Roce con la Muerte

Groundhog Day: Sólo el buen Bill Murray sabe todo sobre formas variadas de morir...

Ya es un lugar común decir que hemos tenido una experiencia que nos puso al borde de morir. No importa que seas joven o viejo, alto o chaparro, gordo o flaco, fuereño o chilango (bueno, ser chilango sí aumenta muchas veces tu exposición a morirte), el caso es que casi cualquier persona puede mencionar al menos una instancia donde la distancia que les separó de partir hacia otro plano terrenal fue ínfima.

¿Pero realmente se puede considerar todos los near-misses como roces con la muerte? ¿Y a qué nivel? Sí, a lo mejor te tocó estar involucrado en una balacera, pero a lo mejor el intercambio de plomo no duró ni un cargador. Podemos argumentar que con cada bala disparada, tus probabilidades de ser alcanzado por alguna de ellas va en aumento. Pero el impacto de bala tampoco es mortal por necesidad. Si la bala te pega en una pompa, lo más probable es que seas víctima de burlas de parte de tus amigos y familiares cercanos, pero sólo perderás la vida si tienes la desgracia de caer en manos de un pésimo doctor.

Reitero, eludir una muerte que parecía cierta es un instante inequívoco. Es ese momento donde te entró la paz interior de la resignación, pensando que ya no tendrías que pagar la enorme deuda de tu tarjeta de crédito puesto que ya se le apagó la última turbina al avión. Pero también es esa situación donde lloras, gritas y te haces pis encima pues el escuadrón de sicarios que te rodea con armas desenfundadas acaba de reparar en el enorme parecido físico que tienes con el líder del cártel rival. En resumen: estás casi seguro de que no la libras.

Y sin embargo, la libras. Algún extraño designio te rescata del borde del abismo, y vives para contarlo (o para bloggearlo).

Ah, la fragilidad de la existencia...

Mi caso particular es simple. A lo largo de esta pecadora vida he pasado por varias situaciones peliagudas, pero nunca me he sentido tan cerca de la huesuda mano de Mictlantecuhtli (¡A la BatiWikipedia, Robin!) como una vez que conducía el auto de vuelta a casa tras una ardua mañana de trabajo escolar preparatoriano. OK, “arduo” es una exageración. Digamos que venía distraido por la perspectiva de una nueva tarde de ocio después de una jornada de ocio disfrazada de estudio.

Mi copiloto era el irrepetible Erik Rasmussen. Erik es justo la clase de persona que personifica aquello de no juzgar un libro por la cubierta. Su nombre danés puede insinuar sofisticación del viejo mundo. Su aspecto físico (rubio-casi-albino y ojo azul) otro tanto. Pero en cuanto abre la boca uno se imagina que está sosteniendo una conversación con un criminalillo que ha sido sorprendido robándose tapones de rin en la colonia Guerrero. El primer apodo que le conocí fue el de ‘Ñérik’ (por ñero) y poco después el de “El Ñil” (abreviando “albañil”), y digamos que siempre procuró hacer valer ambos remoquetes. Reencontrarme con él en Facebook al paso de los años y descubrir que es ahora un respetable Chef de Cuisine en Dinamarca ha sido el equivalente de viajar en el tiempo 20 años hacia el futuro y descubrir que Charlie Sheen es Secretario General de las Naciones Unidas.

En fin, Erik me pidió aventón a su casa, y ambos estamos hablando intrascendencias, quizá relacionadas con los precios del Bacardí Blanco (borrachos barateros éramos) y con la estimación de watts efectivos que salen de las bocinas del auto, animadas por el Hysteria de Def Leppard (¡Armaggedon It, Bitches!). Doy vuelta para meterme a la lateral de Viaducto Tlalpan rumbo a los últimos 800 metros que me separan de casa de Erik, quien de pronto grita:

“¡FRENAAAA!”

Nunca le hago caso al buen Erik en nada que tenga que ver con MI coche, pero por obra del instinto hago una excepción y piso el freno. El coche se detiene del todo, aunque no conducía muy rápido (dando vuelta, ¿recuerdan?). Levanto la mirada y de pronto no veo más que la parte trasera de un camión materialista (no, no que fuera poco espiritual, sino que transportaba materiales de construcción). El camión no está muy cerca de mi auto, así que el frenazo intempestivo parece injustificado.

Excepto por el hecho de que a menos de un palmo de distancia del parabrisas, del lado del conductor (yo mero), se halla el extremo de un amarre de alambrón metálico. Ya saben, el que se utiliza para hacer castillos en una cimbra. Rígidas varillas, amarradas todas juntas, al punto de conformar un cabo de metal cuya circunferencia es más o menos la misma que la de un balón de fútbol. O de una cabeza humana. Y el extremo de dichas varillas, que sobresalen casi dos metros de la caja del camión, ha estado a punto de penetrar mi parabrisas y reducir mi cabeza a un Gerber de sesos y materia ósea.

Uno de estos manojos de metal casi me hace perder la cabeza. Clávense en la textura...

Cuando la carga sobresale de un vehículo, es tradicional colgarle un gran trapo rojo o algún otro distintivo que nos permita darnos cuenta de la distancia. Pero en esta ocasión, las varillas no ostentan ni una calcomanía de Hello Kitty. Cuando volteo a ver a Erik, las palabras están de más. Le agradezco profusamente el alarido de advertencia, pero la verdad no puedo recordar el resto del trayecto (por breve que fuese). Dudo que él recuerde haberme salvado la vida, pero les puedo jurar que tengo grabado ese día en la mente con la seriedad que la ocasión amerita.

En fin, una breve anécdota que me nació recordar hoy en día. No es que esté de pronto al tanto de mi mortalidad, o que algún evento en especial me haya animado a evaluar mi existencia y los pronósticos de la misma. Vamos, ni siquiera creo que la fecha sea significativa para estas rememoranzas. El caso es que sí puedo decir que, al menos una vez en mi vida, tuve claro lo cerca que estuve de no llegar a ser un bloggero de mal gusto. ¿Me hace sentir más vivo el saber que la libré en esa ocasión? No lo sé. Pero sí les puedo jurar que no he vuelto a escuchar el Hysteria de Def Leppard mientras voy al volante. Llámenlo superstición. O simple precaución.

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19 comentarios en “Roce con la Muerte

  1. Yo no tengo de esas historias, y si un día me pasó algo así realmente no lo recuerdo. Me acordé del soldado en saving private ryan que le disparan en el casco y no le pasa nada, pero se lo quita para verificar que no haya daño y entonces si le vuelan la cabezota D:

  2. Yo tenía casi tres años cuando, jugando con mi hermanilla que entonces tenía poco más de 1 año y medio, me escondí de ella en un baúl que mi mamá tenía en la recámara, que no pasaba de lo que ocupan dos garrafones de agua en volumen. Bastante apretado, pero cupe, y desde ahí la planeaba asustar. O ese era el plan, hasta que sin querer cerré la tapa del baúl, que resultó ser de calidad y origen marítimo, hecho para ser hermético. No sé cuántos minutos estuve gritando que me sacaran, pero mi mamá no estaba en el cuarto y no me escuchó. Solamente sé que me desmayé y que mi mamá, cuando fue al cuarto por mi hermana, al verla llorando y señalando el baúl (todavía no sabía hablar mucho), más por complacer a la niña que por haber notado mi ausencia, abrió el cofre.

    Y ahí estaba yo, me cuenta ya que obviamente esa parte no la recuerdo, todo sudado, azul y con trazos de haber llorado un rato. Pasé años odiando el mentado baúl, hasta que afortunadamente se deshicieron de él en una mudanza y ya no podía hacerme daño. Sí, a pesar de que ya tenía como 7 años y ni de chiste cabía en él.

  3. Pues casi describiste la vez que mas cerca ví a doña Catrina, sólo digamos que escogí un mal día para querer rellenar los cartuchos de mi impresora, lo que nos lleva a quedar en medio de una de las tantas balaceras de mi querido H. Matamoros, pero no de cualquier simple balacera “de un cargador” me tuve que meter a la balacera en la que el ejèrcito mató a Tony Tormenta, no, no recibí un solo balazo, pero con ver camionetas llenas de gente armada, escuchar “cuernos de chivo” a media cuadra, cuerpos de gente mas infortunada que yo tirados en la calle, todo eso si te hace aflojar tus esfínteres a niveles insospechados…

  4. Salvo el hecho de que por lo regular soy yo quien es el que causa los accidentes hubo tres ocasiones en las que estuve a punto de que me cargara el payaso.

    Las dos primeras fueron casi atropellamientos, uno sobre eje central y otro en Polanco, ambas las salvé porque un buen samaritano evitó que consumara mi cruce de una cuadra a otra. El último y más espectacular, porque todo el mundo presente lo vio, fue cuando me salí a la mitad de un tobogán a alta velocidad y a unos 10 o 15 metros de altura. Muerte fría y humeda de no haber sido porque mi peso pudo más que la fuerza del chorro de agua. El resto de ese fin de semana fui conocido entre los campistas de ese parque acuático como “El muchacho que casi se sale”.

    Así las cosas conmigo.

  5. Aunque no quieras esas cosas te hacen reflexionar, pero tambien el como lo tomas o te influye en la vida depende demasiado del tipo de persona que seas te puedes deprimir o puedes salir con ganas de comerte al mundo, agradecimiento al señor don chef de le cousina o lo que sea or salvarle la vida al entonces futuro bloguero podcastero, escritor y twitero que ahora nos hace los dias mas agradables.

    No se a que se debera pero en mi familia casi todos hemos tenido roces con la muerte incluso ya son varios que han muerto en accidentes y sucesos por el estillo aqui van algunos ejemplos:

    -Mi tia esperaba a un amigo recargada un puesto de revistas cuando decide preguntar el precio de las playeras que estaban en el puesto contiguo 3 segundos despues un auto conducido por un borracho se estrella justo en el puesto de revistas dond ella estaba.

    -Accidente automovilistico en que un Tsuru es aplastado salvajamente por una ruta tio y primo dentro del Tsuru y solo salieron con raspones y lesiones no graves sorprendentemente hubo 4 muertos en la ruta.

    -Cuñado envuelto en tiroteo se oculto en un bote de basura y solo recibio un rozon de una bala.

    -Familia completa en una volcadura el toldo quedo destrozado, pero solo mi tia se rompio un brazo todos los demas solo estabamos mareados.

    -Actualmente un primo se encuentra en Libia como parte de la brigada francesa de la ONU y ya la ha librado en otros sucesos similares.

    –Tio que cayo de cabeza de una altura de 6 metros los doctores lod aban por muerto sincreible a los 4 meses ya estaba en su casa y podia valerse por si mismo casi para todo y a los 2 años solo le quedaban unas cicatrizes y un brazo en rehabilitacion para recueperar la total sensibiilidad, cabe a gregar que en el mismo piso del hospital 3 personas murieron por neumonia y varios mas fueron contagiados pero al tipo rudo no le contagiaron nada.

    -Yo he sobrevivido a accidente en automovil no tan grave pero si muy costoso y a un levanton saliendo de trabajar en un Bar pero esa es otra historia.

  6. mm, ahi si no tengo mucho que decir, trabajo en un complejo petroquimico, asi que hay diferentes maneras de morir, una rociada por acido, una explosion de vinilo, sosa caustica, etileno, fuga de dicloroetano, un compañero ebrio harto de pagarle a un sindicato jodido…en fin, ademas ya ni aqui en mi amado pantanal coatzacoalquense se puede estar a salvo de los balazos

  7. De niño: Atacado por una jauría de malaguas, casi arrollado por un convoy de caballos, de un azotón por emular a Blue Demon desde la azotea de mi casa al jardín (con pasto crecidito pa’ caer en blandito)…. y disfrazado de ostra (h. c. favor!) en un festival del día de la madre.

    De joven y adulto mi vida ha sido un poco menos que plana.

  8. A mí hasta ya me da pena contar la vez que más he vivido de cerca esa sensación de morir y aparte muchos ya se la saben, en fin, sólo recuerdo que todos dicen que te empiezas a acordar de todas las personas que amas y shalala yo sólo recuerdo haberme preocupado por mí y aferrarme a un chuchito que estaba colgado en el coche, y claro, ver por mi vida y salvarla yo misma, ahora lo recuerdo y me dan ganas de romperle la cara al pendejete que iba conmigo ese día, casi muero por su culpa, sólo puedo decir que salve mi vida y me la perdonaron.

  9. pues aquellos que nos la pasamos viajando de ciudad en ciudad y hasta conduciendo de madrugada por añadidura nos la jugamos -la vida claro esta- cada ves que salimos de viaje de trabajo
    y hablando del rigor mortis y aste que su mero mole es el cinito pos que ya se nos fue liz taylor -que haber si le perdonan los fans de maikol el que ella y diana ross no hayan asistido al circo-homenaje funeral del extinto wako yako-
    supongo que mencionara algo de ella en ff -y creo que fue la cleopatra mas cumshotera ever-
    y me digo por que ya no hay mas actrices del calibre y de la talla de liz taylor, haudrey y katharine hepburn y sophia loren -que todas estas mujeres eran hyperhermosas y estaban muy cabronas- pero eso si cada dia nos llenamos de mas actricitas en la onda lindsay lonjas de hecho se podria decir que hasta ya esperamos a su sucesora -que mierda-

  10. 1 caerme de una altura de 6 metros a los 7 a#o y solo romperme la clavicula

    2 caerme de una altura de 2 metros de pura cabeza.descalabrada

    3 casi ahogado de borracho y de agua en al fosa de clavados de oaxtepec

  11. solo paso a compartirles el top ten que hice de las peores formas de morir, que mi amigo y yo comentamos después de lo que paso en japon, recién habíamos visto un video de tantos que hay y este ultimo había sido realmente escalofriante y mi amigo me comento de por que no hacer nuestro personal top ten de peores formas de morir, y pues este es el mio:
    1.- incinerado lentamente
    2.- ahogo/asfixia
    3.- víctima de un ataque biológico
    4.- hambre/sed
    5.- mordedura de algún animal venenoso
    6.- torturado
    7.- cancer
    8.- vejez
    9.- atropellado
    10.- desangrado
    de los que numero 2,4 y 9 han estado cerca de terminar con mi vida y 8 parece suceder cada segundo que respiro :s.

  12. las mias han sido las menos… pero creo que la que mas me quedo grabada fue una de esas ocasiones en las que se me olvido la llve de la casa, viviamos en unos departamentos, el el 5to piso, por la parte de las zotehuelas se puede uno brncar, aprovechando que todos los vecinos tenian reja de proteccion y nosotros no (quien demonios se va a estar brincando a un quito piso para robar a una familia de clase media baja!!!) escale hasta casi llegar a mi casa… casi por que resbale al apoyar mal mi pie izquierdo y quede colgado tipo limite vertical de la cornisa de mi casa… si me escurrio ese sudorcito frio en la espalda al saber que la caida de 4 pisos y medio sobre cemento minimo me dejaba paralitico… respire profundamente y subi el resto del tramo…
    huelga decir que lo volvi a hacer varias veces… pero con muchisima mas precaucion.

  13. A mi me paso algo parecido, solo que en una carretera rumbo a Tula junto con unos amigos. De ahí pues hace ya casi un año fue se metieron a nuestra casa, no amarraron y todo su desmadrito, pero no hubo nada que lamentar, solo mucho coraje después de eso. Quizá la mas cercana fue a los 3 años, cuando me detectaron un tumor cancerígeno adherido a mi riñón derecho. Obviamente lo extirparon con todo y riñón, estuve mucho tiempo en quimio y terapias de radiación, cuenta mi madre que los médicos le decían que solo tenia una expectativa máxima de 1 año mas de vida. Pasaron 23 años y aquí sigo.

  14. Yo casi muero una vez en el hospital por un ataque de asma. Sólo recuerdo la sensación de no poder respirar… es lo peor que existeen el mundo. Gracias a Dios, sobreviví.

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