El Hombre Sin Nombre

Sergio Leone se equivocó, la película debió llamarse "El Malo, El Feo y El Grandísimo Hijo De Su Madre Que Le Partirá El Alma A Ambos"

Nota del Toño: Si este texto te suena demasiado familiar, probablemente leíste la versión del mismo que escribí en Paiki hace un año y medio. Como ese post está desaparecido en el ciberlimbo, decidí escribir una versión nueva en homenaje a mi actor favorito. Digamos que me estoy fusilando a mi mismo…

Volví a ver Gran Torino hace unos días, y por supuesto que me hizo recordar a ese ícono con patas y cara de maldito que representa al último símbolo del Hollywood de los monstruos sagrados, de los tiempos en que la grandeza de las estrellas se medía en inmensas pantallas de Cinemascope, más no en ver que “ingenioso” mashup nominal se le ponía al ligarle sentimentalmente con otra celebridad. ¿Escucharon eso, Brangelinas, Beniffers y Tomkats del mundo?

Si me han leído en este blog, en Twitter o en cualquier revista donde he dejado plasmada mi cochambrosa prosa saben de mi idolatría rayana en el homoeroticismo por Clint Eastwood. Todo indica que la mentada Gran Torino, con su enorme interpretación de un Walt Kowalski quien parece un destilado añejo y avinagrado de todos los inmortales malaleche que Eastwood cultivó a lo largo de su trayectoria histriónica, será la última actuación protagónica de este coloso del cine. Si ése es el caso, bien. Es salir por la puerta grande, y echarle cerrojazo a una carrera tan legendaria como brillante.

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