Mi Bicentenario

Sería más fácil ser cínico. Unirme a las miles, millones de opiniones que dicen que no hay nada digno de celebrarse, que afirman que sentirse felices u orgullosos en esta conmemoración equivale a “seguirle el juego al mal gobierno”, que piensan que todo debería ser nubes negras en el estado de ánimo para hacer juego con economías maltrechas, narcos, crimen, corrupción, desastres naturales y demás sobadas circunstancias de pesadumbre.

Yo hoy decidí no ser infeliz. Y no es porque Televisa me lo haya inculcado con sus anuncios de patrimonios naturales y culturales, o porque crea que Felipe Calderón tiene la razón y todo lo haga bien. Creo haber desarrollado un criterio mucho más amplio que eso, y pese a lo que muchas voces en la tuitósfera pretendan diseminar, un segmento considerable de la población tiene la capacidad para pensar de manera similar. Sigue leyendo