Pues sí, ya fue. No sé qué tanto se le va a extrañar ni si tendremos tiempo de hacerlo, porque la tecnología es muy cíclica en estas cuestiones. De pronto la nostalgia (poderosa y efectiva arma, según el genial Don Draper) hace que regresen aquellas cosas que alguna vez dejaron huella indeleble en nuestros gustos: Atari 2600, relojes calculadora, juegos Nintendo de bolsillo, tornamesas, audífonos aparatosos… nunca se van del todo, tan sólo entran en estado de hibernación por un rato y después regresan para ser consumidos por un nicho muy específico.
Pero, ¿y si no sucede así? No veo un escenario donde toda la nostalgia del mundo sea capaz de hacer que regresen los floppy de 5 1/4, los celulares tabique o el telégrafo. El modo de almacenar la información o su carácter práctico es lo que manda. Y en este caso, los cassettes que alimentaban al otrora avasallador Walkman han perdido prácticamente todo el terreno ante las grabaciones digitales.
Lo que resta del post será un largo “¡cuéntanos más, Abuelo Toño!”, así que sean pacientes. Es que sí me pegó duro el anuncio de que Sony ya no hará más Walkman. Es como si Nike mañana decide que ya no va a fabricar tenis o algo… simplemente no cuadra.
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