ARCHIVO MUERTO: Terrorismo de bolsillo

Lanota del Toñote: Otra vez el post del día se le debe a un Finísimo Lector. Así es, el mismísimo Juanhelo Pistolas me comentó que él tenía copia impresa de esta vieja columna de Conozca Más, y tuvo la amabilidad de escanearla y subirla a Mediafire para subsecuente descarga. Mérito adicional: urgó en el archivo de las revistas de su hermano para localizar la columna… y su hermano me odia como yo odio al chayote. No le hace, saludos también para Julio César, el hermano recién graduado que me detesta, pero aún así me brindó una gran ayuda. Creo que ya no me falta ningún ejemplar de mis columnas de Conozca Más, ya que la que leerán a continuación la tenía sólo incompleta y en borrador. Una vez más, recuerden que esto se escribió hace ya bastantes añitos, así que no se saquen de onda con las referencias.

Terrorismo de bolsillo

¿Por qué quedarnos atrás ahora que la moda es atentar contra el prójimo? He aquí una breve gama de actos que sembrarán el terror en tu comunidad, todo a pequeña escala.

¡La ilustración original!

  • La próxima vez que te subas a un elevador lleno de gente, tírate un gas “sopladito”, y después pregunta, con tono de preocupación: “Un momento, ¿no detectan un aroma a arma química?”.
  • Quítale la tapa a un marcador permanente y arrójalo en dirección de alguien que esté distraído, gritándole “¡Cacha, guey!”. Regocíjate con el breve instante de pánico.
  • Mójate las yemas de los dedos con saliva y frótalos frenéticamente en el antebrazo de un incauto. Ahora olerá a popó de gallina por un par de horas, al menos.
  • Recomiéndale a alguien la película de Cómo perder a un hombre en 10 días (mejor deberían llamarla Cómo perder 40 pesos en 90 minutos). Aplica a casi cualquier chick flick y al 93% de las películas nacionales. “Nuevo Cine Mexicano” mis tanates…
  • Dirígete a las obras públicas de la capital mexicana, quita todos los señalamientos del DDF y sustitúyelos por consignas terroristas. De todos modos parece que nos bombardearon la ciudad, al menos cuélgate el milagrito de que fue idea tuya.
  • Cuando vayas a algún lugar con rocola, lleva contigo una abundante cantidad de monedas y programa Aserejé, Popocatépetl, Macarena o alguna otra rola desagradable y quemada para tocar 48 veces seguidas. Ojo: no introduzcas todo el dinero para programarlas todas de un tirón. Programa sólo cinco o seis veces el tema, espera a que los demás clientes protesten con el dueño del local y le hagan desconectar la rocola, y una vez que la reconecten programa la canción dos o tres veces más; y así sucesivamente, hasta que las autoridades intervengan o seas linchado por la turba enfurecida.
  • Inscribe a todos tus conocidos en todos los reality shows que convoquen a reparto. Si es necesario tómales video (diciéndoles que es para otra cosa), pues descubrirse haciendo el imbécil en cadena nacional puede ser uno de los momentos más dolorosos de sus vidas.
  • Toma tus ahorros y cómprate el mayor número posible de barriles de petróleo. Tarde o temprano serás acusado de terrorismo e invadido por los gringos, sin necesidad de mover un dedo.
  • Secuestra un microbús y estréllalo contra el símbolo más grande de lo que nos define como país y como cultura: una fiesta de 15 años.
  • Inyecta el cartucho de tinta de la impresora de tu oficina con una mezcla a base de dos partes refresco de cola por una de mole Doña María.
  • Al dejar un departamento que hayas rentado, remueve el tubo de metal que sostiene la cortina del baño y rellena su interior con seis o siete camarones crudos. Coloca el tubo de vuelta en su lugar.
  • Insiste en leer en voz alta el último libro de Carlos Cuauhtémoc Sánchez cada vez que utilices el transporte público.
  • Cómete una abundante porción de lentejas con tocino, rebajada con un par de vasos de agua mineral. Al terminar, métete a una sala de cine o a una clase de yoga.
  • Camina descalzo por las regaderas del club deportivo de tu localidad o de unos baños públicos. Acto seguido, dirígete al boliche más cercano y pruébate el mayor número de zapatos que te sea posible.
  • Siéntate a ver Big Brother, Matrix Reloaded y a jugar Grand Theft Auto. Si lo que afirman las organizaciones de padres de familia respecto a la mala influencia que resultan esta clase de vías de entretenimiento, no tardarás en convertirte en un depravado violento que atenta contra la sociedad en general sin provocación alguna.
  • Crea una nueva religión. Muchas cosas malas pueden hacerse en nombre de ellas (desvío de fondos, crímenes sexuales, genocidio). Algunos nombres para tu doctrina que aún están disponibles en el dominio público: Testigos de Amgüey, NeoCoapistas, Los Pupilos de Lapuente, El Decameron Díaz o Club Deportivo Necaxa.

NUEVO SITIO: Cazagoles

Siempre estoy mentando madres respecto a que no me alcanza el tiempo para escribir todo lo que quisiera, y les juro que es verdad. Pero recientemente recibí la amabilísima invitación de Don Carlos Millet (cuyo blog, La Rifa del Tigre, es lectura obligada), viejo rival en el Fantasy Football y amigo a distancia, para integrarme a un proyecto llamado CAZAGOLES. Ordinariamente le hubiera dado las gracias y declinado la oferta, sacando a relucir el sobado pretexto de que apenas tengo chance de actualizar Finisma Persona “diarina y huevo”…

Pero esta fue una de esas ofertas marca Corleone que simplemente no puedes rehusar. Dejemos de lado el gran atractivo de escribir en un sitio mayoritariamente futbolero pero también abierto al resto de los deportes, justo en un año mundialista. Lo que me movió el tapete editorial de forma muy drástica fue la perspectiva de compartir un espacio de opinión al lado de un grupo de gentes a quienes no sólo admiro y respeto de sobra, sino que además son mis cuates. En efecto, muchos de los Cazagoles ya integrados al proyecto (y otros por sumarse en breve) son viejos compañeros y colegas de su seguro servibar, y quien no haya tenido chance de entrarle a un proyecto entre amigos se ha perdido una experiencia totalmente desprovista de progenitora.

Entre los Sospechosos Comunes que vierten su pasión panbolera en este blog, además del mencionado Millet, tenemos a un conocido de ustedes en los Finisimos Podcasts, Beto Rojas (ya mero hace su blog), posteando con su seudónimo de Chamueleto. Y qué decir de un tipazo marca diablo que está enseñándoles a los de Univisión lo que es ser un periodista deportivo de primerísimo orden, mi estimado Joaquín “El Mortero” Duro (quien actualiza también diario su blog personal). Y como las mejores manzanas caen del mismo árbol, también escribe ahí su hermano de sangre y mi carnalito adoptivo, Alfonso “El Puñal” Duro. No se engañen por el sobrenombre que se presta a albur hablando en “mejicano”, Poncho es una auténtica máquina que piensa, respira y habla de fútbol. Y fue siempre activo participante de nuestras dinámicas sobre música de mal gusto cuando ambos estábamos en ESPN (tiene un blog que no ha actualizado mucho a últimas fechas, pero que contiene algunos de los textos que más he disfrutado leer en la historia de la red). Y ya para qué mencionar a Alejandro “El Antitodo” Saldívar, otro de los malechores de mis años en Telerrisa a quien le había perdido el rastro y ahora reencuentro en este lugar, tan peligroso y vil como la cantina de Mos Eisley en Star Wars.

Cazagoles está lleno de mentes alebrestadas a quienes conoceré pronto, más los que se acumulen en breve. Sus nombres a lo mejor no les dicen mucho si no están bien empapaditos de panbol, pero sus textos les cautivarán: El AntihéroeEl BatigolMini CruyffEl Gigante AzulLos Hermanos Korioto (¿los ubican?)… Shearer… Todos ellos hacen esto por amor al arte y al fucho, así que si ustedes comparten esta pasión seguro harán de Cazagoles otra de sus paradas obligadas en la red.

¿Y yo? De entrada les confieso que me siento como El Cuchillo Herrera en el juego de homenaje que le hicieron a Maradona en México, en aquella ocasión cuando El Pelusa atrasó el inicio del juego durante una hora en lo que ordenaba y se zumbaba una pizza enterita. Digamos que ando coqueteando con el fuera de juego, pero les voy a aportar mis habituales sandeces de índole deportiva en espera de que no se les caiga el rating. Inicialmente iba a postear como El Coloso de Santa Úrsula (para los que recuerdan mi viejo y casi olvidado apodo), pero mejor seguimos en el branding de Finísima Persona. Allá los veo pronto.

AVISO URGENTE: Olvídense de “los veo pronto”: los veo ahora mismo. Me la sacudí (la flojera) y ya subí mi primer post a Cazagoles, espero le caigan a la comentada. O de perdida a la pura mentada. Y también descubrí que otro estimadísimo cómplice le entró al tiro: Enrique Ballesteros, contlapache desde mis tiempos en la UIC y famoso en el periodismo deportivo haciendo El Otro Lado del Balón. Dénse una vuelta por Cazagoles, pues…

EL CRUDÓMETRO®

En ésta ocasión Finísima Persona deja a un lado las estupideces habituales para prestarle un valioso servicio a la comunidad. Un servidor de ustedes, asistido por la invaluable ayuda de hígado y cerebro, lleva más de 25 años experimentando los catastróficos efectos de la cruda en carne propia. He cometido excesos variados, y en el pecado he llevado la penitencia, pero mi sufrimiento no ha sido en vano. Esa serie de crudas, resacas o como prefieran llamarles en sus respectivas ciudades, países o sectas aislacionistas me han afectado, sí, pero no al grado de impedirme estudiar sus consecuencias con detenimiento. Y todo esto obra en beneficio de los demás, pues he podido estructurar… (redoble de tambores, arreglos orquestales de John Williams y coro de serafines) EL CRUDÓMETRO®.

Así es, compañeros y compañeras. He aquí el fruto de mi incansable labor. El Crudómetro® describe la gravedad de los excesos cometidos la jornada previa bajo la estimación científica de la Escala de Drinker™, otra de mis invenciones. En lo que me llega mi Premio Nóbel, he decidido compartir los resultados de mi prolongada y ardua investigación. Héla aquí, dividida en los puntos de la escala (en orden ascendente), junto con las variedades de cruda que encajan en cada escalafón, además de los efectos más relevantes en el organismo de la entidad afectada.

NOTAS ACLARATORIAS

  1. Los vinos y licores que se mencionan deben entenderse por su forma más pura. Por esto debe entenderse que la mención de “Tequilas”, por ejemplo, no generaliza en el renglón de las variedades más populares, comerciales o de menor precio, sino por los mejores exponentes de dicha bebida. No bebas barato, quiérete un poco.
  2. El término “mezclado” no incluye agua natural, agua mineral, agua tónica o presentaciones “en las rocas”. Mientras que las bebidas mezcladas con agua mitigan un poco el efecto del alcohol, aquellas que se mezclan con líquidos dulces (jugos de frutas, sodas y refrescos, jarabes) agravan la cruda. Mis experimentos mezclando bebidas con refrescos dietéticos aún están incompletos, así que tendré que analizar los efectos de echarse unas cuantas cubas elaboradas con Diet Coke™ y actualizar El Crudómetro® tras la estimación del daño ocurrido.
  3. Por “cocteles” debe entenderse mezcla de dos o más vinos y licores. Para efectos del Crudómetro®, un Gin & Tonic no es un cóctel, es simplemente ginebra con agua tónica y su cascarita de naranja. Un Martini es otra historia: a la ginebra o vodka le estás añadiendo vermouth, así que la cosa es distinta. Claro, en coctelería es donde el Crudómetro® sufre sus mayores variaciones, por la gran variedad de mezcladores y bebidas involucradas, pero es un hecho que la cruda coctelera es grave por regla general.
  4. La cruda estándar es la constante del Crudómetro®. Si bebiste hasta congestionarte, es obvio que tu cruda será mucho más grave que lo que marca este índice. De hecho, es probable que estés muerto, en cuyo caso ya no sufrirás los efectos de la cruda, nunca más. No me manden mensajes diciendo “pues yo me tomé una botellota de Bacardi una vez y ni cruda me dio”. Empecemos porque tu vida social me importa muy poco, pero además tu argumento no tiene validez científica: Yo no estuve ahí para analizar las condiciones anímicas en las que te encontrabas durante la ingesta alcohólica, ni pude registrar los alimentos consumidos previa, durante y posterior a la jarra. Tampoco sé si vomitaste antes de ir a dormir, si había excesivo humo de cigarro en el ambiente o si escuchaste reggeatón durante el convivio, factores que afectan enormemente la calidad de cruda al día siguiente. En resumidas cuentas, pueden ahorrarse sus “correcciones”, no puedo tomar en serio aportaciones que no se apeguen a mi estricto método y a mi depurado trabajo de campo. Esto es ciencia, señores, no un anecdotario de borrachos.
  5. Las variedades de añejamiento o coloración no afectan la categoría de la bebida. No importa si tu whisky es 12 o 25 años (bueno, no importa en el Crudómetro®, aunque definitivamente afecta tu paladar y tu economía). Si tu ron es blanco, añejo o solera tampoco cambia asciende o desciende en su categoría. Hay demasiadas variaciones sutiles en el alcohol, a nivel general, como para distinguirlos a nivel de sus respectivas crudas, cuya oscilación es de por sí mínima.
  6. Ciertas marcas de alcohol no corresponden a la variedad de bebida que ostentan en su etiqueta, así que están situados en su categoría propia. El Oso Negro, por ejemplo, no califica como vodka pese a estar etiquetado bajo ese nombre, así que lo consideraría como una bebida independiente de haberlo incluído en el Crudómetro®. Afortunadamente no tengo tanta experiencia con dicha marca como para contemplarla aquí. He castigado mucho a mi hígado, pero todo tiene un límite. Sin embargo, encontrarán algunas marcas con las que sí he vivido mi triste historia, y es por ello (y por su popularidad) que aparecen en la escala. Sigue leyendo