Estupideces de millonarios

Charles Foster Kane (Orson Welles), uno de mis millonarios excéntricos favoritos en la historia del cine

Pese a mis ambiciosos planes de juventud, aún no soy millonario. Lejos de serlo, de hecho. Esto me frustra, pero parte de mi se alegra. Y es que aunque me considero una persona relativamente sensata en cuanto a las cosas en las que gasto dinero, es muy probable que volverme rico provocaría en mi la clásica distorsión de la realidad que orilla a los billetudos del mundo a gastar en cosas francamente estúpidas. He aquí una breve lista de ellas:

COLECCIONAR ARTE

Uno que otro cuadro para animar la salita de estar no está mal. ¿Pero qué necesidad hay de comprar Los Girasoles de Van Gogh o alguna de las pachequeces de Damien Hirst? Y lo peor es que suelen pagar decenas de millones de dólares por obtener algo en propiedad que, de todas formas, acaba en calidad de préstamo a los museos y galerías del mundo. Por si fuera poco, casi todo el arte que adquieren los millonetas es en calidad de inversión (lo que devalúa automáticamente la intención de compra desde el punto de vista artístico) o simplemente porque está de moda.

Si yo tuviera dinero para aventar pa’ arriba, más bien procuraría gastar la lana en obras de arte chafas, pero con potencial de convertirse en una corriente artística apreciada o valorada gracias a que yo la comisioné. Ya saben, como los mecenas renacentistas, que simplemente le deban dinero y manutención a los artistas de la época para dar rienda suelta a su creatividad. ¿Que se me antojó un cuadro de Barack Obama desnudo blandiendo una espada mientras monta un unicornio, flanqueado por Josef Stalin y el Dr. Gregory House? ¡Listo! A comisionar el cuadro con algún artista en vías de desarrollo y a esperar que los críticos aprecien mi visión.

No sólo es arte, es todo un tema de conversación mientras degustas Scotch Single Malt y tragas puñados de caviar...

HACER CENAS Y COCTELES DE BENEFICENCIA

No estoy en contra de que los millonarios hagan obras de caridad con su lana, de ninguna manera. Aunque le quitan responsabilidad al gobierno a la hora de echarle la mano a los necesitados, de todos modos es algo bastante apreciable, pues si no lo hicieran el mundo estaría peor de xodido. Claro, mucha de esta caridad y estos donativos se hace para deducir impuestos o simplemente para pararse el cuello. No estoy en contra de lo primero, pero lo segundo si es bien naco. Si mañana voy a la iglesiame dejan entrar a la iglesia… logro colarme a una iglesia sin ser consumido por las llamas enviadas por el papá del Beibi Yisus y se me ocurre dejar caer diez mil pesos en la canasta de las limosnas {PAUSA DRAMÁTICA EN LO QUE SE ME PASA LA RISA}, de seguro considerarían de mal gusto que yo me parara en mitad de la congregación para decir “¿Saben cuánto acabo de dar de limosna? ¡Diez mil varos, bola de xodidos! Ahora díganme todos que soy muy generoso, muy guapo y que me voy a ir derechito al cielo.”

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