No eres, pero pareces…

Uno de mis programas favoritos de la TV gringa es Dateline NBC, una emisión periodística que ha trascendido en el radar de la cultura pop gracias a sus segmentos de To Catch a Predator, conducidos por el épico Chris Hansen. La idea es simple: un grupo de activistas sociales se dedica a fingir que son menores de edad en diversos chats muy populares entre depredadores sexuales, donde concertan citas en un domicilio previamente equipado con cámaras de TV escondidas. Los pedófilos y depravados en cuestión se aparecen en el domicilio, usualmente bien armados con sendas bolsas que contienen bebidas alcohólicas, drogas duras, pornografía surtida, juguetes sexuales y demás artilugios esenciales para “pasar un buen rato” con la supuesta presa. De repente, sin decir agua va, el conductor del programa se aparece y les pide que tomen asiento, procediendo a un interrogatorio de lo más incómodo y ventaneador. Al final de la charla, tras haber presenciado el proverbial fenómeno del “cazador cazado”, el engatusado individuo pretende abandonar la vivienda, pero es inmediatamente sometido por la policía local. Todo es captado por cámaras y micrófonos. Te pone la carne de gallina el triste espectáculo (sobre todo si eres padre de familia)… pero es simplemente genial.

Después de recetarte un par de horas de pervertidos bajo presión, ocurre un fenómeno interesante: comienzas a convertirte en una especie de fisonomista de los ofensores sexuales. Ciertos patrones se repiten en los rostros de estos puercazos. Miradas esquivas, que incomodan tan sólo al posarse sobre otra persona. Gestos y tics faciales delatores. Expresiones verbales que te agrupan, inconscientemente, en ese desagradable grupo de maniacos obsesivos por las formas prohibidas de la sexualidad.

Lo malo es que las apariencias pueden ser engañosas. A lo mejor un individuo perfectamente normal y decente cae bajo sospecha tan solo por una desafortunada coincidencia. ¡Ah, pero la percepción es tan poderosa! ¿Cuántas veces forjamos un juicio erróneo por el simple hecho de armar toda una historia detrás de alguien con base en una primera impresión? Es difícil romper con ese mal hábito. Yo mismo repito esta terrible práctica una y otra vez, y eso que presumo de ser una persona cuya inteligencia está un poco más arriba del promedio. Imagínense ahora lo mucho que pueden equivocarse los que están dentro de dicho promedio.

Así pues, sin mayores explicaciones, he aquí una breve lista de personas que considero tienen TODA la pinta de ofensores sexuales, pero que probablemente están muy lejos de serlo. Si alguno de ellos llega a leer estas letras, les mando una disculpa por anticipado. Pero ustedes tienen la culpa por lucir así, eso ni cómo negarlo…

CLINT HOWARD

¿De dónde lo conozco? De la tele y el cine, donde hizo carrera desde los 4 años, un clásico actor de reparto que encuentra trabajo cada vez que un genio del casting dice “necesitamos a un tipo de lo más creepy que aparte infunda un aire de lástima en el público, si es posible conjuntar ambas cosas”.

¿Qué clase de depravado parece ser? Una mirada basta para imaginarse que aplica cloroformo a ancianitas desvalidas, y que se las lleva a su casa donde las forza a servirle té mientras él se viste de niñita de 7 años y habla con una voz aguda y fingida, abrazado a una muñequita de felpa.

¿Qué clase de persona es en realidad? Es hermano del director, productor, brevemente actor y magnate hollywoodense Ron Howard, quien debe darle gracias a Darwin todos los días porque la mera existencia de Clint al menos le garantiza no ser el guey más feo de su familia. De hecho, Clint es un tipo simpático en entrevistas, y al parecer está plenamente reconciliado con el hecho de que no está en competencia abierta con los George Clooneys y Brad Pitts del mundo a la hora de buscar un rol en cine o tele.

¿Qué tan probable es que sea un depravado real? Un modesto 2 de 10. Cuando logras bromear sobre tu apariencia física y cultivas una imagen de weirdo, se puede asumir que eres bastante normal.

JULIAN ASSANGE

¿De dónde lo conozco? De WikiLeaks. Si realmente no sabes quién es este hombre o qué es WikiLeaks, no tengo inconveniente en asumir que inviertes absolutamente todo tu tiempo web en buscar pornografía y el mundo real te tiene sin cuidado. Eres un(a) imbécil, infórmate un poco.

¿Qué clase de depravado parece ser? Olvida las acusaciones que le han armado por supuesto acoso sexual y violación, suenan más a una emboscada para desviar la atención pública que a otra cosa. Sin embargo, Assange sí tiene una pinta de raro que no le cabe en los servidores. Me imagino que tiene un calabozo en su casa donde viven encadenados varios jovencitos suecos ataviados con hot pants de látex negro, a quienes azota con látigos y obliga a comer de un plato de perro.

¿Qué clase de persona es en realidad? La personalidad mediática y de internet más incómoda desde que dejaste de seguir a Perez Hilton.

¿Qué tan probable es que sea un depravado real? 4 de 10. No creo que sea tan malo como lo quieren hacer ver los gobiernos del mundo, pero alguien que pasa tanto tiempo intentando explotar barreras cibernéticas de seguridad para exponer secretos ajenos no puede ser normal. Ha de ser como un J. Edgar Hoover versión 2.0 (“¡A la BatiWikipedia, Robin!”)

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