Anoche me ocurrió una auténtica tragedia. Entraba al baño con mi iPod Classic en mano cuando un atípico atorón de mi bata de Hugh Hefner Región 4 con la puerta me hizo soltar el preciado gadget, que procedió a describir una graciosa parábola olímpica por los aires para acuatizar en el W.C.
Y sí, adelantándome a su pregunta obvia: había pipí. Eso me pasa por querer ahorrarle agua al resto de los capitalinos. Metí la mano instintivamente al inodoro (que estaba bastante odoro, por cierto) y extraje el desafortunado aparatejo. Aún encendido y reproduciendo We’re An American Band de Grand Funk Railroad. Ahora esa rola siempre me recordará el mugroso incidente. Sigue leyendo
