CLAXON 009 – Peregrinaciones y Posadas

Esto es Claxon, el podcast que atropella más peregrinos por litro de gasolina… ¡garantizado!

¿Qué pueden esperar de este navideño episodio?

  • Una apertura con bombo, platillo y Gentleman Jack Bourbon sobre hielitos.
  • Problemas del tráfico decembrino.
  • El accidente de coche más idiota, aparatoso y caro es culpa de unos torpes japoneses.
  • Un cochecito a escala que sólo puedes comprar si eres un millonario imbécil con popó en el cerebro.
  • El primer auto que poseímos y que nos cambió la vida.
  • Álvaro y su Topaz con ‘slicks’.
  • Los nefastos efectos del queso de puerco en la cajuela de un Caribe.
  • Matamoros compra un Renault Alliance usado al precio de DOS Renault Alliance usados.
  • El Phantom nos habla para recordarnos que es nuestra Nave del Olvido.
  • ¡Rompamos la piñata con el Gourmet al Volante! Y…
  • Los 10 medios locomotores que encontrarás en una peregrinación para ver a la virgencita.

Sigue leyendo

CLAXON 008 – De Azul Interlagos a Rojo Gómez

Esto es Claxon, el podcast que sabe estacionarse en paralelo confiando en el viejo adagio de “el golpe avisa”.

¿Qué pueden esperar de este apasionante episodio?

  • Conozcan a El Divo de Groenlandia.
  • El Lotus que hace homenaje al vocalista de Queen… y a un actor cubano de telenovelas.
  • El debate entre carcacha y pieza de museo.
  • ¡Regresa el DeLorean, pero igual de pinche que antes!
  • La nueva sección: ‘Los Viajes de Matamoros’, con ‘jingle’ hecho al chilazo.
  • ¿Cómo se pronuncia ‘Porsche’?
  • Los nombres estúpidos que le ponen a los colores de los coches.
  • El Gourmet al Volante revela la técnica perfecta para comer Pan de la Muerte™.
  • Datsun 160-J modelo ‘Bolillo’: Nave del Olvido, y…
  • Los métodos ideales para pastorear al automovilista moderno.

Sigue leyendo

Esto es… CLAXON

Señoras y señores, el inagotable manantial de estupideces en este espacio sigue creciendo con sabrosos podcasts para orejas exigentes. Por si no han notado el menú en la parte superior de nuestro encabezado de Finísima Persona, contamos con el ‘chou’ más opinativo, subjetivo y sarcástico que jamás se haya producido en torno al tema de los vehículos automotores. Nos referimos, por supuesto, a Claxon™: el podcast que recorre con frecuencia la ruta Tres Marías – La Marquesa tan sólo para atascarse de grasosas quesadillas y saladas cecinas como si fuera a acabarse el mundo.

En plan de complacer a los Finísimos Podscuchas, subiremos los episodios en vesión MP3 vía MobileMe en este blog, pero recuerden que pueden (y deben) suscribirse directamente en iTunes (próximamente en Stitcher.com). Y no se corten de escucharnos pensando que vamos a enfrascarnos en discusiones técnicas sobre motores y desempeños de combustible. Lejos de ello. Nuestra idea es que si alguna vez te has subido a un auto, puedes disfrutar Claxon, aunque no sepas distinguir entre el motor y la guantera.

CLAXON #001 (MP3) en MobileMe 

CLAXON #002 (MP3) en MobileMe


Mi inútil boicot…

Pese a que soy Parkingopochtli, Dios de La Estacionada (ver el punto 2 de este post), tengo una relación de profundo odio por los estacionamientos públicos. En la Ciudad de México son tan inevitables como el esmog, el ambulantaje y las declaraciones idiotas de Marcelo Ebrard, así que la resignación es lo único que nos queda. Pero de que hay tela de donde “rantear”, la hay…

Hoy aproveché de pasar a un conocido centro comercial donde hay una enorme sucursal de Telmex con cajeros automatizados para pagar el teléfono. Mi rutina habitual para este lugar era simple: estacionarme, correr al cajero, pagar de volada y abandonar el lugar antes de la expiración de los 15 minutos de tolerancia. En este proceso he descubierto algo curioso: esos 15 minutos no son reales. Según mis cálculos y experimentos previos, hay una discrepancia de dos o tres minutos entre el tiempo mostrado en tu boletito al ingresar al estacionamiento y el reloj que marca la salida del mismo. De esta forma no cuenta para nada el pensar que estás dentro de la llamada “tolerancia”, pues es un periodo de tiempo ficticio y aleatorio.

Ya me había quejado un par de veces con los operadores del estacionamiento a este respecto, amenazando incluso con acudir a instancias oficiales (Profeco, pues) si no se corregía esta injusticia. Lo que descubrí el día de hoy, con profunda tristeza, es que la solución que tomaron fue mucho más drástica: ya no hay tiempo de tolerancia. Así pues, resté 15 pesos  obligatorios adicionales por concepto de estacionamiento a un proceso que solía ser gratuito.

Sigue leyendo

Auto-Biografía

Por alguna extraña razón alguien me preguntó en Formspring qué coche tenía, y esto inspiró el hacer un recuento de mi vida adulta a través de los coches que han pasado por mis pecadoras manos y frenadores pies.

VW CARIBE ’83


SU HISTORIA: Mi papá decidió que el mejor medio para aprender a manejar, armado con mi permiso de conducir y mi pinta de idiota sin precedentes, era un aguantador vehículo de la familia Volkswagen, utilizado en su negocio como utilitario multiusos. Éste fue oficialmente el primer coche que cayó en mis manos.

LO BUENO: Un motor decente, buen rendimiento de combustible y potencial para dejar atrás con algo de estilo el eterno estigma de niño que tiene que depender de un aventón de parte de su jefa o del transporte público para movilizarse por la gran ciudad.

LO MALO: Sin estéreo (robado al propietario previo). Siempre contó con un extraño olorcillo a especias exóticas, pues cuando el auto llegó a la casa pasó todo un mes estacionado al rayo del sol (en lo que yo aprendía a manejar y obtenía el permiso), con tan mala suerte que el vendedor/repartidor de la empacadora de embutidos que usó el coche antes que yo tuvo a bien olvidar en la cajuela una pieza entera de queso de puerco. Pese a lavados intensivos de vestiduras y a la constante presencia del Vainillino Cotorro, el coche siempre olía como a restaurante hindú.

AL MANEJARLO ME SENTÍA: Aterrado. Era mi primer coche, así que la mayoría de mis desventuras como conductor primerizo sucedieron a bordo de este centelleante bólido azul metálico.

SUS ACCIDENTES: Le doblé la defensa delantera cuando me encontré a un Topaz (propiedad de Michel, mi amigo de la prepa) parado al doblar una esquina y mis frenos no me detuvieron a tiempo. Le sumí la puerta del conductor una vez que me orillé demasiado en un camellón antes de dar una vuelta a la izquierda, con tan mal tino que no puse atención en el poste de alumbrado público que tenía en mi “lado ciego”. Cuando empiezas a manejar, todo incidente puede atribuirse al dichoso “lado ciego”. ¿Le diste un defensazo al coche de adelante? Se coló por el lado ciego. ¿Vomitaste en el asiento después de media botella de Bacachá blanco? Lado ciego.
Sigue leyendo

“¡Yo se lo cuido, joven!”

Corra a su distribuidor Toyota y apártese un Webbo...

Corra a su concesionaria y apártese un Webbo...

Disculpen mi prolongada ausencia, pero no puedo trabajar, terminar mi tesina, cuidar a mi hija, grabar podcasts, jugar Playstation y aparte actualizar el blog en el poco tiempo que me queda libre. Recuerden que soy un simple hombre de carne y hueso. Excepto por mis puños, que están hechos de acero y justicia.

Ahora bien, durante mis múltiples reflexiones de actualidad me he detenido varias veces a pensar en lo ridículos que pueden ser los nombres de los automóviles. No sé a ciencia cierta quien es el experto mercadólogo que bautiza a los coches cuando están en vísperas de salir de la linea de ensamblaje, pero estoy seguro que es la clase de imbécil que celebra cuando una celebridad le pone un nombre pendejo (como Scout, Apple o Pilot Inspektor) a uno de sus desagradables vástagos.

Como sé menos de coches que lo que muchos de ustedes saben de higiene básica, me decidí a imaginar vehículos con nombres originales, y creo sinceramente que mis selecciones no son mucho más ineptas que muchos de los nombres existentes en la actualidad. ¿No me creen? Bueno, hay algunos modelos reales mezclados con mis propuestas. ¡No se vale Googlear!

VW Farssant. Un sedán competente y confiable, pero que le grita al mundo que no te alcanzó para un Mercedes, un BMW o de plano un Audi. Heredero obvio del Passat y sus pretenciosos anuncios.
Dodge Warro. El vehículo ideal para aquellos que quieren pasar su vida siguiendo a un auto de súper lujo. Si tienes cara de pocos amigos, un traje gris oscuro, gafas de aviador y aire de perdonavidas, te viene como gatillo al dedo.
Isuzu Hombre. Troca honesta, chambeadora y sin pretensiones, ideal para apacigüar al machín que se niega a subirse a una minivan ni aunque le paguen.
Ford Gran Crettino. Si te laten los coches gringos que no pasan de moda… Si crees que Steve McQueen es tu modelo a seguir… Si eres un rebelde que sólo necesita una chamarra de cuero y 50 litros de gasolina en el tanque para vivir feliz… Aléjate de este coche. Es un vil sedancito armado en Europa pero con aspecto retro cool para aquellos pendejos que no se resignan a envejecer con dignidad.
Nissan Moco. Se adhiere con fuerza a cualquier superficie. Cuando aparece de súbito, causa una impresión innegable en todos los que te rodean. Es el Moco. Pruébalo. No, mejor no lo pruebes. Pinchi asqueroso.
Hyundai Nsalada. El auto ideal para aquellos preocupados por un mundo verde. Interiores fabricados en material orgánico, discreto y económico motor eléctrico, amplio espacio en las defensas para todas tus calcomanías de Greenpeace, PETA y WWF (es World Wildlife Fund y NO la lucha libre, estúpido). Vamos, cualquier mamá en una Grand Caravan será capaz de darte un cerrón e insultarte mientras lloras sobre tu volante fabricado con bambú.
Chevy Charro. Para ti que eres joven, un auto que responde a tus necesidades. Austero como tus ingresos, colorido como tu lenguaje, dinámico como el vagón del Metro en el que acabarás moviéndote, ya que este coche es un gran mojón de caca.
Honda Iwal. El coche perfecto para quien no tiene un gusto muy desarrollado por los coches. A lo mejor has escuchado que los Honda casi no necesitan mantenimiento, sus servicios son bastante baratos y el desempeño de sus modelos es bastante bueno, así que cuando te preguntan qué auto te vas a comprar sueles responder “Psss… Un Honda, igual…”, así que este es el vehículo para ti. Homogéneo, aburrido y sólo disponible en color gris. Manéjalo mientras escuchas un audiolibro de Dan Brown, pensando en parar en la tienda por un helado de vainilla.
SEAT Salsitta. El automóvil para quienes gustan de la manufactura precisa de las marcas europeas, pero sin perder el desparpajo y el jícamo de nosotros los latinos. Este coche es ideal para los najayotes que viajan a Francia e Italia “porque es de mucho mundo”, pero cargan a todos los restaurantes con un frasquito de chiles en vinagre “para no extrañar”.
Toyota Webbo. La marca japonesa experta en integrar tecnologías modernas a vehículos para el público en general nos sorprende de nuevo con este modelo. Cuenta con una pantalla Olevia sensible al tacto que provee toda clase de información: noticias, clima, reportes de tráfico, navegación satelital, radio HD, Bluetooth, Wi-Fi 3GS, reconocimiento de voz y teclado completo sobre el volante para navegar por la red. No incluye motor.
Renault Pitotte. Se pronuncia “Pitot”, ignorantes. Te dará placer mostrárselo a todo el mundo, gracias a su linea estilizada y a un potente par de compresores turbo que le dan potencia y aguante en recorridos largos. Lo malo es que cada año lo querrás cambiar, pues los nuevos modelos siempre son un poquito más grandes.
Mitsubishi Phlato. Rápido, sonoro y provocador. Las ventanas se abren automáticamente cuando detecta concentraciones de aire pesado en el interior, así que podríamos decir que es un vehículo eco-consciente. Su índice de emisiones tóxicas es alto, pero es el precio que hay que pagar por ese poderoso escape.
Mazda Laputa. De fácil manejo, luce bien en las curvas y cuenta con un magnífico valor de reventa. Muy divertida en viajes largos, aunque no es precisamente el vehículo que impresionará favorablemente a tu familia y amigos. Pero es uno de esos placeres que puedes disfrutar en solitario.
Cadillac Lab-A2. Ostentoso SUV que nunca pisará el fango con sus carísimos rines de aleación magnesio/ aluminio/ adamantium. Lujosas vestiduras de piel de panda, trabajadas a mano por doncellas vírgenes de Singapur. Motor 5.1 litros de Scotch Single Malt a 450 CP (caviares de potencia). Interiores con acabados en caoba, palo de rosa y baobab, barnizadas con placenta de lemur. El sistema de sonido fue desarrollado por audiófilos suecos, lo que es una pena pues la única música que escucharás en él son narco-corridos. Sólo se aceptan pagos en efectivo, claro. Absoluta discreción respecto a la naturaleza de tu negocio, e inflamos el precio en la factura hasta en un 200% sin hacer preguntas indiscretas.
Porsche Reata. Motor de 675 caballos, te lleva de 0 a 100 kph en 2.1 segundos. Disponible en brillante color amarillo. Su linea deportiva grita a los cuatro vientos que estás pasando por una crisis de edad madura, y su descomunal potencia anuncia sin lugar a dudas que la tienes chiquita.
Audi Toriah. Un sedán elegante, fastuoso y pleno de tecnología de punta, que atrae una desmesurada atención de parte de los transeúntes, en especial entre aquellos que trabajan en la Secretaría de Hacienda, pues seguramente se preguntarán cómo le haces para tener una nave tan fregona con esa pinta de xodido que te cargas.
Fiat Zombi. El Zombi sólo sabe hacer una cosa: avanzar inexorablemente hacia adelante sin rumbo fijo. Su línea no es muy agraciada, pues parece la versión madreadona de un vehículo seminuevo, pero lo que atrae es su slogan: “El Zombi. No puedes detenerlo”.
Mercedes Sinklasse. Tienes LA chamba. Tienes LA lana. Tienes LA casa. Así que es obvio que vas a gastar en un coche que anuncia tu lugar en la sociedad. Espero que no se te olvide pagarle a LA escolta armada. O que tu familia tenga para pagar EL rescate.
Kia Nakito. Viene achaparrado de fábrica, para ahorrarte la molestia. Vestiduras fabricadas con tus viejas camisetas de las Chivas. Tablero ligeramente inclinado para acomodar tu colección de cajetillas de Marlboro rojos. Vidrios polarizados en tornasol. Rines de aspas giratorias. Este auto no niega lo que es. Deberías hacer lo mismo.
Alfa Romeo Fusco. Pretencioso GT para los autófilos de hueso colorado (o de osso rosso, dirían los muy payasos). Su pintura cuenta con diecinueve capas, más una adicional de insecticida para que ni los mosquitos de la carretera se le estrellen mientras devora kilómetros a gran velocidad. Incluye un par de guantecitos de piel sin dedos para el pelmazo del conductor.
Saab Snöb. Más que un coche, es un tema de conversación. Puedes argumentar que la compañía se especializa en fabricar jets, que sólo un mínimo de compradores aprecian su carácter único y que sus innovaciones están un paso adelante de lo que hace el resto del mercado. Lo único que no puedes argumentar es tu pendejada de pagar precios de Mercedes por un coche que parece un Datsun de los setenta.
Maserati Endeuda. Para aquellos que saben lo que quieren… aunque tengan que empeñar un riñón y las córneas de sus herederos para poder pagarlo. Endrógate con su motor que rinde 289 metros por litro. Embáucate con su transmisión que hay que encargar a Italia con espera de tres meses cada que ocurre la inevitable avería. Ensártate su insignia del tridente por el recto cada vez que te llegue una nueva letra por pagar. Porque tú te lo mereces.
Acura Wawis. Uno de esos autos que tiene un portavasos dentro de otro portavasos. Lleno de gadgets y tarugadas varias que te hacen pagar de más, pero que de alguna manera te hacen sentir realizado. El Wawis es agradable, deseado y siempre bien recibido, pero puede ser muy discreto a la vez. Es como hacerte pipí encima cuando andas con la vejiga a reventar, pero por fortuna traes puestos pantalones color azul marino: te sientes de maravilla… y nadie tiene que darse cuenta.
Volvo Vøring. No se avería ni con un ataque nuclear. Tiene bolsas de aire adentro y afuera del auto. Su motor desafía todas las leyes de la mecánica, pues camina hasta echándole agua de la llave. Y sin embargo es tan aburrido que preferirías ir montado en un burro ciego.
Lamborghini Mojama. El nombre idiota te vale madres. El precio exhorbitante te vale madres. El dejar la mitad del chasis untado en un tope te vale madres. ¡Es un Lamborghini! Lo compraste por su magnífico performance en V/Lt (vagina por litro de combustible).
BMW M4–M0N. No nos engañemos: aquí y en China, el coche que define al mamón es el BMW. Así que lo mejor es hacerles un modelo específico. Convertible, por razones obvias. Su manejo será disfrutado por quienes le dedicarán más tiempo tras el volante: los empleados del valet parking.