Operación Mostacho

1. El Papá de Toño, luciendo magnifico bigote de época.

1. El Papá de Toño, luciendo magnífico bigote de época.

Una de las grandes frustraciones de mi vida es el no ser capaz de dejarme crecer una poblada, hirsuta e imperiosa barba con guarnición de bigote. Pese a que la familia de mi papá (FOTO 1) tiene un gran historial en lo que a vello facial toca, la genética me jugó chueco y me hizo heredar los ralos y despoblados pelillos del lado maternal (no, antes de que alguien salga con la pendejada, mi mamá no tiene bigote).

El gran problema es que no soy precisamente lampiño. Mis múltiples experimentos con “barba de tres días” (también llamada “barba de Semana Santa” o “de puente largo”) revelan que los pocos sectores donde sí hay algo de vello promisorio están rodeados de zonas desérticas donde no hay más que generosas porciones de cachete al desnudo.

Mi bigote es lo más frustrante. Mientras que el bigote de mi papá (VER FOTO 1, OTRA VEZ) parece transplantado de un coronel de caballería prusiana, yo sólo puedo lograr un “Hitler Inverso”, o sea un par de manchones velludos que se extienden desde las comisuras de los labios hasta la mitad de cada fosa nasal, sin encontrarse nunca en el medio. En resumen, exactamente al revés de lo que Hitler (y Chaplin, para no ser tan empático con el nacional-socialismo) se dejaba crecer bajo la nariz.

Sin embargo, el día primero de noviembre pasado, un amigo del trabajo (el buen Cameron) me hizo llegar una invitación para celebrar Movember. En efecto, un emprendedor grupo de australianos decidió buscar una forma original de apoyar causas de salud masculina (cáncer de próstata, depresión, etc.) y la encontró en la diseminación de una iniciativa tan simple como evidente: dejarse crecer el bigote.

Cameron es un entusiasta expatriado que juega habitualmente el brutal deporte conocido como Fútbol Australiano, prueba número uno de que realizar esta clase de actividades sin casco deja taras mentales irreversibles. Pero como es buen amigo y a menudo invita la ronda de cervezas, me pareció que su causa valía la pena de ser, al menos, explorada someramente. Llegó la hora de ver si una barba y un bigote podrán algún día posarse con orgullo sobre mi carita de angelito barroco.

Los primeros días fueron algo promisorios. Después de revisar las reglas de Movember (www.movember.com) descubrí que, pese a que la idea se restringe a bigotes (y no a barbas), ciertas salvedades existen para quienes, como yo, tenemos que luchar arduamente para que nuestros capilares sean capaces de tan siquiera producir suficiente materia prima como para que el resto del populacho no crea, lisa y llanamente, que alguien nos jugó la mala broma de untarnos un poco de miel debajo de la nariz mientras dormíamos la siesta junto a un hormiguero. Así que empecé a “dejarme la barba”. O  mejor dicho, mis bigotes de policía (uno en cada esquina, escondidos) y una paupérrima “piocha” de cantantillo de zarzuela.

2. A 4 dias de iniciada la misión, el panorama no es halagador.

2. A 4 días de iniciada la misión, el panorama no es halagador.

El proceso parecía estancado después de 4 ó 5 días (FOTO 2), pero hice gala de paciencia. Algunos de mis compañeros de oficina se sumaron a la causa, con diversos grados de éxito. Mientras unos lograron barbas marxistas en cosa de tres días, otros infelices no resistieron los vellos superfluos en constante pugna por aflorar con holgura, y acabaron cediendo ante el rastrillo.

Hoy, a tres semanas de la hazaña (a sólo una de la meta), puedo al menos confesar que mis esfuerzos son casi pasables (FOTO 3). Lo que adorna mi rostro nunca será confundido con un mostacho a lo Burt Reynolds, pero al menos ya dejé atrás el bigote Cantinflesco que tanto me pesaba poseer.

3. Atrás, chicas... ha llegado EL HOMBRE.

3. Atrás, chicas... ha llegado EL HOMBRE.

Los puristas del vello facial se refieren al estilo que me dejé como un “Van Dyke”. Los gringos le llaman genéricamente un “goatee”, término que los cubanos de Miami han adaptado para llamarle “un chivito”. Mi hija le llama “la piocha”, con abundante inflección de un acento semi italianizado que aprendió a imitar un día que me sorprendió viendo Don Gato y Su Pandilla. Mi esposa le llama “una desgracia”, y me amenaza constantemente con podarme la mitad del bigote con la rasuradora eléctrica en uno de mis múltiples momentos de descuido.

Pero el resto de la hermandad que ha hecho de “Movember” un movimiento internacional con nobles fines saluda mi paciencia, mi solidaridad y mi evidente deseo por hacer el imbécil a costa de ahorrar en navajas y espuma. Somos “Mo’ Bros”, tenemos nuestro discreto saludo mutuo (el sutil “Slo-Mo”) y una convicción absoluta de que, el año próximo, seremos más. ¡Temblad, lampiños! Habéis perdido otro miembro…

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13 comentarios en “Operación Mostacho

  1. Maldita genetica, yo tambien me tengo que conformar por unos insulsos pelitos en el bigote y el menton y yo quisiera dejarmela al estilo comunistoide ja ja ja ja!

  2. Hey! Checale la barba cerrada ala Gonzalo vega que me cargo>>>>>>> en la foto, pero algo asi me sucedio la vez que por unirme a esas cabalas en la final pasada del fut bol mexicano apoyando a “La Maquina Celeste”dure aprox. 10 dias si afeitarme aun que te confieso que tengo barba de chino uno chi y uno,no!, Fue realmente dificil mas por el prurito que me causaba a medio crecimiento debajo de barbilla y encima de los labios . Pero ya en pleno que tal racimo de bacterias que te cargarias con olor a yeti seria dificil que no? saludos y mas saludos.

  3. Excelente post! me senti totalmente identificado.!!!!
    tenemos algo en comun: los tres pelos q forman nuestras barbas jajaja
    bye hasta siempre!!!

  4. Jejejeje super bueno tu blog. Te comento que justo lo encontre cuando me encuentro experimentando el hecho de tener un rostro viril, testosteranizado por el vello facial. En mi caso ha sido toda una hazaña, ya que soy de descendencia chino-ecuatoriana, por lo que entenderas que los asiaticos son tan escasos de vellos que ha sido un completo triunfo tener una barba y un bigote medianamente descente, pero vaya que me ha dado resultado en los flirteos jejejejeje. Saludos desde Guayaquil – Ecuador.

  5. JAIRO: Bienvenido seas a este humilde blog de mal gusto y peores consejos. Pero no culpes del todo a tus ancestros chinos, después de todo ellos fueron los creadores del magnífico “Fu Manchu”, clásico adorno de vello capilar popularizado por el cine detectivesco en blanco y negro (y más recientemente por Quentin Tarantino en “Kill Bill”, gracias al enigmático Pai-Mei).

    Recibe un gran abrazo para ti hasta Guayaquil, puerto de partida favorito de Vital Alsar (uno de mis autores favoritos) en sus travesías balseras por el Pacífico.

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