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Disculpen mi prolongada ausencia, pero no puedo trabajar, terminar mi tesina, cuidar a mi hija, grabar podcasts, jugar Playstation y aparte actualizar el blog en el poco tiempo que me queda libre. Recuerden que soy un simple hombre de carne y hueso. Excepto por mis puños, que están hechos de acero y justicia.
Ahora bien, durante mis múltiples reflexiones de actualidad me he detenido varias veces a pensar en lo ridículos que pueden ser los nombres de los automóviles. No sé a ciencia cierta quien es el experto mercadólogo que bautiza a los coches cuando están en vísperas de salir de la linea de ensamblaje, pero estoy seguro que es la clase de imbécil que celebra cuando una celebridad le pone un nombre pendejo (como Scout, Apple o Pilot Inspektor) a uno de sus desagradables vástagos.
Como sé menos de coches que lo que muchos de ustedes saben de higiene básica, me decidí a imaginar vehículos con nombres originales, y creo sinceramente que mis selecciones no son mucho más ineptas que muchos de los nombres existentes en la actualidad. ¿No me creen? Bueno, hay algunos modelos reales mezclados con mis propuestas. ¡No se vale Googlear!
VW Farssant. Un sedán competente y confiable, pero que le grita al mundo que no te alcanzó para un Mercedes, un BMW o de plano un Audi. Heredero obvio del Passat y sus pretenciosos anuncios.
Dodge Warro. El vehículo ideal para aquellos que quieren pasar su vida siguiendo a un auto de súper lujo. Si tienes cara de pocos amigos, un traje gris oscuro, gafas de aviador y aire de perdonavidas, te viene como gatillo al dedo.
Isuzu Hombre. Troca honesta, chambeadora y sin pretensiones, ideal para apacigüar al machín que se niega a subirse a una minivan ni aunque le paguen.
Ford Gran Crettino. Si te laten los coches gringos que no pasan de moda… Si crees que Steve McQueen es tu modelo a seguir… Si eres un rebelde que sólo necesita una chamarra de cuero y 50 litros de gasolina en el tanque para vivir feliz… Aléjate de este coche. Es un vil sedancito armado en Europa pero con aspecto retro cool para aquellos pendejos que no se resignan a envejecer con dignidad.
Nissan Moco. Se adhiere con fuerza a cualquier superficie. Cuando aparece de súbito, causa una impresión innegable en todos los que te rodean. Es el Moco. Pruébalo. No, mejor no lo pruebes. Pinchi asqueroso.
Hyundai Nsalada. El auto ideal para aquellos preocupados por un mundo verde. Interiores fabricados en material orgánico, discreto y económico motor eléctrico, amplio espacio en las defensas para todas tus calcomanías de Greenpeace, PETA y WWF (es World Wildlife Fund y NO la lucha libre, estúpido). Vamos, cualquier mamá en una Grand Caravan será capaz de darte un cerrón e insultarte mientras lloras sobre tu volante fabricado con bambú.
Chevy Charro. Para ti que eres joven, un auto que responde a tus necesidades. Austero como tus ingresos, colorido como tu lenguaje, dinámico como el vagón del Metro en el que acabarás moviéndote, ya que este coche es un gran mojón de caca.
Honda Iwal. El coche perfecto para quien no tiene un gusto muy desarrollado por los coches. A lo mejor has escuchado que los Honda casi no necesitan mantenimiento, sus servicios son bastante baratos y el desempeño de sus modelos es bastante bueno, así que cuando te preguntan qué auto te vas a comprar sueles responder “Psss… Un Honda, igual…”, así que este es el vehículo para ti. Homogéneo, aburrido y sólo disponible en color gris. Manéjalo mientras escuchas un audiolibro de Dan Brown, pensando en parar en la tienda por un helado de vainilla.
SEAT Salsitta. El automóvil para quienes gustan de la manufactura precisa de las marcas europeas, pero sin perder el desparpajo y el jícamo de nosotros los latinos. Este coche es ideal para los najayotes que viajan a Francia e Italia “porque es de mucho mundo”, pero cargan a todos los restaurantes con un frasquito de chiles en vinagre “para no extrañar”.
Toyota Webbo. La marca japonesa experta en integrar tecnologías modernas a vehículos para el público en general nos sorprende de nuevo con este modelo. Cuenta con una pantalla Olevia sensible al tacto que provee toda clase de información: noticias, clima, reportes de tráfico, navegación satelital, radio HD, Bluetooth, Wi-Fi 3GS, reconocimiento de voz y teclado completo sobre el volante para navegar por la red. No incluye motor.
Renault Pitotte. Se pronuncia “Pitot”, ignorantes. Te dará placer mostrárselo a todo el mundo, gracias a su linea estilizada y a un potente par de compresores turbo que le dan potencia y aguante en recorridos largos. Lo malo es que cada año lo querrás cambiar, pues los nuevos modelos siempre son un poquito más grandes.
Mitsubishi Phlato. Rápido, sonoro y provocador. Las ventanas se abren automáticamente cuando detecta concentraciones de aire pesado en el interior, así que podríamos decir que es un vehículo eco-consciente. Su índice de emisiones tóxicas es alto, pero es el precio que hay que pagar por ese poderoso escape.
Mazda Laputa. De fácil manejo, luce bien en las curvas y cuenta con un magnífico valor de reventa. Muy divertida en viajes largos, aunque no es precisamente el vehículo que impresionará favorablemente a tu familia y amigos. Pero es uno de esos placeres que puedes disfrutar en solitario.
Cadillac Lab-A2. Ostentoso SUV que nunca pisará el fango con sus carísimos rines de aleación magnesio/ aluminio/ adamantium. Lujosas vestiduras de piel de panda, trabajadas a mano por doncellas vírgenes de Singapur. Motor 5.1 litros de Scotch Single Malt a 450 CP (caviares de potencia). Interiores con acabados en caoba, palo de rosa y baobab, barnizadas con placenta de lemur. El sistema de sonido fue desarrollado por audiófilos suecos, lo que es una pena pues la única música que escucharás en él son narco-corridos. Sólo se aceptan pagos en efectivo, claro. Absoluta discreción respecto a la naturaleza de tu negocio, e inflamos el precio en la factura hasta en un 200% sin hacer preguntas indiscretas.
Porsche Reata. Motor de 675 caballos, te lleva de 0 a 100 kph en 2.1 segundos. Disponible en brillante color amarillo. Su linea deportiva grita a los cuatro vientos que estás pasando por una crisis de edad madura, y su descomunal potencia anuncia sin lugar a dudas que la tienes chiquita.
Audi Toriah. Un sedán elegante, fastuoso y pleno de tecnología de punta, que atrae una desmesurada atención de parte de los transeúntes, en especial entre aquellos que trabajan en la Secretaría de Hacienda, pues seguramente se preguntarán cómo le haces para tener una nave tan fregona con esa pinta de xodido que te cargas.
Fiat Zombi. El Zombi sólo sabe hacer una cosa: avanzar inexorablemente hacia adelante sin rumbo fijo. Su línea no es muy agraciada, pues parece la versión madreadona de un vehículo seminuevo, pero lo que atrae es su slogan: “El Zombi. No puedes detenerlo”.
Mercedes Sinklasse. Tienes LA chamba. Tienes LA lana. Tienes LA casa. Así que es obvio que vas a gastar en un coche que anuncia tu lugar en la sociedad. Espero que no se te olvide pagarle a LA escolta armada. O que tu familia tenga para pagar EL rescate.
Kia Nakito. Viene achaparrado de fábrica, para ahorrarte la molestia. Vestiduras fabricadas con tus viejas camisetas de las Chivas. Tablero ligeramente inclinado para acomodar tu colección de cajetillas de Marlboro rojos. Vidrios polarizados en tornasol. Rines de aspas giratorias. Este auto no niega lo que es. Deberías hacer lo mismo.
Alfa Romeo Fusco. Pretencioso GT para los autófilos de hueso colorado (o de osso rosso, dirían los muy payasos). Su pintura cuenta con diecinueve capas, más una adicional de insecticida para que ni los mosquitos de la carretera se le estrellen mientras devora kilómetros a gran velocidad. Incluye un par de guantecitos de piel sin dedos para el pelmazo del conductor.
Saab Snöb. Más que un coche, es un tema de conversación. Puedes argumentar que la compañía se especializa en fabricar jets, que sólo un mínimo de compradores aprecian su carácter único y que sus innovaciones están un paso adelante de lo que hace el resto del mercado. Lo único que no puedes argumentar es tu pendejada de pagar precios de Mercedes por un coche que parece un Datsun de los setenta.
Maserati Endeuda. Para aquellos que saben lo que quieren… aunque tengan que empeñar un riñón y las córneas de sus herederos para poder pagarlo. Endrógate con su motor que rinde 289 metros por litro. Embáucate con su transmisión que hay que encargar a Italia con espera de tres meses cada que ocurre la inevitable avería. Ensártate su insignia del tridente por el recto cada vez que te llegue una nueva letra por pagar. Porque tú te lo mereces.
Acura Wawis. Uno de esos autos que tiene un portavasos dentro de otro portavasos. Lleno de gadgets y tarugadas varias que te hacen pagar de más, pero que de alguna manera te hacen sentir realizado. El Wawis es agradable, deseado y siempre bien recibido, pero puede ser muy discreto a la vez. Es como hacerte pipí encima cuando andas con la vejiga a reventar, pero por fortuna traes puestos pantalones color azul marino: te sientes de maravilla… y nadie tiene que darse cuenta.
Volvo Vøring. No se avería ni con un ataque nuclear. Tiene bolsas de aire adentro y afuera del auto. Su motor desafía todas las leyes de la mecánica, pues camina hasta echándole agua de la llave. Y sin embargo es tan aburrido que preferirías ir montado en un burro ciego.
Lamborghini Mojama. El nombre idiota te vale madres. El precio exhorbitante te vale madres. El dejar la mitad del chasis untado en un tope te vale madres. ¡Es un Lamborghini! Lo compraste por su magnífico performance en V/Lt (vagina por litro de combustible).
BMW M4–M0N. No nos engañemos: aquí y en China, el coche que define al mamón es el BMW. Así que lo mejor es hacerles un modelo específico. Convertible, por razones obvias. Su manejo será disfrutado por quienes le dedicarán más tiempo tras el volante: los empleados del valet parking.
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