Bitácora de Miedos – #17: Insectos y Arácnidos

Algún "artista" decidió asegurarse de que yo NUNCA sea capaz de visitar el Guggenheim de Bilbao...

N. del T.: Mis miedos son muchos y muy variados. Algunos de ellos son legítimos. Otros son irracionales. Me he sobrepuesto a unos cuantos, pero no significa que me den menos miedo. Simplemente he logrado vivir con ellos. Pero reconocer las cosas por lo que son es el primer paso para tomar control sobre ellas, así que les presentaré ocasionalmente algunas selecciones de mi extenso catálgo de temores. He aquí mi Bitácora de Miedos.

No estoy cien por ciento seguro de la fecha en que me nació el terror cuasi-fóbico por los insectos y las arañas. Sólo sé que me dan pavor, asco y ansiedad en extremo.

Cuando era muy pequeño, por ahí de los dos años, el miedo por los bichos no había hecho presa de mi persona. Solía salir al jardín para buscar cochinillas en la tierra húmeda y debajo de las macetas, y me divertía enormidades viendo cómo se hacían bolita al tocarlas, en actitud de resguardo. En esa época no había Nintendo, Finísimos Amigos, así que uno se divertía como podía.

Las mariposas eran eso, mariposas. Básicamente eran coloridos papeles de China con voluntad propia. Y las famosas “arañas patonas”, esos curiosos bichos que parecen chícharos rojizos inexplicablemente sostenidos por patas delgadas como bigotes de gato, me causaban una curiosidad tremenda. Hasta ese momento, todo bien.

Mi visión infantil de los insectos era tierna e infoensiva. Pero todo lo bonito se acaba.

Pero teniendo como cuatro o cinco años, todo cambió. Fue en Tequesquitengo, en casa de mis abuelos. Yo iba corriendo descalzo por la terraza, estaba anocheciendo. De pronto sentí un dolor intenso en la planta del pie. ¡A llorar! Cuando miré hacia el origen de mis dolencias vi a una enorme abeja, aún moviéndose, en el acto de desprender el aguijón que hundido en la piel del empeine. La falta de equilibrio me hizo buscar instintivamente algo de qué agarrarme. Mala idea: mi manó se cerró sobre la rama de un arbusto espinoso que crecía plácidamente en la jardinera.

El drama se multiplicó. Llegaron los adultos, encabezados por mi papá y mi tío Roberto. Me sentaron en una banquita del bar al final de la terraza (sí, desde chiquito estaba yo frecuentando lugares de copioso consumo etílico), para examinar los daños: un aguijón y tres espinas por remover. Mi Finísimo Padre siempre ha tenido vocación de médico del Salvaje Oeste, pues le fascina realizar esta clase de curaciones al vapor e intervenciones quirúrgicas mínimo-invasivas armado tan sólo con una enorme navaja suiza y algo de ron como desinfectante. Se pueden imaginar mis gritos…

Pero mi miedo no viene de la abeja. Sí, me causó una profunda impresión ver al insecto en todo su enorme y potencialmente peligroso esplendor, pero no me afectó tanto. Lo malo es que la remoción de las espinas de mi mano me estaba causando un dolor de alarido, y justo a la mitad de la intervención, cuando yo lloraba más, un par de bichos voladores (seguramente atraídos por las luces del bar), se posaron sobre mi hombro. Al sentir que algo extraño me caminaba por encima, volví la vista para distinguir con toda claridad las desagradables formas de esos animales espantosos. Sus ojos saltones. Sus movimientos espasmódicos. Hasta pude distinguir el fino polvo que cubría esas alas pardas, desagradables. Los lloriqueos de dolor se convirtieron en alaridos de pánico, al punto de que mi tío (que asistía la quitada de espinas e intentaba tranquilizarme), se volvió para espantarlos con la mano, pensando que me estaba picando otro bicho.

Sé que aquellas polillas superdesarrolladas no representaban ninguna amenaza real, pero quizá mi mente relaciona el dolor experimentado en mi niñez temprana con la presencia de insectos. De ahí en adelante, mi terror por ellos fue in crescendo. Unos años más tarde, sentado en el jardín de la casa mientras jugaba con unos cochecitos, vi volar directamente hacia mi rostro una enorme mariposa. No sé si alguna vez han apreciado una enorme mariposa desde ese ángulo, pero créanme que la impresión se me quedó grabada para siempre. Enormes ojos reticulados, protuberantes antenas… Y ese avance casi impredecible, pausado y pertinaz. La visión aún se me aparece en pesadillas.

OK, no a todos los bichos se les matan con polvos insecticidas. Pero de que se antoja echarles un polvo, se antoja...

De ahí en adelante, todo empeoró. Las enormes mariposas negras, esas inmensas polillas que se posan descaradamente sobre columnas y paredes altas, sobre todo durante la época de lluvias, se han tornado en la razón de mis terrores nocturnos más recurrentes. Y de pronto empezaron a aparecer en mi vida toda clase de ponzoñas. Enormes alacranes. Pilosas arañas. Cucarachas voladoras. Sinuosos cienpiés. Espantosas tijerillas. El siempre aterrorizante Cara de Niño. Todos están tras de mi, me acechan. Aparecen en sueños o en la vida real, pero en cualquiera de los casos terminan helándome la sangre durante ese breve momento en que me doy cuenta de su presencia y decido qué hacer.

Y claro, la decisión suele ser fácil: muerte. Muerte drástica, sin miramientos ni contemplaciones. Muerte tan cruel y absoluta como sea posible. Me importa poco que sean Animalitos de la Creación, que contribuyan a la polinización y fertilización de plantas y tierras. No me interesa si tienen familia que dependa de ellos o amigos que les van a extrañar. Me vale que no constituyan una amenaza de ninguna índole contra mi persona o mis seres queridos. Si eres insecto o araña y entras a mi casa, dáte por muerto.

Los únicos insectos que se salvan de esta ley son las catarinas. No sé porqué, pero ellas la libran. Sin embargo, todos los demás están destinados a fenecer con lujo de crueldad. La fobia me ha limitado como persona, pero me ha dado una gran capacidad inventiva para lidiar con los bichos. Tengo un arsenal de aerosoles de diversas intensidades, que se transforman en poderosos lanzallamas al contacto con un encendedor. Siempre conservo a mi alcance calzado de toda índole y con todo tipo de suelas para despanzurrar exoesqueletos de cualquier resistencia. Las aspiradoras con extensiones de largo alcance han succionado violentamente a los bichos más distantes. Todo a cambio de permitirme dormir tranquilo.

Me compré una pistola de balines plásticos para matar mariposas negras a una distancia segura. Comprobé con plena seguridad que la historia de que un alacrán rodeado por fuego se pica a si mismo con su propio aguijón no es más que un mito. Y he terminado con las eternas hileras de hormigas que han aparecido en casa con ayuda de mi fiel encendedor telescópico, pues creo que un sendero de pequeños cadáveres de hormiga calcinados es la mejor advertencia para el mundo de los insectos respecto al estado mental del desquiciado propietario del inmueble.

Y claro, me costó uno y el forro del otro ver pelis como Arachnophobia, Eight Legged Freaks y Tarantula. Disfruté cuando los astutos humanos acaban por darle en la madre a los bichos malos, pero nunca veo una película de creepy crawlies más de una vez. Con eso basta.

Creo que ahora soy mucho más funcional respecto a compartir un planeta con insectos y arañas. Bueno, el simple hecho de que me armo de valor para matarlas ya es una buena señal. ¿Pero ser una de esas caritativas almas eco-conscientes que toma a una polilla delicadamente de las alas para sacarla del hogar? Jamás. KILL IT WITH FIRE!, es mi lema.

Yo soy la especie dominante, y mi dominio quedará asentado mediante un régimen de crueldad y terror. Y es que no dudo que la Madre Naturaleza, en su infinita paciencia, está desarrollando una horrible mutación de alacranes con alitas, y les hará anidar en algún oscuro rincón de mi casa. Déjense venir, malditos. Toño se está preparando para recibirlos como se merecen.

Con fuego.

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73 comentarios en “Bitácora de Miedos – #17: Insectos y Arácnidos

  1. Pues lo mas parecido a una fobia con animales rastreros es un cierto ejem, “respeto” por las tarantulas… esas chingaderas estan muy grandes para ser arañaaaaaaaaaaaaas…

    Perdon me exalte un poco, finisimo post como siempre

  2. Yo odio a las cucarachas, aunque no les temo. A las que les huyo es a las mariposas negras como las que mencionas y a la versión más pequeña las mariposillas les llaman aquí. Cuando viví sola, la casa tenía muchas mariposas negras por los rincones, un mal día saqué un libro de la sala de estudio y se dejaron venir un chingo de mariposas negras que se escondían tras el librero. Me sentí casi como en la peli de los pájaros, sólo recuerdo que grité y me tiré a la alfombra; horror!!!

    En León no hay insectos cara de niño, pero hay alacranes. Y las cochinillas les dicen puerquitos, la primera vez que lo escuché me dió mucha risa.

  3. Después del susto que me lleve al abrir el link, así de golpe, y ver la foto que encabeza el post, recupere la figura, y pude darle lectura…que risa, en serio, sobre todo por la afinidad que encuentro con lo que dices, inches animalejos del diablo, en especial, para mí, las arañas, estuve viviendo en Cuernavaca unos años y tengo historias que te harían pasar noches en vela, yo los viví….así que me apunto pués: orden de restricción a los bichos.

  4. tip antes de morir de risa “nunca mates una arana patona esas se comen a todos los insectos de lacasa incluidas las capulinas ”

    PERDON ES Q ME LLEGO UN OFERTON DE TELCEL Q NO PODIA IGNORAR

    pues yo miedoa ningun bicho le tenia miedo a las boas pero aqui enla chamba tenemos dos y yo les doy de comer

    me rei mucho con tu descripcion, aunq te dire q yo era mas cabron q tu

    enfrente de mi casa habia una pared de piedras y ahi era el planeta arana, yo me ponia a cazar moscas y les quitaa las alas y las atoraba en las redes de las aranas y cando salian por su presa zas las atrapaba y las echaba aun frasco cuando tenia 6 a 10 aranas las echaba a pelear

    tengo un sobrino q ve cucarachas y se desmaya

  5. Pues yo tambien soy del lema de kill it with fire. Por estas tierras aridas y calurosas, en el verano pululan las viudas negras asi que mi mejor aliado es un bote de aquanet + encendedor telescopico. Cualquier araña me da fobia pero la que si mato a la mayor distancia posible es la viuda negra, tarantulas nada mas de verlas en las tiendas de mascotas se me pone chinita la piel.

    Alacranes es otro insecto al cual le tengo bastante respeto y miedo, y tambien abundan por estas tierras.

    Curiosamente a las cucarachas no les tengo miedo, solo asco, entre prepa y universidad tuve un año sabatico por motivos familiares y para que no estuviera de huevon en la casa me pusieron a ayudarle a un vecino que, para mi suerte, tenia un negocio de fumigaciones asi que estuve en contacto directo con casi todo tipo de cucarachas (alemanas, americanas, asiaticas, yuck!) pero a lo que si nunca le perdi el miedo fue a los aracnidos y a los alacranes.

    Ah y a las abejas y avispas si les tengo panico de salir corriendo y gritando como niñita desde que me pico una abeja en la cara por andar buscando huevos de pascua en un apiario de una iglesia =(

  6. Yo le tengo asco a las cucharachas, tanto como el impulso inmediato de pisarlas con saña. A veces me gustaba encontrarlas panza arriba, sin poder escapar, para rociarlas de alcohol y prenderles fuego. Una vez una enorme que estaba ardiendo reventó y se le salieron cientos de huevecillos gelatinosos y claros que a su vez también fueron tronando.

    Creo que no le temo a animales tan pequeños. Me han picado abejas docenas de veces, tal cual, y les tengo odio pero no temor ni asco. Para miedo, creo que las arañas mayores a una cucaracha sí me imponen, pero las mato a distancia a escobazos o como sea.

    Espero un día no aprender a temerle a las ladillas. Ése es terror y no chingaderas. :O

  7. ¿Y puedes acercarte a ellos Toño? ¿Puedes matar con la suela de tu zapato a una gran, brillosa y roja cucaracha?

    Yo tengo fobia a las cucarachas. Fobia y no pedazos. No puedo acercarme, no puedo verlas ni en la pantalla de la compu, menos en vivo y en technicolor. Así que probablemente ellas pisarán mi ataud antes de que yo las pise a ellas. Mi fobia nació, según yo, a partir de un desagradable incidente en casa: Mi papá es criador de peces. tiene una habitación especial para ello equipada con un calentador de esos que ponemos en invierno para mantener a cierta temperatura el lugar y no tener que usar un calentador de agua por pecera. Los vecinos, ya sabes, ellos siempre tan limpios, viven hacinados y se les escaparon las mascotas, que fueron a dar al lugar más acogedor de la casa: ese cuarto. Y no son cucarachitas cualquiera, nonono, son cucarachones: grandes, brillosos, cafés y rojos de no menos de 3 cm.

    Un día cuando todavía mi fobia era simple miedo y los vecinos hicieron “limpieza” (nada más las espantaron), muy valiente fui a matarlas armada del insecticida más potente. Nunca las alcancé, así que mi mamá fue a hacerlo y se intoxicó. Terminó en la clínica una noche con suero y constante supervisión médica. La cosa no pasó a mayores, pues. Pero ese miedo se convirtió en fobia.

    Lo peor de todo es que al parecer esos animalitos del Señor (de las Tinieblas) me aman. Una vez terminé subida en una cubeta casi llorando y la muy mendiga cuca la estaba subiendo también. En otra ocasión, vacacionando en la hermoso puerto de Ensenada y acabando de conocer a mi ex-familia política, un linda cucarachita de unos 2 cm trepó muy valientemente mi chancla y llegó a la cima del dedo gordo de mi pie. Buen susto, buena anécdota y buena forma de romper el hielo. Buen trauma.

    Hay ciertos lugares donde sé que las veo regularmente, y quien me acompaña en ese momento no entiende de mi fobia, me regañan por ver el piso buscando una para evitarla. He estado a punto de morir aplastada (como cucaracha, irónicamente) por los coches con tal no pasar cerca. La presión se me baja, me invaden los escalofríos, me mareo y a veces se me hace un nudo en la garganta y el ojito Remi se asoma. Me recomiendan la terapia conductual. Ni madres, al fin que no necesito a las cucarachas para sobrevivir, ¿verdad, VERDAD?

  8. jajaja A mi también me gustaba agarrar cochinillas y caracoles esperando que salieron de la concha.
    En Monterrey fuera de lo que me pasó con cucaprio, no tuve incidentes con insectos, en Ciénega de Flores si le tuve mucho miedo a los alacranes que se metían a la casa y a las tarántulas y víboras de cascabel.

    Recuerdo que tuve una fobia irracional contra los saltamontes, porque una vez en Ciénega se me pegó uno como de 20 cm, y así le pude ver la cara, guacala, y estaba pesado recuerdo como la playera me calaba por el peso del saltamontes y por más que me movía no se despegaba,. tuve ese trauma muchos años, pero ahora con la niña, pos trato de que a ella no le den miedo, y pues me lo aguanto.

    También he tenido mala suerte con los perros 3 veces se me han echado encima Pastores Alemanes, lo que pasa es que como sotorpe, yo visito muchas casas el mismo día, tons por ejemplo voy a una casa donde hay un perrillo faldero por decir un poodle, y va y me huele, y luego voy a otra casa donde tiene un perro grande y pos como que huele al Poodle y luego luego me gruñe, y nomás me empiezan a ladrar y ahí ahora sí me da chingos de miedo, porque sé en lo que termina.

  9. jajaja puerquitos jajaja :D todavia hay muchas cosas de leon que desconozco
    comparto tu miedo Toño a los insectos…creo que de todo lo que mencionaste, las que se salvan de mi miedo son las mariposas Y solo porque tienen hermosos colores.

    ademas yo casi no me preocupo de insectos pequeños, a mis gatos les gusta jugar con ellos Digamos que los cazan y los matan Jejeje yo no uso fuego a menos que sean alacranes :P

  10. Hijole pues a mi no me dan miedo las ratas y las arañas, mas bien seria pavor entrando en histeria mezclado con panico a los demas bichos rastreros mas bien me dan azco y tambien aplico la del sopletazo, aunque una vez estando de vacaciones en puerto vallarta me salio una cucaracha voladora( espero q si vuelen porq si no me cai q si me desmayo orita) y si me anda vomitando, otra flor a la maceta sería la sangre, la mia no, pero la de los demas, iuuu q pinche asco me da no mamar.

    Y como diria Asterix ( o era Obelix) a mi sólo me da miedo que el cielo se me caiga encima.

    aburrsss

  11. Tocaste una fibra sensible en grado superlativo.

    Gran parte de mi niñez, como en el caso de la tuya, pasó sin pena ni gloria en el tema de las aversiones a ciertas criaturas, insectos incluídos.

    Pero la adolescencia por alguna enigmática razón fué el acabose trágicamente bipartita.

    El miedo irracional a los bichos hizo su aparición sin decir “agua vá” además de que a la fiesta de fobias se unieron los roedores de diversas razas por ahí de los 13 años. La burla que mis méndigos amigos hacían sobre esta falla de mi sistema nervioso (ah, porque qué pinches nervios me dan los ratones grises, las arañas peludas y las mariposotas negras) fué el complemento de lo que hoy a mis tiernos 40 se constituye en un auténtico trauma, digno de tésis de algún aspirante a psicólogo.

    Un día quise eliminar a una rata (de 4 patas) que se metió a la casa con una mini-escuadra calibre .25

    No disparé. Más que por prudencia, por los malditos nervios, ansias y “ñáñaras” que la maldita rata me provocó.

    La señora que hacía el aseo en la casa de al lado terminó con la existencia del roedor de un preciso y contundente escobazo, cuando al sobrevivir a mi falta de desición, la rata salió de mi domicilio y se internó en el de junto.

  12. A mi solo me dan miedo los aracnidos cuando se me aparecen asi de repente… al levantar algo, al escombrar el patio, etc… de ahi en fuera ni perros, gatos, ratas, asaltantes, politicos, editores de revistas, hacienda… etc me dan miedo…

  13. Los cara de niño si son feitos y me dan nervios, tambien las orugas en close-up, especialmente las peludas, por suerte de esos no hay dentro de mi casa.

    De los que si se meten o viven escondidos en algún lado de mi apartamento ninguno me asusta pero si me molestan, detesto las cucarachas, siempre que veo una le apunto una cita con mi zapato, las polillas siempre terminan suicidandose en los focos, los mosquitos tienen que morir esten donde estén, si hay que darles con la escoba que asi sea.

    Las moscas tienen un lugar especial reservado en el infierno, especialmente las gigantescas y gordas que zumban y solo se burlan de ti cada vez que fallas en aplastarlas, de hecho esos pequeños bastardos son la razón por la que nunca mataría una araña en mi casa, tengo fé en que se alimentan de esas evasivas moscas.

  14. Pues veo que aqui si arman un escuadron anti-insectos, parece que la gran mayoria los odia o les teme o sentimiento desagradable de rencor o desprecio, funden pues su sue scuadron y luchen contra esas desagradables creaturas, jajaja.

    Yo si les tengo un poco, solo un poco de temor a las arañas desde que vi un documental de nat geo pero no me paralizo ni se me hace imposible matarlas. Quizas el hecho de que no le tenga miedo a los insectos tiene que ver a que cuando me mude con mi familia a la casa hoy habitamos yo tenia como 8 o 9 años y llegamos a un lugar desolado una de esas “zonas en desarrolo” donde los insectos y las culebras (de las que se arrastran) y serpientes asi como iguanas y similares estaban a la orden del dia y se atravesaban frente a ti y te tocaban la puerta para pedirte unat tazita de azucar como buen vecino, entonces tuve que acostumbrarme a lidiar con estos animales, a cazar tarantulas, corretear iguanas, y hacerme inmuine a piquetes de alacran.

    A lo que si le tengo miedo es a los aliens, los cabezones de ojos grandes (sin albur).

  15. Pues yo le tengo miedo a las arañas, alacranes, cienpiés, cucarachas (especialmente las “voladoras”) y las víboras. Las abejas y hormigas no, de hecho yo seguía a las hormigas hasta que llegaran a su hormiguero y ahí las ahogaba. A mí también me picó una abeja en un pie cuando estaba chiquita, pero no por ello me dieron miedo. De hecho cuando hay abejas en los patios de la escuela y los niños les temen, con decirles que no les hace nada sino las molestan, se tranquilizan; de hecho el año pasado tenía a un niño que las “cazaba” y las guardaba en las bolsitas de su sandwich sin ningún temor. Hace 2 años una abeja le picó en el cachete a una de mis alumnas, me tocó sacarle el aguijón y santo remedio. Pero si de cucarachas se trata, en cuanto veo una, ¡salvese quien pueda! no me ven ni el polvo, me esfumo y no regreso hasta estar 101 % segura de que esa cosa ya no está por ahí (se han ganado mi máximo respeto esos malditos bichos del mal :’( )

  16. Odio a la mayoria de los insectos. Antes por mi casa aparecían unos que les decía zacatillos (como la novela) que parecían como ramás de pino, pero que estaban bien asquerosos.

    Las arañas no las soporto y me encanta patear a las cochinillas y ver como se hacen bolita

  17. No me dan miedo los bichos, es más, las tarántulas se me hacen bien chistosas xD. Usualmente no las mato, ni las muevo ni nada, pero a veces el instinto asesino me hace matarlas de cualquier manera. Mi novia le tiene un miedo muy cabrón a los cienpies, todo por un incidente con uno muy muy grande (según lo que me contó) en unas vacaciones y aunque en su casa solo hay unos muy pequeños pega de gritos cada que ve uno. No soy muy fóbico ni de muchos miedos.

  18. Pues a mi los insectos no me dan asco o algo asi, si no fijacion, si veo uno, entre mas grotesco, mas tiempo me le quedo viendo XD

    Aunque claro, le temo a los alacranes y a esos que representan un peligro como cualquier cosa a la que uno no desea ser victima de su peligrosidad.

  19. La casa donde viví cuando era niño, estaba muy vieja, y se colaba toda clase de animalejos… recuerdo que, cuando tenía cuatro añitos de edad, estaba mi madre cargándome para lavarme las manos en un lavadero que estaba en la cocina, cuando de repente, salieron dos cucarachotas de esas grandotas, y al tratar de matarlas mi mamá con una mano, mientras me seguía sosteniendo con la otra, el par de blátidos volaron hacia mi carita, y corrieron rápidamente a esconderse entre mi ropa… el simple hecho de recordarlo, me sigue produciendo escalofríos. Creo que hasta me desmayé… La escena de MIB, donde “J” empieza a aplastar a las cucarachas, para evitar que se vaya el “bichote” me provoca sentimientos encontrados de gusto y repugnancia… y aunque aplique el matarlas de un contundente pisotón, el sentir a través de mi zapato como “truenan” ¡es asquerosamente espantoso!…

    Saluditos

    • ¿Y está cargada? a mi me daría miedo disparar por accidente mientras trato de sacarla o limpiar debajo de mi cama, de cualquier forma espero que tengas suficiente munición para salir de tu casa y llegar a la armeria o a un refugio mientras te atacan los zombies.

    • Y ojalá tengas buena condición física, revises el asiento trasero de tu auto, te abroches el cinturón de seguridad y revises los baños antes de entrar a hacer tus necesidades…

    • Ja ja ja, en verdad me dan miedo los zombies por eso disfruto los disparos de adrenalina que me provocan los primeros Resident Evil. En cuanto a la “escopeta” siempre tiene el seguro puesto.

  20. Las cucarachas, las odio y por lo mismo siento un desprecio por ellas irracional, me gusta verlas tronar y pisarlas inmediatamente, las arañas también me desagradan, pero desde que una mugrosa cucaracha se le ocurrió volar directamente a mi cara, las odio aun mas, malditos bichos.

  21. Pues creo que no tenía miedos por algún animal en particular, aunque si me imagino que la mordedura de un perro ha de ser algo muy culero. Pero creo que las ratas… recientemente me cambié de casa y mi esposa juró que la casa estaba infestada de ratas tamaño conejo. En realidad solo era una, y por 2 días en lugar de buscar a la rata para enfrentarme a ella le huía. Debo decir que su muerte no solo fue planeada con rigor casi militar, además de que la experiencia me elevaba un punto más en mi faceta de “hombre de la casa”. Tal vez luego les platique de como con 3 sillas de madera, una escoba, veneno industrial, una bicicleta y muchos huevos pueden matar una pequeña rata.

  22. pues realmente no les temo a los insectos, si me preocupan algunos, especialmente los ponzoñosos y entre ellos a la araña violinista, mira que una araña de menos de un centímetro pueda matarte en seis horas después de gangrenarte toda la zona en la que te pico, eso si está cabrón.

    el mayor riesgo de plaga en mi rancho está dado por los animales roedores, ya que vivo cerca del bosque al jardín entran desde ratones hasta cacomixtles y esos pueden llevar rabia, pero es raro verlos antes de las doce o despues de las cinco de la mañana, así que no creo que sean un peligro verdadero.

  23. Nunca he tenido pavor por los insectos, nada que no se pueda matar con un zapatazo me amedrenta, de niño jugaba con las cochinillas, los chinahuates, los cienpies, los caracoles, las arañas patonas, he matado ratas a escobazos, y varias veces me han intentado morder varios perros (hasta los uniformados…) pero se han llevado un buen patin de mi parte. Pense que tal vez me impondrian lso reptiles pero ya una vez tuve una boa en mis manos y no paso nada. Las unicas arañas que me impresionan son las mentadas capulinas pero mas bien es una fascinacion extraña. A los bichos que les tengo mas recelo son los de dos patas, esos si son peligrosos, sobre todo si representan a algun partido politico…

  24. Despues de he sido mordido en 3 diferentes ocasiones por perros creo que mi nivel de temor llego al punto en el que cuando tenia alrededor de 14 si sabia que habia un perro en la siguiente cuadra, preferia rodear toda la manzana para no toparmelo aunque este fuera chihuahueño, jodido cuando alrededor tambien habia perros o sea que haba ocasiones en que terminaba caminando mas de 8 cuadras para poderlos evitar y llegar a mi casa.
    En la casa uso la misma tecnica del toño aquanet (puro alcohol) no se raja nunca.
    Pd. No usen caprice para tales efectos ya que no prende igual y terminan quemandose los dedos

  25. No habia comentado, pero aqui esta mi primer aporte a los Finisimos Comentarios. No se que me da mas miedo, los zombies, dormir con una escopeta bajo la almohada o las arañas. Creo que las arañas, todas, en todos sus colores habidos y por haber. Creo que si durmiera con la escopeta bajo la almohada estaria preso por acibillar arañas en mi casa. Eso de vivir pecho-tierra (Vivo en Cd. Juarez) descubres una cantidad impresionante de insectos rastreros los cuales deberian de ser exterminados! Me imagino el infierno con Zombies montando arañas gigantes, no creo que ni Dante podria descrivir una vision tan paniqueadora!

  26. a mí los insectos me valen. digo no me encantan, si me dan asquito pero
    me da igual si están o no.

    me cagan, que no es lo mismo que me den miedo, las moscas verdes gigantes
    esas que parecen blackhawks a punto de soltar a los marines.

    las cucarachas me causan repulsión, que de nuevo, no es lo mismo que miedo.

    Sólo hay un insecto al que si le tengo no fobia sino megaultraarchirequeterecontraFOBIA…
    Las Mariposas Negras, esas que ya comentaron varios de las que salen con la lluvia
    y se posan en esquinas, columnas, puertas y demás.

    La fobia es tal que me dan escalofríos sólo con escribirlas y visualizarlas. No es necesario
    verlas en vivo para sentir comezón, escalofríos y nervios. Ahora imagínense que viendo
    una en vivo, les juro y no es broma que más de una vez me ha dado taquicardia sólo
    de verlas.

    Cuando estaba en la UIC (benemérita institución creadora de finisimas personas como
    un servidor y también como el dueño de este blog) tenía un examen que por x o y era en la tarde
    (en mis tiempos en la uic era horario matutino o vespertino como en prepa). Mis papás no estaban en la casa y cuando me disponía a irme a la escuela con todo bien estudiado y dispuesto a sacar una buena calificación (8… más de eso es vanidad siempre lo he dicho) en la puerta de la salida del patio téngala una mariposa tamaño portaaviones justo en la chapa. Me quedé petrificado, pero tenía examen y tenía que ir a presentarlo, así que decidí olvidar esa puerta y salir por la del garage.
    Ahí no había una mariposa, había 2. Sin mentirles y sin exagerar me quedé parado como 20 minutos sin poder moverme. Fue hasta que una de las mariposas osó mover tantito una de sus alas
    (juro que tenía la intención de lanzarse sobre mí) que me metí de nuevo a mi casa a todo lo que daba. Me fuí a mi camita y no me moví de ahí hasta el día siguiente. Así de cabrona es mi fobia.

    Con decirles que prefiero caminar por un callejón donde estén jason, freddy, michael mayers, el JJ
    y el mariposón de Sempere… antes que estar en la misma habitación con una mariposa de esas.

  27. ¡¡¡AAhh!!!
    Igual detesto a las mariposas negras (creo que el odio por ellas es general) son realmente aterradoras, su presencia y su forma y TODAS ELLAS, es simplemente… ahh, no sé describirlo, pero realmente me generan un terror, ´si etán en un pasillo y debo pasar por él, prefiero esperar a que alguien pase conmigo. =D

    • Segun dicen que cuando una se posa en la casa es que alguien cercano va a morir… así nos ha causado tanto miedo su presencia que hasta creemos que estos animales de verdad puedan anunciar algo asi… melloooooooo

  28. Afortunadamente yo no le tengo miedo a los insectos, animales rastreros y/o alimañas ponzoñozas, mas bien respeto a algunos, asco y coraje a otros como los mosquitos, me encabrona tener que levantarme a las 2 de la madrugada a matar a los desgraciados que se esconden y empiezan a molestar a esas horas.
    Las que si le tienen pavor son mi esposa y mi hija. Es curioso porque mi hija como a los 7 años la lleve a un toka +cota y tuvo en sus manos tarantulas, escorpiones y dos pitones (bebes) y ahora (ya tiene 13) le tiene pavor a las arañitas.

  29. A mi si me gustan las arañas y las hormigas, pero lo que si me hace desfallecer son las cucarachas voladoras, esas hijas de la naturaleza me matan del miedo y el ruido que hacen cuando vuelan!!!! me pongo a temblar, y de otros insectos pues si acaso las abejas y las mariposas o polillas.

  30. jaja que mal tardarme tanto en comentar pero está bien para leer muchos muchos comentarios, pues a mi los insectos me dan mas o menos, la verdad cuando veo a alguna amiga correr o gritar o llorar porque se acerca una abeja si como que dijo: chale, pero bueno cada quién. Las cucarachas mas bien de dan cosa que vuelen y me toquen el pelo (o se enreden en el pelo!!) asi que cuando veo una me armo de valor, le pongo un vaso encima y un libro encima del vaso y espero que alguien mayor se deshaga de ella.

    En cuanto a los miedos solo soy super miedosa a los juegos mecánicos, nunca me puedo subir a nada, es más tengo una playerita de orlando que dice: I chicken out at the following rollercoasters: y una lista de 10. Es más en Superman en Six Flags llegue hasta a sentarme en el carrito y a bajarme y a recorrer toda la fila hasta la entrada (no habia otra forma de salir) en medio de una rechifla de adolescentes que nunca olvidaré, uno hasta me dijo: pus yo te agarro la mano guera! Osea que onda!

    Y algo raro, no puedo dormir si hay algunas tijeras afuera, deben estar guardadas en su cajón si no de verdad no puedo dormir y tampoco puedo estar tranquila si no reviso las cortinas de la regadera, tal vez cuenta como fobia!

  31. Pues las arañas,las hormigas y las mariposas no me parecen tan malos pero lo que sí me da cosa son los tlaconetes,caracoles,orugas,medidores y demás gusanos.Si veo uno me da un asco y unas ñañaras que me cae que hasta escalofríos me provocan.Si para mala suerte hay alguno de estos bichos en la entrada de mi casa y no hay nadie que lo pueda quitar no entro….supongo que tendré que ver al loquero jeje.

  32. Excelente relato y descripción de tu fobia a los insectos. Yo igual siento asco, que no miedo, por las cucarachas. Aunque ya las mato y todo el rollo, cuando me acerco a ellas para darles matarile tengo una sensación extraña de ansiedad, nerviosismo que hace que piense cautelosamente cómo habré de acabar con su vida; lo cual hace que muchas veces las malnacidas escapen.

    Hace no mucho tiempo, un par de años, quizá un poco más, descubrí el origen de esta aversión, que también comparto con mi hermana. La culpable de ello es mi mamá y su esmero por inculcarnos la higiene bucal.

    Es sabido que la cepillada de dientes en ocasiones es una actividad que los niños ven con desgano, sobre todo cuando es la cepillada de antes de ir a dormir, después de cenar o merendar como quieran decirle.

    Uno de chamaco ya con sueño y añorando la camita, lo único que quiere es dormir. Después de ponerse la respectiva pijama solo pensamos en practicar la horizontal. Pero, y es algo que por supuesto debemos hacer, la mamá no sale con el clásico “¿ya te lavaste los dientes?”

    En mi caso, si no lo había hecho y contestaba algo como un gruñido que se interpretara como “no y qué, ya me quiero dormir”, mi mamá decía. “Ahí se te van a subir las cucarachas a la boca y se te van a meter porque tienes los dientes sucios”.

    Obviamente esa visión causa asco y terror a cualquier chamaco, así que en ese momento y co gran fuerza de voluntad me iba al baño a lavarme los dientes para que éstos no fueran tentación de bichos tan horrendos.

    Poco a poco he ido superando esta aversión pero de que me dan asco, me dan. Gracias mamá.

    P.D.
    Quiero aclarar que el método de mi honorable madre dio resultado y cepillo mis dientes después de cada comida, en donde esté, en casa o fuera de ella, en la oficina, en una excursión, dónde sea. Nunca se me ha picado un diente, cero amalgamas y ese tipo de cosas. Gracias mamá.

  33. Acá en Veracruz a las cochinillas también les decimos puerquitos. De niña no tuve ningún asco, o remordimiento jugar con cuanto animalejo se atravezasaba por mi camino ¿ o yo me atravesaba por el suyo?) jugué con ranas, lagartijas, puerquitos, grillos, mariposas, libélulas, etc. Pero pues una crece y se vuelve escrupulosa, miedosa y asquerosa, entonces dejé de jugar con esos animales que antes no me incomodaban. No le tengo ningún miedo, respeto o consideración a ningún insecto, los mato por el simple hecho de que no deben de vivir dentro de mi casa, pero eso es todo. Ah pero si hablamos de serpientes y salamandras ahí si no es miedo, es vapor a las primeras y un tremendo asco a las segundas. Con decirles que de plano no veo ningún programa relacionado con serpientes en el Animal Planet o Discovery Channel, de ese pelo estan las cosas y para erradicar esas molestas salamandras y demas animal que ande por ahi urgando, tengo dos chulos gatos que nada más estan queriendo cazar, ñaca, ñaca.

  34. corria el año de 1990

    mi abuela, Dios la tenga en gloria, siempre me despertaba a la usanza del rancho, movimientos bruscos y voz alta.

    ese dia no.

    - Aldo…Aldo…despierta – dijo la wella en susurros, yo desperte poco a poco y pregunte que sucedia.

    - Despierta, pero no te levantes ni voltees a la derecha.

    que es lo que uno hace cuando le dicen no hagas esto?, obvio, inmediatamente voltie a mi derecha y a 10 cms. de mi cara en la pared se encontraba ella: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/d/d7/Brown-recluse-2-edit.jpg

    mi abuela la ataco con su siempre rapida y hasta ese momento efectiva chancla, yo brinque y grite como niña, la araña hizo un pillido, cayo bajo la cama, yo corri atras de mi abuela.

    al mover la cama la maldita puta no estaba.

    un mes Toño, un puto mes no pude dormir agusto, me metia en un sleeping bag no sin antes verificar al cansancio que estuviera limpio, lo cerraba hasta el cuello y me enredaba un sueter en la cara, pedia que no dejaran abiertas ventanas, tenia como tu miles de zapatos e insecticidas cerca.

    decidi conocer a mi enemigo. La Brown Recluse, La Brazilian Wondering, Australian Funnel Web, La Goliat come pajaros, La Trapdoor, La Orb Weaver, you name it…conocerlas y conocer sus malditas tacticas, asi nunca mas lo oyeron putas!!! nunca mas me agarraran descuidado…

    y toda la pinche gente que me juega bromas con arañas de plastico o me toca con ramas en el cuello o me pasa las puntas de los dedos simulando patitas son unos hijos de puta de la mas grandisima puta que los insultos de Manolo cabezaehuevo son cortos para maldecirlos.

  35. Mr. Sempere si hay algo que odio son las cucarachas voladoras porque nunca sabes donde se van a posar, de hecho cuando entra una a la casa mis gritos son los que alertan a los demás de la mentada y posteriormente ubico la salida más cercana.

    Los otros animalitos que no soporto ver son los sapos porque de igual forma siempre he tenido el temor de que me brinquen encima, algo que nunca ha pasado pero no estoy dispuesta a esperar frente a un sapo a ver si sucede. Con las ranitas no tengo broncas.

    Gracias a sus comentarios me di cuenta que no es un trastorno mental torturar a los insectos con fuego, alcohol, vinagre, agua hirviendo, etc. (porque lo he experimentado), siempre pensé que esto lo pagaría muy caro en mi otra vida (quizá regrese como hormiga o abeja según me porté en esta vida) pero no creía que tantos de ustedes compartieran esta forma de crueldad hacia los bichos.

    Por último, que diantres es el cara de niño???

    Saludos desde Villa, tierra libre de alacranes (en serio, nunca he visto uno por aquí, quizá se los comieron las víboras)

  36. Chale, Toño, pensé que eso de las hormigas quemadas era invento mío, porque ni el ese gis que venden en las tlapalerías funciona. Aguas, que a las mencionadas hormigas les encanta la comida para gato… creo que voy a tener que comprar un encendedor, pero si es que hoy las encuentro otra vez, a cerillazos las tendré que hacer entender que el plato del Gurruña no es hormiguero.

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