Buscar sin encontrar

Hace unos días, un par de astrofísicos presumiblemente sobrios informaron al mundo respecto de una hipotésis que planteaba la existencia de un enorme planeta sin descubrir en los límites de nuestro sistema solar.

Incluso le dieron un nombre, Tyche, en honor de la diosa griega hermana de la diosa Némesis. Tyche es famosa principalmente por tener un publirrelacionista mucho menos efectivo que el que atiende a otros deidades mitológicas, a juzgar por su notable ausencia de pelis como Furia de Titanes. Pero no nos desviemos, el presunto planetota podría tener una masa dos veces mayor que la de Júpiter, así que estamos hablando de un objeto de dimensiones francamente descomunales.

Una vez que se descartó del todo la posibilidad, incluso remota, de que este planeta pudiese ser habitable (única razón por la que podemos tener interés en otros mundos) me surgió una duda inquietante. Si tenemos poderosos telescopios que andan descubriendo galaxias, nebulosas y estrellas a muchísimos años luz de distancia, ¿cómo es que apenas nos estamos enterando de la posible presencia de un cuerpo celeste más grande que la estupidez de algunos de nuestros políticos? Sigue leyendo