¡Almost Famous!

Eso que llaman "sinergias"...

Eso que llaman "sinergias"...

Este blog se encuentra de plácemes, pues Paco Almaraz (Pacasso, para quienes siguen su carrera como caricaturista en el diario Metro y con el Mario Netas de Reforma.com) fue de los que se apuntó con un nombre para su banda roquera que promovimos en el post previo (también cedimos derechos a Jericaya Funky, que viene con grandes augurios). Paco extendió su creatividad al punto del desgarre inguinal, citando además de la banda a la fuente de cuyo cacumen emanó tan dilecto nombre. Vamos, que nos puso un link en Ozonóvoros, su blog. Esperemos que dicha banda no se quede perdida en el conformismo del Guitar Hero, sino que florezca y rinda frutos aunque sea en un disco tributo a José María Napoleón.

El buen Pacasso también se comprometió a ser una de nuestras Finísimas Visitas en fechas próximas, así que estén pendientes con sus comentarios mordaces y carotas de “no le entendí”. Su humor no es para intelectos primarios. ¿Cómo se comprometió a colaborar? Tengo fotos de él saliendo de la regadera durante un viaje que hicimos a Ixtapan de la Sal. Un viaje que ambos hemos tratado de olvidar, inútilmente. *ESCALOFRIO*

OK, me voy a apurar a ver si acabo de subir algo más en lo que resta del día. Es que voy invicto en mi temporada del Madden, que es la única alegría (virtual y ficticia) que me dan mis 49ers de unos años para acá…

ARCHIVO MUERTO: “Y Ahora Con Ustedes…”

AWESOMESAUCE!!!

AWESOMESAUCE!!!

NOTA DEL TOÑO: Hace un par de días uno de los comentaristas estelares de este blog me preguntó si realmente tengo registrado el nombre de mi grupo de rock, Los Chilakillers. Por supuesto que sí. También el de mi cuarteto músico-vocal Los Hermanos Brothers. Y no sólo esos, también he ido registrando una larga serie de nombres para agrupaciones (y hasta actos solistas) en diversos géneros. De hecho mi primer colaboración en la nueva etapa de Conozca Más fue con la columna que reproduzco a continuación, cuando la sección todavía se iba a llamar Pan y Circo (hace como tres años, creo). David, checa los nombres que hay aquí y avísame si te late alguno. De todos modos ya voy pensando en unos más. Mi sueño dorado es que alguno de mis “bautizados” gane un Grammy, así que échenle ganas. ¡El nombre es la mitad del éxito!

AHORA CON USTEDES…

Cuando te decidas a realizar tu sueño dorado sobre el escenario, sólo necesitas un nombre memorable para triunfar (el talento sobra, es obvio). Busca tu estilo en estos ejemplos, adopta el apelativo correspondiente y asegúrate de pagarme regalías al empezar a cosechar discos de oro.

LOS SERES QUERIDOS. Simple, sencillo, ideal para cuartetos de “Rock En Tu INDIOma” con pretensiones.

REBELIÓN DE CASIMIR. Rock clásico, preferente uniformados con trajes de tres piezas de Suburbia y cortes de pelo a lo René Casados, circa XE-TU. O a lo Arturo Peniche en cualquier novela donde salga de ejecutivo, para los no tan ancianos.

TESTIGOS DE AMWAY. Rock cristiano multinivel. Algo así como si Creed tuviera que reclutar a diez fans, y cada uno de esos a otros diez, y así sucesivamente.

RESTO DE EDMUNDO. World Music, pero con el particular de que todos los integrantes adopten el sobre nombre de Edmundo (sí, a lo The Ramones).

LOS OZZY OSMONDS. Heavy-Pop mormón. Actual, pero sin perder los valores fresas que hacen que los papás compren discos a sus hijos.

EFECTO HASSELHOFF. Techno-Pop, pero con una particularidad: todos los sampleos deben venir de series estelarizadas por David Hasselhoff. O sea, El Auto Increíble y Guardianes de la Bahía, ad nauseam.

AD NAUSEAM. Ponchis-ponchis repetitivo y carente de creatividad. Pero honesto.

FEY NO MORE. Nu-metal especializado en covers de Fey. Imagínate “Popocatépetl” en manos de Linkin Park… y ni así estás cerca.

RAGE AGAINST THE MARIACHI. Ranch-core (rancheras hard core, para los neófitos), con abundancia de tololoche y falsete iracundo.

VERSOS VS. VERSOS. Rap de ida y vuelta. Algo así como las coplas de retache, pero con frecuentes referencias a manejar autos de lujo, levantando perras y luciendo joyería masculina de pésimo gusto.

PARDO VAN DYKE Y LOS ARBOLES FELICES. Art-Rock, pero las portadas de los discos son paisajes inspirados en el programa “El Placer de Pintar: con Bob Ross”.

LA PERMANENTE. Ideal para un trío vocal femenino semi-retro. Una amalgama de los B-52’s con producción Phil Spector, pasando por el Julissa-look.

DORIS GAY. Divas disco en versión transexual. ¿No has notado nunca la abundancia de imitadoras de Cher con manzanas de Adán prominentes? Ahí hay un mercado en ciernes.

YUCATECOS ESPASMÓDICOS. Trío Grind especializado en versiones intensas de la obra de Guty Cárdenas, María Medina y Sergio Esquivel.

LUCY FUERZA. Nombre de guerra para una Mex-Diva, suficientemente sólido para darle calambres a las Elys Guerras, Julietas Venegas y de más femirroqueras desmaquilladas.

LOS MECHAS. Coctel Proto-punk, entre The Stooges y Los Xochimilcas (gracias,Pollo).

PEGASOS DE MIÉRCOLES. Suena bien como un quinteto Progre-Aggro, pero con letras de protesta provocativas e incendiarias.

ERNESTO Y EL RESTO. Si el vocalista quiere lanzarse pronto como solista y se llama Ernesto, el nombre viene que ni pintado.

ELOY OCCISO Y SUS DEUDOS. Gothabilly (goth con rockabilly, para los no iniciados), pero de tintes Caifanescos (versión 1989).

PAVOS PARSONS PROJECT. Progresivo guajolotero, como tu primo que saca la guitarra en las reuniones e insiste en cantar Güish Llu Güer Jier.

KK-RO. Trip-hop con sampleos ocasionales de sonidos cinematográficos alternativos: o sea celulares, envolturas de celofán estridentes y nacos gritando “¡ya llegué!”.

FICHERAS PELIRROJAS. Cuarteto femenino salsoul, con bastante escote y tocados de pluma de por medio.

JERICAYA FUNKY. Quinteto tapatío de rock. De hecho, deberían dedicarse a erradicar el legado de Maná. Por piedad.

LA PINTA Y LA NIÑA. Dúo lesbi-pop, estilo Ta-Tú, pero con una pecosa y una escuincla… bueno, viéndolo bien, eso son las Ta-Tú. Olvídenlo.

PIÑATA DE NITRO. ¿Qué grupo, en su sano juicio, iba a acceder a compartir el escenario con una banda llamada Piñata de Nitro? Speed Metal Vernáculo, nada menos. *

MAMÁ PULPA. Ska. No hay mucho que decir. Podrían vestirse como personajes de Viaje al Fondo del Mar, para variar.**

JFKFC. Industrial-político-económico-Fast Track. Como si KFMDM hubieran estudiado en el Tec.

STUPIDO LINE. New Wave refrito, pero con letras que se te suban a la cabeza.

RECURSOS HUMANOS Y LA LICENCIADA PERLITA. Cuarteto Alternaquito, con vocalista femenina y letras inspiradas en solicitudes de empleo fallidas.

DEBI 2 DURANGO. Electrónica con sampleos y beats inspirados en soundtracks de películas porno. Si no son de Durango, sustituir por cualquier otra ciudad o barrio que empiece con la letra “D” (Debi 2 Donceles, Debi 2 Damasco, etc.)

AMECAMECA’S SOUND MACHINE. Folk-Fusión-Big Band, especializados en animar palenques y XV años.

ÑERIS VELA Y SU CHILPANCINGO SIDERAL. Latin-Jazz Tecno-Polka, homenajeando al primer astronauta mexicano (y al paso que vamos, último).

* ¡Mi favorito!

** Mi hermano postizo y socio criminal Eduardo Rockstar me indica que ya hay en México una banda con este nombre. Si es cierto, se les suplica a sus integrantes y/o representante que pasen por mi oficina con su chequera para “dejar dicho”, ¿estamos? No quiero acudir a la instancia de mis abogados, así que resolvamos esto civilizadamente.

Nuestros lectores opinan…

Para esas ocasiones en que la Musa se toma el día para visitar a su tía que vive en Perote, siempre es bueno recurrir a la sabiduría popular. Por desgracia, yo solo cuento echar mano de aquella que emana de los lectores de este humilde blog. A ver qué sale…

“¿Por qué no has puesto nada de tu biografía en el blog donde dice ‘About’? Muchos queremos saber de dónde saliste, dónde estudiaste, etc.” – Asssterixxx387

Esos datos son parte de mi autobiografía no autorizada. Como todavía no la autorizo, no hay datos. Pero ya mero soluciono el asunto, lo malo es que negociar con uno mismo es bien delicado. Un día se me disparó un amparo y me demandé solito. Por suerte tenía un acta pericial a la mano para mitigar el impacto, pero me las vi negras, como Barack en la regadera.

“¿Boxers o trusas?” – K@rlit@_De_Efe

Ninguna de las dos.  Así como Eva y Adán cubrieron su desnudez con hojas de parra, yo lo hago, pero con hojas de plátano. Las de parra revelan demasiado. ¡Ya saben, chicas! Lo malo es que mis partes pudendas empiezan a oler más y más a tamal oaxaqueño.

“Ya vi que vaticinaste al TD de Polamalu para la Victoria de Acereros unos segundos antes de que ocurriera. Ya en serio, ¿quién va a ganar el Súper Tazón?” – TB12-DeMiAn

El Súper Tazón pasado TODO MUNDO dijo que los Patriotas ganaban, y los Gigantes les dieron la campanada. La NFL de hoy está llena de sorpresas, y este Súper Tazón no será la excepción. ¿Estás listo?

Mi pronóstico es el siguiente: los dos equipos van a perder. Como lo oyes. Es un resultado que jamás se ha dado en la historia de la liga. Pero lo veo clarito como el agua. Es tan improbable, que lo más seguro es que suceda. Claro, hay quienes no concuerdan conmigo. De hecho, los momios en Las Vegas están así:

Pittsburgh gana a Arizona por madriza… 8 a 9
Pittsburgh gana a Arizona por menos de una madriza… 3 a 5
Ambos pierden… 1 a 2
Todos ponen… 6 a 1
Toma todo… 6 a 1
Arizona gana… 9! a 1*

* O sea nueve, a la potencia de nueve, a la potencia de nueve, a una. Gracias, calculadora científica de la prepa.

“¿Quién es tu lector o lectora favorito, y por qué? ¿Soy yo? ¡Dime que sí!” – Pedro Ruanova, DF

Siento echar por tierra tus fantasías homoeróticas, Pedro, pero hay que hacer muchos méritos para ganarse un lugar en mi corazón. Dicho sea de paso, deja de mandarme tus fotos recién salido de la regadera. Por piedad. OK, no nos desviemos. Por principio de cuentas es muy pronto en la vida de esta blog para empezar a distinguir favoritos, pero de entrada te diré que hay lectores que van un paso más allá. Siempre comentan. Escriben mails seguido. No sólo eso, escriben y comentan cosas que aportan y enriquecen el contenido de estas páginas. Ahora bien, una vez aclarado el hecho de que mis familiares y amigos no son elegibles para tan magno galardón, mi lectora favorita hasta el momento es Patricia Ivonne. No solamente escribe seguido para comentar lo que he escrito, sino que además le interesa mi opinión sobre su carrera. Verás, Paty está interesada en el modelaje, y a sabiendas de que he fungido (y fingido) como director de revista, me ha consultado respecto a su portafolio fotográfico. De paso me ha permitido comprobar que Finísimas Personas tiene a las lectoras más atractivas en el universo bloggero. Para muestra…

Paty Ivonne...

Paty Ivonne...

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...Finisima Lectora!

...Finísima Lectora!

Ojo, nopales infiltrados: Paty es buena amiga de este blog, así que no empiecen con comentarios y piropos de refaccionaria, pues no tendré empacho en borrarlos. Nada de “Con esas ___ y un ____ yo sí ___ mis ____”, evítense el “En esa ____ si me ____”, y ni piensen siquiera en “Aviéntame unos _______ para que _____ mis _____ y me ____ en tus _____”, pues francamente esas cosas, aparte de ser físicamente imposibles, no vienen al caso en un blog decente como el mío.

Interesados en contratar a esta modelo, escriban a finisimapersona@mac.com, yo le paso el mensaje.

Y las comparaciones son odiosas, pero para que vean que no miento, fuimos a blogs rivales y copiamos fotos al azar de sus lectoras…

"Sieg Heil!"

"Sieg Heil!"

"¡El horror! ¡El horror!"

"¡El horror! ¡El horror!"

"AAAARGHHH! MAKE IT STOP!"

"AAAARGHHH! MAKE IT STOP!"

“¿Dónde acabó tu bigote?” – Raúl Ayala, San Diego, EEUU

En el fondo del lavabo, obviamente. Un par de días antes de la meta me tallé vigorosamente la cara después del baño y dejé la mitad de mi anémico mostacho embarrada en la toalla. Una de dos: o mi mujer me puso Epilady mezclado con el jabón corporal, o esas navajas de rasurar fabricadas con plomo no son tan buenas como pregonaba el tipo que las vendía en el Metro Villa de Cortés. El caso es que acabé afeitando el resto y replantearé la posibilidad de repetir la hazaña en este 2009. Estén pendientes.

“Me enteré que tu contador, Optimus Menchaca, está en prisión. ¿Puedo ofrecerte mis servicios?” – CPT Manlio Ampudia, Monterrey

CPT Optimus Menchaca, en dias más felices. ¡Ánimo Optimus, que quince años no son nada!

CPT Optimus Menchaca, en días más felices. ¡Ánimo Optimus, que quince años no son nada!

Mi lealtad hacia Optimus es sólida, Manlio, principalmente porque sospecho que mis complicadas finanzas personales y singulares relaciones laborales fueron culpables de su lamentable status actual como huésped de nuestro sistema penitenciario. Ahora bien, si tienes facilidad de desviar fondos a naciones sin tratados de extradición con países pertenecientes a la ONU, si compartes mi idea de que 2 + 2 no son necesariamente 4 y si tus conocimientos contables van a la par de tus dotes como masajista shiatsu… podemos hablar, ¿porqué no?

Cuando Toño conoció a Anna…

Asi se ponen los centros comerciales gringos el dia posterior al de Acción de Gracias.
Así se ponen los centros comerciales gringos el día que sigue al de Acción de Gracias. Cuando hay demasiada gente en la tienda, sueltan al Tiranosaurio para que se coma a unos cuantos.

Sí, mi esposa se llama Ana y no Anna, así que es obvio que no les voy a recetar uno de esos cursis textos tan en boga ahora que se acerca el 14 de febrero. En efecto, éste texto contiene muy poco de amor, y mucho de sexo. Y no de cualquier sexo. Sexo sudoroso y pegajoso. Sexo kinky y depravado. Sexo grupal y en solitario (pero captado por la lente de la cámara). Y bueno, hay un poquito de amor mal disfrazado de cariño, para los que aún tienen su corazoncito y recuerdan a Anna como yo la recuerdo: vulgarzota y simpaticona.

En 1997 me encontraba disfrutando unos días extra de vacaciones en el Sur de la Florida tras una convención editorial para la revista en la que entonces me desempeñaba como director. Tras cinco días  de malsana convivencia con mis colegas provenientes de otros países, el recuento de los daños era considerable. Habíamos bebido como cosacos, nos dimos palmadas en la espalda por enormes éxitos en circulación y ventas de publicidad, fumamos descomunales Cohibas con olor a oveja quemada y demostramos la clase de comportamiento indigno y decadente que suele caracterizar a quienes se soban el lomo chambeando como mulas todo un año, para de pronto hallarse con mucho que ventilar y muy poco tiempo para hacerlo.

Pese a todo, aprovechando el viaje al extranjero y un periodo de bonanza económica, decidí hacer mis compras navideñas de una vez. Eran los últimos días de noviembre, así que la mercancía y las rebajas no habrían de faltar. Reservé un hotelito para pasar tres días adicionales, renté un modesto cochecín y me preparé a meterle una buena maraca a las tarjetas de crédito. Claro, jamás caí en la cuenta de que el primero de esos tres días extra caía en el Día de Acción de Gracias. En efecto, el famoso Thanksgiving de los gringos me era una tradición vagamente familiar, así que se imaginarán el éxito de ese primer día de compras: por principio de cuentas, TODO cierra. OK, las farmacias CVS y los Walmart abren (estos últimos por tiempo limitado), pero el resto del país se paraliza para regresar al hogar familiar y atracarse de pavo,  camote, salsa de arándano y relleno de pan mojado.

Y yo en un Holiday Inn en remodelación. Mi banquete de celebración consistió en unas hamburguesas que compré en el Wendy’s unos minutos antes de que cerraran sus puertas por el resto del día. Compré papitas y otros chuchulucos variados en una gasolinera para resistir hasta el día siguiente, y me pertreché en mi cuarto a ver el futbol americano (Dios no desproteje del todo).

Claro, este idiota tampoco sabía que el día siguiente al Día de Acción de Gracias es el famoso Black Friday, y por tradición es la fecha del año en la que el mayor número de norteamericanos se da cita en los centros comerciales para aprovechar las descabelladas ofertas preparadas ex profeso para tal ocasión. El Black Friday no es de risa, señora y señores. Todos los años hay estampidas de gente, bofetadas, pisoteados y demás incidentes propios de un país en decadencia a causa de su propio consumismo. Sumémosle el hecho de que eran años de bajo desempleo (¿no que Clinton era muy guey?), que las ventas por Internet no eran ni el asomo de lo que son hoy en día y que el centro comercial elegido por su servidor era una auténtica joya para el turismo comprístico del mundo: el Sawgrass Mills Mall, un prodigio del concepto Outlet con más de 240 establecimientos dedicados en cuerpo y alma a vender todo más barato que nadie. En fin, la tormenta perfecta para un endeudamiento histórico.

El Sawgrass Mills Mall, catedral del turismo consumista
El Sawgrass Mills Mall, catedral del turismo consumista

Me presenté con mi carota de asombro en el mall desde las primeras horas de la mañana, para descubrir que mi idea había sido compartida por decenas de miles de humanos. El estacionamiento se encontraba cercado por filas interminables de autos. La aglomeración era de no creerse. Ríos de gente recorrían los pasillos del centro comercial, y el simple hecho de llegar de una sección a otra resultaba una tarea de paciencia y dedicación. Pese a todo, logré ir haciéndome de una buena gama de regalos para toda la familia a precios que en México me hubieran resultado tres veces más caros. Mi humor, inicialmente empañado por la falta de previsión ante tal maremagnum consumista, mejoró gradualmente.

Pero claro, el hambre acabó por vencer mi afán por comprar el afecto de mis seres queridos. Lo malo es que los food courts del Sawgrass eran insuficientes. Tras mucho batallar descubrí una cola como de 12 personas afuera de un Ruby Tuesday’s, y la perspectiva de un restaurante con mesero me pareció más halagueña que estar dándoles codazos a extraños con mi charolita durante la infructuosa búsqueda de una mesa. En fin, a hacer cola se ha dicho. Como mis compras se habían ido multiplicando de manera alarmante, había adquirido (por $22.95!) una enorme maleta con ruedas capaz de reunir todo el botín acumulado. Mi maleta y yo comenzamos el avance hasta la puerta del establecimiento.

En algún momento se situó detrás de mi un tipo fornido de mirada amenazadora. Fácilmente se aproximaba al metro noventa de estatura, y pese a las generosas porciones de mi nueva maleta calculé que, si acaso, le hubiera servido a aquel bestia para guardar un par de juegos de ropa, debido a una musculatura pronunciada. El tipo miraba nervioso la puerta, como estimando cuanto tiempo iba a tomarle llegar hasta allá. Se veía indeciso, al punto que abandonó su lugar y regresó a perderse entra las riadas de gente que seguían agotando existencias. De pronto, para su mala fortuna, la fila empezó a avanzar rápidamente. Un par de minutos después yo me encontraba casi a la puerta del restaurante, donde un apurado anfitrión malabareaba mesas tan rápido como le era posible. Sólo quedaban dos gentes delante de mi cuando volví a ver al fortachón, ahora con cara desconsolada hasta el final de la fila. Al abandonar su puesto se habían sumado a la hilera de comensales al menos una docena y media de hambrientos.

Decidí tener un gesto de amabilidad, y le hice señas para que se acercara. El vejete detrás de mi en la fila me miró con recelo, pero le expliqué en “inglés turístico” (muy útil para no ahondar en explicaciones) que aquél humano me había pedido que le reservara su lugar. Mi nuevo amigo me siguió la corriente de inmediato y procedió a entablar una rápida conversación conmigo, explicándome de que su novia lo había mandado a buscar mesa pero que ya se había tardado en regresar. Ambos hicimos mención de lo lleno que estaba el mall, y de buenas a primeras ya estábamos a punto de recibir una mesa.
El anfitrión nos preguntó cuántas personas éramos. Yo, naturalmente, respondí que venía solo y que mi amigo quería mesa para dos. Recibí la obligatoria sonrisita apropiada para “sólo hay lugar en la barra para quienes vienen solos”, al tiempo que mi mirada se dirigía a la previamente práctica maleta de rueditas, de súbito más estorbosa que un elefante con epilepsia. A punto estaba de aceptar el lugar cuando el fornido gringo me dijo “si no te molesta, puedes sentarte con nosotros en una mesa de cuatro”.

Me brillaron los ojitos. Mesa grande. Lugar de sobra para poner mis chivas y estirar las patas. ¿Y qué tan mala podía ser la charla con este guey tan alivianado y su novia? Le pregunté si ella no tendría inconveniente, y él me aseguró riendo que de ninguna manera. No se hable más: Mister Sempere, parti of tri, plis.

La charla en la mesa se tornó más fraternal. Mi interlocutor se presentó: Hank. No, no era linebacker retirado, aunque sí jugó algo de futbol colegial en sus años mozos. ¿Yo? Antonio, editor de una revista para el hombre de hoy. Hank resultó suscriptor de la versión gringa de MH, así que la conversación giró por esos derroteros. Entre charlas y mordidas al pan con mantequilla Hank miraba hacia la puerta, esperando la llegada de su novia. “Anna se desconecta cuando está de compras”, dijo en tono de media disculpa. “Mi Ana también, no te preocupes”, respondí. Buena vibra, ligera. Rara vez dejo ver los lados desagradables de mi personalidad con gente a la que recién conozco, así que la cosa marchaba bien.

De pronto se hace algo de silencio y miro en dirección a la puerta. Acaba de entrar una tipa enfundada en un atuendo de Body Glove que puede o no ser más que una capa de pintura sabiamente aplicada. La cintura es casi inexistente por su brevedad, las piernas son largas y bien formadas, el vientre al descubierto revela largas horas de dedicación en el gimnasio. Dos colosales senos, obviamente operados, están semidescubiertos por un zipper estratégicamente abierto a la mitad del “top”. Los colores negro y rosa mexicano de la prenda marcan un vivo contraste con la piel bronceada a la perfección. La mujer no se quita las gafas Oakley, pero su rostro maquillado hasta el cansancio recorre cada mesa del local, donde se ha hecho un silencio más bien incómodo. Una animalística  melena negro azabache completa el cuadro.

Anna, frágil y timida damisela. Ordenó ensalada César, aderezo aparte.
Anna, frágil y tímida damisela. Ordenó ensalada César, aderezo aparte.

Este es el momento ideal para cimentar la amistad con Hank. Mi mente trabaja a mil por hora buscando uno de mis piropos de mal gusto que sea fácilmente traducible, procesando una y otra vez la posibilidad de que “en esa cola sí me formo” tenga sentido en el idioma de Shakespeare. Justo cuando voy a decir cualquier barbajanería, descubro que Hank hace gestos desesperados hacia la puerta… y que la recién llegada lo reconoce.

En un instante estoy de pie intentando tragarme el pedazo de pan a medio masticar, y Hank me presenta a Anna, su novia. Le explica qué hago sentado con ellos a la mesa, y antes de poder expresarle mi agradecimiento ella se ríe para tranquilizarme. Dos enormes incisivos destacan como chicles Adam’s de menta, gigantes, ¿falsos? Difícil determinarlo. De hecho, el resto de la comida estará ocupado frecuentemente por evaluar qué partes de la tal Anna son prefabricadas y cuáles son originales.

Más charla insulsa, obviedades respecto al gentío y órdenes de bebidas. Yo, una Guinness. No hay. Ni hablar, Bass, la mejor opción “B” en puerta. Hank me hace coro y Anna pide té helado sin azúcar. Al fin se ha quitado las gafas oscuras y veo unos ojos que muestran la pesada mano del maquillaje. Es obvio que pasar desapercibida no es la meta de esta gringa con tintes exóticos, mitad italiana corriente de New Jersey y mitad Pocahontas versión cabaret. Sigue con tus ejemplos chistosos, so bestia. Hace rato casi metes la pata frente a Hank diciéndole alguna nacada sobre Anna. En fin, llegan las bebidas, ordenamos entradas y platos fuertes de una vez y brindamos por el gusto de estar sentados en un restaurante como la gente decente, no haciendo fila frente a los pinches Gyros como la plebe.

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Finísimas Visitas: El Pollo

TOÑO dice: “OK, lectores de alcurnia, hoy vamos a intentar algo nuevo. A raíz de la creciente (e inexplicable) popularidad de este blog, hay dos disyuntivas: o le echo más ganas o pido refuerzos. Lo primero ni pensarlo. Así que démosle la bienvenida al primer invitado de (esperemos) muchos más. En estas páginas ya han encontrado algunos vestigios de lo que fue el grupo literario Planeta Paulina. Uno de sus fundadores nos honra con su visita, el siempre elegante y nunca bien ponderado Alfredo Dávila Monsiváis, mejor conocido en las páginas de sociales y en diversos giros negros como El Pollo. Le pedí cortar una florecita literaria de su jardín, en prenda de todas las veces que nos dejó colgados esperando sus muy prometidos textos en nuestras artísticas (y etílicas) reuniones. Y El Pollo no decepcionó, con una sesuda reflexión inspirada en su prolongada soltería. Que ustedes lo disfruten…”

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Cotizado Soltero Presenta: ¡Yo No Lavo Platos!

Por Alfredo Dávila Monsiváis

No comenzaré por decirles que ser soltero es el estado natural del hombre, ni tampoco decirles cuántos años de mi infancia me imaginé en mi departamento de soltero disfrutando de lo lindo las mieles de la vida, esto último me lo guardo para mí; de lo primero, creo que aunque sea un cliché, es algo valioso y que debemos de disfrutar mientras nos dure el gusto, ¿no?. Por lo demás, quiero empezar esta serie de entregas con algo a lo que todos los compañeros solteros nos enfrentamos: Tener que lavar la vajilla; claro, siempre cuando se cuente con una.

Lavar los platos es una tarea fastidiosa y amarga para el soltero solitario, ante la cual se abren una serie de posibilidades:
Usar platos y vasos desechables. Es un método eficaz pero poco ecológico, costoso y que genera un problema adicional: el tener que sacar la basura con más frecuencia
Alimentar a un amigo. Los gatos son un excelente animal de compañía que causa pocos perjuicios si exceptuamos la caída de pelo, los gritos que dan cuando están hambrientos y sus fastidiosos hábitos sexuales. Estos animales poseen una lengua rasposa y áspera que deja los platos relucientes y completamente secos: la alternativa más ecológica a la máquina lavaplatos.
Dejar que los platos se amontonen en el fregadero. Lo mejor es tener un fregadero grande y que soporte grandes pesos. Si el tuyo requiere de refuerzos, no lo pienses más y llama a tu arquitecto de cabecera.
Sustitución de la vajilla. A menudo ignoramos la estupidez de las costumbres que nuestra sociedad nos impone: culturas como la musulmana prescinden totalmente del tenedor, por ejemplo. Esto facilita las tareas de limpieza y supone un considerable ahorro en agua y detergentes.
Supresión de los platos. Ya nos hemos desecho de la limpieza de cubiertos. Ahora podemos prescindir tambien de los platos. ¿Cómo? Pues muy sencillo: arrojando la comida directamente sobre la mesa. Los más escrupulosos pueden desinfectarla con alcohol o acetona después del postre, o bien comprarse otra mesa cada determinado periodo de tiempo.
Supresión de sartenes y cacerolas. He aquí la parte más complicada. Es prácticamente imposible deshacerse de estos instrumentos, pues sin ellos es casi imposible cocinar. Sin embargo, una cubeta de metal puede muy bien cubrir las funciones de una olla y, además, puede guardarse en un sitio fresco y seco hasta nuevo uso. La sartén es menos prescindible. Es, por así decirlo, el objeto leitmotive del soltero. De hecho, una soltería digna se forja a sartenazos. Bueno, exageré un poco, no es tan grave. Sin embargo, se puede usar cualquier otro objeto que sustituya el sartén, como por ejemplo: señal de tránsito, charola metálica empleada en los bares, tapa de lavadora, etcétera. La creatividad que tiende a crecer en la soltería, nos asombra en la mayoría de las veces.

Ningún plato resultó dañado durante la redacción de esta obra; cualquier parecido con el mundo real es verdadero. Si deseas compartir tus historias de soltería, contacta a: davilamonsivais@hotmail.com

¡Los novios a la pista!

"¿No escuchaste, GUEY? ¡A la pista!"

"¿No escuchaste, GUEY? ¡A la pista!"

NOTA DEL TOÑO: Hace poco más de 10 años, a tan sólo unos meses de contraer nupcias, se sucedió una vorágine de bodas (casi todas planeadas) entre mis familiares y amigos. Me receté como 22 bodas en un lapso de 6 meses. Sobra decir que la gran mayoría de los festejados no recibieron más regalo de mi parte que un abrazo después de partir el pastel, pero eso les pasa por casarse todos en tropel. Pero me desvío… el hecho es que escribí la reflexión siguiente para una sesión del Planeta Paulina, y después me pidieron una versión más light para una revista de novias (no recuerdo porqué no accedí, pero probablemente fue por huevón y/o olvidadizo). Las referencias musicales, al menos, les traerán muchos recuerdos a los que las pesquen.
Y este texto está dedicadísimo al Chatis Barraza, quien se divirtió como nadie en cuanta boda se presentó. Hasta en la suya. ¡Salve, Chatis!

2 de julio de 1998

Canciones de boda.

“Háganle una rueda a Juana
porque ya empezó a bailar”
Juana La Cubana

“Seguro este güey escribió esta pendejada porque se casó hace poco”.

A sabiendas de que alguien seguramente pensó lo anterior al leer el título de esta obra, no puedo más que exclamar una palabra que ha caído en desuso, pero que es harto (también en desuso) descriptiva de mi sentir hacia esa muda observación: ¡Pamplinas! Dicho sea lo anterior con cara de indignación y nervioso agitar de un puño cerrado en dirección al bribón (otra más) que cree que el ensayo sobre temas musicales presentes en festejos nupciales sólo es digno de tratamiento tras los esponsales del autor mismo. Después de esta nostálgica diatriba verbal con expletivos de principios de siglo, prosigo. Ya habrá espacio para involucrar granuja, cataplasma, tunante, retortijón, bellaco y chotis (que no Chatis) más adelante…

El fenómeno de la canción de boda está lejos de la frivolidad y de la intrascendencia. Por el contrario, es digno de análisis y disertación sociológica, política y cultural. ¿Dónde más se toman de la cintura los Pérez, los Yazbeck, los Iturrigaray, los Goldstein, los Sánchez de la Barquera y los Garza en una desenfadada linea de conga? La canción de boda es unión de cuerpos y almas, bamboleo lúdico y cadencioso en el marco trepidante de la pista de baile. Y si bien no falta el granuja (por lo general miembro del clan López o Rodríguez) que se aprovecha del momento para pellizcar el bien formado glúteo de una Limantour, el festejo suele proceder en impecable armonía, al son amalgamado de múltiples géneros musicales.

"¡EA, EA, EA!

"¡EA, EA, EA!

Pero a fin de cuentas, el ambiente proviene de una sola fuente, única e insustituíble. Y es aquí donde la canción de boda cobra su valor. El tema musical que pudo o no pasar desapercibido por el radio o el mercado disquero, se vuelve una herramiente infalible para que todos, incluyendo los negados para el baile, muevan sus cuerpos en una curiosa ceremonia en honor de la felicidad causada por el enlace matrimonial (o quizá para olvidar que el evento mismo acaba de ocurrir). Tan grande es el fenómeno de la canción de boda que ha trascendido el ámbito nupcial en sí, y es elemento omnipresente en graduaciones, XV años, fiestas de año nuevo y demás jolgorios donde se reúnan familias y amigos, se libe en proporciones JoséJoséscas y se cuente con una banda de músicos o amenizadores dispuestos a hacer toda clase de ridículos con tal de que los presentes pasen un buen rato. He aquí pues, sin más preámbulos:

El Decálogo de la Canción de Boda

1. Amarás al Norte sobre todas las cosas. Aquí es obligado abrir un pequeño paréntesis para reconocer que toda la vorágine de grupos norteños aprobados por la Sociedad Dancística del Bodorrio tuvo como parteaguas a Bronco. Así es, la música grupera ganó un nicho ineludible en bodas de alta y baja sociedad, en el momento que algún idiota decidió que podía disfrazar su ineptitud para bailar tangos, valses y danzones con sólo calzarse un sombrero norteño, pretendiendo que el caminar con las piernas combadas hacia afuera eran atribuibles a las que rozaduras por andar a caballo (y no a haberse recetado ocho vasos de Bacachá Blanco con Coca). Éxitos como “Sergio el Bailador” y “Que no quede huella” fueron la forma ideal de garantizar que al menos una veintena de comensales dejasen de espurgar la “crema de sobras de otro banquete” en cuanto sonaban los familiares acordes. Pronto todo el mundo invadió la pista, coreando las letras escritas por el hercúleo Lupe Esparza. Esto es por demás curioso, pues la mayoría de los elegantes señores de sociedad que disfrutan de la onda grupera en eventos sociales son incapaces, aun bajo juramento, de reconocer que les gusta el mencionado grupo una vez fuera del ámbito de la fiesta. Sobran motivos para sospechar que en lo más profundo de la caja de compact discs del BMW, reside una maltratada copia de “El Sheriff de Chocolate”. Y pregúntenles si le darían aventón a un tipo vestido como Lupe Esparza.

2. No mencionarás el nombre de María en vano. O sea que siempre debe ir precedido de “Un, dos, tres, un pasito pa’lante….” y acompañado de la coreografía adecuada. O de la referencia a cualquiera de las Marías que Talía inmortalizó en telenovela y en tema musical.

3. Santificarás a Selena. El popurrí de la Reina del Tex-Mex no puede faltar en ningun evento celebratorio para baile y orquesta. Si quieres presenciar milagros, fíjate como la carrera de cualquier artista recientemente fallecido resurge con renovados bríos en un pequeño collage musical que repasa los éxitos “que le hicieron inmortal”. Bien lo saben quienes manejan el negocio musical: los muertos venden discos. En este caso, los muertos ponen a bailar a la gente.

bandablanca4. Los animales también serán sagrados. Sea El Venado, La Culebra, El Perrito, El Pollito (sólo o con papas) y hasta el Caracol (sólo o en sopa), el reino animal también se ve indignamente representado en la canción de boda. Las menciones a las mismas bestias suelen verse acompañadas de una coreografía imbécil que semeja su fisonomía. Por ejemplo, las manos extendidas a la altura de la frente representan la cornamenta de un venado. O frotar tu ingle contra la pierna de tu pareja de baile simula el Baile del Perro (hace mucho que no me invitan a una boda, así que a lo mejor me estoy confundiendo). La verdad estos gestos suelen representar más fielmente a un señor cuarentón que cree encajar en un círculo social haciendo mímica idiota al compás de la música, pero en fin, démosle chance.

5. Dejad que los niños se acerquen a mi… parafraseando a Michael Jackson. La increíble carencia de talento de Gatian… perdón, Tatiana, Yvonne e Yvette (Pituka y Petaka después de una magnífica cirugía plástica) y demás genios del entretenimiento infantil se perdona en el ambiente del festejo. El pinchísimo acervo musical de Timbiriche sobrevive colgado de un hilito de nostalgia (más resistente que una telaraña, por desgracia). Hasta “La Feria de Cepillín” hace su aparición de vez en cuando, con moderado éxito. Esto es atribuible a que la mayoría de los asistentes se encuentran tan alcoholizados que tendrían de por sí problemas para distinguir entre la Novena de Beethoven y la Novena a San Judas Tadeo a ritmo de guaracha. Un fenómeno curioso: ninguna canción de Chabelo se ha colado al panteón inmortal de las canciones de boda. Nada de “Adiós Superman”. Nada de “Mi Maestra Me Dio Un Beso a la Salida”. Nada de “Mamacita, ¿dónde está Santaclós?”. Mi hipótesis: lo último que está en la mente de los recién casados es la posibilidad, por distante que sea, de engendrar un niño que se parezca a Chabelo.

6. Honrarás a tu padre y a tu madre y a los demás ancianos presentes. Con el infalible popurri de Glenn Miller o, tristemente, rocanrol. Ojo, no me refiero al Rock & Roll, sino a su hispanizada forma donde Guzmán, Ibarra, Laboriel y demás maestros del refrito dejaron sello indeleble en la mente de nuestros progenitores y tíos vetarros. Olvídate, sin embargo, del foxtrot, de la polka y del chotís (pero no del Chatis). Los únicos parientes y amigos que podían interesarse por estos ritmos ya llevan más de medio siglo bajo tierra.

7. Cualquier baile coreografiado será éxito seguro. “Pajaritos a Volar”, “No Rompas Más/Payaso de Rodeo” y “La Macarena” guardan un secreto común. La gente adora los bailes estúpidos con coreografía homogeneizante. Si algún día vuelvo al negocio de poner música en fiestas, mi mayor ambición sería programar una fiesta completa donde todos las canciones tuvieran coreografía. En los viejos tiempos compuse, con todas las versiones que tenía a la mano, un Macarena-Mix de 29 minutos. Si reúno todo el material disponible de las canciones antes mencionadas y sus similares, creo poder lograr mi meta. Están cordialmente invitados. En fin, el éxito de estos temas es más que obvio: ¿No sabes bailar? ¡Memoriza la coreografía pendeja e intégrate! En el fondo es como un ritual pagano para celebrar la mediocridad colectiva.

8. Viajarás sin moverte de tu lugar. Si vuelvo a escuchar a un cantante de grupo musical gritar un entusiasta “¡Y ahora vámonos todos en un recorrido hasta… Eeeespañaaaaa!” cuando empieza a sonar el pasodoble, voy a subir al estrado, tomaré su micrófono y con él le practicaré un examen de próstata in situ al muy tunante.

9. Cenarás con Sinatra. Justo cuando Ol’ Blue Eyes creía poder descansar en paz, su memoria sigue y seguirá siendo mancillada por un mediocre baladista entonando “New York, New York” y “I’ve Got You Under My Skin”, mientras invita a los papás de los novios a bailar “entre suegros”, aunque ambas familias se odien a muerte y el verse a las caras les provoque retortijones sólo curables con cataplasmas de mostaza. Este suele ser el momento de la fiesta que rompe el récord de sonrisitas forzadas. En fin, el pobre Sinatra no dormirá el sueño eterno hasta que se muera Bocelli, creo.

10. El souvenir hace inmortal a la canción. Si los animadores regalan silbatos durante “Disco Samba”, sombreros vaqueros con “El Tucanazo” o lentes oscuros en el popurri tropical (¡Los Joao todavía perciben regalías, AiShitYuNot!) se disfraza bastante lo patéticamente perdedor que resulta emocionarse al escuchar estos temas. Si eso es la herencia musical de tu generación y tu momento álgido de la velada, mejor retírate de la pista y embriágate hasta que te agarres a golpes con el hermano de la novia.

Para concluir, es preciso notar que ciertas canciones de boda, por populares que sean, deberían desaparecer de ciertas celebraciones por mero tacto y buen gusto. Rara vez se toma esto en cuenta, y el granuja manejador del grupo programa la interpretación de “Toma Chocolate, Paga Lo Que Debes” en la boda que ocasionó a la familia de la novia acogerse a los beneficios de El Barzón. O peor aún, tocan “Devórame Otra Vez” en una boda provocada porque el novio, en efecto, se devoró anticipadamente y más de una vez a la novia, dejándola con un bateador designado en el círculo de espera que abulta visiblemente su blanco vestido. ¿Pero quién tiene tiempo para buen gusto, tacto y comedimiento? Saca a relucir tu esmoquin rentado, raspa las suelas del zapato de charol y escápate una vez más, al mundo donde todos somos iguales, donde todos coreamos a Ricky Martin y a la Sonora de Margarita, donde el postre siempre es envinado y el alcohol siempre es gratis… y baila como Juana La Cubana, baila Morena, baila con tu sombra en la pared, baila con el silencio loco… bellaco…

Vampiros Fronterizos

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Los lectores de este blog saben que escribo puras idioteces, pero muy pocos saben que escribo puras idioteces en dos idiomas. En efecto, además de mi ahora difunto blog de sátira deportiva sportivoblog.com (al que le debo, indirectamente, el haber conseguido trabajo como editor de una revista en inglés), colaboro ocasionalmente en algunos otros blogs aquí y allá. Sin embargo, pocas colaboraciones me han retribuido tanta respuesta como mi reciente reseña de la película Twilight, escrita para el blog de mi esposa Anilu (“No Shrinking Violet”), fan irredenta de los libros y la muvi. Me sorprende porque:

1) Jamás pensé ser capaz de escribir 5000 palabras en un idioma extranjero sobre una película tan mala, y…

2) Sabedor de que las lectoras del blog de mi esposa son, en su inmensa mayoría, gente decente, logré moderar mi léxico a clasificación PG.

Angloparlantes, vampiristas, cinéfilos y curiosos: el post (en cuatro partes) comienza aquí.