¡Paciencia!

mudanza

Ustedes perdonarán la falta de nuevos posts, pero estoy en pleno proceso mudancero. Espero poder pronto subir aunque sea algunos refritos (con totopos) para que se distraigan en lo que logro trepar una auténtica postrrea (diarrea de posts) con nuevo (o seminuevo) material… Y si no le tienen tirria a cargar objetos pesados, dénse una vuelta por Doral, Florida entre el día de hoy y el 8 de mayo, maomeno… Acá les encontramos qué hacer…

FINISIMA PERSONA 1.0: Los Archivos Perdidos

Foto antiquísima del Toño (circa 2003)
Foto antiquísima del Toño (circa 2003) a la caza de otro chayote…

OK, lo prometido es deuda. Algunos de ustedes han estado insistiendo (no sé porqué masoquistas motivos) en que suba al blog los primeros textos de Finísima Persona (aunque la sección comenzó llamándose Pan y Circo) en Conozca Más. Pasé por las siguientes etapas antes de hacerlo:

Hueva: Tanto de buscar los textos entre mis enmarañados archivos virtuales (que incluyen CD-ROMs, DVDs, Flash drives, revistas impresas y la carpeta de mensajes enviados de mi e-mail personal) como de organizar todo en un solo documento.

Estándares de calidad: AiShitYuNot. Me puse a preguntarme seriamente si valía la pena desperdiciar bytes en subir chistes de hace cinco años, relativos a series televisivas canceladas, películas olvidadas y hasta celebridades caídas en la indiferencia. ¿A quién puede interesarle recordar que Jennifer López y Ben Affleck alguna vez fueron pareja?

Estupidez: Más que de costumbre. Tristemente descubrí que no tengo todas las columnas, y algunas de ellas están simplemente incompletas. Los peligros de trabajar en más de una computadora a la vez, con múltiples direcciones de e-mail y entregas apresuradas de por medio se hicieron evidentes desde un principio.

Resignación: Recordando uno de los primeros motivos para hacer el blog –evitar la diseminación no autorizada de mis textos sin crédito correspondiente– me convencí de que es mejor dejar que la gente decida si vale la pena o no leer tantas tarugadas.

Nostalgia: Quiéranlo o no, me trajeron buenos recuerdos de una época que se me estaba quedando medio olvidados. ¿Y saben qué? Un par de estos textos no están tan mal, todavía aguantan sin dar el catastrófico viejazo… Pero claro, es mi opinión.

Esperanza: También se me prendió el foco. Si Mahoma no encuentra sus textos, dejad que los textos vengan a Mahoma. Para los que no entendieron, yo seré Mahoma. Y si ustedes tienen copia de columnas que no vean aquí, por favor háganmelo saber. Para más señas, tengo incompletos el relato cronométrico de un día en mi vida (el día que me cortaron el gas), la lista de peores regalos navideños y un manual de actos terroristas cotidianos para toda ocasión (incluye gases furtivos en el elevador). Si me mandan fotocopias, escaneos, transcripciones o hasta recortes de la revista donde aparecieron, no sólo contarán con mi gratitud extrema, sino que pueden convertirse en ganadores de un monito obsequio de parte de su servidor. He dicho.

A continuación, las mentadas columnas. Ni siquiera las pude poner en orden de aparición, porque lo único que recuerdo es que la de Ahora Con Ustedes fue la primera. No la voy a repetir (pueden leerla aquí), pero encontrarán el resto a continuación, precedidas de una breve introducción para darles contexto sobre su inspiración y circunstancias particulares.

A darle, que es mole de olla…

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Finísimas Visitas: ¡Pacasso!

pacassocollage

Notilla de Vainilla: El día de hoy, Finísimas Personas se viste de pipa y guante para recibir a una celebridad de los medios. Y de último momento, la celebridad cancela, así que le hablamos a alguien más. Nos quitamos pipa y guante, nos ponemos chanclas para lavar el carro y unos pants que usamos para pasear al perro, todo para recibir a un ser peligroso para la mitad de la sociedad decente… y francamente nocivo para la otra mitad.

Pero “no tiene la culpa el indio”, dicen por ahí. Hace chorrocientos años (OK, principios del ’91), me vi involucrado en un mal cocinado experimento de revista subversiva y cachunesca, integrada por su servidor, el estimado y chambeador organizador del guateque (Oliver Meneses, de quien hablaremos extensamente en breve) y el que era entonces el monero universitario insurrecto por excelencia. Un terrorista de la tinta que aspiraba a destruir el sistema desde adentro (siempre y cuando no llevase nada que perder en el subsecuente derrumbe). Un auténtico bucanero de la historieta. En ese entonces todavía se hacía llamar Paco Almaraz. Pero el éxito caricaturístico pronto lo mutó en una criatura despiadada que publica sus desvaríos en el Diario Metro (Ozonóvoros) y en Reforma.com (Mario Netas).

Señoras y señores: Pacasso.

Me han visto llamarlo “genial”, “voluble”, “pelmazo”, “corriente”, “hilarante”, “detestable” y creo que hasta “sexy” en el transcurso de un mismo párrafo. Es el claro ejemplo de que Dios los hace y ellos se juntan… a apedrear al gato del vecino. Es controversial. Es indomable. Es infumable. Es genial y voluble. Es leal, el condenadote. Es considerado persona non grata en más de una docena de establecimientos comerciales. Puede ser tan profundo como el fondo de un trago al cierre del bar o como una fosa de clavados. Es el caricaturista preferido de mi Papá (mi pobre, pobre Papá). Es más desconcertante que la Selección Nacional, y quizá más popular que la misma después del 3 a 1 contra Honduras. Y claro, es la clase de persona que redefine el término de Finísima Persona.

Que ustedes lo disfruten…

P.S.: Por cierto, jamás pensé que Pacasso fuera capaz de escribir más de 27 palabras al hilo sin recurrir al plagio o al Wikipediazo. El inicio de milenio no deja de sorprender…

La mejor época

Definitivamente, esta es la mejor época para vivir.
Al menos en lo que a cuestiones científico-tecnológicas se refiere.
Los que dicen saber de esto y para demostrarlo emplean un lenguaje técnico sumamente elevado, afirman que en los últimos 20 años la humanidad ha avanzado “pinchemil veces más de lo que lo había hecho en pinchemilytantos años”.
Es obvio. Por ejemplo, en cuestiones médicas, hoy ya nadie “se muere de tristeza” y realmente son pocas las personas que tienen que conseguir a un gallo virgen de color negro para que les cante tres veces sobre la cabeza a fin de aliviar un dolor testicular.
Sí, gallo negro, virgen… sobre la cabeza… tres veces ¿ok?
O en cuestiones de transporte, ya no se requiere todo un día de camino para llegar al centro de la Ciudad… bueno, si hay plantón del PRD, sí.
El caso es que hace tiempo, en cuanto admití mi incapacidad para dar seguimiento al progreso del hombre en todas las ramas del conocimiento, decidí supervisar sólo dos áreas de la ciencia:
1.- Audio/Video.
2.- Videojuegos.
(Quietos puristas: es mí artículo y pongo lo que me venga en gana… al fin que ni mi blog es)
En cuanto al primer elemento, aún recuerdo el día en que mi padre entró a la casa con una gran caja que decía ‘SONY’… ‘¿Qué es?’ ¿Qué es?’ pregunté emocionado, pero nada, nomás no soltaba prenda.
Se puso a conectar todo el cablerío al estilo del hombre, o sea, sin leer las instrucciones, y luego de algunos ajustes, ¡TA-RAAA-AÁN!, que en el horario en que debieran aparecer Don Gato y su Pandilla, aparece Moisés haciendo que el mar se dividiera para permitir que el pueblo elegido pudiera escapar de Yul Brynner y su ejército.
Tiempo después, cuando los tres meses de haber visto Los 10 Mandamientos a diario ya habían hecho estragos en mi psique, el Faraón Ramsés II llegó a la casa con una caja que decía ‘SONY’, pero esta vez, de dimensiones más reducidas.
‘AHNOMA…’, exclamé, pero con mi voz interior, pues temía que de hacerlo con mi voz exterior hubiera invitado al Faraón a regalarme una bofetada de ida y vuelta. No, en vez de eso, le dije ‘Oh, hijo predilecto de Egipto, no me diga que ya hicieron las videocasseteras más chiquitas’.
El méndigo Ramsés II, tampocó soltó prenda, sólo desempacó el nuevo artilugio, de color gris con fundita azul, le metió el cassette demo, me invitó a colocarme unos audífonos, minúsculos para los estándares de aquellos tiempos, presionó un botón y… ‘¡AAAAAYJODESÚ… HUYAN TODOS… UN JUMBO JET VIENE DIRECTO A LA CASA… ES LA ONCEAVA PLAGA..!’
El caso es que desde aquellos días de ira de Dios, las sorpresas nunca han cesado. Llegaron televisiones cada vez más y más chiquitas, luego la tendencia cambió y comenzaron a llegar cada vez más y más grandotas. Por fortuna, durante todo este trance, mi capacidad de asombro ha seguido intacta.
– ‘Naaaaah… ¿un control remoto SIN cable?’
– ‘¿Un reloj con alarma… musical? órale…’
– ‘Un momento… ¿dijo usted… Laser Disc? ¿Laser… pero Laser-Laser? ¿Laser onda Star-Wars… onda espada… SWOOON-SWOOON?’
– ‘Yaaaaa… ¿mil canciones? ¿en esta cosita?’
Si algo heredé de mi padre… y de hecho ahora que lo pienso, lo único que heredé, fue su vocación gadgetera.
Gadgetera de gadgets, no de galletas… bueno, también… pero a ver si hay Oreo y lechita fría, por favor.
El caso es que reafirmo esa herencia cada que camino por el departamento de electrónica de cualquier tienda decente y veo una etiqueta que dice ‘Nuevo’.
De pronto, sucede… ahí mismo… sí… la magia… sí… es… es… un micro-orgasmo.
– Veo que le interesa el…- me dice la encargada del departamento de video.
– Shhhh… péreme… quieta, quieta… no se mueva, no se mueva, que no se mueva, le digo…
– ¿Está usted bien, señor?
– Quieta, quieta… O-OH… AAAAAAAAH… OOOOUUW… aaouaaah… ufff… Dios…
– ¿Lo…
– Ya… a ver… ¿qué tiene de nuevo este modelo?
La idea de dar seguimiento a la tecnología en dos ramas de las ciencias resultó sumamente afortunada pues, si hubiera decidido medir el avance de la humanidad atendiendo sólo a los videojuegos, en 1979 habría convocado a una cumbre de líderes mundiales para decretar que, como era evidente que el hombre había llegado a la cima del conocimiento y no podría avanzar más, era necesario un suicidio masivo. Sí, debíamos cerrar el changarro si no queríamos que por volar tan alto, nos pasara lo que a Ícaro… o a Dédalo… nunca supe bien cómo estuvo aquello… méndigos griegos locos…
– ¿Pero qué pasó en 1979? – pregunta el tipo de lentes.
– ¿Que qué pasó, preguntas, baboso?
Pues casi nada, que salió el Intellivision… sí… y es que, vamos, comparado con el Atari, uuuuh… años luz…. Atari e Intellivision… es como comparar… como comparar… ¿cómo lo digo para que me entiendan los que aún no nacían? como comparar… comparar… a… ah, ya: como comparar a Wall-E con Eve. Sigo en la onda, no cabe duda.
Los videojuegos me atraparon desde un inicio y recorrí todas las facetas de un videojugador de respeto: he sido maratonista de Pongs, Ataris, Intellivisions, Colecos, Segas, Dreamcasts, Playstations y Xboxes; jugador nocturno con el ‘mute’ activado; salvé a miles, quizá millones, de princesas y personifiqué a la perfección al siempre odiado Chamaco de Farmacia, aunque también fui lacra de arcadia, pasando por falsificador de tokens, patrocinador de nuevos talentos y corredor de apuestas…
‘¡Oye, imbécil… ¿qué no ves el letrero?! ¡Prohibido cruzar apuestas!’… sí… recuerdos gratos, todos ellos.
Volviendo al tema, es tal el avance de la humanidad, que temo que hoy, las dos ramas de la ciencia que hace años decidí abrazar, se han fusionado en una sola.
Sí, de pronto, por sorpresa, sin sospecha previa, mis dos maestrías se fusionaron en un doctorado.
Ya no es posible referirse a un televisor como tal, ahora son pantallas. Es también reprobable adquirir una pantalla sin cuestionar por las entradas HDMI para el Xbox (porque el mísero ‘Video In’ pa’l Wii se da por descontado) hay que preguntar por las entradas ópticas, por las salidas nucleares, por el lector de ondas reverb y por el regulador de zapping.
Las últimas tres me las saqué de la manga, pero todos los vendedores que he consultado me juran que sí, que ‘Huy, sí… sí tiene todo eso, señor’.
La prueba contundente de que ya no hay fronteras entre estas ciencias, la que me enseñó de la forma más sencilla y mística posible de que todo era uno y el uno era todo, es la de haber comprado el PlayStation 3 sólo para ver discos Blu-Ray.
¿Neta?
Neta
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–– PACASSO

PD.- Aunque para propósitos literarios sería muy adecuado decir que la primer película que compré en ese formato fue Los 10 Mandamientos, en la práctica no me pareció prudente… Moisés se ponía muy loco.

finisimocarton