Roce con la Muerte

Groundhog Day: Sólo el buen Bill Murray sabe todo sobre formas variadas de morir...

Ya es un lugar común decir que hemos tenido una experiencia que nos puso al borde de morir. No importa que seas joven o viejo, alto o chaparro, gordo o flaco, fuereño o chilango (bueno, ser chilango sí aumenta muchas veces tu exposición a morirte), el caso es que casi cualquier persona puede mencionar al menos una instancia donde la distancia que les separó de partir hacia otro plano terrenal fue ínfima.

¿Pero realmente se puede considerar todos los near-misses como roces con la muerte? ¿Y a qué nivel? Sí, a lo mejor te tocó estar involucrado en una balacera, pero a lo mejor el intercambio de plomo no duró ni un cargador. Podemos argumentar que con cada bala disparada, tus probabilidades de ser alcanzado por alguna de ellas va en aumento. Pero el impacto de bala tampoco es mortal por necesidad. Si la bala te pega en una pompa, lo más probable es que seas víctima de burlas de parte de tus amigos y familiares cercanos, pero sólo perderás la vida si tienes la desgracia de caer en manos de un pésimo doctor. Sigue leyendo