoso Podcast. O si tienen paciencia, déjenlo bajando durante la noche. Yo me conecté hace unos minutos y sí jalaba, pero mucho más lento que en un principio. Nuevamente: disculpas. Y qué pinches gustos tiene la gente, me cai…

Pues sí, damas y ñeros de toda calaña… A sabiendas de que mi primer experimento podcastero en solitario me dejó haciendo reflexiones mamonas y serias al calor del vino húngaro, decidí probar suerte volviendo a mis raíces. Y qué mejor forma de hacer esto que reuniéndome con mis viejos colegas de la UIC Alejandro Orozco y Beto Rojas, con quienes he compartido más alcohol que si los tres fuéramos rescatistas de la Cruz Roja. Pese a que los tres estábamos sobrios, la naquez no tardó nada en aflorar. Cuando nos dimos cuenta ya nos habíamos echado más de dos horas de choro aburridor y pendejadas surtidas.

Ahora bien, la idea original era subir un podcast condensado, pero me dio hueva editar tanto rollo. Opté mejor por segmentar el chou en tres partes, magnífica idea tomando en cuenta lo xodidamente lento que es subir información a la güeb gracias a los pendejos de Infinitum y sus conexiones de Internet tiradas por mulas. Además de todo, hace un chingo que no subía material ni podcast, y me siento bien penudo (de pena) con ustedes.

Aquí irán apareciendo los links que les permitirán descargar las tres partes del mentado (literalmente) podcast, a medida que vayan subiendo por el pinche camino vecinal de la información.

Advertencias varias:

1. Por causas de fuerza mayor (y de que los sillones están más cómodos que las sillas del estudio), grabamos el audio en la sala de mi casa, que tiene unos enormes ventanales pegaditos a una transitada avenida del sur de la ciudad. Los ruidos de tráfico que escucharán ocasionalmente vienen de ahí, y no de que grabamos el programa a bordo de un microbus Ruta Taxqueña – Indios Verdes.

2. Todavía no le agarro el pedo bien a mi mixer, así que la música me quedó medio bajita y las voces se trepan mucho. Solucioné todo bajando el volumen general del mix, pero ya lo probé en mi iPod y sí se escucha semidecentemente. No me estén xodiendo con el típico “es que se oye muy bajito y bla bla bla…” Se chingan.

3. Los quiero mucho.

4. Cada segmento tarda entre 1.45 y 2.30 horas en subir. Esos sí son huevos, señor Slim. ¡Paciencia y serenidad!

5. El podcast contiene lenguaje soez y altisonante, un eructo, 14 chistes mamones y 68 risas pendejas. Están advertidos. ¡Ah!, también se me escucha a veces hablando entre dientes, porque se me estaba cayendo una amalgama.

Finísimo Podcast 02 (mp3) Parte 1 de 3

Finísimo Podcast 02 (mp3) Parte 2 de 3

Finísimo Podcast 02 (mp3) Parte 3 de 3

Nuevas del Toño…

He andado en xoda loca entregando unas chambas pendientes, pero también generando contenido para este honrado y humilde blog, así que en el transcurso del día subiré los links para la nueva edición MegaExtendedDirector’sCut del Finísimo Podcast®. En vía de mientras les dejo con una foto mía para que lleven en su cartera, tomada a la malageña por mi hija cuando se agenció la cámara digital del abuelo y queriendo constatar que su papá (yo) es un viejo ojeis y malhumorado (en mi defensa la acababa de regañar por pisarle intencionalmente la cola al gato). El encuadre y composición son de ella, y el cross process lo apliqué yo en Photoshop, para verme más enfermo de lo que me estaba sintiendo… Al rato nos vemos.

CrossProc_T

"¿'ontá mi Cepacol?"

Las Siete y Pico

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Me di una vuelta para checar en qué andaba Típico Hombre del Mal Morir, uno de los bloggeros más prolíficos de la Interné. Ahí me encontré con una atenta invitación a participar de una dinámica grupal con otros autores a quienes incluyó en la distinción (¿porqué no mandaste un mail a finisimapersona@mac.com, guey?). El caso es que me encuentro en la difícil posición de nombrar siete cosas que amo de mi. Como lo oyen…

Quienes me conocen saben que presumo de tener un ego que no cabe en un 747, pero a la hora de hablar bien de mi, como que se me atoran las ideas. Digo, una cosa es cultivar una particular imagen de superioridad y mamonismo profesional, y otra muy distinta es creerme mi propia publicidad. Mi mujer me señaló una vez que soy prácticamente incapaz de reaccionar ante un elogio (aparentemente pongo cara de incomodidad y entro en mutismo repentino). Y por otro lado, también soy enormemente autocrítico de mi trabajo. Creo que no hay texto mío que no sufra de correcciones y enmiendas en cada nueva lectura.

Ni hablar, voy a hacer el intento. Digo, tienen que haber siete, ¿no? Y tranquilos, no voy a proceder a extender la invitación de esta dinámica a otros siete bloggeros. En fin, siete cosas que amo de mi:

1. Siempre preferiré hacerle un regalo a alguien que me hagan un regalo a mi. Nunca sé qué pedir, y mis reacciones ante los obsequios son tan torpes como mis reacciones ante los elogios. Así que mejor doy regalos yo. No se emocionen, soy rependejo para elegir regalos. Pregúntenle a mi esposa…

2. Tengo un sexto sentido que me permite anticipar en qué momento se va a desocupar un sitio de estacionamiento justo enfrente del lugar que quiero visitar. Puede ser el Estadio Azteca el día del Clásico a la hora del silbatazo inicial, que conduciré mi auto justo hasta la entrada principal y hallaré un cajón libre o desocupándose en menos de 60 segundos. Otra vez, pregúntenle a mi mujer, si tienen duda.

3. Mi mentalidad infantil me permite divertirme con actividades, música y programas de TV que aburren a otros adultos, así que nunca me aburro en compañía de mi hija y/o sobrinos. Mientras la gente mayor refríe otra cansada anécdota en una reunión familiar, yo me dejo atender por quienes juegan “a la comidita”, canto a voz en cuello la “Sinfonía Inconclusa en La Mar” de Piero o me aviento unos cuantos episodios de Los Backyardigans en DVD, y me la paso poca madre. Mi Backyardigan favorito es Tyrone, por si tenían duda. Es sarcasticón, como yo.

4. Tengo memoria pornográfica. Con sólo ver a una mujer puedo recordar si hay una estrella porno que se le parezca. ¿Que la dentista se está tomando su tiempo en torturarme los premolares? Invoco la memoria de su alter ego XXX y dejo que mi imaginación la reduzca a envolverse en los actos sexuales más enfermos y pervertidos del mundo. No saben lo liberador que puede ser esto. O a lo mejor sí lo saben, los lectores de Finísima Persona están bastante graves…

5. Puedo mentir como el mejor de los políticos. Y más convincentemente. Esto debería avergonzarme, pero hasta el momento ha dado buenos resultados, así que no pienso darle de patadas al pesebre. Sé que si todo me falla en el ámbito profesional, siempre podré proveer para mi familia llevándome al baile con engaños y palabras dulces al primer incauto que se me ponga enfrente.

6. Fui capaz de aportar al mundo algo tan perfecto como mi hija. Ni modo, jóvenes. Tendrán que lidiar con un mundo que tiene una nueva generación de los Sempere entre sus distinguidos miembros. Baste saber que mi heredera universal salió igual de egoísta, ventajosa, mentirosa y cabresta como su padre, y quizá tantito peor. La veo ocupando la Casa Blanca en unos 30 años, maomeno. Y mandando a los marines a ocupar México, nada más por joder.

7. Tanta lectura y tanto consumo multimediático me ha convertido en una enciclopedia ambulante. Ojo, no hablo de una buena enciclopedia como la Británica. Soy más bien como una de las primeras Encartas, llenas de errorcillos e imprecisiones, pero bastante variadita como para sorprender al grueso de la población. Esto me convierte en una amenaza para juegos de trivia, rallies enigmáticos y reuniones familiares donde alguien quiere tener la última palabra. Sabía que tantas tardes viendo la tele, leyendo comics, oyendo discos y memorizando estadísticas deportivas iban a servir de algo. He ganado programas de concurso en TV (algún día les contaré la historia), promociones de toda índole e innumerables discusiones de borrachos. Y cuando se me olvida un dato, apelo al número 5 de esta lista…

¡Lo logré! Otro día voy con las 7 cosas que odio de mi. Nos iremos más rapidito, estoy seguro.

ARCHIVO MUERTO: ¡Vámonos de Rol!

Notilla de Vainilla: Otro texto de los días de Planeta Paulina, ahora dedicado a una de las prácticas más extrañas que un chilango puede experimentar. Algunos nombres han sido cambiados para proteger al autor de represalias físicas. ‘Che guey sacón…

VillaDeRota

“La primavera pasada ya habían salido Piedad,
Holocasto, Justiniano, Masiosare y Nicolás
la menor de las Gutiérrez con diez vueltas se casó
¡y esta Céfira no sale por más vueltas que le doy!”

– Chava Flores, Vámonos al parque, Céfira

Por EL PRIMO TOÑO (de Chilangolandia)

Aquellos 15 días en Villa De Rota, capital del estado de Aburrimiento Comatoso, siguen grabados indeleblemente en mi memoria. Hoy en día recuerdo mi desencanto con la desafortunada urbe (por usar el ultimo término con cierta magnanimidad) y no puedo hacer nada más que repetirme la misma pregunta: ¿por qué no decidí emplear esas vacaciones para operarme el apéndice –otra vez? La cama de recuperación, la comida insípida, el dolor constante y la visita recurrente de enfermeras con supositorios en mano hubieran resultado más entretenidas que las horas interminables, vacías, acaloradas… lentas, sobre todo lentas, que tuve que pasar hundido en ninguna parte.

Fué a fines de los ochenta. Creo que en esa época, en ese lugar, la Real Academia se decidió a redefinir la palabra “calor”.  Mis vacaciones veraniegas promediaron una temperatura máxima diaria de 419°C, a la sombra. No quiero recordar el calor cuando era de día. Mis primos, orgullosos provincianos, no cesaban de referirse a Villa De Rota como “Sucursal del Cielo, Capital del Mundo y Próxima Sede del Vaticano”. Yo tomaba el desafortunado chascarrillo como una cruel burla a mi desprecio por las negras vacaciones que se avecinaban sobre mi persona. En mi opinión, ese lugar ha sido, es y será por siempre un pueblo bicicletero, donde el máximo evento cultural fue un concierto de Timbiriche por ahí de 1987 y donde los hinchas del “Ferrocarrileros”, el cuadro de fútbol local, presenciaban los pésimos cotejos de su equipo vestidos con sus mejores galas, ante el sol despiadado de cada domingo en el Estadio Benjamín “Cucaracho” Heredia.

Sin embargo, siendo fiel al viejo adagio que reza “los viajes ilustran”, me resigné a hacer de mis días de ocio en el infierno una experiencia de aprendizaje sobre las costumbres de aquellos curiosos parientes, vecinos del norte sin ser gringos y habitantes del infierno sin ser demonios. Y es así como me involucré en el arte ancestral de (fanfarrias norteñas con redova y “¡Ajúas!” del Piporro): Dar el Rol.

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ADDENDUM: La Muerte [Más] Famosa…

Se nos adelantó...

Se nos adelantó...

Repámpanos…

El hecho de que el post de La Muerte Famosa se haya convertido en menos de un día en el más taquillero en la historia de este blog habla del enorme poder de convocatoria que tiene Paiki (gracias de nuevo por la invitación, Lic. Ruy, las chelas irán por mi cuenta), pero también de la enorme fascinación que ejerce el tema en el público en general, sobre todo tomando en cuenta de que los sábados son un día de tráfico usualmente lento en la blogósfera y más si es 4 de julio (pues nuestros paisanos lectores de USA están entrándole bien y bonito al asado).

Sin embargo, me hubiera gustado que las muertes de los famosos se hubieran quedado así por un buen rato, y no tener que actualizar este blog con otro lamentable deceso. Steve “Air” McNair, quien fuera un sólido QB para los Titanes de Tennessee (inicialmente Houston Oilers) apareció muerto la mañana de hoy al lado de una mujer. A las 5pm comenzó a correr el rumor de que dicha mujer es su esposa, y que el incidente se estaba tratando como un asesinato/suicidio perpetrado por ella (parecido al caso del comediante Phil Hartman, asesinado por su esposa), pero no hay nada confirmado hasta el momento. Un hecho triste, sin duda alguna, pues hace unas horas respondí a los comentarios de un lector de este blog tomando los ejemplos de los jugadores de la NFL Reggie White y Walter Payton como tragedias memorables dentro de ese deporte. Añadir un nombre más a la lista está del carajo…

McNair era una máquina indestructible. Mucha gente hablará de que siempre estaba lesionado, pero por eso se le admira más: se paraba sobre el terreno de juego a liderear el ataque aunque tuviera fracturas, esguinces, dislocaciones, fiebres y creo que hasta embarazos de alto riesgo. Su equipo estuvo a nada de arrebatarle un Super Bowl a los Carneros de San Luis, y el trofeo MVP que ganó merecidamente en 2003 queda para la posteridad.

Si amar a Freddie está mal, no quiero estar bien...

Si amar a Freddie está mal, no quiero estar bien...

Mis cuates (Alito iiiii) y otros lectores ya me indicaron por comentarios, Twitter e iméils que también pasé por alto otro mega fallecimiento: el de Freddie Mercury de Queen. Imperdonable error. Aún intento explicarme cómo pude pasar por alto al mejor frontman del rock (estoy dispuesto a escuchar argumentos en contra, pero prepárense para acabar a madrazos), una de las mejores voces que hayan grabado jamás, un compositor de primerísimo orden y además un ícono a raíz de ser, con perdón del Rock Hudson, la mayor celebridad que se haya pelado de sida.

Lo raro del caso es que literalmente me está costando un buen el remontarme al anuncio de la muerte de Mercury. Seguro me enteré por MTV News, pues todavía en ese entonces jalaba bien mi antena pornobólica. Pero por más que lo intente, no tengo claridad del evento y sus consecuencias. Un amigo dice que es porque nos encontrábamos en víspera de exámenes finales durante uno de los semestres más pesados de la carrera, pero no recuerdo haber sido tan responsable como para dejar pasar por alto algo realmente importante como el fallecimiento del buen Farrokh Bolsara.

De él, por lo menos, quedó un gran legado. Queen se las arregló para sacar un par de sencillos muy chidos usando pistas pregrabadas con su voz, y el concierto tributo en Wembley es todavía uno de los mejores toquines All-Star de todos los tiempos. Si tienen duda recétense a David Bowie cantando Under Pressure con Annie Lennox, nomás para abrir boca.

"Ich bin ein Nazi... SIEG HEIL!"

"Ich bin ein Nazi... SIEG HEIL!"

Ya por último, la gran duda: ¿es Bernie Ecclestone, mandamás de Fórmula 1, lector de Finísima Persona? Chequen sus declaraciones recientes sobre Adolfo Hitler, entre otros temas escabrosos que se encargó de tocar. Parecen los argumentos que acabo de usar de ejemplo en el post de Michael Jackson sobre mi teoría del “Sí… PERO…”, seis párrafos abajo de la foto de Jacko en el 25 Aniversario de Motown Records. Mucha casualidad…

La Muerte Famosa (No es otro estúpido post de Michael Jackson)

Twit_Mike

Bueno, sí habla mucho de Michael Jackson, pero no es esencialmente suyo. Tómense su tiempo, que me quedé un rato escribiendo este chorazo…

Una vez más me ha tocado vivir un acontecimiento de impacto mundial del tipo que te hace preguntar, para hacer conversación en momentos donde el diálogo se suspende de manera espontánea, “¿En dónde estabas tú cuando sucedió?”

Esta vez fue la muerte de, claro, Michael Jackson. Con el perdón de Farrah, una temporada de una serie de tele de los setenta y un poster con fines onanistas no la califican para esta Liga Premier. La instancia previa, entonces, fueron los atentados del 11 de septiembre de 2001. A riesgo de sonar como un occidental desalmado, el gran tsunami asiático fue demasiado distante (geográfica y socialmente hablando) para dejar huella indeleble en esta parte del mundo. O quizás estoy equivocado y necesito rodearme de familiares y amigos más sensibles. En fin…

Antes de esos eventos tengo que remontarme a la muerte de Lady Diana. Años antes, al asesinato de Luis Donaldo Colosio. También recuerdo con viveza el de Ruiz Massieu, pero más por motivos profesionales (estaba trabajando en un noticiero radiofónico cuando ocurrió) que por un auténtico impacto en mi entorno sociocultural. Vamos, el asesinato de un líder priísta difícilmente iba a desbancar al suicidio de Kurt Cobain, ¿o me equivoco?

La primera Guerra del Golfo. La caída del Muro de Berlín. Los terremotos de 1985. El San Juanicazo. John Lennon. Muy vagamente, la muerte de Elvis. Todos dejaron una huella especial en mi, pero son las muertes de esos grandes nombres los que suelen llamarme más la atención, pues el análisis de la reacción colectiva es tan interesante como suelen ser las vidas de quienes protagonizan el evento. Podría decir que muertos son tan interesantes como lo fueron en vida. A veces más interesantes, de hecho. Y por una singular razón, estos decesos individuales marcan a la sociedad en forma muy distinta que el efecto que tienen las muertes masivas. Es La Muerte Famosa, creo yo.

Mucha gente me preguntó porqué no puse nada en este blog o en Paiki al ocurrir la muerte de Michael Jackson. Claro, la mayoría de quienes preguntaron estaban esperando más secuelas a los “boletines noticiosos” que estuve emitiendo por Twitter en cuanto comenzó a cundir la noticia sobre la hospitalización y el deceso del Rey del Pop. Confieso que sentí una migaja de remordimiento al ver lo insensible, cruel, injusto y falto de tacto que fui al hacer mofa de alguien que, a fin de cuentas, dejó un sello tan marcado en la mayoría de la gente. Pero también recordé que el mayor parodiador de Michael Jackson fue, en vida, Michael Jackson, así que eso acabó por calmar mi conciencia. Me animé a escribir sobre él, y sobre la peculiar naturaleza de la fama cuando muere alguien de su calibre, al ver la cara de pasmo de mi hija de cinco años presenciando en la tele a centenas de personas llorando con fotos de un “señor raro” (sus palabras) en mano.

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